lunes, 8 de junio de 2015

TERCERA TEMPORADA Se me antoja quererte 1


Alonso y Amado

–Adelante, pasa, ¿quieres tomar algo?.

–Un whisky si tienes.

–Seguro.

Alonso se fue a la cocina a preparar el trago, le temblaban las manos, Daira se sentó en el sofá mientras iba observando cada objeto de la sala. Una foto de una pequeña mesa llamó su atención; dos hombres abrazados con un parque de fondo. Eran Alonso y Amado. Cerró los ojos y volteó la mirada hacia Alonso.



Ya venía de regreso con los vasos, whisky para dos.

–Te estarás preguntando que hago aquí y como supe tu dirección.

–Si te soy sincero tengo la mente en blanco, apenas te vi por la mirilla se me nubló todo.

–Debe ser la culpa, la vergüenza. No es dificil averiguar algo de alguien cuando tu esposo conoce a mucha gente en el gobierno que me puede echar una mano.

Daira extendió su mano con el whisky para brindar con Alonso, él no podía verla a los ojos, ella estaba tensa.



–¿Desde cuando te frecuentas con mi esposo?

–Me resulta bastante incómodo hablar de esto contigo.

–Imagínate a mi, que mi esposo me engaña con un hombre, 20 años de matrimonio y me entero ahora que mi esposo es gay.

–¿Cambian las cosas si fuese una mujer?

–No me has respondido.

–Siete meses, pero nos conocemos desde hace más de un año.

–Nunca le había revisado ni los bolsillos a Amado, nunca.  Hazte una idea hasta que punto a cambiado para yo sospechar de que pasaba algo.

Daira, agachó la cabeza y comenzó a llorar en silencio. Alonso dejó el trago en la mesa y se levantó frotándose la cara con sus manos. Se acercó a Daira y le puso la mano en la espalda, pero ella reaccionó pidiéndole que no la tocara.



–Yo la verdad no sé que decirte y hacer Daira, te vi afuera de mi apartamento apenas reconociéndote, sé de ti por fotos. Miles de veces le he dicho a Amado que hablara contigo y dejara esta farsa.

–¿Farsa? ¿Le estás diciendo farsa a 20 años de matrimonio?

–Aunque suene duro, si, es una farsa, tu matrimonio y el anterior, porque antes de mi estuvo con otros hombres, no en una relación estable como la tiene ahora pero siempre estuvo con hombres mientras estuvo casado.

Daira se levantó del sofá y comenzó a caminar, se fue al balcón y se quedó viendo la montaña. Alonso se acercó y se puso al lado de ella, también mirando la inmensidad del cerro.



–Amo a tu esposo, lo amo mucho y quiero vivir con él, hacer una vida en pareja de verdad.

–El problema es que yo también lo amo Alonso, pero él no me ama y nunca me amó porque le gustan los hombres.

–Dale el divorcio.

–Desaparece de nuestras vidas mejor. Todo era perfecto hasta que apareciste.

–Creías tú que era perfecto. Amado es un cobarde por no asumir lo que es, yo lo asumí y me divorcié y ahora quiero una vida plena con el hombre que amo.

–¿Y tenías que buscarte un casado?

–No lo sabía cuando lo conocí, cuando me enteré ya era demasiado tarde.

–Para mi ya es demasiado tarde, he estado 20 años viviendo una mentira.

–Dale gracias a Dios que revisaste sus cosas, podrías estar otros 20 años viviendo esta mentira.

–Todo esto me está haciendo daño. Tú quieres que yo le de el divorcio para que ustedes sean felices, ¿y yo? Me quedo sola, no tengo a nadie, sólo lo tengo a él. Te quedas con Amado y yo me quedo sola en esa casa de la playa.

–No me culpes a mi Daira, eso háblalo con Amado. Es muy triste lo que me dices pero la vida no siempre es color de rosa, la mía tampoco ha sido fácil.

–Yo no me voy a divorciar de Amado, sólo si él me lo pide.

–Lo hará porque yo lo voy a convencer.

–Bueno, me imagino que lo tendrás fácil cuando sepa que estuve aquí y me enteré de su doble vida.

Daira volvió a quedarse viendo hacia la montaña y le pidió un café a Alonso, Volvía a llorar. Mientras Alonso preparaba el café, sonó su celular. Era Amado.



–<<Hola mi oso ¿cómo estás?>>

–Extrañándote, estoy solo en casa y se me hace enorme, Daira no está, se fue a Caracas a verse con una amiga, quiero verte>>

Alonso se acercó con la taza de café al balcón y se la entregó a Daira.

–<<Tu esposa está conmigo Amado, está en mi apartamento>>

Alonso veía a Daira mientras le decía a Amado la noticia. A Daira se le cayó la taza de café.

