jueves, 3 de marzo de 2016

MALAS INFLUENCIAS. Aventuras de los gemelos.


Jack volvió a desaparecer, 3 días sin saber de él y 3 días soñando con él . Todavía me sentía mal por la cocaína que me metí. Definitivamente soy alérgico a ese polvo.


Humberto había hablado con sus hijos. Abel le pidió disculpas a su papá por lo de la otra vez con Arlindo, Humberto hizo lo mismo. Luego Arlindo habló con Humberto también para pedirle disculpas, conversaron de lo que sucedió y este lo invitó a cenar a casa para que conociera formalmente a sus hijos, ya más relajados.



Luego de desocuparme del trabajo le avisé a Humberto que buscaría a los gemelos al colegio para salir a pasear con ellos.

–<Mosca donde los llevas, mira que tú tienes una imaginación>

–<Jajajaja gracias por lo que  me toca, vamos a El Hatillo a comer por allá>



Íbamos a comer pero también a ver al cura, Abel estaba ladilla con la insistidera.

Llegamos a la iglesia de La Lagunita, estacionamos el carro y nos bajamos los 3.

–Déjame entrar a la iglesia a ver si hay misa y les aviso.



Entré y efectivamente había misa. Carlos estaba terminando el sermón, yo me acerqué lo más que pude para que me viera. Cuando se empezó a ir la gente me vio y se sonrió. Se acercó.



–Te tardaste en regresar, ¿estabas acumulando pecados?

–Desde que me fui de la iglesia aquella vez ya estaba pecando.

–¿Te quieres confesar?

–La verdad quiero que me crucifiques, pero vine a presentarte a unos amigos.

-¿Ah si? Quieres una orgía?

–Tienen 16 años y son gemelos.

–Coño, carne fresca.

–Si pero ya vienen con vicios, son mala conducta en la cama.-Les escribí para que entraran.





–Ellos son Caín y Abel.

–Ah caramba, hasta bíblicos son. ¿Tú eres el malo? –Señaló a Caín.

–La verdad que en este caso él, Abel, es el sinvergüenza.

–François, no me eches pa la calle así, vale –Me dijo en voz baja

–Tranquilo, que así es que me gustan los carajitos.

–¿Vamos a tirar? –Preguntó Abel.

–A eso vinieron , ¿no?

–Bueno, en realidad yo no quiero, yo los espero aquí afuera.

–Yo me quedo con Caín y doy una vuelta por El Hatillo, me avisas cuando estés listo

–Yo si me voy contigo –Abel aplaudió emocionado. –Usa condón. -le dije al oído.



–¿Por qué no quisite ir?

–Porque el tipo es activo y no me quiero coger a Abel nada más. Que disfrute mi hermano, luego te cojo a ti y a él.

–Jajajaja esta bien, vamos a dar una vuelta.

–Espero que no pase nada malo.

–¿Por qué tiene que pasar algo?

–Cuando dejo a Abel solo, siempre le pasa algo.



Llegamos al centro comercial Paseo El Hatillo, estacioné el carro en un puesto lejísimo y apartado, el estacionamiento estaba full.

–¿Y si aprovechamos y te cojo aquí en el carro? – Me dijo Caín. –Es primera vez que lo haría en un carro jejeje.

–Bajáte el pantalón y pasa para atrás. –Me quité el pantalón y me fui al asiento trasero también y comencé a mamarle el guevo a Caín.

–Tú si lo mamas rico, Abel lo mama bien pero tú te esmeras, tienes práctica.

–Desde niño ando en esto Caín. -Le dije y seguí mamando. Me lo metí todo en la boca y jugué con él con mi lengua, me metí hasta las bolas, nunca se lo había hecho a Caín y eso lo enloqueció.

–Dame culo, anda, quiero cogerte, estoy excitado. –Saqué un condón del bolsillo y se lo puse, le llené de saliva el guevo y mi culo y me senté. Me agarré del respaldar una vez que lo metí y comencé a bajar lentamente mientras se lo apretaba, soltaba y bajaba, apretaba, soltaba y bajaba hasta que entró completo y empecé a menearme y sentarme en ese guevo.

–Me vas a hacer acabar coño.

