jueves, 23 de octubre de 2014

Las Trampas del Amor Libro diez. Capítulo 4



Desconectándose sin hacerlo.

Keiny y Leonel ya estaban en la isla de Margarita, al noreste del país. Se quedarían 10 días. A su regreso a Caracas comenzaría la Univerisdad y Leonel se reincorpora  a su trabajo de escolta de la familia Larrazábal.

<<Eres mi última esperanza Keiny, sino, tengo que buscar entre mi familia y la mayoría está fuera del país>>–María Antonia había llamado a Keiny a su celular–.
<<Verga Antonia, no voy a regresar hasta la semana que viene, son mis últimas vacaciones por un buen rato, esa vaina me da caga>>
<<Tranquilo, Keiny, es más riesgoso para José Arturo, se va a poner más débil y sin defensas debido a la quimio y la radio para destruir la médula.>>
<<Na guevoná será que puede esperar, no creo que se muera ¿o si?>>
<<Estamos contrarreloj, pero podemos esperar por ti, regresa y te vienes a casa. Dependemos de ti Keiny, es tu hermano y te necesita.
<<No sigas diciéndome eso que José Arturo no es mi hermano, es el amor de mi vida, es el hombre que amo>>
Leonel escuchaba sentado en la cama, apoyando su cabeza en sus manos. –“Que pérdida de tiempo este viaje, Keiny sigue enamorado de José Arturo y yo enamorado solo…me toca vacilarme estas vacaciones, no queda de otra”–.

Keiny cerró la llamada y comenzó a llorar.
–Mi sifrinito está mal Leonel, se está muriendo y ahora lo voy a ayudar porque soy su hermano, y yo no quiero que el sea mi hermano no joda, ese carajo yo lo amo, me lo cogí y me ha cogido, esa vaina no lo hace los hermanos.
–Créeme que sí Keiny, más de lo que piensas, pero por otras razones que no tienen que ver con el amor que sientes, es algo de morbo y esas pendejadas.
–José Arturo no es un morbo pa mi, es mi novio, mi novio Leonel, no quiero volver a escuchar que es mi hermano.
–Ya, ya cálmate, ven acá, ven, deja de llorar mira que estamos de vacaciones. Si su destino es estar juntos nada ni nadie los va a separar, sólo es cuestión de saber si José Arturo está dispuesto a asumir este peo sin importarle lo que diga la gente, porque déjame decirte que ya todo el mundo sabe que tú y él son amantes.
–No joda que peo, todo se pone en contra. Después de la operación hablaré con él.
–Bueno, termínate de vestir, te espero en el lobby para desayunar en el restaurante.
–Coooño pero yo quiero comerme unas empanadas.
–Ya tendremos días para hacerlo, ahora desayunemos aquí que está bien resuelto, te espero abajo.

