lunes, 24 de abril de 2017

DE REPENTE TU Cuarta Temporada. Capítulo 1


Una traición.



–No voy a negar lo evidente hijo. Es cierto, mantengo una relación con Fabián, pero no llegamos ni al mes.

–Pero usted estaba con papá, estaba vivo y ya se veía con él.

–Fue a días de eso.

–¿Por qué? ¿Usted no amaba a mi papá, no se casó por amor?

–No, no me casé por amor, me casé porque quedé embarazada y mi padre me obligó a casarme. Su padre estaba enamorado de mi, yo estaba ilusionada, era el hombre con quien había perdido la virginidad, por un error quedé embarazada, pero no se imagine que no lo quiero, usted es lo más grande, desde el primer día que lo supe lo esperé con alegría e ilusión.

–Entonces no amaba a mi padre ¿y él lo sabía?

–Si, pero aprendí a quererlo mucho, casi 20 años juntos significan algo.

–¿Y por qué Fabián? Mi mejor amigo, mi hermano. Usted puede ser su madre. ¿Desde cuando la pretende?.

–Desde hace 4 años hijo, pero no le di importancia y no lo alente a nada, ni siquiera le hacía caso hasta hace unos meses, que hubo miradas, sonrisas, roces, atenciones, cosas que me hicieron fijarme en él de otra manera.

–Y supongo que anoche no fue la primera vez que ustedes…

–El viaje a la playa, fue la primera vez y…

–No me cuente madre, no quiero saber. ¿Y usted piensa aprovecharse de Fabián que tiene dinero para pagar las deudas?

–Hijo por Dios, por mi mente nunca ha pasado ese pensamiento.

–Pero pagó el entierro y el funeral.

–Pago que pienso devolver, no se preocupe.

–¿Cómo?, si no tenemos dinero, ¿con sexo?

Por primera vez en 18 años María Corina le levantaba la mano a su hijo para darle una bofetada que le dolió hasta el alma.

–¡Usted me respeta Cristo, soy su madre! Soy mayor de edad y yo me enamoro de quien yo quiera. En este momento soy una mujer libre, lamentablemente, pero lo soy y tengo derecho a rehacer mi vida.

Jesucristo aún con su mano en la mejilla, le contestó. –¿Rehacerla a días de haberse muerto mi padre? ¿Y usted me exige respeto?. Usted y ese que dice ser mi amigo no existen.

–Hijo, que va a hacer.

–Me voy de esta casa madre.

–No te puedes ir.

–Soy mayor de edad.

–No trabajas y apenas vas a comenzar la Universidad.

–Buscaré un trabajo de medio tiempo pero aquí no me quedo mientras usted siga con esa relación.

–Cristo, Cristo, regrese aquí.

–No mamá, yo me voy, no se adonde pero me voy de aquí.



Jesucristo se fue a su cuarto a hacer una maleta para llevarse algunas cosas. Llamó a Pablo para hablar con él pero el celular caía ocupado, entonces llamó a la única persona que podía ayudarlo en ese momento: Esperanza, su mejor amiga.

–<Claro que te puedes quedar en mi casa, el tiempo que quieras, mi mamá encantadísima>

Esperanza mandó al chofer para que lo buscara.



–Hijo, piénselo, no se vaya.

–Me voy madre.

–¿Y que hay de mi felicidad, de lo que quiero? ¿eso no vale?

–Si su felicidad depende de hacerle daño a otros, no sirve de nada.

–¿Le hago daño a alguien por amar? ¿Por qué? ¿porque es su mejor amigo? ¿Sería distinto si fuera otra persona? Lo que le molesta es que Fabián no le haya hablado claro y contado, eso es lo que pasa.

–Usted es una adúltera, madre, no le dijo a mi padre lo que hacía, hubiese sido mejor que se divorciara para empezar otra relación, así se hacen las cosas, no al revés. Quien sabe si mi padre se suicidó porque se enteró de lo suyo con ese tipo.

–NO LE PERMITO…

–No se le ocurra pegarme de nuevo porque ahí si me pierde para siempre. –Se fue pues ya había llegado el chofer que lo llevaría a la casa de su amiga.



