martes, 2 de septiembre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro ocho. Capítulo 6

Los hermanos Andueza. 


Gabriel como cada tres semanas, acompañaba de nuevo a Carlos Luis a su sesión de quimioterapia.

–Estás adelgazando full Carlos,¿te estás sintiendo bien?.
–Estoy débil, pero ando tomando complejos vitamínicos para contrarrestar esto, pero la verdad no me siento bien. Y además solo ahí en el apartamento me deprimo…¿Por qué no te quedas conmigo?.
–Sabes que no puedo Carlos. Estoy con Augusto y…
–¿Y qué?–lo interrumpió Carlos Luis–¿Estás enamorado de él?.
–Bueno…así como enamoraaado no, Augusto me encanta, la paso bien con él. Es bastante seco y poco romántico, pero no sé hay algo de él que me atrae, creo que es eso su misterio, su indiferencia…
–Ah ok, y yo mientras aquí jodido que nadie me para bolas.
–No te me pongas víctima Carlos, yo estoy aquí contigo, te he estado apoyando en esto. No me pidas volver cuando fuiste tú quien me botó por los cachos. ¿Quieres repetir esa historia de nuevo?.
–Ah ¿entonces sigues en el bochinche estando con Augusto?
Hubo un silencio de unos segundos.
–No, bueno…sí, no puedo evitarlo.
–¿Y para qué te empatas? Quédate solo y puteas a tus anchas y sin culpa.
–No quiero estar solo, me gusta compartir con alguien más allá del sexo.
–No tira bien ¿verdad? Mala cama como yo.
–Mira ¿cuántas sesiones te quedan?
–Que vaina contigo carajito…esta y dos más y luego a hacerme de nuevo todos los exámenes.
–Verga que ladilla ¿no? pero ya queda poco.
–Vuelve conmigo Gabo
–Jajajajaja ¿vas a seguir? No Carlos coño, te quiero como pana, como amigo, no siento más nada por ti sino eso, un cariño de amigo, te quiero mucho pero hasta ahí.
–Ok, ok ok. Ya veo que me voy a quedar solo y encima con cáncer, ¿quién va a empatarse con un enfermo?
–Coño si hablas guevonadas. Yo no conocía esta faceta tuya de chantajista emocional y mártir.
–Tú no entiendes Gabo, no entiendes.
–No, la verdad que no, tanta gente que tú conoces y estás con esa paja de que andas solo que nadie te va a parar bola.
–¿Sabes cuántas personas me han llamado o escrito para saber como estoy, como sigo?
–¿Cuántas?
–Tú… y un par de personas en la oficina pero por compromiso, porque me ven ahí.
A Gabriel se le hizo un nudo en la garganta y no supo que decir. En ese momento a Carlos Luis se le llenaron los ojos de lágrimas. Gabriel lo abrazó.
–Ya Carlos, tranquilo, ya vamos a salir de esto. –Carlos comenzó a llorar, los demás pacientes que estaban alrededor los veían–.
–Me quiero morir, me siento muy solo, a mi familia no le he dicho nada para no preocuparla y no tengo con quien desahogarme, sólo te tengo a ti Gabo.
–Señor Fabra, ya puede pasar.

Entraron a consulta, la doctora lo examinó y vio que todo estaba bien, igual que hace tres semanas, había bajado de peso y la hemoglobina baja pero bien para su estado. Le llenaron el dosificador para la quimioterapia.

–Bueno Carlos Luis, trata de comer, sé que es dificil que nada te sabe bien y no retienes las cosas pero come no lo dejes de hacer, no comas pesado pero trata de comer pocas cantidades varias veces al día. Gabriel haz que coma, ayúdalo.
–Bueno Doctora más no puedo hacer.
–¿Pero no viven juntos? Me dijo Carlos que…
–No, no vivimos juntos, no somos pareja, es decir, ya no somos pareja.
–Entiendo…bueno…en todo caso ya que normalmente vienes con Carlos para acá, tienes contacto con él así quédate pendiente de él, no lo dejes solo.–La Doctora le sonrió apretándole el brazo suavemente a Gabriel–.

Salieron de la consulta y Gabriel llevó a Carlos Luis a su casa.
–¿Tú para que le dices que somos pareja?
–Como siempre te veía aquí no le vi nada de malo, no pensé que comentaría lo que dijo…disculpa.
–Ay Carlos, estás con unas ideas de Cenicienta “y fueron felices para siempre” que ya raya en lo absurdo.
–Coño gracias por darme ánimo, guevón. Aunque sea sube a casa y nos tomamos un café juntos, quiero hablar con alguien
–Vale.

Gabriel pasó toda la tarde con Carlos Luis. Hablaron, lloraron, rieron y hasta vieron una película juntos. Augusto llamó y escribió varias veces para saber que tanto hacía en casa de su ex. Gabriel contestaba cada llamada y cada mensaje. Carlos Luis sentía envidia de eso, de tener a alguien pendiente. Sabía que luego de irse Gabriel entraría en depresión, que la ahogaría en el alcohol hasta caer tendido en la cama. Su salud estaba comprometida.

Sábado, Camila Andueza, oficialmente cantante ya profesionalmente, se preparaba para debutar en vivo en el programa líder de los sábados en la televisión abierta del país: Sábado de Estrellas.

–¿Estás nerviosa? Preguntaba Irene, su productora.
–Mucho, estoy temblando.
–Bueno, todavía faltan un par de horas para que salgas a escena así que puedes relajarte y hasta ensayar un po…
Un inesperado beso en la boca recibió Irene de parte de Camila.
–¿¡Qué haces!?
–Me provocó, estoy nerviosa, vamos a un baño, a un cuarto, quiero hacerlo contigo.
–Ya cálmate, son los nervios estás ansiosa, relájate.
¡PAF! Camila le dio una cachetada a Irene.
–¿Pero que te pasa? ¿estás loca? ¿Por qué me pegas?
–Disculpa, disculpa, vente vamos a ese baño–La agarró del brazo y salieron corriendo.
Entraron y le pasaron el pestillo, comenzaron a besarse, se desvistieron. Irene se agachó para hacerle el sexo oral.
–Ponte perra y chúpamela bien anda–Le empujaba la cabeza hacia su vagina mientras Irene intentaba hacer lo que le pedía–.
Camila estaba excitada, su piel se iba enrrojeciendo mientras Irene seguía en lo suyo.
–Détente, ya, para, para.–Irene no se detuvo, siguió, su lengua recorría a gran velocidad la parte externa de la vagina, se concentró en un punto que enloqueció a Camila. Gimió, gritó. Su piel se erizó y comenzó a temblar, se separó de Irene.
Se dejó caer en el suelo quedando sentada.
Irene, respiraba aceleradamente, mientras pasaba su mano por sus labios para secar la saliva y la lubricación.
–Me gustas Camila.
–Vamos a vestirnos, tengo que ir a maquillarme.
–¿No dices nada? –Dijo Irene–.
–Si, tenemos que salir de aquí voy tarde y es mi estreno.

