viernes, 5 de enero de 2018

INQUEBRANTABLE 5. Capítulo 5


Rebeca llegaba a Megavisión para reunirse con Gonzalo Cienfuegos Jr. ahora el presidente del canal y de las empresas de la Organización Cienfuegos.



–Buenos días tengo cita con el señor Cienfuegos.

–Buenos días, siéntese que ya la anuncio.

–Gracias.

Rebeca se sentó y miraba a la secretaria. –Disculpa, y la otra secretaria? Ofelia?

–Se fue del país cuando el señor Cienfuegos padre se retiró.

–Ah ok, gracias.



–Ya puede pasar.

Rebeca se levantó de prisa y su cadera hizo un sonido como cuando algo calza en un sitio, le ociasionó un leve dolor que le hizo recordar cuando Ricardo la pateó lanzándola por las escaleras.

Entró a la oficina.

–Rebequitaaaa, ¿cómo estás? Bueno que ya no eres Rebequita, ya estas vieja.

–Te recuerdo que tengo 36 años.

–Para ser protagonista estás vieja.

Rebeca miraba con odio a Gonzalo que la invitó a sentar para contarle sobre la serie.



–Esta reunión debería ser con el escritor y con la producción de la serie pero el escritor no te quiere en la serie, fui yo que se lo pedí y a la productora le dije que me quería reunir contigo primero. ¿Ves? Aún tienes privilegios en la que fue tu casa.

–Sé que no es de gratis.

–Eres inteligente. A ver, el protagónico no te lo voy a dar, eso ya está asignado a una estrella emergente.

–Seguro una miss.

–Correcto, hermosa, joven y complaciente, sabe lo que quiere y como conseguirlo, así que le tengo de protagonista.

–O sea ¿que me vas  a poner de madre de una ventiañera?.

–Vaya pero hoy las agarras en el aire, amaneciste perspicaz.

–Ay Gonzalo, no estoy para tus sarcasmos, dime el papel que me tengo que ir.

–Cálmate que todavía te queda rato conmigo.



El papel que le iba a dar era de la madre de la protagonista, una mujer fuerte dueña de un gran imperio hotelero, madre de tres hijos que usa bastón por un accidente de tránsito. Un mujer fría y calculadora que no le temblará el pulso para cumplir sus objetivos. Una mujer de 50 años.



–Tu te volviste loco, ¿Tú me vas a poner de 50 años? 14 años más vieja de lo que soy. Eso no se lo va a creer nadie.

–Tenemos un departamento de maquillaje que hace unas caracterizaciones dignas de Hollywood.

–Me niego a prestarme a esta humillación.

–¿Humillación? Es el momento para demostrar que eres una verdadera actriz y mira que le vamos a mentir a la gente porque en los créditos saldrás como el regreso de la primera actriz.

–No, no quiero.

–Mira, Para que te den el protagónico vas a tener que acostarte con el escritor ¿quieres entregarte a ese hombre de 60 años? Ah verdad que te acostabas con mi papá, entonces mira adelante, proponle acostarte con él y seguro te dará el papel.

Rebeca se levantó de la silla para salir del despacho.



–El detalle es que el escritor es gay, creo que lo tendrás complicado.

Rebeca se detuvo, dio la vuelta.

–¿Qué tengo que hacer?

Gonzalo le lanzó unas llaves. –Ya sabes donde está el apartamento, me esperas ahí





Rebeca llegó a apartamento y comenzó a revisar la cocina, estaba como buscando algo, vio unas botellas de vino y se atrevió a abrir una, buscó una copa en la sala y se sirvió. Fue al cuarto, abrió la puerta. La cama impecablemente tendida, entró y se fue al baño, vio cada envase y frasco de perfume.

–Este hombre se da la gran vida.

Salió del cuarto y dio una vuelta en la sala de nuevo y se dirigió a una puerta, se acercó y algo que no sabía que era, le dio susto, su corazón comenzó a latir deprisa, le dio a la manilla de la puerta y abrió.

