Domingo, cinco y treinta de la mañana Alonso y Amado aún dormían, pero Alonso tenía ganas de sexo y se quitó el interior, buscó lubricante y volvió a acercarse a Amado y así en la misma posición, de lado, le abrió las nalgas y comenzó a penetrarlo.
Aunque Amado ya estaba despierto se quedó quieto mientras era penetrado. Una vez todo el pene dentro de Amado, este comenzó a gemir apretando el esfínter haciendo que Alonso lo abrazara con fuerza. Terminó de voltearlo hasta ponerlo boca abajo y le abrió de nuevo las nalgas para terminar de entrar por completo.
Amado apretaba la almohada con fuerza mientras Alonso iba hundiéndose en su novio.
–Sigue, sigue–se escuchaba vagamente en la voz de Amado, pero Alonso no aguantaba más y se corrió y, aunque quería hacerlo fuera, no alcanzó y derramó todo el semen dentro.
Se quedaron unos segundos quietos, en la posición que estaban, uno encima del otro hasta que Alonso se incorporó y lentamente retiró su pene ya flácido. Al levantarse, Amado soltó una fuerte flatulencia, algo que hizo reir a Alonso.
Con la pena reflejada en lo rojo de su cara le pidió que no se burlara. –Te pusiste rojo chico, pareces un carajito–Amado se volteó–No te burles, esas cosas me incomodan–.
–Es normal mi amor, eso pasa, tienes gases y yo te llené de aire también no te sientas mal por eso, pero me dio risa, más bien discúlpame tú a mi, me vine enseguida.
–Ay ni me fijé en eso, me lo disfruté, tranquilo.
–Ya no tengo edad para estar una hora tirando.
–Ni yo quiero que tardes tanto mi oso, yo tampoco tengo la edad de aguantar mucho je, je, je.
–¿De verdad lo disfrutas? ¿Te gusta hacerlo conmigo?
–Me encanta y me gustan esas sorpresas mañaneras.
Se levantaron y se fueron a duchar. Como Amado no había acabado, Alonso se agachó en la ducha y comenzó a hacerle sexo oral, luego de unos minutos de jugar con el pene, lamerlo y tragarlo todo, Amado se vino en la boca de Alonso, que se tragó todo el líquido.
–¿Ves?, yo tampoco duro mucho, ni siquiera se me paró y me vine.
–Tu leche es deliciosa.
–No sé como te puede gustar eso, me da asco. Je, je, je.
Se sentaron a desayunar, ambos desnudos en la terraza, tenían de vista la montaña así que no había preocupación de que alguien los viera. Comenzaron a hablar de su relación.
_¿Qué será de nosotros dentro de 10 años? Tú tendrás 75 y yo 60 mi amor.
–No lo sé, tengo miedo…miedo de que me dejes por alguien más joven, ya no querrás hacer el amor con un vejestorio.
–No digas eso por favor. Habrán otras cosas en las que compartir, además aún tenemos ganas, eso podemos seguir teniéndolo si trabajamos en eso.
–Ay mi oso, yo quiero estar contigo hasta que yo no pueda caminar y tu al lado mio.
–Pero eso depende de ti, sigues con tu esposa…y yo vivo solo.
–Quiero dejarla, pero me da pena por ella, que se quede sola y sufra, tenemos 20 años juntos, si le digo a Daira que me quiero divorciar se muere.
–¿Cómo sabes eso? A lo mejor ella también quiere divorciarse y no sabe como decírtelo.
–No chico ¿tú estas loco? Esa mujer me ama.
–Pero tú a ella no, me amas a mí, bueno, eso creo. –Amado se levantó de la silla y se acercó a Alonso para darle un beso en la boca –Te amo y mucho–.
–Divórciate.
–No es fácil mi oso, no es fácil.
–Tú lo estás haciendo difícil y si pasan los años será peor. Yo estoy planeando un viaje a Europa y quiero hacerlo contigo. ¿Cómo hacemos? No quiero ir solo.
–Lo haremos pero déjame arreglar la situación, Déjame ver que le invento a Daira.
–¿Cómo que qué le inventas? Vas a seguir engañándola, seguir estirando la arruga? ¿Cada viaje que hagamos será un invento?
