jueves, 24 de julio de 2014

Las Trampas del Amor® Libro seis. Capítulo 12. Final de Temporada

Las desgracias no vienen solas. 



Viernes, eran las cinco y cuarenta y cinco de la mañana y José Arturo ya estaba vestido. Antes de desayunar quería pasar a despertar a su novio con un beso. Keiny se había quedado en la mansión pues no tenía clases hoy.
Llegó a la casa de los empleados y entró. Keiny dormía profundamente, estaba desnudo. José Arturo se quedó unos segundos contemplando su cuerpo.

Coño, hoy amanecí con ganas de tirar y no me voy a quedar con estas ganas. Pensaba Arturo que recién se levantaba para buscar a Camila y tener un buen comienzo de fin de semana.

–Mi amor, despierta, mi malandrito, estoy aquí. –José Arturo le dio un beso en la boca mientras su mano recorría la entrepierna y jugaba con su pene. Keiny abrió los ojos, se sonrió y se estiró. Esta vez Keiny le dio beso.
–Papi, buenos días, que rico despertarme así.
–Rico estas tú así desnudito amor.

Arturo atravesaba el jardín y ya estaba cerca de la casa de los empleados, abrió despacio la puerta, entró y la volvió a cerrar igualmente despacio. Escuchaba voces que venían del cuarto de Keiny, pasó por la puerta y al ver la ventana abierta se asomó. Lo que vio ahí dentro lo paralizó; su hijo, el varón, el sucesor de los Larrazábal besaba a otro hombre mientras sostenía con su mano el pene de este.

Arturo enmudeció, se apartó de la ventana y salió de la casa, sin importar si lo escuchaban, abrió la puerta y la dejó abierta.
–Shhh, alguien entró. –Dijo Keiny en voz baja.–Asómate a ver.
–José Arturo se asomó por la puerta y lo que vio fue la otra puerta abierta. –Debe ser que se abrió la puerta, no hay nadie. Bueno igual me voy amor, nos vemos mañana. Prometido que haremos el amor, tengo muchas ganas de estar contigo.
–Yo también sifrinito, me tienes a pan y agua. Besos te amo.

José Arturo entró a la cocina y estaba su padre con la mirada perdida, su madre leyendo la prensa.
–Bendición pá, má
–Dios te bediga cielito, ¿vas a desayunar?
–¿Qué te pasa pá? ¿te sientes bien? Le puso la mano en el hombro y este sacudió el cuerpo para quitarse la mano.
–Estoy bien, todo está bien, listo.
–Ok, ok.–Le hizo un gesto con la cara a su mamá como preguntando que le pasaba a su padre–.
–Ay cielito no le hagas caso, amaneció de malas pulgas, tampoco me quiere decir que pasó. Ya lo dirá. ¿Ramona cómo sigue tu hijo?.
 –Hoy le dan de alta señora, pero ya está muy bien.
–¿Y tú que haces aquí trabajando y no estás con él que sale hoy del hospital?
–En un rato salgo para allá señora.
–Bueno, terminas el desayuno y te vas, te tomas el día para que estés con tu hijo y nos vemos el lunes.
–Gracias señora.
–Por cierto má ahora que hablas del hijo de Ramona, me acabo de acordar de algo que se me había pasado contarte. Una vez que le dí la cola a Keiny, me invitó a tomar un café en su casa y bueno, ¿adivina quién es su mamá?
María Antonia se le tensaron los músculos del cuerpo y comenzó a palidecer mientras tomaba su café.
–Yadira, la que trabajó con nosotros, este mundo es un pañuelo, que vaina tan cómica.
Se cayó la taza al piso. –BASTA YA, CERRADO EL TEMA VETE A LA OFICINA, NO QUIERO VERTE, FUERA–Gritaba Arturo.
–Pero ¿Qué pasa papá, dije algo, pasó algo?.
–¡Sal de aquí José Arturo, sal de aquí!.
–Ok, ok, me voy.
María Antonia se llevó a José Arturo de la cocina. –Es mejor que te vayas ahora cielo…esta noche tenemos que hablar–.
–Pero dime ¿qué pasó?.
–Ahora no mi amor te lo pido, vete y hablamos en la noche.

José Arturo salió de la mansión y se consiguió con Leonel.
–José, adelántate tú con los escoltas que necesito resolver unos asuntos de unos documentos personales que tengo que acomodar e imprimir, apenas termine arranco en la moto para allá.
–Dale, tranquilo.–José Arturo estaba con la cabeza revuelta–Me voy con los otros.
 Se montaron en la camioneta blindada y no encendía, revisaron y no encontraban la falla. Maikol Jackson no había llegado.
 –Vámonos en la mía, de una, necesito llegar. –Arrancaron en la camioneta. Se fueron a toda velocidad.

–¿Se puede saber qué te puso así de endemoniado? Yo sé que es impactante saber que ese niño sí nació y es tu hijo, que bueno, habría que hacerle la prueba de ADN, pero no es para que te pongas así. Yo contraté ese muchacho y cuando lo vi a los ojos te veía a ti, pero él me dijo que su mamá se llamaba…no sé ahora no recuerdo, no le dí más importancia, pero sí, me impresionó enterarme que en realidad si era. Pero tú te pusiste como un…
–Tu hijo es maricón…–interrumpió a su esposa–TU HIJO ES MARICO ANTONIA.
–Te recuerdo Arturo que él también es tu hijo. Sí, yo lo sabía, lo sé desde hace años, no me lo dijo él, lo sé porque soy su madre y lo amo.
–Ese maricón se estaba besando con Keiny en su habitación y encima son hermanos. Maricones mis dos hijos y encima se cogen.
María Antonia cerró los ojos y soltó un largo suspiro. –Esto cambia las cosas, tenemos que hablar con José Arturo sobre todo esto.
–Hablarás tú con él y en otro sitio. Ese enfermo no lo quiero en mi casa, yo no quiero desviados en mi casa. En esta casa no va seguir dándole el culo a sus amantes. Que se vaya de esta casa, ese ya no es mi hijo.
–ARTURO, DEJA DE HABLAR ASÍ, TE VAS A ARREPENTIR DE LO QUE ESTÁS DICIENDO Y ESPERO QUE NO SEA TARDE.  Aquí el único error que hay es que está enredado con su hermano y eso lo vamos a solucionar esta noche.
–Ese maricón pisa mi casa y lo saco a patadas de aquí Antonia, que no se atreva a ensuciar esta casa.
–PERO MIRA QUIEN HABLA DE ENSUCIAR LA CASA, ENSUCIAR LA CASA. ¿O ES QUE TÚ TE CREES UN SANTO?.
–No, pero soy un hombre, un macho que le gustan las mujeres, no un mariquita.
–No voy a seguir discutiendo contigo, voy a mi cuarto y luego a hablar con Keiny, tu mantente al margen de todo por los  momentos, no estás en condiciones de discutir.
–A ese maricón lo quiero fuera también.
–Esta también es mi casa Arturo así que Keiny se queda.

Leonel entraba a la casa de los empleados. Keiny seguía durmiendo y desnudo. Se desvistió. Lo único que cargaba encima era su pistola, se metió en la cama y comenzó a tocar a Keiny.

Este se despierta. –¿QUÉ COÑO HACES AQUÍ?
–Vengo a cogerte y es mejor que te quedes quieto. Este culo va a ser mio de nuevo.–Le puso la pistola en el cuello mientras se echaba saliva en su pene y comenzaba a penetrar a Keiny. Al comienzo forcejeaba y Leonel le apretaba más la pistola en el cuello hasta hacerle daño, hasta que cedió. –¿Ves? Así flojito, mira como entra, tranquilo, tranquilo, relájate y disfruta.–Keiny en realidad lo estaba disfrutando, recordó su primera vez con Leonel–.

José Arturo Iba en la camioneta en el asiento de atrás sintiendo un fuerte dolor en el dedo anular que se extendía hasta la muñeca. –¿Qué pasa Keiny, por qué estoy sintiendo esto, qué estás haciendo? Pensaba José Arturo cuando de repente se le vino a la mente Leonel.
–¡Párate!, ¡Que te pares! Regresamos a casa un momento.
Cuando la camioneta da la vuelta ya casi para salir de la urbanización, dos camionetas negras le cierran el paso. Se bajan seis encapuchados y disparan a la camioneta de José Arturo con armas largas. Abren la puerta de atrás justo donde está él y lo sacan, le colocan una capucha en la cabeza y lo meten en una de las camionetas. Ambos escoltas estaban muertos, la camioneta tiroteada. Nadie vio, nadie es testigo.

–Hasta que por fin dimos contigo joven Larrazábal. Ahora vamos a saber cuánto te quiere tu familia para pagar por tu rescate. –Hablaba el que conducía. El que tenía a su lado le dio con la culata de la pistola en la cabeza.–Maldito sifrinito, ahora si vas a saber lo que es la vida, de esta no te salvas– Y otro golpe fue directo a sus costillas.

–¿Quienes son ustedes, qué van a hacer, dónde me llevan?.
 –Estás haciendo muchas preguntas y esto apenas comienza, esto no se trata de un ruleteo por los cajeros querido primo, esto se trata de un negocio. Tú vales mucho dinerito primo, mucho dinero y nuestra familia Larrazábal, Vollmer van a pagar lo que sea para tenerte de vuelta, pero eso no será ahora, todavía falta mucho para eso primito.

¿Primo? ¿Por qué me llama primo? ¿Quién es este?.

Un largo camino le tocará recorrer a José Arturo antes de saber de que se trata todo esto.

miércoles, 23 de julio de 2014

Las Trampas del Amor® Libro seis. Capítulo 11

Un paseo traumático. 

Martes a las siete y treinta de la mañana, Maikol esperaba a María Julieta en la plaza Altamira. Él había pedido el martes libre en la mansión Larrazábal para hacer varias diligencias, en realidad cuadró con María Julieta para verse y pasar el día juntos.

–Hola mi amor.–Se dieron un beso y Maikol tomó el puesto de piloto, él manejaría ahora–.
–Vamos a buscar a dos amigas para que nos acompañen.
–Ah coño, entonces déjame decirle a dos pana para que se vengan, no me gusta mucho estar con tres carajas, voy a parecer el amigo gay. No pongas esa cara, no son malandros, son unos amigos de Chacao, yo les digo y bajan en el carro de uno de ellos.
–Mmm ok ok, mira que mis amigas son sifrinitas como yo jajaja.–María Julieta le dio un beso en la boca y le tocó la entrepierna¬–.
–Deja quieto al que está quieto que no respondo.
Llegaron a la Florida a buscar a las dos amigas. Cuando se montaron en el carro y vieron a Maikol, abrieron los ojos.
–Sí muchachas soy negro y me llamo Maikol Jackson, ¿qué les puedo decir?. Esto es lo que hay.
–Ay chico tranquilo, mi amiga es tu novia no yo, y si ella está feliz pues nosotras también y te aceptaremos. Vámonos ya para la playaaaaaaa. UUUUUUUUH.
Durante el trayecto las tres amigas hablaban y hablaban sin parar de sus cosas, de la Universidad, los hombres, compras y todo lo que se les ocurría. Maikol estaba mareado y puso la radio.
–Vamos a comprar aquí las guarapitas. –Dijo Maikol
–¡Dios guarapita! Tengo meses que no tomo.
–Bueno hoy te cansarás de tomar, voy a comprar seis botellas, quédense en el carro y bajen los seguros, ya vengo.
Maikol entró a la licorería y llamó a uno de sus amigos.
<Vamos a Marina Grande, vente con Carlos, anda, yo estoy con mi jeva y voy con dos carajitas bien lindas quien quita y se empatan ustedes jejeje>
<Dale, lo llamo y te mando un mensaje, pero lo más seguro es que bajemos y ya>
<Fino, avisame>
Salió con seis botellas de guarapita, una bebida a base de aguardiente y fruta en jugo; dos de parchita, dos de piña y dos de fresa.

–Marica ¿y que le dijiste a tu mami?
–Que iba a la Universidad a unos talleres, así que no puedo llegar muy tarde, bueno con que llegue antes de las siete está bien.
–Ay yo sí le dije a mi mamá que iba a la playa, contigo y dos amigos más.
–Y no es tan falso eso, vienen dos amigos, me acaban de confirmar que si bajan, como en 20 minutos.
–¿Trajiste cámara? Yo no.
–El celular mi amor, la otra se me quedó pero tú no las puedes montar, te van a descubrir jajaja.
–Marica las monto como en 15 días y así ya digo que fui a la playa otro día whatever ¿sabes?.
–“Ya quiero llegar y bañarme con mi sifrinita y no escuchar a estas guevonas, las voy a poner a beber que jode para que se queden quietas” Pensaba Maikol mientras seguía manejando, ya faltaba poco para llegar a la playa.

Llegaron a la playa y pidieron dos toldos y seis sillas. Colocaron la cava a un lado con las guarapitas ya enfriándose. A los 15 minutos de haber llegado, aparecieron los dos amigos de Maikol.
–Les presento a Carlos y a Roberto
–Mucho gusto Verónica
–Mucho gusto  Cristina
–Hola, María Julieta. Mmmm Roberto yo creo que te conozco o te he visto en algún sitio.
–Si, nos hemos tropezado en la Universidad, yo estudio medicina y creo que tú estas en Odontología, nos hemos visto en la cafeteria y en el rectorado.
–Chico, tienes buena memoria jejeje exacto de ahí es, que coincidencia.–Se sonrió, él le devolvió la sonrisa. A Maikol se le tensó la cara.
¬–Bueno ¿quién quiere meterse al agua? Dijo Maikol.
 –Uy no, eso debe estar fríiiio, yo quiero comer unas empanadas. –Dijo Cristina–.
–Maikol buscó su billetera y le dio plata. –Compra para todos  y jugos–
–No chico, yo tengo plata.
–Yo dije que esta salida invitaba yo señorita, así que guarde su cartera y tome. Vamos los demás al agua.
Entraron al agua Maikol, María Julieta, Verónica y Roberto. Carlos acompañó a Cristina a comprar la comida.

