lunes, 27 de junio de 2016

SODOMITA. Capítulo 10


–¡Lo mataste!

–¡No! ¡No Darwin, yo no quise!

–¡Mira la sangre! ¿Qué hicisteeee?

–El me provocó, tenía que hacerlo.

–¡Vamos a llevarlo a una clínica!.



Habían tomado un taxi de confianza que estaba en la esquina del edificio y se fueron directo a la clínica. Al llegar unos camilleros trajeron una camilla y lo montaron. Entraron a emergencia.



Mientras esperaban que llegara el médico de guardia, ellos esperaban en una pequeña sala.

–¿Te pidieron el seguro?

–Si, les dije cual era, me acordaba, ya le dieron acceso, no hay problema.

–Déjame hablar a mi, ambos vamos a mantener esta versión de lo que pasó si nos preguntan.

–Definitivamente estás loco, mírate la cara y como me dices eso con esa sangre fría.

–¿Quieres ir preso?

–Irías preso tú, yo no hice nada.

–No me dejes solo en esto.

–Y tú no me involucres en algo que no hice.



–Vamos a decir que se resbaló en la cocina y se dio un golpe con el borde de la mesa, el piso estaba mojado.

­–Voy a buscar un baño.

–Ni se te ocurra escaparte Darwin, no me dejes aquí solo.

–No me voy a ir.



A Darwin le temblaban las manos, sentía escalofríos, estaba recorriendo la planta baja buscando el baño hasta que lo vio al cruzar a la izquierda del mismo pasillo.



Entró y estaba un médico orinando. Darwin lo miró y él también lo vio, volteó y volvió a mirar al muchacho.

–Hola, yo te conozco. –Dijo el médico echando la mirada hacia atrás y agachándose para verificar que no había más nadie en el baño. –Hace unas semanas tiramos, te recogí en la calle, ¿te acuerdas?.

Darwin estaba un poco aturdido, terminó de orinar. –Si, ya me acuerdo, que me hiciste un chequeo porque tenía algo en el culo, que resultó un exceso de piel en la entrada del ano.

–Jajaja, ¿te acordaste por eso y no por la tirada que te di?

–Yo cobro por sexo, si me gustó o no, no me interesa.

–O sea que no te gustó. -El hombre ya tenía el pene erecto y estaba lubricando.

–Si, estuvo bien, ahora estoy en otro peo mi pana, tengo un amigo en emergencia por un fuerte golpe que se dio y está inconsciente.

–Ah ok, ya voy a atender ese caso, estoy de guardia. Estoy muy estresado hoy, ¿por qué no me lo mamas? Rapidito, quiero desahogarme, te pago ahora mismo.



Darwin lo miró a los ojos, pensó en lo que le habían dicho: “Ni se te ocurra escaparte Darwin, no me dejes aquí solo”. Se agachó y comenzó a mamarle el pene al médico que había cerrado la puerta empujando el pestillo.



Un pene con prepucio, pasó su lengua por donde apenas se asomaba el glande, echó para atrás todo el exceso de piel y descubrió una cabeza rosada oscura, sentía su boca seca pero al introducir el pene sus glándulas se activaron y humedecieron la cabeza para luego mojar todo el pene.

Sus labios chocaban con el cierre del pantalón. Un ruido en el pomo de la puerta lo sacó de concentración. Tocaron la puerta y el médico le dijo con un gesto con su dedo que se quedara callado y siguiera.

Se echó para atrás el pantalón y sacó los testículos para que el muchacho los tomara mientras seguía mamando.



<<Dr Istúriz es solicitado en emergencia, Dr Istúriz, es solicitado en emergencia>>

–Soy yo pero sigue que estoy a punto.

–Mi amigo está esperando.

–Ya vamos, sigue.

Darwin se introdujo todo el pene en la boca moviendo su lengua, de pronto sintió las manos del médico en su cabeza haciendo presión para luego sentir un líquido tibio inundando su boca, que tuvo que tragar para no ahogarse.



