viernes, 15 de noviembre de 2013
miércoles, 13 de noviembre de 2013
PECADO CAPITAL 6. Lujuria
Potro cargó a Falcón y se acercó a África que aún seguía
medio inconsciente en el piso.
–Te mereces lo que te pasa por hija de puta, ahora me voy a
llevar a Catia ya, no me la volverás a quitar– le dijo Potro mientras le daba
una patada en las costillas.
Al rato llega al apartamento Coro para visitar a sus hijos,
–Buenas tardes, llegué, ¿hay gente?–No recibe respuesta y decide subir a la
planta de arriba. Encuentra a África tendida en el piso agonizando. –África,
¿qué te pasó, quién te hizo esto?– Po…Potro…te…tengo que contarte algo antes
que me va…vaya… Potro es…
…el hombre que se
enamoró perdidamente de África cuando ella estaba casada con Coro y tenían a
Macuto. Una tarde luego del trabajo, tuvo un percance con el neumático de su
carro y un jóven se le acercó para auxiliarla. El flechazo fue de inmediato y
más en la situación de África, su matrimonio no estaba bien, sopechas de
homosexualidad de su marido; el amor se había esfumado. Aquel muchacho la ayudó
con el carro y luego ella le ofreció llevarlo a su casa pero antes tomaron un
desvío hacia un hotel de paso. –Quiero hacer el amor con un desconocido y tú
llegaste en el momento ideal–le dijo ella. Cariaco, así se llama antes de
convertirse en Potro, sonrió y con su gesto aprobó la decisión de la mujer.
Llegaron a la
habitación del hotel, cerraron la puerta y África con una pasión desmedida se
le lanzó encima, –Quítame la ropa y házme tuya, a lo salvaje, que me hierva la
sangre–. Cariaco le jaló la blusa haciendo brincar los botones, le soltó el
brassiere y comenzó a besarla, le desabrochó
el pantalón y se lo bajó, la tumbó en la cama y terminó de quitarle la
ropa. Su cara fue directo a la entrepierna de ella, comenzó a lamer su vagina,
morderla, succionarla. África gritaba, gemía, se retorcía de placer.
El comenzó a quitarse
la ropa. –Cógeme y castígame– lo repitió tres veces; Cariaco le hizo caso,
introdujo su miembro en la ya húmeda vagina. 24 centímetros penetraron hasta el
fondo a aquella mujer sedienta de sexo –casada y sin intimidad por cuatro meses–África
no hacía más que gritar hasta que Cariaco experimentado y lleno de energía le
tapó la boca –Vuelves a gritar y te pego–Pégame–La agarró del cabello y le
escupió la cara. La jaló con más fuerza del cabello y le azotó dos fuertes
cachetadas, algo que excitó aún más a África –sigue, sigue coño, pégame más,
anda maldito negro–. Cariaco no se detuvo y siguió pegándole hasta que se
detuvo, se incorporó en la cama y de un tirón la volteó para penetrarla por
detrás.
Escupió su mano y la
deslizó entre las nalgas y sin aviso, las abrió para darle paso a un miembro grande
y grueso que iba a desvirgar esa zona. La penetró. El dolor fue intenso. Las
manos de Cariaco fueron directo a la boca de la mujer introduciendo los dedos y
jalando. –Sigue gritando y te doy más duro–La volvió a agarrar del cabello y
jalaba, jalaba con fuerza mientras África gemía y no paraba.
Sacó su pene del ano.
–Voltéate–se masturbó y descargó su semen en la cara de ella para luego
restregarle por toda la cara con su mano todo ese líquido que no era poco.
Se ducharon, se
vistieron y una vez en el carro todo volvió a la normalidad, serenos,
tranquilos, conversaron. De esa conversación vino una relación clandestina que
duró 4 meses. Cariaco se había obsesionado con África, la llamaba, la buscaba,
la perseguía, se le aparecía en la oficina, en su casa, buscaba a su hijo en el
colegio. La secuestraba y tenían sexo donde fuera.
África quería terminar esa relación enfermiza
y se le ocurrió una “excelente idea”. Al saberse embarazada de Cariaco, le dijo
a Coro que era suyo de una vez que tuvieron sexo, pero no le dijo al verdadero
padre. Se citaron en un hotel distinto al de siempre, los chequearon y África
se encargó de que el hombre le viera bien la cara a Cariaco. En el cuarto
volvieron a hacer el amor salvajemente pero esta vez con un látigo. Ella le pidió
que la azotara hasta en su vagina, cosa que hizo en varias oportunidades. Con
su entrepierna enrojecida le dijo que la penetrara, aguantando el dolor pidió
que le acabara adentro. Una vez que lo hizo África comenzó a gritar pidiendo
ayuda.
Fingió una violación.