20 minutos antes de salir a escena, Camila estaba en maquillaje, ya estaba vestida para salir a escena.
–Nos vemos en el estudio niña.–Le dijo el presentador del programa Leopoldo Villanueva.
–Quee ridiculo ¿no? “niña”. El divo.–Le decía Camila a la maquiladora.
–Te aconsejo que mientras estés en un canal de televisión seas hipócrita y sonrías, este mundo es un asco.
–Ay yo no soy así, yo digo lo que pienso y si no les gusta pues mira que problema.
–Hazme caso, aquí puedes ser una estrella o te pueden estrellar y jamás volver a ver la luz.
Salió de maquillaje y faltaban segundos para salir en vivo para todo el país.

-Y AHORA SÍ, HOY SE DEVELA EL MISTERIO. HOY AQUÍ CONOCEREMOS A ANDUEZA-

Se apagaron las luces del estudio. Una luz cenital alumbraba el centro del escenario. Apareció una silueta, y de pronto se encendieron las luces y comenzó la música. La canción que hace semanas se escuchaba en la radio por fin tenía cara y cuerpo.
La gente coreaba la canción, gritaba. Camila emocionada, lo dio todo en el escenario. Cantó una segunda canción, al terminar, llegó el aplauso y se encendieron las luces del estudio.
Cuando el presentador se acercaba para conversar con Andueza para saber más de ella y que el público se enterara, Camila corrió, salió de la escena y entró al backstage.

–Hermanitoooo.
–¿Pero qué haces? Tenías que seguir ahí afuera.
–Ay me ladillé, no quería estar ahí. Voy a maquillaje.
–No, no, ven acá ¡Camilaaaa!
El presentador y el productor del programa se acercan a Gabriel.
–¿Tú eres el representante de la loca esta?
–Esa loca es mi hermana y sí soy su representante.
–Bueno mi pana, estamos en vivo y tuvimos que ir a comerciales por su culpa, que regrese para la entrevista, regresamos en dos minutos.

Gabriel fue a hablar con su hermana que estaba en maquillaje, estaba llorando.
–Camila tienes que regresar.
–NO QUIEROOO, NO QUIERO SALIR, NO ME SIENTO BIEEEEN –Lloraba desconsoladamente–¿Dónde está Irene? Quiero hablar con ella. Búscala, tengo que hablar con ella.
–Camila no hay tiempo.–Irene apareció y habló con Camila mientras iban al estudio de una vez
–¿Estás loca? ¿cómo haces eso? Tienes que salir.
–Si, si yo voy, quería verte para poder salir, voy a salir.
Salió a escena y la gente gritó a rabiar, le hicieron tres preguntas y canto otra canción, una balada de despecho. Le hizo llorar. Al terminar la despidieron pero ella no levantó la mirada, simplemente alzó el brazo para despedirse y volver a salir.

–Agarren a su loca, ¡a esta pana no la quiero en mi programa más!.–Hablaba con Gabriel e Irene–.
–Hay un contrato firmado por tres programas mi pana, así que la vas a volver a ver, pero tranquilo, las fechas no estan pautadas pero de que vuelve, vuelve.
–Será…pero tiene que entrar por el carril, menos mal que los próximos serán grabados. Nos reunimos en la semana para cuadrar fechas para la grabación.

Camila se cambió de ropa en el camerino que le asignaron. Irene entró.
–Ven dame un beso, hagámoslo aquí antes de irnos.–Dijo Camila.
–Ya va, ya va Camila, tranquila deja el alboroto, ¿qué te pasa a ti? Te pones eufórica, luego lloras, te arrechas, te pones cachonda, me estás volviendo loca, pareces bipolar.
–Sal de aquí, no te quiero ver, si me vas a regañar VETE.

Irene salió del camerino y unos pasos más allá se tropezó con Gabriel.
–Tu hermana está loca, no, loca no, creo que tu hermana sufre de bipolaridad, llévenla a un médico, porque esos cambios de humor y esos arranques no son normales.
–Bueno, bueno, bueno, yo veré ¡pero es que todo el mundo me habla pestes de mi hermanita coño!

Ya en el carro de Gabriel, Camila iba todo el trayecto callada. Dejaron a Irene en su casa, Gabriel dejó a su hermana en su apartamento, la acompañó hasta arriba.
–¿Vas a estar bien?.
–Estoy bien hermanito. Gracias por todo tu apoyo hoy. Pero déjame sola ahora, besito.
–Chao hermanita. ¿Será que si está enferma?.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro ocho. Capítulo 5

Mismo trabajo, distinto escenario. 

Camila Restrepo la antigua muchacha de servicio en la mansión Larrazábal y prostituta los fines de semana, ahora convertida en empresaria del sexo. Junto a su socio y amante Antonio Córdoba tenían un local donde se hacían shows eróticos, Pole Dance y hasta encuentros sexuales en el mismo establecimiento, todo en un sólo lugar.

–Bueno, no te puedes quejar ya tienes lo que querías, el negoción. Esto nos va a dar bastante billete querida socia.–Antonio le dio una nalgada a Camila mientras se reía

–Te agradezco que aquí delante de la clientela te comportes como mi socio, no como el hombre que tira conmigo, ¿de acuerdo?.
–Esta bien, esta bien mi reina, pero no es para que te molestes.
–Mira ahí llegó el pedido de cervezas, recibe al muchacho que yo voy a revisar la nómina. Que ladilla es este hombre, necesito otro socio y otro marido–Camila entró a la oficina y se sentó en el escritorio y se puso a cuadrar los pagos. Entre todos los papeles que había, vio una tarjeta de presentación. –Ah caramba, mira a quien me conseguí, Fernando Beracasa…mmmm podría hablar con él a ver si quiere asociarse conmigo. Voy a guardar esta tarjeta aquí para llamarlo luego.