Primero salió el médico y unos segundos después, Darwin.



–¿Dónde estabas? Te estaba llamando al celular y lo tienes apagado.

–Ya estoy aquí, estaba en el baño, tengo el estómago revuelto. Ya el médico lo está viendo.

–Si, ¿Cómo sabes?

–Oí que llamaban al doctor Istúriz y lo vi correr.



Al rato sale el doctor Istúriz del cúbiculo de emergencia.

–¡Doctor, ¿Cómo está?

–Bueno, tiene dos golpes en la cabeza, al parecer le dieron con algo contundente. ¿Alguno de ustedes sabe cómo fue?

Se vieron a los ojos. –Se resbaló en la cocina y se dio un golpe con el mesón.

–Mmmmm vaya. –El doctor los observó algo incrédulo, pero no dijo nada más sobre el tema. –Le cogimos 8 puntos de sutura, van a hacerle una tomografía y unos exámenes de sangre, sigue inconsciente pero estable, más tarde lo pasaremos a una habitación.



Una hora después estaban en la habitación.

–Sigue sin despertarse. -Dijo Darwin.

–Vamos a esperar que dice el médico, dijo que ahora pasaba.

El doctor Istúriz entró a la habitación, los saludó. Cogió la carpeta de la historia y la leyó, luego los vio.



–Gonzalo va a estar hospitalizado un par de días más, los golpes en la cabeza le ocasionaron un gran hematoma y un pequeño cuágulo, pero no es grave hay que drenarlo. Paso más tarde. Voy a revisar otros pacientes y ver los exámenes de Gonzalo.



–¿Se puede saber qué le hiciste a Gonzalo?

–Nos descubrió tirando guevón y me agarró por el cuello y me estaba ahorcando, casi me corta el oxígeno, mira como tengo el cuello, me está doliendo que jode ahora. Como pude agarré la radio que tenía en la mesita y se la pegué en la cabeza, se resbaló y pegó la cabeza contra el borde de la cama y bueno de ahí el sangrero que viste.

–¡Qué bolas! Te iba a matar, como a los otros.

–¿Otros?

–Mató a otro tipo, estuve con él ayer y apareció muerto en el hotel.

–Mierda. Tenemos que irnos de esa casa y dejar a este loco solo.

–Si, pero cuando sepamos que está bien nos vamos.

–Yo creo que ya.

–No, no podemos hacer eso.

–¿Quieres que nos mate? Bueno a mi, a ti te ama y está matando a todos los que se te acercan. ¿Te vas a quedar con él aquí?

–Bueno, sí, que remedio, vete tú a casa y limpia el desastre.

–Ok, avísame cualquier cosa.



Un par de horas después vuelve a pasar el doctor Istúriz y se consigue con Darwin que estaba de pie del otro lado de la cama. Comenzaron a hablar.

–Me debes algo.

–Si, te dije que te iba a pagar, toma, muy rica esa mamada, pero quiero cogerte de nuevo.

–No hay problema ya sabes la tarifa.

–Cuando salgas de esto te llamo y cuadramos, quiero ese culito de nuevo.

–¡Mira! ¡Movió la mano!

–Es un acto reflejo, tranquilo, está sedado. Los exámenes de sangre están bien, algunos valores están alterados pero nada que preocuparse es por su misma condición. Te veo mañana. –Le dio un manotón suave en la mejilla. –sal un momento y llama a la enfermera.



Darwin salió pero no vio a ninguna en su puesto, caminó por el pasillo.



Istúriz se apoyó en la cama poniendo sus manos en la cama quedando cerca de Gonzalo. –Estos carajitos ocultan algo estaban nerviosos, ¿Qué te hicieron chamo?

Gonzalo abrió los ojos y se levantó tomando por el cuello al médido que intentaba agarrar el botón para llamar a las enfermeras. Gonzalo se levantó y lo tomó por el cuello con las 2 manos.