–Aguanta, que tú puedes, quiero seguir. Y seguimos, varios minutos. Yo me movía para todos lados, empujaba, me subía, me bajaba, me movía hacia los lados hasta que algo nos paralizó.  Un halo de luz que se movía rápidamente entraba por la ventana, la golpearon con la linterna y me baje de Caín.



Bajé el vidrio.

­¿Qué están haciendo?

–Tirando señor, ya nos vamos.

–Desde allá atrás se ve el carro moviéndose. Van a tener que acompañarme.

–O yo le doy 500 bolos y usted se le olvida que vio algo raro. –Le di los billetes doblados, creo que iban más de 500. El hombre apagó la linterna –Se van de aquí ya.

Caín estaba asustado pero seguía con el guevo parado así que me monté y seguimos. Volví a moverme como antes y comencé a masturbarme, le apreté el guevo mientras me corría en su pecho y él se vino dentro de mi.

–Toma, límpiate. –Le pasé unas toallitas húmedas.

–Que rica esa cogida, bueno me cogiste tú a mi, yo no me moví jejeje.

–Jajaja eso es lo que tenemos los versátiles. Vamos a dar una vuelta y a ver si comemos algo mientras esperamos a tu hermano.

–Le deben estar dando duro.



Cuando apenas estamos recorriendo un nivel del centro comercial, llama Abel.

–Es tu hermano, debe estar liso ya.

–<<Aló>>

–<<François…ah ah ah, vengan a buscarme ya…ah ah ah, estoy corriendo me recogen ah ah por la vía, venga ya por fa...>>



–Vamos, que algo le pasó a Abel. -Me empezó la taquicardia y no podía ni meter la velocidad del carro.

-Lo sabía, lo sabía, sabía que iba a pasar algo coño de la madre. -Dijo Caín

–NO ME PONGAS MAS NERVIOSO CAIN, YA LO VAMOS A BUSCAR.



Cuando vamos por la recta rumbo a la iglesia vemos a Abel correr, acelero y lo alcanzo. Se monta.

–Arranca y vámonos de aquí.



Comenzó a contarnos.



–Fuimos a la parte de atrás de la iglesia, donde él vive creo o por lo menos donde pasa el tiempo entre las misas y tal.



–Quédate aquí quieto. -Me dijo, me desabrochó el pantalón y me lo quitó. Cogió un frasco, se echó del líquido en la mano, era como aceite de esos que se usan para aromaterapia, esas vainas, se la restregó en la mano y comenzó a pasar su mano por mis nalgas, las lubricó para luego meter la mano entre mis nalgas y tocarme el culo, pasaba la mano y cuando llegaba al culo metía un dedo, luego 2, metía más la mano por abajo y tocaba mis bolas y el guevo que ya lo tenía parado.

Él ya se había desabrochado el pantalón y me dijo que se lo mamara. Me volteé y me agaché. Mientras se lo mamaba me pasaba la mano por la cabeza y la cara, todavía su mano estaba impregnada de aceite que olía como a mandarina. Me agarró fuerte del pelo y empujó mi cabeza hacia su guevo para que me lo tragara. Terminó de quitarse el pantalón y los zapatos. Buscó un condón y me dijo que se lo pusiera.

–Échale lubricante. –Me puso de espaldas a él en la mesa, me acostó el tronco y abrió mis nalgas. Sus dos pulgares los metió en mi culo y lo abrió, y con su guevo que era un bate de lo duro que estaba me lo metió con los dedos adentro. Sentía que me estaba abriendo el culo con una palanca. Yo le decía que me dolía y él le daba más duro, pero la verdad me estaba gustando.



Pero cuando lo terminó de meter me alzó, me volteó y me acostó en la mesa para cogerme frente a frente. Me lo metió y puso sus manos en mi cabeza haciendo presión mientras me cogía moviéndose rapidísimo. No me dejaba moverme. Me soltó.

–Agárrate de mi cuello, -dijo. Me alzó y me agarró de las nalgas moviéndome de arriba abajo. Yo sólo chillaba.

–¿Te duele ah? ¿te duele? ¿quieres que te de más duro?

