miércoles, 27 de mayo de 2015

Se me antoja quererte SEGUNDA TEMPORADA Capítulo 3


Asdrúbal estaba en su cubículo, había atendido a cuatro personas seguidas y fue agotador. Se levantó de su asiento a tomarse un café en la cocina que tienen en la misma oficina. Tenía una semana que no sabía de Asier.



Ramón su compañero de trabajo que trabaja en otra división estaba tomándose un café, al ver a Asdrúbal se asustó y se puso nervioso, algo extraño en él. Había estado  todo el fin de semana pensando en como contarle a su amigo lo que quería decirle y no se esperaba encontrárselo en ese momento.



–Epa, ¿qué pasó? Te pusiste nervioso je, je.
–No, nada es que no te esperaba aquí ahora.
–Mmmm, estás raro, ¿queda leche?
–Si–Le pasó el envase de leche y retomó la conversación–Miraquería hablarte de algo, pero no sé como decirte mi pana.
–Bueno, dilo y ya pues.
–¿Almorzamos juntos? Vamos a escaparnos 10 minutos antes para que podamos sentarnos rápido y poder hablar.
–Tú estás raro.


Ramón tiene 24 años, trabaja con Asdrúbal en la empresa de telefonía celular pero en el área de facturación, le encanta la fotografía y hacer ejercicios al aire libre. Vive con sus padres, tiene un hermano que está fuera del país. Es bastante extrovertido y amiguero. Hoy quiere confesarle algo a su mejor amigo en el trabajo..



Salieron a la hora acordada y lograron pedir la comida rápido para poder sentarse. Ramón había evadido el tema  hasta que se sentaron en la mesa y comenzaron a comer.

–Aja, ¿ahora si me vas a contar?
–Bueno, simmmm  soy gay.

Un silencio invadió la mesa donde comían, Asdrúbal dejó el tenedor en el plato sin decir palabra.
–Si eres la primera persona que se lo cuentoy también quería decirte
–Yo también soy gay Ramón.

En ese momento a Ramón se le iluminó la cara, y, aunque sospechaba lo de Asdrúbal no estaba seguro y no sabía como dar el paso.
–Wao no sabes el alivio que me da saber esoporque tengo otra cosa que decirte. Tú me gustas y mucho y desde hace un coñazo de tiempo y ahora que sabemos ambos lo nuestro no sé si tú sientes lo mismo.–Ramón sentía como su cara se enrojecía de la pena–.

Asdrúbal vovió a quedarse mudo sin saber que decir, se estaba poniendo nervioso y hasta incómodo.

–Verga Ramón, no sé que decirte, coño
–Ya, no digas nada, la cagué, aquí el  desubicado soy yo.
–No vale, no digas eso, esta bien que digas lo que sientes, pero, es que yo no siento lo mismo,  no es que no me gustes, eres guapo pero no me atraes, no sé, no te veo como novio, eres mi pana.
–Tranquilo y disculpa, olvida lo que dije.

Asdrúbal volvía a quedarse sin palabras y muy apenado.
–Ya, ya no te sientas mal mi pana, déjalo así, vamos ya que se nos hace tarde.



Cuando llegaban a la planta baj de la torre Asdrúbal frenó a Ramónponiéndole el brazo en el pecho.

–Ramón, no quiero que esto cambie entre nosotros, desde que te dije que no, me ves extraño, meas bien ni me ves.
–Te dije que tranquilo pana, ya pasará.



La tarde pasó bastante movida, no volvió a ver a Ramón, ni siquiera tomaron café juntos en la tarde.

Pasadas las 5:30 de la atrde, Asdrúbal salía de la torre. Ramón lo vio salir y esperó que se fuera para no topárselo en la salida.

Bajó al metro, compró el boleto y llegó al andén. Entró al vagón y al cerrarse las puertas comenzó a escuchar lo que normalmente dicen los que piden dinero.



“…tuve un accidente y ahora tengo un colostomia y necesito unos medicamentos…”y bla, bla, bla.
No puedo creer esto, de nuevo este panaPensaba Asdrúbal–.

Cuando Asier se acercaba a él, tocó  la alarma, volvió a accionarla cuando el operador lo solicitó. Asier vio a Asdrúbal y se le acercó.
–¿De verdad?–Salió del vagón y lo esperaban dos agentes del Metro, levantó su mano y le mostró a Asdrúbal su celular. Le hizo un gesto con la mano para que lo llamara
–¡Coño de tu madre me quitó el celular!
–Por eso yo no creo en esos que piden plata, son unos choros–Decía una señora–.