Como pudo se deshizo del látigo y soportando la vergüenza de un chequeo
forense, descubrieron el semen en su interior, laceraciones y golpes en la
cara. Hubo un juicio. Cariaco fue a la cárcel. 10 años. En ese tiempo se enteró
de la hija que tenía y en la cárcel se preparó para su salida convirtiéndose en
el hombre que es hoy. Un hombre con una fuerza descomunal al igual que su
cuerpo. Con el odio inyectado en los huesos y en los músculos. 5 años estuvo en
la cárcel por buena conducta y por los buenos oficios del que ahora es su jefe,
que en ese momento lo que tenía era el dinero de su padre para manejar a su
antojo las leyes. Ahora quiere recuperar a su hija…
–…Y creo que ya….lo… logró…se la llevó…te…tengo miedo de ese…hombre…no…no
sabía…que..que Potro era…era..Cariaco…mi amante.– Coro sólo se enteró de que Catia no era su hija y respiró porque
no hubo incesto. Estaba distraído viendo a su exmujer desnuda y no aguantó las
ganas de tocar aquella vagina que una vez fue suya y comenzó a introducir sus
dedos. Cerró sus ojos y comenzó a imaginar sus cuerpos desnudos en la cama. Su
menté voló. África ya se había ido de este plano. Él seguía jugando con sus
dedos.
Llamó a la policía para que investigaran lo que había
ocurrido. No se enteró que su hijo estaba muerto en la otra habitación hasta
que los uniformados revisaron todo el departamento. El primer sospechoso, Coro,
lo llevaron a la comisaría para interrogarlo. El arma estaba en el cuarto de
África.
lunes, 11 de noviembre de 2013
sábado, 9 de noviembre de 2013
TRIPLE EQUIS. Haciéndole caso a la autoridad.
Por estar hablando por el celular mientras manejaba, me detuvo un policía municipal.
Me
pidió que me estacionara a un lado, me da la charla del uso indebido
del celular y me pone la multa, 700 Bs por el pecho. Él, al lado mio con su
uniforme apretado, culo de infarto y marcando paquete, le digo que no
tengo para pagar ese monto que como hacemos.
- “Yo vivo cerca de aquí, me puedes pagar acompañándome a casa”
Se montó en el puesto del copiloto y fuimos a su casa. Entramos, me dio un beso profundo en la entrada del apartamento.
- “Vete al cuarto y quítate la ropa, espérame ahí”
Me
quité la ropa, me acomodé en la cama y el llegó con las esposas,
lubricante y condones. Me esposó a la cama y me dijo “quédate quieto”
- “¿No te vas a quitar el uniforme?”
- “Cállate”
Sacó
su grueso pero no tan grande guevo por el cierre del pantalón se puso
el condón, lubricante, me separó las piernas y lo metió
- “Te quedas calladito que los vecinos oyen”
Empezó
a cogerme duro, sentía que estaba metiendo 25 cms y si acaso a 17
llegaba pero wao que tirada! Sentí dolor y placer y comencé a gemir.
- “Te
callas o te doy un coñazo” y me tapó la boca con una mano. Me daba un
morbo tirar con el policía y además sin quitarse el uniforme, pero tenía
miedo lo violento que estaba. Me quitó las esposas, me volteó y me puso
en 4 y siguió cogiendome.
- “Sácame
la leche con la boca” y me dio una cachetada, se lo mamé hasta que me
empezó a doler la mandíbula y acabó dentro de mi boca agarrándome la
cabeza para que no sacara su guevo de ahí.
Se
acostó a un lado de la cama y yo hice lo mismo, me acarició la cabeza y
me pidió disculpa por lo violento, pero que a él le gusta el sexo rudo y
dominar a la otra persona. Me vestí, me agarró y me dio un beso.
“cuídate, nos vemos en la misma calle cuando quieras”.
viernes, 8 de noviembre de 2013
miércoles, 6 de noviembre de 2013
PECADO CAPITAL 6. Ira. ESTRENO
Falcón estacionó la camioneta justo en el edificio donde
vive Catia. –Quédate quieta–laapuntaba con el arma mientras iba a abrirle la
puerta.–Abres la boca y te dejo pegada aquí mismo en la calle, vamos a subir–.
Se montaron en el ascensor y Falcón la tomó con fuerza del
pelo. –Dame las llaves– Se las metió en el bolsillo y le colocó unas esposas a
Catia poniendo sus manos a las espalda. Abrió la reja y la puerta y le dijo
algo al oído a la muchacha: –Te vas a quedar en tu cuarto, te voy a amarrar y tapar
la boca, aquí tengo cosas que resolver, después me encargo de ti–.
