lunes, 25 de mayo de 2015

Se me antoja quererte SEGUNDA TEMPORADA Capítulo 1

Domingo, cinco y treinta de la mañana Alonso y Amado aún dormían, pero Alonso tenía ganas de sexo y se quitó el interior, buscó lubricante y volvió a acercarse a Amado y así en la misma posición, de lado, le abrió las nalgas y comenzó a penetrarlo.

Aunque Amado ya estaba despierto se quedó quieto mientras era penetrado. Una vez todo el pene dentro de Amado, este comenzó a gemir apretando el esfínter haciendo que Alonso lo abrazara con fuerza. Terminó de voltearlo hasta ponerlo boca abajo y le abrió de nuevo las nalgas para terminar de entrar por completo.
Amado apretaba la almohada con fuerza mientras Alonso iba hundiéndose en su novio.
–Sigue, sigue–se escuchaba vagamente en la voz de Amado, pero Alonso no aguantaba más y se corrió y, aunque quería hacerlo fuera, no alcanzó y derramó todo el semen dentro.

Se quedaron unos segundos quietos, en la posición que estaban, uno encima del otro hasta que Alonso se incorporó y lentamente retiró su pene ya flácido. Al levantarse, Amado soltó una fuerte flatulencia, algo que hizo reir a Alonso.
Con la pena reflejada en lo rojo de su cara le pidió que no se burlara. –Te pusiste rojo chico, pareces un carajito–Amado se volteó–No te burles, esas cosas me incomodan–.
–Es normal mi amor, eso pasa, tienes gases y yo te llené de aire también no te sientas mal por eso, pero me dio risa, más bien discúlpame tú a mi, me vine enseguida.
–Ay ni me fijé en eso, me lo disfruté, tranquilo.
–Ya no tengo edad para estar una hora tirando.
–Ni yo quiero que tardes tanto mi oso, yo tampoco tengo la edad de aguantar mucho je, je, je.
–¿De verdad lo disfrutas? ¿Te gusta hacerlo conmigo?
–Me encanta y me gustan esas sorpresas mañaneras.

Se levantaron y se fueron a duchar. Como Amado no había acabado, Alonso se agachó en la ducha y comenzó a hacerle sexo oral, luego de unos minutos de jugar con el pene, lamerlo y tragarlo todo, Amado se vino en la boca de Alonso, que se tragó todo el líquido.
–¿Ves?, yo tampoco duro mucho, ni siquiera se me paró y me vine.
–Tu leche es deliciosa.
–No sé como te puede gustar eso, me da asco. Je, je, je.

Se sentaron a desayunar, ambos desnudos en la terraza, tenían de vista la montaña así que no había preocupación de que alguien los viera. Comenzaron a hablar de su relación.

_¿Qué será de nosotros dentro de 10 años?  Tú tendrás 75 y yo 60 mi amor.
–No lo sé, tengo miedo…miedo de que me dejes por alguien más joven, ya no querrás hacer el amor con un vejestorio.
–No digas eso por favor. Habrán otras cosas en las que compartir, además aún tenemos ganas, eso podemos seguir teniéndolo si trabajamos en eso.
–Ay mi oso, yo quiero estar contigo hasta que yo no pueda caminar y tu al lado mio.
–Pero eso depende de ti, sigues con tu esposa…y yo vivo solo.
–Quiero dejarla, pero me da pena por ella, que se quede sola y sufra, tenemos 20 años juntos, si le digo a Daira que me quiero divorciar se muere.
–¿Cómo sabes eso? A lo mejor ella también quiere divorciarse y no sabe como decírtelo.
–No chico ¿tú estas loco? Esa mujer me ama.
–Pero tú a ella no, me amas a mí, bueno, eso creo. –Amado se levantó de la silla y se acercó a Alonso para darle un beso en la boca –Te amo y mucho–.
–Divórciate.
–No es fácil mi oso, no es fácil.
–Tú lo estás haciendo difícil y si pasan los años será peor. Yo estoy planeando un viaje a Europa y quiero hacerlo contigo. ¿Cómo hacemos? No quiero ir solo.
–Lo haremos pero déjame arreglar la situación, Déjame ver que le invento a Daira.
–¿Cómo que qué le inventas? Vas a seguir engañándola, seguir estirando la arruga? ¿Cada viaje que hagamos será un invento?
–De momento si mi oso.
–De momento…–Alonso se levantó de la mesa y se fue al cuarto–Creo que va siendo hora que te vistas y te vayas a casa con tu esposa.