Jesucristo le contó a Esperanza lo que había pasado, aunque no estuvo de acuerdo en que se fuera de su casa, entendía el dolor que sentía.

–Cristo, el amor es así, uno no manda en el corazón, te enamoras y listo, eso me ha dicho mi madre y es así. Tú mamá no estaba enamorada de tu papá y consiguió a alguien que le devolvió las ganas de vivir, de sentirse amada, eso no tiene nada de malo.

–Son unos traidores.

–A ver Cristo, sé que te sientes mal, pero no debes tomarte para ti esa situación, es tu madre la que se enamoró de Fabián, no es asunto tuyo, tú estás para respetar su decisión, ¿acaso tú crees que Fabián le hará daño? Fabián es tu mejor amigo, claro yo soy tu mejor amiga en la vida, jajaja, él no va a hacer nada para perjudicarte y hacerte daño, tienes razón que debió hablar contigo y contarte lo que sentía, pero no es fácil, es algo delicado, pero pasó asúmelo.

–No quiero vivir en esa casa.

–Te puedes quedar aquí, ya te dije.



Ya en la noche, no logró verse con Pablo por más que intentó no lograba ubicarlo, eso no lo dejó dormir, pero al día siguiente lo volvió a llamar.



Habían cuadrado verse en casa de Pablo a las ocho de la noche. Le dijo a Esperanza que lo llevara en la noche.

–¿Este carajito que querrá? ¿Para que quiere verme? Cristo, Cristo por qué no sales de mi mente. Y ahora te pienso a cada momento, como si te conociera de toda la vida, hasta he tenido sexo contigo y no nos conocemos. Y voy a meterlo en mi casa. Pensaba Pablo mientras terminaba de hacer unas cosas para salir y encontrarse con Jesucristo.



Pablo lo anunció en la vigilancia y lo dejaron subir. Sonó el timbre, Pablo abrió la puerta y la reja y el muchacho entró soltando la maleta. Pablo se quedó sorprendido al ver lo que trajo, pero Jesucristo lo abrazó.



–Lo extrañé mucho, anoche lo extrañé, no estuvo conmigo. -Se separó de Pablo y se miraron a los ojos. Eso bastó para besarse y aquel beso lo transportó a aquel baño donde se besaron por primera vez. La brisa con olor a frutas volvía a envolverlo mientras se besaban.



–Cristo, no sé como llegaste a mi vida, no sé por qué sueño contigo. Te conozco sin saber de ti, te he visto desnudo y no se tus mañas. He estado dentro de ti y no se si tienes hermanos.

–Porque usted no se ha dado cuenta que somos novios. Yo he estado en este apartamento.

–No es posible llevo apenas 2 días aquí. –Pablo vio el mesón de la cocina y recordó cuando tenía a Jesucristo montado en el mesón penetrándolo.

–¿Puedo quedarme contigo esta noche?

–Por tu maleta parece que quieres quedarte para siempre.

–Para siempre estaremos juntos Pablo, usted y yo para siempre.

domingo, 16 de abril de 2017

FINAL DE TEMPORADA. De Repente Tú 3.


El comienzo del final.



–¿Tu siempre vas a querer que te haga el amor?

–Si lo sigue haciendo como hasta ahora sí, usted me tiene enamorado.

–Entonces móntante, ya se me volvió a parar.

Se sentó sobre el pene, cogiéndolo con su mano y llevándolo hacia el lugar para ir metiéndolo, poco a poco iba entrando mientras él bajaba. Terminó de sentarse.

–Otra vez está dentro de mi. -Comenzó a moverse, subía y bajaba sintiendo como el pene lo penetraba. Ambos, sincronizados se movían haciendo más intensa la penetración.

Unos minutos más para estar a punto de correrse. –Ya me vengo, ya me vengo.

–Quiero su semen en mi boca, quiero probarla.

Se bajó y llevó el pene a su boca esperando que el líquido le inundara. Un líquido espeso y tibio entró en su boca para luego tragárselo.