Una tenue luz apenas iluminaba el espacio, se veía algo que parecía un columpio, habían cosas guindadas en las paredes, cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, vio unos dildos y látigos y ahora si veía el columpio de cuero agarardo de unas cadenas.



De repente alguien apareció. Rebeca dio un brinco echándose para atrás. Se puso la mano en el pecho, sentía que el corazón se le salía.

–Quítate la ropa y móntate en el columpio. -El hombre tenía una máscara negra en la cara, apenas se le veía la boca, nariz y ojos, un interior negro y unos cueros cruzados en el pecho. En una mano tenía un látigo.

–¿Gonzalo?

–Quítate la ropa.

Rebeca estaba nerviosa, no podía ver bien si era Gonzalo. –¿Quién eres?

El hombre levantó el látigo que tenía varias tiras de cuero, le golpeó a Rebeca en las piernas.

Rebeca pegó un grito y salió de la habitación y tropezó con alguien.

–Rebequita, ¿dónde vas? Esto todavía no empieza.

La actriz estaba temblando de los nervios.

–No me hagas nada por favor.

–Shhh, tranquila, vas a tener sexo con algunos complementos, deja los nervios, estás temblando. Hazle caso al hombre que está ahí dentro y te va a ir bien.

–¿Me van a violar?

Gonzalo la agarró del pelo por detrás y la besó metiéndola la lengua. –Todo depende de ti, si colaboras todo saldrá bien.

–No Gonzalo, yo no quiero el papel, no.

–Shhhh, ya estás aquí. Ven quítate la ropa.

–NO por favor.

Gonzalo le arrancó la blusa y le bajó el sosten sin desabocharlo. –Te estoy diciendo que dependerá de ti como te vaya, quítate el pantalón.

Rebeca lo hizo, se quitó los tacones y el pantalón.

–Ven, inhala esto, tranquila, un poco de este lado y ahora eeeeste, bien, móntate.

La cargó y la montó en el columpio amarrando sus manos y alzando las piernas para amararrlas también.

Le dio para que inhalara más popper y el otro hombre le daba latigazos suaves en la espalda y nalgas. Gonzalo se quitó el pantalón y se puso lubricante en el pene. Se acercó y la penetró de una vez por la vagina.

Se retiró y vino el hombre que desprendió el cuero que tapaba su ya erecto pene y también la penetró. No tuvo contemplaciones y la penetró empujando con fuerza mientras Gonzlao le daba para que inhalara de nuevo.



De una repisa cogió un pene de goma negro de dos cabezas. Se le acercó a la cara de la actriz.

–Mira lo que te vamos a meter, vamos a rellenar tus huecos. –Le lanzó la goma al hombre que metió una cabeza por el ano, iba metiéndolo rápido empujando y halando.

–Sigue. –le dijo el hombre al empresario, mientras él con el látigo golpeaba a la mujer.



Gonzalo, sin retirar el pene del ano, lo dobló introduciendo la otra cabeza por la vagina. Rebeca gritaba. Gonzalo comenzó a mover el pene de goma, mientras el otro hombre le gopeaba con el látigo.

–Tápale la boca, que no grite. –Gonzalo introdujo el pene lo más que pudo en los dos lados, Rebeca se retorcía, sacó el pene de golpe y la penetró.



La bajó del columpio. –Arrodíllate y mama.

Ambos se pusieron frente a ella mientras le hacia el sexo oral a cada uno. Le sujetaban la cabeza para que se tragara los penes.

El hombre se apartó y regresó para orinar a Rebeca que empezó a gritar. Recibió una cachetada.

–No grites, no grites, sigue mamando mientras recibes la ducha. –Gonzalo se masturbaba mientras ella seguía mamando.

–Métete el de él. –Rebeca cambió y Gonzalo le acababa en la cara mientras ella le mamaba el guevo al hombre que la cogió del cabello para retirarle la cabeza y acabarle en la boca.