Amado terminó de vestirse, recogió su bolso y se fue a despedir de Alonso per este le puso el cachete antes de que le diera el beso en la boca.
–Nos vemos el jueves que viene.
–No creo que sea buena idea Amado.
–¿Por qué mi oso? Siempre lo hacemos.
–Este jueves no, no vengas, quiero quedarme solo y pensar.

Amado se montó en su carro, colocó un cd de Agustín Lara y comenzó su viaje. Cada canción que escuchaba lo hacía llorar, no era un llanto, simplemente las lágrimas salían solas y recorrían sus mejillas. Sólo pensaba en la posibilidad de poder perder el amor de Alonso y no lo soportaba.

Cinco horas después llegaba a su casa pero no quería entrar, apoyó la cabeza en el volante y ahí se quedó un buen rato hasta que apareció Daira para despertarlo.
–Amor, entra, estás cansado, ven para que comas y duermas, ya no puedes estar viajando tanto, tienes los ojos rojos.
–No es nada mujer, es la brisa, algo se me metió en los ojos. Me quiero duchar y acostarme.
–Dame un beso y ve a ducharte para calentarte la comida.
Amado la besó en la frente, Daira cerró los ojos y tragó saliva, era la primera vez que la besaba en la frente y no en la boca como cada vez que regresaba de viaje.

Amado se duchó y no comió. Se acostó en la cama hasta el día siguiente.

viernes, 15 de mayo de 2015

FINAL DE TEMPORADA Se me antoja quererte 10


Adriano y Américo

Adriano se levantó de la cama asustado al escuchar la confesión de Américo de que ya se conocían y fue hace 10 años. Cerró los ojos y se tapó la cara con las manos. Unos segundos sin ver nada y comenzó a recordar vagamente lo sucedido en aquel centro comercial.



–¿Ya te acordaste? ¿Ves, no te parece genial que ya nos conocemos de hace 10 años?.

Adriano le dio la espalda colocó sus manos detrás de su cabeza, no podía creer lo que estaba escuchando.

–Ya va ¿y por qué no me dijiste nada y lo dices ahora?

Américo se levantó de la cama aún con su pene erecto –mira como me tienes– Lo agarró por el brazo y lo llevó a otro cuarto.

–Te voy a mostrar algo para que veas que no te miento y sepas lo que siento por ti.

Abrió la puerta de su antiguo cuarto que estaba clausurado, entraron y encendió la luz. Frente a ellos estaba la pared donde Américo colocaba todos los días una foto de Adriano desde hace 10 años.

Adriano no podía creer lo que estaba viendo, estaba paralizado. Américo se le puso enfrente y le dio un beso en la boca pero Adriano no reaccionaba.

–Hagamos el amor aquí, frente a tu muro.



Adriano se soltó de Américo y salió de la habtación y fue a vestirse para salir de ahí. Américo lo siguió hasta el otro cuarto intentando detenerlo y explicarle que no podía dejarlo



–¡Tú estás enfermo! ¿cómo se te ocurre hacer esto?

–¿Pero cuál es el problema? Ya tenemos 8 meses juntos y somos felices y nos llevamos bien. Yo te amo mucho y tú también.

Adriano se le quedó mirando fijamente mientras seguía vistiéndose. –Estás demente, déjame en paz.

–Tú no te puedes ir de aquí–Américo se puso en la puerta que ya había cerrado–.

Adriano apartó con un empujón a Américo y salió de la habitación, mientras buscaba su bolso en la sala, Américo fue a la cocina y tomó un cuchillo.

–Tú no te vas de aquí, no me puedes dejar, tenemos tiempo juntos.

