sábado, 22 de julio de 2017

DE REPENTE TU 8. Capítulo 6


Salvado.



Emilio le desabrochó el pantalón mientras le tapaba la boca. Se escuchó un golpe metálico que sacó de concentración al profesor que miraba hacia donde provenía el ruido. Le quitó la mano de la boca a Jesucristo y este gritó. ¡YONAIKEEEL!



El motorizado salió del cubículo dando traspiés y con el pantalón a medo muslo, Fernando se quedó dentro sentado en el inodoro asustado.

–¡Ese bichoo! ¿qué coño haces aquí? ¿qué le haces al menor?

–Yonaikel, Yonaikel, no digas nada, yo no…yo no quería.

–Epa, epa, epa párate ahí primo, no te vas a ir liso.

Fernando escuchó la voz de su primo y salió. –¿Emilio?

–Fernando yo, yo no quería.

–¡Usted claro que quería! Me quiso violar, no me va a importar nada Emilio pero lo voy a denunciar.

Emilio intentó detener al muchacho pero Yonaikel se interpuso.

–¿Qué pasó papá? No te pongas comiquita, mira que andas fugao, quédate sano y yo te llevo pal loquero y te dejo ahí, sin peo, sin pacos y sin mariqueras raras. Papi yo voy a llevar a tu primo pal centro ese.

–No…lo llevo yo Yonaikel, quédate con el muchacho y que no diga nada.  Me disculpo en nombre de mi primo por todo esto chamo.



Fernando se fue con Emilio y salieron sin mucho escándalo.



–¿Y usted se acostó con ambos? ¿CON LOS PRIMOS?

–Si, uf aguantan pela, sobre todo el portu Fernando, ese es un veterano. ¿Tú estás bien? ¿Te hizo algo?

–No, bueno, me hizo daño mientras me sostenía pero no logró su cometido.

–¿Y querías que te cogiera o qué? Te da morbo el sexo salvaje así obligao? Si quieres te doy duro ahí metidos.

–Usted de que habla Yonaikel, yo tengo mi novio.

–Pero a que no tiene esta verga grande y gruesa. -Se la mostraba sujetándola con la mano y en eso entraban dos hombres y se acomodó el pantalón, siguieron hacia los urinarios mientras ambos se iban del baño.



Yonaikel se fue a buscar una cerveza y a Keiny. Jesucristo a su novio.



Pablo estaba sirviendose un trago cuando por detrás alguien le toca el hombro. En la muñeca, Jesucristo tenía un hilo rojo que le daba la vuelta.

–Mi amor ¿dónde estabas? ¿qué tienes?

Jesucristo estaba triste y nervioso, su cuerpo apenas temblaba y tenía la piel enrojecida.

–¿Que tienes amor, qué te hicieron?

El muchacho lo abrazó y se puso a llorar para luego separarse y sin verle a la cara le contó.

–Emilio, mi profesor…estuvo aquí, intentó violarme en el baño.

Pablo se le subió la sangre a la cabeza, su cara estaba roja. El vaso que tenía en la mano lo estrelló contra el piso.



–Pablo necesito hablar contigo. -Había aparecido Verónica pero el publicista no le determinó empujándola a un lado.

–Desde que apareciste en la vida de Pablo lo has convertido en otra persona.

–Usted lo que es, es una puta.

Verónica lo cogió del brazo pero el muchacho le lanzó una bebida a la cara que estaba cerca de una mesa. Se fue tras su novio.



–Pablo, Pablo ¿adónde va?

–Quédate ahí Cristo, yo sé lo que tengo que hacer.

–No vaya a cometer una locura.

–La locura ya la cometió otro, yo voy a resolver eso. No te muevas de la fiesta y entra.



Yonaikel se le acercó.

–Chamo te fuiste de conejo a soltarle el yoyo al novio, ese man va a dejá pegao al Emilio, va a ser un bisté por tu culpa.

–No me diga eso por favor, lléveme en su moto

–¿pa dónde?