Ambas parejas estaban en el agua pero separadas una de la otra. Verónica y Roberto conversaban. Maikol y María Julieta se estaban besando al punto de meterse mano debajo del agua, aunque disimuladamente, la gente podía intuir que ahí algo sucedía. La otra pareja que estaba en el toldo les hizo señas para que salieran a desayunar.

–¿Y tú qué haces Carlos?.–Le preguntó Verónica–.
–Estudio administración y trabajo en la ferretería de la familia, bueno de mi papá.
–Interesante, yo estudio comunicación social y quiero trabajar en la televisión, haciendo qué, no sé pero entraré. Es mi meta.
–Ah bueno, eso es importante, que tengas claro lo que quieres.
–¿Y tú Maikol, a qué te dedicas? –Ahora preguntaba Cristina–.
–Soy mecánico, trabajaba en un taller cerca de donde vivo, pero ahora trabajo en la mansión Larrazábal también como mecánico.
–Aaaaah ok, ¿y te enamoraste de la niña rica de la casa y nadie te acepta porque tú eres pobre? Jajajaja.
–“A esta la puedo agarrar y caerle a patadas hasta cansarme” Exacto, me enamoré de la sifrinita pero su familia aún no lo sabe. Pero me imagino que cuando se enteren, echarán fuego por la boca por ser un pobre y encima negro porque hay que ver lo negro que soy, debo hasta manchar, toca, toca a ver si mancho.
–Ay pero que sensible, era una broma. “uy no sé cómo Julieta se acuesta con este negro, debe oler horrible y además ni se ve…seguro es por lo que tiene entre las piernas porque el bermuda lo delata”
 Siguieron conversando un buen rato hasta que Maikol abrió la primera botella de guarapita. Y la segunda. Al terminar, Verónica y Roberto se fueron a caminar por la playa. Llegaron al final y había una zona de árboles donde muy poca gente se acercaba. Entre risas y pellizcos se metieron al pequeño bosque. Ambos ya estaban algo alborotados por el aguardiente, sobretodo ella.

Llegaon hasta un pequeño árbol donde estaban lejos de las miradas de la gente de la playa y de los pocos que caminaban por ahí. Roberto comenzó besarla y a tocarle los pechos. Una mano bajaba a su entrepierna. Verónica se estremecía. Roberto ya marcaba una erección en su short. Se bajó la parte delantera y le bajó el bikini a ella.
–No por favor, no, no, todavía no, sin condón no.
Roberto se detuvo. –Yo tengo en el bolso luego regresamos por ellos, ¿quieres? Mámalo–.
Ella se agachó y comenzó hacerlo, pero se acercaba gente y él la detuvo. Se acomodaron y salieron de ahí. Se reían por la aventura. Al llegar al toldo bebieron otra botella con los demás, conversaron, rieron y echaron cuentos.

Maikol y María Julieta volvieron al agua y entraron más a lo profundo pero aún daban pie. Hicieron el amor en el agua.
–Me está doliendo, tienes ese pipí enorme.
–No es el pipí, es el agua que no lubrica, el roce se siente más. Pero aguanta que esto está muy rico.
Se besaban. María Julieta abrazaba con sus piernas a Maikol.
–Para para, estoy mareada y borracha jajaja.
Maikol se detuvo, se vistieron y salieron. –Me cortaste la inspiración sifrinita–.
–Tranquilo que ya repetiremos, quiero seguir bebiendo.
Llegaron de nuevo al toldo y sólo estaban Cristina y Carlos. Verónica y Roberto regresaron al bosque, esta vez sí lo hicieron.
–Vamos a abrir otra botellita que todavía quedan. –Decía Maikol–.
–Ven sifrinita bebe de la botella. –Le pasó la botella y luego se la pasó a los demás y así se bebieron todos, sin vaso–.
Venían de vuelta la otra pareja y estaban felices.
–Marica llévate al negro al bosque y háganlo ahí es lo máximo. –Le dijo Verónica a María Julieta al oído.
– Ya lo hicimos en el agua ¿Lo hiciste con Roberto?, ¿y que tal?
–Dios, divino ese niño.
Abrieron otra botella y el mismo procedimiento; se pasaban la botella y bebía cada uno.

–Vamos pal bosquecito negrito, vente.
Se fueron a caminar y llegaron al bosque. –Te voy a coger en ese árbol, parada, vente.
Comenzaron a hacerlo y unos segundos después a María Julieta se le pusieron los ojos blancos, se puso tensa y se desmayó. Cayó al suelo.
–Sifrinita, sifrinita, ¿qué te pasa?, sifrinita, Julieta, no me asustes MIERDA. –Comenzó a darle cachetadas para que reaccionara pero nada, no se movió. La alzó y la cargó corriendo con ella en brazos por la playa.
Llegó al lugar donde estaban los demás.
–Vámonos ya, tenemos que llevarla a un hospital, no sé que tiene.
Las muchachas se montaron en el carro de Carlos y Maikol iba en el carro de María Julieta con ella.
–Mi amor aguanta, despierta coño. ¿qué tienes, qué tienes?
Centro de Diagnóstico Integral. –Entraremos aquí mi amor, aguanta, aguanta, aguanta– Le hizo señas al otro carro para que lo siguiera.
Entraron al centro con María Julieta en brazos.–POR FAVOR, ALGUIEN QUE LA ATIENDA, ESTA INCONSCIENTE–. Llegaron unos camilleros y la acostaron. Entraron en emergencia, un espacio reducido que estaba colapsado.
–Salgan de aquí, ya les avisaran alguna novedad, esperen afuera.
Cada 15 minutos Maikol entraba a emergencia a ver si atendían a María Julieta. Una hora después sale uno de los médicos.
–¿Quién es familia de María Julieta Larrazábal? Un tono cubano que impresionó a Maikol.
–“Coño la vaina es verdad, aquí hay cubanos” Si, somos sus amigos, ¿qué pasó?
–Bueno, vaya, la muchacha tiene un coma etílico, ¿ustedes qué tomaron?
–Unas guarapitas.
–¿Ustedes saben que esas bebidas no tiene permiso sanitario y además que la mezclan con cualquier cosa y  pueden usar hasta fruta pasada?
–Coño papá sí, si lo sabemos ¿pero ya está bien, se va a poner bien?.
–Se está recuperando, pero hay otra cosa. La muchacha está embarazada, creo que no lo sabía ni ella porque lo que bebió vaya era para un batallón. Tiene nueve semanas de embarazo. Todo se detuvo en el entorno de Maikol, su vida le pasó frente a sus ojos; el barrio, su casa, su familia, el papá de María Julieta hablando con él alentándolo a tener sexo con su esposa, María Antonieta teniendo sexo con él, su amigo Keiny. Se imaginó que lo botaban de la mansión.
–¿A que hora no las podemos llevar Doctor? Decía Maikol, no podía pensar en otra cosa sino en el bebé.
–Dentro de una hora podrá salir de aquí ahora por favor esperen en la entrada del centro, tenemos mucha gente hoy.

Una hora después salían del centro de salud con María Julieta.
–¡Marica estás embarazada! Y encima de este negro. ¡Qué bolas!. Decía Cristina
Maikol se volteó y agarró por el cuello a Cristina. –¡Este negro tiene nombre blanca de mierda!
–¡Suéltala Maikol!, mosca– Le dijo Roberto. Maikol la soltó.
–Carlos, llévate a estas dos a su casa por fa, yo me voy con María Julieta.

Ya iban subiendo a Caracas. Maikol manejaba. –Un bebé sifrinita, vas a tener un bebé. Voy a ser papa– Iba sonreído.
 –Mis papás me van a matar, me van a matar…
–Tranquila mi amor, en este peo nos metimos los dos, yo no te voy a dejar sola coño.
–Gracias negrito…no me dejes sola, yo pensé en esa camilla cuando me lo dijo el médico, que ibas a salir corriendo y te ibas a desentender.
–El tipo que dejó preñada a mi mamá si se desentendió de mi, es más, ni lo conozco. Y yo no quiero eso para mi chamo o chama, lo que venga. Yo lo voy a querer, cuidar y proteger y ahora más que casi lo mando pal otro lado con todo el alcohol que te dí hoy.
–No sabíamos mi amor,  apartir de hoy me cuidaré.–Sonó el celular de María Julieta–Mi mamá, espera.
<Hola mami…si, ya voy para casa, tranquila todo bien, hablamos ahora que estoy manejando, besos>
–Dios que terror tengo, no sé como se lo voy a decir, pero hoy no.
 –Tranquila que ya buscaremos el momento, se lo diremos los dos.

Llegaron a Caracas, María Julieta dejó a Maikol en el metro y ella siguió a su casa.

martes, 22 de julio de 2014

Las Trampas del Amor® Libro seis. Capítulo 10

Disfrutando los beneficios. 

Gabriel dormía plácidamente en la amplia cama. Comenzó a moverse y a estirarse envuelto en las sábanas.
Augusto estaba de pie frente a la cama, ya vestido y tomando un café.
 –Buenos días caballero. Parece que ha dormido muy bien.
–Mmmmmmm ¡Buenos díiiias! ¿Qué haces ya vestido? Ven quédate aquí empiernao conmigo, además me debes algo.
–En la cocina está tu desayuno listo. Terminas de comer te duchas, te vistes y te vas a casita.
Gabriel terminó de estirarse y con el ceño fruncido vio a Augusto.

–¿Perdón? Así ¿sin anestesia? Me voy.
–Si papá, tengo que ir a la Colonia Tovar a visitar a mis papás que viven allá. Bajo tempranito mañana.
–Ah ok, bueno, no me habías dicho nada, podíamos haber dejado nuestro encuentro para otro día. –Se levantó de la cama y se puso en interior– Voy a desayunar.
–No tengo porque darte explicaciones de mi vida, no somos nada, si eso llega a ocurrir será otra cosa. Te acompaño a desayunar.
Coño…este pana es más frío y es una panela de hielo, que seriedad. Esto se ve muy bien.
–Disfrútalo. Tanto como yo disfruté tu cuerpo anoche. Estuvo genial.
–Vaya, pensaba que los sentimientos se te habían ido de paseo…
–Tranquilo soy el mismo de ayer. Buen provecho, voy a recoger unas cosas en el cuarto para mi visita, ya vengo.
Luego de acomodar un pequeño bolso para irse a ver sus padres, salió a la cocina y acompañó con otro café a Gabriel.
–Bueno Gabo, si te quieres duchar en el baño tienes todo, jabones, gel, champú, toallas, lo que quieras. Yo me voy a ir para no salir tarde, cuando salgas simplemente cierra la puerta y la reja y bajas por las escaleras, abajo abres la reja de salida. Si te quieres quedar un rato más puedes hacerlo. Me voy. –Le dio un beso en la boca. –Estamos en contacto, te aviso para vernos en la semana, una cena, un cine o simplemente venir para acá, bye.
–Bye, ve con cuidado, avísame cuando llegues a la Colonia Tovar.

–Chao, un beso.
–Carajo que tipo tan seco…que arrecho. Pero anoche tiró… Dios, un demonio, tira divino el carajo. Pero me tiene desconcertado, ¿querrá algo serio?. Veremos que pasa.

Camila Restrepo llegaba al apartamento que Felipe le habiá dejado como usufructo. Estaba con con sus hijos, su mamá y Antonio, el Notario que conoció el día de la lectura de la herencia.
–Wao, esto está increíble…no me lo puedo creer.
–Pues creálo, aquí vas a vivir y disfrutar de esto por 30 años. Aunque tienes la opción de comprarlo.
–De momento instalarme y ver que hago con mi vida, porque aún no sabemos cuando me dan la cuenta con los dólares, ¿no?.
–Pues eso va a tardar unas semanas más así que no cuentes con eso ahora para hacer tus cosas.
El apartamento tenía tres habitaciones, en uno estarían los niños, en el otro su madre y el principal para ella.
–Voy a avisarle a la gente de la mudanza que suba tus cosas. –Le dijo Antonio–.
Comenzaron a subir las maletas y varios muebles al nuevo apartamento. Mientras la mamá se encargaba de la gente, Antonio se llevó a Camila a la habitación personal. –¿Hoy si me vas dar lo mio?–
–Heeeey no, no, está aquí mi mamá, te dije que no.
–Te pago, es tu trabajo, pero quiero estar contigo.
–No se trata de eso chico, mi mamá no sabe en que trabajo y además que no voy a hacerlo con ella y mis hijos aquí. Deja que me instale y cuadramos.
–Adelántame algo, anda, una mamadita, rápido.
Camila accedió y se sentó en la cama y le bajó el cierre del pantalón. Ella estaba concentrada en su asunto cuando de repente abren la puerta.
–Ay disculpen, disculpen, perdón. –Uno de los empleados de la mudanza había abierto la puerta, pero la cerró inmediatamente.
 –¿Ves a que me refiero?, acomódate y salgamos.
Salieron de la habitación y la sala estaba revuelta, los niños corriendo entre los muebles y la madre de Camila estresada entre las cajas y los niños. Camila se vio con el muchacho que había abierto la puerta. –Disculpe la intromisón señorita–
–Tranquilo, ¿cómo te llamas?
–Ernesto.
–Toma Ernesto, esta es mi tarjeta, cualquier cosa me llamas.
–Gracias, la llamaré.
Antonio no logró ver que había pasado pero se dio cuenta que algo pasó. Se acercó a Camila.
 –¿Qué pasó con el tipo ese, qué te dijo?
–Ay chico dejas los celos que tú y yo no somos nada. Simplemente me pidió disculpas por lo sucedido y me entregó una tarjeta de la empresa para próximas mudanzas, más nada.
–Mmmm ok, bueno belleza voy a ayudar a tu mamá a meter sus cosas en el cuarto y me voy.
 –¿No vas a comer aquí?
–Acuérdate lo que te dije, hoy es domingo y tengo que comer con la esposa y los hijos, sabes como es.
–Si, si, ya me conozco esa historia. Ve, cuando tengas tiempo para mi, me avisas.
 –Me acabas de decir que no somos nada, deja el reclamo.
–Ve a ayudar a mi mamá y te vas, ¿sí?.
Camila estaba feliz, ahora comenzaba una nueva etapa en su vida, tenía que sentarse a pensar que iba a hacer, seguir con lo que está haciendo, montar un negocio o algo. –De momento tengo que seguir haciendo lo que hago porque dinero no tengo, bueno, no mucho, tengo que seguir produciendo mientras llegan los dólares y sentarme a pensar–.