–8 meses, son varios meses pero ya, no me voy a quedar contigo después de todo lo que he visto y oído.

–Tenemos 10 años de relación –Américo se colocó el cuchillo en la muñeca izquierda apretando el filo contra la piel –Estamos juntos desde hace 10 años mi amor.

–¡10 años obsesionado, no me involucres en tu locura! Y deja ese cuchillo.

–Te he hecho el amor durante 8 meses, eres mio–Volvió a empujar el cuchillo en su piel y comenzó a deslizarla, comenzaba a correr sangre por su muñeca pero Adriano no se había fijado.

Adriano estaba nervioso y sudando frío, dio media vuelta para abrir la puerta pero su novio gritó.

–Abres esa puerta y me corto el cuello–Adriano volteó y vio la sangre en su muñeca. Se quitó el cuchillo del cuello y se cortó la otra muñeca.

Corrió hacia Américo y con un golpe en la cara le quitó el cuchillo. Américo se desplomó al piso.

Buscó unos paños y se los puso en la muñeca, lo arrastró por el piso y lo montó en el sofá. A los minutos Américo comenzaba a reaccionar y antes que se despertara por completo Adriano se fue del apartamento.

Se montó en su carro y salió rápidamente de la urbanización.



Adriano tiene 30 años, vive con su mamá, de padres divorciados, es administrador y trabaja para una franquicia de redes de farmacias, un muchacho que le gusta hacer ejercicio, sano, no fuma y bebe muy poco. Su primera relación estable en años es con Américo, anteriormente tuvo relaciones cortas que no pasaban de los tres meses. Esta era su relación más importante hasta ahora.



Cuando estaba llegando a su casa luego de estar más de media hora dando vueltas por la ciudad pensando en todo lo que había pasado, a ratos llorando de nervios y a ratos asustado, sonó el celular. Era Américo pero Adriano no contestó.

 A los segundos le llegó un mensaje.



<<Me dejaste solo aquí y herido mi amor>>

<<Aún somos novios mi amor, nos vemos mañana, te amo>>



Adriano apagó el celular y le quitó la pila, le temblaban las manos.

–Este tipo es un psicópata, me quiere matar, me quiere matar, ¿qué hago?

Llegó a su apartamento, al abrir la puerta se encuantra con su hermano mayor que estaba de visita. Al verlo, lo abraza y se puso a llorar.

–¿Qué te pasa hermanito, qué pasó? –Su hermano lo abrazó fuerte sintiendo como Adriano temblaba como una hoja.

jueves, 14 de mayo de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 9


Débora y Alejo

Alejo estaba apenado por lo que había pasado la otra vez en el salón de belleza de Débora, la muchacha transexual dueña del local famoso en el barrio, tanto por su buen servicio como por su dueña.



Estaba decidido a ir al salón nuevamente y pedirle disculpas llevándole unas flores, en eso suena el timbre de su casa.

–YO ABRO–Gritó Alejo–.

Era su primo. Lo estaba invitando para ir en la noche a fastidiar a Arquímedes–como todavía le decía el grupo que siempre fastidia a Débora–Pero Alejo se negó nuevamente, no era la primera vez que lo buscaban para hacer eso.

–Ah vaina a ti como que te gusta el maricón ese, eres el único que le dice Débora –Alejo le dio un empujón y su primo, Rendel, le dio un golpe en el hombro y se abrazaron para forcejear pero todo en broma, hasta que se soltaron.

–Entonces, ¿te vienes?

–¡No coño! Dejen de fastidiar a la chama que está trabajando honestamente vale.

–Ay mariquito, jódete, nos vemos en la noche pa´ unas birras, mándale la bendición a mi tía..

 Rendel se fue y Alejo fue a cambiarse la camisa y buscar dinero.



Llegó a la planta baja del edificio y se detuvo a pensar donde podría conseguir flores cuando ya eran casi las seis de la tarde. Se fue a caminar pero la floristería que conocía ya estaba cerrada, decidió comprar unos bombones en el abasto de la siguiente cuadra. Tenía que caminar otra cuadra más para llegar al salón de belleza.