–Pablo va a buscar a Emilio, lléveme.

–Y tú y tal el adivino, naguevoná.

–¿Me va a llevar o cojo un taxi?

–Si va. Vente.



Llegaron al centro de rehabilitación y reclusión donde está Emilio, la calle estaba sola y oscura, solo un poste de luz cercano a la enorme casa iluminaba parte de la entrada.

Al acercarse Jesucristo y Yonaikel ven el carro de Pablo. lejos del vehículo una silueta de alguien que está de pie y algo que sujeta de su mano y cuelga.



Jesucristo se baja de la moto y se acerca despacio a la entrada donde está la persona parada. Al llegar se da cuenta que es Pablo que sujeta un mecate delgado. Su mirada está perdida mirando hacia el frente.

–PABLO, PABLO ¿QUE HIZO? PABLO. YONAIKEEEEL, VENGA, VENGA RAPIDO.

viernes, 21 de julio de 2017

DE REPENTE TU 8. Capítulo 5


Sin rastro.



Le habían perdido la pista a Fabián, ni siquiera Tom sabía del paradero a pesar de ser hombre de confianza del viejo Silva. Jaime Linares, el detective, lograba ubicarlo pero cuando estaba a punto de dar el golpe le cambiaban las señas. La guerrilla estaba alerta.



María Corina, con cinco meses de embarazo estaba trabajando para el viejo Silva, aprovechaba la confianza que le tenía para robarle información.

–Ya sé que tienes un relación con mi escolta, no pongas esa cara, lo sé todo, pero eso no quiere decir que te haga mía una vez que des a luz, vas a ser mía y ese niño también, lleva mi sangre, voy a ser su padre.

Haz lo que te diga, síguele la corriente” –Recordaba lo que le decía Tom.

–Yo estoy con Tom por soledad, pero si usted se va a hacer cargo de mi hijo no tengo problema, usted es familia, hasta el padre puede ser.

–Así se habla, mi pobre sobrino ya debe estar muerto, la guerrilla no perdona así que ese niño me tiene a mí.

Se fue por detrás de ella y la agarró por el cuello. Su otra mano bajaba por su pecho acariciándolos, metió la mano por entre la falda para llegar a su vagina. María Corina se tensó y cerró los ojos mientras sentía la mano fría del aquel hombre. Volvió a recordar las palabaras de Tom “Haz lo que te diga, síguele la corriente”    

–No te atrevas a traicionarme y no convenzas a Tom de hacerlo, porque los mato.

María Corina no pudo aguantar y se levantó.

–¡Disculpe señor Silva, estoy embarazada y estas cosas me ponen  nerviosa, permiso.

-Se fue.



–Tu tío me dijo que no le importa lo que pase contigo, que estás de nuestra cuenta, ¿que tal?

–¿Qué? ¿Que van a hacer conmigo?

–De momento nada, vas a estar aquí, mientras tu tío nos paga lo que nos debe.

–¿Dónde está Carolina?.

–Yo sabía que tenía que decirte algo, la carajita escapó al saber que la iban a botar y posiblemente matar por ya no ser menor de edad, ya es muy vieja para los viejos de aquí. No creo que dure mucho sola por ahí, creo que estaba embarazada, o eso dijo, algún cliente que se lo hizo sin protección.

Fabián estaba preocupado y angustiado por la muchacha.



–Déjame ir, te pago lo que quieras, sabes que tengo plata, déjame ir y te doy lo que pidas.

–No eres garantía papá. Vamos a esperar.

________



María Corina llamó a Tom una vez que salió del trabajo para verse y conversar.

–Su jefe se propasó conmigo, me metio mano, me tocó, se atrevió a meterme la mano  aquí. -Señaló con vergüenza su entrepierna.

–Maldito sea. María Corina debo confesarte algo y estar preparados para cualquier cosa, incluso irnos del país.

La mamá de Jesucristo se puso nerviosa, sintió una punzada en el estómago.