Giró los brazos y tumbó al hombre al piso y comenzó a golpearlo hasta dejarlo inconsciente. Lo alzó y le estrelló la cabeza varias veces contra el borde del marco de la puerta del baño. Lo desnudó y se puso la ropa y la bata del médico.



Se lavó las manos y la cara. Dejó el cuerpo en el baño cerrándolo con llave y salió de la habitación y de la clínica.

domingo, 26 de junio de 2016

SODOMITA Capítulo 9


Darwin se levantaba tarde, era sábado. Se puso un short y una franela para salir a comprar algo para desayunar. Fue al cuarto de Gonzalo y no estaba, entró al cuarto de Sebastián y estaba desnudo y aún durmiendo. Al verle el pene erecto entró y cerró la puerta.



Fue hasta la cama y con cuidado se sentó, se acercó al pene y lo tomó suavemente con su mano derecha y comenzó a meterlo en su boca, la sentía seca pero al rozar el glande con sus labios, salivó y fue mojando el pene a medida que lo introducía. Sebastián roncaba hasta que comenzó a sentir como su miembro se humedecía, sentía algo tibio entre su pene y abrió los ojos. Darwin se introducía el pene completo en su boca hasta llegar a la base y veía a Sebastián a los ojos.

–Te quiero coger.

Darwin retiró por completo el pene de su boca y respondió. –A eso vine. –Volvió a tragarse todo el miembro de su amigo.

Bajó  hasta los testículos tomándolos entre sus manos para luego metérselos en la boca y jugar con ellos con su lengua. Sebastián se movía mientras se le erizaba la piel y su pene se ponía más duro.

Sebastián se incorporó en la cama mientras el muchacho seguía en lo suyo. Estiró el brazo hasta la mesita de noche y abrió la gaveta para sacar un condón y el lubricante.



Darwin se apartó para que Sebastián se pusiera el condón y aprovechó para desvestirse.

Se montó en la cama para luego sentarse sobre el pene. Lo tomó con sus manos y lo dirigió a su culo y poco a poco iba metiéndoselo.

Cuando ya lo introdujo todo, empezó a moverse hacia adelante y hacia atrás para luego hacerlo hacia arriba. Mientras su respiración se agitaba y gemía, Sebastián gruñía. Ambos concentrados no se percataron que desde la puerta los veía su casero. Gonzalo.



Cargaba una bolsa de pan y varios folletos del Atalaya. La mandíbula le temblaba y la vena en su sien se hinchaba. Su cara se enrojecía, apretó el pomo y muy despacio cerró la puerta para irse a la sala. Dejó el pan en la cocina y se fue a su habitación con los Atalayas que lanzó al piso.

El corazón le latía a toda velocidad.



Darwin estaba enloquecido moviéndose sobre Sebastián, gritaba y gemía. Gonzalo escuchaba desde su cuarto. Cogió del piso los Atalayas y los rompió todos haciéndolos trizas.



–¡Bájate y ponte en 4, ponte 4 que quiero darte!

Darwin se bajó y sobre la cama se puso como le dijo su amigo que se fue por detrás y de una sola vez lo penetró. Lo sostuvo de los hombros y comenzó a embestirlo, Darwin gemía fuerte. Sebastián lo soltó y comenzó a masturbarlo.

–Túmbate. –Acostado lo volvió a penetrar esta vez más profundo y enseguida lo volteó para tenerlo frente a frente.

–Pajéate, quiero verte acabar.

Darwin comenzó a masturbarse mientras Sebastián seguía cogiéndoselo. Al verlo acabar, retiró el pene del culo y se arrancó el condón para masturbarse. Se corrió sobre el muchacho cayéndole el semen en su cara, pecho y abdómen.



Con cada chorro que lanzaba Sebastían gritaba con voz gruesa.

–Por una cogida así cobro muy buena plata y a ti te la doy gratis.

–Sería el colmo que me cobraras guevón. Sal de mi cuarto que quiero dormir y debe estar por llegar Gonzalo.