–Hasta su semen sabe divino, usted está divino. Yo estoy enamorado de usted.

–Y yo de ti mi amor.



Pablo se levantó de la cama y se fue directo al baño.

Este carajito no se me va de la cabeza, ¿pero por qué? Apenas lo conozco y estoy soñando con él, que arrecho. –Pensaba mientras se veía la barba y buscaba los implemetos para acomodársela.

Volvió a verse al espejo. –Y pensar que hasta hoy vivo con mis padres y trabajo en la agencia. -Comenzó a acomodarse la barba para luego ducharse. Al terminar recogió todo y lo metió en pequeño bolso, cuando lo agarró para llevarlo al closet un hilo rojo quedó enganchado hasta que se dio cuenta y lo agarró jalándolo.

–¿De dónde salió esto? -Lo enrroló con sus dedos y en vez de botarlo abrió la gaveta para guardarlo y vio todos los hilos que tenía ahí.

–¿Y esta vaina que será, de dónde sale tanto hilo? ¿Que es esto? ¡Coño que tarde es, me tengo que ir!.



Vestido de punta en blanco se fue a la que fue su agencia de publicidad donde creció como profesional. Hoy no trabajaría, tendría una reunión para entregar su informe de trabajo, la despedida, recoger e irse para teminar de mudarse a su apartamento.

Al entrar a su oficina para buscar los documentos y entrar a la reunión recibe una llamada a su celular.

–<Aló>

–<Hola Pablo ¿cómo está?>

–<¿Cristo? ¿Bien y tú?

–Más o menos Pablo, anoche que la pasé tan bien con usted pero han pasado cosas en mi casa.

Pablo se apartó el celular de la oraja y lo vio con cara de extrañeza –¿Bien conmigo? No entiendo Cristo, de que hablas>.

–<Necesito contarle lo que me ha pasado, es terrible, ¿puede hoy?>.

–<No creo que hoy pueda, hoy estoy de despedida de mi trabajo y me mudo de casa, estoy complicado. Mañana podemos vernos>.

–<Bueno, nos vemos mejor esta noche, como todas las noches y le cuento>.

–<¿De qué estás hablando Cristo?>.

–<No se haga Pablo, todas las noches nos vemos y estamos juntos y hablamos, lo espero, que pasa feliz día, un beso>.

–Bueno , no estoy en este momento para analizar al chamito.



Luego de la reunión y una torta de despedida, eran las 11 de la mañana, recogía sus cosas de la oficina metiéndolas en una caja.



–Y pensar que entramos casi en la misma fecha aquí, eramos unos ingenuos y nos sabíamos nada y ahora estamos recogiendo para emprender nuevos retos y tú serás mi jefe. –Le hablaba Verónica una compañera de trabajo con la que compartió 7 años en la agencia, aunque Pablo no la soporta.

–Así es, te pondré en cintura, no será como aquí.

–¿Tú me tienes rabia verdad? No te caigo bien. Nunca hemos compartido más allá del trabajo, hoy es que cruzamos unas sonrisas y compartimos torta, de resto nada en estos 7 años.

–Me caes mal, es verdad, pero aquei vinimos a trabajar, tú trabajas bien y eso es lo que importa, por eso te llevo a la nueva agencia.

–Acepté porque es un nuevo cargo, nueva empresa y buen sueldo. Tú me gustas aunque nunca me paraste, era una empleada más para ti.

–Eres mujer Verónica por eso no te paro.  Desde el primer día sabes que soy gay, no sé a que viene ese comentario.

–Eso lo dices para que no se te acerquen, pero. -Se le acercó a centímetros de su boca –Yo sé que te gusto.

Pablo soltó un suspiro mientras cerraba los ojos. –Verónica, ya recogí y me tengo que ir porque hoy me mudo a un apartamento con MI NOVIO ¿ok? Deja de inventarte historias, la creatividad déjala para los nuevos proyectos que vamos a tener.

–Eres un imbécil.

–Y tú una desubicada, permiso.