Lunes 10 de la mañana, Camila Andueza y su hermano Gabriel llegaban a la disquera donde Felipe negoció la producción del disco de Camila.
–Estoy nerviosa hermanito, estoy temblando y más porque no sé hasta donde llega la negociación de Felipe.
–Ya se van a enterar, créanme que es un buen negocio y si todo sale bien van a venir cosas muy buenas. –Les dijo el abogado y albacea de Felipe–.
–Que así sea. Espero que valga la pena porque estoy escapado del comando.
–Gracias hermanito.
Entraron a la sala de reuniones. Ahí estaba el presidente de la disquera y dos productores.
–Buenos días señorita Andueza, señor Andueza, entiendo que usted es su manager.
–Así es, su hermano y manager, Gabriel Andueza.
–MMM Tu trabajaste en el periódico El INFORMADOR, ¿cierto?
–Así es, hace tres años.
 –Eres muy bueno….Podemos conversar luego. –Hablaba el presidente de la disquera–
–Bueno, como ya saben esto es un negocio y como tal se manejó, estás aquí por un convenio de bastante dinero para que grabaras un disco, –Hablaba uno de los productores– sabes que la situación del país no está como para que salga un desconocido o desconocida a la palestra musical, sería un fracaso rotundo. Así que nosotros vamos a apostar a ganador. Para eso nos contrataron. Tenemos a dos talentosos compositores, a lo mejor un tercero, sería bueno que tuvieras una canción tuya.
–Si, la tengo, de hecho tengo cuatro y aquí están las maquetas.
–Ok, luego las escucharemos. Vamos a manejarte como producto de intriga. Vas a sonar en las emisoras sin que nadie sepa quien eres. Habrá una campaña de intriga por television. Imagínate la cantidad de dinero que han invertido en ti, que vamos por una campaña en televisión. Esto no se ha hecho en más de 15 años, así que tenemos que hacer un producto de calidad y aquí gran parte del peso lo llevas tú, aunque la maquinaria te va a ayudar.
–Nuestra maquinaria esta unida a un canal de televisión, vas a firmar exclusividad con ellos una vez que el disco salga a la venta. Un primer tiraje se va a adquirir con la compra del periódico EL INFORMADOR  dando una cantidad de dinero, pequeña, el resto del costo lo asume el periódico y nosotros.
–Está muy bueno eso, ¿pero las ganancias de ese tiraje, las va a percibir Camila?.
–Bueno es algo complejo, esta negociación es atípica, tu hermana va a recibir un pago mensual mientras dure la intriga, la elaboración del CD y comience la promoción, luego de ahí hablaremos de las regalías. La campaña de intriga debe durar 45 días. Aquí está el contrato en detalle, se lo llevan, lo estudian con su abogado y en 72 horas queremos una respuesta. Tenemos que escoger un nombre artístico, nos parece innovador usar tu apellido, que la gente no sepa si eres hombre o mujer y tu voz, en eso, ayuda. Felipe nos dijo que te gusta la balada y ritmos tropicales.
–Así es, pero puedo cantar lo que gusten y se acople a mi voz eso ya lo verán ustedes cuando escuchen la maqueta.
–Ya le hemos escuchado Camila. Está excelente. Tienes una voz extraordinaria, podemos irnos por el POP tropical una que otra balada. Por supuesto nos lanzaremos con algo bien pegajoso y hasta hemos pensado hacer un cover de alguna canción, decide cual te gusta o la que hayas cantado más en tus toques y aquí la pulimos y le damos tu sello personal.
–Todo eso lo vamos a discutir el jueves cuando acepten los términos del contrato. Ahí está especificado todo, hasta tu pago mensual que acordó Felipe para ti.
Este cabrón al final se fue siendo buena gente. Que hijo de puta. pensaba Gabriel.
Justo antes de que Gabriel se levantara de la silla, una de las rueda se partió y la pata cedió cayéndose él al suelo. Coño palabra cierta, el cabrón me jode tirándome de la silla.
 –¿Todo bien Gabriel? –Decía el presidente. Todos se levantaron para ayudarlo.
 –Si si, todo bien gracias jeje no fue nada. Bueno el jueves estaremos aquí con una respuesta y cuadrando detalles sobre la campaña.

Salieron de la disquera contentos. Iban a ir a un restaurante a celebrar y a hablar con el abogado con más calma.
–Creánme que este contrato está blindado. Aquí obviamente se beneficia la disquera pero ustedes también. Felipe selló el contrato para beneficio tuyo. Es decir Camila, la disquera te va a hacer famosa cueste lo que cueste. Cuando lo leas, verás que tienes garantizados dos CDs, en el caso que ellos no cumplan te pagaran una indemnización, si pasa lo contrario ahí si que sales un poco mal parada pues tendrías que pagarles tú a ellos. A menos que hayas hecho negocio con otra disquera y ellos asuman la multa. Pero créeme que no es el caso. Vamos a brindar y pidan lo que quieran. Felipe Gutierrez paga…Salud.

lunes, 21 de julio de 2014

Las Trampas del Amor® Libro seis. Capítulo 9

Tarde de esparcimiento Parte 2 

Ya eran las nueve de la noche y los padres de José Arturo se habían retirado a su habitación. María Julieta estaba entretenida con los amigos de su hermano. Keiny y José Arturo se desinhibieron y estaban en una tumbona abrazados y abrigados. Gabriel y Augusto estaban apartados de los demás hablando y besándose. Carlos Luis se fue a acostar, pues se sentía mal.
–Hey Augusto, Gabo, vengan acá antisociales.
–Me cae mal ese Augusto, ¿pa qué lo invitastes?
–¿Tú para que crees que lo invité? A ver si Gabo termina de conocer a alguien que de verdad le mueva el piso.
–¿Y ustedes e intercambian los machos pa cogérselos? Coño papi, que vaina con lo de Carlos Luis…que cagada…feo, feo. ¿Lo vas a ayudá?
–Keiny no empieces y no estés hablando guevonadas…En lo que pueda y él quiera, lo ayudaré, así lo haré amor.
–Yo también.
José Arturo se levantó de la tumbona junto a Keiny.
–¿QUIÉN QUIERE METERSE A LA PISCINA?
–¿Qué? Con este frío estás loco.– Decía Lucía.
–La piscina está climatizada, tranquilos y además aquí tenemos toallas bien grandes y gruesas para el frío.
Se quitó la ropa y quedó en traje de baño y se lanzó de clavado al agua. Lo siguió Keiny.
Todos se lanzaron al agua, menos Susana.
–Vente Susy, lánzate.–Le gritó José Arturo.
–No mi amor, tranquilo, estoy con la visita. Yo les preparo los tragos y me acerco al borde. ¿Qué quieren tomar?.
Todos pidieron su tragos y a los pocos minutos Susana regresaba entregando a cada uno su bebida.
–¿Qué me querías contar malandrito?
–Ay papi… bueno…este…es que…cuando yo trabajé en otras casa limpiando piscinas y jardines…bueno…yo… tiré con las dueñas de las casas…y varias de esas casas son de por aquí.
–Ya va, ya va, ¿te acostaste con las mujeres de esas casas?
–Bueno, las mujeres no, sólo las dueñas.
–Ah bueno ya me quedo más tranquilo. ¿Pero qué es eso? Ya va, tú eres el jardinero que se acostó con Susana, la mamá de Lucía, ella me contó eso hace meses…
–Y también con la mejor amiga de tu mamá…es que esas viejas todas andan o andaban quesúas, no sé…y yo me las cogí.
–No puedo creer esta vaina, por eso pretendías cogerte a mi mamá también.
–Bueno….más bien ella a mi, pero es que yo…ya estaba embobao contigo y no quería pero ella insistía y como sabía que iba  a ser mi suegra pues lo dejé así
–Ay que lindo. ¡Pendejo! ¿Hay algo más que debo saber de mi marido?
–Sí, que esto te lo iba a contar seguro Lucía por eso yo me adelanté cuando la ví aquí. Y bueno hay otra cosita…
–¿Qué pasó Keiny?
–Te amo. Verga y que bonito ese poco ‘e vainas que dijistes cuando me presentastes con tus amigos…se me aguó el guarapo.
–Yo también te amo mi lindo. Sólo te pido algo.
–¿Qué papi?
–Bueno dos. No vuelvas a acostarte con una mujer en tu vida mientras estes conmigo y lo otro que ya no me digas papi.
–Con la única mujer que compartiré cama será con mi hija cuando adoptemos una.
José Arturo quedó sin aliento por unos segundos y sus ojos se llenaron de lágrimas. No hizo otra cosa que tomar a su novio por la cabeza y besarlo.
 –Te amo carajito, te amo como nunca he amado a alguien en esta vida. Ojalá tengamos vida para vivir eso y que podamos adoptar.
–No joda unos vientres en alquiler y fuera ese peo.
–jajaja loco.
José Arturo salía de la piscina para buscar otro trago. Lucía salió también y lo acompañó. –José, quiero hablar contigo–
–Aja, cuéntame.
–Mira…es sobre Keiny…tu novio…tú te acuerdas cuando yo te conté que teníamos un jardinero…
–Si, si  Lucy, esa historia me la sé y también sé que el jardinero es Keiny. Toda esa historia me la contaron y el pasado de mi novio no me interesa. Es duro lo que te estoy diciendo porque es tu mamá pero tampoco fue que la obligaron, ella quería, así que tranquila mi amor. Keiny y yo ya lo hablamos y todo perfecto. Acompáñame a servir unos tragos.
–Wao…bueno…que bueno que te lo tomaste bien…aunque te confieso que me chocó verlo aquí y encima que sea tu novio, pero en fin, esa es tu vida y si tú eres feliz yo también.– Lucía lo abrazó y le dio un beso en la mejilla.

Sirvieron los tragos, compartieron un par de anécdotas entre risas y regresaron a la piscina para repartir las bebidas.
–Bueno señores, todavía queda noche y alcohol así que a seguir disfrutando–Fue hasta donde Keiny y le dio un beso en la boca. No se había sentido tan libre en su casa como esa noche, sabía que eso era momentáneo pero lo estaba disfrutando.
Susana se acercó a José Arturo. –Hola Keiny, ¿te puedo robar a nuestro novio unos minutos? Jejeje quiero hablar con él en privado.
–Claro mi reina pero me lo traes de vuelta rápido jejeje–.

Ambos se fueron a un extremo del jardín un poco apartados del grupo.
–Cuéntame–
–Estoy embarazada.
José Arturo se le quedó mirando a los ojos sin hablar, pasaron varios segundos.
–Coño…¿no habíamos quedado en que eso iba a estar en stand by mientras resolvíamos?
–Bueno sí José, pero estoy saliendo con Dumas, tú sabes y bueno, yo me estaba cuidando pero no sé, ese hombe tiene espermatozoides de caballo porque estoy tomamdo pastillas desde hace meses y meses. Dumas no lo sabe aún, no creas anda medio molesto con este acuerdo contigo pero lo ha ido asimilando pero esto cambia las cosas.
 –Wao…¿cuánto tiempo tienes?
–Ocho semanas
Otro silencio. Un suspiro y continuó. –Bueno, dame un chance de un mes y resolvemos, terminamos la relación, te voy a pedir que poco poquísima gente sepa del embarazo porfa hasta que resolvamos ¿sí?
–Ok mi amor,  y discúlpame.
–No chica, nada que disculpar, yo te metí en este peo, tú tienes una vida, y esto tarde o temprano iba a suceder, no lo esperabas pero sucedió y es lo más bonito que te va a pasar en la vida así que pa’lante. –Le dio un beso–.
Ya era las 11:30 de la noche y Susana ya se quería ir. –¿Será que uno de tus escoltas me puede acompañar hasta casa?–
–Claro mi amor, vente que te acompaño. –Llegaron a la entrada y estaba Leonel.
–Hola Leonel, por fa ¿puedes acompañar a Susy hasta su casa?–
–Claro vale, ¿cómo estás Susana?
–¿Bien y tú? Ay gracias Leonel de verdad me da como miedo irme sola.
José Arturo regresó a la piscina y le bajó el volumen a la música para no molestar a los vecinos ya que se acercaba la medianoche. Todos seguían dentro de la piscina. Keiny se estaba sirviendo otro trago. En una esquina de la piscina en la oscuridad estaba Augusto y Gabriel. Gabriel estaba pegado en el rincón y sin el traje de baño puesto, Augusto se lo había quitado.
José Arturo se acercó a esa esquina de la piscina y se agachó. –¿Por qué no se van al apartamento de Augusto y tiran allá en vez de hacerlo en mi piscina?–.
Augusto se echó a reir. –Disculpa José, el alcohol ya está haciendo estragos, tranquilo que nos iremos a mi casa y seguimos, aquí nos portaremos bien–. Se abrazon y se besaron. José Arturo los dejó solos y fue a buscar a su novio.

