miércoles, 1 de abril de 2015

5 AMORES, 5 HISTORIAS Capítulo final.

Al día siguiente David estaba sonámbulo en la oficina y así pasó el día, sin pensar, sólo en lo que había ocurrido.

El viernes era el cumpleaños de Cheo y David ya tenía comprado el regalo desde hace unos días. Como un acto desesperado de arreglar las cosas, ese viernes se acercó hasta el edificio donde el trabaja, tempranito en la mañana a esperarlo a que llegara y darle el regalo.

Apareció y se le dibujó una sonrisa, no así a Cheo que venía con cara de “la cagué” lo abrazó, le dijo feliz cumpleaños y le entregó el regalo.
No tenías que comprarme nada David.
Ya lo había comprado. –Le regaló un delantal que el quería y una lata de bombones junto a una pequeña carta–.
Gracias, mañana me voy a la playa con una amiga, el domingo te llamo y hablamos. –David le dio la espalda a Cheo y comenzó a llorar, se fue caminando hasta la parada de MetroBus que quedaba a seis cuadras de ahí. David le escribió y le dijo que quería hablar con él el martes, le dijo que sí.

Al rato le escribe Cheo y le pone: –<Estoy llorando, gracias por el regalo>. David no paraba de llorar, llegó al trabajo y con su mejor sonrisa saludó a todos como si nada.

El fin de semana se quedó solo en casa pues no quiso ir a la playa con su familia, quería esperar la llamada prometida del domingo. El sábado se pasó entre arreglar su cuarto, revisar Facebook,y dormir.

Llegó el domingo, David estaba conectado al Facebook, en eso se conecta Cheo y a los pocos minutos le escribe:

–<Hola>
–<¡Hola! Que rápido llegaste de la playa>
–<No fui a la playa, me quedé en Caracas>
–<Ah ok, ¿nos vamos a ver el martes?

Cheo no escribió más. Tomó el celular para escribirle y ve la foto, tiene puesto el delantal que le regaló, a David se le aceleró el corazón. Le escribió –<¿me puedes llamar a casa>

A los minutos suena el teléfono, era Cheo.
–Hola, ¿cómo estas?
–Bueno ahí, más o menos
–David se que te he causado un dolor inmenso, yo me siento muy mal por eso, pero es mejor así.
–Bueno ni modo, que se va a hacer. ¿Nos vamos a ver el martes? Quiero hablar contigo
–¿Para qué? Dímelo ahora
–Quiero hablarlo en persona Cheo
–Lo que me tengas que decir, dímelo por aquí
–Resopló y empezó a hablar –Ok Cheo.  ¿No habíamos quedado en  que estaríamos juntos para luchar y sacar adelante esta relación? ¿Por qué la lanzas todo por la borda sin ni siquiera intentarlo, discutirlo?, para ti es más fácil salir corriendo y no enfrentar el problema.

Y así como si no fuera suficiente haber metido el dedo en la llaga y darle vueltas, metió la mano en la llaga y empujó:

–David yo no quería decírtelo porque es muy duro para ti…pero hay otra persona…y tú la conoces… –A David se le revolvió el estómago–Eduardo Piña.

David apretó con fuerza la sábana que tenía agarrada. Lo que estaba escuchando no podía procesarlo, el dolor de cabeza se apoderó de él, el corazón le latía a mil

–No puedo creer lo que estoy escuchando, me estás mintiendo, me estas jodiendo! ¿DE DONDE COÑO APARECIÓ EL AMOR ENTRE USTEDES?
–Fue de repente no puedo explicarlo, nos vimos el martes y bueno.

David colgó el teléfono y con la mano lanzó al piso el televisor con la buena suerte que se partió la pantalla. No sabía que hacer, buscaba todos los pretextos de por qué se había terminado eso, que hizo, que no hizo, que faltó, que dijo. 

Se sentó frente a la computadora y se conectó Marcelo su amigo de  El Congo.

–Hola Marcelo
– Hola mi Daviiid, ¿cómo estas?
–Mal, Cheo terminó conmigo
–¿¿Queeeeee??  ¿Cómo va a ser? ¿Que hizo ese carajo?

A los dos minutos Marcelo llamó a casa de David y hablaron. David le contó desde la primera conversa vía chat hasta lo de hace unos minutos.