Llegó al local pero ya estaba cerrado aunque adentro las luces estaban encendidas lo que supuso que Débora seguía adentro. Tocó la puerta de vidrio con fuerza. A los segundos salió Débora y al verlo se detuvo a medio camino e hizo un gesto que fue entre sorpresa y burla. Alejo juntó sus manos como pidiendo perdón y luego le mostró la caja de bombones.



Débora se acercó y le abrió la puerta. Lo invitó a pasar quitándole la caja de chocolates, volvió a cerrar la puerta con llave y lo invitó a sentarse. Aunque ella seguía dolida por lo que le había dicho Alejo, se sentó a hablar con él.



–Discúlpame lo de la otra vez, creo que no supe explicarme, pero es que te conocí como Arquímedes, bueno te conocimos todoscomo hombre.

–Pero ahora para todos soy y seré Débora aunque en mi cédula diga lo contrario. Arquímedes murió ya, grábate eso, soy Débora.

–Ya, ya y yo te llamo Débora y lo que veo es un mujerón–Hubo un silencio incómodo, Débora bajó la mirada y Alejo cambió el tema–.

–Mira, ¿Rendel te ha seguido molestando?.

–Rendel y sus amigos malandros vienen casi todos los días a fastidiarme, me ponen nerviosa.

–No sé si sabes pero Rendel es mi primo.

Débora se quedó paralizada y se levantó del sofá. No podía creer lo que había escuchado y de la rabia le dijo a Alejo que se fuera, que todo eso era una patraña para acercarse y que su primo la atacara y él estaba de acuerdo.

–No, no, no, no quiero que pienses eso, de hecho hoy vino a decirme para venir a molestarte, pero le dije que no, me he negado todas las veces que han venidopero es mi primo¿Pero se han propasado contigo?.

–Nobueno sólo se acercan y me gritan y me insultan, me dicen maricón. Pobres ignorantesdisculpa, es tu primo pero es un animal que no piensa.



Alejo le dijo que se cuidara de la pandilla de su primo y que él hará lo que pueda para protegerla, pero que si se llegan a propasar con ella que los denuncie. Débora le agradeció pero dijo que no han hecho nada más allá de los insultos.

–Ya la gente sabe que son ellos los que me molestan pero igual no puedo confiarme.



Siguieron conversando sobre el salón de belleza y él sobre su trabajo informal. Él no estaba de acuerdo con la buhonería pero entendía que la situación no estaba como para ponerse a ver que se hace. Débora le pidió ayuda para mover unas cajas de productos y sacar otros productos para poner en la vitrina y en los puestos de trabajo. Entraron al pequeño depósito.



–Siempre me gustaste Alejo pero no sabía como decirtey en este momento no sé como fue que te dije estoque pena.

–Tranquila, ¿tú por qué crees que estoy aquí?, también me gustas.

–¿De verdad, o sólo quieres acostarte conmigo y averiguar más de lo que fue Arquímedes y luego olvidarte de

Alejo la trajo asi él y le plantó un beso en la boca que ella no rechazó y se entregó al momento. Varios segundos después se separan.

–¿Esto te dice algo?

–Lo llevo esperando desde hace varios años Alejo.

–Que bueno escuchar eso. Pero ahora quiero que sepas que no vengo a pedirte que seas mi novia, quiero conocerte, salir contigo, enamorarnos y ver que pasa.

Ahora fue ella quien lo besó a él y así estuvieron un buen rato.

miércoles, 13 de mayo de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 8


Asdrúbal y Asier

Cinco de la tarde, Asdrúbal tenía el celular en la mano. Le faltaban escasos minutos para salir de la oficina y estaba pensando si llamar a Asier o no.



Estaba en su escritorio archivando unos documentos del día y enviando por correo el informe diario de las operaciones. Miraba el reloj y volvía a pensar si llamaba.