Darwin se vistió y se fue a comprar el desayuno. Ya de regreso, se detuvo en el kiosco para recargar su celular comprar el periódico para Gonzalo.



Gonzalo salió de su habitación y fue hacia la de Sebatián que recién salía de la cama.

–¡Epa Gonzalo coño! Llama antes de entrar. -Gonzalo lo agarró por el cuello.

–Esta es mi casa y mi casa se respeta. Aquí no vas a hacer tus cochinadas con tus amigotes y mucho menos con Darwin, Darwin es mío, me pertenece. Te mereces…

–Gon..zalo…me… haces da…ño…me estás ahogan…do.



Mientras Darwin subía por el ascensor se puso a ojear el periódico.



<<Encontrado hombre con múltiples puñaladas en hotel. Fue hallado en el baño de una de las habitaciones con 8 heridas por arma blanca, no se descarta el crímen pasional>>

A Darwin se le aceleró el corazón y entró al apartamento para contarle a Sebastián. Fue directo al cuarto y al entrar se paralizó. Su rostro palideció.

sábado, 25 de junio de 2016

SODOMITA. Capítulo 8


Sebastián Salió del apartamento y llamó a Darwin para verse y celebrar lo del nuevo carro, lo pasó buscando y se fueron a tomar unas cervezas con otros dos amigos de Sebastián.



Cuando Darwin y Sebastián se quedaron solos luego de un par de horas con los amigos, comenzaron a hablar acerca de Gonzalo.

–Tenemos que mudarnos de ese apartamento, yo creo que es hora de irnos, Gonzalo está medio loco.

­–Pero es que ahí no pagamos alquiler, donde vayamos tendremos que pagar y mucho.

–Bueno, tú ganas bastante dinero ahora, yo ajustaré mi presupuesto y lo pagamos entre los dos.

–Si, estoy ganando burda de plata pero quiero ahorrar pa’ comprarme un carro.

–Coño marico pero hay que salir de ese apartamento.

–Vamos a darle largas hasta que consigamos algo económico, él no nos va a hacer daño.

–Estás muy seguro. -Se quedó pensando. –Tienes razón el carajo está enamorado de ti.

–Palabra cierta. -Gonzalo llamaba por el celular a Darwin.

–<¿Dónde estás?>

–<Con Sebastián tomándonos algo, celebrando>

–<No bebas mucho que después llegas borracho y no me gusta eso>

–<Tranquilo Gonzalo, ya>

–<¿Y dónde están celebrando?>

–<En el León, nos vamos más tarde, luego trabajo>
–<Ok>



Gonzalo cortó la llamada y fue a ducharse para salir.



–¿Vas a trabajar ahora?

–Si, y con unas birras encima me pongo quesúo y me dan ganas de tirar más y así si me toca un viejo lo soporto más jajajaja.

–Coñoemadre jejejeje, ten cuidado Darwin.

–Tranquilo.

–¿Cuándo me das culo?

–Con ese novio que tienes no me acerco a ti ni de vaina.

–Ya lo dejamos definitivamente.

–Mmmmm, eso dijiste la otra vez.

–Ahora sí.



Sebastián dejó a Darwin en la avenida donde se pone a esperar a sus clientes y él siguió de largo al apartamento.

Un carro se acercaba a la esquina donde estaba Darwin parado. Al estar a la altura del muchacho, bajó la ventana.

–¿Cuánto?

Darwin se agachó. –Mamada 6, completo 10, si quieres un extra 15 o 20 depende.

–Verga, carito, móntate, que me han dicho que eres bueno.

Mientras Darwin se montaba, un vehículo estacionado unos metros atrás encendía sus luces y salía del puesto.



–Hueles a caña, ¿estabas bebiendo?

–Si, con unos panas.

–Te voy a coger rascao, uf que rico.

–Me pongo bien perra cuando estoy rascao.

–Me va a tocar pagar el extra.

