Entré
con un desconocido a un baño de un restaurante y nos metimos en el
cubículo de la poceta, nos desvestimos y empezamos a besarnos y meternos
mano, de repente escuchamos que le pasan llave a la puerta
–¡Nos encerraron!- dije.
–¡Que importa! Siéntate y métetelo.
Ya
tenía puesto el condón y me senté, el hombre me alzaba y me bajaba
mientras sentía como entraba aquella verga gruesa. Me daba nalgadas, me
besaba y seguía alzándome, salía y entraba una y otra vez. Me detuvo, me
levantó y me dijo:
–Sácame la leche con la boca.–Obediente
lo hice, intentó acabarme dentro de la boca pero como pude me zafé –¡No lo saques coño!– y acabó en mi cara. En eso, abren la puerta pues un cliente del restaurante iba al baño. Me limpio la cara con papel, me
visto y salgo de primero. Disparado. El mesonero al verme me grita:
–¡Fuera de aquí maricones, voy a llamar a la policía!
Aceleré la marcha y me perdí. Del tipo no supe más.
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