Asdrúbal llegó  a su destino y estaba rojo de la rabia. –¡Guevón!, ¿cómo me dejé quitar el celular? ¡qué imbecil!–Le volvió la imagen de Asier diciéndole que lo llamara.
–Está como loco si piensa que lo voy a llamar, me compraré otro celular y línea.

martes, 26 de mayo de 2015

Se me antoja quererte SEGUNDA TEMPORADA Capítulo 2


Amadeo salía de la universidad, era mediodía y ya estaba libre. Llamó por teléfono a Andrés pero salió la contestadora enseguida.

–Déjame mandarle un mensajitoverga el pana es ciego, qué pilasle dejaré un mensaje de voz–Esperó que terminara de hablar la contestadora y habló.

–<<Hola Andrés es Amadeo, te llamaba a ver que hacías y si nos veíamos, avisame>>.

Se guardó el celular y siguió caminando rumbo al metro. Le vuelve a sonar el teléfono pero era un mensaje. Era su exnovio Aníbal.

–<Hola, como estás? Ya saliste de la universidad? Quiero verte, puedes ahora?>

–<No he almorzado, ¿me invitas?>

–<Ok, acércate a la torre. Quiero cogerte>

–<Ya voy para allá>



Amadeo se sonrió, guardó el celular. Sabía que iba a comer en un restaurante caro, pero también sabía que a cambio tenía que tener sexo.

Aníbal tira rico, almuerzo fino y echo una tiraíta–Pensaba Amadeo–.



Llegaron al restaurante. Amadeo no lo conocía, ya por la entrada se notaba que era caro. Una fachada de vidrio, una puerta de madera y a lo alto colgaban helechos que llegaban justo por encima de sus cabezas. Piso flotante de madera, Mesas de acero y vidrio y unas sillas en aluminio. La carta era de platos de autor, fusiones, cada semana cambiaban el menú. Los postres eran de otro mundo. Dulces clásicos de la cocina criolla llevados a otro nivel. Amadeo estaba encantado.

–Este lugar está arrechísimo, ¿es nuevo?.

–Debe tener un mes, la comida es excelente.

–Todo es excelente aquí, burda de de pinga. Verga la tirada va a tener que estar a la altura de este restaurant, me lo pusiste alto el listón.

Aníbal se aclaró la garganta y no le dio importancia al comentario, le entregó la carta a Amadeo para que eligiera un plato.

–¿Quieres tomar vino?

–Si, hoy me provoca vino.

–Me sales caro carajito.

–Tú me escribiste, no fui yo.

–Quiero pedirte disculpa por lo de la otra vez, no debí comportarme así ni golpearte –Aníbal le tomó la mano y luego le pasó la mano por la cara–.

–¿No te da pena que te vean tan cariñoso en un sitio público y con otro hombre?

–Mira a tu alrededor y cuenta cuantas mujeres hay.

Al voltear hacia atrás y echar un vistazo por todo el local se dio cuenta que había tan sólo cinco mujeres, de resto hombres, tres en una mesa, cuatro más en otra y hasta dos en actitud de pareja.

–¿En serio? Esto es un local gay?

–Bueno, en realidad no lo es, pero es gay friendly como dicen ustedes.

–¿Tú quieres volver conmigo?

–No me has dicho si me disculpas.

–Si, si te disculpo, pero  ¿me estás pidiendo que volvamos?

–Yo no he dicho eso, pero siento que me precipité al dejarte

–Estoy saliendo con un carajo, mayor que yo.

–¿De mi edad?

–No, mucho más joven–. No le dijo ni la edad ni que era ciego–.

–Bueno pero ¿qué tendrán, un mes saliendo?

 Llegó el mesonero y les tomó la orden, la pregunta se diluyó en el aire. Amadeo le preguntó por su trabajo y si estaba saliendo con alguien. Aníbal le dijo que no y no había tenido sexo desde la última vez con él que fue hace más de un mes.

–Marico pero te habrás hecho la paja ¿no? Porque tú eres tirón.

–Por eso te escribí, tú me pones quesúo y me das morbo y prefiero hacerlo contigo que con un extraño. Si quiero volver contigo.

Amadeo se atragantó con el vino y no supo contestar en el momento, bebió otro sorbo.