Keiny se puso la franela y se fue a peinar. En el baño estaba el anillo que compartía con José Arturo. Lo tomó, le dió vueltas entre sus dedos y se quedó pensando unos minutos. Lo nuestro no puede ser Keiny. Esta historia no puede ser. Yo creo que es mejor que sigas lo que tienes con Leonel, él te conviene.–Recordaba las palabras de José Arturo en la clínica–.
Se colocó el anillo.Un escalofrí recorrió por su dedo y subió por la muñeca. José Arturo estaba acostado en su cama y abrió los ojos; la misma sensación la tuvo él en ese momento.
–José Arturo cerró los ojos –¡Keiny! ¿dónde estás?–.
Mi sifrinito, estoy en Margarita–Keiny tenía los ojos cerrados y estaba apoyado en el lavamanos.
No puedo apartarte de mi mente, quiero que estés conmigo.
Pronto mi amor, voy a darte lo que necesites, mi cuerpo entero si eso te va a salvar.
–“No me quiero separar de ti mi malandro. No me importa si somos hermanos. –José Arturo abrió los ojos, su corazón latía de prisa. Su brazo extendido colgaba fuera de la cama. Se le cayó el anillo.
–Keiny soltó el lavamanos y abrió los ojos. El anillo se le escurrió del dedo, cayó a milímetros del desagüe, lo agarró de inmediato y lo dejó en la jabonera. Salió del baño, tomó su billetera, la tarjeta de la habitación y bajó.
Estaba nervioso, el cuerpo le temblaba y sudaba frío. Se abrieron las puertas del ascensr y empujó a la persona que entraba.
–¡Bueno mal educado, ve por donde vas atorado!–Keiny corrió a la recepción, ahí estaba Leonel sentado en el sofá.
–Mijo ¿pero que hiciste? ¿Te dormiste otra vez?–Keiny se sentó en el sofa al lado de Leonel y lo abrazó–.
–Hablé con mi sifrinito Leonel, hablé con él.
–¿Te llamó? ¿Cómo está? ¿qué te dijo?–Keiny se apartó de Leonel–.
–No, no me llamó, no se como explicarte la vaina. Me puse el anillo cerré los ojos y ahí estaba.
–¿Quién?
–¡Coño José Arturo! Estaba en mi mente, me hablaba y yo le hablé.
–¿No te habrás acostado y lo soñaste?
–Ay verga no te estoy diciendo que em puse el anillo, estaba en el baño, me lo puse y cerré los ojos.
–Leonel con cara de incrédulo y una sonrisa irónica le preguntó: –Ajá ¿y que te dijo?
–Que no quería apartarse de mi, que no le importaba que fuéramos hermanos.
–Creo que escuchaste lo que querías oir carajito eso es todo. Vamos a desayunar.
–No me crees.
–Yo lo que creo es que te estás volviendo loquito y te estás obsesionando con Arturo.
–Bueno me sabe a mierda si no me crees, yo hablé con él, lo sé no me lo estoy inventando.
–Vente–Leonel lo agarró del brazo para levantarlo.
–Déjame yo voy solo.

Desayunaron. Keiny estaba entusiasmado, más animado que ayer, incluso repitió en el desayuno sirviéndose la misma cantidad que primer plato.
–¡Chacho! Pero estas hambriao, carajo y eso que no hemos tirado. Deja que te ponga en cuatro y te de, vas a comerte hasta la mesa.
Un silencio se apoderó de los dos por unos segundos.
–Disculpa…lo dije sin pensar, sé que me dijiste que no vinimos a eso, pero es inevitable no pensarlo coño, te tengo cerquita y no puedo tocarte…
–Vinimos como panas. Deja la vaina.
–¿Quieres ir a la playa?
–Verga claro, mira este blanco apio que tengo.
–Bueno, vamos a cambiarnos y nos vamos pal otro extremo de la isla, a Punta Arenas.
–Por allá no conozco, bueno no conozco casi nada, vine de carajito.
–Yo te voy a mostrar la isla. Vas a recordar estas vacaciones.
–¡Si va!

miércoles, 22 de octubre de 2014

Las Trampas del Amor Libro diez. Capítulo 3



Carrera contra el tiempo.

José Arturo seguía delicado de salud, no salía de su cuarto sino lo estrictamente necesario; ir a la clínica para el chequeo y la quimioterapia. Estaba muy delgado y usaba mascarilla. Su habitación estaba impecable, la limpiaban con esmero para que estuviera con la menos cantidad de bacterias e infección que pudieran poner en riesgo al joven empresario.

