sábado, 30 de abril de 2016

FINAL DE TEMPORADA. Malas Influencias. Dominación. Sumisión.


Tenía 15 días de abstinencia sexual, no podía creer cuanto había aguantado sin estar con alguien. Ya era el momento de romper el claustro. A pesar de no saber de Jack y además de pensar en lo que me había dicho Humberto que quizás ya esté muerto, tenía ganas de tirar, pero para regresar al ruedo por la puerta grande, busqué la tarjeta que me había dado Nico el farmaceuta y llamé para ir a una sesión de sadomasoquismo.


Llamé a Nico para que me acompañara. Ernesto no quería y mis compañeros de la película estaban ocupados grabando otra. Por cierto, Ernesto y yo fuimos convocados a una nueva producción.



Como Nico ya había ido era más fácil llegar con él, ya conocía la dinámica y podía orientarme. Era un sábado.

Yo sería algo como un switch, puedo ser sumiso o dominante a la vez, pero Nico es sumiso.

–Yo recibo toda clase de humillación, tengo que obedecer y dejarme hacer todo, cuando sienta que han pasado el límite digo una palabra de seguridad previamente acordada para que el dominante se detenga.



Eso me pareció fascinante, sobre todo verlo, en este caso ocurrirían las dos cosas, verlo y vivirlo.



Nico se desnudó y se puso un traje de cuero que le cubría el cuerpo, dejaba al descubierto sus ojos, nariz, boca, el culo y los genitales. Tenía puesto un collar donde le engancharían una cadena. La cadena era para pasearlo como un perro por el lugar.

Yo estaba desnudo listo para ponerme mi interior de cuero, unos tirantes cruzados y un látigo.

Nico caminaba en 4 patas mientras el dominante lo llevaba, ordenaba que se detuviera y le mamara el guebo a uno de ellos que a su vez le orinaba la cara, para que cambiara de hombre, su amo le daba un latigazo en las nalgas, Nico caminaba hacia el otro hombre que comenzaba a orinarlo.

–Aquí tienes a tu sumiso, haz lo que quieras con él. Recuerda la palabra de seguridad, si la nombra te detienes. -Me dijo uno de los dominantes. La palabra era “Camioneta”.

Una de mis fantasías era hacer que la gente se tragara mi guebo por la boca empujándola y eso y hice. Agarré por los pelos a mi sumiso y le metí mi guebo completo en la boca, se lo sacaba y se lo metía, una y otra vez, el sumiso sólo gemía y salivaba copiosamente. Lo dejé que mamara a su ritmo y le di latigazos en las nalgas.

–Voltéate. –Le dije



Detrás de mi estaba Nico que gritaba y gemía, le estaban metiendo varios dildos por el culo y creo que ahora lo colgarían del columpio para hacerle fisting.

Cuando mi sumiso se dio la vuelta me puse el condón y lo penetré, bastó un poco de lubricante y se lo metí de una. Gimió, duro, pero no dijo la palabra así que seguí embistiendo con fuerza mientras seguían los latigazos. Se acercó el hombre que me asignó el sumiso y lo orinó en la cara.

–¿Quieres meterle el brazo a tu sumiso?

–Si el quiere, si.

–Te estoy preguntando a ti, él no opina, obedece.

Entre 3 lo montaron en el columpio para luego darle latigazos en las nalgas y en sus bolas. Me puse un guante largo y me dieron un gel especial para este tipo de prácticas.



Fui metiendo un dedo, moviéndolo en todas direcciones, también de forma circular para luego meter otro dedo y hacer lo mismo y así poco a poco ir metiendo más dedos y dilatar el culo. Cuando ya había introducido 4 dedos y los había movido suavemente por varios minutos, comencé a introducir muy lentamente la mano.

Nico ya tenía adentro más allá de la muñeca.



–¡Me duele, me duele! – Gritaba Nico.

–Di la palabra y soltamos.

–¡No! Sigue, ME DUELE. –Yo estaba impactado, no parecía ni la voz de Nico.