–Te voy a ser sincero, tú me gustas que jode, pero no estoy enamorado de ti, la paso muy bien contigo, me has enseñado burda de vainas, he conocido muchas cosas y lugares contigo, tiras rico, pero ya...

–Y te di buena vida y plata bebe. ¿No quieres tener eso otra vez?

–Si, si estás dispuesto a estar con alguien que sólo quiere tu dinero y tirar, aquí estoy.

–Acepto



Sonó el celular de Amadeo. Era Andrés.

–<<Hola chamín, disculpa es que tenía el celular apagado, estaba en reunión. ¿dónde estás? ¿nos vemos?>

–<Hola, ahora el que está ocupado soy yo, pero apenas me desocupe te llamo y nos vemos>

–<Vale, avísame, te me cuidas, un beso>

–<Igual>



–¿Es tu novio?

–No es novio, estamos saliendo apenas.

–¿Te cogió?

–No.

–¿Te va a coger hoy?

–No lo sééé

–Yo te voy a coger primero, te voy a dar tan duro que no te van a quedar ganas de que te coja otro hoy.

A Amadeo le estremecieron esas palabras y su pene buscaba espacio entre sus piernas.

–Mira como me pusiste–Aníbal le tomó la mano a Amadeo y se la puso sobre el pantalón para que notara su pene, que ya humedecía la tela.

–Estás lubricando.

Llegó la  comida, la presentación de los platos sorprendió a Amadeo.  La vajilla y la cubiertería eran de por lo menos hace 70 años o por lo menos simulaba ser de esa época. Contrastaba con la modernidad del local, era lo que más llamaba la atención en el restaurante.



Al terminar de comer pidieron el postre, Aníbal se tomó un café negro  y pidieron la cuenta. Amadeo vio de reojo la factura y el precio era una barbaridad, algo que en su vida el podría permitirse. Aníbal sacó su tarjeta de crédito negra.

–Mira lo que hago por ti, espero que en un rato me lo retribuyas.

–Eso que no te quepa la menor duda.

–¿Estás seguro que te vas a ver con el noviecito hoy? Te quiero en mi cama hasta que amanezca.

–Amaneceremos.

lunes, 25 de mayo de 2015

Se me antoja quererte SEGUNDA TEMPORADA Capítulo 1

Domingo cinco y treinta de la mañana Alonso y Amado aún dormían, pero Alonso tenía ganas de sexo y se quitó el interior, buscó lubriante y volvió a acercarse a Amado y así en la misma posición, de lado, le abrió las nalgas y comenzó a penetrarlo.

Aunque Amado ya estaba despierto se quedó quieto mientras era penetrado. Una vez todo el pene dentro de Amado, este comenzó a gemir apretando el esfínter haciendo que Alonso lo abrazara con fuerza. Terminó de voltearlo hasta ponerlo boca abajo y le abrió de nuevo las nalagas para terminar de entrar por completo.
Amado apretaba la almohada con fuerza mientras Alonso iba hundiéndose en su novio.
–Sigue, sigue–se escuchaba vagamente en la voz de Amado, pero Alonso no aguantaba más y se corrió y, aunque quería hacerlo fuera, no alcanzó y derramó todo el semen dentro.

Se quedaron unos segundos quietos, en la posición que estaban, uno encima del otro hasta que Alonso se incorporó y lentamente retiró su pene ya flácido. Al levantarse, Amado soltó una fuerte flatulencia, algo que hizo reir a Alonso .
Con la pena reflejada en el rojo de su cara le pidió que no se burlara. –Te pusiste rojo chico, pareces un carajito–Amado se volteó–No te burles chico, estas cosas me incomodan–.
–Es normal mi amor, eso pasa, tienes gases y yo te llené de aire también no te sientas mal por eso, pero me dio risa, más bien discúlpame tú a mi, me vine enseguida.
–Ay ni me fijé en eso, me lo disfruté, tranquilo.
–Ya no tengo edad para estar una hora tirando.
–Ni yo quiero que tardes tanto mi oso, yo tampoco tengo la edad de aguantar mucho je, je, je.
–¿De verdad lo disfrutas? ¿Te gusta hacerlo conmigo?
–Me encanta y me gustan esas sorpresas mañaneras.

Se levantaron y se fueron a duchar. Como Amado no había acabado, Alonso se agachó en la ducha y comenzó a hacerle sexo oral, luego de unos minutos de jugar con el pene, lamerlo y tragarlo todo, Amado se vino en la boca de Alonso, que se tragó todo el líquido.
–¿Ves?, yo tampoco duro mucho, ni siquiera se me paró y me vine.
–Tu leche es deliciosa.
–No sé como te puede gustar eso, me da asco. Je, je, je.