Llamó a Gilberto, su novio, o lo que hasta hace poco él consideraba su novio, quería hacer el último esfuerzo por salvar la relación.

–<Llegó el día mi amor, te vas a venir conmigo al apartamaneto? ¿te vienes a vivir conmigo?

Gilberto se quedó callado, luego habló. –Me voy hoy contigo gordo, pero no me voy a quedar a vivir de momento, esta noche me quedo contigo.

–<Ok, ¿te busco? Voy a casa de mis papás a buscar unas cajas y maletas y las monto en el carro>.

–<Ok, avísame cuando estés cerca>.



–Emilio, Emilio, me voy, me tengo que ir, me voy en taxi a mi casa, estoy retrasado.

–Pero quédate un rato más, vamos a ducharnos juntos.

–No puedo, otro día, te llamo luego besos.





Ya en el carro con todo montado, iban al nuevo apartamento.

–Nuestra relación va mal Gilberto, ambos sabemos que va mal, pero quiero recuperar lo que una vez tuvimos.

–¿Y cómo pretendes recuperar eso? Ahora eres director, tu horario se extiende, las pocas horas libres las dedicas al gimnasio, los domingos quieres estar solo. ¿Quieres compartir conmigo la cama para dormir unas horas y verte en la ducha mientras nos enjabonamos? ¿Esa es la relación que quieres?.

–Tienes razón y tengo que ajustarme, sé que tengo que dedicarte tempo, no lo he hecho en años, pero eso va a a cambiar, te lo prometo.

–Me lo has dicho sientos de veces.

–Pero esta vez es en serio.

–Lo dudo.

–¿Quieres terminar conmigo? Dime y te llevo a tu casa y acabamos con esto. Coño quiero arreglar esto y tú me echas todo pa ‘tras.

–Discúlpame, si quiero seguir contigo, vamos al nuevo apartamento para verlo y ayudarte a instalarte.



Llegaron. El celular de Gilberto sonó. Era Emilio, pero no lo atendió.

–¿Por qué no atiendes?

–No quiero hablar ahora, me da fastidio.

–Entonces vamos a hacer algo más divertido. –Pablo se le acercó y le dio un beso y comenzó a quitarle la camisa. Volvió a sonar su celular y esta vez si le atendió.

Pablo cerró los ojos y apretó los labios

 –Coñodelamadre con este pana, ¿por qué carajo me evita?.



–<Aló, hola pana, ahora no puedo hablar estoy ocupado>

–<¿Estás con el cornudo?>

–<Si, exacto estoy con Pablo, dale hablamos>.



–Apaga el celular y vamos a la cama a tirar.

–Vamos a acomodar las cosas mi amor y luego lo hacemos.

–Coño, ¿no me puedes complacer? Tenemos tiempo sin tirar, verga quiero cogerte y me evades, me pones excusas, me evitas. ¿No te gusto? Ya no te gusta como te cojo? ¡Coño dime!

–Estoy cansado y tengo que trabajar, me traje la laptop.

–10 minutos, ¿es mucho pedir?, 10 mimutos para cogerme a mi novio.

Gilberto lo vio. –Ok.



Se besaron pero Pablo no coneguía una erección. Gilberto se agachó y comenzó a hacerle sexo oral y así logró la ansiada erección

–Ponte en 4

Gilberto se subió a la cama y cuando se colocó se abrió las nalgas. Pablo le vio el ano inflamado y rojo y ademas manchado de semen entre seco y húmedo, el olor era desgradable.



Pablo se bajó de la cama.

–Vístete Gilberto.

–¿Qué pasó?

–Te vistes y te vas de mi casa.

–No entiendo, me dices que quieres hacerlo, te digo que sí y ahora no quieres y me botas.

–Si te vas a poner a tirar con alguien por lo menos ten la decencia de limpiarte. Te busco en tu casa y acababas de tirar con un tipo. ¿ A que estás jugando tú? ¿Por eso es que no quieres tirar conmigo? Ya tienes uno que te coge.

–Si chico, si, estoy tirando con otro. Un carajo que me entiende, me da el puesto que merezco, respeta nuestro tiempo juntos, todo.