Logré meter la mano completa hasta el comienzo de la muñeca, mi sumiso no decía nada. Estaba distraído mamando guebo y recibiendo la lluvia dorada de uno de los tipos de ahí.

Cuando comencé a introducir más el brazo, me permití abrir la mano adentro, eso estremeció a mi sumiso lo que hizo que se corriera en su abdomen.

Los otros tipos recogieron con su mano el semen y se lo restregaron en la boca.



Nico ya tenía adentro el antebrazo por la mitad, yo tenía la mitad de mi brazo dentro de mi sumiso, yo sólo me imaginaba como saldría mi brazo, pero esa imagen de ver ese culo dilatado me excitaba.



A Nico fueron sacándole el brazo lentamente, yo estaba a punto de hacer lo mismo.

Saqué mi brazo y cuando vi aquel culo abierto se me quitó cualquier excitación que hubiera tenido en ese momento. Una cavidad roja, con las paredes inflamadas, nada erótico. A Nico lo bajaron del columpio al igual que a mi sumiso, los hicimos caminar al centro del salón y ahí hicimos un circulo para masturbarnos y que les cayera todo ese lechero encima. Éramos 7.

7 tipos pajeándonos y de repente como por gracia divina los 7 acabamos a la vez, aquella lluvia blanca cayó en los rostros cubiertos y en las cabezas de esos dos sumisos. Cada uno se relamía con gusto.



Al rato cada quien se fue a cambiar y/o duchar según el caso, Estaba sentado en una butaca esperando a  Nico cuando veo salir a otra persona del cuarto. Me quedé helado al verle el rostro.

–Así que mi casero era mi amo el día de hoy, vaya, vaya, vaya.

–Vaya, vaya, digo yo, estoy en shock, pero aquí eras otra persona.

–Tengo que obedecer.

–Disculpen, ¿se conocen? –Dijo Nico.

–Si, él vive en mi casa, le alquilo una habitación.

–Amo y sumiso viven juntos, mmmm, lo deben pasar bien.

Miré a Nico con cara de pocos amigos.



–¿Me das la cola? No tengo carro. –Me dijo Guillermo.

–Si claro. Todavía no salgo de mi asombro. Te metí el brazo.

–Que tanto, ya me conociste completico, ya sabes todo de mi.



Nos fuimos los 3 en mi carro y fuimos a tomar unas cervezas a un bar gay. En mi mente estaba Jack y el culo dilatado de Guillermo.

viernes, 29 de abril de 2016

MALAS INFLUENCIAS. Mi segunda familia.


Volvía a casa de los gemelos para ponerme al día en sus clases y bueno, ponerlos al día de todo lo que ha pasado. Cuando llegué a casa me encuentro con la sorpresa que hay 2 amigos de los gemelos que también quieren recibir clases. Eran también gemelos.
El papá de los otros gemelos me esperaba en el estudio.

–¿Y cómo lo traen aquí?.

–Bueno mi papá habló con él y dijo que podía reunirse contigo aquí, te está esperando allá. –Dijo Abel.



Entré al estudio y estaba ahí un señor de mi tamaño, corpulento, medio calvo, era guapo, tendría unos 50 años. Se presentó. Se llamaba Roberto. Casado, su esposa se la pasa viajando pues trabaja en una Trasnacional que requiere trasladarse a varios países latinoamericanos. La mayoría del tiempo se encargaba él de sus hijos.



–Prácticamente estoy solo en casa con los chicos, casi siempre solo. Duermo solo. -Me guiñó el ojo.

–Debe ser duro lidiar con eso.

–Pero lo llevo bien porque tengo amigos que me distraen y bueno, ahora que te conozco también puedes ser uno de esos amigos. -Se pasó la mano por el pantalón agarrándose el guebo.

–Que bueno. No tengo problema en darle clases a sus hijos aquí en esta casa. Estos son mis honorarios.

–No me importa lo que cobres yo voy a pagar lo que pidas. -Se me acercó poniendo su mano en mi nuca y me dio un beso en la boca.

–Vaya lo tuyo es rápido, sin preámbulos.

–Quiero culiar.

–¿Ya? ¿Ahora?