Se sentaron a desayunar, ambos desnudos en la terraza, tenían de vista la montaña así que no había preocupación de que alguien los viera. Comenzaron a hablar de su relación.

_¿Qué será de nosotros dentro de 10 años?  Tú tendrás 75 y yo 60 mi amor.
–No lo sé, tengo miedo…miedo de que me dejes por alguien más joven, ya no querrás hacer el amor con un vejestorio.
–No digas eso por favor. Habrán otras cosas en las que compartir, además aún tenemos ganas, eso podemos seguir teniéndolo si trabajamos en eso.
–Ay mi oso, yo quiero estar contigo hasta que yo no pueda caminar y tu al lado mio.
–Pero eso depende de ti, sigues con tu esposa…y yo vivo solo.
–Quiero dejarla, pero me da pena por ella, que se quede sola y sufra, tenemos 20 años juntos, si le digo a Daira que me quiero divorciar se muere.
–¿Cómo sabes eso? A lo mejor ella también quiere divorciarse y no sabe como decírtelo.
–No chico ¿tú estas loco? Esa mujer me ama.
–Pero tú a ella no, me amas a mí, bueno, eso creo. –Amado se levantó de la silla y se acercó a Alonso para darle un beso en la boca –Te amo y mucho–.
–Divórciate.
–No es fácil mi oso, no es fácil.
–Tú lo estás haciendo difícil y si pasan los años será peor. Yo estoy planeando un viaje a Europa y quiero hacerlo contigo. ¿Cómo hacemos? No quiero ir solo.
–Lo haremos pero déjame arreglar la situación, Déjame ver que le invento a Daira.
–¿Cómo que qué le inventas? Vas a seguir engañándola, seguir estirando la arruga? ¿Cada viaje que hagamos será un invento?
–De momento si mi oso.
–De momento…–Alonso se levantó de la mesa y se fue al cuarto–Creo que va siendo hora que te vistas y te vayas a casa con tu esposa.

Amado terminó de vestirse, recogió su bolso  y se fue a despedir de Alonso per este le puso el cachete antes de que le diera el beso en la boca.
–Nos vemos el jueves que viene.
–No creo que sea buena idea Amado.
–¿Por qué mi oso? Siempre lo hacemos.
–Este jueves no, no vengas, quiero quedarme solo y pensar.

Amado se montó en su carro, colocó un cd de Agustín Lara y comenzó su viaje. Cada canción que escuchaba lo hacía llorar, no era un llanto, simplemente las lágrimas salían solas y recorrían sus mejillas. Sólo pensaba en la posibilidad de poder perder el amor de Alonso y no lo soportaba.

Cinco horas después llegaba a su casa pero no quería entrar, apoyó la cabeza en el volante y ahí se quedó un buen rato hasta que apareció Daira para despertarlo.
–Amor, entra, estás cansado, ven para que comas y duermas, ya no puedes esttar viajando tanto, tienes los ojos rojos.
–No es nada mujer, es la brisa, algo se me metió en los ojos. Me quiero duchar y acostarme.
–Dame un beso y ve aducharte para calentarte la comida.
Amado la besó en la frente, Daira cerró los ojos y tragó saliva, era la rimera vez que la besaba en la frente y no en la boca como cada vez que regresaba de viaje.

Amado se duchó y no comió. Se acostó en la cama hasta el día siguiente.

viernes, 15 de mayo de 2015

FINAL DE TEMPORADA Se me antoja quererte 10


Adriano y Américo

Adriano se levantó de la cama asustado al escuchar la confesión de Américo de que ya se conocían y fue hace 10 años. Cerró los ojos y se tapó la cara con las manos. Unos segundos sin ver nada y comenzó a recordar vagamente lo sucedido en aquel centro comercial.



–¿Ya te acordaste? ¿Ves, no te parece genial que ya nos conocemos de hace 10 años?.

Adriano le dio la espalda colocó sus manos detrás de su cabeza, no podía creer lo que estaba escuchando.

–Ya va ¿y por qué no me dijiste nada y lo dices ahora?

Américo se levantó de la cama aún con su pene erecto –mira como me tienes– Lo agarró por el brazo y lo llevó a otro cuarto.