Le colocó una cinta adhesiva en la boca y con las esposas
que ya tenía la sujetó con otras a la cabecera de la cama. Se fue directo al
cuarto de África. –¡Falcón! ¿qué haces aquí? ¿tú no estabas muerto? ¿Qué te
hicieron?–Que me hizo querrás decir…tu noviecito casi me mata y ahora trabajo
para él, ahora vengo a cogerte pero te quedas tranquila, te amarro a la cama y
regreso enseguida–Le colocó otras esposas y la dejó acostada en la cama.
–Quítate la ropa, quiero verte desnuda cuando regrese– cerró la puerta y se fue
al cuarto de Macuto.
–¡Epaaaaa mi pana! ¿Tú no estabas muerto, que pasó?, verga
chamo que te hiciste pareces un malandro asesino–Falcón lo golpeó con todas su
fuerzas en la cara partiéndole la nariz.–¡Cállate y quítate la ropa, pélame ese
culo que te voy a coger maricón de mierda!–Le decía esto mientras lo apuntaba
con el arma.
–Pónte en cuatro–Macuto obedeció mientras aguantaba las
ganas de llorar product del dolor por la fractura. Falcón le escupió varias
veces el ano, comenzó a darle varias palmadas fuertes en el ano, metió varios
dedos y luego introdujo la punta de la pistola, lo que hizo que Macuto se
moviera, no aguantaba el dolor e hizo que sangrara un poco. –Te vuelves a mover
y te mato–Sacó el arma de aquella zona e introdujo su pene. Sin soltar el arma
le abría las nalgas hasta estirar bien la piel mientras el embestia con fuerza
a Macuto.
Este se agarraba de las sábanas pues el dolor era agudo, la
herida que le hizo con el arma iba abriéndose y le ardía. Falcón dejó el arma a
un lado y le agarró elpene y los testículos con la mano, los jaló y los apretó
con todas sus fuerzas y no los soltó mientras seguía penetrándolo. –Por favor
no me hagas daño me está doliendo, suéltame, yo hago lo que quieras–Falcón le
soltó el pene y siguió con el sexo, más fuerte y más salvaje. Volvió a tomar el
arma y Macuto respiró, se sintió de alguna manera aliviado, uno de los tres dolores
había finalizado. –¿Ves? asi está mejor, asi disfrutamos más, ¿no te parece?_
dijo esto y volteó su cabeza para verle la cara a Falcón y darle una sonrisa.
Falcón descargó nueve balas en el rostro y cabeza de Macuto hasta que quedó
tendido en la cama. El asesino a sueldo ahora permanecia sobre el cuerpo inerte
de Macuto, seguía penetrándolo y se movía con la misma fuerza de antes hasta
que llegó el final que comenzó a lanzar fuertes alaridos hasta que acabó dentro
de él.
Su pecho y cara estaban salpicados de sangre, pedacitos de
hueso y masa encefálica. Así mismo se fue al cuarto de África. –¿QUE HICISTE
ASESINO? ¡¡¡MATASTE A MIS HIJOS!!!!–Maté al maricón de tu hijo, una basura
inservible, flojo, no trabaja y recibía un sueldo sin hacer nada en la empresa
de tu noviecito, un parasito, te hice un favor–.
Falcón la apuntó con el arma. –Ahora acuéstate y abre las
piernas que te voy violar, eres una
perra y sé que te gusta que te peguen y te voy a pegar bien duro para que aprendas–.
Le dió un golpe en la cara con el arma, y ella quedó
atontada, Falcón le introdujo por la vagina la pistola hundiendo todo el cañón.
–Me estás haciendo daño–Esa es la idea, dar dolor no placer–comenzó a empujar
cada vez más la pistola hacia adentro, la retiró y la penetró. Mientras lo
hacía le pellizcaba los pezones con tal fuerza que África no soportaba. Le
introdujo varios dedos en su boca y le apretaba la mandibula para luego darle
varias cachetadas. No pararon mientras él la violaba. Volvió a acabar, la
levantó de la cama y comenzó a golpearla una y otra vez hasta que África no
pudo más y se desmayó.
La dejó tirada en el piso y se fue al cuarto de Catia.
Estaba intentando gritar pero no podía, Falcón se acercó a ella y le susurró al
oído: –Ya maté a tu hermano y a tu mamá…ahora te toca a ti, vas a sufrir mucho
pequeña perra–Comenzó a golpearla y quitarle la ropa hasta que sintió en su hombro
una mano fuerte que lo detuvo. Se volteó y recibió un golpe. Era Potro. Soltó a
Catia y la agarró de un brazo, –toma este dinero y estas llaves, agarra un taxi
abajo y que te lleve a esta dirección, espérame ahí, no te muevas de ese lugar
hasta que yo llegue–.
martes, 5 de noviembre de 2013
lunes, 4 de noviembre de 2013
viernes, 1 de noviembre de 2013
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