– David, ¿qué te dije yo cuando me dijiste que estabas saliendo con Cheo? Que averiguaras, que preguntaras, ¿verdad? No lo hiciste. Pero bueno mejor que haya sido ahora y no seis meses después. Así se maneja Cheo, David. Hoy te ama, mañana ya no y empieza a salir con otro que ya lo ama.
Cuando yo me fui de viaje por trabajo por unas semanas en el aeropuerto de Rusia hablo con él y me dice que lo ha estado pensando y que no va a seguir conmigo, que se reencontró con un amigo y va a empezar una relación con él. Ese amigo David es Franco con el que estuvo empatado por tres años y que tú conoces y te dije que hablaras con él. Yo me quería como morir cuando lo escuché decirme eso. Colgué y fui a un baño a gritar de la arrechera.
Ese carajo no sabe lo que quiere, y si, es una persona encantadora, inteligente, te envuelve, te enamoras y luego hace lo que hace.
Sigue adelante mi amor, deja ese peo atrás, grita, llora, rompe cosas, pero olvida  a ese tipo, no permitas hacerte daño pensando en que pasó y que no hiciste, sigue el camino que adelante habrá alguien que te valore, él no lo va a hacer, asi te diga que te quiere y le da pena lo que te hizo. Bórralo de tu vida.

Luego llamaría por teléfono a Miguel para contarle, este le dijo que bajaría a su casa con Manuel. Se quedaron con David un par de horas, hablando, consolándolo. David volvió a llorar abrazado a Miguel…

El martes de la siguiente semana David y Cheo se volvían a ver las caras. David le trajo una ropa y un reloj que se quedaron en su casa. Cheo debía traer los relojes de David y no los trajo. –Otra excusa para volverte a ver– le dijo a David. Se tomaron un café y le explicó lo de Eduardo:

–Nos conocimos en diciembre en un local, yo estaba borracho y le dije a el cuatro groserías y me fui del local, no supe más de él hasta el lunes pasado que me lo consigo en el edificio donde trabajo, casualmente trabaja ahí también pero en otra agencia de publicidad. Cuando nos damos la mano se me viene a la mente el día que nos conocimos y bueno, cuadramos para almorzar al día siguiente.

A raíz de esa conversación me di cuenta que contigo no iba a ninguna parte, estaban esas tres cosas que te dije ahí latentes, él me movió el piso y vi otro panorama. Me di cuenta que él es el carajo con el quería estar y estoy muy feliz con él, estamos pensando en mudarnos, de hecho prácticamente  estamos viviendo juntos –Esa confesión le cayó a David como cuchillos en el pecho.

–Wao que fuerte eso, que arrecho, ya están viviendo juntos.
–Si David, es algo increíble pero sucedió, se que esto te hace daño y me siento mal por eso, pero las cosas son así, me siento tranquilo y feliz con Eduardo.

David agradecía la sinceridad de Cheo pero era demasiada información lanzada a quemarropa. Se despidieron, con la promesa de devolver los relojes cuanto antes. David se fue caminando sin llorar pero con una presión en todo el cuerpo como si lo abrazara un gigante.

Los siguientes días fueron de llorar, analizar y no dejar de pensar en Cheo y Eduardo.

Esta relación duró 53 días. David quedó fuertemente golpeado, vulnerable, sintiéndose culpable y lleno de rabia.
FIN?

martes, 31 de marzo de 2015

5 AMORES, 5 HISTORIAS Cheo & David 9.

Miércoles, 5:45 am David le envía un mensaje de buenos días a Cheo.

–<Buenos días amor, ¿cómo amaneces? Ayer me quedé esperando tu llamada…
–<Buenos días, terminé muy tarde de hablar con Beatriz y me fui a acostar>
–<¿Te pasa algo? No me has dicho amor >
–<Estoy triste>
–<Pasa algo?>
–<Están pasando cosas David. Esta el tema de mis miedos, mi inseguridad, ese mensaje que leí en tu celular, siento celos y no quiero convertirme en un monstruo más adelante y hacernos daño>
–<Cheo eso ya lo hablamos, a mi no me interesa más nadie sino tú, yo no quiero estar con otra persona.>
–<También está lo del sexo, ha habido poco en el poco tiempo que tenemos y siento que lo haces por compromiso, que no te gusto>.
–<Por Dios Cheo ¿cómo voy a tener sexo contigo por compromiso? ¡Ni que lleváramos 10 años juntos! ¡Y claro que me gustas y lo sabes! ¡No vuelvas a decir eso!>
–<Otra cosa, el dinero, ahora voy a ganar menos dinero que antes y no sé manejar ese tema, yo siento que soy un papá contigo que pago todo, no te estoy reclamando eso es que este tema del dinero no sé manejarlo siempre ha habido plata y no me mortificaba>.
–<Que tonto eres Cheo, sabes que si tú no tienes tengo yo y viceversa, y si no hay plata pues ahí se ve como se hace>.
–<Son situaciones que están pasando y están ahí y eso desgasta David>
–<¿Tú estás terminando conmigo Cheo?>
–<Sí David…>

En este momento David quedó paralizado, el autobús donde iba justo entraba al túnel, todo se puso negro y su mente en blanco, no podía creer lo que estaba leyendo, pensaba que Cheo estaba confundido, quería verlo para hablar.