–Que bien, me parece perfecto que encontraste tu media naranja. ¿Para que coño te vienes a mi casa para quedarte conmigo? ¿Para que? ¿Te quieres burlar de mi? bueno ya te burlaste, me montaste los cuernos.

–Eso es culpa tuya por ser como eres, por no atenderme, por pasar de mi, olvidarte que tienes un novio y dedicarte a tu puto trabajo.

–¿Y por que no terminas conmigo y acabas con esta mierda? ¿querías vivir a costillas mias? Chulearme, bueno eso ya lo haces y lo permití.

–Eres un egocnétrico solo piensas en ti y te vale mierda lo demás.

–Y tú un fracasado que nunca va a superarse esperando que te lleguen las oportunidades a la puerta de tu casa. Viviendo de las lochas y quejándote.

 Mejor que te vayas.



Gilberto tomó su lapatop y el bolso y salió del apartamento.

–No vales la pena, es preferible que te quedes solo.

–En eso estoy de acuerdo contigo, me quedaré solo antes de conseguirme un perdedor como tú.



Cerró la puerta. Se sentó en el sofá y cerró los ojos. A su mente llegó Jesucristo.

sábado, 15 de abril de 2017

DE REPENTE TU 3 Capítulo 11


The Bachelorette.



Esperanza no podía concentrarse en nada, cada vez que cerraba los ojos llegaba a su mente el momento que Yovana le hacía sexo oral. Se ponía a leer algunos papeles y se distraía pensando en Yovana y su juguetona lengua. Comía y se erizaba solo de pensar en Yovana agachada frente a ella comiendo su vulva.



Llamó a Clemente para salir. Él la fue a buscar a su casa y como siempre se bajó del carro y le abrió la puerta.

–¿Quieres ir al cine? Vamos temprano para luego cenar. ¿te parece?

–Si, me gusta la idea, ¿puedo escoger la película?

–Claro preciosa.



Una comedia romántica fue la elegida. Durante toda la película tuvieron sus manos entrelazadas, de vez en cuando Clemente le ponía la mano en la pierna y la acercaba a la parte interna del muslo. Esperanza se estremecía, le entraba un calor que le subía por la columna y enrrojecía sus orejas.

Clemente se le acercó al oído. –Yo no se tú pero esta noche luego de cenar quiero hacerte el amor.

Esperanza lo vio, se sonrrió y agachó la mirada, Él le levantó la mejilla con dos de sus dedos y le dio un beso en la boca.

–¿Esa sonrisa en un sí? –Esperanza movió la cabeza afirmando.



Terminó la película y salieron de la sala tomados de la mano y se fueron directo al auto. Todavía era de día pero el sol ya había bajado.

–Vamos a ir a un restaurancito pequeño pero muy rico, te va a gustar y así podemos estar más cómodos y con privacidad.

–Que bueno. -Esperanza le volvió a sonreir mordiéndose el labio inferior.

–Eres hermosa Esperanza. -Le tocó la mejilla.



Llegaron al restuarante. Era, en efecto, pequeño, no llegaba a 10 mesas, escogieron una apartada del resto, aunque el restaurante tenía poca luz, la mesa que escogieron apenas se veía, la iluminaba una vela que encendieron apenas se sentaron.



–¿Que quieres beber?

–Un jugo natural.

–¿En serio? No quieres un vinito, un coctel, algo con alcohol?

–Bueno, ok, un vino pero blanco.

Pidieron una botella, luego de serviles la primera copa, una mujer se acerca a la mesa.



–Así que por esta fue que me dejaste. Esta es la perra que ayudaste en el estcacionamiento. -Era Úrsula, la exnovia de Clemente.

–¿Disculpa? Yo seré perra pero tú una inmadura que no supera una ruptura y viene a montar una escenita. –Le dijo Esperanza.

–Hola Úrsula, te voy a pedir que te retires, estamos ocupados.

–Te trajo al mismo restaurante que a mi cuando nos hicmos novios. Cenamos y luego se acostó conmigo.