–Hola cielito, ¿cómo estás?
–Hola má…bueno, ahí, me siento cansado…Mamá he estado pensando en Juan Pablo, como podremos saber si está vivo o muerto.
–Mi amor ¿cómo vamos a saber eso? Pero si está vivo, debe estar escondido para que no lo encuentre ni la Interpol.
–Quisiera saber de él. Hay algo en mi que me dice que está vivo, quiero corroborarlo, necesito saberlo.
–¿Por qué tanto interés?
–Es mi primo mama y tu sobrino, podrías tener un poco más de sensibilidad con eso.
–Mi amor, te recuerdo que tu primo te secuestró y si mi hermana no quiere saber de él y lo poco que compartí con ese muchacho fue muy agradable si, pero muy poco, no creo que quiera saber de él o que me preocupe, no me digas que estás enamorado de tu primo, porque ahora si estamos fregados, tú teniendo relaciones dentro de la familia, más retorcido y nos hunden en este país.
–Ay mamá, no hables tantas tonterías, tú sabes de quien estoy enamorado de verdad, no tengo que decirte.
–Cambiemos de tema, ah por cierto, Keiny está en Margarita con Leonel, a ver si ya terminas de quitártelo de la cabeza, esos dos van a terminar empatados ya verás.
–Gracias mamá.
El celular de María Antonia sonó y atendió. Salió de la habitación.

<<Hola Gonzalo, ¿cómo estás?, Cuéntame>> –Era el médico de José Arturo, Gonzalo Cubero–.
<<Antonia no te tengo buenas noticias, no hay compatibilidad con tu hijo>>
<<No me digas eso Gonzalo. ¿Qué hay que hacer ahora?>>
<<Bueno, tu esposo no puede ser donante en la situación que stá, que me dijo el doctor, que te va a llamar, pero te Adelanto que hay que operar a corazón abierto>>
<<Lo que faltaba…todo se complica, que horror. La que queda es mi hija pero está embarazada>>
<<Vamos a dejar a tu hija como última opción. Tu otro hijo>>
<<¿Otro? Yo sólo tengo dos>>
<<No me hablaste de un medio hermanos de tus hijos>>
<<Si pero es hijo de Arturo, Keiny>>
<<Bueno dile a él que se venga para hacerle una prueba, ¿tú crees que acceda?>>
<<¿Creo? Estoy segurísima que sí, ese daría toda su sangre para salvar a mi hijo>>.
<<Perfecto, mejor aún, dile entonces>>
<<Está en Margarita, regresa la semana que viene>>
<<Dile que suspenda el viaje y se venga>>
<<¿Pero cómo voy a hacer eso?, es su viaje>>
<<Antonia, no hay tiempo que perder, José Arturo está muy débil, más d elo que pensaba, así que muévete con eso>>.
 Cuelga la llamada y vuelve a sonar su celular.
<<Hola Queiroz, ya me enteré por Cubero lo de Arturo>>
<<Si para eso te llamaba, la operación tiene que ser cuanto antes, solo que hay un detalle>>
<<Por Dios santo, ¿ahora que pasa?>>
<<Bueno Antonia, recuerda que tu esposo es Orh-, solo puede recibir de otro Orh-, la clínica no tiene ese tipo de sangre. Antes de operar necesitamos conseguir sangre.>>
<<La torta…en mi familia nadie es o negativo>>
<<Trata de conseguir a dos personas y que sean sanas>>
<<Si y que se llamen de una manera específica, no me vuelvas loca Queiroz, traten ustedes también de conseguir>>–Colgó la llamada.

Hizo una llamada.
<<Augusto mi amor, ¿cómo estás? Disculpa que te llame, pero necesito que me averigues en Caruao  quien es Orh negativo>>
<<Wao…eso está difícil, no averiguar la información, sino conseguir un O negativo, pero déjame ir a Recursos Humanos y te averiguo eso ya>>–Cerró la llamada–.
Hizo otra llamada.
<<Hola Maikol, ¿cómo estás? Mi hija definitivamente botó su celular>>
<<Hola Antonia, si, no quiso saber de ustedes, cosa en la que no estoy de acuerdo>>
<<¿Me la puedes pasar?, necesito decirle unas cosas>>

–Princesa, es tu mamá, quiere hablar contigo.
–Yo no quiero saber de ella.
<<Antonia, te llamo ahora para que hables con ella, esta ocupada>>.
<<Ok, que sea hoy por favor>>.

–Princesa, atiende a tu mama, si te está llamando es por algo y así le cuentas que tiene una nieta.
–Yo me fui de esa casa y asumí mi nueva vida, no quiero saber de ella
–No seas tonta, sabes que nunca estuve de acuerdo en que te fueras de tu casa, pero bueno fue tu decisión. Habla con ella, puede ser importante.
–AAAAAy negro que fastidiooo, dame el celular.