–Si, vamos a aprovechar que los chamos están ahí fuera y no se van a enterar.

El tipo comenzó a desnudarse, tenía el pecho peludo y canoso, se quedó en interiores mientras yo aún me bajaba los pantalones, cuando me quité el interior su rostro se desencajó.

–Coño, tienes tremenda verga, menos mal que te voy a coger yo.

–No te emociones porque yo soy versátil. –Su guebo era normal, promedio, se veía más pequeño de lo que era gracias al pelero alrededor.

–Agáchate y mámalo.

–No vale, con ese greñero no me gusta, cógeme de una vez. –Le di un condón y se lo puso, se llenó de saliva la mano y embadurnó su guebo y mi culo. Me coloque frente a la butaca apoyando mis manos en los posa brazos para inclinarme un poco. Lo fue metiendo, mientras lo hacía miré hacia la puerta, en el reflejo de abajo habían sombras, sabía que los gemelos estarían ahí escuchando.



Terminó de meterlo. –Tienes el culo caliente. –Dijo eso y sacó el guebo.

–¿Qué pasó?

–Ya acabé, uf tienes ese culo rico, otro día me lo cojo de nuevo.

–Pero no duraste nada.

–No, a la primera acabo rápido porque estoy muy excitado, fue rapidito pero bueno.

–Si, normal. –Le dije. Nos vestimos y salimos del estudio.



Roberto se fue dándole un beso a los chamos y me dio un cheque con el pago mensual de las clases.



Me encontré con los chicos y les dije que se acomodaran para comenzar la clase y ver donde tienen fallas.

Luego de media hora Caín me dice que los gemelos quieren verme el guebo. –Es que les dije que lo tenías grande y lo quieren ver y si pueden mamarlo. –Me sonreí. Retiré la silla y me desabroché el pantalón. –Vengan pues. –Se acercaron y me lo sacaron, al verlo sus caras eran de asombro. Ambos se pusieron a mamar. Mi mente estaba en otra parte, cerré mis ojos y apoyé mi cabeza en mi mano con el brazo apoyado a la mesa.

Mientras uno sostenía el guebo, ambos pasaban su lengua por los costados y al llegar a la cabeza se turnaban para mamarla.



–¿Te pasa algo? –Me dijo Abel al oído.

–Si, de todo, estoy mal carajito. –le puse la mano en la mejilla.

–Si quieres le digo que paren. –cerrando mis ojos le dije que sí. Los gemelos se levantaron y se volvieron a sentar.

–Disculpen chamos no son ustedes, no me encuentro bien.



Seguí con la clase, los ayudé un poco en buscar sus fallas y en la próxima clase nos pondríamos al día con eso.



Caín se acercó a mi y me abrazó. –Sea lo que sea que tengas, pase lo que pase, sabes que nos tienes a nosotros. Me voy a acostar me duele mucho la cabeza, habla con Abel y luego él me cuenta.



Me quedé a solas con Abel y le conté lo que había pasado.

–No es por burlarme François pero cargas una pava encima horrible, por donde pasas ocurre algo. Y lo de Jack es para pararle los pelos a cualquiera, ese tipo debe estar metido en un peo muy arrecho, ese hombre no te conviene.

–Demasiado tarde Abel, a ese carajo lo amo, estoy enamorado de ese tipo. –Me abrazó y luego me dio un beso en la boca que se prolongo por varios segundos largos.



–¿Qué fue eso Abel?

–Lo que yo siento por ti, tú no estás enamorado de mi, pero yo de ti sí. No sabes como quisiera que me dijeras que te quieres empatar conmigo.

–Abel, Abel…eso ya lo hemos hablado, no quiero que…

–Ya, ya, ya sé lo que me dijiste, es lo que siento, yo no sé si has tenido oportunidad de decírselo a ese tipo, pero yo tengo la oportunidad de hacerlo y ya lo hice, ya sabes lo que siento y deseo. Yo voy a estar aquí esperando que decidas lo que te conviene.



