miércoles, 17 de diciembre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro doce. CAPITULO 3

Verónica, Verónica. 

María Antonia estaba en su casa coordinando con la servidumbre las cosas que había que hacer en la mansión. Jaime Andrés ya se había regresado a su casa con su mamá, María Julieta estaba desayunando en el jardín con Maikol que ya estaba listo para ponerse a revisar los carros y limpiarlos, Arturo y su hijo estaban en Caruao.

Suena el teléfono de la mansión y decide tomarlo en el despacho.

<<Buenas tardes>>
<<Hola Antonia ¿cómo estás? No he sabido de ti en semanas>>
<<Ay hola Susana, he estado complicada entre la fundación, mi familia, la empresa, me estoy volviendo loca>>
<<Lo sé, te llamaba para ver si te acercabas ahora a casa y conversábamos, tengo que contarte algo y así tú también me cuentas y te desahogas>>
<<Tienes razón, necesito salir de esta casa por un rato, dame 20 minutos y voy para allá>>
<<¿Café o té?>>
<<Chocolate caliente amiga jajajaja, necesito dulce, me provocó>>
<<Ok, ya lo mando a preparar mientras llegas>>.
María Antonia subió a su habitación, se cambió de ropa, se retocó el maquillaje y el perfume. Su celular comenzó a sonar. Era Jaime.

<<Mi vida, la enfermera la conseguimos en Mérida y habló. La niña está en algún lugar de La Lagunita, pero no sabe donde, ella no conoce el lugar>>
<<¡Dios santo! Yo voy saliendo a casa de una amiga aquí cerca, déjame ver que puedo averiguar con ella y que podemos hacer, nos organizaremos aquí en la urbanización>>
<<Bueno, avísame pero es probable que hoy vayamos con la enfermera a La Lagunita para que nos diga donde dejó a la niña>>.

María Antonia estaba en el jardín tomando el chocolate caliente anhelado con un ponqué de vainilla. Le contó a Susana como iban las averiguaciones del secuestro, le habló de la empresa. Susana preguntaba por su hijo y de lo que hablaban de él. Antonia solo le comentó muy por encima, pero si le confesó que estaba embarazada de otro hombre.
–NO TE LO PUEDO CREER, EMBARAZADA Y A NUESTRA EDAD.
–Así es, yo quedé así de impactada como estás tú ahora y te podrás imaginar como estoy con la desaparición de mi nieta…
–De eso te quería hablar, espera. Luisa, tráela. Soy abuela por obra y gracia–Por un momento Susana se detuvo en su conversación y se puso a pensar que esa niña podría ser la nieta de María Antonia–Ya va Antonia, me está entrando un susto en el cuerpo, ¿tu nieta es negrita? ¿negrita, negrita?–.
–Si…¿por qué? Tienes información, porque de eso te iba a hablar ahora, que abandonaron aquí en la urbanización a la niña, imagínate.
Luisa, la muchacha de servicio traía una canastilla a la que le acomodaba una cobija. María Antonia se estremeció y comenzó a sudar frío.–No me digas…que tú…que tienes a mi nieta…
–Ay Antonia eso era lo que te iba a contar pero cuando me dijiste lo de tu nieta recordé y caí en cuenta ahora, yo creo que esta beba es tu nieta, mírala.
María Antonia la vio y comenzó a llorar, pero no estaba segura si era su nieta pues cuando la vio en el hospital fue muy rápido.
–Ya va Susana, déjame llamar a la policía, espera.
Habló con Jaime y este le dijo que dejara a la niña ahí en esa casa, que ahora iría un equipo especial para las averiguaciones y habría que hacerle la prueba de ADN a la niña y que le hicieran un chequeo completo y por supuesto interrogar a los de la casa.

Una semana después luego de pasar por incómodos interrogatorios a todos los de la mansión de la amiga de María Antonia, pruebas de ADN, exámenes médicos a la niña, finalmente volvía a los brazos de su madre.
María Julieta volvía a sonreir luego de 15 días de angustia. –No sé como pude recjhazar a mi hija, luego de ver que no estaba a mi lado sentí que me moría–Dijo María Julieta mientras conversaba con su familia.
–Lo importante es que está sana y Susana la cuidó muy bien, aunque me dijo que la trataron como a una delicuente pues pensaban que ella era la culpable del robo de la niña para quedársela.
–¿Pero cómo Susana se iba a quedar con esta niña si es negra?–Dijo Arturo–.
Un silencio de varios segundos se apoderó de la sala.
–Yo voy  a hacer como que no escuché, así que sigamos–Dijo María Antonia–.
–Yo también haré lo mismo–Dijo Maikol–.
–Mi amor, pégate a la niña al pecho, que te lo estimule para que comience a bajar leche–Le decía María Antonia a su hija–.
–¿Pero cómo hago?, no sé.
–Ven acá, dame a la niña, siéntate derecha ahora tómala en tus brazos así, saca un pecho y ella sola buscará el pezón, ¿ves? Mira como ella sola lo hace.
–Au, au, au, chupa duro esta niña jejeje.
–Mira como sale bastante, mi amor estás cargada, aunque eso es el calostro, la primera leche, a los tres días saldrá con más cuerpo.
María Antonia y su hija sentadas una al lado de la otra, viendo como la nueva integrante de la casa se alimentaba. Maikol se  sentó al lado de su novia y le dio un beso a su hija y luego a María Julieta, luego le sostenía la cabecita a su hija.
José Arturo buscó su cámara e inmortalizó el momento.