Luego de una hora encerrada en la oficina, Camila sale nuevamente al local. Está lleno, no como esperaba pero hay mucha gente. Antonio coqueteaba con una de las prostitutas. Camila sospecha que tiene algo con ella. –“Mejor, así se distrae y no me busca a mi”–. Al voltear hacia la puerta mientras seguía en la barra, Camila ve entrar a un hombre que le resulta familiar.
Pero este es Fernando, que casualidad y que bueno que esté aquí. Buenas noches Fernando, ¿A qué se debe el honor de estar en mi negocio? ¿Sabías que este local era mio o estás aquí por casualidad? ¿Buscas una mujer o un hombre, porque aquí tenemos para todos los gustos.
–Buenas noches belleza, en esta vida nada es casual, ya hace unas cuantas semanas me habían hablado de este sitio, muy elegante por cierto, y me dieron tu nombre, no dudé en que fueras tú y aquí estoy. A estos sitios vengo por mujeres a los hombres me los llevo a mi casa.
–¡Qué bien! Pues fíjate casualmente hoy me conseguí tu tarjeta y te iba a llamar porque quiero hacer negocios contigo.
–Ambiciosa salió la cachifa de la mansión Larrazábal. Hablemos.
–Acompáñame a mi despacho.
Antonio volteó hacia la barra y vio a Camila yéndose con Fernando hacia la parte de atrás. –¿Esta que se traerá entre manos, quién sera ese carajo? Y ademas está más bueno que yo. Una perra es lo que es, así sea la dueña de esto sigue siendo una puta–.

–A ver ¿de qué se trata el negocio?.
–Voy al grano Fernando. Te quiero de socio aquí pero quiero sacar a Antonio, no me conviene, no lo soporto y me fastidia.
–Véndanme este burdel. Y nos quedamos tú y yo con esto y luego franquiciamos esto a todo el país. Luego nos deshacemos del tipo.
–Me imagino…se te dio muy bien con el corotico.
–No te metas donde no te han llamado belleza, tu calladita te vez mejor, recuerda que vas a ser mi socia muy pronto.
–Mi amor, por mi como hayas matado a tus papás, lo que me interesa es ganar dinero y contigo lo vamos a multiplicar.
–Eso si te lo aseguro.–Se le acercó y le dio un beso en la boca, en eso entra Antonio.
–Caramba, caramba, entro unos minutos más tarde y los encuentro tirando en el escritorio.
–No le quito razón mi estimado, mucho gusto me llamo Fernando Beracasa y estoy interesado en comprar este negocio.
–Antonio Córdoba, mucho gusto, no, mi socia y yo no estamos interesados en vender este negocio. Tenemos tres meses abiertos y nos va muy bien.
–Cuando les dé mi oferta no se podrán negar a vender sus acciones. Les voy a pagar el doble de su inversión. Y lo puedo comprar ya. Podemos cerrar la venta esta misma semana y ustedes tendrán el dinero suficiente para abrir otro negocio igual o mejor que este.
–Mmmmm ¿y qué, ustedes ya lo hablaron?
–No mi amor, le estaba proponiendo que se asociara con nosotros y le inyectara más capital al negocio pero ahora escuchando esto, creo que me gusta más la idea de vender. Yo vendo mi parte.
–Yo no.
–¿Por qué? No seas tonto, podemos montar otro negocio o dos.
–Piénselo. Le doy hasta mañana para que tome una decisión.
–Será la misma de hoy, yo no vendo mi parte y tu Camila tampoco.
–Mañana vengo y conversamos.

Dos días después y luego de averiguar de los negocios fraudulentos de Antonio, Fernando regresó al local para cerrar el negocio.
–Yo sabía que usted iba a cambiar de opinion. Han hecho un excelente negocio.
¿Este como se enteró de mis negocios con los panameños?. Bueno, negocios son negocios y esto nos conviene más.
Cinco días más tarde estaban en la notaría firmando el documento de compra-venta. Ambos recibieron un cheque de Gerencia por el pago.
–Bueno esto habrá que celebrarlo ¿no? dijo Fernando.
–Yo tengo que ir primero al negocio. ¿Tú vas a ir donde tu mamá Camila? Dijo Antonio.
–Si, nos vemos más tarde los tres en el local para celebrar.
Fernando se montó en su carro y se fue a su casa. Antonio iba a dejar a Camila en casa de su mamá para él irse al local a recoger unos documentos y esperar a que llegara Camila y Fernando.
Antonio acompañó a Camila hasta la casa de su mamá, estuvo 10 minutos y se fue. Antes de montarse en su carro, un par de sujetos lo encañonaron y lo montaron en su carro.
Luego de un par de horas recorriendo la ciudad con Antonio secuestrado, llegaron a un descampado en las afueras de Caracas. Lo sacaron del carro con una capucha puesta, lo lanzaron al piso.
–¿Qué más quieren de mí, quiénes son ustedes?.
–Unos amigos de Beracasa.
Dos tiros directos a su cabeza. Lo rociaron con gasolina y esperaron que las llamas consumieran el cuerpo para luego enterrarlo en el lugar.

<Belleza, creo que vamos a celebrar sólo tú y yo>
<¿Por qué, que pasó con Antonio? ¿Que hicieron con él?>
<Quédate tranquila y vente a nuestro local para celebrar que ahora somos socios>
No quiero ni saber que le hicieron a Antonio. Pensaba Camila mientras colgaba la llamada
Fernando se sonrió. Corotico, ahora voy por la estocada final contigo.

jueves, 28 de agosto de 2014

Las Trampas del Amor® Libro ocho. Capítulo 4

Un anillo que te devuelve a tierra. 

Leonel decidió ir a Caruao y buscar a Keiny a la salida de su trabajo.
–¿Qué haces aquí mi pana?
–Vine a buscarte para compartir juntos la tarde y charlar.
–Pana pero que mamón contigo man. Dale.
–Coño carajito ¿por qué no me das una oportunidad?
–Bueno papá te dije que yo estoy empatao con el sifrinito y cuando regrese…
–El no va a regresar, hazme caso, ya van tres meses y muy poco se sabe de él, pasa la página…
–Vamos a cambiar de tema porque te voy a entrá a coñazos.

Keiny le contó a Leonel que lo ascendieron en el trabajo a pesar de no tener experiencia ni laboral ni de estudios pero le han visto aptitudes para la administración y ahora es asistente administrativo, le faltan dos meses para graduarse de bachiller y comenzar, si es que aún María Antonia aprueba el pago, en la Universidad para estudiar administración.