–<Quiero conversar contigo en persona, esto de terminar por celular me parece de adolescentes>.
David en un desespero por solucionar eso ya, le dijo:
–<¿Quieres que nos veamos ahora? yo voy subiendo –David escribía cada letra temblándole la mano–.
–<Ahora no puedo, tengo reunión cuando llegue, en la tarde nos vemos y conversamos.
–<Cheo esto no lo acepto, no me da la gana de terminar>.
–<David, se que esto es muy duro pero es una decisión que ya tomé, hablamos en la tarde>.


David llegó a su oficina directo al baño a lavarse la cara y disimular el dolor que tenía. No quería contarle a nadie porque quería esperar a hablar con él,  que a lo mejor estaba confundido, necesitaba hablar.

David no tenía cabeza para más nada sólo pensaba en lo que pasó, se repetía en la mente mil veces esas palabras que escribió Cheo y no podía creerlo.  A la hora del almuerzo se comió la mitad de lo que trajo, las horas de la tarde eran interminables pero llegaron las cinco en punto y agarró su bolso y se fue directo a encontrarse con él en el lugar indicado.

Se vieron, se abrazaron, así estuvieron unos segundos y empezaron a caminar al café donde hablarían. Durante el camino Cheo le decía que podía saber como se sentía, que era una mierda por lo que estaba haciendo. David sólo lloraba.

Llegaron, se sentaron en una mesa apartada y pidieron café. Cheo volvió a repetirle lo mismo que había escrito en la mañana por el messenger.
Sé que soy una rata y una mierda al hacerte esto pero es una decisión que tomé,  con mis miedos no quiero convertirme en un monstruo para luego hacernos más daño. En el sexo siento que no te gusto, no se si es mi gordura pero es lo que percibo, que lo haces por compromiso y del dinero me siento tu papa pagándote todo, no te estoy reprochando eso ni sacándolo en cara pero es lo que siento y no sé manejar ese tema, ahora que gano mucho menos.
Cheo ¿ pero estas cosas no las podemos hablar, negociar, discutirlas? Para ti la vía más fácil es terminar esta relación, ¿no hay manera de arreglar esto?.
No David, es una decisión que ya tomé y es definitiva, se que te estoy haciendo daño pero créeme que más adelante hubiera sido peor. Te juro que no hay otra persona.
–¿Entonces, esto es definitivo? ¿Terminamos? ¿No hay nada que hacer?
No David, esto es definitivo, pero a lo mejor funcionamos mejor como amigos.

David escuchó esas últimas palabras, se levantó de la mesa, agarró su bolso y tiró la taza de café que no había tomado ni un sorbo. Arrancó a llorar  y entró al centro comercial cercano y en un ataque de estupidez lo llamó y le pidió que volvieran.
–<David no te pongas así, es una decisión que ya tomé>
A Cheo no se le movió ningún músculo mientras le decía todo a David estando en la mesa, no lloró, no se le movió ni un pelo. David colgó la llamada.

Se sentó en el piso y siguió llorando con la cabeza entre las rodillas, al rato agarró el celular y llamo a la única persona que podía estar con él en ese momento.

Tranquilo mi amor ya te busco, espérame en la plaza –Le dijo Miguel–.
Lo buscó, se abrazaron y David arrancó a llorar de nuevo.  Fueron a comer y hablar. Le contó todo. Miguel no podía creer la historia que estaba escuchando.
Menos mal que fue ahora y no a los 6 meses donde estarías más involucrado, ese carajo es un loco, te dije que era intenso, menos mal que terminó eso, ¡vamos a comernos un dulce!

Se comieron el dulce y luego cada uno para su casa. David no durmió esa noche, quería llamarlo, pero no lo hizo; seguía llorando…

lunes, 30 de marzo de 2015

5 AMORES, 5 HISTORIAS Cheo & David 8.

El viernes siguiente se quedaron juntos en un hotel para el sábado conocer a la otra parte de la familia de David.