–De momento si mi oso.
–De momento…–Alonso se levantó de la mesa y se fue al cuarto–Creo que va siendo hora que te vistas y te vayas a casa con tu esposa.
Amado terminó de vestirse, recogió su bolso y se fue a despedir de Alonso per este le puso el cachete antes de que le diera el beso en la boca.
–Nos vemos el jueves que viene.
–No creo que sea buena idea Amado.
–¿Por qué mi oso? Siempre lo hacemos.
–Este jueves no, no vengas, quiero quedarme solo y pensar.
Amado se montó en su carro, colocó un cd de Agustín Lara y comenzó su viaje. Cada canción que escuchaba lo hacía llorar, no era un llanto, simplemente las lágrimas salían solas y recorrían sus mejillas. Sólo pensaba en la posibilidad de poder perder el amor de Alonso y no lo soportaba.
Cinco horas después llegaba a su casa pero no quería entrar, apoyó la cabeza en el volante y ahí se quedó un buen rato hasta que apareció Daira para despertarlo.
–Amor, entra, estás cansado, ven para que comas y duermas, ya no puedes estar viajando tanto, tienes los ojos rojos.
–No es nada mujer, es la brisa, algo se me metió en los ojos. Me quiero duchar y acostarme.
–Dame un beso y ve a ducharte para calentarte la comida.
Amado la besó en la frente, Daira cerró los ojos y tragó saliva, era la primera vez que la besaba en la frente y no en la boca como cada vez que regresaba de viaje.
Amado se duchó y no comió. Se acostó en la cama hasta el día siguiente.
lunes, 25 de mayo de 2015
viernes, 22 de mayo de 2015
jueves, 21 de mayo de 2015
miércoles, 20 de mayo de 2015
martes, 19 de mayo de 2015
lunes, 18 de mayo de 2015
viernes, 15 de mayo de 2015
FINAL DE TEMPORADA Se me antoja quererte 10
Adriano y Américo
Adriano se levantó de la cama
asustado al escuchar la confesión de Américo de que ya se conocían y fue hace
10 años. Cerró los ojos y se tapó la cara con las manos. Unos segundos sin ver
nada y comenzó a recordar vagamente lo sucedido en aquel centro comercial.
–¿Ya te acordaste? ¿Ves, no te
parece genial que ya nos conocemos de hace 10 años?.
Adriano le dio la espalda
colocó sus manos detrás de su cabeza, no podía creer lo que estaba escuchando.
–Ya va ¿y por qué no me dijiste
nada y lo dices ahora?
Américo se levantó de la cama
aún con su pene erecto –mira como me tienes– Lo agarró por el brazo y lo llevó
a otro cuarto.
–Te voy a mostrar algo para que
veas que no te miento y sepas lo que siento por ti.
Abrió la puerta de su antiguo
cuarto que estaba clausurado, entraron y encendió la luz. Frente a ellos estaba
la pared donde Américo colocaba todos los días una foto de Adriano desde hace
10 años.
Adriano no podía creer lo que
estaba viendo, estaba paralizado. Américo se le puso enfrente y le dio un beso
en la boca pero Adriano no reaccionaba.
–Hagamos el amor aquí, frente a
tu muro.
Adriano se soltó de Américo y
salió de la habtación y fue a vestirse para salir de ahí. Américo lo siguió
hasta el otro cuarto intentando detenerlo y explicarle que no podía dejarlo
–¡Tú estás enfermo! ¿cómo se te
ocurre hacer esto?
–¿Pero cuál es el problema? Ya
tenemos 8 meses juntos y somos felices y nos llevamos bien. Yo te amo mucho y
tú también.
Adriano se le quedó mirando
fijamente mientras seguía vistiéndose. –Estás demente, déjame en paz.
–Tú no te puedes ir de
aquí–Américo se puso en la puerta que ya había cerrado–.
Adriano apartó con un empujón a
Américo y salió de la habitación, mientras buscaba su bolso en la sala, Américo
fue a la cocina y tomó un cuchillo.
–Tú no te vas de aquí, no me puedes dejar, tenemos tiempo
juntos.