–Y pensar que yo no iba a venir, de hecho tenía que ir a trabajar hoy a la oficina, José Arturo me insistió que viniera, creo saber porqué  y bueno gracias a Dios vine y me relajé en esta parrillada y conocí gente interesante.
–Que bueno escuchar eso, yo también me alegro de haber venido y ahora estar aquí en buena compañía. No sé que pueda pasar mañana, pero ¿te puedo pedir algo?.
–Uy, a ver ¿que será eso?.
–No te afeites más nunca en tu vida los pelos del pecho por favor.
–JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ok ok.
–¿Por qué te los quitas?
–La verdad me gusta como se me ve rebajaditos, pero no tengo problema en dejárlos crecer, eso sí, no te prometo dejarlos largos por siempre pero lo puedo hacer por un tiempito.
–Wao, que rico jejeje.

12:35 de la noche Keiny y José Arturo se desaparecieron un rato,  el resto del grupo estaban fuera de la piscina hablando. Al rato se incorporó la pareja anfitriona. –EEEESOOOOOO le dieron lo suyo señor Larrazábal–. Todos rieron, María Julieta sonreía y pensaba. “Ojalá estuviera mi negrito aquí”.
Augusto conversaba con Gabriel. –Carlos Luis fue tu pareja y está aquí en casa de José, ahora durmiendo, pero aja, ¿se va a quedar aquí? ¿lo vamos a llevar a su casa?–
–Me da vaina despertarlo, lo que puedo hacer es buscarlo mañana, bueno, hoy más tarde.
–No lo vayas a dejar solo, mira que está pasando por un momento difícil y además por lo que me has dicho está solo. Ayuda al carajo en lo que puedas
–Tranquilo, que no lo voy a dejar solo. Él sabe que cuenta conmigo. Y tranquilo que yo lo que siento por él es un gran cariño, lo adoro. –Le dio un beso a Augusto en la boca. –Y tú me gustas– le dijo Augusto.

Augusto y Gabriel se fueron pero los demás amanecieron en la mansión, siguieron en la piscina hablando y bebiendo. José Arturo estaba relajado y feliz, añoraba esos momentos con los amigos.

jueves, 17 de julio de 2014

Las Trampas del Amor® Libro seis. Capítulo 8

Tarde de esparcimiento. Parte 1 

La semana transcurrió movida para las empresas Caruao y su directiva. El sector alimentos específicamente la sección de helados se paralizó casi por completo desde el martes, sólo el 10% del personal de helados Sabana está trabajando. Reclaman un contrato colectivo nuevo, esta vencido desde hace mas de un año. A eso se le suma que los que paralizaron la empresa son gente que apoya al gobierno que actualmente conduce al país. La falta de producción y distribución del producto a nivel nacional se comenzará a sentir en un par de semanas si no se levanta el paro. Como agregado, la falta de divisas hace imposible la adquisición de materia prima importada, al igual que repuestos para la enorme maquinaria que mueve todo el proceso de elaboración del helado que es casi centenario en el país.

Keiny, continuaba con sus estudios, le estaba poniendo empeño para sacarlo en el plazo estipulado. Su trabajo en la empresa iba en ascenso pues él quería aprender de todo, a veces se quedaba hasta más tarde de la hora para fijarse en cómo se montaban los cuadros de administración, como se llevaba el inventario, como era el control de personal de su área. Más allá de reparar y revisar la flota de carros asignada a la gerencia donde trabajaba, el quería saber como era todo el manejo de la gerencia, qué hacía cada quién. Preguntaba, él se sentaba a escuchar y anotaba todo, tiene buena retentiva. “Yo quiero ser gerente de esta empresa no joda le voy a echá bolas que jode, me mojaré el culo pero lo voy a lograr” pensaba Keiny mientras revisaba archivos en la computadora y hasta documentos confidenciales que no debería estar viendo pero se las ingenió para acceder a ellos.

José Arturo vivía en un estres constante por los nuevos acontecimientos de la empresa y el bombardeo mediático al que estaba expuesto. Todas las semanas lo llamaban de algún programa de la radio para hablar de lo mismo; escasez,  futuro del país y de la empresa, aunque ahora también solicitaban al Gerente de helados Sabana para que diera su versión de los hechos. La pregunta recurrente en las entrevistas era: –¿Caruao se va del país?– Y José Arturo siempre respondía lo mismo, como un loop aprendido: –Caruao es una empresa nacida en Venezuela, netamente venezolana y de aquí no se va a ir jamás, podremos estar en varios países del continente surAmericano, pero nuestras bases y nuestra gente es de aquí. Caruao es Venezuela–.
Esta última frase la tomaron para la publicidad institucional de la empresa que saldría en los próximos meses y llevaría la firma de José Arturo Larrazábal.


El joven empresario planificó para el sábado una parrilla con sus amigos más allegados. Quería desconectarse del problema de la empresa y relajarse un poco. Entre los invitados estaban Gabriel, Carlos Luis –Gabriel le pidió el favor a su amigo que lo invitara, luego le explicaría–, Julieta, su novia y Augusto su Director de mercadeo. Keiny iba a estar presente pero de manera intermitente pero José Arturo lo quería cerca.
–Te quiero presentar frente a mis amigos, para que veas que no estás en la sombra y que me da pena que sepan de ti.
–No te quiero incomodar sifrinito, es tu gente, disfruta con ellos.
–Deja la tontería, vas a estar conmigo.

Dos de la tarde y ya estaba el carbón montado en la parrilla listo para encenderlo. De eso se estaba encargando Keiny, le encantaba. Gabriel llegaba a la mansión con Carlos Luis. Al entrar ambos al área de la piscina José Arturo quedó impresionado al ver lo desmejorado que estaba.
–Hola Carlitos, ¿cómo estás?
–Bueno…ya me ves y por tu cara ya te respondiste jejeje pero no quiero hablar de eso hoy, quiero distraerme, que te cuente Gabo luego, ¿tienes cerveza o un whisky?
–Carlos…ya hablamos de eso. Le dijo Gabriel.
–Un par de cervezas prometido y ya.
Llegaron un par de amigos de la Universidad, otro de la empresa que a pesar de estar cerca no se veían casi, dos amigas, una de la Universidad y la otra del colegio, todos se conocían entre sí gracias a esas reuniones que muy pocas veces se organizaban. Faltaban por llegar Julieta y Augusto.
Los que estaban se sentaron en la mesa que estaba en la piscina y cerca de la parrilla. Conversaban y se ponían al día. Todos sabían de que José Arturo es gay pero tenían claro que deben ser discretos como siempre.

–Voy a aprovechar que ya están aquí y mis padre no bajan todavía, para presentarles a alguien. Una persona que me ha cambiado la vida desde que llegó a mi. A lo mejor es cursi lo que voy a decir pero estoy en confianza con ustedes, él es el sol que me ilumina. Es un sueño perfecto, todo lo que buscaba en alguien lo encuentré en él, por él volví a creer en esto que llaman amor. Les presento a Keiny Chacón. Lucía, la amiga de la Universidad, quedó petrificada al verlo. Keiny todavía no se había fijado en quien era. Lucía es hija de Susana una de las amigas de María Antonia que llamó para tener referencias de Keiny y que le contó que se había acostado con ella.
Por Dios, ese es el niño que se acostó con mi mamá, que locura y es el novio de José Arturo. Tengo que contarle…¿le cuento o no le cuento? No, no, no, yo no le cuento nada mejor. Pensaba Lucía.
En ese momento cuando le tocó saludar a todos, vio a Lucía y se le secó la garganta de repente. Esta es la jeva hija de la señora esta…verga ¿Susana, Susy? Nos pilló tirando…que no suelte la sopa que me jode, mejor le cuento yo al sifrinito antes.
–Gracias a todos y bueno bienvenidos aunque esta no es mi casa es de mi pap… de José Arturo, espero que disfruten la parrilla y la charla. Yo me voy a encargar de la carne, el pollo y los chorizos, así que el que quiera chorizo pida por esa boca– Dijo Keiny
–Upaaa eso fue contigo Clara –La amiga del colegio–que estás necesitada de chorizo jajajajaja dijo uno de los amigos de José Arturo.
–Idiota, pendejo jajajaja yo no estoy requerida, estoy tranquila. Gracias Keiny, un gusto por fin conocerte y bueno espero que lo de ustedes se consolide y este hombre ya se quede contigo por siempre. Salud.
–SALUUUUUD–Dijeron todos.
La carne y los chorizos ya estaban en el fuego. Los papás de José Arturo y María Julieta se acercaron y saludaron al grupo. José Arturo aprovechó para hablar con Gabriel un poco apartados del lugar.
–Aja, cuéntame, ¿qué pasa con Carlos?
–Bueno el lunes se apareció en el comando para hablar conmigo, fuimos a su casa para estar más cómodos…y bueno me dijo que tiene cáncer…de próstata y lo tiene avanzado…Está muy asustado y lo que ha estado haciendo es beber y beber y no cuidarse hasta que fue al médico. Me dijo que los exámenes los vio unos amigos de Holanda creo que me dijo y coincidieron con el diagnóstico de aquí. Tiene que empezar con la quimio y la radioterapia YA. Y no hay reactivos para la quimio.
–Los traemos de afuera, ¿cuál es el peo? Que me de los datos, informes y traemos esa vaina del norte. Caruao tiene convenios podemos resolver. ¿Tan avanzado está?
–Parece que sí…por eso lo urgente de empezar ya. Carlos está muy mal, no por lo de la enfermedad sino él, se abandonó, bueno ya lo viste. Me pidió que me mudara con él mientras dure el tratamiento, no quiere estar solo.
–¿Y que decidiste?
–Lo voy a hacer, no voy a dejarlo solo ahora que está metido en tremendo peo y de salud y sin carro.
–Me parece bien. Oye si quieres venir para acá con él dile, aquí estará atendido por el servicio y si necesita una enfermera o algo aquí lo tiene.
 –No chico, tranquilo, suficiente si consigues la quimio. Además Carlos no va  a queres estar aquí, prefiere quedarse en su casa con sus cosas.
–Cónchale entonces ya te vas a ir jejeje.
–Bueno pero igual nos veremos bobito.–Le dio un beso de piquito. En la boca.
–Mira, llegó Susana, vamos a recibirla, ¿Cómo entró si no sirve el intercomunicador?, no sé que le pasó.
Saludaron a Susana y esta se le acercó al oído a José Arturo –Luego tengo que hablar contigo, en privado–
–Ok. Dios…¿ahora qué será eso?.
–Gabo, ve a abrirle a Augusto, me acaba de escribir que está en la entrada. Él es el Gerente de Mercadeo, al que le mamé el guebo y tuve el peo con Keiny. Cuando lo veas te va a gustar.
–¿Me lo estás pichando perra?
–Bueno, usted ya sabe lo que tiene que hacer. Además estás soltero así que mejor imposible, ataque.
Gabriel fue a abrir la puerta. Al tener a Augusto frente a él con una franela cuello en V mostrando unos vellos rebajados, pectorales formados y unos bermudas con bolsillos que dejaban ver sus bien formadas piernas. Se quedó de piedra.
–Buenas tardes, encantado Augusto.
–Mucho gusto, Gabriel, soy el mejor amigo de josé Arturo, pasa bienvenido.
–Gracias.
–Estamos al fondo detrás de la casa. Entre la piscina y la parrillera. ¿Trajiste traje de baño?.
–Mmmm si, bueno eso me dijeron que trajera traje de baño.
–Perfecto, bueno aquí estamos. Buenas tardes gente, les presento a Augusto. ¿Quieres tomar algo?
–Una cerveza está bien de momento.– Le dijo eso y le tocó el hombro a Gabriel  bajando la mano hasta el codo.
Gabriel fue directo a la cava y José Arturo se acercó disimuladamente mientras Augusto hablaba con su papá.
–¿Y que tal?
–Marico, ¿por qué sólo le mamaste el guebo? Yo me lo violo. Dios que bueno está, pero es muy metrosexual se quita los pelos, no puedo con eso.
–Encárgate de decirle que te gusta que sea un Chewbacca jajaja.
–Yo me voy a encargar de tirármelo hoy.
–No seas perra. Conócelo
–Ay sí, perra yo y tú te bajaste cual sumisa a mamar.
–Pendejo, ve a atenderlo.

Keiny recien colocaba otra tanda de carne y chorizos y José Arturo le hizo señas para que fuera a la casa de los empleados.