–<<¿Quieres hablar con ella?>>

–<<¿Pero, que hace ahí, cómo supo? No, no me la pases>>

–<<Te la voy a pasar, esto se acaba hoy, tarde o temprano tenía que pasar, por las buenas o por las malas y fue por las malas>>

–Toma…Amado–Le dio el celular y fue a busacr un trapo para recoger los trozos de la taza y el café derramado.



Daira sólo escuchaba todo lo que hablaba Amado, justificaciones, excusas, lamentos, disculpas. Ella lo dejaba hablar. –Tengo que colgar Amado, hablaremos cuando regrese a casa–. Cerró la llamada.



–¿Quieres más café?

–Sí por favor.

Daira volvió a ver el retrato y se sonrió. –¿Aquí es donde pasan los fines de semana entonces? Él me dice que va a visitar a su hijo, me pregunto si lo visita o si sabe de las vagabunderías de su padre–.

–Si lo visita, no siempre pero lo hace.

–¿Hablan de mi cuando están abrazados en la cama?

–¿Por qué te haces daño?

–¿HABLAN DE MI?

–Si…más que todo yo para decirle que se divorcie de ti y no te siga engañando.

–Que considerado eres. ¿Me puedo quedar a dormir aquí? Mi amiga se fue de viaje y no tengo dinero para un hotel, me voy mañana temprano.

–No tengo problema, tengo una cama en el otro cuarto, tiene baño y todo lo necesario para que estés cómoda. Yo mañana te llevo a tu casa.

–No tienes porque molestarte, yo tengo como irme.

–No es molestia, no me importa hacerlo, además aprovechamos y hablamos los tres, nos lo merecemos.

–Quiero dar una vuelta, estar sola. Regreso en un par de horas.

–Tranquila, no hay problema.

–Gracias por tu hospitalidad y atenciones, eres una buena persona.

–Y tú eres una mujer valiente de venir hasta acá y enfrentar todo esto con entereza.

–No, si al final vamos a ser buenos amigos.

–Me encantaría, eres una mujer encantadora y lo digo por todo lo que me cuenta Amado, siempre son cosas buenas de ti.

–Hasta luego Alonso.



Daira se fue y Alonso recogió los vasos para lavarlos. Ya no se acordaba que iba a hcer antes que llegara Daira. Tomó su celular y llamó a Amado.



–<<Tu esposa se queda a dormir aquí esta noche>>

–<<¿Pero tu estás loco Alonso? ¿cómo se te ocurre?>>

–<<¿Cómo se te ocurre a ti no contarle a tu esposa?>>

–<<Mañana hablaré con ella>>

–<<Hablaremos los tres, yo me voy con ella a la playa, va a ser un día muy largo así que te quiero con las bolas bien puestas. Mañana no solo te enfrentas a tu esposa, mañana tienes que decidir si quieres vivir conmigo ya>> Cerró la llamada.

Amado tenía taquicardia y fue a tomar un vaso de agua. Se recostó un rato.



Alonso se puso a ver una película. Daira se estaba duchando para acostarse y ver televisión un rato.

viernes, 5 de junio de 2015

FINAL DE TEMPORADA Se me antoja quererte 10

Adriano y Américo

Adriano, ya estaba saliendo del trabajo para ir a buscar su carro en el taller. Toda la tarde estuvo recibiendo mensajes y cadenas de Américo, algunos los leía otros no, el día estuvo lleno de trabajo.

Al llegar a la planta baja de la torre donde trabaja se consiguió a Américo.
–¿Qué haces aquí? Ya te dije que terminamos, no quiero saber de ti.
–Esta mañana hicimos el amor en tu oficina.
–Esta mañana me tenías amenazado con una navaja, me violaste practicamente.
–Pero te gustó.
Hubo un silencio de varios segundos y volvieron hablar.
–Me tengo que ir, me están esperando.
–Yo te llevo al taller para que busques el carro.
–¿Qué te pasa? ¿cómo sabes eso?
–Te he estado siguiendo, eres mi novio, anda vamos que te van a cerrar

Luego de varios minutos de estira y encoje, Adriano accedió a que le diera la cola. Durante el recorrido iban discutiendo de que ya no eran novios pero Américo insistía que sí, que se amaban y deberían luchar por lo que sienten dejando atrás lo pasado.

–¿Pero cómo atrás? Si lo trajiste tú al presente al decirme que me conocías y me estuviste siguiendo por años. ¿Te parece normal eso?
–Es que yo te amo desde siempre mi amor.
–No me digas mi amor Américo, sí, te amé en esos ocho meses pero tumbaste toda posibilidad de relación con esa confesión tan bizarra y retorcida. ¿Sabes que te puedo denunciar por acoso?.
–No serías capaz, yo te amo y me amas, hicimos el amor
–COÑO ¿QUE AMOR? ME VIOLASTE EN ESE BAÑO.
Américo frenó el carro.
–Te voy a pedir que no me grites porque yo no estoy discutiendo contigo, hablamos de manera civilizada. Te estás poniendo violento.
–¡Ja! Ahora el violento soy yo. Américo me das miedo, de pana guevón. Tú no estás bien.
–Yo lo que sé es que te amo mi amor y quiero seguir a tu lado, no he dejado de estarlo, ya llegamos, ve a buscar el carro que yo te espero.