–El viejo me pidió que te enamorara, te embaucara para luego darte la estocada, pero nunca contempló que el que se iba a enamorar era yo y no le he hecho caso a lo que me ha dicho, bueno, si enamorarte, es lo único a lo que le hice caso. Me enmoré de ti y ahora no hay marcha atrás.

María Corina lo vio conteniendo las lágrimas. –Pues el viejo me dijo que sabía de lo nuestro y que no se nos ocurriera traicionarlo. Él sabe algo Tom, sabe algo.

–Me va a tocar utilizar métodos poco convencionales que no me gusta hacer, pero esto se fue de las manos y hay que cortarlo de raíz.

–¿Usted que piensa hacer? No me asuste.

–Tranquila, vamos a tu casa que te dejo ahí y yo voy a hacer lo que tengo que hacer.

Al llegar al edificio, Tom le tomó la cara y le dio un beso en la boca.

–No voy a dejarte sola. –Le tocó la barriga. –Yo si quiero ser el padre de este bebé.





Fabian acostado en su cama, abrió los ojos de repente cuando en su mente apareció María Corina embarazada, el corazón comenzó a latirle.

–¿Será que de verdad está embarazada? Necesito salir de aquí, necesito saber de María Corina y Carolina.

jueves, 20 de julio de 2017

DE REPENTE TU 8. Capítulo 4


Para verse y dejarse ver.



Entraba al salón Gilberto, volteaba la cabeza como buscando a alguien, Jesucristo se imaginó que era a Pablo y se acercó a él.



–Hola.

–Hola Cristo ¿cómo estás?

–¿Qué hace aquí?

–Me invitaron.

–Pablo no sería.

–No, en la base de datos de la agencia debo estar y no me sacaron y me llegó la invitación.

–Ah y usted dijo voy a aprovechar, como gratis y veo a Pablo.

–Algo de eso hay, ¿sabes dónde está él?

–No, no soy su perrito faldero.

–Ya lo vi. -Jesucristo lo detuvo agarrándolo del codo. –Pablo es mi novio  ahora ¿oyó?.

–Suéltame carajito. -De una sacudida se zafó del muchacho y fue tras Pablo.



–Hola Pablo, ¿cómo estás?

–Gilberto ¿qué haces aquí?

–Me llegó la invitación por correo y decidí venir.

–¿para qué?

–Quería contarte algo, sobre Emilio.

-Ah, ese, ¿ahora que hizo?

–Lo volvieron a internar luego que se escapó y mató a una persona, estaba borracho y drogado.

–¿Qué? ¡Pero ese tipo está loco! ¿A quién mató?

–Bueno, ahí está el asunto, el tipo que mató tiró conmigo en la casa de Emilio, nos encontró en la cama en plena vaina, sacó un arma de no sé dónde y le disparó, luego cuando el carajo reaccionó porque pensábamos que había muerto, va Emilio y le da 2 pepazos más y lo mata.

–Estas cagado ¿verdad? Que te mate a ti. ¿no está encerrado?.

–En el centro de rehabilitacion con unos custodios permanentemente.

–¿Sigues de novio?

–No lo sé, me da miedo verlo, visitarlo.

–¿Y tú viniste hasta acá a decirme esa mierda?

–Vine a ver si volvíamos, la gente aún me pregunta por ti, de hecho me han preguntado ahora.

–Gilberto, entiende yo no voy a volver contigo, yo estoy con Jesucristo y lo amo, entiéndelo. Deja la perseguidera.

–Me puedo quedar aquí.

–Yo preferiría que no. Tengo que ir a reunirme con una gente.



_________



–Chamo esta fiestica esta legal, ¿esta vaina qué es que está bien buena?

–Tartaletas de champiñones, Yonaikel deja de comer como si nunca hubieses visto comida por favor.

–¿Qué pasó portu?, aprovecha, la comida esta buena, la música es un ladrillo, prefiero una salsa un reguetonazo, un perreo, esto me aburre pero la comida y la caña naguevoná, voy a salir gateando, ¿quieres bebé algo?.