Estando en el hotel Cheo ya venía con malestar de gripe, compraron en la farmacias unas cosas para detener la gripe. Pidieron comida en la habitación y vieron televisión abrazados. Cheo quería tener sexo pero David no y menos él con gripe. David lo consentía, lo besaba, lo tapaba, le buscaba las cosas.

Luego de cenar vieron un poco más de televisión y se acostaron. Cheo estaba indeciso si ir el sábado, antes de ir a casa de la tía de David, a una reunión que a veces va para sus problemas de alimentación. Estuvo varias horas en que si, que no, que vamos otro día, mejor si vamos. La verdad que David quería acompañarlo a ese lugar, le interesaba el tema. Pero al final decidieron irse a casa de la tía.

Previo a eso fueron a un bodegón para comprar vino. Luego no estaba convencido de lo que tenía puesto, que quería cambiarse, que mejor me quedo así, no, me veo gordo, se me pega la chemise, en fin, entró a una tienda y compró una camisa de las que él usa y lo identifican: de rayas y manga corta. Ya más cómodo con lo que compró emprendieron el camino.

Llegaron, Cheo con pena entró a la casa, estaban la tía, dos de los primos con sus esposas y los niños y la mamá de David que ya se conocían. No tardó en hablar y soltarse con todo el mundo, la gente animada conversaba con ambos. Llegó la comida y seguía la charla, todo marchaba estupendo! David de nuevo satisfecho que todo fluía y todos contentos.
De vez en cuando Cheo se acercaba a David.
Te amo, ¿cómo va todo? ¿No he sido imprudente, no he dicho nada fuera de lugar?”
Tranquilo, todo bien.

Llegó la hora de marcharse y David le dice a Cheo que se quedara en casa, el aceptó. Cuando llegaron la mamá de David le dice –¿por qué mejor no duermen en el cuarto de tu hermana? La cama es más grande, hay aire y estarán más cómodos– Una vez en el cuarto Cheo le dice a David:
Definitivamente tú mamá es Suiza– David se rió–.
–Sii, ella está clarita.

A los pocos minutos hicieron el amor, se relajaron, luego se pusieron a ver televisión y David que no lo había preguntado nunca, le dijo “–¿Te gustó? –si  –David le dice –¿Repetimos? –Contestó que no, normalmente es David el que no quería, más por razones de cansancio que por otra cosa, se abrazaron y vieron la televisión juntos–.

El lunes en la mañana quedaron en no verse en la tarde pues ya se habían visto el fin de semana. Ya en la oficina David ve en el muro de Cheo: =Cheo Torres Santos ahora es amigo de Eduardo Piña= se lo comenta a Cheo pues David lo conoce y le dice que si que se conocen. No era raro pues trabajan en lo mismo desde hace años y en ese mundo de la publicidad todos se conocen.

El día se pasó entre llamadas y mensajes de texto, en la noche hablaron, se mandaron besos y felices sueños.

Al día siguiente si se verían en la noche, así que durante el día estarían escribiéndose. Antes del mediodía Cheo le dice que va a almorzar con Eduardo. –<¡Qué bien! Mándale saludos!>– 
–<Con gusto>

La tarde se le complicó a David pues su jefe montaba un informe y había que quedarse, entre una cosa y otra seguían escribiéndose y llamándose. Cheo le dijo que lo esperaría pero ya eran pasadas las siete de la noche. David le dijo que le daba cosa que esperara más tiempo, que no sabía a que hora se iba.

Cheo le dijo que entonces se iba a casa, que un compañero de trabajo le daría la cola, que en la noche hablaban. Efectivamente en la noche hablaron un ratico pues le dijo que tenía que hablar con su sobrina Beatriz de unas cosas que luego lo llamaría de nuevo. Nunca ocurrió la llamada y David se fue a dormir.

Lo que ocurriría al día siguiente a las 5:45 am de la mañana, dejaría a David con la mente en blanco.

domingo, 29 de marzo de 2015

5 AMORES, 5 HISTORIAS. Cheo & David 7

Comenzaba la Feria del Libro en la ciudad y era un orgasmo para Cheo, le encanta leer y comprar libros, muchos y ese era el paraíso. En la noche se encontrarían ahí con la Tata.

Pasearon por los stands se quedaban revisando unos más que otros, compraron varios libros. Cheo le regaló uno a David. En total salieron como con cinco libros Tata y Cheo, tenían hambre y fueron a cenar a un restaurante cercano de comida tex mex. Ahí se encontraron a Cristóbal que estaba con su actual pareja. David los presentó y se fueron a su mesa.