Adriano entró a buscar el carro,  pensando el dineral que iba a ser.
–Esto me va a arruinar la quincena–Pensaba.
Le dieron la factura con todo lo que habían hecho.
–Pero aquí no dice cuanto es.
–Fueron cinco millones de bolívares
–¡Dios mio! aceptan divisas supongo
–Si señor pero el servicio ya está pagado, no debe nada.
–¿qué? ¿cómo es eso?
–Al mediodía vinieron a pagar el servicio del carro y nos avisaron que usted vendría en la tarde a retirarlo.
–Coño de la madre, coño de la madre, este fue Américo, ¡verga con este loco de mierda!
–Ok, gracias señorita, ¿ya me lo puedo llevar?
–Sí claro, el mecánico tiene las llaves de su carro.
 Salió del taller con el carro pero Américo ya no estaba.
–Este gran carajo se fue, de bolas, sabía que le iba a formar un peo.
Mensaje.
–<No me odies, pagué el servicio del  carro, feliz mesario>
–<Ahora espero que tu regalo esté a la altura del mio, besos te amo>

–Este tipo está mal, está mal, ya me estoy cagando, ¿qué hago, qué hago?
Llegó a su casa y de nuevo Américo estaba ahí, fuera de su carro y con un ramo de nueve rosas rojas. Adriano estacionó el carro y se acercó.
–Américo, voy a ir a la policía, tú estás mal de la cabeza.–En un descuido Américo se le acercó y le plantó un beso en la boca, algo que a Adriano lo hizo ceder unos segundos hasta que reaccionó y se apartó.
–¿Estás loco? ¡¡¡Estamos en la calle me puede ver alguien!!!
Américo se arrodilló y extendió el ramo para que Adriano lo tomara.
–Perdóname, se que he hecho locuras y te he atormentado, te pido perdón por eso, pero también te pido que lo pienses y vuelvas conmigo, yo te dejo quieto y tú lo piensas y me llamas, ¿sí? No quiero perderte, eres todo lo que tengo en esta vida, no me dejes.
Adriano apretó las flores y comenzó a dudar y bajó la guardia.
–Párate del piso por favor. Está bien, te perdono, no quiero verte cerca de mi, déjame respirar y decidir que hacer.
Adriano comenzó a caminar hacia el edificio y Américo entró a su carro pero viendo a su novio entrando.
Un vez en planta baja, se dio cuenta que no podía subir con las flores a la casa, su mamá le iba a  hacer preguntas, Vio un jarrón en una mesa del lobby y las puso ahí. Se montó en el ascensor.

Entró a su casa y recibió un mensaje.
–Despreciaste mis flores, ya veo que lo que te dije no te importó, así me pagas, gracias>
Saludó a su mamá, entró a su cuarto, le quitó la batería y el chip al celular y lo botó a la basura. Se lanzó en su cama a llorar.

jueves, 4 de junio de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 9

Débora y Alejo

Eran las 6:30 de la mañana y el sonido del celular despertó a Débora. Era una llamada de Alejo.
<<Hola bonita, buenos días>>
<<Mmmmmm …buenos días>>
<<Uy ¿te desperté?>>
<<Sí, pero tranquilo ya me tocaba despertarme>>
<<Discúlpame preciosa, te llamaba para decirte que te invito a desayunar>>
Débora se levantó de la cama como si tuviera un resorte y entró al baño.
<<Ok, ok, >>
Comenzó a ducharse.

Alejo mientras tanto arreglaba la mesa y ponía los platos y cubiertos. Ya el desayuno estaba listo faltaba exprimir las naranjas que lo haría en este instante.
Débora seguía en su cuarto buscando que ponerse.
–Ahora lo llamo no me dijo dónde desayunaríamos. Pensaba mientras escogía la falda.
Alejo, comenzó a servir el desayuno en cada plato; un par de arepas, huevo revuelto, tocineta, pan tostado y el jugo, luego un café con leche.

Ya vestida, comenzó a maquillarse y a peinarse. Luego de verse tres veces en el espejo abrió la puerta de su habitación y salió. Quedó paralizada.

–¿Qué haces aquí?
–Hola, te dije que te invitaba a desayunar ¿no?
–Pero…¿cómo entraste?
–Tengo una suegra alcahueta, ya esto lo tenía pensado desde hace días con tu mamá.
–No es tu suegra.
–A lo mejor eso cambia hoy, ven siéntate, ya te sirvo el jugo.