–Si,  si, dale duro. –Me tiró en la cama. –Ponte en 4 – Me puse y me lo metió de una, yo empecé a gemir duro y así me tuvo un buen rato hasta que me volteó y me volvió coger viéndome.



Cuando me tiene boca arriba, veo hacia la puerta y hay un hombre grabando.

–Carlos, Carlos hay alguien ahí.

Carlos voltea.

–¡Esto es lo que me faltaba para terminar de denunciarte enfermo desviado, te vas a podrir en la carcel pedófilo!.

Carlos se le fue encima al tipo para caerle a golpes, el tipo le lanzó la cámara a otro que esperaba afuera –AGARRA LA CAMARA Y VETE. Yo me vestí sin ponerme los zapatos  y salí. El tipo de afuera intentó detenerme, lo logró por varios segundos, forcejeamos y le arranqué la cámara, Me dio un golpe pero salí corriendo y ni sé si me persiguió. Salí corriendo y aquí estoy.



–Si, había alguien detrás de ti pero bien lejos, no sabía que pudieses correr tan rápido. -Dijo Caín.

–La cagazón que tenía me puso a correr.

–Gracias a Dios no te pasó nada, vamos a llamar a Carlos.



Carlos me dijo que estaba bien, con algunos golpes al igual que el tipo que lo grabó. Le expliqué que Abel tenía la cámara que no se preocupara.

–Gracias, no me preocupa eso, me preocupa el tipo este que ya me vio y puede intentarlo de nuevo.

Le pedí los datos del hombre y si sabía donde vivía. Me dijo todo: nombre completo y dirección.



Destruímos la memoria de la cámara y borramos todo de la memoria interna y también nos deshicimos de ella. Al día siguiente le escribí a Jack para que le diera un susto al hombre.

–<No se te ocurra matarlo, simplemente asústalo de tal manera que ni se atreva a ver  al cura>

–<Tranquilo, yo sé hacer las cosas>



5 días después Jack visitaba la casa del hombre, era una casa pequeña comparada con las mansiones que estaban en los alrededores.



–Buenas noches, diculpe la hora ¿se encuentra el señor Agustín Rojas?

–¿Quién lo busca?

–Soy el señor Grijalba, dígale que es sobre el caso del cura de la iglesia, él sabe de que se trata.

–Muy bien, pase.

–No, yo espero aquí afuera avísele que estoy aquí.



A los 5 minutos apareció el hombre.

–Buenas noches, ¿qué desea?

–Buenas noches señor Rojas, mi nombre es Victor Grijalba y supe lo ocurrido con el cura.

-¿Cómo sabe? ¿quién le dijo?

–Me gustaria hablar con usted en un lugar más privado, es muy delicado lo que le voy a decir.

–Vamos a la casita de huéspedes, ahí no hay nadie. Ese maldito cura lo quiero sacar de aquí.

–A eso vine para  ver que vamos a hacer con él.

–Entre.



Cuando encendió la luz, Jack lo agarró por el cuello y lo alzo unos centímetros del piso. Sacó el arma y se la puso en la garganta.

–Tú te vuelves a meter con el cura y tu familia se muere.

–Tú no sabes ni quien soy, suéltame. –Apretó más la pistola.

–Tu hijo Daniel y tu hija Victoria van al colegio Santo Tomás de Villanueva, él tiene 9 y ella 12 años, tu esposa Victoria trabaja en una fundación contra el cáncer de mama y normalmente está sola en las mañanas en casa, algo le puede pasar, la violo y la mato luego, ¿qué te parece? Ah y tu trabajas en ODEBRECHT como ingeniero, llegas a casa siempre a las 8 de la noche, mira todo el tiempo que tengo para deshacerme de tu familia.

–No le haga nada a mi familia por favor, a mis hijos no, máteme a mi pero a ellos no.

–Eso depende de ti. Deja tranquilo al curita y yo dejo tranquila a tu familia. –Lo bajó, Agustín se había orinado en los pantalones.



Le dio un golpe en la cabeza con la pistola que lo tumbó al piso dejándolo mareado. Salió de ahí y con la navaja pinchó los cauchos de ambos vehículos estacionados en la casa. Jack se fue.