–¿Qué pasó papi, pa que venimos aca?
–Te quería dar un beso mi amor, ya dos días sin besarte.– Le dio un beso que se prolongó varios segundos.
–Te amo mi malandrito, te amo mucho.
–Y yo a ti mi sifrinito. Como nunca he amado a nadien.–Otro beso entre ellos pero Keiny lo detuvo.–Vamos a salir que tus viejos están afuera y la carne se va a poné como suela ‘e zapato. Luego te voy a contar algo papi.
 –¿Tú también? Dios, pero hoy todo el mundo me tiene que contar algo. Y no me digas papi coño, ¿hasta cuándo te lo voy a repetir?
–Jejeje ¿quién más?
–Bueno Gabo, que ya me contó, luego te cuento que es largo y Susana me tiene una noticia… así que bueno…salgamos.

miércoles, 16 de julio de 2014

Las Trampas del Amor® Libro seis. Capítulo 7

Una noticia inesperada. 

Lunes 11:22 de la mañana, Gabriel estaba en su cubículo en el comando. Aunque la campaña ya había terminado y en las elecciones el candidato Cabrices no fue reelecto, el comando seguía trabajando para unos nuevos proyectos y fortalecer la imagen del gobernador, con miras a las próximas elecciones presidenciales.

–Gabo, Gabo, te buscan en la entrada, o sea abajo, no lo dejaron subir.–Le decía una compañera de trabajo.
–¿Sabes quién es?.
–MMMM creo que Carlos, sorry no me acuerdo ando full, pero está abajo esperando.
–Gracias Mónica, me llevo el celular porsia me necesitan, ya regreso.
¿Carlos Luis? Que raro…me hubiera avisado si venía…¿que habrá pasado? Tengo semanas que no sé de él.
–Llegó a planta baja pero el reflejo del sol no lo dejaba distinguir quien era, solo veía una silueta.
 –Wao, ¿ese es Carlos? Está flaquísimo. –Llegó hasta él–
–Hola Carlos ¿Cómo estás?– Se abrazaron, Carlos Luis lo abrazó fuerte y no lo soltó hasta pasados unos segundos.
–¿Pasa algo?
–Pasa de todo Gabo, estoy mal, muy mal
–Ya, ya, hueles a alcohol, ¿estás tomando a esta hora? ¿qué tienes?
–¿Puedes almorzar conmigo? Necesito contarte algo
–Ay Carlos, me agarras en un momento…rudo…
–Por favor, es importante.
–Ok, déjame subir un momento, me tardaré unos minutos pero estoy contigo y nos vamos a comer.
–Tranquilo, yo te espero, voy a la farmacia y regreso al edificio.

20 minutos después Gabriel bajaba a planta baja, Carlos Luis estaba sentado comiendo unas galletas y un refresco.
–Listo, disculpa la espera, pero logré zafarme por el día de hoy de hecho a las tres de la tarde se van todos porque van a fumigar, así que podemos pasar la tarde juntos.
–Que bien amor ojalá eso incluyera otras cosas.
–Carlos, no empieces por favor…¿vamos a algún sitio o prefieres ir a tu apartamento?
–En mi casa no hay nada hecho…pero…
–Bueno si quieres vamos para allá y preparo algo rapidito y me vas contando, ¿si?
–Ok.
–Nos vemos en tu edificio, voy por mi carro.
–No tengo carro, recuerda que lo tuve que entregar a mi vecina.
–Cierto, verga…dale, vamos.
Luego de 30 minutos llegaron al edificio. Estacionó y subieron al apartamento. Gabriel todavía conservaba las llaves.
–Disculpa, nunca te las entregué, ahora lo hago.
–No seas gafo, quédatelas, este apartamento también es tuyo.
–Gracias pero no. Bueno siéntate ahí en el mesón, vamos a ponernos cómodos y preparo una salsa para pasta, ¿Te parece?
–Me parece bien.
–Bueno, aquí hay una lata de tomate, cebollas por aquí, ají dulce, ¿Tienes albahaca? –Se volteó para mirar a Carlos Luis–
–Lo que tengo es cáncer…
Gabriel quedó paralizado, dejó lo que tenía en las manos y se quedó ahí, inmóvil. Carlos Luis estaba sentado con la cabeza agachada y llorando. A los segundos se acercó a Carlos Luis, lo levantó de la silla y lo abrazó.
–No me quiero morir Gabo, no me quiero morir. –Carlos Luis lloraba desconsoladamente.
–Ya va, ya va, cálmate, cálmate y cuéntame, dime todo. Dios mio Carlos…
–Sabes que desde hace tiempo hemos hablado de mis problemas de próstata y yo no le había parado mucho, solo tomaba pastillas para eso, de esas que venden en las farmacias…bueno hasta que empecé a preocuparme hace varios días y fui al médico y me hice todos los exámenes; me hicieron una biopsia, tacto rectal, una ecografía prostática.
–Wao, ok y ¿qué te dijeron?
–Está avanzado. Hay que hacer quimio y radio cuanto antes. Envie los exámenes a unos amigos en Holanda y coinciden con los de aquí, hay que empezar ya el tratamiento. Tengo miedo, mucho miedo y estoy solo en este peo, sé que me vas a formar un peo pero solo te tengo a ti. Mis papás están en España, son viejos y no les pienso decir y mis hermanos, bueno, ya sabes que no me hablo con ellos.
–No me parece Carlos, son tu familia y tienen todo el derecho de saberlo, por muy difícil y doloroso que sea. Pero bueno, primero lo primero, tienes que empezar ya con la quimio y la radio.
–Si, el problema es que no hay los reactivos para la quimio, de momento solo radioterapia.
–Yo no sé mucho de esto pero dicen que ayuda comer guanábana, no sé, a lo mejor son mitos que se crean pero puedes comenzar a tomar jugos o comerla total es una fruta.
–Quiero que estés conmigo en este proceso Gabo, no me dejes solo.
Hubo un silencio de varios segundos. Gabriel volvió abrazar a Carlos Luis y luego le respondió.
–Cuenta conmigo Carlos, yo estaré contigo mientras dure el tratamiento, no te voy a dejar solo. Pero quiero que te quede claro una cosa, lo hago porque te adoro y te quiero mucho. No pienses que voy a volver contigo ¿ok? Ven acá dame otro abrazo y no tengas miedo. No estás solo.
Carlos Luis volvió a llorar, el abrazo duró más tiempo hasta que dejó de llorar.
–Bueno, bueno, bueno, ahora vamos a preparar el almuerzo porque tú tienes que alimentarte.
Carlos Luis fue a la alacena y sacó una botella de vodka y se fue a servir.
–No Carlos, tu no vas a seguir bebiendo, eso no te hace bien, mira como estás, demacrado, flaco.–Tomó la botella de vodka y dos botellas de whisky y las vació en el lavaplatos.–De ahora en adelante me vas a hacer caso y vas a tomar jugos naturales, tés, cero alcohol. ¿Estás escuchando?.
 –Si…pero creo que vas a tener que venir a vivir nuevamente para acá.
–No creo que eso sea conveniente… por eso no querías que te devolviera las llaves. Déjame pensarlo Carlos Luis, no es tan fácil.

La tarde transcurrió tranquilamente, conversando, disfrutando de la pasta con un vino tinto –Este vino es para que tomes UNA copa–Vieron películas, durmieron y luego Gabriel se fue a la mansión Larrazábal. Carlos Luis se acostó. Era la primera vez en muchos meses que durmió toda la noche corrido. Le esperaban unas semanas fuertes.

martes, 15 de julio de 2014

Las Trampas del Amor® Libro seis. Capítulo 6

El dinero cae del cielo.

 El jueves tempranito en la mañana, antes que comenzara el moviemiento en la mansión, María Julieta se fue directo a la casa de los empleados a verse con Maikol Jackson. –Negrito me hiciste falta anoche–le dio un beso en la boca.
 –Y tú a mi sifrinita, tú a mi.
–No tenemos mucho tiempo, hagámoslo ya.
Ambos se desnudaron, se abrazaron, Maikol la alzó y ahí mismo la penetró llevándola hasta la pared y seguir. Mientras la penetraba se besaban intentando que María Julieta no gritara o gimiera duro, al lado estaban los otros empleados. Keiny estaba por llegar.
María Julieta disfrutaba estar con Maikol pero las dimensiones de su pene le hacían daño. Aguantaba el dolor mientras lo disfruta pero luego pagaría la consecuencias. Se fueron a la cama y ahí acabó Maikol, esta vez encima de ella, cosa que María Julieta nunca había visto y le dio mucho asco.
–UUUyyy noooo quítame estooo, que ascooo –Tuvo una arcada y se fue directo al baño a vomitar y ducharse.
–Jajaja sifrinita ¿cómo te va a dar asco mi leche? Es la que vas a tener por el resto de tu vida mi amor. –Entró a la ducha y se enjabonaron juntos. –No vuelvas a hacerme eso, me acabas adentro, en el condon, pero lejos de mi–No lo volveré a hacer mi reina, lo que tú quieras, la idea es que disfrutemos–.


15 días después…
Camila Restrepo, la muchacha de servicio de la mansión Larrazábal y Camila Andueza, hermana de Gabriel Andueza, fueron llamadas para la lectura del testamento de Felipe Gutierrez. Tuvo lugar en el despacho de el abogado de Felipe ante un notario. También estaban José Arturo y Gabriel, ambos no sabían que hacían ahí pero los notificaron.

José Arturo había llegado con Gabriel y los escoltas que lo esperaban fuera del despacho. –Buenos días Doctor, disculpe no entiendo para que estamos nosotros aquí, ¿Acaso estamos incluídos en este testamento?–.
–Buenos días señor Larrazábal, gusto en verlo de nuevo aunque usted no se acuerde de mi, yo trabajé mucho tiempo con su padre. Cuando lo vea le da mis saludos. Efectivamente ambos los nombran en el testamento, el señor Felipe me pidió encarecidamente que estuvieran ambos en la lectura, aunque no heredan ningún bien material, él quiso que estuvieran para que escucharan lo que tenía que decirles–.

–<<Tienes que hacer que vayan a la lectura y lees tal cual lo que está escrito ahí no te saltes nada, ¿entendido?>>– El abogado recordaba las palabras de Felipe mientras redactaban el testamento. –Bueno yo lo leeré para eso me han pagado bastante dinero, cumpliré su última voluntad–.

–Por favor, entreguen al notario sus cédulas de identidad. Debido a que el señor Felipe Gutierrez no tiene familia, sus padres fallecieron hace 5 años, sus dos hermanos también y ambos no estaban casados, no hay más familiares que puedan heredar, es por eso lo rápido de este trámite. A continuación voy a hacer lectura del testamento, en este caso por un acuerdo con el señor Gutierrez se me dio a mi la potestad de leerlo estando el notario presente. Voy a leer textualmente tal cual me lo pidió. Comencemos:

<<Buenos días tengan todos ustedes, en especial a las dos Camilas, mis mujeres preferidas y ambas al extremo; una puta y la otra una santa. por Dios…lo que tiene que leer uno. mhmhmh –Se aclaró la garganta y prosiguió–Camila Restrepo, mi trabajadora favorita, la que tenía más clientes, eres una mina de oro me hiciste ganar mucha plata y hacer muchos negocios con esos clientes. Nunca te di el puesto que te merecías, creo que era por ser una prostituta, pero te quería… –Esto parece una carta personal e íntima pensaba el abogado. El notario no le quitaba los ojos de encima a Camila, la veía y le sonreía, disimuladamente se tocaba la entrepierna cuando ella lo miraba. –Mira como el notario se pone quesúo con tu cachifa–Le decía Gabriel a José Arturo al oído. José Arturo se sonrió.

…y sabes que es así a pesar que a veces, casi siempre te golpeaba, no sé porque lo hacía pero me sentía bien viendo como eras vulnerable en cada golpe y yo seguía…perdóname por eso, no lo volveré a hacer, pues estoy muerto jejeje. 10 putas, que trabajaban para mi y solo tú estás en este despacho, eso debe significar algo ¿verdad? Aparte de ser la más rentable y bella eras mi consentida. –Descarado– dijo en voz alta Camila. Nunca te ayudé con tus hijos pero sé que alguien lo hace y estan bien cuidados. El padre del maricón de José Arturo –No puedo creer que el hijo del viejo Larrazábal sea gay. Es él que los mantiene pues es tu amante, quien sabe si el padre de uno de tus hijos… –José Arturo abrió los ojos como platos–Disculpe usted señor Larrazábal, esto no lo escribí yo–No se preoscupe Doctor, continúe.
…eso no lo sé y a estas alturas creo que ya no me interesa. En fin, te traje hasta aquí para decirte que después de mi muerte te compensaré con algo material que creo que te gusta más que si te entregaran mis cenizas y las tuvieras en tu casa.

El apartamento que se encuentra en la Alta Florida en la dirección que se especifica más abajo y que en estos momentos vive mi querida Camila, te lo doy como ususfructo, ahora te explico para que no se enrreden tanto, el apartamento está a nombre de mi empresa y tú vas a hacer uso y disfrute de ese apartamento por los próximos 30 años, cuando regrese a manos de la empresa. No podrás venderlo, pero si alquilarlo y disfrutar de las ganancias de ese alquiler, para que lo tengas claro, vas a vivir ahí tranquila por 30 años pero ese lugar no es tuyo. Así de simple. Pero bueno, tampoco soy tan coño de madre (aunque mi otra Camila debe estar pensando que sí por sacarla del apartamento). Eres dueña de mi cuenta en Suiza, ahí encontrarás 150.000 $ para ti y tus hijos. ¿Ves? No todo es malo. Mi abogado se pondrá en contacto contigo para hacer los trámites del traspaso de la cuenta a tu nombre y si tienes que viajar pues tus gastos estarán cubiertos para arreglar cualquier inconveniente. No va a ser tan rápido la entrega de ese dinero, pero será tuyo>>.