Le sirvió el jugo, puso a calentar el café y antes de sentarse a desayunar se le acercó y le dio un beso en la boca –Buen provecho–.
A Débora se le iluminó la cara y una sonrisa se dibujó y no se le fue durante todo el desayuno. Le agradeció mil veces el gesto diciéndole que nadie excepto su mamá había tenido un detalle como ese en su vida.
Alejo la volvió a besar y le dijo que a partir de hoy eso cambiaría.

Terminaron de desayunar y Alejo se levantó para servir el café con leche. Conversaron mientras disfrutaban del café y le hizo la pregunta: –¿Tú quieres que tu mamá sea mi suegra?–.
–¿Qué?
–Ja, ja, ja ¿Quieres ser mi novia?
Débora lo vio a los ojos y luego lo besó –Sí, quiero–
Volvieron a besarse y Débora se detuvo para decirle algo.
–Me da pena hablar de esto…contigo, pero es que si vamos a  ser novios...bueno, es que como sabes yo…no estoy operada sigo teniendo un pene…–Alejo le puso dos dedos en su boca para que no hablara más.
–Yo eso lo sé, ya lo hablamos hace tiempo–. Se le acercó al oído y le susurró –¿Tú no sabes que hay mujeres que les gusta hacerlo por el culo?–
Débora se rió y se puso roja y no levantaba la mirada.
–Tonta, en serio, deja la angustia, lo haremos cuando estés preparada, yo no tengo problema en hacerte el amor por ahí el tiempo que sea necesario, además hay muchas cosas que podemos hacer–Le guiñó el ojo y le pasó la mano por la mejilla.–No te preocupes por eso que a partir de ahora vamos a trabajar para tu operación ¿De acuerdo?
–Sí, de acuerdo, novio je, je, novio que lindo suena mi amor.
–Sí, ya somos novios. Pero ahora usted se va a la peluquería y yo me quedo a recoger.
–No chico ¿cómo te voy a dejar con todo esto?
–Ve para el trabajo que yo termino aquí  y me voy, paso por  tu local y te dejo la llave.

Débora cogió su cartera y las llaves del local y se fue. Alejo recogería todo.

Se abrieron las puertas del ascensor y se encontró con alguien de frente que la asustó. Era Rendel.
–¿Por qué cada vez que me ves te asustas?
–Déjame pasar por favor.
–Shhhh vengo en son de paz, mira estoy desarmado, sin pistola y sin navaja y sin amigos, yo solito.–Débora tragó saliva y estaba tensa.
–Rendel por favor.
Rendel la agarró por los hombros y la trajo hacia él–Tú no entiendes Arquímedes que me gustas de hace tiempo coño y ahora te pones a jugar a que quieres ser una jeva.
–Yo no estoy jugando Rendel, soy mujer.
Rendel la acercó más y la besó en la boca, la tomó por la cabeza. Como pudo Débora se soltó y le dio una fuerte cachetada.
Se tocó la mejilla sintiendo el calor del golpe, se sonrió. –Tú vas a ser mío Arquímedes, eso te lo juro.
–Ya soy novia de Alejo, aquí no tienes nada que buscar Rendel y por favor suéltame.
Rendel la soltó, Débora se echó a un lado y siguió hacia la salida del edificio. Rendel miraba por el espejo del ascensor. Cuando vio salir a Débora entró en el ascensor y comenzó a darle golpes al espejo hasta volverlo añicos.
–Ay primito, te jodiste conmigo, pero Arquímedes va a ser mío.

Alejo iba rumbo al salón de belleza para dejarle las llaves de la casa, en el camino se encontró a su primo..
–¿Qué pasó bicho?
–Que más Rendel
–Así que empatado con el maricón de Arquímedes ¿no?
Alejo se le fue encima para golpearlo.
–¡La vuelves a llamar así y te reviento a coñazos!
–Ya, ya primito, ¿vas a golpear a la familia? Somos panas y primos guevón, no me lances pa' la calle.
–¿Qué te pasó en la mano?
–Me corte con un vidrio.
Alejo, se puso a pensar en el espejo roto del ascensor.
–¿QUÉ CARAJO LE HICISTE A DÉBORA?
–Chao primo, ve a hablar con tu mujercita–Rendel se fue–.

Alejo corrió hasta el local y entró desesperado buscando a Débora.
–¿Dónde está Débora?
–En el depósito contando una mercancia.
Entró a la parte interna del salón de belleza y vio a la muchacha sentada con las cajas alrededor.
–¿Estás bien?
–Sí, sí, ¿qué pasa?
–¿Qué te hizo Rendel?
Débora se quedó callada pero no quería decirle a Alejo que su primo la besó para evitar un problema mayor.
–Nada, me agarró en el edificio a decirme estupideces, pero me solté y me vine.
–Pero rompió el espejo, ¿estabas con él?.
–No...bueno mientras estuve con él no había roto nada, habrá sido después.
–Pero te hizo algo, dime, dime lo que sea que voy y lo mato.
–No, no mi amor, no me hizo nada quédate tranquilo, lo que hizo fue asustarme, estaba solo y no sacó nada para amenazarme o cortarme, ya, ya quédate tranquilo, vamos a tomar un jugo allá en frente.