–Vas a pagar lo que yo te diga. -Darwin se agachó para sacarle del pantalón y mamarle el pene mientras iban al hotel.



Llegaron.

–Entras tú y luego subo yo, toma, paga la habitación mientras yo recojo aquí, me mandas un mensaje.

Darwin pidió la habitación, al entrar le escribió. Cuando el hombre salió del carro, sacó un morral y cerró el carro con el seguro. Entró al hotel.

Un hombre vestido de negro se acercó al vehículo, se agachó y sacó del suéter una navaja. La clavó en el caucho trasero e hizo lo mismo en los otros 3 cauchos y entró.



Llegó a la recepción y le entregó un dinero al hombre para que le diera una habitación al lado de los que entraron antes que él. Cuando le pidió su cédula, sacó 3 billetes más para que obviara ese trámite.



–Ponte a mamar a ver si es verdad que lo haces bien.

–Dame los 5mil primero. -Le dio la paca de dinero y le bajó el interior. Un pene grueso y largo aún en reposo junto con unos pequeños testículos libre de vellos igual que el pene, toda la zona había sido afeitada.

Darwin tomó en sus manos el pene flácido, echó hacia atrás el prepucio y descubrió un glande rosado y húmedo. Acarició todo el pene que ya comenzaba a levantarse y se lo introdujo en la boca, succionándolo y moviendo la lengua por todo el pene.

–Coño papá, que rico lo haces. -Ya con el pene erecto, Darwin se movía sacando y metiendo rápidamente el pene de su boca mientras lo masturbaba.

El hombre se sentó en el borde de la cama y Darwin en el piso para seguir mamando.

–Móntate, encima de mí que quiero comerte el culo.

Mientras Darwin continuaba mamando, el hombre tenía en su cara el culo del muchacho. Le abrió las nalgas y comenzó a disfrutar dándole un beso negro y a restregar su barba en aquella zona.



El hombre de negro le dio un dinero a la mucama para que le avisara cundo Darwin saliera de la habitación o el que saliera. También que le prestara la llave para abrir el cuarto.

–¿Pero usted quiere entrar ahí para qué? –Sacó el dinero y se lo puso en la mano.

–Eso no es problema suyo.

–¿Pero va a matar a ese hombre?

–Es probable, se acuesta con mi novio.

–Ay Dios bendito, yo no quiero saber nada. –La mujer iba a irse y el hombre la detuvo por el brazo apretando con fuerza.

–Usted no se va, deme la llave y yo al salir le daré más dinero. ¿Le quedó claro?

–Si, si, si…señor.



El hombre estaba de pie junto con Darwin que tenía una pierna puesta sobre la peinadora y frente al espejo. Lo penetraba mientras le abría la nalga para ver como entraba su pene en el culo del joven. Darwin veía por el espejo como sus testículos y su pene se movían con el vaivén del hombre. Volteó hacia un lado y por el otro espejo tenía la visual de cómo lo estaban penetrando.

Aquel pene entraba y salía fácilmente del culo de Darwin que ya estaba dilatado.

Le bajó la pierna y lo volteó empujándolo a la cama.

–Sube las piernas. -Le dijo mientras lo masturbaba para poner el pene duro de nuevo. Volvió a penetrarlo. Le llevó las piernas hacia atrás levantando el culo y el poniéndose sobre Darwin. El muchacho podía ver como aquel tipo lo penetraba. Estaba excitadísimo.

El culo del muchacho estaba totalmente abierto. –Si tuviera otro guevo te lo meto, tienes ese culo abierto. Voltéate.

Darwin se puso boca abajo y el hombre se acostó sobre él. Sin abrirle las nalgas dejó que el pene entrara solo por entre ellas y se deslizara por el dilatado culo. Lo tomó con fuerza de la cabeza y empezó a mover su pelvis hacia arriba y hacia abajo. Darwin hacía lo mismo, levantaba su cadera y se movía.

–¿Dónde quieres la leche?, ¿Dónde quieres la leche?