–Uan cuba libre.

–Yo voy a bebé whisky 18 años, esa vaina no la bebo nunca. Mira portu te quiero vaciá los tobos adentro, vamos al baño pa’ date.

–Yonaikel ¿estas loco? ¿Y si nos ven?

–Vamos a uno de afuera que no debe haber gente, quiero meterte ese guevo coño.



________



Maria Antonia llegaba con su esposo, su hija Esperanza y Clemente. Yovana no quiso ir para evitarse una incomodidad por ser “distinta”



–Ay Esperanza vino, ¡que bueno!, hola Clemente ¿como está?

–Hola Cristo.

–Amor voy a hablar con Cristo unas cosas en privado, ya vengo



Esperanza le contó a su amigo que ya vivían juntos los tres en el apartamento que alquilaron. La cara de Jesucristo cuando su amiga le contaba era de total sorpresa.

–Es raro, pero bien, lo que pasa es que estas dos parejitas son un desastre para la convivencia, pero poco a poco los voy disciplinando.

–¿Y en el sexo? ¿cómo hacen? Están los tres.

–Aún no ha ocurrido así como que concretamente, ha sido disperso pero he estado con ellos por separado, pero es muy raro, yo me siento como que les estoy montando cachos.

–Ya es raro que vivan juntos los tres como una relación, la tripartita pues.

–Ay bueno, de momento la cosa va fluyendo, por lo menos de mi parte. Quiero tomar algo, acompáñame y le llevo algo a Clemente.

–Ya bebí pero necesito otro.

–Mosca que tu borracho eres peligroso.

–Es que hoy necesito beber, hay una mujercita que trabaja con Pablo que quiere acabar con nuestra relación, provoca como agarrarla de los pelos y arrastrarla por el piso.



Clemente le recibió el trago a su novia.

–Tengo unas ganas de hacer el amor contigo increíble.

–Podemos pedir una habitación y nos quedamos ahí hasta mañana.

–No tengo dinero preciosa.

–Yo sí, vamos.

–Espera vamos a disfrutar de la fiesta, luego vemos.



Jesucristo ya había bebido tres tragos y se fue a sentar a una de las mesas. Comenzaba la hora loca. Todo el mundo se levantó de las mesas y se fue al centro, sacaron los cotillones: sombreros, tángana, pitos y todo lo que hace de ese momento una algarabía.



Pablo estaba en el medio gritando y brincando, el dueño de la agencia lo veía y se reía aunque el también estaba disfrutando. Verónica aprovechó para acercarse a él y bailar juntos, ambos con antifaces, ambos algo tomados, entre la euforia de la música, la gente y las luces brincaron juntos. En una pequeña pausa se vieron a los ojos, ambos con la respiración entrecortada, Veronica aprovechó y lo besó en la boca. La locura volvió a envolverlos, la gente los rodeó balilando pero sin prestarle atención a lo que pasaba.

Pablo la separa y la empuja y se va del área de la hora loca.



Jesucristo se levanta y ve a Pablo acercarse.

–¿Qué haces ahí que no estás en la hora loca? Vente.

–Voy novio estaba medio mareado, voy al baño.

–Échate agua.



El muchacho llega donde están los baños y se consige a Verónica.

–Me acabo de besar con tu novio, no sabes como deseaba esa boca, recordé muchas cosas.

Jesucristo la agarró del cabello y con una fuerza inusitada la tumbó al suelo y la arrastró al baño de mujeres hasta el cúbiculo del inodoro. Apretó más su mano por entre el cabello de ella, que gritaba como loca y le alzo la cabeza metiéndosela en la taza del inodoro ahogándola.



–CRISTOOOO, CRISTOOOO, nené despierta, nené ¿qué tienes, por qué estás dormido?

–Ay novio, me dormí, estoy borracho, no sé mareado, ¿dónde estaba usted?

–En la hora loca, me salí porque esta…estaba agotado.