–8 meses, son varios meses pero
ya, no me voy a quedar contigo después de todo lo que he visto y oído.
–Tenemos 10 años de relación –Américo
se colocó el cuchillo en la muñeca izquierda apretando el filo contra la piel –Estamos
juntos desde hace 10 años mi amor.
–¡10 años obsesionado, no me
involucres en tu locura! Y deja ese cuchillo.
–Te he hecho el amor durante 8
meses, eres mio–Volvió a empujar el cuchillo en su piel y comenzó a deslizarla,
comenzaba a correr sangre por su muñeca pero Adriano no se había fijado.
Adriano estaba nervioso y
sudando frío, dio media vuelta para abrir la puerta pero su novio gritó.
–Abres esa puerta y me corto el
cuello–Adriano volteó y vio la sangre en su muñeca. Se quitó el cuchillo del
cuello y se cortó la otra muñeca.
Corrió hacia Américo y con un
golpe en la cara le quitó el cuchillo. Américo se desplomó al piso.
Buscó unos paños y se los puso
en la muñeca, lo arrastró por el piso y lo montó en el sofá. A los minutos
Américo comenzaba a reaccionar y antes que se despertara por completo Adriano
se fue del apartamento.
Se montó en su carro y salió rápidamente
de la urbanización.
Adriano tiene 30 años, vive con
su mamá, de padres divorciados, es administrador y trabaja para una franquicia de
redes de farmacias, un muchacho que le gusta hacer ejercicio, sano, no fuma y
bebe muy poco. Su primera relación estable en años es con Américo, anteriormente
tuvo relaciones cortas que no pasaban de los tres meses. Esta era su relación
más importante hasta ahora.
Cuando estaba llegando a su
casa luego de estar más de media hora dando vueltas por la ciudad pensando en todo
lo que había pasado, a ratos llorando de nervios y a ratos asustado, sonó el
celular. Era Américo pero Adriano no contestó.
A los segundos le llegó un mensaje.
<<Me dejaste solo aquí y
herido mi amor>>
<<Aún somos novios mi
amor, nos vemos mañana, te amo>>
Adriano apagó el celular y le
quitó la pila, le temblaban las manos.
–Este tipo es un psicópata, me
quiere matar, me quiere matar, ¿qué hago?
Llegó a su apartamento, al
abrir la puerta se encuantra con su hermano mayor que estaba de visita. Al
verlo, lo abraza y se puso a llorar.
–¿Qué te pasa hermanito, qué
pasó? –Su hermano lo abrazó fuerte sintiendo como Adriano temblaba como una
hoja.
jueves, 14 de mayo de 2015
SE ME ANTOJA QUERERTE 9
Débora y Alejo
Alejo estaba apenado por lo que
había pasado la otra vez en el salón de belleza de Débora, la muchacha
transexual dueña del local famoso en el barrio, tanto por su buen servicio como
por su dueña.
Estaba decidido a ir al salón
nuevamente y pedirle disculpas llevándole unas flores, en eso suena el timbre
de su casa.
–YO ABRO–Gritó Alejo–.
Era su primo. Lo estaba
invitando para ir en la noche a fastidiar a Arquímedes–como todavía le decía
el grupo que siempre fastidia a Débora–Pero Alejo se negó nuevamente, no era la
primera vez que lo buscaban para hacer eso.
–Ah vaina a ti como que te gusta el maricón ese, eres
el único que le dice Débora –Alejo le dio un empujón y su primo, Rendel, le dio
un golpe en el hombro y se abrazaron para forcejear pero todo en broma, hasta
que se soltaron.
–Entonces, ¿te vienes?
–¡No coño! Dejen de fastidiar a
la chama que está trabajando honestamente vale.
–Ay mariquito, jódete, nos
vemos en la noche pa´ unas birras, mándale la bendición a mi tía..
Rendel se fue y Alejo fue a cambiarse la
camisa y buscar dinero.
Llegó a la planta baja del
edificio y se detuvo a pensar donde podría conseguir flores cuando ya eran casi
las seis de la tarde. Se fue a caminar pero la floristería que conocía ya
estaba cerrada, decidió comprar unos bombones en el abasto de la siguiente
cuadra. Tenía que caminar otra cuadra más para llegar al salón de belleza.