–Coño que de pinga carajito que le estés sacando provecho a todo el apoyo que te brindaron en la mansión. Échale bolas a eso.
–En eso ando Leonel, estoy burda de emocionao con eso, lástima que no está mi José para compartir estas vainas con él…lo extraño mucho. –A keiny se le llenaron los ojos de lágrimas y volteó la cara hacia la ventanilla.
–No seas tonto, no te pongas triste, ven acá.–Leonel lo arrimó hacia él. Keiny apoyó su cabeza en el hombro de Leonel.
–Gracias mi pana por apoyarme en estos momentos, yo sé que tú quieres otra vaina conmigo, pero yo no pierdo las esperanzas de que mi sifrinito vuelva y sigamos juntos.
–Keiny, ¿tú te has puesto a pensar cuando José Arturo regrese, que yo lo pongo en duda, y se entere que ustedes son hermanos? ¿Cómo crees que él reaccione?.
–No he pensado en eso y no quiero pensar, no quiero que se entere, pero si nos amamos cómo de verdad nos amamos, él no le va a importar y seguiremos siendo novios. Él para mi no es mi hermano es mi novio, yo lo veo como hombre y no quiero verlo de otra manera.
–Ay Keiny…pues deberías pensar en eso, no vaya a ser que te lleves un trancazo y el tiro te salga por la culata, porque además agrégale a ese peo que tú ya lo sabías desde antes. ¿Qué crees tú que piense él cuando sepa que te acercaste a su casa para buscar trabajo sabiendo que eran hermanos?. Va a creer que lo hiciste con otra intención.
–No hables guevonás, él sabe que yo lo amo y él me ama y va a entender todo, si, yo fui pa la mansión a buscar trabajo pa estar cerca de mi familia, pero me enamoré, ¿soy culpable por eso no joda?.
–No, claro que no…pero por hacer una gracia te puede salir una morisqueta.
–O no…¿por qué tienes que pensar lo peor guevón? Yo voy a esperar que mi sifrino regrese y él vea que va a ser, y si de verdad me ama no le importará que seamos familia, el amor está por encima de esas mariqueras.
–Si…y ustedes están pa que se entere la prensa de que son gays, novios y hermanos. ¡Qué bonita publicidad para la empresa!
–Ay mi pana tú como que eres marico e’ closet o como dicen un gay homo…¿homo qué?
–Homofóbico. No, lo que soy es realista en este país de doble moral y pacato. Keiny, acuérdate quien eres tú y de donde vienes y en que posición está José Arturo. El poder y el dinero están del lado de ellos y a ti te pueden sacar del medio facilito.
–¡Verga man pero tú todo lo ves negativo no joda! Además tú como que sabes algo que yo no sé…¿me quieren matar? José Arturo lo permitiría?.
–Coño, no digo que te maten, tampoco te vayas a los extremos. Simplemente que te aparten y se desentiendan de ti y eso incluye a José Arturo. Ellos tienen dinero y no les conviene un escándalo como este, porque te guste o no que dos hermanos se amen y encima gays no es bien visto aquí y en muchos países, así que aterriza Keiny, tienes todas las de perder.

Keiny ya comenzaba a molestarse. Le pidió a Leonel que lo llevara a su casa, pero este se negó.
–Disculpame padre…no fue mi intención que te molestaras, sólo quiero abrirte los ojos, que pienses la cosas y no des por hecho las vainas, no supongas lo que crees que pasará, pon los pies en la tierra. Te invité a cenar y luego me dices si quieres quedarte en mi casa, ojo no va a haber sexo, simplemente quiero pasar la noche contigo.

Keiny comenzó a darle vueltas al anillo, sentía un calor que le recorría el dedo anular hasta subirle por la muñeca. José Arturo, en su cama, en cautiverio, abrió los ojos. Ese mismo calor lo sintió él, subía por su antebrazo. Se sentó en la cama.
–Keiny ¿dónde estás amor? Te siento –Cerró los ojos–Te veo Keiny, cuídate, pronto estaremos juntos–Abrió los ojos y el calor en su muñeca cesó pero siguió tocando el anillo.
–Sifrinito. –Dijo en voz alta–.
–¿Qué pasó carajito?–Dijo Leonel.
Cuídate tú también mi sifrinito, yo estoy bien, esperándote–Abrió los ojos y el calor desapareció de su dedo y muñeca.–¡José Arturo está vivo y está bien!
–¿Cómo sabes?
Acabo de verlo y escucharlo en mis pensamientos. Porque lo sé, coño, siento que él está vivo y va a regresar.
Este gran carajo y su anillo mágico. Los dos se creen que están en el Señor de los anillos. Ok, ok no voy a discutir eso contigo, llegamos, vamos a comer aquí.

Llegaron a la calle del hambre de La Trinidad. –Yo tengo burda de hambe pana, pa zampáme par de pepitos ¿y tú?
–Jajaja pide lo que quieras carajito que yo invito. Yo me comeré una hamburguesa.
–Pana lánzate ahí un par de pepitos y una hamburguesa, ¿Tú que vas a tomar?
–Una Kolita.
–Una kolita y dos maltas.
–Veeeerga tas hambriento ¿no?
–Coño, es que no me gustó mucho hoy la comida del comedor en Caruao…comí poquito y quedé fallo.

Estuvieron una hora en el lugar conversando y riendo. Al terminar se fueron al apartamento de Leonel.

–Bueno…ya estamos en casita.
–Coooño bien bello yo vine pa’ cá y no tengo muda de ropa pa mañana.
–Tranquilo, yo te presto algo, aunque te debe quedar grande.–Lo abrazó y lo acercó hasta él apretándolo junto a su cuerpo–Me gustas mucho Keiny–Lo besó. Keiny respondió al beso. Sus lenguas se entrelazaban, ambos excitados comenzaron a desvestirse.
–Me dijiste que no íbamos a tener sexo.
–Yo no te estoy obligando a nada, si quieres nos detenemos y te vas al cuarto y yo duermo en el sofá.
–Vamos a dormir juntos, no tienes que obligarme, quiero tirar contigo esta noche, quiero sexo,–Le agarró el pene apretándolo–ando quesuo.
–Yo te quito esas ganas carajito, te voy a coger.

Y así sucedió. Leonel lo penetró. No fue una, ni dos, fueron tres veces que lo hicieron antes de caer rendidos a las dos de la mañana.