–Verónica lo besó. ¿ESA MUJERCITA QUE ES LO QUE PRETENDE?

–¿Pero tú no estabas dormido?

–¡O sea que es verdad! -Jesucristo salió corriendo sin que Pablo pudiera agarrarlo, la hora loca seguía y el chico entró a la rueda. Vio a Verónica y olvidándose que es una dama la empujó y la tumbó al piso.

–Usted vuelve a acercarse a mi novio y no la cuenta ¿oyó? Ya se lo dije una vez, Pablo es mi novio no el suyo, quédese tranquila. –La rabia tenía enceguecido al muchacho hasta que sintió que alguien lo alzó.



Lo sacó del salón y lo llevó cargado hacia el lobby y de ahí a la pisicina.

–Cristo, Cristo, reacciona. ¿qué te pasa? ¿te volviste loco?

–¡Esa mujer quiere con usted. Me lo dijo! No voy a permitir que se le acerque.

Pablo lo miró a los ojos sosteniéndole de la barbilla. Se sonrió y luego se rió.

–Mariquito tú eres una vaina seria. Le diste un empujón a esa mujer. Debo reconocer que me gustó eso, verla en el piso humillada frente a todos.

–No se ría que no es de chiste, esa mujer es mala.

–Voy a entrar a ver que pasó ¿ok? Quédate aquí un rato y luego entras.



Jesucristo se quedó solo pasando la rabia contenida, caminó alrededor de la piscina y luego entró para ir al baño.

Fue al que estaba cerca de lobby.

Abrió la puerta del baño sin ganas y rechinó. Escuchó unos golpes.

–Para, para, para, entró alguien

Yonaikel estaba en un cúbiculo del baño con Fernando, lo tenía penetrado de pie y en ese momento se quedaron quietos. Jesucristo sin hacer ruido fue acercándose a los cubículos, se agachó y en el último vio cuatro piernas con los pantalones abajo. Se acercó y al llegar al cubículo se agachó para ver.

–¿Yonaikel?

 Fernando se movió y casi se cae, el pene del motorizado se salió. En esa visual  Jesucristo vio el pene de Yonakel inmenso lo que hizo que se saliera de ahí abajo y se levantara.

–Ustedes quédense ahí, terminen lo suyo.



–Vamos a salir. –Dijo en voz baja Fernando.

–No, ya escuchaste al chamo, sigamos, pélame ese culo. –Volvió a penetrarlo pero sin tanto escándalo.

Cuando Jesucristo iba a salir entraba otra persona, que se le abalanzó al muchacho tapándole la boca y le puso una navaja en el cuello.



–Ahora si vas a ser mio, no te vas a escapar. -Le susurró al oído.

Jesucristo intentaba hablar pero le apretaban con la mano la boca. –Calladito.

Comenzó a bajarle los pantalones con una mano y le bajó el interior.

–Por las buenas o por las malas vas a ser mío.

El aliento que percibía el muchacho era de alcohol.

–Vas a ser mío Cristo, por fin vas a ser mío.
Jesucristo estaba rezando que Yonaikel escuchara y saliera. La fuerza del hombre no lo dejaba moverse, con sus piernas lo tumbó la suelo.

miércoles, 19 de julio de 2017

De Repente Tú OCTAVA TEMPORADA. Capítulo 3


La vitrina.



Pablo ya vestido con un traje azul oscuro, igual la camisa y la corbata de seda, su barba perfectamente arreglada, contrastaba con su outfit. Ayudaba a Jesucristo con el nudo de la corbata.

–Te voy a enseñar a hacerte el nudo de la corbata, varios nudos.

–Me va a tener que enseñar muchas cosas, también a manejar.

–¿Ah si? Bueno, perfecto. En el sexo has aprendido, el sexo oral ya lo dominas. Lo que no terminas de aprender es a recoger la habitación y no mojar el baño cada vez que te duchas solo.

–Pero yo lo seco luego, no lo dejo mojado.

–Claro, después de decírtelo varias veces pero si te pones a jugar con la cónsola se te olvida todo.