Llegó al local pero ya estaba
cerrado aunque adentro las luces estaban encendidas lo que supuso que Débora
seguía adentro. Tocó la puerta de vidrio con fuerza. A los segundos salió
Débora y al verlo se detuvo a medio camino e hizo un gesto que fue entre
sorpresa y burla. Alejo juntó sus manos como pidiendo perdón y luego le mostró
la caja de bombones.
Débora se acercó y le abrió la
puerta. Lo invitó a pasar quitándole la caja de chocolates, volvió a cerrar la
puerta con llave y lo invitó a sentarse. Aunque ella seguía dolida por lo que
le había dicho Alejo, se sentó a hablar con él.
–Discúlpame lo de la otra vez,
creo que no supe explicarme, pero es que te conocí como Arquímedes, bueno te
conocimos todos…como
hombre.
–Pero ahora para todos soy y
seré Débora aunque en mi cédula diga lo contrario. Arquímedes murió ya, grábate
eso, soy Débora.
–Ya, ya y yo te llamo Débora y
lo que veo es un mujerón–Hubo un silencio incómodo, Débora bajó la mirada y
Alejo cambió el tema–.
–Mira, ¿Rendel te ha seguido
molestando?.
–Rendel y sus amigos malandros
vienen casi todos los días a fastidiarme, me ponen nerviosa.
–No sé si sabes pero Rendel es
mi primo.
Débora se quedó paralizada y se
levantó del sofá. No podía creer lo que había escuchado y de la rabia le dijo a
Alejo que se fuera, que todo eso era una patraña para acercarse y que su primo la
atacara y él estaba de acuerdo.
–No, no, no, no quiero que
pienses eso, de hecho hoy vino a decirme para venir a molestarte, pero le dije
que no, me he negado todas las veces que han venido…pero es mi primo…¿Pero
se han propasado contigo?.
–No…bueno sólo se acercan y me gritan y me insultan, me dicen maricón.
Pobres ignorantes…disculpa,
es tu primo pero es un animal que no piensa.
Alejo le dijo que se cuidara de
la pandilla de su primo y que él hará lo que pueda para protegerla, pero que si
se llegan a propasar con ella que los denuncie. Débora le agradeció pero dijo
que no han hecho nada más allá de los insultos.
–Ya la gente sabe que son ellos
los que me molestan pero igual no puedo confiarme.
Siguieron conversando sobre el
salón de belleza y él sobre su trabajo informal. Él no estaba de acuerdo con la
buhonería pero entendía que la situación no estaba como para ponerse a ver que
se hace. Débora le pidió ayuda para mover unas cajas de productos y sacar otros
productos para poner en la vitrina y en los puestos de trabajo. Entraron al
pequeño depósito.
–Siempre me gustaste Alejo pero
no sabía como decirte…y en
este momento no sé como fue que te dije esto…que pena.
–Tranquila, ¿tú por qué crees
que estoy aquí?, también me gustas.
–¿De verdad, o sólo quieres
acostarte conmigo y averiguar más de lo que fue Arquímedes y luego olvidarte de…
Alejo la trajo asi él y le
plantó un beso en la boca que ella no rechazó y se entregó al momento. Varios
segundos después se separan.
–¿Esto te dice algo?
–Lo llevo esperando desde hace
varios años Alejo.
–Que bueno escuchar eso. Pero
ahora quiero que sepas que no vengo a pedirte que seas mi novia, quiero
conocerte, salir contigo, enamorarnos y ver que pasa.
Ahora fue ella quien lo besó a
él y así estuvieron un buen rato.
miércoles, 13 de mayo de 2015
SE ME ANTOJA QUERERTE 8
Cinco de la tarde, Asdrúbal
tenía el celular en la mano. Le faltaban escasos minutos para salir de la
oficina y estaba pensando si llamar a Asier o no.
Estaba en su escritorio
archivando unos documentos del día y enviando por correo el informe diario de
las operaciones. Miraba el reloj y volvía a pensar si llamaba.