Al amanecer Keiny ya estaba arrepentido de haber pasado la noche con Leonel, pero ya no había remedio, pasó y lo que le había dicho a José Arturo una vez, que solo él lo penetraría, ya era la cuarta vez que no lo cumplía. Todo el trayecto en el carro hasta llegar al instituto, estuvo llorando, sin esfuerzo. Pensaba en José Arturo y en todo lo que habló con Leonel la noche anterior.
Su cabeza estaba enorme con todos los malos augurios y el volver a caer en la tentación con Leonel.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Las Trampas del Amor® Libro ocho. Capítulo 3

Los novios...¿o qué serán? 

Augusto fue a buscar a Gabriel al comando para ir a dormir juntos a su apartamento.

–Tu ex es una basurita que anda jodiendo y entorpeciendo la investigación del secuestro.
–¿Mi ex? ¿Qué ex?.
–¡Coño Fernando!.
–Bueno, puede ser Carlos Luis carajo, tampoco me regañes. ¿Qué hizo ese imbécil?
–Al parecer está vendiendo información delicada a la prensa amarillista de este país para generar escándalo con todo el peo del secuestro y dejarlo mal parado.
–Verga ¿Y cómo sabes esa vaina?.
–Porque he estado averiguando con varios colegas y amigos del medio. Hay que estar pendiente porque ya esto viene de hace rato.
–Ese malparido, no sé como Chuo se empató con él sabiendo como era. ¿Y no me vas a dejar en la mansión?.
–No, hoy te quedas conmigo.
–MMMMM ¿Y eso? ¿ese ataque de espontaneidad tuyo?
–Bueno eres mi pareja ¿no?
–¿Ah si? ¿Somos pareja, ya somos pareja?

Augusto frenó el carro de golpe. –Ya somos no, tenemos rato saliendo, es obvio que somos pareja.
–Ah ah ah bueno bueno, como todo lo tuyo es un misterio, que tú no querías algo estable, eso de novios no iba contigo. Ay Augusto la verdad que no te entiendo, en fin…¿cenamos en tu casa?.
–No, vamos a un restaurant chiquitico que me dijeron que es bien bueno, algo caro pero bueno.
–Augusto, no tengo pla…–Augusto le puso la mano en la boca–Calla, yo te invito, no hay peo y no me vengas con que pareces un chulo, deja la guevonada. Ya me invitarás tú.
Coño que tiene este carajo que me tiene enganchado a él, no entiendo, es tan poco romántico, que vaina. Pensaba Gabriel.

Llegaron al restaurant y en la entrada se tropezaron con un pequeño grupo de gente.

–Eeepa Gabo ¿qué más?.
–…Hola Raúl…todo bien ¿y tú?–Ambos se vieron a los ojos, a Gabriel se le fueron los ojos al pecho velludo de su amigo, Raúl se sonreía con gusto de verlo, se abrazaron y le dio un beso en el cachete. Augusto los veía serenamente. Todos entraron al local y se sentaron en sus respectivas mesas.

Gabriel y Augusto se sentaron en una mesa cercana donde estaba Raúl. Augusto lo tenía de frente, Gabriel le daba la espalda. Le entregaron el menú a cada uno.
Augusto se quedó viendo al amigo de su novio; estaba enviando un mensaje. El celular de Gabriel sonó.
–Tu amigo Raúl te está escribiendo.
–¿Ah¿ ¿cómo sabes?–Gabriel se sorprendió al ver que efectivamente era de su amigo el mensaje. Tragó saliva y leyó. <¿Ese es tu nuevo novio? No creo q tengas peo para q tiremos d nuevo>
<Si, es mi novio, luego cuadramos, no me escribas más, luego t escribo>
–Listo, ya guardo el celular.
–¿Qué te dijo tu amigo?. ¿Quiere repetir?
–¿De qué hablas? Me dijo que que sorpresa haberme encontrado, me preguntó si eras mi novio y le dije que sí, ya, eso fue todo.
–Tranquilo Gabo, no eres al único que le dicen que quieren repetir, a mi me escriben para tirar ahora que estoy contigo.
–¿Qué vas a pedir? Preguntó Gabriel intentando cambiar el tema. Augusto se sonrió.
–Un risotto.
–Yo voy a pedir una ensalada Mediterránea. Más nada.
–Mejor, porque hoy me toca a mi ponerte en cuatro.
–Ta bien pues…jajaja. Cuéntame de Fernando, ¿qué pasó con eso?
–Bueno lo que te dije, el carajo está buscando y vendiendo información.
–¿Y qué ha pasado con Chuo? ¿no se sabe nada?
–Nada Gabo, las conversaciones con los secuestradores se han detenido y ahora se le suma que la prensa se enteró y no me extraña que el que avisó fue Fernando. Se instalaron en la mansión.
–Si, eso si lo vi, que peo vale…que angustia con Chuo, ¿cómo estará? Del que no sé nada es de Keiny.
–Lo sacaron de la mansión. Lo que te voy a contar por favor es grado 33.
–Dime.
–Keiny es hermano de José Arturo.
–¿QUÉ? ¿CÓMO ES LA VAINA?
–Coño, baja la voz. Así es.
Que bien, Chuo nuevamente estará solo cuando regrese. Pero no entiendo, por qué Keiny lo sacaron de la mansión si son hermanos? ¿Me imagino que es hijo del viejo ¿no?.
–Si…bueno porque primero el viejo se enteró que su hijo es gay y el otro también,  aparte de enterarse que es su hijo y segundo Keiny lo sabía de antes.
–Que bolas esa vaina, el malandro sabía que eran hermanos y se empató con Chuo. Ese carajito quiere quedarse con su parte y no encontró mejor manera que empatarse con su hermano, pero cuando Chuo se entere se le va a caer el montaje.
–Déjame decirte que ese malandro está enamorado de José Arturo con todo y que son hermanos.
–Bueno…no lo sé, nunca me gustó ese pana.
–No te gusta porque no te gusta ningún carajo que se acerque a tu amigo. Estás enamorado de José desde siempre y aún sigues enamorado de él.
–Estás hablando puras guevonadas, ya vengo voy al baño.–Gabriel se levantó de la mesa bastante molesto. Raúl también se levantó para ir al baño.
Augusto se sonrió y tomó un sorbo de vino. –Que predecibles son, ahora quién sabe que harán ahí dentro.