–Ay Dios y todo este reclamo porque no me sé hacer el nudo de la corbata, aprovechó para sacar lo peor de mi.

–Simplemente es recordarte las fallas mi amor.

–Cuando termine ahí, haré lo que si sé hacer.

Pablo terminó de hacerle el nudo de la corbata. Jesucristo estaba vestido completamente de gris plomo.

–Te ves hermoso mi amor. -Le dijo Pablo. Jesucristo se agachó y fue directo al cierre del pantalón de su novio.

–¿Qué vas hacer, qué vas hacer? Como me manches vas a ver.

–Cállese y disfrute. –Jesucristo sacó el pene aún flácido y se lo metió en la boca sintiendo como rápidamente crecía.

Mientras sostenía el pene con su mano, el muchacho seguía moviendo su cabeza y su lengua, la mano de Pablo la sostenía por la nuca, cerró su mano halando el cabello. Cerró los ojos apretándolos mientras el semen invadía la boca de su novio. Tragó, terminó de succionar y limpiar el pene y con las mismas lo guardó y subió el cierre. Se levantó.

–Listo, no hubo ni accidentes ni manchas. -Besó a su novio.

–Lávate la boca, hueles a sexo. Mira, no nos hemos hecho los exámenes, está pendiente.

–Lo haremos amor. Vamos a enjuagarnos la boca.



Ya estaban listos para irse al evento de la agencia de publicidad donde también iban a estar dos de los dueños y socios de empresas Caruao celebrando por ser los nuevos clientes de dicha agencia.



El salón Guayana del hotel Tamanaco estaba dispuesto para la velada. Decorado con los colores de Caruao una iluminación indirecta y mucho blanco, todo estaba listo.

Estaciones de comida, de cocteles, bebidas, de postres y quesos. Cotillones que contenían miniempaques de los productos estrella de la empresa. dos pantallas gigantes transmitían los comerciales viejos Caruao, bajo autorización de la agencia anterior, y también los nuevos.



Jesucristo estaba impresionado de la decoración, las luces, las estaciones, todo perfectamente colocado. Ya comenzaba a llegar la gente y Pablo debió separarse de Jesucristo para atender a clientes, patrocinantes y gerentes de otras empresas que fueron invitados igual que los medios de comunicación.



–Así que Pablo se atrevió a traerte, vaya, que osado.

–¿Quién es usted?

–¿Yo? Soy Verónica, trabajo en el equipo de Pablo en la agencia y fui su novia.

–Ah usted es la famosa Verónica, la que se le mete por los ojos y quiere que mi novio se acueste con usted.

–Vaya ya te dieron referencias. Mira te explico, Pablo, si no lo sabes es, por lo menos bisexual, mira estas fotos.

Verónica le mostró varias fotos de Pablo y ella juntos en la Universidad, besándose, en la playa abrazados, comiendo.

–¿Ves? Él no solo le gustan los hombres también que gusta de mi.

–Pero esas fotos son viejas, ahí no tiene barba y está más joven. Que bueno que solo le gusta usted y no todas las mujeres, tengo más chance de sacarla del medio.

–Chico que feo suena eso. ¿te das cuenta que para Pablo tú eres un niño? Eres una diversión de momento, él va a regresar conmigo

–Debe ser que Pablo me miente porque siempre habla mal de usted. Además, ¿si se empató conmigo porque querrá estar con usted? Yo creo que la desubicada aquí es usted, debería revisar bien lo que usted quiere, porque Pablo está claro que lo que quiere es el culo de hombre que tengo yo.

–Recuerda que Pablo pasa más horas en la oficina que en su casa.

–Pero duerme conmigo todas las noches.

–Míralo, mira como agarra por la cintura a esa mujer y como le besa en la mejilla, ¿te parece eso de un hombre gay?

Jesucristo vio hacia donde estaba Pablo y sí, le dio rabia verlo acaramelado con la mujer pero no se dejó llevar por la rabia y la cizaña de Verónica.