Las palabras de Abel me conmovieron pero no dejaba de ser un niño. Me dio otro beso y se fue a su cuarto. Yo me quedé en la sala y me serví un whisky. 20 minutos después llegaba Humberto con una cara que no ayudaba a reconfortarme.



Me abrazó y me dijo que quería hablar conmigo en su cuarto. –Sírveme un trago a mi y vamos para allá.



–Mi hermano desfalcó una de mis empresas, retiró fuertes sumas de dinero y logró salir del país nuevamente, estoy con los abogados y los contadores tratando de enmendar eso y viendo como saco a flote la empresa con un auxilio de las otras.

–Coño Humberto…te lo dije, tenías que haber estado pilas con eso, pero ya no te puedes lamentar sino hacer lo que estás haciendo, resolviendo y averiguando del paradero de ese estafador.

–Lo otro es que Arlindo me dejó.

–¿Qué? ¿y eso?

–Se cansó de ser pasivo y lo entiendo, yo me negué a que él me penetrara con semejante verga y él quiere tirar y antes de hacerlo por fuera prefiere terminar.

–¿Pero ustedes no tenían una relación abierta?

–Si claro pero no quería estar por fuera haciendo algo distinto a lo que hace conmigo. Bueno y aparte de eso está en conversaciones para irse del país, es algo que no está concretado pero quiere liberarse de cualquier atadura y bueno, con esto que me dijo es la excusa perfecta para dejarme.

–Que broma Humberto. -Lo abracé y comencé a contarle mi peo.



–Lo tuyo es de contarlo y no creerlo chamo, sólo a ti te pasan esas vainas. ¿Y que vas a hacer si regresa Jack como te dijo?

–No lo sé, no sé que voy a hacer. Y encima hoy se me declaró tu hijo.

–¿Abel?

–¿Cómo sabes que es él?

–Escuché una conversación que tenían los dos. Ambos sienten lo mismo, pero Caín prefiere ponerse a un lado. Dios son unos carajitos y tienen unos conflictos de gente grande. ENAMORADOS. Están en edad de tirar, salir, rumbear, joder. Voy a sentarme un día de estos a hablar con ellos de ese tema.



–¿Qué pensarías si yo me empato con Abel?

–Que estás loco y él también. Tú eres muy puto y ya dejaste claro que no quieres compromiso y Abel es un cagaleche todavía que no sabe lo que quiere.

–¿Pero lo aprobarías?

–Sé que no le harías daño a mis hijos y si estás con él lo cuidarías, pero prefiero que eso pase mucho más adelante, contigo o con otro, que viva la vida, ahora que estudien que no sean unos mantenidos porque eso es lo que será, de hecho lo es, pero es menor de edad.



–Estoy enamorado de Jack.

–¿Estás seguro que es amor? Con ese tipo no has convivido, no has estado más de 24 horas con él. ¿Qué te hace pensar que ese es el hombre de tu vida?.

–No digo que sea el hombre de mi vida, pero siento cosas que no había sentido antes.

–Solo te pido que tengas cuidado. Lo secuestraron François, es un sicario, un asesino a sueldo. ¿qué vida crees que vas a llevar? No todo es sexo.

–A veces quiero dejarlo todo e irme pal carajo.

–Hazlo, vete a Panamá o a otro sitio, pero lárgate, tienes plata, tu trabajo lo puedes hacer en otro sitio.

–Primero quiero saber de Jack.

–Se te puede ir la vida esperando saber de Jack, a lo mejor está muerto en este momento.



Aunque Humberto tenía razón, yo tenía que saber de Jack y si tenía que esperar toda una vida lo haría. Estaba decidido.

jueves, 28 de abril de 2016

MALAS INFLUENCIAS. Famoso por accidente.


10 de la mañana y mi celular suena, cuando logro abrir los ojos lo tomo y veo que hay 6 llamadas perdidas. Vuelve a sonar, es el productor de la película.


–<<No sé que coño estarás haciendo pero te vienes ya para el estudio, necesitamos hablar>>. –Me cuelga y yo vuelvo a caer en la cama.