–Te voy a mostrar algo para que veas que no te miento y sepas lo que siento por ti.

Abrió la puerta de su antiguo cuarto que estaba clausurado, entraron y encendió la luz. Frente a ellos estaba la pared donde Américo colocaba todos los días una foto de Adriano desde hace 10 años.

Adriano no podía creer lo que estaba viendo, estaba paralizado. Américo se le puso enfrente y le dio un beso en la boca pero Adriano no reaccionaba.

–Hagamos el amor aquí, frente a tu muro.



Adrianose soltó de Américo y salió de la habtación y fue a vestirse para salir de ahí. Américo lo siguió hasta el otro cuarto intentando detenerlo y explicarle que no podía dejarlo



–¡Tú estás enfermo! ¿cómo se te ocurre hacer esto?

–¿Pero cuál es el problema? Ya tenemos 8 meses juntos y somos felices y nos llevamos bien. Yo te amo mucho y tu también.

Adriano se le quedó mirando fijamente mientras seguía vistiéndose. –Estás demente, déjame en paz.

–Tú no te puedes ir de aquí–Américo se puso en la puerta que ya había cerrado–.

Adriano apartó con un empujón a Américo y salió de la habitación, mientras buscaba su bolso en la sala, Américo fue a la cocina y tomó un cuchillo.

–Tú no te vas  de aquí, no me puedes dejar, tenemos tiempo juntos.

–8 meses, son varios meses pero ya, no me voy a quedar contigo después de todo lo que he visto y oído.

–Tenemos 10 años de relación –Américo se colocó el cuchillo en la muñeca izquierda apretando el filo contra la piel –Estamos juntos desde hace 10 años mi amor.

–¡10 años obsesionado, no me involucres en tu locura! Y deja ese cuchillo.

–Te he hecho el amor durante 8 meses, eres mio–Volvió a empujar el cuchillo en su piel y comenzó a deslizarla, comenzaba a correr sangre por su muñeca pero Adriano no se había fijado.

Adriano estaba nervioso y sudando frío, dio media vuelta para abrir la puerta pero su novio gritó.

–Abres esa puerta y me corto el cuello–Adriano volteó y vio la sangre en su muñeca. Se quitó el cuchillo del cuello y se cortó la otra muñeca.

Corrió hacia Américo y con un golpe en la cara le quitó el cuchillo. Américo se desplomó al piso.

Buscó unos paños y se los puso en la muñeca, lo arrastró por el piso y lo montó en el sofá. A los minutos Américo comenzaba a reaccionar y antes que se despertara por completo Adriano se fue del apartamento.

Se montó en su carro y salió rápidamente de la urbanización.



Adriano tiene 30 años, vive con su mamá, padres divorciados, es administrador y trabaja para una franquicia de redes de farmacias, un muchacho que le gusta hacer ejercicios, sano, no fuma y bebe muy poco. Su primera relación estable en años es con Américo, anteriormente tuvo relaciones cortas que no pasaban de los tres meses. Esta era su relación más importante hasta ahora.



Cuando estaba llegando a su casa luego de estar más de media hora dando vueltas por la ciudad pensando en todo lo que había pasado, a ratos llorando de nervios y a ratos asustado, sonó el celular. Era Américo pero Adriano no contestó.

 A los segundos le llegó un mensaje.



<<Me dejaste solo aquí y herido mi amor>>

<<Aún somos novios mi amor, nos vemos mañana, te amo>>



Adriano apagó el celular y le quitó la pila, le temblaban las manos.

–Este tipo es un psicópata, me quiere matar, me quiere matar, ¿qué hago?

Llegó a su apartamento, al abrir la puerta se encuantra con su hermano mayor que estaba de visita. Al verlo, lo abraza y se puso a llorar.

–¿Qué te pasa hermanito, qué pasó? –Su hermano lo abrazó fuerte sintiendo como Adriano temblaba como una hoja.

jueves, 14 de mayo de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 9


Débora y Alejo

Alejo estaba apenado por lo que había pasado la otra vez en el salón de belleza de Débora, la muchacha transexual dueña del local famoso en el barrio, tanto por su buen servicio como por su dueña.



Estaba decidido a ir al salón nuevamente y pedirle disculpas llevándole unas flores, en eso suena el timbre de su casa.

–YO ABRO–Gritó Alejo–.

Era su primo. Lo estaba invitando para ir en la noche a fastidiar a Arquímedes–como todavía le decían el grupo que siempre fastidia a Débora–Pero Alejo se negó nuevamente, no era la primera vez que lo buscaban para hacer eso.