–Pero si no lo veo igual me lo tropiezo un día de estos en el metro o a
lo mejor ya no se monta en el metro sino que pide en la calle, pero bueno
también puedes quedar con él y que te explique lo que hace…está
chévere no se puede negar, ¿pero si es un estafador y lo que quiere es
estorcionarme? No, no, no, que loco ya me hubiera dicho algo al mediodía. ¿Y si
le digo para vernos? ¿dónde? Tiene que ser un lugar con gente que no le de
chance de nada, que coño estoy pensando, yo como que me voy a mi casa, total,
no lo conozco…
Ya tenía todo listo para irse,
tomó su vianda de la comida, su morral y apagó la computadora. Tomó el ascensor
y volvió a sacar el celular, cuando llegó a planta baja sonó. Era su mamá
preguntándole si ya venía a casa, le respondió que no que aún se quedaría en la
oficina un rato más ordenando unos documentos. Colgó.
Buscó en los contactos y marcó
el número de Asier.
–<<Aló>>
–<<Hola, soy yo Asdrúbal
el del mediodía, me diste tú número>>
–<<¿Cómo estás? Estoy en
el café diagonal a tu torre, te espero>>
–<<Te estaba llamando era
para decirte que no puedo verte hoy ando full en la oficina>>
–<<Aunque te sueno loco
lo que te voy a decir, no me gusta la mentira, estas con el morral y tu vianda
parado en la acera de la torre. No seas tonto es un rato nada más lo que quiero
es conversar contigo>>
–<<ok…voy para allá>>Asdrúbal se puso
rojo de la pena, se guardó el celular y cruzó la calle.
Asier Sucre, un joven de 27
años, empresario, trabaja en el negocio familiar desde que estaba adolescente.
Su familia es dueña de una empresa centenaria de productos alimenticios; Cremas
de arroz, Maizina, bebidas lácteas, chicha, bebidas achocolatadas, yogures,
etc. Soltero, gay, vive solo en un pent house en el este de la ciudad, tiene
dos hermanos.
Asdrúbal llegó al café, vio a
Asier y le dio un brinco el corazón. Se dieron la mano y se sentó. Asier se
levantó y fue a buscarle un café.
–Aquí está tu café, disfrútalo,
te compré un dulce, no te pregunté que te gusta pero bueno pruébalo. Me imagino
que debes estar preguntándote de todo; “cómo este carajo, tiene esta pinta y pide plata en el metro todo
sucio y enfermo, debe ser un ladrón, estafador
bla, bla, bla”
–Bueno…imaginas bien, no entiendo nada, pero igual no sé que hago aquí.
–Estás aquí porque te pica la
curiodidad y porque te gusto, porque cada vez que nos vemos en el metro te
quedas mirándome aunque este sucio y oliendo mal me observas. Quieres saber de
mi y te voy a contar.
La empresa de la familia Sucre,
Agustín Sucre & C. se fundó hace 100 años, una empresa pequeña que con el
tiempo fue creciendo, las riendas de la compañía recayeron en las manos del
papá de Asier, el señor Agustín. Cuando la empresa cumplió 80 años no estaba en
su mejor momento, la crisis financiera y algunos proyectos que no dieron
resultados puso a Agustín Sucre & C. a punto de la quiebra.
A pesar que ellos tenían dinero
para vivir, la empresa no y necesitaban inyectar mucho dinero. Los bancos no
estaban dando créditos y la imagen de la empresa estaba de capa caída. El padre
de Asier no quería vender el legado de su abuelo.
La madre de Asier se le ocurrió
una descabellada y estúpida idea, que su esposo aprobó de inmediato: Poner a la
familia a pedir dinero en la calle. Serían los cinco miembros de la familia que
saldrían a la calle a buscar dinero, sea como sea. Y así hicieron, pedían plata
en las esquinas, en los autobuses, en el metro, en los parques, vendían
cualquier cosa, se robaban las propinas en las areperas y restaurantes, robaban
productos en los supermercados y farmacias y las vendían, todo, todo para
reunir dinero.
Las ganancias de los primeros
meses fueron para cubrir gastos personales y del hogar pero poco a poco y
gracias a la bondad de la gente cada semana tenían más dinero y así por 20 años, volvieron
a reflotar la empresa y aún siguen pidiendo dinero en la calle.