La resaca que tenía no era normal, me había bebido toda la botella, la cabeza me daba vueltas. Como pude me levanté y fui a ducharme, para calmar el dolor de cabeza me eché agua fría y caliente alternándolas.



Me puse la toalla y así mojado fui a la cocina por un Gatorade y comer algo, tenía que acomodarme y salir. Me preparé unos huevos fritos, tocineta, tostadas, jugo de naranja natural y café.

Me vestí y no podía manejar, así que tomé un taxi rumbo al estudio. Al llegar estaban todos los actores ahí, me cayeron a preguntas, la cabeza me iba a estallar aún con los lentes oscuros puestos, me senté en una silla y les pedí que se callaran un momento. Me dieron un par de ibuprofenos con un jugo de naranja, a los minutos les hablé.



–Con todo lo que pasó esa noche, en vez de perjudicarnos, fuimos Trending Topic esa noche hasta el día siguiente y ahora nos invitaron a un programa de sexo que transmiten a media noche y te quieren a ti pero vas a ir con 3 de tus compañeros. -Nos hablaba el productor, que nos informó que serían 2 programas los que íbamos a grabar para el canal.



Nos trasladaron en una Van hacia el canal. Éramos 6 personas, incluido el productor del estudio. Nos explicaron que el programa es de sexo, nos iban a entrevistar sobre el cine porno, secretos de la filmación y por supuesto del incidente de aquella noche en el local gay.

El productor nos dio unas instrucciones y nos ofreció un camerino para esperar la hora de grabar. Le pedí que si tenía una pastilla para el malestar y quería dormir un rato pero sin gente.



–Te puedo prestar mi camerino, es pequeñito pero hay una cama ahí y nadie te va a molestar. -Me guiñó el ojo. Me llevó a su camerino que no estaba lejos del que nos dieron. –Grabaremos en 3 horas, mientras les daremos vestuario, maquillaje y cuadraremos lo que van a decir y las preguntas para que se sientan cómodos, yo me encargo de tus cosas mientras descansas.

Entró conmigo y me dio una almohada, cuando me acosté me la puso debajo de mi cabeza y con su boca cerca de la mía me dijo: –Luego me firmas un DVD de tu película. –Su aliento era dulce, agradable, sus labios casi rozaron los míos, me dejó solo por un rato.



Una hora después (asumo yo, estaba rendido) regresa el productor, entra con cuidado al camerino y me desabrocha el pantalón, aparta un poco el bluyín y me aparta el interior para sacarme el guebo que comienza a mamarlo. Me despertó cuando comenzó a succionarlo con su boca. Abro los ojos y lo veo y me ve.

–Tienes un guebo divino y grande.

Por más que mamaba no lograba que se levantara, todavía tenía el ratón encima, se lo estaba achacando a eso, le dije que se desvistiera para mamarle el culo. Me lo puso en la cara mientras seguía mamándo. Se me paró.

–Hay tiempo para que me eches una cogida. –Buscó un condón y me lo puso. –¿Tú crees que aguante este guebote?

–No sé, móntate y averígualo. -Le dije. Y se montó. No pasaron ni 5 segundos y se me bajó.

El se acomodó y sin decir nada me quitó el condón y se puso a mamar hasta ponerlo duro de nuevo. –Anoche me bajé una botella de whisky, no estoy al 100%

–Tranquilo. –Volvió a montarse y esta vez se lo metió completo pero se volvió a bajar.

–Creo que hoy no es tu día, vaya mierda, como engaña la industria del porno.

–Estoy enratonao eso no cuenta.

–Ahora pasa por el vestuario para darte lo que te vas a poner y te vas a maquillaje. –Se terminó de vestir y se fue.

Yo andaba arrecho, nunca me había pasado eso y tenía ganas de tirar. Me recosté un momento y a mi mente volvió la imagen de Jack. Sonó mi celular.



–<<Aló>>

–<<No te olvides de mi François, yo voy a regresar te lo prometo>>

–<<Jack, Jack, aló, aló>> Colgó.

Le empecé a dar golpes a la pared hasta que regresó el productor.

–¿Vas a venir? Estamos esperando.