–<Listo, ese hombre no se le va a ocurrir ni arrancarle una hebra de cabello a tu curita. Me debes una.>

–<Gracias, me debes una tú a mi>

–<¿Qué te debo?>

–< Acostarte conmigo, me dejaste mal la otra vez> -De nuevo sin respuesta

miércoles, 2 de marzo de 2016

MALAS INFLUENCIAS 5. Ernesto el pasivo.


Apenas abría los ojos. Ya era de día pero la visión la tenía nublada. Un hombre musculoso vestido de negro estaba dormido en la pequeña butaca, era Jack y no tenía el pasamontañas puesto. Intenté enfocar y mientras me incorporaba golpeé la baranda y se cayó, lo que hizo que Jack se levantara y se tapara la cara.


–Epa, ¿qué haces? ¿Estás bien? -Me pasó la mano por la cabeza

–Quítate el pasamontaña, quiero verte.

–Ahora te traerán el deayuno y tu madre está por venir.

–¿Mi mamá? ¿Cómo se enteró?

–Yo le avisé. Que bueno que ya estás bien, el disparo fue en el brazo pero no fue grave. Me tengo que ir, voy a ducharme.

–No te vayas. -Se acercó a mi y me dio un beso en la boca. –Nunca me voy, estoy cerca.

–Sabes a que me refiero. -Le agarre la mano. –No te vayas.

–Tu mamá viene ahora y no me puede ver aquí. Te busco cuando te den el alta.



Se fue y me dejó ahí con un segundo beso.



Mi mamá se quedó 5 días conmigo, me averiguó la vida en un día, le conté todo lo que ha pasado.

–Me quedo definitivamente en Panamá mi amor, quiero poner a tu nombre esta casa, pero quiero que me visites siempre a Panamá pero quiero que te quedes también allá, si quieres claro.

–Ya lo veremos mamá, ¿pero estás segura de quedarte allá?

–Me asocié con Esteban en sus negocios, así que te puedo enviar dólares para acá y vivir tranquilo, quiero que montes tu propio laboratorio.

–Dios mamá pero me quieres resolver la vida, quédate tranquila.



Cuando se fue mi mamá, que la dejé en el aeropuerto me llamó Ernesto, mi amigo, para decirme que lo acompañara a un casting. –¿Casting? ¿De qué?.



–Un amigo me comentó sobre ese casting para hacer películas porno, me dijo que me presentara. ¿me acompañas?

–Wao, que peligro jajajaja se me va a parar el guevo.

–Anda vale, acompáñame.

–¿Pero tú estás seguro de eso?

–Necesito plata chamo, no he conseguido trabajo y se me acaban los ahorros.

–Mmmmm bueno, házlo como una manera de divertirte pero busca un trabajo serio, de tu carrera. ¿Pa’ cuando es eso?

–El sábado.

–O sea mañana.

–Tengo que ir con el culo limpio.

–Esta noche no cenes y házte el lavado mañana temprano.



Llegamos al lugar del casting, una casa en La Florida, por fuera todo normal, adentro parecía un canal de televisión, todo separado por estudios, luces, cámaras, vestuario gente caminando de un lado a otro.

Para el casting habían como 100 personas y sólo para hoy. Ernesto estaba de 20.



No sé como decirlo pero habían unos “actores” “entrenando”, es decir estaban tirando ahí casi frente a todos.

 –¿Vienen juntos? -Nos dijo un productor o al menos eso parecía.

–Yo lo acompaño.

–Si quieres hacer el casting tú también quítense la ropa aquí y pasen ambos.

Yo me quedé impactado pero dije sí, nos quitamos la ropa y entramos



–A ver, tiene buen pene ¿eres activo?

–Versatil.

–¿Tú?

–Versatil más pasivo

–Volteé mi cabeza a verlo.

–Es que no se me para mucho, seré pasivo -Me susurró.

–Enciendan la película, cuando estés excitado penetras a tu compañero. -No hizo falta mucha porno ya lo tenía parado. Puse a Ernesto en 4 y se lo metí, habían varias pantallas y en cada una tenía una toma distinta de la cogida, eso me estaba poniendo más quesúo.