Sacó el pene y retiró el condón, derramó el semen sobre las nalgas del muchacho que se escurría hacia adentro y aprovechó para restregarle el líquido y meterle unos cuantos dedos por el culo.



Luego de estar tumbados unos minutos en la cama, Darwin se levantó para limpiarse y de una vez irse.

–Yo me voy dame el dinero.

–Coño ya va.

–No mi pana, necesito seguir trabajando.

Sacó dos pacas de dinero y se los dio. –Te voy a llamar pronto para hacer un trio con un pana, para cogerte los dos.

–Si va, los trios es más caro.

–Tranquilo.

Darwin salió de la habitación. Vio a la mucama que se sonrió y con las mismas se levantó de la silla y le tocó la puerta al hombe de negro.

–Salió un muchacho, joven.

–Gracias.

Sacó la llave del bolsillo y abrió con cuidado la puerta. El tipo se estaba duchando. El hombre de negro se quitó el suéter y la camisa y sacó el cuchillo.

Entró al baño. El hombre estaba de espalda, Con una mano le aprisionó la cabeza tapándole la boca y con la otra mano lo apuñalaba. 8 cuchilladas le dio hasta que el hombre quedó inmóvil. El agua caliente seguía corriendo mientras por el desagüe corría la sangre que brotaba del cuerpo inerte.



Se quitó el pantalón y los zapatos y tomó la toalla, se lavó los brazos y se secó al igual que los zapatos. Se puso el pantalón del hombre que ahora estaba muerto y se puso su camisa y suéter nuevamente. Tomó las pertenencias del hombre, limpió por donde había tocado y salió de la habitación limpiando el pomo también.



–Listo señora, cuando pasen las horas reglamentarias que vengan a tocarle, ahora no haga nada.

–¿Lo mató?

–No, Jehová se encargó de él a través de mi. Era un hombre pecador que no cumplió los mandamientos.

–Ay señor usted me da miedo.

–No le tengas miedo a los que sirven a Jehová, tenle miedo a los que no lo aman ni respetan. Vaya en paz hermana. –Le dio un beso en la frente y salió del hotel rumbo a su vehículo.



Darwin tenía apenas minutos que había llegado al apartamento, no quiso trabajar más por ese día, se preparaba un sanduche cuando escuchó que abrían la reja del apartamento, salió de la cocina.

–¿Gonzalo? ¿qué haces en la calle a esta hora?

–Llevando la palabra de Jehová a la gente y a los que no la siguen apartarlos de aquí.

­–Ah ok, pero es como tarde para ti.

–¿Estás bien? ¿cómo te fue? ¿Te hicieron algo?

–Todo bien. Mira, me pagaron te voy a dar un dinero para colaborar con la casa y arregles las cosas que están pendientes de arreglar. –Le puso el dinero en la mano y Gonzalo lo botó al piso.

–Ese dinero es mal habido, viene del pecado Darwin. No lo quiero

–Vivo de eso, así que tómalo.

–No m debes nada muchacho, solo verte bien y sano me reconforta. –le pasó la mano por la mejilla y le dio un beso.

–¿Tú estás bien? Tú no das besos.
–Ve a descansar Darwin, dulces sueños.

viernes, 24 de junio de 2016

SODOMITA. Capitulo 7


Sebastián se había ganado el carro en el sorteo anual que hacen en la compañía donde trabaja y le dijo a Rodrigo que lo acompañara a verlo y hablar



–Tú me gustas mucho, pero eres un puto de mierda.

–¿Qué te parece el carrazo que me gané? No joda por fin me sale algo bien luego de muchos años.

–Yo no sé porqué te empataste conmigo si ibas a seguir tirando por ahí.

–Rodrigo alégrate por mi y dime felicidades.

–¡Eres un estúpido! Te estoy hablando de lo que siento y tú me sales con lo de tu carro. Déjame aquí. -Sebastián frenó el carro y cerró los seguros de las puertas.