Antonia tomó el celular.
<<Dime Maikol>>
<<Hola mamá>>–Hubo un silencio de unos segundos, María Antonia no se esperaba que la llamara ella–.
<<Hola mi amor>> –Se derrumbó y se puso a llorar–. <<¿Cómo estás mi vida? ¿cuando vienes a verme cómo está tu barriga?>>
<<Ay mamá, yo también te extraño>>–También lloraba–.<<No sé, tengo muchas cosas que hacer pero voy a ir, ¿cómo está mi papa y el feo?>>
<<Por eso te llamo, a tu papa lo tienen que operar a corazón abierto, está hospitalizado y muy delicado mi amor. Tu hermano tiene leucemia y a la espera de trasplante de médula>>.
María Antonia siguió contándole.

<<Ay mamá y yo no estoy ahí…pronto paso a verlos te lo prometo>>
<<Por favor mi amor yo tambien quiero verte>>
<<Vas a tener una nieta…>>–Hubo otro silencio. María Antonia volvió a llorar.
<<Qué buena noticia mi amor, ¿cómo va el embarazo?>>
<<Bien, bien mamá, todo bien>>
<< Mi amor, ¿sabes que tipo de sangre es Maikol?>>
<<Mmmm ni idea, ¿quieres que le pregunte? ¿Para que quieres saber?
<<Recuerda que tu papa es ORH- y solo recibe ese misma sangre>>
<<Voy>>–Negritoooo, amor, mira que tipo d esangre eres tú?–
Negrito, Dios, mi hija diciendo esas cosas, no me lo creo–Pensaba María Antonia.
–Wao princesa no lo sé, déjame chequear en un carnet que tengo.
Princesa…dos personas que conozco de un barrio y ambos son buenas personas que equivocados estamos a veces con las personas.

–Aja aquí está ¿Pa que quieres esto?
–Mi mamá me pregunta.
<<Mi amor, pásame a Maikol>>
<<Dime Antonia>>
<<¿Qué tipo de sangre tienes?>>
<<ORH->>
<<¡Cristo! Maikol eres un milagro que me llegó. Arturo necesita sangre y la única que puede recibir es la misma de la de él, que también es la tuya>>
<<Y tu quieres que yo le de sangre a mi suegro, que me odia>>
<<Es un acto de buena fe, una Buena acción que sabré recompensarte>>
<<No Antonia, yo no voy a venderme por unos cuantos reales por dar unos litros de sangre, para eso trabajo. Y sit e refieres a otro tipo de pago, tampoco estoy interesado>>.
<< No Maikol, no me refería a ese otro tipo de pago, pero si algo monetario que sé que lo necesitan>>
<<Tranquila yo resuelvo, yo saco adelante a mi mujer y a mi hija. Sé que es tu hija y la quieres ayudar, eso no te lo puedo impedir, pero a mi no me tienes que dar nada. Cuenta con mi ayuda. Tú dime que día voy y ahí estaré, la sangre que quieran.
<<Yo te aviso, esto ni una palabra. Si Arturo se llega a enterar que tu le diste su sangre se suicida>>
<<Bueno eso ya es peo de él. Yo cumplo con ayudar a lo que en algún momento será mi familia quieran o no>>

–Mi cielo, hablé con el medico de tu papá, hay que operarlo a corazón abierto y necesitan sangre y ya sabes que é les ORH–
–Que vaina vale, ¿qué van a hacer?
–Augusto me está averiguando con la gente de Caruao, pero yo por esas cosas de la vida le pregunté a Maikol y él es del mismo tipo de sangre y está dispuesto a donar.
–Wao…que bien… ¿cómo está la fea? ¿Cuándo viene, como está el embarazo?
–Va a tener una niña.–A María Antonia se le iluminó el rostro y se le dibujó una sonrisa–.También hablé con Gonzalo…no somos compatibles.–José Arturo cerró los ojos y respiró hondo.
–¿Y ahora? ¿Cuál es el plan?
–Keiny.

martes, 21 de octubre de 2014

Las Trampas del Amor Libro diez. Capítulo 2



Embarazo de alto riesgo.