–Lo que me parece es que habiendo tanto hombre guapo y heterosexual en este evento usted siga insistiendo en un hombre gay porque Pablo es gay ¿oyó?.

–Yo solo te digo que estés atento porque te pueden bajar al novio y si no soy yo, será otra, chao queridito, voy por un trago.



Jesucristo estaba encendido de la rabia y se acercó a Pablo que hablaba con dos damas y un caballero.



–Permiso, buenas noches, Pablo ¿puedo hablar con usted?

–Hola Cristo, ven te presento. El es Jesuscristo López, futuro odontólogo y mi pareja.

Jesucristo se le borró la rabia del rostro al escuchar a Pablo, una de las mujeres quedó sorprendida.

–Permiso ya regreso.



–No sabía que Pablo era gay.

–Si vale, desde hace años lo dijo. –Le comentó la otra mujer.

–Es verdad, ahora lo que no sabía era que tenía novio y es un carajito.

–No, no, yo estoy impactada, yo iba a aprovechar de que vine para echarle los perros tenía años que no lo veía, ¡ay no! que vaina con los gais.

–¿Tienes problema con que es gay?

–La mujer vio al hombre con cara de extrañesa. –No…simplemente que me da rabia, es todo. ¿Qué, no me digas que tú también eres gay?

–El hombre volteó a ver a Pablo y bebio de su trago.





–Dime nene, ¿qué pasó? ¿te sientes bien? ¿estás cómodo?

–Si, si, todo bien. Me quedé sorprendido cuando me presentó como su novio.

–Bueno, es que lo eres, no tengo porque ocultarlo, la mayoría de los que están aquí saben que soy gay, ahora lo que no saben es que tengo pareja y está aquí conmigo.

Pablo se le acercó y le dio un beso en la boca. A lo lejos Verónica los vio, cerró los ojos y se bebió todo el trago.



–Pero me querías decir algo.

–Ya no importa, no es importante.

–¿Ah no? pero tienes una carita, cuéntame.

–¿Ya le he dicho que su barba me enloquece? Hasta en la luz artificial se le ve hermosa.

–Cristooooo…dime que pasa.

De la solapa del saco de Pablo se asomaba un hilo rojo, Jesucristo disimuladamente se lo quitó con le excusa de acomodarle el saco, Se sonrió y lo vio a los ojos.

–Nada novio, que lo amo eso es todo, vaya a atender a los invitados que yo voy a comer chocolate.



Jesucristo se dio media vuelta y siguió su camino. Pablo se quedó ahí parado viéndolo y sonriendo.

–Ahora eres un asaltacuna.

–Verónica, deberías estar haciendo relaciones públicas estos eventos te interesan para hacer contactos.

–¿Le contaste a tu noviecito que fuimos novios?

–¿Novios? Cristo y yo tenemos más tiempo de lo que tú y yo estuvimos, eso fue un bochinche.

–¿Él sabe que tuviste un bochinche con una mujer?

–¿Tú le contaste a Cristo que tú y yo salimos verdad?

–No vale, ¿cómo crees?

–No lo creo, estoy seguro, él vino a hablar conmigo. No me hubiese interrumpido si no era importante para él.

–Piensa lo que quieras. –Se iba a ir pero Pablo la detuvo tomándola por fuerza del brazo.

–Me haces daño.

–No te equivoques Verónica, ten cuidado con lo que vas a hacer, se me va a olvidar que eres una dama.

–¿Me vas a pegar? O mejor aún, ¿me vas a tomar por la fuerza y hacerme tuya de nuevo?.

–No chica, con el tiempo las vaginas me provocan arcadas, casi o más que tú, piérdete de mi vista.

–Nos vamos a Chile juntos.

–Eso está por verse.





Jesucristo entraba al baño, fue al urinario que estaba desocupado al lado de un hombre, este volteó.

–Hola Jesucristo ¿cómo estás?