–Abre la boca. –Tres chorros directos a su garganta para luego el resto quedar salpicado en su cara. La soltó y la dejaron arrodillada en el piso.

–Ve a lavarte, estás asquerosa.

Rebeca se levantó del piso adolorida, se sentía humillada y estaba llorando. Entró al pequeño baño del cuarto.



–Esta máscara me tiene enfermo ya, ¿me la quito?

–No, no, no. que no sepa quien eres, quédate aquí y yo la despacho, la espero afuera, quedaté acostado que no te vea, yo salgo.



Rebeca salió del baño con una bata y se retiró del cuarto.

–Aqui estoy Rebeca, ven. -Gonzalo estaba desnudo sentado en el sofá –El papel es tuyo. –Le dio una nalgada.

–¿Tienes algo para el dolor de cabeza?

–Si, en la cocina, encima del mesón igual se te va a quitar, eso es por el popper.



Rebeca regresaba a la sala. –¿Que me des este papel en la serie qué representa?

–¿Te refieres al contrato? Se te pagará mensualmente por lo que dure el proyecto, más nada, compartes camerino y eso sí comes gratis en el canal.

–Es decir que acostarme contigo y el otro animal solo era para entrar a la serie.

–Con una piedra en los dientes te deberías dar que te estoy dando trabajo. A ti nadie te contrata por mala actriz, conflictiva, puta, porque eso si está claro que eres bien puta y por mala madre, eso en el público que nos ve no les gusta mucho.

Rebeca suspiró y se acomodó el pelo hacia atrás.

–¿Tienes una blusa? Me rompiste la otra.

–En mi habitación. Cuando te vistas quiero que te largues y mañana estés tempranito en el canal para firmar.



Rebeca salió del edificio, se montó en el carro. Los escoltas la seguían. Comenzó a llorar. Al ver por el retrovisor vio a los escoltas, uno en cada moto.

–¿Y estos como sabían que yo estaba aquí, me están siguiendo?

jueves, 4 de enero de 2018

INQUEBRANTABLE 5. Capítulo 4


Actualidad.



Ambos desnudos, sus cuerpos que apenas asomaban unos vellos, él haciéndole sexo oral a su mejor amigo que, acostado veía como su amigo se introducía aquel pene que  a su edad ya era grande.

–Has aprendido a mamarlo, ya no le clavas los dientes, que rico, sigue. -Lucas concentrado en lo que hacía, iba humedeciendo todo el pene con su saliva, llegaba al glande y pasaba su lengua. Teodoro tenía su celular en la mano y tomaba fotos y las enviaba.

–<Así te lo voy a mamar, ¿quieres?>

Lucas no paraba de mamarlo, era algo que le encantaba y más si se trataba de Teodoro, el amor de su vida.

–Sácatelo un momento y ponle la lengua en la cabeza. -Teodoro le tomó otra foto y la envió.

–<¿Te gusta así?>

–<Teo estoy trabajando, tu deberías estar en clases>

–<Hoy no fuimos a clases padrino vinimos a casa a hacer cochinadas. ¿Cuándo me coges de nuevo?>

Victor no respondió. Teodoro se levantó de la cama y le dijo a Lucas que se pusiera arrodillado.

–Eso así, en cuatro, quiero darte duro.

–No me des tan duro que me duele, ponte crema.

Teodoro buscó una crema de su baño y le puso en a Lucas mientras le metía los dedos.

–¿A quien le estás mandando esas fotos? ¿No se me ve la cara?

–No te interesa, no se te ve la cara, ábrete las nalgas que te lo voy a meter.

–Despacito, lo tienes muy grueso y grande.

–Eso se lo debo a papá Francisco porque a Ricardo no…lo tengo más grande yo y eso que tengo 15, ahí voy.

Teodoro lo penetró apenas escasos centimetros, el glande adentro y Lucas apretaba las sábanas.

–Para, para, para.

–Ya vaaaaaa, aguanta coño, no he empezado y ya estas chillando, ya va.