Pero si no lo veo igual me lo tropiezo un día de estos en el metro o a lo mejor ya no se monta en el metro sino que pide en la calle, pero bueno también puedes quedar con él y que te explique lo que haceestá chévere no se puede negar, ¿pero si es un estafador y lo que quiere es estorcionarme? No, no, no, que loco ya me hubiera dicho algo al mediodía. ¿Y si le digo para vernos? ¿dónde? Tiene que ser un lugar con gente que no le de chance de nada, que coño estoy pensando, yo como que me voy a mi casa, total, no lo conozco



Ya tenía todo listo para irse, tomó su vianda de la comida, su morral y apagó la computadora. Tomó el ascensor y volvió a sacar el celular, cuando llegó a planta baja sonó. Era su mamá preguntándole si ya venía a casa, le respondió que no que aún se quedaría en la oficina un rato más ordenando unos documentos. Colgó.



Buscó en los contactos y marcó el número de Asier.

–<<Aló>>

–<<Hola, soy yo Asdrúbal el del mediodía, me diste tú número>>

–<<¿Cómo estás? Estoy en el café diagonal a tu torre, te espero>>

–<<Te estaba llamando era para decirte que no puedo verte hoy ando full en la oficina>>

–<<Aunque te sueno loco lo que te voy a decir, no me gusta la mentira, estas con el morral y tu vianda parado en la acera de la torre. No seas tonto es un rato nada más lo que quiero es conversar contigo>>

–<<okvoy para allá>>Asdrúbal se puso rojo de la pena, se guardó el celular y cruzó la calle.



Asier Sucre, un joven de 27 años, empresario, trabaja en el negocio familiar desde que estaba adolescente. Su familia es dueña de una empresa centenaria de productos alimenticios; Cremas de arroz, Maizina, bebidas lácteas, chicha, bebidas achocolatadas, yogures, etc. Soltero, gay, vive solo en un pent house en el este de la ciudad, tiene dos hermanos.



Asdrúbal llegó al café, vio a Asier y le dio un brinco el corazón. Se dieron la mano y se sentó. Asier se levantó y fue a buscarle un café.



–Aquí está tu café, disfrútalo, te compré un dulce, no te pregunté que te gusta pero bueno pruébalo. Me imagino que debes estar preguntándote de todo; cómo este carajo, tiene esta pinta y pide plata en el metro todo sucio y enfermo, debe ser un ladrón, estafador  bla, bla, bla

–Buenoimaginas bien, no entiendo nada, pero igual no sé que hago aquí.

–Estás aquí porque te pica la curiodidad y porque te gusto, porque cada vez que nos vemos en el metro te quedas mirándome aunque este sucio y oliendo mal me observas. Quieres saber de mi y te voy a contar.



La empresa de la familia Sucre, Agustín Sucre & C. se fundó hace 100 años, una empresa pequeña que con el tiempo fue creciendo, las riendas de la compañía recayeron en las manos del papá de Asier, el señor Agustín. Cuando la empresa cumplió 80 años no estaba en su mejor momento, la crisis financiera y algunos proyectos que no dieron resultados puso a Agustín Sucre & C. a punto de la quiebra.

A pesar que ellos tenían dinero para vivir, la empresa no y necesitaban inyectar mucho dinero. Los bancos no estaban dando créditos y la imagen de la empresa estaba de capa caída. El padre de Asier no quería vender el legado de su abuelo.



La madre de Asier se le ocurrió una descabellada y estúpida idea, que su esposo aprobó de inmediato: Poner a la familia a pedir dinero en la calle. Serían los cinco miembros de la familia que saldrían a la calle a buscar dinero, sea como sea. Y así hicieron, pedían plata en las esquinas, en los autobuses, en el metro, en los parques, vendían cualquier cosa, se robaban las propinas en las areperas y restaurantes, robaban productos en los supermercados y farmacias y las vendían, todo, todo para reunir dinero.



Las ganancias de los primeros meses fueron para cubrir gastos personales y del hogar pero poco a poco y gracias a la bondad de la gente cada semana tenían más dinero y así por 20 años, volvieron a reflotar la empresa y aún siguen pidiendo dinero en la calle.



–¿Y tú piensas que yo te voy a creer esa historia?