–Por cierto ¿cómo te llamas?

–Jacobo. -Silencio

–Vaya…

–¿Vaya? ¿por qué?

–Nada olvídalo.



Entramos a maquillaje luego de vestirnos. 30 minutos después entrábamos al estudio del programa. Preguntas típicas; desde cuando nos dedicamos a la industria, cómo se graban las escenas, cuáles son los trucos y hasta hacer un performance en vivo pero con ropa. Luego vendría las preguntas del lanzamiento de la película y lo que sucedió tras bastidores conmigo. Mientras esto ocurría, Jacobo y yo cruzábamos miradas y a mi se me alborotaba el guebo, ya no había manera de sentarme que no se me notara. Jacobo me decía con señas que se me notaba en cámara.

Al irnos a comerciales  la gente del estudio y la conductora revisaron el twitter. El programa y mi nombre eran tendencia.

––Al actor François parece que le excita hablar del tema––

––François montó la carpa en el estudio––

––Pongan a François a hacer otra película, tiene un largo y ardiente verano––

––Que vergüenza tener que presenciar esas cosas en televisión––

––Dios que morbo. François lánzame ese #tsunamiBlanco a mi––



Terminamos de grabar y nos quedamos conversando con la conductora. Mis compañeros, los camarógrafos y ella misma se burlaban de mi por mi erección.

Mientras revisaba mi timeline recibo un mensaje privado.

––Aprovecha que estás excitado y ven a cogerme–– Era Jacobo. En un descuido de la gente, salí del estudio y me fui al camerino.



Me conseguí a Jacobo en el pasillo, lo halé hacia el camerino y entramos, lo comencé a besar y a desabrocharle el pantalón, me puse un condón y ahí en la primera pared del cuarto, parados, se lo metí.

–Querías guebo ¿no? Aguanta. –Se lo metí completo, él gemía, yo le hablaba sucio. Cada empujón movía el cuadro que estaba sobre él. No nos dimos cuenta que la puerta estaba abierta pero yo seguía dándole duro, le abrí las nalgas y empujé más.



–Gustavo, ven acá, que Jacobo debe estar…aquí…pasa.

El Gerente General del canal y su asistente nos encontraron en pleno sexo pegados a la pared. Nos detuvimos y al segundo me aparté tapándome.

Lo único que escuchamos del Gerente fue. –Jacobo agarra tus cosas y te vas del canal, estás despedido. Y usted se va del canal y no lo vuelve a pisar y se lleva a la cuerda de depravados que vinieron con usted. –La asistente no se quitaba la mano de sus ojos pero veía entre los dedos. Estaba roja de la pena.



Cuando ya estábamos en la Van de regreso y sin chance de grabar un segundo programa, el productor  se dirige a mi.

–¿Será que contigo va a ser siempre así? Apareces y detrás viene un peo.

–No supe que decir, simplemente un “lo siento”.



El programa tuvo una alta sintonía, de hecho por las redes sociales pidieron que lo repitieran. Al Gerente General no le quedó más remedio que llamarnos para realizar el próximo programa la semana siguiente. Jacobo no estaría, lo decidieron.



––Gracias a esa tirada ahora formo parte de los parados de este país, pero no me arrepiento, sé que voy a conseguir trabajo pronto, gracias por esa tirada–– un tuit privado de Jacobo.



­–<Hola ¿cómo estás? es Eduardo. Pasado mañana estoy libre, ¿nos vemos?>

El policía apareció y Jack también. Mi vida estaba patas pa’ rriba.

miércoles, 27 de abril de 2016

MALAS INFLUENCIAS. Preso.


Llegamos al CICPC, el policía que manejaba la patrulla me llevó a la celda mientras llegaba mi abogado para rendir declaración. De mi mente no se iba la imagen de Jack.


–Yo también soy gay, yo estaba en el local en el lanzamiento de la película. –Me dijo el policía, un tipo corpulento, muy blanco y de cabello negro igual el vello de sus brazos era negro y abundante. –Me dio un morbo cuando estabas tirando ahí arriba, cuando dijeron que querías ser pasivo estuve a punto de decir que yo subiría pero se me adelantó aquel tipo.