Cuatro de la tarde y era el turno para entrar de María Julieta, que estaba agotada y angustiada por la herida de Maikol.



–Ay doctora no sabe el día que he tenido hoy, desde las nueve de la mañana en la calle y esperando en este hospital, necesito un baño y un masaje en todo el cuerpo. ¿Por qué se tardó tanto en llegar?
–Julieta, estoy sola en el hospital los otros dos ginecólogos no están, una está de viaje y el otro en un congreso fuera del país, me toca atender a todos los pacientes. Yo también estoy agotada, créeme.

María Julieta se sintió apenada pero siguió contándole.
–Imagínese doctora, a mi novio lo intentaron asaltar y le dispararon.
–¿Tu novio es el que están atendiendo en emergencia? ¿Maikol?
–Si
–Wao, yo lo vi pero entre el gentío y el estrés no caí en cuenta que era él. ¿Ya lo están atendiendo, no?
–Si, parece que vino un doctor de otro hospital que está cerca, ni idea cual…yo esta zona no la conozco, ni sabía que existía.
–Jajaja te dije que te podía atender en la consulta privada.
–Si doctora pero mi novio no puede pagar las consultas y ya no tengo dinero. “Soy millonaria y no tengo dinero, absurdo”.
–Bueno…vamos a ver como hacemos, pero habla con tu familia, sé que me dijiste que te fuiste de casa pero ellos son tu apoyo tanto emocional como económico.
–Cambiemos de tema doctora, mi familia ni se ha preocupado de como estoy…
–Vale, quítate la ropa, y me avisas.



María Julieta se puso la bata y esperó a la doctora para que la chequeara y la pesara. Se acostó en la camilla y para hacerle el ecosonograma.


–María Julieta,  ¿Quieres saber el sexo?
–Aaay ¿ya se puede ver? Quería que mi negrito lo viera conmigo pero bueno, dígame que es.
–Es una hembra, mira el monitor, esta es su vagina, lo que te puse en círculo.
–Bueno, si usted lo dice.–María Julieta estaba emocionada y y se le aguaron los ojos.
–¿Por qué lloras?
–Ay doctora es que me emociona esto, aunque mis planes no era quedar embarazada ahora, sino dentro de cinco años y menos de un malandro y negro.–La doctora Castro abrió los ojos como platos–.No me vea así, es la verdad, luego me enamoré pero es un malandro de barrio y lo peor es que yo vivo en el barrio. Bueno a lo que iba, ahora me emociona saber que es niña y que pronto la tendré conmigo.
–Lo que si te voy a decir es algo…no te estás cuidando mucho, estás delgada, si bien es cierto que no es recomendable subir de peso durante el embarazo sino lo justo, tú, en cambio estás más delgada y la niña no ha aumentado mucho de medidas y peso. ¿Estás comiendo bien?

María Julieta bajó la mirada.–No doctora, la verdad es que no, ninguno de los dos, estamos comiendo para no tener hambre y entonces comemos cualquier cosa.
–Dios Julieta, tienen que hacer un esfuerzo y comer balanceado, ¿por lo menos estás tomando el ácido fólico?
–Si, si eso si me lo tomo religiosamente.
–Ok te vas a tomar unas pastillas que traen vitaminas y minerales, es probable que con esta escasez no las consigas pero búscalas, sino pregunta por estas.–Se las anotó en el recipe.–Trata de comer verduras, no coman tanta harina. Necesitas nutrientes, tienes a una criatura ahí dentro. No queremos ni que nazca por de bajo del peso ni prematura, que con tu condición, que eres muy joven y primeriza, puede suceder, pero necesito que se cuiden, los tres.
–Prometido. Una cosa doctora, yo voy a dar a luz aquí, pero ¿usted me garantiza que todo va a salir bien, que todo estará en orden en el hospital, habrán insumos, luz, quirófano limpio?.
–Tranquila, todo va a salir bien, gracias a Dios en ese aspecto hay de todo en el hospital, no está superdotado con todo pero hay lo necesario para que todo salga bien. Y ya tenemos una planta que garantiza ocho horas de suministro de energya total en la Maternidad.
–Ok, porque este hospital se está cayendo y los baños son un asco, me caí dentro de la poceta. Y toda sucia.