Volvió a tomar una foto y la envió.

–<Así quiero que me lo metas, poquito a poco y me vas abriendo>

Victor estaba en su escritorio revisando unos documentos, se quitó los lentes y se tocó la entrepierna, su pene ya había humedecido el pantalón.

–<¿Con quien estas?>

–<Lucas, me lo estoy cogiendo despacito porque le duele, mira esta foto, voy por la mitad>

–<¿Tu amigo querrá estar con los dos?> “Victor que carajos dices, son dos niños por Dios. Me tienen mal, el guevo me va a estallar”

–<No me respondiste, ¿cuándo me coges?>

–<No sé chamín, respóndeme tú>

–<A Lucas no te lo vas a coger, tú eres solo para mi>



Teodoro terminó de penetrar a Lucas. –Ahora ya puedes apretar las sábanas o morder la almohada porque te voy a dar duro.

Teodoro comenzó a moverse cada vez más rápido y Lucas a gritar.

–!Coño no hagas ruido que allá afuera hay gente!

–¡Me duele!

–!Aguanta coño, espera que voy a grabar esto! Estás botando sangre, que morbo!

Grabó la penetración y se lo envió a Victor.

–<Así quiero que me cojas, me saques sangre>

–<Ya deja de enviarme esas vainas Teo>

–<¿Por qué? ¿Te excita, lo tienes parado?>

–<Es peligroso, ustedes son menores de edad>

–<Ya te dije que yo no te voy a denunciar. Tómate una foto con ese guevo parado, anda>

Victor no hacía más que tocarse, su pantalón ya estaba mojado pero se levantó y se bajó el cierre, sacó el pene  y le tomó una foto. Estaba lubricando en exceso y le tomó la foto al líquido.

Sonó la puerta. –Permiso doctor.

Victor se volteó a la pared y comenzó a guardarse el pene.

–¿Qué pasó Lisa? Estoy ocupado.

–Disculpe doctor es que le llegó esta carpeta que tiene que revisarla urgente, son unas notas de entrega de unos materiales para el local.

–Déjelo ahí.

–¿Se encuentra bien?

–Si, si, váyase

Victor aún tenía el pene erecto, se fue a la puerta y apretó el botón que cierra el pomo. Se sentó en su silla y se bajó el pantalón y comenzó a masturbarse viendo el video de Teodoro.

Acabó en su mano y le tomó una foto y se fue a lavar. Estaba agitado y con la frente mojada. Regresó y le envió la foto del pene y del semen en su mano.

Teodoro seguía penetrando a Lucas que no paraba de gemir.

–Te voy a echar la leche en las nalgas. –Retiró el pene y comenzó a echar el semen sobre Lucas, los hilos de fluído corrían por la piel y caían en la cama. Lucas comenzó a masturbarse.

–Mámamelo.

Teodoro se introdujo el pene y comenzo a mover su lengua mientras le metía varios dedos a su amigo en el culo.



Lucas acabó en su pecho, eran chorros y chorros de semen que el muchacho expulsaba y no terminaba de salir.

–Maaaarico, tú si acabas divino, verga que lechero. A ver, a probar. –Teodoro pasó la mano por el pecho de Lucas y probó su semen y luego le dio a probar.

–Pruébalo, sabe dulcito, mejor que el mio.

–Asco, no me gusta !Agh! ¿Tú te bebes tu leche?

–Si, cuando me masturbo me la bebo y si me cae en la boca directo mejor.

Revisó su celular y vio las fotos de Victor.

–Sabía que estaba excitado, hasta se pajeó que rico.

–<Esa leche la quiero para mi y el guevo en mi culo>

–<Anda a estudiar carajito, hablamos luego>



–Mira el guevo del tipo.

_¿Qué tipo?

–Al que le mandé las fotos y el video guevón.

–¿Tu tiras con él?

–Si, me cogió, tira uf.

–¿Y te gusta ese viejo?

–Tiene 47 años.