La comida no estaba muy buena, comieron y se fueron.
El jueves regresaron a la Feria, esta vez se encontrarían
con Miguel, el mejor amigo de David y el novio, Manuel.En
el lugar ya estaban Cheo y David dando vueltas a ver que
veían. Hubo un momento que notó a Cheo incómodo y le
preguntó.  Era la primera vez que veía a Miguel desde que
salieron aquellos dos días a comienzos de año.
–Son como impuntuales ellos, no han llegado”
Ya vienen están en otras cosas.
Yo la verdad no quiero estar aquí, mejor yo me voy a mi
casa y tu te ves con él, es tu amigo no mío.
David se molestó y le dijo que no, que ellos vinieron juntos
y se van juntos.
–Tengo hambre vamos a comer y que nos busquen.

Haciendo la cola llegó Miguel y Manuel, se saludaron todos muy cordialmente, pidieron la comida y se sentaron. El momento era bien incómodo para Cheo pero ambos se pusieron a hablar.
Terminaron de comer y regresaron a la feria pues Manuel necesitaba un libro.

Apenas llegaron a la feria Manuel se consiguió con un señor amigo, este al ver a Cheo puso  cara de pocos amigos, Cheo también se chocó al verlo. A todas estas David no se enteró de ese momento. Luego Miguel le contaría a David.

Miguel y Manuel se fueron y los novios quedaron solos, dieron una vuelta y también cada uno a casa.

sábado, 28 de marzo de 2015

5 AMORES, 5 HISTORIAS Cheo & David 6.

Ya era lunes y la semana se presentaba con importantes acontecimientos.

A Cheo lo llamaron de una agencia de publicidad para trabajar como creativo, llamó a David emocionado para contarle y por supuesto celebraron en la noche la noticia. Tendría que sacrificar algunas cosas como sus trabajos independientes pero esto era algo que lo llenaba más profesionalmente.

Dos días después David cambia de celular pues el que tenía se dañó, Cheo le dijo que le entregara el viejo para dárselo a su sobrina mientras compraban uno nuevo. Así hicieron y en la noche se lo entregaba, fueron a cenar sushi en un restaurante de La Castellana.

Apenas se sentaron David le entregó el celular, una vez en manos de Cheo, lo enciende para verlo, se mete en los mensajes y justamente ve uno que le dispara las alarmas y la molestia a niveles insospechados. David no había borrado los mensajes completos sólo los contactos, no tenía nada que ocultar, pero en estas cosas de interpretación personal de lo que uno lee pues pasa lo que pasa.

–<Quería verte> Un mensaje que David le envió a un amigo que no veía desde hace tiempo, simplemente no se pudieron ver el día que habían cuadrado y le escribió eso. A Cheo le cambió el rostro completamente, David molesto porque se repetía la historia de Alejandro.
Quién es ese Aitor ¿y por qué querías verlo?.
David no quería dar explicaciones pero le dijo que era un pana que habían cuadrado para verse después de muchos meses sin verse y no se pudo,
…y le coloqué eso, quería verte, ¿qué tiene  de malo?

Cheo se levantó de la mesa y se fue al baño, pasaron unos segundos y regresó a la mesa, David se quería ir, ya no quería cenar.
–¿Por qué tengo esta inseguridad contigo? Este miedo, tú no has hecho nada para que yo este así pero veo ese mensaje y me pone mal.

Se calmaron las cosas luego de discutir un poco más. La cena estuvo bien, cambiaron de tema, todo estaba más relajado. Esa espinita quedó ahí clavada, pues al salir del restaurante regresó el tema y las explicaciones. Cada quién tomo un taxi para su casa e iban monitoreándose vía chat para ver como iban.

David invitó a Cheo a pasar el fin de semana en Higuerote y así de una vez conocía a su “suegra”.
El viernes en la tarde se fueron a hacer el mercado para llevar a la playa, de eso se encargarían ambos,  Maribel la madre de David solo tenía que preocuparse de llegar a la playa.

Estando en el automercado, David intentó sin mucho éxito apegarse a lo que estaba en la lista de las cosas para comprar, Cheo metía en el carrito cuanta cosa le gustaba, David devolvía algunas, otras no había remedio, se relajó y dejó que hiciera desastres. Compró unas flores para regalárselas a su suegra.

La cuenta salió fue una grosería pero Cheo la pagó, David mudo.
–¿Viste  que este es nuestro primer mercado juntos? je, je, je.– Le dijo a Cheo, este se sonrió y le acarició la cabeza.