No puede ser que esto me esté pasando a mi, ¿Señor, será que esto es una prueba que me está enviando?. Buenas noches señor Larrazábal ¿cómo está?

–Todo bien muchacho. ¿Y Pablo? No lo he visto aún.

–Está conversando con unas personas. –Jesucristo terminó de orinar y fue a lavarse las manos, comenzó a secárselas en el aire caliente para irse.

–Ya va ¿por qué te vas tan rápido?

–No me voy a quedar aquí en el baño.

–Yo te acompaño a si me llevas donde Pablo.

–¿Y usted que más tiene que hablar con mi novio? Le recuerdo que usted está casado y es bien guapo su esposo.

–¿Te gusta Keiny? Podemos hablar con él y así pasas una noche con él antes de irse. -José Arturo le decía eso para fastidiarlo y echarle broma.

–Lo que usted quiere es acostarse con mi novio. No quiero que se acerque a mi novio.

–Es inevitable, Caruao es cliente de esta agencia y yo velo por las buenas relaciones.

–Estrictamente laborales.



Jesucristo iba a salir y José Arturo lo detuvo.

–Mira chamín escúchame. Pablo, sí, me encanta, es un hombre atractivo, inteligente, profesional y es barba desarma a cuaquiera como a ti. ¿Me lo quiero tirar?, sí. Pero hay un pequeño detalle y no es que yo estoy casado. Pablo no quiere nada conmigo así me lo hizo saber el día que estábamos en el sauna del gimnasio.

Te voy a contar. Dentro del sauna conversamos y yo le puse la mano en la pierna y quise hacerle sexo oral y él me detuvo. Luego me dijo que estaba contigo y estaba enamorado de ti, aunque insistí él me rechazó. Quédate tranquilo.

Jesucristo vio a los ojos a José Arturo.

–Usted es un sinvergüenza, debería respetar a su esposo y no estar buscándole fiesta a otra gente, eso no está bien.

José Arturo le pasó la mano por la cabeza despeinándolo. –Vamos a buscar a tu novio que necesito hablar con él.



Buscaron a Pablo y el muchacho se fue a comer algo y buscar un trago, aunque él no toma sentía que necesitaba uno.

–Hola Cristo ¿cómo estás?

El chico volteó a ver quien era. Se trataba de Keiny.

–¿Será que hoy me va a pasar algo importante?

–¿De qué hablas?

–Nada olvídelo, ¿cómo está?

–Bien chamito, mira a quién invité.

–Ese bichitooo ¿cómo estás gochito?

–Yonaikel ¿qué haces aquí?

–El pana que me invitó, por ahí está mi amigo.

–¿Su amigo?

–El novio Cristo, vino con el novio, pero él le dice “amigo”

–Bueno que vaina es, no me echen pa la calle así

–¿Usted tiene novio? ¿entonces es gay?

–Bueno, tanto como gay no, me gusta un culito e macho mas ná. Chaaaamo dile a tu mamá que me meta en la nueva empresa vale, necesito chamba, no me ha llamado.

–Yo le digo pero es que está recien empezando.



–¿Chamín que tal es el baño?

–Bien…normal, por lo menos limpio.

–Es que me quiero cogé a Fernando en el baño.

–Yonaikel ¿por qué me tiene que decir esas cosas?

–Estoy quesúo mi pana, ando alborotao.

–¿Y por qué no lo hizo antes de venir y no aquí en este evento?

–Si papá, me lo pegué antes de venir pero quiero más.



Jescucristo acompañó a Pablo pues lo iba a presentar a otro grupo de personas.



–Es un chamito, pero el Pablo se los busca tiernitos ahora.

–Pero Gilberto era contemporáneo a él ¿qué estás hablando?

–Bueno los gustos cambian ahora los quiere para estrenar.

–Tú si hablas paja marico, por cierto por ahí vi al ex, que raro.



Jesucristo se volvió a acercar a la estación de postres, cuando se volteó se quedó impresionado.
No puede ser, esto no me está pasando, ahora ¿qué hace este aquí?.