Cruzaron la calle para relajarse mientras tomaban algo. Un simple abrazo reconfortó a Alejo.

miércoles, 3 de junio de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 8


Asdrúbal y Asier

Asdrúbal salía de su casa rumbo al trabajo a las siete de la mañana, al doblar la esquina para bajar al metro se consigue a Ramón.



–¿Qué haces aquí?
–¡Sorpresa! Vine a invitarte a desayunar.
–Verga marico, tú vives a las afueras y te vienes para acá, ¿estás loco?
–Por ti…

Un silencio se apoderó del entorno, Asdrúbal bajó la mirada y volvió a ver a Ramón, comenzaron a caminar y fueron a una panadería famosa cerca de casa de Asdrúbal.

–Estás loco chamo, yo hablé contigo.
–Te estoy invitando a desayunar, relájate.
–Pero nunca has hecho esto antes.


Ramón lo abrazó y lo arrimó hacia él pasándole la mano por la cabeza, llegaron a la panadería y le dijo a Asdrúbal que se sentara que él compraría el desayuno.

Minutos después regresaba con la bandeja, compró unos croasán rellenos de queso amarillo, jugo de naranja y café con leche.

–Gracias por el desayuno, vamos a llegar tarde por tu culpa.
–Je, je, je valdrá la pena, buen provecho.
–¿Me prestas tu celular un momento? Voy a llamar a mi celular.
–¿ Y eso?
–No lo tengo yo, me lo quitaron, ahora te explico.

Marcó su número y comenzó a repicar.

<<Aló>>
<<Asier, es Asdrúbal te llamo para que me devuelvas el celular>>

Ramón estaba comiendo su croasán pero atento a lo que hablaba Asdrúbal y no entendía.
<<Ah caramba pero el hombre se echó unos días para saber de su teléfono, chico no seas tan antipático y dime buenos días aunque sea>>
<<Buenos días ¿cuándo me das el teléfono?>> –Asdrúbal se levantó de la mesa haciéndole un gesto a Ramón de que ya regresaba.
<<Pero no te pongas con esa actitud, hoy te lo regreso, te invito a cenar>>
<<Yo no quiero que me invites a cenar, quiero que me devuelvas ya el celular>>
<<A las ocho de la noche en el restaurante Capri, nos vemos>> –Colgó la llamada sin dejar que Asdrúbal respondiera.

–¿Pero este imbécil que se cree? Que se quede con esa mierda.–Volvió a llamar pero el celular ya estaba apagado–.

Regresó a la mesa y le pidió disculpas a Ramón por dejarlo solo, le pidió hacer otra llamada, ahora al teléfono de Asier. Repicó hasta que cayó la contestadora.
–¿Pasa algo?
–No, bueno, si, un carajo que conocí y me quitó el celular.
–Ya va, ya va, ya va ¿cómo es la vaina?

Asdrúbal le contó la historia desde el comienzo, mientras iban rumbo a la oficina. Ramón estaba sorprendido de ese enredo.
–Me imagino que no vas a ir a esa cena, ese carajo quiere algo contigo eso está clarísimo.
–¡De bolas que quiere algo conmigo! Pero ni de vaina, ese tipo es un estafador y embaucador, que se quede con el celular, mira tú si me importa, yo trabajo en la empresa donde me lo dieron, pido otro y listo.

En el tono, los gestos y la mirada de Asdrúbal le decían a Ramón que eso lo decía de la boca para afuera. De lejos se notaba que le gustaba el hombre.

Llegaron a la torre, al entrar a la oficina Ramón le pone la mano en el hombro a Asdrúbal.

–Ya me quedó claro porque no quieres nada conmigo.
–Bueno, te lo dije la otra vez ¿no?
–No soy gafo papá, que estés bien y feliz día.

Asdrúbal bajó la mirada, cerró los ojos y apretó los puños, sentía rabia, no por Asier sino con él mismo. Ramón tenía razón.



El día transcurrió atendiendo a más usuarios que de costumbre y aunque hizo su trabajo bien como siempre, no se le iba de la cabeza los dos hombres que ocupaban sus pensamientos.

A las 5:35 de la tarde empezó a recoger, Ramón pasó por la oficina de Asdrúbal.

–¿Vas saliendo?
–Si, voy.

Bajaron juntos y se fueron caminando hacia el metro.

–¿Te vas a ver con el tipo?
–¡No Ramón no me voy a ver con el tipo! me voy a mi casa.
–Disculpa…
–No vale, discúlpame tú, ando estresado. Hoy el trabajo estuvo agotador y en mi casa hay un rollo con un dinero que se perdió y estaba en la casa y me estaban culpando a mi, voy a eso a ver que pasa.