Gabriel estaba apoyado del lavamanos pasando la rabia.
–¿Te pasa algo? –Dijo Raúl que había entrado sin hacer ruido.
–Coño Raúl te dije que hablabamos luego, te pasas de descarado entrando aquí sabiendo que mi pareja te está viendo.
Raúl lo volteó y le dio un beso. Gabriel lo apartó.
–Lo siento pana, hoy no, deja la vaina.

Llegó a la mesa y se sentó. Augusto estaba enviando unos correos desde su tablet.
–¿Listo? ¿Ya se besaron y cuadraron el encuentro? Jejeje.
–Verga Augusto que ladilla… no cuadramos un coño. ¿Podemos irnos?
–Podemos irnos, claro que podemos irnos.

Entraron al carro y Augusto tomó por la cabeza a Gabriel, lo acercó a su cara y lo besó.
–¿Te acuerdas que te dije que no quería compromisos, no me interesaba un novio? Justamente por estas cosas que pasan con los novios, que son unas putas  que te montan cachos así le montes guardia, así que yo estoy relajado, si te lo quieres tirar, tíratelo, no hay peo, pero no me armes un drama.

Durante el trayecto al apartamento de Augusto no hablaron más.

Tuvieron sexo. Bueno. Normal. Mecánico. Augusto lo hizo como hay que hacerlo. Gabriel esperaba más pasión, recibió lo que se espera del sexo, penetración, clímax, relajación.

No sé que hago con este carajo, tira mejor que Carlos Luis pero es un témpano de hielo. Augusto mañana tengo que salir temprano, voy a acompañar a Carlos Luis a la quimio.
 –Tú tienes las llaves del apartamento, sales temprano y listo.
–Bueno era para que me llevaras al comando que ahí tengo el carro.
–Nuuuu, si quieres agarras un taxi allá abajo, yo te lo pago, pero yo voy a dormir hasta tarde.
–Ok.
Apagaron la luz y cada quien se fue a su extremo. Sin beso, sin abrazo, sin buenas noches.

martes, 26 de agosto de 2014

Las Trampas del Amor® Libro ocho. Capítulo 2


El caso Larrazábal

Todos los días amanecían en la mansión Larrazábal reporteros, camarógrafos, fotógrafos, técnicos y comunicadores de todas las plantas de televisión, prensa escrita y radio.

De José Arturo no se sabía casi nada, ya habían pasado tres meses y los secuestradores no habían dado señales de vida. Las negociaciones estaban detenidas aunque el dinero ya estaba reunido en un 70%. María Antonia era la que atendía a la prensa, todos los días, a toda hora. Su trabajo en la Fundación lo delegó a sus compañeras de labores, aunque estaba muy ocupada con lo del secuestro de su hijo, estaba pendiente de su ONG.

–Ay Comisario Linares esto se me escapó de las manos, ya la prensa no va a salir de aquí.
–Llámeme Jaime Antonia–María Antonia se quedó paralizada al escuchar al comisario tan tranquilo y con confianza que lo tuteara.
–Bueno…ok…Jaime.
–Lo que te puedo recomendar es que le des cabida a la prensa en tu casa, ¿qué quiero decir? habilita una zona para que ellos pernocten aquí, instalen sus equipos y trabajen desde aquí, así podemos organizar las ruedas de prensa mejor y también los tienes que tener de aliados, por supuesto hay que darles facilidades a ellos, un catering, como te dije habilitar la zona, que tenga donde poner sus carpas y dormir. Es una inversion que tienes que hacer, no sé si puedas manejarlo a través de Caruao. Es un costo alto pero esto te puede ayudar con el rescate de tu hijo. La noticia se va a regar como pólvora en todo el mundo, estarán en el ojo del huracán. Suena feo lo que te voy a decir pero tenemos que convertir esto en un fenómeno mediático, darle fuerza, sé que es duro Antonia, es tu hijo y es su vida la que está en juego, pero hay que usar las herramientas que se tienen.
–Comisario…perdón, Jaime, me dejas de piedra, por unos instantes me sentí en un Reallity Show mercadeando el secuestro de mi hijo.
–Te entiendo, de todas maneras la decision la tomas tú, pero hay que hacer algo con la prensa que están como buitres en la entrada de la mansión.
–Bueno, bueno, vamos a cuadrar eso, pero tienes que ayudarme, yo hablaré con la gente clave de Caruao para la logística.
–Tranquila yo te ayudo, recuerdo hace 15 años en el secuestro de un niño que ocurrió lo mismo. La prensa se instaló en la casa de la familia y no se fueron hasta que rescataron el pequeño. Era mi primer caso importante. Fue impresionante el despliegue informativo y la cobertura que tuvo, era un niño de 6 años, imagínate.
María Antonia se quedó viéndolo sin decir palabra con una leve sonrisa en sus labios hasta que reaccionó.–Si… recuerdo ese caso, de hecho vivían cerca de aquí, se fueron del país–.

Fernando Beracasa, el ex de José Arturo, estaba empeñado en desbaratar el prestigio de la familia Larrazábal. El rechazo de José Arturo hacia él le golpeó en el ego, sumado a eso, Caruao ya no hacía negocios con su empresa y no se iba a quedar tranquilo hasta vengarse de ellos. –“No es suficiente que estés secuestrado, quiero que regreses y te vuelva mierda la prensa y la gente”– pensaba Fernando mientras estaba en la cama con Virginia Escalona, la periodista que está montando la vida de José Arturo Larrazábal.
–“Después que entregue esta historia a la cadena seré famosa y con mucho dinero, esto me va a dar unos cuantos dividendos, a este le voy a sacar toda la información posible”–

Fernando tenía a Virgina sobre ella, cabalgaba, mientras el tocaba sus pechos, la acerco a él y la besó, Una vez en esa postura, Fernando comenzó a moverse con rapidez sin permirir que ella se moviese. Virginia solo gemía y gritaba, hasta que llegó el momento y acabó mientras la penetraba, se tensó, ella también y al momento ella cayó tendida sobre él.

Fernando la apartó y con su peso la puso a su lado, ella lo besó en la boca.
–Tengo un exámen de ADN que cuando lo veas, te vas a trepar para que te siga cogiendo.
–Chico, pero que seguro estás tú de todo.
–Mira esta copia, cuando me pagues por esta información te doy el original. Esto vale un platal corazón, no creas que con una cogida basta, esto es dinero, paca sobre paca, habla con tus jefes.