<<Bueno, Camila Andueza, mi cantante favorita, excelente cantante. Vas a ser famosa eso lo sé. Te amo, a pesar de mis maltratos, te amo, espero que ya estés recuperada de la golpiza que te dí el día de mi muerte… –QUE HIJO DE PUTA– dijo Gabriel –Lo tenía planificado. …ese día me pasé, estaba bastante borracho y bueno , no medí la fuerza pero no te maté porque no era lo que quería hacerte. –Desgraciado enfermo–dijo Camila. Cuando te digo que vas a ser famosa es porque y ya te tengo todo listo para tu lanzamiento; Vas a grabar un disco, ya tienes organizada una gira de medios, te vas a presentar en el programa más antiguo de la televisión, te va a ver toda Venezuela y Latinoamérica.
Tranquila que no te vas a quedar en la calle. Vas a vivir en un apartamento tipo estudio que tengo en Campo Alegre (no saliste jodida) está cerrado, pero el condominio está pagado completamente por un año. Tú te encargas de amoblarlo y ponerlo como te guste. Disfrútalo –Verga pero este pana estaba chiflado, pero ahora se comporta como un señor y deja a las dos bien plantadas. –pensaba José Arturo–. Creo que no salieron tan jodidas.
El resto de mis bienes y dinero serán para la Fundación Hogar Carisma de la dama de sociedad María Antonia Vollmer de Larrazábal, si José Arturo, eso es para la fundación que maneja tu mami, no soy tan malo ¿viste? No seas tú tan malo con ellos y dile lo que eres, anda.

Bueno, bueno, bueno antes de finalizar con esto tengo que hablar de los dos maricones que los acompañan, mi cuñadito y su amiguito de revolcones José Arturo. –Este si es un coño de madre.– pensaba Camila Restrepo. A ustedes no les dejé nada así que no esperen dinero de mi jejeje pero si les dejé algo que será para ustedes inolvidable. Se enterarán en el momento que ocurra y será por separado. Se acordarán de mí toda la vida eso no lo duden.

Muchas gracias por su atención.

–¿Y que significa eso último que dejó escrito?
–Lamentablemente yo tampoco lo sé –mintió– a mi no me soltó prenda de eso, algo sabrán ustedes que hicieron  o algo que tenían con él.
–Bueno, dejemos de pensar en eso, Camila ven aca para conversar con el abogado.
Mientras Gabriel, José Arturo y Camila hablaban con el abogado, la otra Camila tenía una conversación con el notario.
–Si quieres puedo ser tu abogado, podemos conversarlo en un lugar más íntimo.
–Me encantaria señor notario, pero tengo que trabajar en este momento, será para el fin de semana.
–Llámame Antonio, toma mi tarjeta, me avisas que día puedes y yo te busco donde me digas, eres muy bella.–Pasó su mano por la mejilla de Camila mientras su entrepierna despertaba y humedecía el interior.

lunes, 14 de julio de 2014

Las Trampas del Amor® Libro seis. Capítulo 5

Entre amenazas y riesgos.

 Miércoles ocho de la noche, Fernando llegaba a la mansión de sorpresa para esperar a José Arturo. Le abrió la puerta Camila. –Buenas noches señor Beracasa, adelante–.
–Buenas noches, veo que no hay nadie en casa.
–No, la señora está en reunión en la fundación, su esposo en la empresa junto con su hijo, la única que está es María Julieta pero está encerrada en su cuarto.
–Ok, voy a esperar a José Arturo en su cuarto, ¿me puedes traer un sandwich?, yo tomo las cervezas de su neverita.
–Seguro, ya se lo subo, adelante.
–Camila se fue directo a su habitación y se cambió la ropa interior para ponerse algo más atrevido. Este hombre me lo tiro y le saco unos reales.
Regresó a la cocina y preparó el sandwich para llevárselo a Fernando. Lo puso en un plato con una servilleta y se fue directo a la habitación de José Arturo. Tocó la puerta y entró. Fernado estaba acostado en la cama en interiores, a Camila le entró un escalofrío al verle el cuerpo.
–¿Qué pasó? No me digas que nunca has visto a un hombre desnudo jajaja, ¿te los tiras con la luz apagada?
Camila, tardó unos segundos en contestar. –No…pero no tienen precisamente ese cuerpazo.
–¿Y quieres probar este cuerpazo?
–Me gusta la idea
–¿Cuánto cobras?
–800 la hora
–Te doy  dos mil y me haces todo lo que quiera. ¿Cuánto tiempo tenemos?
–José suele llegar como muy temprano entre nueve y nueve y media
–Ah bueno, hay chance, vente ponte a mamar, ponlo duro para que te sientes encima.
Camila se quitó el uniforme y se quedó en en ropa interior de encaje negro
–Que perra eres ya sabías que venías a tirar. Me gusta que seas así.
–¿Y tú no eres gay?–Le preguntó mientras comenzaba a mamarle el pene.
–Yo soy lo que tú quieras.
Sonó el celular de Fernando.
<Dime…si, si ando ocupado pero dime>hablaba por el celular mientras tenía tomada por el pelo a Camila cuando le mamaba el pene.
<Ok entonces quedamos así, yo esta noche como a las 11 te doy respuesta de eso, hoy sé si se puede hacer o no, pero tranquilo mi pana que yo les aviso pal encargo> Cerró la llamada.
–Wao eres toda una maestra mamando.
–Para eso me pagan. –Fernando se pueso un condón.
–Móntate. –Ella se puso sobre él y comenzó a mover sus caderas.
–wao, wao, wao me vas a hacer acabar coño. Cuéntame de José, como le va con el noviecito.
Camila estaba concentrada y excitada y no escuchó.
–AJA, que me cuentes de José y el novio.
–Ah Ah …bueno…no sé mucho, se que tiran…como conejos en el cuarto de Keiny…siguen juntos uuuuf… Dios que divino…ah ah.
Fernando la sostuvo con fuerza y se voltearon sin dejar de penetrarla, ahora él tenía el control.
 –¿Y no sabes más nada tú, que eres chismosa Ah? –La tomó de los hombros y la penetró hasta el fondo y así como estaba comenzó a mover su pélvis rápido. Camila se estremecía, su piel se erizaba y gemía.
 –SHHHH no hagas ruido que estamos en casa ajena.–Le tapó la boca mientras seguía penetrándola. Metió su dedo pulgar y jugó con su vagina algo que terminó de enloquecer a Camila haciéndola correr, él hizo lo mismo y quedaron tumbados uno encima del otro.

–Creo que te tienes que ir, ya debe estar por llegar José y si te ve aquí te puedes ir despidiendo de este trabajo jejeje. Toma tus reales, bien merecidos.
–Gracias, cuando quieras repetimos. –Camila se puso su ropa interior y se abotonó el uniforme, se vió al espejo y se peinó con las manos. –Disfruta el sandwich–.

20 minutos después la mansión seguía sola. José Arturo llegaba a casa y quería darse una ducha. Arturo fue a buscar a su esposa a la Fundación para ir a casa. Al llegar a su cuarto se encuentra a Fernando desnudo en su cama.
–Corotico llegaste.
–¿Qué coño haces aquí Fernando? ¿No te quedó claro el otro día en la oficina?.
 Fernando se levanta de la cama y se toca el pene, se acerca a José Arturo. –Cálmate Corotico, vengo en son de paz y a hablar contigo.– Le pasó la mano con la que tocó su pene por su nariz. –¿Te gusta ese olor? A sudor, a guevo, a sexo, ¿quieres?
–No…no quiero Fernando –mintió–  quiero que te vayas. –José Arturo estaba sudando con Fernando tan cerca de él y desnudo, toda una tentación para volver a caer.
–Sabes que hiciste muy mal mandándome a dar unos coñazos con tus gorilas, buena estrategia pero te quedó feo eso Corotico. Y sabes que yo soy muy rencoroso y no me quedo con eso. –Mientras le hablaba le restragaba el pene en su pantalón y le metía por detrás la mano. Logró desabrochárselo y quedó en interiores.
–Eso que me hiciste trae consecuencias Corotico, yo no te he hecho nada tan malo para que tú me mandes a caer a golpes, de momento me provoca cogerte…pero no…no lo voy a  hacer. –Lo soltó. José Arturo se quedó con las ganas pero agradeció que se detuviera.
–Yo me voy a ir de aquí corotico y no nos vamos a ver más, pero tú no te vas a olvidar de mi nunca en tu vida, pronto te enterarás el porqué.
–¿Tú me estás amenazando?
–Si y créeme que voy a cumplir mi amenaza.–Fernando comenzó a vestirse, marcó un número en su celular. <Ven a buscarme>.
–Hasta siempre Corotico, descansa. Ah y tiré con Camila en tu cama, lo digo por si quieres cambiar las sábanas.
–Maldita sea, maldita sea. Me va a hacer algo a mi o a Keiny, estoy seguro. –Llamó a Leonel para contarle la situación y redoblar la protección entorno a él y a Keiny.

1:35 de la madrugada, María Julieta salía de su habitación con solo una bata de dormir medio transparente, cerró con cuidado la puerta y bajó muy despacio las escaleras teniendo cuidado de que no hubiese nadie despierto en la sala o en la cocina. Llega a la cocina y enciende la luz para tomar un poco de agua, vuelve a apagar la luz y se va directo a la puerta que da al jardín rumbo a la casa de los empleados. Le da a la manila para abrirla y se activa la alarma. El ruido es estruendoso lo que hace que María Julieta se aturda un poco, vuelve a encender la luz y se va al panel de la alarma para desactivarla.

Llegaron a la cocina José Arturo y el papá. –¿QUÉ PASÓ, QUÉ PASÓ?–
–AAAY nada nada que bajé a tomar agua y quería salir al jardín y no me acordaba de la alarma, eso es todo,. –María Julieta se tapaba el pecho con sus brazos–que susto esa cosa, me quitó el poco sueño que me quedaba…
–Coño, esa vaina si suena duro. –Dijo el papá–Lo habrá escuchado hasta el módulo de la policía de allá abajo.
–Bueno, vamos a acostarnos que es tarde.
Todos volvieron a subir a sus habitaciones. María Julieta entró a su cuarto y buscó el celular. Tenía un mensaje de Maikol Jackson.
 <¿Q paso princesa, q fue ese ruido?>
<La alarma q estaba activada y no m acordaba, dame un chance a q se duerman d nuevo y voy para alla>
<Verga, q escándalo eso, pero tranquila, ven cuando puedas>
<Ok negrito, m acuesto una hora y voy para alla>

Tres de la mañana. María Julieta volvía a salir de su cuarto luego de enviarle el mensaje a Maikol Jackson.

Ya en la cocina se fue al panel de la alarma sin encender la luz, puso la clave y fue a abrir la puerta. La alarma se activó.
–Coño de la madre– Encendió la luz y volvió a a poner la clave y se pagó el ruido –Parezco Mr. Bean
–Coooño fea más o menos ¿ahora qué pasa?. Que empeño en salir al jardín, ¿No te sabes la clave o qué?.
–Si me la sé pero la metí para desactivarla y no funcionó creo que la metí mal porque estaba a oscuras.
–Sabes que es una clave para desactivarla sin sonar y otra cuando se dispare la alarma ¿no?
–MMMM esa no la sabía hermanito…con razón…
–Aja ¿para qué quieres salir al jardín? –José Arturo desactivó la alarma.
–Quería ir a caminar, no tengo sueño
–Quieres ir a ver a Maikol.
 –Si…
–¿Ya tuvieron sexo?
–Si
–Ay hermanita, mi fea, ¿qué hiciste?…en que peo estamos metidos ambos. ¿Te protegiste, se protegió?
–Sí, yo tomo pastillas
–Aja y él está sanito…
–Si…bueno, no sé…
–Coño…bien bello, pendiente de una venérea tú. Anda ve, con cuidado, mira que por ahí está Camila y sabes como es.
–Ay ya, no me reclames, tranquilo. Besito, bye.
José Arturo  se fue a su habitación y María Julieta por fin atravesaba el jardín trasero para ir a la casa de los empleados.
 Ya eran pasadas las 3:30 de la mañana y por una extraña razón o Keiny no lo ajustó bien, se activaron los aspersores. El frío se apoderó de María Julieta que solo traía la bata. Pegó un grito pero se tapó la boca y corrió hasta la casa. Le dio al pomo y la puerta estaba cerrada. –Ay Dios mio ¿pero todas las desgracias esta noche? –Tocó la puerta, pero entre el ruido de los aspersores y de la bomba del agua apagaba el leve golpeteo de la puerta. –Y no traje el celular, que pajúa, me muero del frío coño. Golpeó otra vez la puerta y nada.
–Me va a tocar entrar de nuevo que estres– Volvió a pasar por el jardín y para evitar los aspersores se fue por la piscina para tomar el camino de cemento hacia la casa. Fue corriendo, se resbaló y cayó a la piscina. –AAAAAAAAAHHHH–salió de la piscina y estaba temblando del frío, como pudo llegó a casa y entró a la cocina. Cerro la puerta. Al dar unos pasos, se resbala e intenta agarrarse de lo que puede y lo hace de la cortina de la ventana y la arranca, desprendindo el riel también.. Se da un fuerte golpe en el cócxis.
Se queda quieta. –Ok, creo que algo peor no me puede pasar– Se levanta adolorida agarrándose de la nevera. Una vez de pie enciende la luz y se consigue a su madre. María Julieta queda paralizada frente a su madre.
–¿Qué haces a estas horas despierta en esas fachas y mojada? ¿qué es este desastre, que le hiciste a la cortina?
–¿Tienes ibuprofeno? Me duele todo. Nada que bajé a tomar agua, no tenía sueño y me puse a dar un paseo por el jardín y no se por qué coño se encendieron los aspersores y me mojaron.
–Pero estás empapada…
–Me caí a la piscina.
 –Esta niña estaba con Maikol. ¿pero tú que hacías en la piscina?
–Ay mamá no te acabo de decir que me caí, para evitar mojarme me fui por la piscina corriendo y me resbalé. “Me quiero ir al cuarto a secarme y hablar con Maikol y mi mamá preguntando estupideces”
–Mmmmmmmmm ok, ok mucho cuidado.
–¿Tienes ibuprofeno?
–Si en el lateral de la alacena pero deja que yo lo busque no vaya a ser que hagas otro desastre.
–Gracias mami. Me voy a mi cuarto a ducharme y a acostarme.
 –¿Por qué estas medio desnuda?
Porque me iban a coger pero todo fue un desastre. Porque así duermo yo, más cómoda, chao mamá ya me dio sueño bendición.
–Dios te bendiga y abrígate. María Antonia esperó que su hija se fuera y llamó al celular a Maikol.
<mmmmm aló>
<¿Te estabas tirando a mi hija? ¿Por qué a ella y a mi no?>
<Ahh quien es ? Antonia? Estaba durmiendo, yo no estaba tirando> ¿Dónde se metió esta carajita? Me quedé dormido.
<Mucho cuidado Maikol, tú eres mio, eres mio> Colgó.  Conmigo no se juega negrito.

jueves, 10 de julio de 2014

Las Trampas del Amor® Libro seis. Capítulo 4

Despidiéndose a lo grande.