–¿Y tú piensas que yo te voy a
creer esa historia?
–Sí, de hecho te la creíste –Era
cierto, Asdrúbal estaba fascinado con la historia, quería saber más–.
–Pero…¿no te parece un poco deshonesto haber hecho eso? Quitarle el
dinero a la gente para beneficio de una familia y una empresa. No es muy honrado
eso.
–No, no es muy honrado pero
tampoco asaltamos a nadie ni robamos a punta de pistola. No me estoy
justificando, pero crecí viviendo de esa manera, yo tenía 6 años, pero con eso
pagaron mis estudios y fui a la universidad por un año, luego me retiré para
trabajar a tiempo completo en la empresa.
–¿Pero cómo conseguían tanto
dinero? Eran apenas cinco personas.
–Trabajabamos 12 horas, a veces
hasta 18 horas seguidas, durmiendo a ratos, fueron tiempos duros pero luego nos
acstumbramos y nos turnábamos.
–¿Y cuánto recolectaban diario?
–No sé, pero lo suficiente para
pagar deudas pequeñas, poco a poco ibamos ahorrando para solventar problemas
financieros de la empresa.
–¿Y ahora? Para que sigues
pidiendo plata?
–Me gusta, me divierto y
seguimos sacando bastante dinero.
–No puedo creer lo caradura que
eres, es increíble ¿y tú piensas que voy a seguir hablando contigo? Han levantado una familia y una empresa a
costillas de los demás pero de la forma más descarada
–No te quito razón…
Asier le explicó que su padre
creó una fundación para ayuda a la infancia y promover el deporte, como una
forma de retribuir todo lo “malo” que pudieron haber hecho en esos 20
años y que aún hacen. Su empresa tiene convenios con empresas Caruao para juntos
fomentar el deporte en los barrios.
–No me vengas con ese discurso
que están ayudando a los niños para justificar lo que han hecho. Ahora ¿para
qué me contaste eso? Si no nos conocemos, puedo salir ahora y contar todo esto
a todo el mundo.
–Es tu palabra contra la mía.
¿Quién te va a creer? Y te lo conté porque tú también me gustas y de hace
tiempo.
Asdrúbal se levantó para irse
pero Asier lo detuvo, pagó los cafés y el postre y le pidió que lo acompañara
al carro, hasta le ofreció la cola.
Llegaron al estacionamiento. Un
carro del año, Asdrúbal lo vio y le entró una total indignación.
–¿Sabes qué? Vamos a dejarlo
hasta aquí, esto me parece una locura.
Asier agarró del brazo a
Asdrubal, lo acercó a él y lo besó en la boca. Unos segundos después se
separan.
–¿Esto también te parece una
locura?–Lo invitó a subirse al carro para darle la cola a su casa pero Asdrúbal
se negó prefirió irse en el metro.
–Como quieras, espero tu
llamada para almorzar juntos.
–Anda pal coño–Asdrúbal se dio
media vuelta y comenzó a caminar–.
Asier se sonrió y se montó en
su carro, le pasó por un lado a Asdrúbal.
–Mañana martes no puedo al
mediodía, yo te paso buscando por la torre y te invito a cenar, eso sí, llámame
para confirmar.–Asdrúbal no volteó, Asier aceleró y salió del estacionamiento.
–Imbécil y además sobrao con su
carrote que se lo compró con los reales de nosotros porque yo también le di
dinero varias veces.
martes, 12 de mayo de 2015
SE ME ANTOJA QUERERTE 7
Amadeo y Andrés
–Entonces el señor te dejó, te
maleteó pues–Le decía Andrés a Amadeo–.
–Mmmm bueno…no tan así..decidió terminar la relación
y yo estuve de acuerdo.
–Ja, ja, ja eso no es lo que
parecía con el escándalo que tenían en la calle, estoy ciego pero no sordo. –Estaban
sentados tomando un café cerca del lugar donde Amadeo tuvo el incidente con
Aníbal, su ahora ex.