–Que entre Victor para el sexo oral. –Era uno de los actores porno, que le empezó a mamar el guevo a Ernesto que se le había parado.

–Ahora que te lo mame él a ti.



–CAMBIO.  Luis entra, penetras a ¿François? Ajá, Gonzalo penetra a Ernesto. -Mientras nos cogían veía las pantallas y era como ver una porno, se veía excelente.



–¿Quién se atreve con la doble penetración?

–Yo, yo. –Dijo Ernesto

–¿De verdad?  -levanté la mirada para verlo –¿lo vas a  hacer?.

Ernesto no aguantó la mecha y me propusieron a mi. Gonzalo y Luis, que tenían unos guevos respetables, me lo metieron a la vez. Estaba demasiado excitado, veía mi culo abierto en la pantalla.

–Ahora François y Luis penetren a Gonzalo. -Dios me estaba emcionando quería que todos entraran y follar en masa. Pensé en los gemelos y seguro que Abel estaría de primero esperando que todos se lo cogieran.

–CAMBIO  Luis penetra a Ernesto y que este se lo mame a Gonzalo.



Terminamos con una acabada colectiva, aquello fue en río de leche.

–Nosotros le avisaremos si vienen para unas pruebas de cámara más específicas y ahí quedan para la película.



Antes de salir, Ernesto fue a un baño y uno de los actores porno que estuvo con nosotros en el casting, Gonzalo, se me acercó.

–Yo puedo hacer que entres a la película, siempre y cuando me dejes cogerte o que me cojas. ¿Tu casa o la mia?

–La mía, anota mi número y cuadramos. –Ernesto salió y nos fuimos.

–Yo creo que no les gusté, creo que te van a llamar a ti.

–¿Tú crees? Yo creo que lo dos estuvimos bien.

–Marico cuando vieron tu guevo salivaron, si me llaman será un milagro.

–Bueno, Gonzalo me dijo que nos podía ayudar a entrar a la película. Sólo hay que tirárselo.

–¿Y tu confías en ese tipo?

–No, pero es un tire.



Estábamos agotados y dejé a Ernesto en su casa, yo me fui directo a la mia , al llegar le escribí al actor porno que ya me había escrito.

–<¿Puedes venir mañana a mi casa?>

–<Si claro, pero despues del mediodía, ¿te sirve?>

–<Perfecto>.



Llegó el domingo, 4 de la tarde, Gonzalo apareció y con una botella de tequila.

–También traje talquito.

–Yo paso con eso, del tequila lo que quieras.

Nos servimos varios shot de tequila y nos quitamos la ropa.



–¿Sabes que con esta macana de guevo ya tienes abierto el mercado porno? –Se lo metió en la boca de una manera magistral y de una vez lo engulló. Bebió otro shot igual que yo.

–Ven que te pongo el condón para que me cojas. –Agarró la bolsita de coca y aspiró un poco y me ofreció, le dije que no e insitió un par de veces más y accedí. Se montó encima de mi guevo y cabalgó como un profesional, se bajó y se puso un condón para cogerme. Me puso en 4, me estaba dando durísimo y me ofreció más coca.

Me estaba cogiendo demasiado rico, me apretaba las caderas y lo metía completo y rápido. Nos pusimos de pie y se lo metí ahí parados mientras lo masturbaba. Volvimos a la cama y me cogió de nuevo, más tequila y más coca. Estuvimos tirando no sé cuanto tiempo pero no acabábamos.



Estaba dormido, en una de las vueltas que di vi la hora y eran las 11:30 de la mañana, me senté en la cama impresionado, era lunes, cuando veo a un lado estaba alguien en la silla. Me asusté.



–Tú no aprendes carajito, por estar puteando te pasan las cosas. -¡Era Jack que estaba en mi cuarto!

–¿Qué…haces aquí? ¿Dónde está Gonzalo?



Me quedé dormido casi inconsciente en la cama. Gonzalo llamó a un par de amigos con un camión para vaciarme el apartamento. Le pagaron al vigilante para que los dejara bajar las cosas, a esa hora de un domingo no hay mucha circulación de gente.