Clemente se levantó de la mesa. –Basta Úrsula no te pongas intensa, vete a tu mesa y quédate tranquila.

–Yo también tengo novio, está conmigo aquí, es un empresario de mucho dinero, no como tú.

–Que bien, que te aproveche el nuevo novio. Ahora vete que debe estar extrañándote.



Úrsula se fue y volvieron a quedar solos.

–¿Y tú estabas empatado con esa niña?

–Una sifrinita. Un error lo comete cualquiera.

–¿Y es verdad que la trajiste aquí y luego se acostaron? Lo mismo que estás haciendo conmigo.

–No le hagas caso.

–No me respondiste.

–No, eso lo dijo para molestarte, en serio, ella es una carajita, está sangrando por la herida.

–Pero si vamos a hacer el amor ¿no? –Bien bello, que se de cuenta que estás desesperadita.

Yo quiero hacerlo preciosa, pero como te dije, es tu decisión, eres virgen y no quiero que lo hagas con el primero que se te aparezca, no quiero que después te arrepientas de haberte entregado. Yo quiero que lo disfrutes y sientas que vale la pena.

–Yo quiero hacerlo y quiero contigo. Tranquilo que no me voy a arrepentir ni voy a sentir que como perdí la virginidad contigo eres mi principe azul y me quiero casar contigo.

–jajajaja que linda eres, me gusta como piensas. Pero igual no quiero faltarte el respeto.

–No vale, es mi decisión. –Si lo que quiero es que me faltes el respeto, me agarres y me lances en esa cama y me hagas de todo.



Cenaron, pidieron un postre y café para luego irse, ya Úrsula se había marchado. Entraron al auto y Clemente la besó en la boca.

–¿Estás segura del paso que vas a dar?

–Sí, estoy segurísima. –Termina de encender el carro y vamos al hotel ¡Dios mio que ganas tengo de quitarme la santidad de encima!.



Fueron a un hotel cerca de una Universidad que está al extremo este de la ciudad, un hotel con cabañas.



Llegaron a la taquilla sin bajarse del carro. Pidieron una habitación con yacuzzi.

–Son 40 mil. Dijo el de la taquilla.

Clemente dio un suspiro, abrió su billetera, tenía 3 tarjetas de crédito y estaba decidiendo con cuál pagar. Entregó la dorada.

Que pase por favor, que pase, que pase.

Esperanza lo veía mientras jugaba con sus dedos, nerviosa.

–Firma y cédula. Cabaña 33 tercera calle a la izquierda.

 Entraron a la cabaña.

–Aquí todo es clandestino, nadie se entera que estás aquí.

–Esa es la idea preciosa. Entremos.



De pie a escasos pasos de la cama se besaron.

–Estás a tiempo de dejar todo aquí preciosa, ¿estás segura?. –Coño que me diga que si, acabo de pagar 40 palos.

Pero bueno, el virgen parece él. ¿Este hombre será del Opus Dei? Que tanta preguntadera, desnúdate y házlo. Estoy segura Clemente, me voy a entregar a ti. Ahora fue ella quien lo besó.

La acostó en la cama y comenzó a desnudarla, el roce de sus manos con su piel la excitaba y sentía como se humedecía su entrepierna. Comenzó a besarla y recorrer su cara, con sus labios recorrió las orejas, el cuello hasta llegar a sus pechos para luego lamer los pezones hasta endurecerlos, fue bajando al ombligo y, al llegar a su vagina, Esperanza volvió a sentir aquel calor por su espalda. –Chúpala, chúpala, anda, métele la lengua chúpala. Clemente respiraba encima de su vulva y sus labios apenas rozaban los pocos vellos que tenía. Volvió a subir al ombligo para luego bajar.

Ahora sí chúpamela, chúpamela anda, como lo hizo Yovana. ¡CHÚPALA COÑO! –Grito.

Clemente se detuvo. –No me gusta preciosa, pero deja que te haré algo mejor.

–Sí, dale. ­Cógeme de una vez, me va a dar algo aquí, cooooñoooo métemelo.