–Rodrigo, ya lo hablamos, te dije que lo nuestro no iba a funcionar, sí, la cagué empatándome contigo, te pido disculpas pero esto no puede seguir.

–Pero estoy enamorado de ti. -Se le acercó a Sebastián y le dio un beso en la boca mientras ponía su mano en la entrepierna.

–Cógeme, como te cogiste al guevón ese, anda, hazme tuyo de nuevo y me olvido de ti.

–Deja de hablar tonterías, no te voy a coger. –Rodrigo lo volvió a besar y le bajó el cierre del pantalón y se lo desabotonó para luego sacarle el pene. Con su dedo esparcía por el glande el líquido preseminal que iba saliendo a medida que Rodrigo seguía y lo besaba y el pene se ponía más firme.

–No me alborooootes Rodrigo, estamos en la calle.

–Estaciónate  en el centro comercial, anda cógeme aunque sea la última vez.



Sebastián entró al estacionamiento y bajó los 4 sótanos para estar más solos. Estacionó y apagó el carro. Habían pocos vehículos, Rodrigo comenzaba a desvestirse hasta quedar desnudo. Le bajó el pantalón a Sebastián, tomó la palanca del asiento y la haló para echar el respaldar hacia atrás. Se montó sobre su ex, le agarró el pene y lo llevó hacia su culo para empezar a metérselo.

–No te muevs, no te muevas, déjame a mi, déjame a mi. –Decía Rodrigo que ya se había metido todo el pene y ahora comenzaba a moverse.

Con cada brinco gemía y gritaba más duro, Sebastián lo sostenía por la cintura, mientras Rodrigo abría sus nalgas para que el pene entrara completo. Dejó sus nalgas y se sujetó de los hombros de Sebastián, lo miró a los ojos y así se quedó mientras sus caderas se movían hacia delante y hacia atrás, Sebastián ayudaba a penetrarlo más.

Rodrigo comenzó a llorar mientras seguía gimiendo.

–Te amo Sebastián, te amo, te amo coño, no me dejes te amo. –comenzó a moverse más rápido y seguía aferrado a los hombros de su ex.

–Me vas a hacer acabar. – Rodrigo se echó a un lado, tomó de nuevo el pene y lo llevó a su boca para recibir todo el semen y tragarlo. Sebastián echó la cabeza hacia atrás, cerró los ojos, su cuerpo se estremeció y su piel se erizó.

Rodrigo se recostó en el asiento del copiloto y echó hacia atrás el respaldar para quedar al lado de Sebastián y verlo a la cara.



–Te amo, eres el primer novio que le digo eso, porque eres al que verdaderamente amo, no quiero perderte, quiero volver a se tu novio, por favor, no me dejes.

Sebastián se puso la mano en la cara y la deslizó poco a poco quitándose el exceso de sudor. Hizo un resoplido.

–Rodrigo vístete y sal de mi carro.

–Acabamos de hacer el amor ¿y no significa nada para ti? No te mueve nada, no quieres volver conmigo.

–Rodrigo, te dije que no quería tirar contigo cuando dijiste que te cogiera por última vez y te ibas a ir, pues ahora quiero que te vayas.

–Yo no cumplí tú tampoco, me cogiste. Yo no me voy.

Sebastián se subió el pantalón, se lo abrochó y salió del carro. Le dio la vuelta, abrió la puerta del copiloto y sacó a Rodrigo.

–Agarra tus mierda y te vas, no estoy para calarme a gente obsesionada, ya tuve bastante con los testigos de Jehová.

–¿Me vas a dejar aquí? Me tengo que vestir. –Le sacó la ropa y el morral y se lo tiró al piso. Dio la vuelta de nuevo y se montó en el carro.

Rodrigo vio en el piso un pedazo de bloque gris, lo agarró y se lo lanzó partiéndole el faro derecho. Sebastián frenó el carro y volvió a bajarse y corrío a buscar a Rodrigo que salió corriendo desnudo. Lo tumbo al suelo dándole Rodrigo un fuerte golpe en la boca.