Keiny llegó a su casa acomodando parte de la ropa que se había traído de la tienda. Llamó a su amigo Maikol Jackson para mostrarle, el resto de la ropa la estaba arreglando la tienda. Comenzó a botar la ropa que tenía más vieja.
 –Mira marico esta vaina está burda de arrecha.
 –Coño mariquito ese pana te ama o no quiere verte mal vestido en su empresa jajaja.
–Guevón, tas picao porque no tienes estas perchas. No, fuera ‘e joda, me dio paja verle pagar toda esta vaina marico, ¿sabes cuánto gastó?.
–¿30 palos? Esta ropa es de marca.
–No joda becerro eso pensé yo también. 70 palos, le hicieron descuento, le quitaron como seis palos.
–¡Susto! Esos reales en nuestra vida lo vamos a ver junta nunca, que bolas. Ese sifrinito te ama marico. ¿A ti te gusta el pana o te lo estás chuleando de frente?.
–Negro, yo estoy enamora’o de ese carajo, pero enamora’o así mal, verga me dio en la madre el pana. José Arturo es el hombre más de pinga y legal que he conocido en mi vida y yo le robé la cartera a ese guevón.
–KEINY, te recuerdo que ese hombre es tu hermano. ¿Cómo es posible que mantengas una relación amorosa con tu hermano? –Había entrado a la habitación Yadira, la mamá de Keiny–Ya es demasiado que seas gay pero encima enamorarte de tu hermano, eso ya me parece el colmo. ¿Y ese ropero carísimo te lo regaló él? ¿Él sabe que son hermanos?.
–Si, él me regaló esta ropa y me ayudó pa seguí mis estudios y estoy trabajando en Caruao.
 –Te volviste loco. TE DIJE QUE DEJARAS ESA HISTORIA ASÍ Y MIRA HASTA DONDE HAS LLEGADO CON TODO ESTO.  Que te ayude y te de trabajo bien, hasta ahí, porque bueno son hermanos, ¿pero tener una relación gay? ¿Tener sexo?. ¿En qué carrizo estabas pensando?.
–Él no sabe nada mamá…
–PUES HOY MISMO SE VA A ENTERAR ESA FAMILIA DE LO QUE TE TRAES TÚ CON JOSÉ ARTURO.
–NO MAMÁ POR FAVOR, POR FA, POR FA, NO DIGAS NADA, TODAVÍA NO, DEJA QUE YO MANEJE ESTO CON EL SIFRINITO. No me jodas todo esto que estoy viviendo.
–Entonces, te voy a preguntar lo que te preguntó Maikol. ¿Te gusta José Arturo o solo te lo estás chuleando?
–ESTOY ENAMORADO DE JOSÉ ARTURO VIEJA, E NA MO RA DO. ASÍ COMO ESTABAS TU DEL VIEJO LARRAZÁBAL QUE TE MONTÓ UN BARRIGA Y SALIÓ ESTE MALANDRO, BUENO, ASÍ ESTOY YO. ME BABEO POR ESE MAN, ME PONGO SEDITA CUANDO LO TENGO CERCA, ME PONGO MARICA CUANDO ME HABLA. ES MI HERMANO ¿CUAL ES EL PEO? ME ENAMORÉ DE MI HERMANO ¿Y? EL CURA DE LA IGLESIA DONDE TU REZAS SE COGE A LOS CARAJITOS Y CARAJITAS QUE VAN A VERLO Y ESO SI LES PARECE BONITO, NADIE DICE NADA PORQUE ES EL CURA Y HAY QUE RESPETARLO. PERO ME ENAMORO YO DE MI HERMANO Y SOY GAY RETORCIDO Y PECADOR AY AY AY AY QUE PECADO, QUE HORROR, VAS PAL INFIERNO POR MARICON Y POR Y POR… ¿Cómo es que se llaman lo que se enamoran de hermanos?
–Incestuosos. –dijo Maikol–.
–Eso. ME SABE A MIERDA LO QUE PIENSE LA GENTE, YA BASTANTE PEO ES SER GAY PA QUE AHORA TAMBIEN TE ARMEN PEO POR QUIEN TE ENAMORAS. Y CUANDO SE LO DIGA AL SIFRINITO LO VA A ENTENDER PERO SERÉ YO QUIEN LO HAGA, NO TÚ.
 –Haz lo que te de la gana, después no vengas a quejarte para acá. –Yadira se fue del cuarto de su hijo aguantando las lágrimas–.
–Verga marico…tu mamá tiene razón…estás metido en tremendo peo.
–¿Tú también me vas a echar la charla?.
–No guevón, si yo también tengo un buen peíto con la sifrinita…cuando se enteren que salgo con ella esa familia se suicida en grupo. Tú, empatado con tu hermano y yo, negro, de barrio, empatao, bueno, saliendo con la hijita de papá.
–AAAHHH ya se me quitaron las ganas de acomodá esta mierda, vamos a tomar unas frías.

Martes 10 de la mañana, Felipe Gutierrez, novio de Camila Andueza, sale de la cárcel luego de casi dos meses. Le entregaron sus pertenencias y fue rumbo a un cajero automatico, sus cuentas fueron desbloqueadas. Gracias a sus contactos logró salir en tiempo record, tener el expediente limpio y retomar el control de sus finanzas.
Fue a casa de un amigo para que le entregara un arma, de ahí hizo unas llamadas a unos amigos malandros.

<A José Arturo le hacen algo que no pueda olvidar más nunca en su vida, que ese maricón se lleve ese sufrimiento a la tumba cuando le toque morir. Y a mi cuñadito, bueno, ese es otro maricón así que hagan lo que quieran con él.>
Los sicarios le reclamaban el pago a lo que Felipe les aclaró:
<Ustedes tranquilos, el dinero está en el lugar de siempre esperando por ustedes, búsquenlo ahí y se reparten ese premio>
Entró a una licorería y compró dos botellas de whisky 18 años, papas, nachos y se fue directo a su apartamento.

Se instaló en su cama, encendió el televisor, prendió un cigarro, abrió la bolsa de papas y la botella de whisky. Comenzó a beber. –Aquí te espero Camila, en algún momento llegas–.
Pasaron casi tres horas, ya iba por la segunda botella, segunda película de acción y una caja de cigarrillos vacía. Estaba desnudo en la cama. Se escuchó la puerta. Camila entró al apartamento y un fuerte olor a cigarrillo la detuvo en la sala. –¿Quién está aquí?.
–Mi amooooooor, es tu marido, ven aca, ven al cuarto a darle la bienvenida a tu macho.
–“Dios mio, es Felipe y está borracho”
Entró a la habitación y se encontró A Felipe con el peor aspecto; sin afeitar, desnudo, borracho y con una nube de humo que mareaba.
–Felipe estás borracho.
–Si mi reina, esperando por ti me bebí estas dos botellas, ven a darme un beso.
 Camila se acercó. –Que asco Felipe hueles a borracho y a cigarro, ve a darte un baño–
–Cállate la boca y quítate la ropa tengo tiempo sin tirar y me quiero coger ese culito. Anda comláceme estoy saliendo de la cárcel coño, no te pongas bruta carajo.
Camila se quitó la ropa y comenzó a chuparle el pene. Dios que no se ponga violento, que no se ponga violento, yo hago lo que quiera pero que no se ponga violento.
–Ven, tírate en la cama boca arriba que voy a cogerte, bueno si es que se me para el guevo, ando un pelo borracho.
Camila le hizo caso y se puso como le dijo. Él le apartó un poco las piernas y se puso sobre ella. Su pene no conseguía levantarse por completo, pero aún así la penetró. Comenzó a moverse torpemente, a los segundos se detuvo.
 –Coño, pon de tu parte pendeja, ahí tiradota no me excitas y el guevo no se me para.
–Estas borracho mi amor, ¿por qué no te das un baño y seguimos luego?.
–NO ME DA LA GANA COÑO– comenzó a golpearla una y otra y otra vez. –NO ME DA LA GANA DE BAÑARME PERRA TE VOY A COGER ASÍ– Seguía golpeándola, varias veces, cada vez más fuerte hasta que se detuvo al ver sangre.
 –Verga… me pasé… Camila, Camila, háblame.
Camila respiraba pero estaba inconsciente. Felipe se echó al otro la do de la cama y tomó el teléfono de la casa. Llamó a Gabriel.

<Hola mi amor, ¿Cómo estás?>
<No soy tu amor maricón, es tu cu ña di to he regresado>
Gabriel se le pusieron rígidos los músculos del cuerpo al escuchar la voz.
 <¿Estás con Camila?
<Si, la tengo al lado, está un poco coñaceada, creo que me pasé, ¿por qué no vienes a buscarla y la llevas a una clínica, antes que se muera>
<Maldito> Colgó en teléfono, llamó a la policía, a una ambulancia y se fue al apartamento de Felipe

Felipe terminó de beber la botella de whisky. Buscó una carpeta que puso al lado de él al igual que la pistola. Seguía fumando.

La policía, la ambulancia y Gabriel llegaron prácticamente al mismo tiempo, pero Gabriel no esperó y subió de primero al apartamento. La puerta estaba abierta. –Que esté viva, que esté viva– repetía en su cabeza Gabriel.
 Entró a la habitación y se encontró con lo peor. Su hermana con la cara ensangretada y tumbada en la cama desnuda, Felipe borracho, fumando al lado de ella y con el arma en la mano.
 –Cuñadito, no me vas a dar la bienvenida.
 –DESGRACIADO– Se iba a lanzar sobre Felipe pero este lo apuntó con el arma.
–MMMMMM no, yo no haría eso chico, te podría matar aquí mismo y vengarme por lo que me hiciste, pero no, voy a ser bueno, y mira vas a ver lo bueno que soy y seré jejeje.
Llegó la policía y los paramédicos que de una vez comenzaron a revisar a Camila mientras la policía apuntaba a Felipe.
En un descuido de todos, Felipe grita. –Cuñado– Se escucha un disparo. Los paramédicos se agachan con Camila en la camilla.
 Una mancha de sangre y cesos quedó en la pared. Felipe se apuntó el arma en el cuello hacia arriba.
 Gabriel salió de la habitación junto con los paramédicos. La policía esperaba a los forenses para el levantamiento del cadáver.
Dos horas después en la clínica, un comisario de la policía científica se acerca a Gabriel.
–Buenas noches,  Soy el comisario Linares del CICPC ¿Usted es familiar del occiso?.
–Buenas noches. Soy…era su cuñado. La muchacha que está hospitalizada es mi hermana ¿Que pasó?.
–¿Su hermana se llama Camila Andueza?.
–Si, si…¿pasa algo inspector?
–Bueno, junto al cadáver estaba esta carpeta, es un documento, más bien un testamento, la verdad es que hay que dárselo a un abogado a ver el carácter legal que tiene este papel, en todo caso aquí dice que Felipe Gutierrez le deja unos bienes y dinero a su hermana.
–“Maldito hijo de puta…casi la mata a coñazos y le deja dinero…este hombre es un enfermo, bueno, era. Desgraciado”. Wao…bueno…habrá que contactar al abogado de Felipe a ver que nos tiene que decir al respecto porque esto me parece rarísimo, no es precisamente el gesto que esperábamos de él…a menos que fuera su última voluntad antes de matrse, dejar todo listo. Algo que no sé como interpretar; bondad, cobardía, culpa, soberbia…en fin. Muchas gracias inspector por la información pero tengo que ver a mi hermana.
 –Seguro, jóven pero manténgase localizable, esto no termina aquí, hay que seguir con las averiguaciones y por supuesto con lo de este documento.
 –Tranquilo inspector cuente conmigo para lo que necesite.

miércoles, 9 de julio de 2014

Las Trampas del Amor® Libro seis. Capítulo 3

La vida sigue. 