Clemente mojó sus dedos índice y medio, los acercó a la vagina de Esperanza, los apoyó en los labios en la parte superior y comenzó a moverlos rápidamete haciendo presión e introduciéndolos. Esperanza comenzó a lubricar. Toda su piel se erizó mientras su cuerpo se retorcía. Comenzó a gemir fuerte y a ratos gritaba que era cuando Clemente más movía sus dedos.



El muchacho ya tenía el pene erecto, solo esperaba un instante más para colocarse el condón y penetrarla. Esperanza estaba enloquecida, apretaba las sábanas y la almohada y seguía gritando y de repente, Clemente se detuvo.



–¿Qué pasó? Sigue, no pares, me gusta.

–Te lo voy a meter. –Se colocó el condón y se puso algo de lubricante, delicadamente apartó a los lados las piernas de la muchacha y se puso sobre ella. Muy lentamente fue introduciendo su pene.

–Shhh, tranquila, lo voy a hacer despacio, relájate, estás tensa, relááájate, así, tranquilo, voy despacito, despacito, disfrútalo, así, así, ¿ves? Ya estoy dentro de ti.

–Me duele.

–Es normal, tranquila. –Clemente comenzó a sacarlo lentamente, Esperanza alzó la cabeza para ver el pene, al verlo se impresionó, nunca había visto algo tan grande.

–¿Todo eso me lo metiste?

–Si.

–Es enorme.

–No chica, es normalito. Voy de nuevo.

Volvio a penetrarla pero esta vez un poco más rápido. –Ya está adentro de nuevo. -Comenzó a moverse, levantando sus caderas. Cada vez que volvía a subir, bajaba con más fuerza, cada vez más rápido, más fuerte, más rápido, más rápido hasta que Esperanza comenzó gritra de nuevo y Clemente no se detuvo.

–AJH AJH AJH AJH AJH. –Clemente respiraba fuerte y gruñía. La agarró d ela cabeza  y la besó mientras seguía moviéndose y Esperanza intentado gemir.



Ela movía la cabeza desesperada pero rogando que aquello no acabara nunca.

–¿Te gusta?

–Sí, sí, sí, no pares Clemente, sigue, sigue, sigue SIGUE, SIGUEEEE. –Esperanza no paraba de lubricar.

–Estoy a punto, estoy punto, aprieta, aprieta mi guevo.

–¿cómo?

–Como si detuvieras las ganas de orinar. Coño así, así, así, así, mantelo así. AAAAAAH, AAAAAH , AAAAAH, AAAAAAH. La tomó de nuevo la cabeza apretando los dientes y los ojos. Esperanza también gritó. Clemente no aguantó más y se echó a un lado con la repiración agitada.



Ambos se quedaron dormidos 20 minutos. Clemente abrió los ojos y  acarició el pelo de Esperanza que ya abría sus ojos también

–Hola, preciosa, buenas noches.

–Hola, bello.

–Estuviste maravillosa, fue algo demasiado rico.

–No sabía que esto era así tan divino, me dejaste loca, literalmente, eso que hiciste con tus dedos…no sé, no sé como explicar lo que sentí.

–Me alegra mucho que te haya gustado porque yo lo disfruté al máximo, mira, ya se me paró de nuevo.

–Tu pipí es enorme.

–Jajajaja no vale, es normal, algo grueso.

–¿No te gusta el sexo oral?

–No preciosa, no me gusta hacerlo, pero si quieres hacermelo tú buenísimo.

–Con tus dedos me basta.



Se quedaron un rato besándose hasta que Clemente habló.

–Ahora que estamos aquí desnudos, luego de lo que pasó, que fue hermoso, ¿quieres ser mi novia?

Esperanza abrió los ojos y se levantó de la cama. –No estaba preparada para esta pregunta, ¿qué digo? Yo ni sé lo que quiero, está Yovana que me gusta también, que horrible todo.

Me encantaría Clemente, pero…es que…no sé…yo…ay, ¿cómo te digo? Yo, estoy saliendo con una muchacha. -Ahora fue Clemente que abrió los ojos y se levantó tomándole las manos a la muchacha.