Cada uno contaba la historia de
su vida. Andrés le contó como quedó ciego y Amadeo le daba detalles de su
relación con Aníbal. Según le iba contando se daba cuenta que estaba con el
señor más por su dinero que por el amor que le tenía, aunque si lo quería mucho
pero era una importante estabilidad económica que, aunque sus padres no eran
pobres, más bien tienen dinero sin ser millonarios, no le daban lujos ni
caprichos. Aníbal se los complacía todos. Mientras estaba con su pareja, tenía
sexo con amigos y gente que conocía por internet –En Grindr se consiguen unos
tipazos –Decía–.
–Espero que por lo menos te
hayas protegido, tanto por ti como por el señor.
–Claro pana, en eso si estoy
claro.
–¿Te das cuenta que si esto es
una cita has comenzado muy mal tu presentación?.
Amadeo se puso rojo y se quedó
en silencio –Eh… bueno…yo…sólo es un café.
–Tranquilo, tampoco es para que
te ruborices, es broma, es sólo un café.
El muchacho no entendía como
estando ciego podía saber lo que le pasaba.
–Estoy ciego, pero mis otros
sentidos están alertas y no pases tus manos frente a mi.
Volvió a ponerse rojo y le
pidió disculpas. Pidieron otro café.
Andrés sin embargo no tenía
muchas experiencias ni en el amor, ni en el sexo. La gente lo rechazaba por
estar ciego o lo utilizaban, aprovechándose de su condición; le han robado
dinero y han utilizado sus tarjetas de crédito sin su consentimiento. Hasta lo
han asaltado sin el percatarse en el momento, cosa que ha logrado perfeccionar
con los años, ha practicado defensa personal para personas con alguna discapacidad.
–¿Pero eres virgen?
–¡No! Ya te dije que tuve un
novio y he estado con gente, pero gente mala de alguna manera, por eso no me he
relacionado mucho.
–¿Y por qué conmigo sí?
–No sé…algo me dice que eres distinto. No bebas de mi café.
Amadeo estaba impresionado de
su sensibilidad para percibir todo. Le llamaba la atención Andrés, sentía que
estaba con el superhéroe DareDevil.
–A veces me gustaría tener
poderes así que adivine vainas o tener fuerza descomunal, no sé.
–Jajajajaja Amadeo yo no tengo
poderes, la verdad que no querrás estar ciego. Yo lo que he aprendido es a
fortalecer mis otros sentidos para contrarrestar el que no tengo, pero eso se
logra con práctica no con poderes especiales de los cómics.
Amadeo le pidió disculpas a lo
que Andrés se le rió en la cara pues no había nada que disculpar.
–Necesito ir al baño–Dijo
Andrés–.
–Te acompaño que yo también me
estoy meando.
–¿Te ayudo?
–No, yo se donde me queda el
pipí, tranquilo, orina en tu sitio que yo orino aquí.
Al baño entró otra persona y se
colocó al lado de Amadeo, se puso a orinar y Amadeo le vio de reojo el pene, el
hombre se dio cuenta y comenzó a tocarse y estirarse el pene mientras veía al
muchacho. Andrés se sonreía, terminó de orinar y se fue al lavamanos.
El hombre se fue del baño y Amadeo se acercó
al lavamanos.
–Uf estaba cargado..
–¿De verdad? Parecía que
estabas más pendiente del pipí del pana que de orinar…
Amadeo volvió a sorprenderse.
–No te sorprendas.
–¿Pero qué sabes tú?
–Ninguno de los dos estaba
orinando, ¿qué quieres que piense?
–Bueno, mi pana yo puedo hacer
lo que me de la gana.
–No y a mi me importa muy poco lo que
hagas, es tu vida.
–No hice nada con el tipo sólo
lo vi.
–No te estoy pidiendo
explicaciones.
Hubo un silencio y salieron del
baño.
–Ay carajito te hace falta
aprender mucho, estás chamo todavía, no es que yo soy un viejo, pero bueno, te
hace falta vivir y no me refiero a que tires como loco.
Amadeo se le quedó viendo unos
segundos y se sonrió.
–¿Qué?
–No…nada, sólo que me caes bien mi pana y quisiera verte de nuevo.
–Tú también me caes bien y sí,
también quisiera verte pero no puedo, nos encontraremos de nuevo.
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