Jack llegó cuando apenas montaban algunas cosas. Mientras dos subían por los aparatos, Jack los bajó del camión y les cayó a golpes. Bajaron los otros dos y los apuntó. Soltaron las cosas y uno de ellos bajó lo que había en el camión y le dijo al otro que se fuera con su amigo de ahí.



–¿Qué hiciste con Gonzalo?

–Ese hombre no te va a fastidiar más, tienes tus cosas de nuevo en casa, le tuve que pagar al vigilante para que no dijera nada.

–¿Qué hiciste con Gonzalo? –Jack se me vino encima y me dio un beso, Yo estaba desnudo, él con el pasamontaña puesto. Se levantó y cerró las persianas, para que estuviera todo oscuro. Se quitó el pasamontañas y me volvió a besar.

Y en un momento estaba desnudo Jack, lo toqué, un cuerpo perfecto, unos abdominales tallados y un guevo como el mio, grande.

–Cógeme, es lo que más quiero anda, anda, no me dejes así. -Jack recorría mi cuerpo con sus manos, parecía un pulpo. Su respiración estaba agitada pero se detuvo, se levantó, se puso el pasamontañas y se fue del cuarto.

A mi me dejó con taquicardia. Me volvió el dolor de cabeza y todo me daba vueltas. Me volví a acostar y recibí un mensaje.



–<Disculpa, no debí haber hecho eso, se me fue de las manos, te vi y no aguanté>

–<No vuelvas a hacer eso. De todas maneras tocar tu cuerpo me hizo el día, me dejaste con ganas de más>

–<Gonzalo está en el mismo lugar que Susana, aparte de actor porno tenía un prontuario de ladrón y secuestrador>

–<Tú también tienes prontuario, ¿hay que matarte?>

–<La amenaza de muerte cuelga sobre mi cabeza todos los días, espero que no seas tú el que me quiera matar>

–<Si vuelves a mi casa ahora y terminas lo que empezaste no te mato>

–<No debió pasar lo que hice. François, estás retando a tu buena suerte, ten mucho cuidado por favor, deja la promiscuidad>

–<Sería capaz de dejarlo todo por ti>  -La resaca de tequila y la coca me hicieron decir estupideces. No recibí respuesta.



Llame a la empresa para disculparme y en la tarde me tocaba clases con unos chamos en su casa.

martes, 1 de marzo de 2016

MALAS INFLUENCIAS 5. No se puede discutir con una cuaima arrecha.


Llegaba a una de las empresas donde doy clases de inglés, temprano pues tienen que seguir trabajando y mi clase es de una hora diaria.



Antes de comenzar aproveché para tomarme un café. Mientras disfrutaba de un con leche, que te lo hacen en el momento, tienen una pequeña cafetería, entraba Guillermo, ¿Se acuerdan de él? El que se pone ropa interior femenina para que se lo cojan, bueno ese.

–Hola profe ¿cómo estas?

–Hola ¿Guillermo?

–Si, si, mira hoy retomo las clases, ¿será que me puedo poner al día?

–Bueno, perdiste varias clases, pero si haces un esfuerzo te equiparas con tu grupo.

–O me das clases particulares en tu casa. –Me guiñó el ojo

–Jajaja ¿y qué pasó con tu esposa, te dio permiso?

–Me separé.

–Ah que bien, un gran paso. ¿y cómo lo tomó tu ex?

–Mal, le contó a todo el mundo que soy gay y hasta a mi familia, casi me deja en la calle, con el cuento que soy gay y se casó engañada.

–Es que sí se casó engañada.

–¿Esta tarde puedo ir a tu casa para que me des clases particulares?

–Lo que quieres es que te coja de nuevo.

–Me pongo ropa…

–Nooooo, ni se te ocurra, lleva puesto tus ganas de  ser cogido y ya.

–Quiero que me des duro con esto que tienes aquí -Me apretó el guevo y un bola –AU. –Se fue a  la sala de reuniones. Por supuesto me dejó prensado. Caminando hacia la sala una de las que recibe clases se me quedó viendo...el paquete.

–Hola profe. -Se sonrió, me metí en un rincón y me acomodé el guevo hacia atrás



En un break, me tomo otro café y voy rapidito al baño a orinar, se me pega Guillermo atrás.