–Gracias. -Alcancé a decirle. Me dejó ahí y me senté en el banco de cemento, apoyé mis manos en mi cabeza y comencé a llorar, no por estar preso, era por Jack, no sabía nada de él y no iba a saber, su celular se había quedado en la playa y ahora lo tenía yo.



Media hora después llegó mi abogado y le pedí que llamara a Humberto y le avisara de mi situación. Rendí declaración, dije la verdad, que el hombre que se había montado en la tarima me sacó de ahí y me llevó a Choroní y estando allá lo secuestraron. –Sólo sé que se llama Jack, lo he visto otras veces, sí, es un sicario, pero no le había visto la cara hasta esa noche. -Esa historia la repetí una y otra vez, me dejaron en comisaría, al día siguiente luego de declarar nuevamente y pagar la fianza, saldría en libertad.



Ya en la noche el policía se acercó a la celda y me trajo un sanduche y un refresco.

–Toma, come algo debes tener hambre, por cierto, me llamo Eduardo. -Me dio la mano y me la apretó. –Más tarde paso a verte.





3 de la mañana y Eduardo pasó por mi celda, yo estaba dormido estaba teniendo un sueño con Jack, reviviendo el secuestro y luego veía como lo torturaban. En eso siento una mano que acaricia mi antebrazo y abro los ojos y me asusto.

–Shhh no hagas ruido. -Me dijo susurrando. –Sólo estamos mi compañero tú y yo pero ahora duerme y la en la otra celda están durmiendo también.

Yo seguía recostado y el comenzó a desabrocharse el pantalón, se los bajó hasta las rodillas y con la poca iluminación que había y a contraluz le vi el interior, era pequeño y blanco. Guardaba un pene grueso que luchaba por salir de aquella diminuta tela. Lo sacó.



Me levanté del banco de cemento y me arrodillé para mamárselo. Sorpresivamente el guebo le olía muy bien, como recién lavado, algo que agradecí. Me lo introduje todo en la boca y él me sostenía la cabeza. Sus piernas y nalgas eran muy peludas, eso me excitó. Aunque ya estaba con el guebo parado seguía pensando en Jack, tanto así que no me di cuenta cuando Eduardo me levantó del piso y me dio un beso en la boca.

–Lo haces muy bien. –me dijo susurrando. –En el bolsillo del pantalón tengo un condón, sácalo y me lo pones. Mientras lo buscaba, me agaché para seguir mamándolo un rato más, él no le molestó la idea. Le puse el condón y volví a mamárselo mientras me llenaba el culo de saliva. Eduardo hizo lo mismo con su guebo y mi culo. Volví a ponerme de pie, Eduardo me volteó y me puso contra los barrotes, poco a poco fue metiéndolo.



Cuando ya lo tenía todo adentro, me tomó por el pecho y empujó más. Y así, sin sacarlo nos fuimos caminando hacia la poceta, se sentó y me empecé a mover yo. Luego de varios minutos me dijo que me pusiera en 4 en el suelo, se agachó y volvió a penetrarme. Abrió mis nalgas y lo metió todo. Así como lo metía, lo sacaba completo y volvía a meterlo.



A lo lejos sonaba un celular. –Coño mi celular está en la oficina. –Luego de unos segundos dejó de sonar y siguió cogiéndome mientras yo me volteaba para besarlo. Comencé a masturbarme.

–Estoy punto uf, apriétame el guebo. -Me dijo. Lo hice, seguí dándome hasta que sentí como me agarró fuerte de la cintura y dio un empujón acabando dentro. Se apoyó en mi espalda y poco a poco retiró el guebo sujetando el condón.



–Eduardo, Eduardo, Eduardo. –Lo llamaba el compañero en voz baja.

–Mierda, vístete rápido. –Me dijo mientras él se levantaba el pantalón, estábamos sudados. Cuando el otro policía llegó me encontró abrochándome el cinturón pero Eduardo ya estaba de pie y vestido pero sudado y con la respiración acelerada.