Buscaron un taxi y montaron el mercado, rumbo a Guarenas. Llegaron a casa y estaba la señora que limpia y la mamá, ambas los recibieron. Cheo que ya había visto a la mamá de David en fotos, le entregó las flores a Josefina la señora que
limpia

–¿Cómo está señora Maribel?
David saltó.
Ella no es mi mamá es la de allá al fondo.
Cheo se puso rojo, fue directo a saludarla y darle las flores, bajaron el mercado y se rompió el hielo de una manera distinta.

A las 10 de la mañana del sábado ya estaban en Higuerote, los recibió el tío de David, hermano de su mamá. Bajaron todo, acomodaron y fueron a ocupar la habitación donde dormirían ambos. Casualmente la misma cama donde Cristóbal y David durmieron aquella primera noche. Esto lo pensó David pero no le dijo nada a Cheo por razones obvias.

Ya en la playa se instalaron con cava y sombrillas los cuatro. Mientras terminaban Cheo se puso a recolectar pelotas y figuras redondas para luego tomarse una foto con las distintas figuras de varios tamaños y colores.

De ahí fueron a caminar por la orilla viendo que conseguían, iban hablando de la casa, de la playa, de lo que conseguían en la orilla. Cuando ya estaban lejos de la vista de la gente, Cheo se bajó el traje de baño dejando al descubierto una erección.

David sin esperar mucho se acercó e introdujo el pene su boca y Cheo disfrutando al máximo. Hasta que llegó el momento clímax y derramó todas esas ganas en el pecho de David. Se fueron al mar y estuvieron un rato bañándose.
Amor yo te estoy amando y mucho, no se que me hiciste David pero me tienes enamorado, me echaste una brujería, no quiero apartarme de ti.
David sentía lo mismo y se lo dijo, que lo amaba, que no importa si era poco tiempo o si eso duraría 6 meses o 6 años pero está feliz de tenerlo al lado. –Cheo es el hombre, este es el carajo que quiero que esté conmigo–.

En la noche Cheo y su “suegra” se encargaron de cocinar, juntos, mientras David acomodaba la mesa para cenar. Ambos en la cocina estaban conversa que conversa,  fue a buscar su celular y les tomó una foto cocinando, esa imagen había que inmortalizarla. David estaba contento, ver a su novio compartiendo con su mamá era algo maravilloso.

A mi me da pena tirar aquí sabiendo que tu mamá y tu tío están allá afuera.
David le dijo que no importaba que ya estaban durmiendo, no había problema. Y tiraron y movieron la cama y David gemía y se escuchaba pero en ese momento a quién le importaba eso. Una vez terminado David salió a ducharse y se encontró al tío en la sala. Por supuesto que escucharía todo pero como nadie dijo nada y al día siguiente menos pues a fingir demencia.

Al día siguiente fueron un rato a la playa, para luego regresar temprano al apartamento, almorzar y regresar. Ese domingo Cheo se quedó a dormir en Guarenas, subieron juntos al día siguiente. Cheo a su trabajo, David al suyo.

SERENDIPIA 6


–Ya sabes, lo llamas y le dices que te ayude con el trabajo de exposición y vas a su casa este fin de semana, yo igual lo llamo. No quiero errores esta vez lo tienes que hacer, llevas la cámara.

–Siiii, ya me lo has dicho 20 veces, pero no le puedo insistir mucho, pero volveré a decirle.

–Yo sé que vas a lograrlo, tú tienes tus encantos mi amor.



 Llegaban al edificio donde vive Roberto y este le hizo señas a Sebastián para que metiera su carro en el estacionamiento en el puesto de visitantes.
En el ascensor comenzaron a besarse apasionadamente.

–¿Te cojo aquí?

–No, es peligroso

–Por eso, ¿no te gusta el peligro ah?–Le decía Sebastián–

–Ya llegamos.

 Entraron al apartamento y siguieron besándose, desabotonando sus camisas a la vez.

Sebastián le desabrochó la correa del pantalón a Roberto, la sacó de las trabillas, se separó de él y dio un fuerte correazo al piso.

–Desnúdate.

Roberto se paralizó por unos segundos.

–QUE TE DESNUDES–Otro correazo directo al piso–.

Se quitó toda la ropa, ya mostraba una ligera erección.

–Ve al sillón–Al voltearse, Sebastián le dio un suave correazo en las nalgas.

Roberto se sentó en el sillón, Sebastián se acercó hasta tener su pene cerca de la cara de él.

–Mámalo.

Comenzó a hacerle el sexo oral mientras Sebastián lo tomaba con fuerza del cabello. No dejaba que moviera su cabeza, lo sostenía para que su pene no saliera de su boca. Roberto movía su lengua mientras salivaba por la comisura de los labios.