–Muéstrame el guevo.

–Lo ves mientras orino.

Se me acercó y le echó un vistazo. –Para un momento de mear -Me dijo, se agachó y se lo metió en la boca –Orina -Mientras me lo mamaba yo iba orinando y él tragando hasta que se me acabaron las ganas de orinar.

–Que rico, y esta noche me lo metes.

–Claro.



Ya estaba en mi apartamento esperando a Guillermo, que llegó casi a las 7 de la noche, cuando lo veo estacionar, hay un carro que llega detrás de él y apaga las luces, no se estaciona sino que se queda ahí detenido, imagné que era Jack pero él siempre anda en moto. Efectivamente, la moto estaba cerca

Recibo un mensaje de Jack luego de más de 15 días sin saber de él.



–<Hola, a tu estudiante lo vienen siguiendo, ten cuidado, voy a  averiguar>.

–<Caramba hasta que por fin apareces, ¿estabas de vacaciones?>

–<Estaba en mis cosas, yo trabajo>.

–<Yo voy a tirar con este carajo, te escribo luego>.

Sonó el timbre  y voy a abrirle. Entra y me besa. –Todavía tengo el sabor de tu orine en mi lengua, que rico.

–Eres bien puta.

–Dime algo que no sepa.

–Alguien te siguió hasta aquí.

–¿Alguien?

–Mira, asómate discretamente y mira el carro que está detrás del tuyo. -Lo vio y se puso nervioso.

–¿Lo conoces?

–No, ni idea, pero creo saber quien me mandó a seguir.

–¿Tu ex?

–Si, pero no quiero hablar de eso, vine a que me cogieras -Se quitó la camisa,  se desabrochó el pantalón y venía sin interior, quedó desnudo.

–Poséeme

Que tipito para bajarle el queso a uno de inmediato.

–Ponte en 4 en la cama para cogerte. -Se puso en 4 pero con la cabeza y el pecho pegados a la cama. Yo estaba listo para metérselo.

Comencé a penetrarlo despacio hasta tenerlo todo adentro luego empecé a darle. Cuando comienzo a moverme escucho un ruido que no sé de donde viene, parece de una bisagra o de la cama, le doy más duro y el ruido se incrementa

–EIEEEEIIIIIEIIIIIHHHIEEEIIIHHH -Me detengo y el ruido se va desvaneciendo, vuelvo a moverme y comienza –EIEEEEIIIIIEIIIIIHHHIEEEIIIHHH.



Cuando me doy cuenta, es la loca con la cabeza aprisionada en la cama y gimiendo como bisagra oxidada. Sigo y él comienza de nuevo, le doy más duro y el quejido es más agudo y vuelvo a detenerme.

–¿Tú puedes dejar de chillar como puerta de monasterio? Se me está bajando el guevo.

–Pero no te gusta nada de lo que hago.

–Voltéate. –Se lo metí acostado y le empecé a dar duro , más duro que antes y le tape la cara.

–No vas a chillar, aguanta la cogida sin chillar -Lo saqué de la cama y me lo cogí parado.

–Ay, ay , ay, ay que rico, ay, dale duro, anda, duro, ay, ay, ay, ay, dale, dale, dale, sigue, cógeme, ay, ay, ay.

Lo llevé a la cama y lo incliné hacia el frente para cogérmelo con el culo levantado y de nuevo adentro, esta vez entró ligerito mi guevo.

–Ay, ay, ay, ay, dale, dale papi, dale papi, duro, duro, anda, ay, ay, ay, ay –Gemía como una hembra y le volví a tapar la boca y le dí aún más duro y rápido y así con la boca tapada gritaba y se ponía tenso con la piel de gallina. Me detuve y se lo saqué.

–Sácame la leche con la boca. -La loca se aplicó y me hizo acabar tragándose toda la leche hasta la última gota.

–Me tomé toda la lechita como una buena gatita.

–Mira Guillermo, vístete y te vas no puedo con tanta mariquera junta, vete de mi casa.

–Pero tú no soportas nada, pareces homofóbico.

Lo vi a los ojos con una cara de querer asesinarlo.

–¿Me puedo bañar aunque sea?