–Ya va, a ver, no estoy saliendo, la conocí y hemos salido 2 o 3 veces, lo mismo que tú y yo.

–¿Me estás diciendo que eres lesbiana?

–Noooo, no, bueno, sí y no, o sea, aaaay, es que estoy confundida Clemente.

–El confundido soy yo, explícame.

–Me gustan las mujeres y los hombres, soy bisexual.

Clemente tuvo una erección y Esperanza lo notó.



–¿Ya va, entonces, no quieres nada conmigo? ¿No podemos ser novios?.

–Bueno, sí, yo quiero, me gustas mucho, muchísmo, pero no puedo darte una respuestas todavía.

–¿Te acostaste con ella? –Mierda me acaba de entrar una arrechera pero a la vez morbo, te imaginas Clemente, las dos en la cama y te las cojas?.

–No, no ha pasado nada, solo unos besos y…más nada.

–Me estás pidiendo tiempo porque te quieres acostar con ella a ver que tal.

–Ay Clemente, discúlpame, yo sé que esto es muy loco, yo quiero estar contigo, me encantas, me gustas pero es que…

–Preciosa, tranquila, tranquila, no te estreses. Es normal, a veces uno está saliendo con dos personas a la vez decidiendo con quien se queda, en este caso compito con una mujer pero bueno, así es ahora en esta vida moderna, me cayó un balde de agua fría, no te lo niego, pero bueno que se hace. A mi tú me gustas, así que yo haré lo que sea para conquistarte y que te quedes conmigo.

–Es que hay un detalle Clemente…que no te he dicho aún.

–Dime. –Clemente le acariciaba el pelo.

–Ella, Yovana, es transexual.

Clemente dejó de pasarle los dedos por el cabello y se quedó inmóvil unos segundos.

–Ya va, ¿es un tipo? Es un carajo, entonces no eres lesbiana, sino que estás saliendo con otro carajo.

–No, es una mujer en plena transición, pasar de hombre a mujer, es una mujer, tiene sus tetas, un cuerpazo, pelo largo.

–Y cuca, ¿ya se operó?

Hubo un silencio de varios segundos.

–No…de hecho, no quiere operarse, dice que no le estorba eso, que hasta lo usa en sus relaciones sexuales.

–Ya va, ya va, ya va. Me perdí. Es una mujer con pipí y a ti te gusta eso. Eres bisexual, te gustan las mujeres y los hombres pero estas saliendo con 2 personas que tienen guevo. ¿de qué estamos hablando?.

–Es complicado, cuando la conocí pensé que era una mujer, es decir como yo, mujer biológica, que nací mujer. Luego supe que era trans y luego me enteré que aun conserva el pipí.

–Y aún sí te gusta eso.

–Si, como dijo ella, tiene lo mejor de un hombre en el cuerpo de una mujer.

Clemente cerró los ojos, sentía un fuerte dolor de cabeza.

–Mejor vamos a ducharnos que es tarde y te llevo a tu casa.



Llegaron al edificio, en todo el trayecto no volvieron a hablar.

–Discúlpame todo lo malo Clemente, hoy fue un día maravilloso, de verdad hacerlo contigo me abrió otro mundo, fue alucinante. Yo no quisiera perderte, que no nos viéramos más y siento que eso va a suceder.

–Preciosa, hoy no puedo darte una respuesta, tengo que asimilar toda esta información que me lanzaste. Yo te voy a llamar eso no lo dudes, pero ahora no, no me escribas ni me llames, yo lo voy a hacer, tenlo por seguro. Que descanses.

Esperanza le dio un beso en la boca. Clemente se bajó del carro para abrirle y acompañarla a la entrada.



–Yo también disfruté esta noche, hacerte el amor fue lo mejor que me ha pasado en años, es en serio. Pero como te dije, no me llamas ni me escribas, déjame analizar todo esto. -Otro beso en la boca y se fue al carro.

Unos instantes sentado dentro del carro, apoyó la cabeza en el volante y dio un fuerte resoplido. Encendió el carro y se fue a su casa.