Después de una semana María Antonia y Jaime tenían organizado todo. El catering lo montó Caruao, las carpas se encargaban las televisoras al igual que los sanitarios portátiles. Augusto también se unió al plan de contingencia y organizaría las ruedas de prensa y de lo que se iba a hablar y filtraría la información antes de que llegara a los medios.
–Tenemos que ser cautelosos con esto, es un arma de doble filo toda esta parafernalia, puede jugar a nuestro favor como destruirnos y dejarnos por el suelo. –Hablaba Augusto que se dirigía al personal de la mansión, María Antonia, Jaime, Leonel, dos perodista de confianza de Augusto y otros policías.–Lo que se cuele de aquí es porque alguien está enviando información por otro lado, tenemos que ser un grupo unido, sólido y blindado.

–Parece que esto fue idea suya comisario. Todo este show.
–No es un show es sacar ventaja de la desgracia, a los periodistas tenemos que tenerlos de nuestro lado, si sabemos manejarlo ellos serán complacientes y sabes de lo que hablo tú eres uno de ellos.
¬–Ok, pero de ahora en adelante las reglas las pongo yo. Para eso estoy aquí, un error que no sea mi responsabilidad y me retiro de este circo.

Los dos canales de televisión más importantes del país instalaron unidades móviles en la mansión, los canales más pequeños mantedrían al periodista ahí y traerían su equipo microondas cuando fuera necesario. El canal del estado estrenaba para ese momento su equipo móvil para darle cobertura total. La prensa escrita estaba en un costado de los audiovisuales, igual pernoctarían ahí. Llegaron al acuerdo que el canal del estado es el que daría la pauta para el comienzo de transmisiones en directo. Desde lo más alto del gobierno dieron el permiso para hacer este tipo de coberturas. El gobierno central estaba involucrado para ponerle fin al plagio y sumar puntos en su popularidad para ganar votos en las próximas elecciones presidenciales.

–¿En qué me metí Dios mio? –Hablaba en voz alta Mará Antonia.
–Te metiste en el juego de la prensa, vas a ser un títere de ellos y lo peor es que estás usando recursos de nuestra empresa para, supuestamente, acelerar el rescate de ese desviado de tu hijo.
–Vete a tu cuarto, porque si te respondo lo que quiero vamos a terminar mal, muy mal.

–Señora María Antonia, hay una periodista que quiere conversar con usted, desde mucho antes del secuestro ellos ya estaban haciendo una especie de biografía, bueno no tanto así, un perfil de José Arturo, ahora con lo del secuestro se han vuelto a activar y pues tiene como mayor vigencia el hacerlo. Verifiqué y es una revista prácticamente nueva que hace este tipo de entrevistas y reportajes a personas de élite e influyentes.
–Ay Augusto, ¿tengo que atenderla ahora?.
–No van a ser muchas preguntas, de hecho no es el único día que va a venir, pero atiéndala hoy, luego la mareamos y acordamos una fecha específica para otra entrevista.

–Buenas tardes señora Larrazábal, me llamo Virginia Escalona, vengo de la revista Capital VIP, esta es nuestra revista, aún no sale al Mercado pero es un prototipo, bastante cerca de lo que vamos a editar. Luego la ve y en una próxima oportunidad me da sus comentarios.
–Gracias, ven, ¿de qué quería conversar? Sé que es sobre mi hijo pero que específicamente.
–Su infancia, adolescencia, sus primeros pasos con la empresa familiar, todos esos detalles.
Comenzaron a conversar. Fueron 15 minutos y llegó la última pregunta de ese día.

–Nos llegó a la redacción de la revista un examen de ADN donde se confirma la paternidad de su esposo sobre un muchacho. ¿Qué me puede decir sobre esto? ¿Ya sabían de la existencia del joven? ¿Tienen contacto con él?
–Señorita, dijo una última pregunta, van tres y no sé de lo que me está hablando.
–Este examen señora Larrazábal. –Le entregó la hoja, María Antonia estaba pálida.
–¿Cómo sé yo que esto no es falso?.
–Esto es una copia, tenemos el original en la redacción verificado en la clínica.
–Esto es absurdo, váyase de mi casa, ¡que falta de respeto!.  Estamos con un problemón encima que es un secuestro y usted viene a hacerme cuatro preguntas básicas para luego lanzarme esta bajeza. FUERA DE AQUÍ.

Virgina sabía que a esa casa no podría entrar más pero ya esa posibilidad la tenía contemplada, así que se fue tranquila.
–Está bien señora, pero esta información está confirmada, es cierto y voy a seguir investigando, buenas tardes.

Augusto la sacó de la mansion prácticamente a empujones.. –Sabía que estas cosas iban a suceder, lo sabía.
–Esa información era confidencial, no sé cómo llegaron a conseguirla.
–¿Alguien ajeno a la casa ha venido últimamente?
–No…bueno, hace unos días vino Fernando el amigo de José Arturo, pero él es como de la familia.
–Entiendo. Llámelo para que venga a tomarse un café con nosotros.
–¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué estás pensando?.
 –Tranquila, como les dije tenemos que estar blindados. “Fernando Beracasa, tú eres el ex de José, algo te traes entre manos”

lunes, 25 de agosto de 2014

Las Trampas del Amor® Libro ocho. Capítulo 1

La vida es dura.

<Hola negrito, estoy aquí en el metro de Petare, ¿me vienes a buscar?>
<Pero ¿tú qué haces aquí?, espérame abajo en la estación, no te quedes afuera>
<Me fui de mi casa, ahora te explico, no te escuché, ¿que me dijiste?> Se cortó la llamada.

Mientras esperaba fuera de la estación, María Julieta revisaba unos mensajes que le habían llegado a su celular.