Un mes después…

Gabriel se instalaba en la mansión Larrazábal previa invitación de su amigo José Arturo luego de pasar unas semanas en casa de sus padres en Valencia. Su hermana seguía con su recorrido en los locales de Caracas cantando, ahora su hermano se encargaría de manejarla ahora que Felipe estaba en la cárcel.
Carlos Luis estaba sumido en depresión, pidió sus vacaciones y estaba en su casa encerrado, bebiendo.
Fernando estaba viendo la manera de vengarse de José Arturo, aún quería acostarse con él, usaría cualquier artimaña para lograrlo.
Keiny ya estaba estudiando y comenzó a trabajar en la empresa Caruao como asistente administrativo en Servicios Generales aunque también se dedicaba a ayudar a la gente con los vehículos de la empresa por alguna falla mecánica. Sólo iba a la mansión los jueves, sábados y domingos. Ya tenían un poco más de un mes que José Arturo y él no tenían intimidad. Las clases, el trabajo y la situación en la empresa Caruao los mantenía ocupados y algo distanciados.

María Julieta y Maikol Jackson se veían a escondidas ya sea en casa o en algún lugar de la ciudad, no le habían puesto nombre a su relación pero no les importaba, ellos seguían con su amor clandestino. María Antonia seguía insistiendo con Maikol, pero él ya no quería nada. Ella no entendía que pasaba pero no se iba a quedar tranquila. Arturo Larrazábal afrontaba una fuerte crisis en la empresa, aunque no estaba mal, entre huelgas y protestas de trabajadores, amenazas de expropiación, la falta de dólares y materia prima se encontraba en una situación extrema que nunca había estado la empresa, ni en sus peores momentos. Se refugiaba en Camila.

 Lunes cuatro de la tarde, José Arturo estaba en su despacho recogiendo la montaña de papeles de su escritorio, ve su celular. –Ay coño tengo que llamar a mi malandrito para decirle–El teléfono repica varias veces hasta que cuelga. –Que raro…¿estará en la calle? Voy a llamar a su extensión– Marcó y contestestaron –¿Si?–
–¿Cómo que “sí”? Así no se contesta un teléfono señorita, sea una llamada de la calle o interna como lo es esta.
 –Ay disculpe, buenas tardes ¿qué se le ofrece?
–Usted sabe con quien está hablando?
–MMMM no ¿Quién es?
–Lee la pantalla de tú teléfono–
<<Gerencia General, Despacho>> “Mierda, creo que la cagué”
–¿Leiste? Estás hablando con tu jefe José Arturo Larrazábal, pásame con tu jefe inmediato o al Director de Servicios Generales.
–Un momento–La muchacha lo comunicó con su supervisor. Me van a amonestar.
–Buenas tardes, le habla Adolfo Hernández Jefe de Unidad del área de insumos.
–Buenas tardes Adolfo, te habla José Arturo Larrazábal. Dos cositas, o ustedes le ponen reparo a sus empleados y les exigen que contesten como debe ser los teléfonos o aquí van a rodar cabezas comenzando por la de tu jefe y la tuya. Esta es una empresa multinacional y tenemos unos estándares tanto de producción como de servicio a los clientes y público en general, no podemos darnos el lujo de tener personas incapaces y que no estén comprometidas con la empresa, porque esta empresa no solo es de mi familia, es de todos los que trabajan aquí adentro y fuera de nuestras fronteras y eso te incluye a ti y a esa muchachita que atendió el teléfono.
–Eso lo tengo claro doctor Larrazábal, dicúlpeme y créame que no va a volver a ocurrir un incidente como este. ¿Quiere hablar con el Director?.
–Por favor.
Le comunicaron con el Director y le dijo que mañana lo quería en su despacho a primera hora para aclarar ese pequeño desencuentro.
–Bueno me eché media hora en este peo doméstico y no pedí que me pasaran a Keiny–Sonó su celular, era Keiny–.
<Hola papi, disculpa que no te atendí es que estaba cagando>
<Que bonito mi amor, esas son las cosas que me enamoraron de ti, tu espontaneidad>
<Pendejo sifrinito>
<Te amo, jajaja. Mira te llamaba para que a las cinco en punto subas a mi despacho por el privado y nos vamos de aquí juntos, ya sabes como subir sin que te vean>
<Claro papi, eso es papayita. Eso, ¿pa ‘onde vamos?, vamos a tirá>
<jajaja no amor de momento no, vamos a una tienda para comprarte ropa>
<Aaay verga papi ya te dije que no me gusta esa vaina, yo me compro mis vergas>
<Deja la tontería, y deja de decirme papi de una vez por todas. Eso corre por cuenta de la empresa –Mintió– para que sus empleados vayan buenmozos a sus trabajos>
<Guevón jejeje ta bien pues, nos vemos ahora sifrinito>

Cinco y cuarto de la tarde, Keiny entraba al despacho por el ascensor privado.

–Tienes quince minutos de retraso lindo.
–Ah vaina ¿y entonces? El pujo.
–Ven acá y dame un beso malandrito. –Se dieron un beso apasionado– Mmmm que rico mi amor, ¿cómo te fue en clases?
–Una ladilla, peero no sabes el tamaño de la ladilla, pero tranquilo que esa mierda la saco nojoda, yo me gradúo papi y le echo bolas en la Universidad también.
–Así se habla lindo, poco a poco vas a conseguir tus metas.
–Y nosostros también vamos a conseguir las nuestras papi.
José Arturo se le erizaba la piel cada vez que escuchaba  un “papi”.

Llegaron a la tienda junto con los tres escoltas. José Arturo ya se había bajado de la camioneta y estaba por bajarse Keiny cuando lo detiene Leonel. –Te quiero volver a coger carajito, tú di el día y ahí estoy–
–Estoy empatao papa y con tu jefe, así que deja la vaina.
–Tú solo dime el día y te parto ese culo.
Keiny se bajó y fue directo a la tienda. José Arturo se tocaba el anillo. –¿Todo bien amor?–Todo bien papi. Na guevoná tremenda tienda, yo la veía por fuera pero pinga por dentro está nené. Esto debe ser carísimo tres tablas.
–Jaja tú no te preocupes. Pruébate ropa y lo que te guste vemos que hacemos. Vamos a hacer algo, recorre la tienda y tu vas escogiendo la ropa que te gusta luego vamos descartando. De momento agarra cinco pantalones, cinco camisas manga larga y cinco manga corta, cinco bermudas, diez franelas, tres pares de zapatos, medias, interiores.
–Bienvenidos, están en su casa siéntanse cómodos, escojan lo que quieran si no consiguen algo le dicen a uno de los dependientes, yo me voy a retirar a la oficina. Si quieren tomar algo, no duden en pedirlo. Les hablaba el gerente de la tienda.

José Arturo lo dejó solo para que escogiera lo que verdaderamente le gustaba. Salió un momento afuera para hablar con Leonel.

–Epa Leonel, ¿cómo estas?
–Hola José. Coño, tú amas que jode a ese carajito. Venir a esta tienda a gastarte unos buenos reales es porque esta vaina va en serio.
–Muy en serio Leonel, va muy en serio. Yo no voy a invertir el dineral que estoy poniendo aquí si no sé que ambos estamos enamorados, yo amo a ese carajito y sé que él me ama.
–Que bueno escuchar eso mi pana, lucha por ese amor y enfréntate a quien sea para defenderlo.
–Hasta me enfrentaría a ti Leonel si fuera preciso. Yo sé que le tienes ganas a Keiny, pero no te equivoques, yo te quiero de mi lado, que seas mi aliado no un obstáculo.
–Tranquilo José. Yo sé donde estoy parado y conozco mi trabajo y sabes que lo que hago lo hago bien y no voy a joder el negocio que tú y yo tenemos por 15 minutos de placer.
–Que bueno que estamos claros. –José Arturo le extendió la mano y hubo un apretón y un abrazo.
Igualito no me lo voy a pelar, en un descuido Keiny va a caer.
Este carajo no se va a quedar tranquilo hasta conseguirlo. Confío en ti Keiny, yo se que no estamos en la mejor situación de confianza pero creo en ti.

José Arturo volvió a entrar. Keiny ya estaba listo, se encontraba con uno de los dependientes ayudándolo a organizar la ropa.
–Mira pa…–José Arturo le abrió los ojos–Mira José Arturo las combinaciones que hice de estas vainas, mira, mira, este pantalón marrón con esta camisa de rayas finiticas azules, la correa marrón de hebilla discretica no me gusta mucho y estos zapatos marrones medio puyuos…está legal ¿no?.
Wao, este carajito tiene buen gusto, es impresionante, cada día me sorprende. Me parece muy bien, está perfecto, aunque si escoges también estos zapatos, es otra opción.
 –Claaaaro con esto mira, pantalón azul oscuro, esta camisa rosadita bien maricona –El dependiente se sonrió viendo a José Arturo– Y estos pisos negros nojoda, con esto los dejo locos.
–Bueno ya veo que hiciste un buen trabajo Keiny, ahora ve a probarte todo para ver si te queda bien y si hay que ajustar algo.
Keiny, tan lindo que es y le pusieron ese nombre, bueno es un malandrín apenas abre la boca, calladito esta buenísimo. pensaba el dependiente.

Keiny se llevó toda la ropa al amplio probador y metió todo allí.

–Papi me imagino que a esta tienda no entra mucha gente, desde que estamos aquí no ha entrado ni un gato.
–Hoy la tienda está para nosotros nada más mi amor, para que nadie nos fastidiara, anda entra a probarte la ropa y sales a modelarme.
Keiny se puso la primera combinación que le mostró afuera.
 –Aja, ¿que tal? Legal
José Arturo levantó la mirada y al ver a Keiny se quedó paralizado. Verga, que hermoso, que bello estás Keiny.
–¡Te queda perfecto! Ponte otras piezas a ver
Keiny fue poniéndose cada una de las piezas que escogió, hubo un par de cosas que no gustaron, las cambiaron por otras.
–Verga mira esta vaina ¿estos interiores Dolce y Gabbana son originales?
_Jajaja claro Keiny, todo en esta tienda es original y exclusiva, aquí no hay piratería.
–Jejeje estos mismos interiores se consiguen en los buhoneros a tres por 100 pero los lavas tres veces y te queda un hilo.
–Con estos no va a suceder eso. –Le dijo el dependiente.

Se volvió a poner los pantalones que escogió para que le subieran el ruedo y las camisas las entallaran. Mientras estaba en el probador Keiny llamó a José Arturo.
 –Entra un momento pa que me ayudes con una vaina aquí. –El dependiente alzó la vista a ver que era lo que necesitaba Keiny. José Arturo entró.
–Cierra la puerta papi.
–Coño deja de decirme papi. ¿Estás loco? Nos van a ver.
–Tranquilo, ven acércate. Gracias por todo esto mi amor, no sabes cuanto significa para mi, algún día sere yo quien cierre una tienda y te regale todo. Eres más de lo que había soñado sifrinito. Tú haces que quiera ser mejor persona, te amo.
Keiny lo besó y dejó caer los pantalones. Estaba sin interiores. El simple gesto de hacer eso, hizo que José Arturo se agachara y comenzara a hacerle sexo oral.
 El dependiente se acercó al ver agacharse a José Arturo y se detuvo cerca. A los pocos segundos el dependiente le tocó la puerta. –Disculpen, no quiero interrumpirlos pero es mejor que uno de los dos salga de ahí dentro.
–Anda y ordena la ropa de afuera y deja que terminemos papá, ya salimos.–Le dijo Keiny en voz baja.
Keiny estaba a punto de venirse, sacó su pene de la boca de José Arturo y acabó en su mano. Se limpió de la pared y luego fue al baño de la tienda.
Al regresar a la caja ya estaban facturando las cosas, los otros dependientes estaban ordenando la ropa que no se llevaron y el que los atendió estaba en la caja. Keiny lo agarró del cuello de la camisa y lo jaló asi él. –Tú no viste nada Diablo, sueltas el yoyo y te quiebro–Lo soltó de un golpe, el dependiente se puso pálido. –Keiny por favor quédate quieto que lo que hicimos ahí dentro no es precisamente algo normal–.
–Ya, ya, pero que este becerro no nos interrumpa, si anda quesúo que se vaya al baño y se pajee tres veces.
–Son 76.580 Bolívares. Con el descuento queda en 70.000.
–El coño de su madre ¿cómo te vas a gastar esa vaina en mi? ¿Tú te volviste loco? No, no no, devuelve esa verga, mira solo me llevo un pantalón, una camisa y nos zapatos y ya.
–Deja la tontería Keiny, nos llevamos todo, relájate, además yo me estoy llevando otras cosas. ¿Qué te dije yo hace tiempo? Que esto me lo vas a pagar con tu superación, tus ganas de salir adelante. Punto, no se hable más del tema. Muchas gracias por atendernos, has sido muy amable, toma esto. –Le dió 500 bolívares de propina por sus atenciones y en parte para que se quedara callado.

Leonel vamos a dejar a Keiny en Petare, Keiny mientras vamos para allá mete la ropa en este morral para que no lleves las bolsas y sea muy evidente, guarda las facturas. La otra ropa me la llevan a la oficina luego te la doy.
 Y así terminó el día de compras. José Arturo feliz y Keiny con una pena que lo mataba, pero también estaba feliz por su nuevo look.