–Mira guevón ya te dije que NO QUIERO NADA CONTIGO, DESAPARECE DE MI VISTA ¡LOCO!. –Se levantó del piso, se había dado un golpe en la mano. Rodrigo permaneció tumbado, estaba llorando.

Sebastián comenzó a caminar hacia su carro, antes de llegar volteó y vio a Rodrigo que aún estaba en el piso boca abajo. Se regresó y lo ayudó a levantarse y a vestirse.

–Ven al carro que tengo toallas húmedas en mi morral para limpiarte, estás sangrando.

–¿Me vas a dejar verdad? ¿no vas a volver conmigo?

–Ponte la camisa, te voy a llevar a tu casa.

–No me dejes Sebastián, no me dejes por fa, no me dejes, yo te dejo que estés con otros tipos pero no me dejes.

Sebastián no volvió a pronunciar palabra hasta que llegaron al apartamento de Rodrigo.

–Cuídate esa herida, que descanses.

Cuando Rodrigo se iba a recostar de la puerta una vez fuera el carro, Sebastián aceleró. Estaba tenso, tenía ambas manos sujetando el volante con fuerza. Llegó al edificio.

–¿Ahora dónde coño estaciono esta vaina? –Dio un par de vueltas y un carro salía de un puesto en la calle cerca de edificio.

–Diosito por fa, cuídame el carro. Mañana le compro un tranca palanca y le mando a cerrar el capó.



Respiró hondo antes de abrir la puerta, por la hora se imaginaba que Gonzalo y Darwin estaban, así que entró y los llamó.

–Buenas, buenas muchachos, necesito que salgan, les tengo una sorpresa.

Se abrió la puerta del baño y salía alguien. Un hombre con una toalla en la cintura y aún con el cabello mojado.

–Hola.

–Buenas, ¿quién eres tú?

Se abrió la puerta del cuarto de Gonzalo y salió.

–Hola, Sebastián. -Salió nervioso- Él es un hermano, del salón, se está quedando aquí porque tuvo un problema en su casa con unas tuberías…y bueno…le dije que…

–A mi no me tienes que dar explicaciones, esta es tu casa, puedes traer a quien quieras. ¿ Va a dormir en el sofá? –La pregunta la hizo Sebastián con toda la intención para ver que respondía Gonzalo. –Te puedo ayudar con las sábanas.

–No…no, no, no, va a dormir en mi cuarto.

–¿Juntos?

–Si, juntos. ¿Cuál es el problema?

–No, no, ninguno, como te dije es tu casa.

–¿Qué sorpresa nos ibas a dar? Darwin no está, ese muchacho lo voy a sentar para hablar con él.

–Déjalo ser por Dios.

–Esta es mi casa y tiene que obedecer.

–Me gané el carro que rifan anualmente en la oficina.

–¡Que bien! Felicidades, dale gracias a Jehová y que te lo proteja.

–Amén, estoy feliz que creo que me voy a tomar unas birras por ahí.

–Me parece bien, sal a disfrutar.

–Así es, me baño, me cambio y salgo así los dejo solos con sus cosas y tal.

Gonzalo, se le acerca a Sebastián y lo agarra con fuerza del brazo y lo mira fijamente a los ojos. Sebastián se puso nervioso y recordó lo del asesinato del pastor.

–Yo no sé que estás insinuando, pero entre el hermano y yo no hay nada, ¿entiendes? NADA, no estés elucubrando. –Apretó con más fuerza.

–Me estás…haciendo daño Gonzalo. –Gonzalo volvió a verlo fijamente a los ojos sin soltarlo. Su cara estaba roja. Lo soltó sin quitarle la mirada. –Disculpa, ve a ducharte–.



Sebastián se fue a su cuarto y comenzó desvestirse, se le había acelerado el corazón y se le venía a la mente lo de la muerte del pastor.