Sebastián lo tomó con más fuerza del cabello y lo apartó sacando su pene de la boca de Roberto.

–Vamos al cuarto–Lo levantó con fuerza por el brazo. Otro correazo en las nalgas–.

Llegaron a la habitación y lo tumbó en la cama.

–Quédate boca abajo.

Comenzó a darle correazos suaves en las nalgas hasta enrrojecerlas. Se detuvo. Buscó en su pantalón un preservativo.

–Voltéate y ponme el condón.

 Roberto no hablaba, su piel lo delataba, la tenía erizada y las tetillas endurecidas. Mientras le colocaba el preservativo, Sebastián le daba cachetadas y lo escupía. Roberto le temblaban las manos, terminó de colocar el preservativo y se puso encima de la cama como le habían ordenado. Más correazos vinieron, esta vez no tan suaves.



Sebastián se detuvo y comenzó a masturbarse para comenzar a penetrarlo.

–¿Por qué no me sigues pegando?–Le dijo Roberto.

–Porque es cuando me dé la gana a mi, no cuando tú quieras.

Escupió repetidamente el culo de Roberto y comenzó a penetrarlo. Una vez dentro de él, le dio con fuerza, la cama se movía. Lo tomó por los hombros y empujó más duro.

Volvió a detenerse, retiró el pene y volteó a Roberto. Ahora boca arriba lo volvió a penetrar mirándolo a los ojos. Sebastián comenzó a ponerse violento, cosa que a Roberto no le molestaba, más bien lo excitaba más.



Mientra más fuerte le daba, más le jalaba del cabello. Lo escupía. Cachetadas iban y venían.

–Eres una perra, como te encanta llevar guevo.–Le gritaba Sebastián, mientras Roberto gemía–.

Seguían los golpeteos y el movimiento de la cama, Roberto se masturbaba, Sebastián lo detuvo.

–Vamos a acabar a la vez.

Sebastián siguió embistiendo a Roberto hasta que estuvo a paunto de acabar. Se detuvo. Retiró el pene y se quitó el preservativo. Se puso de pie en la cama con Roberto debajo de él y empezó a maturbarse.

Cada descarga caía en alguna parte de la cama y en el cuerpo de Roberto que se estremecía al sentir el semen en su piel. El también se corrió. Sebastián lanzaba gruñidos y se agitaba, Roberto se le tensaba el cuerpo.

Todo se calmó. Se acostó a un lado de Roberto y así estuvieron, juntos, sin hablar, por unos minutos.



El silencio lo rompió Roberto.

–¿Sabes que a mi hermano le gustaba también esto? Creo que te comenté algo. El sadomasoquismo, el cuero, latigazos. Te confieso que a mi también me excita.

Hubo un silencio incómodo y Sebastián se levantó de la cama.

–Voy a ducharme, ¿tienes toalla?

–Si…en el baño tienes una y en la ducha hay jabón y champú. ¿te acompaño?

–No…prefiero solo–Se levantó de la cama y se fue directo al baño.



–¿Qué le pasó? No entendí.



Sebastián abrió la llave de agua caliente y esperó a que se le quitara el frío al agua, abrió la otra llave. Comenzó a caerle por el cuerpo el agua caliente, más caliente de lo normal. No pudo contener el llanto, se sentó en el piso y arrancó a llorar.

–Tengo que contarle, tengo que contarle–Se repetía una y otra vez mientras el agua corría.



–¿Todo bien?

–SI SI, YA SALGO–Se levantó del piso, cerró las llaves y salió para secarse–.



–¿Qué tal?

–Muy rica el agua, la ducha espectacular, me quería quedar a vivir ahí.

–Ja,ja, ja que bien, tienes los ojos rojos.

–Si…es que me cayó champú, pero estoy bien.

–Bueno, voy a ducharme, ya salgo.



Sebastián aprovechó para vestirse rápido, tomó sus cosas y se fue del apartamento.

viernes, 27 de marzo de 2015

5AMORES, 5 HISTORIAS. Cheo & David 5.

La semana siguiente fue de salir con amigos. David y Cheo fueron a comprarle algo a la futura ahijada de Cheo que en los próximos meses nacería.
Espero que te caiga bien mi comadre la Tata, se llama Tamara pero le decimos la Tata.
Compraron una cesta con varias cosas: baberos, franelillas, braga, etc. Se tomaron un café con ella en el edificio donde trabaja, la conversación duró sólo un rato pues ella tenía que trabajar. David estaba de vacaciones y Cheo de su cuenta.