–Ah vaina  a ti como que te gusta el maricón ese, eres el único que le dice Débora–Alejo le dio un empujón y su primo, Rendel, le dio un golpe en el hombro y se abrazaron para forcejear pero todo en broma, hasta que se soltaron.

–Entonces, ¿te vienes?

–¡No coño! Dejen de fastidiar a la chama que está trabajando honestamente vale.

–Ay mariquito, jódete, nos vemos en la noche pa unas birras, mándale la bendición a mi tía..

 Rendel se fue y Alejo fue a cambiarse la camisa y buscar dinero.



Llegó a la planta baja del edificio y se detuvo a pensar donde podría conseguir flores cuando ya eran casi las seis de la tarde. Se fue a caminar pero la floristería que conocía ya estaba cerrada, decidió comprar unos bombones en el abasto de la siguiente cuadra. Tenía que caminar otra cuadra más para llegar al salón de belleza.

Llegó al local pero ya estaba cerrado aunque adentro las luces estaban encendidas lo que supuso que Débora seguía adentro. Tocó la puerta de vidrio con fuerza. A los segundos salió Débora y al verlo se detuvo a medio camino e hizo un gesto que fue entre sorpresa y burla. Alejo juntó sus manos como pidiendo perdón y luego le mostró la caja de bombones.



Débora se acercó y le abrió la puerta. Lo invitó a pasar quitándole la caja de chocolates, volvió a cerrar la puerta con llave y lo invitó a sentarse. Aunque ella seguía dolida por lo que le había dicho Alejo, se sentó a hablar con él.



–Discúlpame lo de la otra vez, creo que no supe explicarme, pero es que te conocí como Arquímedes, bueno te conocimos todoscomo hombre.

–Pero ahora para todos soy y seré Débora aunque en mi cédula diga lo contrario. Arquímedes murió ya, grábate eso, soy Débora.

–Ya, ya y yo te llamo Débora y lo que veo es un mujerón–Hubo un silencio incómodo, Débora bajó la mirada y Alejo cambió el tema–.

–Mira, ¿Rendel te ha seguido molestando?.

–Rendel y sus amigos malandros vienen casi todos los días a fastidiarme, me ponen nerviosa.

–No sé si sabes pero Rendel es mi primo.

Débora se quedó paralizada y se levanó del sofá. No podía creer lo que había escuchado y de la rabia le dijo a Alejo que se fuera, que todo eso era una patraña para acercarse y que su primo la atacara y él estaba de acuerdo.

–No, no, no, no quiero que pienses eso, de hecho hoy vino a decirme para venir a molestarte, pero le dije que no, me he negado todas las veces que han venidopero es mi primo¿Pero se han propasado contigo?.

–Nobueno sólo se acercan y me gritan y me insultan, me dicen maricón. Pobre ignorantesdisculpa, es tu primo pero es un animal que no piensa.



Alejo le dijo que se cuidara de la pandilla de su primo y que él hará lo que pueda para protegerla, pero que si se llegan a propasar con ella que los denuncie. Débora le agradeció pero dijo que no han hecho nada ás allá de los insultos.

–Ya la gente sabe que son ellos los que me molestan pero igual no puedo confiarme.



Siguieron conversando sobre el salón de belleza y él sobre su trabajo informal. Él no estaba de acuerdo con la buhonería pero entendía que la situación no estaba como para ponerse a ver que se hace. Débora le pidió ayuda para mover unas cajas de productos y sacar otros productos para poner en la vitrina y en los puestos de trabajo. Entraron al pequeño depósito.



–Siempre me gustaste Alejo pero no sabía como decirtey en este momento no sé como fue que te dije estoque pena.

–Tranquila, ¿tú por qué crees que estoy aquí?, también me gustas.

–¿De verdad, o sólo quieres acostarte conmigo y averiguar más de lo que fue Arquímedes y luego olvidarte de

Alejo la trajo asi él y le plantó un beso en la boca que ella no rechazó y se entregó al momento. Varios segundos después se separan.

–¿Esto te dice algo?

–Lo llevo esperando desde hace varios años Alejo.

–Que bueno escuchar eso. Pero ahora quiero que sepas que no vengo a pedirte que seas mi novia, quiero conocerte, salir contigo, enamorarnos y ver que pasa.

Ahora fue ella quien lo besó a él y así estuvieron un buen rato.