–Hola mami, ¿tan bonita y solita por esta zona?. –Le dijo un muchacho que venía acompañado de dos personas más.
–Espero a alguien, por favor no me hagan nada. –María Julieta se estaba poniendo nerviosa.
–Tranquila mami no te vamos a hacé daño.–Le arrancó el celular de sus manos mientras los otros le quitaban la maleta y su bolso.
–Estas cosas nos la vamos a llevar y tú te vas a quedar quietica. –Le decía eso mientras pasaba una navaja por la mejilla. Todo esto sucedía bajo la mirada cómplice de los transeúntes que observaban pero seguían su camino. La gente pasaba entre escombros y la economía informal que ocupaban el espacio peatonal.
–¿Y si no las llevamos y jugamos con ella?. –La chica estaba paralizada y pálida a punto de llorar.
–Naaah, déjala, tenemos negocios que atender, chao mami.
María Julieta comenzó a orinarse y a temblar. Maikol Jackson llegaba.
–Bella, te dije que me esperaras abajo en el metro. ¿Qué tienes, qué tienes? Te estás orinando encima.
–Sácame de aquí, me robaron tres malandros. –Arrancó a llorar.–Me  quitaron la maleta y mi android.
Mientras subían el cerro, María Julieta vió a los tres muchachos que la asaltaron. Se volvió a poner tensa.
–Bella te dije que tuvieras cuidado, que vaina, ahora habrá que buscar ropa en tu casa de nuevo.
–¿QUÉ PASÓ DIABLOOO? –Le gritaba uno de los que atacó a María Julieta
–Bichoo, ¿qué más?–Le decía Maikol Jackson.
–¿Y esa es la jeva, tu jeva?–Dijo mientras manipulaba el celular de la chica.
–Ellos fueron, ellos fueron los malandros negrito, tienen mi celular.–Le susurraba María Julieta a Maikol Jackson.
–Hola mami, ¿esta maleta y este bolsos son tuyos? Se te perdieron allá abajo.
–¿Tú eres cabrón? pana la chama es legal ¿pa’ que le quitas las vainas? Además está embarazada coño.
–Ay vale no te pongas novela papá, que tú vienes del mismo hueco.  Y le montaste una barriga conejo, tas aguevoníao. Te estoy regresando la maleta de la jevita, el celular es mío.
–Luego tú y yo negociamos bicho. Vamos bella sigue caminando. Le dijo a oído Maikol Jackson a su novia.

–¿Cómo puedes vivir aquí, esto es horribleeee?.
–Mi bella, aquí nací y crecí, sé como es todo. Este es mi día a día. El que te robó es mi primo y los otros dos son sus amiguitos. Estás a tiempo de regresarte a tu casa y vivir en tu mundo de fantasía.
–No quiero regresar a mi casa, todo cambió con mi embarazo y más sabiendo que tú eres el papá y además lo de mi hermano me tiene mal y me tienen totalmente ignorada.
–Bueno, tenemos que resolver, porque yo gano poco, tú no trabajas, tienes que ir a la Universidad.
–Yo traje dinero para subsistir unas cuantas semanas, por eso no te preocupes.
–¿Y tú crees que todavía tienes esos reales en tu cartera? Eso ya se lo repartieron.
–¡Mierda! ¿Y ahora qué hacemos? Habla con ellos que te lo devuelvan.
–Bella aquí no funcionan las cosas así tan fáciles cómo tú las ves…Ven, ya llegamos.

Frente a ellos estaba la casa de Maikol; una casa de ladrillo rojo y techo de zinc, una puerta de madera y una reja oxidada le daban la bienvenida.
–¿Aquí vives tú? ¿Aquí voy a vivir?–Con cara de asco veía cada ladrillo de la casa y el pequeño riachuelo de aguas negras que pasaba justo al lado de esta. –No creo que pueda soportarlo…esto es horrible.
–Tranquila que no es tan malo, además estoy contigo ¿no? vamos a salir adelante, ahora entremos que tengo que darle la noticia a mi mamá y tienes que ducharte y cambiarte de ropa.
Entraron, la casa estaba oscura y con pocos muebles, hacía calor y un fuerte olor a humedad mezclado con aguas negras.
–Deja que prenda el aire, aquí somos pobres pero tenemos nuestros lujos.
–Ya veo, ya, ¿se lo robaron para ponerlo aquí?–Maikol Jackson volteó a ver a María Julieta molesto, pero ella tenía razón, era un split que su hermano robó en un saqueo a una tienda de electrodomésticos hace unos meses. –Disculpa, no quise…
–Tranquila bella, ven pasa. Mamá, ven, tenemos visita. –La mamá de Maikol Jackson apareció en la entrada de la casa. Una mujer robusta y un poco más baja que su hijo. Su piel era mucho más oscura que la de Maikol Jackson. María Julieta no podía creerlo –“No puede ser que sea más negra que su hijo” pensaba.
–¿Esta quien es?
–Mamá, esta es mi novia, María Julieta Larrazábal.
–Mucho gusto señora. –La muchacha le extendió la mano.
–Una sifrinita y preñada, que seguro la barriga se la montaste tú ¿verdad? Tanto dinero, tanta educación que tuviste niñita y te quedas embarazada, mucho que critican a los pobres y marginales y ustedes son igualitos. ¿Viene de visita o se va a quedar aquí?.
–Se va a quedar aquí mama, yo me encargaré de mi hijo y de ella.
–Me parece bien porque ni de vaina pienses que voy a cargar con un mocoso a estas alturas y menos si no lo planificaron, ustedes se harán cargo de todo, conmigo no cuenten, solo para darle una pieza a la muchachita esta. Ve a ver donde se acomodan.
–“Qué pesadilla Dios mio, estoy metida en tremendo lío” pensaba María Julieta mientras veía con miedo a su suegra.

–Ven mi amor para que acomodes tus cosas en mi cuarto y te bañes y luego nos prepares algo de comer a ti y a mi.
–¿Preparar? ¿cocinar? En mi vida he hecho algo de comer, a menos que quieras un sandwich.
Maikol Jackson la vio fijamente a los ojos. –Creo que esto va a ser más difícil de lo que pensaba, quítate eso y métete a bañar, ahí tienes dos tobos y una paila para echarte el agua–.
–¿Me tengo que bañar así, con tobos?
–Si, hasta que nos instalen la tubería de nuevo al tanque, se partió y se la robaron.
–Pero esta agua está fría, yo no puedo bañarme así.
–¿Y que quiere la princesita, que se la caliente?
–Por favor.
–Sólo por hoy mi bella, acostúmbrate al agua fría, aquí no hay termo.
–Tienen un split en la sala ¿y no tienen un termo? No entiendo.
–No trates de entender y báñate. Y ahí están unas sábanas limpias para que las pongas en la cama, toma una toalla.
–Estoy embarazada Maikol, no puedo hacer esfuerzos.
–No te va a pasar nada. Acostúmbrate a tu nueva vida, esto es lo que hay.
Tomó la toalla y entró al baño cerrando la puerta. Comenzó a llorar –Me quiero ir de aquí, me quiero ir de aquí.

Venían tiempos duros y difíciles para ambos. Su nueva vida no era ni remotamente como ella la había soñado desde niña.