A David le pareció muy agradable Tata aunque fue poco lo que compartieron.

Esa misma semana conoció a un buen amigo de Cheo, David Braseco un diseñador de modas.  Ambos ya estaban en el café esperando a David, Cheo le contaba que le encantaba, que era una persona inteligente, simpática, alegre, que sentía que se estaba enamorando de él. En eso llegó David y empezaron a hablar. David venía de verse con Cristóbal –Su primera pareja– pues le había traído unas galletas y unas revistas de Madrid.

La velada transcurrió entre ponerse al día Cheo y Braseco y David contando de él. Querían cenar y fueron a comer al mismo restaurant donde habían cenado la primera vez . Se estuvieron riendo de los, cuentos, anécdotas, etc, al parecer ambos se cayeron muy bien y quedaron en verse un día de estos.

El viernes le tocaba el turno a Cheo de conocer a la comadre y mejor amiga de David, Ainoa. Iban a ir al teatro. Cheo buscó a David en su trabajo y de ahí arrancaron a El Hatillo para ver la obra. Antes de la función cenaron los 3 y por supuesto charlaron, risa y risa. Ainoa tiene muy buen sentido del. Ambos se aman,  se conocen desde hace 16 años. Aparentemente Cheo contentísimo con ella, hasta le invitó la cena pese a la negativa de ella, Cheo se levantó en un descuido y pagó la cuenta. David embobado, no había mas nadie en la vida que él, lo demás no importaba.

Ainoa advirtió que la obra era algo tipo teatro Chacaíto, pero como le habían regalado las tres entradas ya que un amigo actúa ahí pues había que verla. La obra estuvo muy buena, tenía de todo, comedia, drama, humor negro, reflexión. Cheo le dijo a Ainoa luego de terminar la obra –Ahora que me conoces no te vas a librar de mi–. Ella se rió y se despidió para irse a su casa, los enamorados a un hotel para volver a estar juntos, pues mañana iban de paseo.

Esa noche no hubo sexo, sólo en la mañana y oral pues sorpresivamente en el hotel estaba sin agua, se había roto una tubería.

Después de ese agradable mañanero se vistieron de franela y bermuda. Se iban al parque del este a buscar piezas del siglo XVIII. Llegaron al parque y dieron unas vueltas. 
Las piezas están donde sólo hay tierra, que está removida por la lluvia, son vajillas y botellas partidas en pedazos relativamente pequeños pero muy interesantes, si tenemos suerte encontraremos cosas buenas.

Efectivamente, mientras buscaban, encontraban trozos de platos, tazas y de otras piezas. Cheo le iba explicando de que se trataba y David preguntaba de todo
–¿Cómo sabes que es un plato? ¿Cómo te das cuenta si es grande o pequeño, es posible conseguir piezas grandes?, y estos vidrios como saber que no son de ahora sino de hace 100 años?
En el vidrio te das cuenta por lo gastado que está, el color y lo rayado de la superficie. Por la curvatura de las piezas haces la proyección de ellas y sabes si es un plato grande o pequeño o si es una taza.

Cheo por su experiencia en estas cosas conseguía más, pero David se fajaba buscando cada detalle, consiguieron una bolsa para poder recolectar las diminutas piezas. Y seguía preguntando y el otro respondía, a veces se reían de las tonterías que decía David acerca de las haciendas que ahí estaban hace dos siglos.

David estaba feliz con las piezas que conseguía a cada paso, Cheo a sus anchas, en lo suyo. Nunca se lo dijo pero estaba emocionado y contento de compartir esa hora con Cheo en algo de lo que estudió en la universidad. Fue un experiencia increíble, a lo mejor para otras personas hubiera sido un día más, algo tonto, para él era el mejor día en mucho tiempo y al lado de la persona que estaba empezando a querer y verlo distinto.

Comenzó a llover y era perfecto pues saldrían más piezas a la superficie pero no tenían paraguas, mientras caminaban para refugiarse en un techo se conseguieron unos dientes de caballo al parecer de la misma época que las piezas hechas trizas.

Esperaron que escampar, mientras Cheo llamaba a su comadre para cuadrar y almorzar juntos los tres.
Almorzaron en un restaurante cercano al parque donde se come muy bien. De ahí fueron a un centro comercial a ver una exposición, pasearon, hablaron, fue el día que más compartió David con la Tata.
Ese paseo le cambió la manera de ver a Cheo. Todo marchaba muy bien.

En la noche cada quien se fue a su casa pues al día siguiente era el día de la madre.