–¿Qué estás haciendo ahí?

–Nada conversando con el preso.

–No puedes estar ahí guebón, como te vea el jefe te va a joder.

–Pero si no hay nadie, estamos tú y yo.

–Igual, se pueden aparecer, tienes una llamada perdida, creo que es tu jeva.

Yo sólo me sonreí cuando lo vi a la cara, Eduardo puso cara de culpa y salió de la celda.

–¿Tú qué? Ve a dormir y deja de molestar. –Me dijo el policía. Me di media vuelta y me acosté en el cemento, esperé que se fueran y me hice la paja.



A las 7 de la mañana era el cambio de guardia pero no habían llegado los compañeros pero Eduardo le dijo al suyo que se fuera que él los esperaría. Entró a la celda con unos cachitos y un par de jugos.

–Te invito el desayuno. Buenos días.

–Buenos días, gracias. –Se sentó a mi lado y me pasó la mano por la pierna.

–Así que tienes novia.

–Disculpa, sí, no debí hacer lo que hice.

­–Tranquilo, eso no es mi peo, ¿lo disfrutaste?

–Si.

–Entonces nada, sigue y listo.

Me dijo que tenía 2 años con ella pero que en realidad lo que le gustan son los hombres pero dentro de la policía es complicado salir del closet.

–Te entiendo, -le dije. Llegó el relevo y salió de la celda. A los minutos llegaba mi abogado que se puso a hablar con los policías. No sé que hablaron pero no hubo que pagar nada.



Al salir de la celda Eduardo me dice que si puede hablar conmigo un momento. Le digo al abogado que me espere afuera y me pongo a hablar con él.



–Quiero volver a verte, pero en otro sitio y en otras condiciones, tomando unas cervezas o comiendo, para charlar y conocernos. –Le di mi número y de inmediato lo guardó en su celular.

–Te advierto de una vez que yo no ando buscando novio para estar de manitos agarradas y esas pendejadas. –La cara de Eduardo cambió totalmente, justamente era eso lo que buscaba, un novio.

–No vale tranquilo, de todas maneras ahí vemos, es solo salir y ver que pasa.



El abogado me acompañó a buscar mi carro donde lo había dejado hace 2 días cerca del local gay, me tocó pagar un realero de estacionamiento. Llegué a casa y Guillermo al verme me abrazó.



–¿Dónde estabas? Me tenías preocupado. –Le expliqué lo que había sucedido, me volvió a abrazar y me dio un beso en la boca. –No vuelvas a perderte así. Lástima que estás saliendo con ese tipo que tiene una cara de matón, yo estaría encantado de ser tu nov…

Le puse la mano en la boca. –Primero yo no quiero un novio y segundo te dije que a Jack lo secuestraron, no estoy saliendo con él porque no somos novios, ahora me quiero duchar y acostarme estoy reventado.



Me duché, al salir del baño me sequé y me acosté desnudo en la cama. Entró Guillermo.

–Se me olvidó decirte que te llamó Ernesto. –Se me quedó viendo el guebo. –¿Estás muy cansado?

–Bastante, ¿por?

–A ver si me cogías en un rato.

–Déjame descansar Guillermo, no estoy de humor para eso.

–Debes tener fiebre, algo te pasa, tú tiras hasta en un velorio. ¿Estás preocupado por Jack verdad? –Guillermo dijo eso y yo arranqué a llorar, se  me acercó y me abrazó.

–¿Por qué no te sinceras y asumes que estás enamorado de Jack?

–Jack es pasado Guillermo, ahora tengo que concentrarme en otras cosas.

–Te dejo descansar.



Salió del cuarto y llamé a Ernesto para decirle que ya estaba en casa. Me contó que a raíz de lo ocurrido las ventas de la película se dispararon y estaban preguntando por mi para hacer unas entrevistas sobre lo sucedido. No le di importancia y le colgué. Salí del cuarto y fui al carrito de las bebidas, tomé una botella de whisky y me fui al cuarto. Sólo esa botella podía calmarme y hacerme olvidar todo lo que me ha pasado en los últimos meses.