Ambos ya estaban en el andén, cada uno iba en dirección contraria así que se despidieron. Ramón lo abrazó de una manera más cariñosa, Asdrúbal no supo que hacer, sólo dijo –Hasta mañana–.



Llegó a su casa, sus papás lo estaban esperando, apenas cerró la puerta comenzó la lluvia de preguntas y reclamos. Asdrúbal caminó hasta el cuarto de sus papás, abrió el closet, metió la mano al fondo de unas sábanas y suéteres y sacó un sobre de manila.

–¿Este es el dinero que estaban “buscando” todo el día?.

Le puso el sobre a su mamá en las manos y se fue a su cuarto. Se metió a duchar, en su mente llegaban las palabras de Asier: “A las ocho de la noche en el restaurante Capri, nos vemos”. Terminó de ducharse, abrió el closet para escoger que ponerse.

Un pantalón negro skinny, unos zapatos negros y camisa lila. Se colocó un perfume de aroma amaderado y un reloj de acero.


–¿Y tú adónde vas?–Le preguntó su madre–.
–Me invitaron a cenar.
–¿Una chica?
–No, mamá, un amigo. Regreso más tarde, un beso.
–¿Te quieres llevar el carro de tu papá?
–Nooo, me da miedo, me darán la cola, ahora tomo el metro.



A las 8:07 de la noche entraba al restaurante.

–Buenas noches caballero, ¿una mesa?, ¿cuántas personas?
–Buenas noches, no, estoy buscando a alguien.
–¿Cuál es el nombre de la persona?
–Ya debe estar aquí
–Si señor pero es por reservación
–Asier
–Correcto, acompáñeme.



Asdrúbal llegó a la mesa y Asier estaba sentado con una copa de vino tinto en la mano, al verlo se levantó.

–Llegas tarde, quedamos a las ocho
–¿Cómo sabías que iba a venir?
–Porque no estás aquí por el celular, estás aquí porque te gusto.
–Dame el celular que ya me voy –Tomó su celular que estaba en la mesa, se dio media vuelta para irse. Asier lo tomó del brazo.
–No creo que te hayas vestido así sólo para venir a buscar el celular. Hueles muy bien, quédate, te va a encantar la comida y la compañía.

Asdrúbal bajó la mirada viendo la mano que lo sujetaba.  Hizo una sacudida con su brazo para soltarse y se sentó.
–Eres un idiota.
–Hoy seré la persona que te haga sonreir, no te he visto sonreir desde que nos vimos en el metro. Si eso me hace un idiota, seré un idiota.

martes, 2 de junio de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 7


Andrés y Amadeo

Amadeo y Aníbal llegaron al apartamento de este. No había terminado de cerrar la puerta cuando abrazó a Amadeo y comenzó a besarlo quitándole la franela. Mientras Amadeo le desabrochaba el pantalón.

Aníbal lo empujó por la cabeza para que se agachara y comenzara con el sexo oral. Amadeo comenzó a lamerle el glande para luego introducir por completo el pene en su boca mientras le jalaba los testículos.

–¡Dale, sigue, sigue!–Amadeo disfrutaba lo que hacía, Aníbal le daba cachetadas–Eres bien puta–Le decía–.



Levantó por el brazo a Amadeo y se lo llevó a la habitación y lo lanzó a la cama.

–Quítate la ropa.

–Quítamela tú.–Aníbal se acercó y le dio una cachetada y le dijo que se quitara él la ropa. A Amadeo le excitaba lo salvaje de su ex–.

Terminaron de desnudarse y Aníbal buscó un condón, mientras lo abría Amadeo se acercó para volver a mamar el pene, se retiró y su ex se colocó el condón y utilizó un poco de lubricante.

–Voltéate y ponte en el borde de la cama. Amadeo hizo lo que le dijo y este comenzó a restregar su pene entre las nalgas mientras le daba nalgadas. Luego comenzó a penetrarlo lentamente, Amadeo estaba tenso hasta que Aníbal lo jaló del cabello para que se relajara.



Una vez que lo tenía totalmente penetrado comenzó a moverse, cada vez con más fuerza, más y más fuerte al punto que la cama iba rodándose. Amadeo se aferraba a las sábanas aguantando mientras Aníbal seguía con las nalgadas y gritando groserías. Se detuvo. Volteó al muchacho y le levantó las piernas para luego flexionarlas y echarlas a los lados para volver a penetrarlo.



En esa posición Amadeo tenía chance de masturbarse, Aníbal al darse cuenta le da una cachetada. –No te masturbes que quiero seguir, te esperas a que me venga– Seguía empujando con fuerza mientras la cara del muchacho expresaba dolor y placer, con los ojos bien abiertos y la frente brillante por el sudor. Unas sacudidas más y Aníbal retiró su pene, se quitó el condón y comenzó a masturbarse –Mastúrbate, acabemos a la vez– Seguían ambos mientras Aníbal le metía los dedos en el culo a Amadeo.