–Dale. –Me puse a ver televisión denudo esperando que este se fuera. Le escribí a Jack

–<¿Por qué te pierdes?>

–<No me pierdo, te dije que estaba en mis cosas>

–<No dejo de pensar en el beso que me diste aquella noche>

–< No pienses en eso, fue solo un beso>



¡Ja! Sólo un beso y cada vez que pienso en el beso se me para y lubrico.



–<Para mi fue algo más que eso. Nadie me había besado así antes>

–<Soy especial, no te olvides de eso>

–<Quiero hacer el amor contigo, ¿cuándo podrá ser?> -No obtuve respuesta. Guillermo salió, se vistió y se fue. Me volví a asomar y el carro se fue detrás de él y la moto también.



A la mañana siguiente, me levanto y reviso el celular y lo pongo a cargar. Tengo un mensaje de Abel y otro de Caín, ambos preguntando cuando los voy a ver. Tengo otro mensaje en el otro celular, de Jack.



–<El tipo que sigue a tu alumno es un detective, lo contrató la esposa>

–<La ex, se separaron>

–<¿Cómo la pasaste anoche?>

–<Ultimamente te está interesando mucho lo que hago o deje de hacer>

–<Quise ser amable>

–<Anoche no respondiste  mi pregunta>

–<¿Cuál era la pregunta?>

–<La tienes en tu celular>

–<Borro los mensajes  siempre>

–<Olvídalo>



Luego de ducharme y vestirme recibo un mensaje.



–<Creo que no te hace falta hacerlo conmigo, tienes sexo siempre, las veces que quieras>

–<Eres bastante odioso cuando te aplicas> -No recibí respuesta hasta que llegué a la empresa.

–<Te haré el amor cuando me sienta preparado>

–<¿Eres virgen?>

–<Soy de los que piensan que tener sexo es algo serio y responsable, no me estoy acostando con cualquiera>

–<Me estás diciendo puta>

–<Tú sabes lo que eres, no tengo que decírtelo yo. Cuídate, estoy cerca>

Me daba arrechera chatear con Jack, era un estira, un encoje un si y un no. En fin.



Ya en plena clase todos los alumnos incluído Guillermo que traía una cara de haber pasado muy mala noche.



Cuando estoy volteado escribiendo en la pizarra, escucho una voz femenina.

–Así que sigues acostándote con mi marido. –Todos voltearon y con las mismas se echaron para atrás o se ocultaron bajo la mesa. La mujer tenía un arma.

–Baja esa arma que se te puede escapar un tiro.

–No se me va a escapar, te voy a disparar maricón, Guillermo es mio.

–Pero si ya están divorciados.

La mujer se volteó a ver a Guillermo y lo apuntó.

–¿Qué coño le dijiste al maricón este?  ¿que ya puedes vivir con él?

–Mi amor baja el arma.

–NO BAJO EL ARMA UN COÑO.

–Asume que tu esposo no quiere estar contigo y divórciate, él es gay.

–Él está confundido y tú lo estás confundiendo más por eso tienes que morir.

Vi entrar a la sala un hombre vestido de negro, me imaginé que era jack pero entre los nervios, ver a la mujer apúntandome y Guillermo más cagado que yo, vi la acción en cámara lenta. Jack se le abalanzó, ella ya había disparado y me dio un tiro. Cuando yo caigo al piso, Jack la suelta y ella con el arma en la mano apunta a su marido y le dispara para luego dispararse ella.



Tranquilo, tranquilo François, todo va a estar bien, fue un roce. -Me agarró el escapulario que tenía en el cuello y lo apretó. –La virgen te cuida.

Me alzó para llevarme a una clínica.

–DE AQUÍ NO SALE NADIE –Gritó el de seguridad. Entre lo medio inconsciente que estaba vi a Jack sacar un arma y apuntar a todos para que lo dejaran salir. Le disparó al de seguridad en la pierna y se fue conmigo cargado como un saco de harina.



Me montó en mi carro y me llevó a la clínica. Cuando medio me recuperé lo vi los ojos por el retrovisor, no tenía el pasamontaña. Él volteó, es moreno solo puede ver eso, me desmayé.