–Veeerga, un viejo. ¿cómo te pueden gustar los viejos.

Teodoro se le abalanzó encima. –No es ningún viejo, marico, es un señor muy de pinga y tira muy bien.

–¿Te gusta? Te vas a empatar con él?

–No sé, él no quiere porque soy menor de edad, cuando cumpla 18 lo amarro.

–¿Entonces piensas empatarte con él?

–Yo creo.

–Aaaah ok, o sea que yo me jodí, no voy a ser tu novio nunca, solo me vas a coger cuando quieras.

–Ay no chaaamo, que ladilla contigo, somos panas hermanos, ya no me vengas con amoríos que fastidio.

–Pero si te vas a empatar con él, con él si quieres tener amoríos.

–Yo quiero que un señor me coja y el coge bien, eso es todo.

–¿Y si te cojo yo?

–¿Tú? Pero si apenas se te para, a ti te gusta que te cojan.

–Puedo practicar, si queres practico contigo y te cojo yo y así no buscas a nadie.

­–Vístete.



Lucas, decepcionado fue al baño a ducharse, Teodoro  al lavamanos a lavarse el pene.

Mientras se secaba fue a la cama.–Vente para ver una peli. –Le dijo a Lucas

Tocaron a la puerta.

–TEEEEOOOOO, ABREEEE.

–¿Y ahora que quiere esta? VOOOY

Se puso la toalla y fue a abrir

–¿Que quieres fea?

–¿Me ayudas a hacer la tarea y después juegas conmigo?

–Pero después estoy con Lucas que voy a ver una pelicula.

–¿Yo puedo verla con ustedes?

–Nooo, Bere, estamos desnudos, yo luego voy a tu cuarto y te ayudo, dame un beso.



Cerró y lanzó la toalla al piso y se lanzó a la cama, Lucas salía del baño.

–¿Quién era?

–Berenice pa que la ayude con su tarea, pero ahora me da ladilla, estoy contigo.

Ese comentario le sacó una sonrisa a Lucas  y se acostó en la cama y le dio un beso en la mejilla a Teodoro.

–Me voy a a hacer un tatuaje aquí en la espalda.

–¿Un tatuaje? Pero tus papás no te van a dejar y donde tatúan creo que no se lo hacen a menores.

–Yo tengo un pana que pagándole más me lo hace y despues de la hora de trabajo o antes, tengo que cuadrar, además es una mariquera.

–¿Qué te vas a hacer? A mi no me gustan los tatuajes.

–No, es sorpresa, no le voy a decir a nadie.

–¿Ni a mi?

–A nadie.



Hubo un silencio prolongado mientras Teodoro buscaba una película Pay Per View.

–Teo, ¿te puedo hacer una pegunta?

–Ajá, sabes que sí, no tenemos secretos, puedes preguntar lo que quieras.

–No me quieres decir de tu tatuaje.

Teodoro se volteó. –¿En serio? ¿Era eso?

–Nooo, pero me dices que no tenemos secretos…

–Ajá que me vas a preguntar. Voy a poner esta.



Lucas tragó saliva. –¿Todavía piensas en lo que le hiciste a Raúl?

Teodoro se volteó a ver a Lucas con cara de extrañeza. –Eso fue hace años, ya ni me acordaba.

Lucas estaba sorprendido. –¿Cómo se te puede olvidar algo así? Mataste a una chamo.

–Maté a una basura que maltrataba a los alumnos, nosotros dos incluídos.

–Pero…¿no tienes pesadillas?

–¿Vas a ver la película o a hablar de pendejadas? Ya va a empezar.

–Voy. -Lucas se metió debajo de las sábanas y puso su cabeza en el pecho de Teodoro.

–¿Estás cómodo? –Le dijo a Lucas.

–Si ¿y tú?

–No, pero quédate ahí si te sientes cómodo, no te vayas a dormir.

Comenzaba la película y Lucas bajó su mano al pene de Teodoro.

–Tú como que no quieres ver peliículas.