Se vino primero Aníbal. Tres largos chorros atravesaron el cuerpo del muchacho. Tres líneas de semen desde el abdomen hasta el pelo. Se estremecía con cada expulsada. Amadeo se vino igual de abundante que su amante. Aníbal seguía con sus dedos en el culo del muchacho moviéndolos en círculo mientras se corría. Se fue directo al baño a ducharse.



–Si te quieres duchar ya sabes donde están las cosas–Amadeo sólo se limpió con unas toallas húmedas el semen que tenía en el cuerpo, pene y culo. Cuando salió del baño ya Aníbal estaba durmiendo. Él hizo lo mismo, se metió entre las sábanas y abrazó a su ex.



A las 5:30 de la mañana Amadeo se despierta y muy sigilosamente se levanta de la cama y comienza a vestirse, Aníbal dormía profundamente. Tomó el pantalón de su ex y revisó la billetera, sacó tres billetes de 10.000, volvió a dejar la billetera donde estaba y fue a la mesita de noche, la abrió –Bingo–consigió dos fajos de billetes, tomó uno y se llevó 10 billetes de 5.000 del fajo. Se los metió en el bolsillo y salió del cuarto.



Buscó en la cocina algo para comer e irse.  Tomó las llaves y abrió la reja, cerró con cuidado y salió. Al llegar a planta baja le dijo al vigilante que le abriera la puerta y le preguntó si por ahí pasaban taxis. Le dijo que bajara cuatro cuadras donde había una línea de taxi.

Tomó un taxí rumbo al este. Se fue a desayunar y a pensar si iba o no a la Universidad, en eso suena su teléfono. Era Andrés.



<<Hola, tengo un par de horas libres ahorita, ¿vas a la Universidad?>>

<<Hola, bueno de hecho no se si vaya, estoy desayunando aquí en el este, vente, estoy en el Lunch.



30 minutos después llegaba Andrés, Amadeo se acercó para ayudarlo a llegar y lo abrazó.

–¿Cómo estás? Ven, siéntate aquí.

–Gracias, te noto como contento…y hueles a...sexo.

Amadeo se quedó paralizado y olió su camisa y luego sus manos, todavía tenían impregnadas el olor del lubricante.

–¿A sexo? Ja, ja, ja no chico, vengo de mi casa

–¿Tan temprano y desayunando en la calle…tú amaneciste con alguien y te fuiste sin bañarte.

–Bueno sí,  estuve con alguien ¿cuál es el peo? No me tienes que reclamar nada.

–No, mi intención no fue esa je, je, je no somos nada, simplemente te comenté lo que percibía. Caiste en las redes de tu ex de nuevo ¿cierto?

Amadeo se quedó callado, su silencio lo delató.

–Tranquilo nene, es tu vida, puedes hacer lo que quieras no tienes que sentirte mal por eso, somos amigos, más nada.

–No, bueno, es que no volví con él, tiramos y ya…el quería y me lo pidió.

–Por eso ayer no nos vimos…

–Disculpa que no te avisé, debí…

–Ya, déjalo así, ahora estamos juntos y vamos a desayunar.

–Te pido el desayuno, yo invito.

Andrés y Amadeo caminaron un rato por los alrededores. Andrés tenía que regresar a trabajar.



–¿Nos volveremos a ver?

–Yo no puedo verte pero no tengo problema en encontrarnos de nuevo.

–Ok, te llamo, me agrada estar contigo y hablar.

–A mi también y me caes bien, por eso te digo de nuevo que resuelvas tus problemas con tu ex y cierra ese ciclo.

–Te voy a confesar algo…

–Dos horas hablando y ahora me vas a confesar algo justo cuando me voy.

–Es que…él me propuso tener sexo con él y me daba dinero para mis gastos.

–Su prostituto particular, vaya, bueno Amadeo, me tengo que ir, nos encontraremos cuando el destino confabule a nuestro favor…cuando salgas de eso ya sabes donde ubicarme.

lunes, 1 de junio de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 6


Amado y Alonso

Daira y Amado se levantan temprano para ir al pueblo como todos los miércoles. Tocaba ir al mercado municipal para abastecer la despensa.



Cuando estaban en el carro rumbo al pueblo, ambos iban callados con la radio encendida escuchando un programa matutino que no le estaban prestando atención. Amado bajó el volumen para comentarle algo.

–Mañana no voy a Caracas.

–¿Y eso?

–Es que mi hijo se va de paseo con su familia, así que me quedo en casa y te hago compañía.

–Que bueno mi amor, ya veremos que hacemos.

Daira se quedó mirando por la ventana pensando en lo que quería hacer y cómo le decía a Amado.



Llegaron al pueblo, mientras Daira se fue a comprar unas frutas en su puesto favorito, Amado iba por las verduras, aprovechó que se quedó solo y le escribió a Alonso.