–Sí, de hecho te la creíste –Era cierto, Asdrúbal estaba fascinado con la historia, quería saber más–.

–Pero¿no te parece un poco deshonesto haber hecho eso? Quitarle el dinero a la gente para beneficio de una familia y una empresa. No es muy honrado eso.

–No, no es muy honrado pero tampoco asaltamos a nadie ni robamos a punta de pistola. No me estoy justificando, pero crecí viviendo de esa manera, yo tenía 6 años, pero con eso pagaron mis estudios y fui a la universidad por un año, luego me retiré para trabajar a tiempo completo en la empresa.

–¿Pero cómo conseguían tanto dinero? Eran apenas cinco personas.

–Trabajabamos 12 horas, a veces hasta 18 horas seguidas, durmiendo a ratos, fueron tiempos duros pero luego nos acstumbramos y nos turnábamos.

–¿Y cuánto recolectaban diario?

–No sé, pero lo suficiente para pagar deudas pequeñas, poco a poco ibamos ahorrando para solventar problemas financieros de la empresa.

–¿Y ahora? Para que sigues pidiendo plata?

–Me gusta, me divierto y seguimos sacando bastante dinero.

–No puedo creer lo caradura que eres, es increíble ¿y tú piensas que voy a seguir hablando contigo?  Han levantado una familia y una empresa a costillas de los demás pero de la forma más descarada

–No te quito razón

Asier le explicó que su padre creó una fundación para ayuda a la infancia y promover el deporte, como una forma de retribuir todo lo malo que pudieron haber hecho en esos 20 años y que aún hacen. Su empresa tiene convenios con empresas Caruao para juntos fomentar el deporte en los barrios.



–No me vengas con ese discurso que están ayudando a los niños para justificar lo que han hecho. Ahora ¿para qué me contaste eso? Si no nos conocemos, puedo salir ahora y contar todo esto a todo el mundo.

–Es tu palabra contra la mía. ¿Quién te va a creer? Y te lo conté porque tú también me gustas y de hace tiempo.



Asdrúbal se levantó para irse pero Asier lo detuvo, pagó los cafés y el postre y le pidió que lo acompañara al carro, hasta le ofreció la cola.

Llegaron al estacionamiento. Un carro del año, Asdrúbal lo vio y le entró una total indignación.

–¿Sabes qué? Vamos a dejarlo hasta aquí, esto me parece una locura.

Asier agarró del brazo a Asdrubal, lo acercó a él y lo besó en la boca. Unos segundos después se separan.

–¿Esto también te parece una locura?–Lo invitó a subirse al carro para darle la cola a su casa pero Asdrúbal se negó prefirió irse en el metro.

–Como quieras, espero tu llamada para almorzar juntos.

–Anda pal coño–Asdrúbal se dio media vuelta y comenzó a caminar–.

Asier se sonrió y se montó en su carro, le pasó por un lado a Asdrúbal.

–Mañana martes no puedo al mediodía, yo te paso buscando por la torre y te invito a cenar, eso sí, llámame para confirmar.–Asdrúbal no volteó, Asier aceleró y salió del estacionamiento.



–Imbécil y además sobrao con su carrote que se lo compró con los reales de nosotros porque yo también le di dinero varias veces.

martes, 12 de mayo de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 7


Amadeo y Andrés

–Entonces el señor te dejó, te maleteó pues–Le decía Andrés a Amadeo–.

–Mmmm buenono tan así..decidió terminar la relación y yo estuve de acuerdo.

–Ja, ja, ja eso no es lo que parecía con el escándalo que tenían en la calle, estoy ciego pero no sordo. –Estaban sentados tomando un café cerca del lugar donde Amadeo tuvo el incidente con Aníbal, su ahora ex.

Cada uno contaba la historia de su vida. Andrés le contó como quedó ciego y Amadeo le daba detalles de su relación con Aníbal. Según le iba contando se daba cuenta que estaba con el señor más por su dinero que por el amor que le tenía, aunque si lo quería mucho pero era una importante estabilidad económica que, aunque sus padres no eran pobres, más bien tienen dinero sin ser millonarios, no le daban lujos ni caprichos. Aníbal se los complacía todos. Mientras estaba con su pareja, tenía sexo con amigos y gente que conocía por internet –En Grindr se consiguen unos tipazos –Decía–.