–Mmm por eso este morado que tienes aquí.
–Sí…
–Bueno Julieta, vístete y te veo el mes que viene y quiero verte recuperada, déjame  ver si puedo acercarme ahorita contigo donde está tu pareja.


María Julieta se vistió y salió del consultorio con la doctora.
–Tranquilas que ya las voy a atender, voy y vengo. Vamos al laboratorio a buscar unos exámenes.


Llegaron a la emergencia y ya Maikol tenía el brazo enyesado.
–Mi amor como te fue con la doctora
–Mal Maikol, ¿cómo estás? Tu novia y tu bebé están muy delgaditos, ya le dije a Julieta que tiene que alimentarse bien y que tome unas pastillas que le mandé
–Pero si nosotros comemos doctora.
–Si, comen pero no se alimentan, recuerda que viene alguien en camino que se está formando y necesita la energía que le suministre la madre, pónganse pilas, ah y dile a tu novia que te dé la Buena nueva, me tengo que ir cuídense y cualquier cosa me llaman.



Maikol estaba medio sentado en la cama. –¿Qué es lo que me tienes que contar?–.
–Es una niña mi amor.
–¿QUÉ? ¿Una niña? un princesita, ¡vamos a tener una niña señores!

La gente comenzó a aplaudir, menos las enfermeras que estaban embobadas con él. No les hizo gracia ver a la novia ahí. Maikol agarró a su novia por la espalda y la acercó para plantarle un beso en la boca y así permancieron unos segundos.
–Eres la mujer que me está haciendo muy feliz y ahora más que voy a tener dos princesas en la casa.
–Me está dando pena esto negrito, no me estés besando delante de esta gente.

Maikol, la volvió a besar ahora apretándola con más fuerza hacia él. –La dejó de besar y se apartó unos centímetros de ella. –Te amo mi catirita–
–Y yo a ti negrito. Tengo miedo.
–A mi lado no tienes porqué tener miedo, yo te voy a proteger.

–Bueno, bueno, déjense de arrumacos. Maikol si ya te sientes bien para levantarte te puedes ir hoy mismo, ya.–Le dijo el doctor que lo operó–. Pero te quiero ver en 15 días si todo va bien, si sientes dolor antes de esos días, te vienes.
–Gracias doctor.
–Felicidades por esa niña que viene en camino. ¿Cómo se va a llamar? ¿Ya tienen pensado un nombre.
–Si doctor –Dijo Maikol–María Julieta lo vio a la cara sin entender. –se va a llamar Yubirisneidy.
–¿QUÉ? ¡¡¡Tú no le vas a poner a nuestra hija semejante nombre tan niche!!!
–Bueno, yo los dejo, te puedes ir cuando quieras Maikol.
–Jajajajaajajaja tranquila princesa es jodiendo, yo no voy a permitir joder a mi hija como me jodieron a mi poniéndome Maikol Jackson, el nombre lo vas a escoger tú, yo sé que va a ser un bello nombre así como su madre–Le dio otro beso en la boca–
Ay Dios mio porque mi marido no sera así de romántico como este negro y además si tuviera ese guevote, para que por lo menos valiera la pena…–Pensaba la enfermera que atendió a Maikol, mientras dejaba salir un suspiro–.


–Mi amor, nos viene a buscar un pana del barrio que tiene carro, hay  que esperarlo aquí, me dijo que en media hora llegaba.
–Ay negrito, tengo muuuuucha hambre.
–Vamos a la panadería comernos algo, bueno, a comernos lo que no pudimos antes…