–<<Hola, sé que me dijiste que no nos veríamos el jueves, pero quería saber si habías cambiado de opinión>>

–<<Hola, mantengo mi posición. Este fin de semana no nos veremos, además ya cuadré para hacer varias cosas y me veré con mi hijo que tengo tiempo sin saber de él>>

–<<Ok, disfruta de tu hijo, te hace falta. Te amo>>

–<<Gracias>>



Fue el último mensaje que envió Alonso y el que le dolió en el pecho. Ese “gracias” sin decirle yo también te amo lo devastó. Se sentó en un banco y como un niño se puso a llorar, estuvo así unos minutos, se limpió la cara con la franela y siguió comprando. Daira ya se acercaba.



–Tienes los ojos rojos. ¿te pasa algo?.

–Nada, debe ser la especias de este local que me dan alergia.

Daira vio que tenía el celular en la mano.

–¿Te llamó alguien?

–¿Eh?–Vio a Daira y luego su mano que tenía el celular–No, no, era un mensaje de la línea, para pagar antes de fin de mes–.

–Mira, no has comprado nada aún, estás lento mi amor, vamos a ver las verduras que luego quiero ver unas cosas en la otra esquina.



Recorrieron todo el mercado pero Amado no estaba ahí, en su mente sólo estaba Alonso.

Terminaron de ver todo y comprar lo que necesitaban, se fueron directo al carro para irse a casa de nuevo.



Al llegar, Amado bajó las bolsas del carro, no dejó que Daira cargara nada. Esos pequeños detalles ella los extrañaba, cuando aparecían de repente sentía que había una esperanza de que todo fuera igual que hace unos años.



–Voy a recostarme un rato mi amor, no me siento bien, luego te ayudo a montar la sopa.

–Tranquilo, ¿quieres algo para el malestar?

–No, no, ahora se me pasa, quiero dormir.

Daira terminó de ordenar la compra en la nevera y en la despensa. Recogió un poco la cocina y se fue a la habitación. Abrió con cuidado la puerta, Amado ya estaba dormido, se acercó a la mesita de noche y con cuidado tomó el celular. Comenzó a revisar los últimos mensajes.



No había ninguno de la empresa telefónica pero si unos mensajes de Alonso y de él. Los leyó.



Leyó el último mensaje que había escrito Amado. <<Tú solo dices gracias y yo amándote  con todo lo que tengo. Me estoy muriendo por no poder verte mañana, no quiero que lo nuestro se acabe, soy capaz de hacer lo que me pidas para estar contigo siempre>>



A Daira se le llenaron los ojos de lágrimas, aunque ya había leído anteriormente mensajes de ambos, este era uno de los más contundentes. No pensaba que verdaderamente Amado estaba enamorado de Alonso, creía que era sólo un escape, ya no le importaba si esas canas al aire eran con un hombre o una mujer, pero lo que leyó hoy le tumbó todas sus esperanzas. Volvió a dejar el celular donde lo había tomado y salió del cuarto sin hacer ruido.



Se sentó en el sofá con una copa de vino y se puso a llorar. Una hora después Amado sale de la habitación y se encuentra a Daira dormida en el sofá con la copa de vino en su mano apoyada en sus piernas.



–Daira, Daira, despierta, te quedaste dormida, ven a la cama.

Se incorporó en el sofá, abrió los ojos con dificultad y se estiró. –No…no quiero dormir, quiero cocinar se me hizo tarde.

–Vente, yo te ayudo.

Comenzaron a picar los vegetales y a cocinar el pollo.



–Amado, mañana tengo que ir a Caracas, me llamó mi hermana, que necesita ayuda para hacer unas cosas.

–¿Quieres que te lleve y así estamos juntos?

Daira no había pensado en esa posibilidad y se quedó por unos instantes en blanco.

–No, no, quédate tú para que la casa no quede sola, yo me voy con el taxista de siempre, yo me regreso al día siguiente.

–Como prefieras, pero bueno tienes razón, no podemos dejar la casa sola, está todo muy peligroso. ¿te vas temprano?.

–No, cuando me levante, llamo al taxista y que me busque, no hay prisa tampoco.



Daira salió de la casa al día siguiente al mediodía, la llevaba el taxista que a veces le hace los viajes a ambos.





Al final de la tarde Alonso ya estaba en su casa, se sentía extraño un jueves sin su compañero pero no iba a dejar que eso lo deprimiera así que se quitó la ropa se quedó en interiores y buscó una película del mueble de la sala, alguna que no había visto.

Buscó unas cotufas de microondas y las puso a cocinar. Sonó el timbre.

 Se asomó por la mirilla. Al ver quien era se paralizó. Fue corriendo al cuarto a ponerse una bata para abrir.



–Buenas noches, disculpa que te moleste a estas horas Alonso,¿puedo pasar? Tengo cosas que hablar contigo.

–Si…ya te abro.