–Espero que por lo menos te hayas protegido, tanto por ti como por el señor.

–Claro pana, en eso si estoy claro.

–¿Te das cuenta que si esto es una cita has comenzado muy mal tu presentación?.

Amadeo se puso rojo y se quedó en silencio –Eh buenoyosólo es un café.

–Tranquilo, tampoco es para que te ruborices, es broma, es sólo un café.

El muchacho no entendía como estando ciego podía saber lo que le pasaba.

–Estoy ciego, pero mis otros sentidos están alertas y no pases tus manos frente a mi.

Volvió a ponerse rojo y le pidió disculpas. Pidieron otro café.



Andrés sin embargo no tenía muchas experiencias ni en el amor, ni en el sexo. La gente lo rechazaba por estar ciego o lo utilizaban, aprovechándose de su condición; le han robado dinero y han utilizado sus tarjetas de crédito sin su consentimiento. Hasta lo han asaltado sin el percatarse en el momento, cosa que ha logrado perfeccionar con los años, ha practicado defensa personal para personas con alguna discapacidad.



–¿Pero eres virgen?

–¡No! Ya te dije que tuve un novio y he estado con gente, pero gente mala de alguna manera, por eso no me he relacionado mucho.

–¿Y por qué conmigo sí?

–No séalgo me dice que eres distinto. No bebas de mi café.

Amadeo estaba impresionado de su sensibilidad para percibir todo. Le llamaba la atención Andrés, sentía que estaba con el superhéroe DareDevil.

–A veces me gustaría tener poderes así que adivine vainas o tener fuerza descomunal, no sé.

–Jajajajaja Amadeo yo no tengo poderes, la verdad que no querrás estar ciego. Yo lo que he aprendido es a fortalecer mis otros sentidos para contrarrestar el que no tengo, pero eso se logra con práctica no con poderes especiales de los cómics.

Amadeo le pidió disculpas a lo que Andrés se le rió en la cara pues no había nada que disculpar.



–Necesito ir al baño–Dijo Andrés–.

–Te acompaño que yo también me estoy meando.



–¿Te ayudo?

–No, yo se donde me queda el pipí, tranquilo, orina en tu sitio que yo orino aquí.

Al baño entró otra persona y se colocó al lado de Amadeo, se puso a orinar y Amadeo le vio de reojo el pene, el hombre se dio cuenta y comenzó a tocarse y estirarse el pene mientras veía al muchacho. Andrés se sonreía, terminó de orinar y se fue al lavamanos.

 El hombre se fue del baño y Amadeo se acercó al lavamanos.



–Uf estaba cargado..

–¿De verdad? Parecía que estabas más pendiente del pipí del pana que de orinar

Amadeo volvió a sorprenderse.

–No te sorprendas.

–¿Pero qué sabes tú?

–Ninguno de los dos estaba orinando,  ¿qué quieres que piense?

–Bueno, mi pana yo puedo hacer lo que me de la gana.

–No y a mi me importa muy poco lo que hagas, es tu vida.

–No hice nada con el tipo sólo lo vi.

–No te estoy pidiendo explicaciones.

Hubo un silencio y salieron del baño.

–Ay carajito te hace falta aprender mucho, estás chamo todavía, no es que yo soy un viejo, pero bueno, te hace falta vivir y no me refiero a que tires como loco.

Amadeo se le quedó viendo unos segundos y se sonrió.

–¿Qué?

–Nonada, sólo que me caes bien mi pana y quisiera verte de nuevo.

–Tú también me caes bien y sí, también quisiera verte pero no puedo, nos encontraremos de nuevo.


Amadeo acompañó A Andrés al metro, lo dejó entrando en el vagón, quería asegurarse que quedó a buen resguardo. Volvió a salir a la superficie con una sonrisa en la cara. Sacó su iPod, se puso los audífonos y se fue caminando.