–Mi nieta se va a llamar Verónica, Verónica.
–¿Qué es eso mamá? ¿te volviste loca?
–No, sólo pido eso. Que se llame así, dos veces.
–¿Por qué?
–Pues mi nieta la abandonaron en la mansión de Susana, el vigilante cuando la encontró quiso ponerle un nombre y vio el nombre de la casa y le puso Verónica y como ellos le dieron los primeros cuidados quiero agradecerles con ese gesto. Verónica se llamaba la mamá de Susana.

–“Tengo que localizar al matrimonio que me salvó la vida el día de mi fuga, se me ha pasado por alto” Recordaba José Arturo al escuchar a su madre.

María Julieta se quedó 15 días más en casa de su madre mientras le ponían las primeras vacunas a su hija e iba a su chequeo con el pediatra. Luego recogió todo y se fue nuevamente a Petare con su novio.

–Negrito, ahora que estamos solos tú y yo quiero pedirte disculpas por mi comportamiento en el hospital…rechacé a mi hija y a ti también–Comenzó a llorar–Los amo a los dos, que no se te olvide.
–Mi amoooor no te pongas así no llores frente a la niña que ella siente esas cosas, no tengo nada que perdonarte mi princesa, eso fue una reacción a ver tanto negro junto–María Julieta comenzó a reir–Bobo–. Gracias mi amor.
–Así te quiero ver siempre, sonriendo. Pronto nos mudaremos de aquí a un lugar más tranquilo y cómodo.
–¿Adonde?
–Pronto lo sabrás, de momento quiero pedirte algo.
–Dime negrito.
–Dame a la niña–La tomó entre sus brazos, se arrodilló, mientras María Julieta estaba sentada en una silla, él siguió hablando. –Aquí delante de Verónica, Verónica como testigo, ¿te quieres casar con este negro?.
María Julieta se llevó las manos a la boca y comenzó a llorar de nuevo.
–¡Sí, sí, sí quiero, claro que quiero mi negrito!

martes, 16 de diciembre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro doce. CAPITULO 2

Los hombres pasan, los amigos quedan. 

–Mi amor Gabo es mi mejor amigo y eso está por encima de cualquier otra cosa. Me pidió vernos los dos. No va a pasar nada.
–Eso siempre me lo dices y pasa.
–Bueno, bueno esas cosas ya las hemos hablado y ambos hemos metido la pata y bastante pero aquí seguimos ¿no?.
–Ay sifrinito, mosca, todos esos hombres que se te acercan lo que quieren es cogerte.
–Jajaja, igual que a ti bobo, deja le necedad. Haz una cosa, ve al cine y cuando salgas nos vemos tú y yo, yo dejo a Gabo en el local, ¿te parece?
–Si va. Ven a darme un beso.
Se dieron un beso y Keiny le volvía a quitar la camisa a José Arturo.
–Mi amor me tengo que ir, nos tenemos que ir, nos van a sacar del hotel.
–Cállate la boca que ahora te quiero coger a ti.
Lo tumbó en la cama, se quitó el pantalón y se lo quitó a José Arturo. Buscó un condón y lubricante.–Mira lo que te vas a comer antes de verte con el marico ese– Se apretó el pene y lo sacudía. José Arturo levantó las piernas pero Keiny negó con la cabeza.

–Ponte en cuatro que voy a reventarte ese culo.
Lo empujó hacia el centro de la cama y se montó también, le embadurnó lubricante en el culo y comenzó a jugar con su pene restregándolo.–¿Quieres que te lo meta completico?–
–Si, cógeme.
–¿Quieres que te dé duro o despacito?
–Despacio.
Keiny le abrió las nalgas y metió su pene de una vez. José Arturo se tensó y Keiny lo penetró. Comenzó a darle duro, Se levantó un poco de la cama y terminó por penetrarlo, continuaba empujando con fuerza.
–Quería cogerte coño, no me iba a pelar este culo que es mio–. Keiny seguía con fuerza mientras le halaba el cabello. Se detuvo, lo sacó unos segundos y volvió a penetrarlo. Unos segundos después retiraba el pene y se quitaba el condón para acabarle entre las nalgas. Keiny quedó agotado, José Arturo se echó a un lado y se acostó, Keiny hizo lo mismo.
–Mi amor que cogida tan rica, pero me dejaste el culo adolorido.
–Jejeje te aguantas. Así, cada vez que te duela te acuerdes quien te cogió hace un rato. Tienes un culo rico pa darle duro.
–Creo que seré pasivo contigo de ahora en adelante.
–Uuuf si, te quiero dar siempre.
Sonó el teléfono. Le avisaban que tenían que retirarse de la habitación. Se lavaron y se vistiron a toda prisa. José Arturo dejó a Keiny en el metro y él se fue rumbo a Las Mercedes.

<<Hola Leonel, ¿cómo estás?>>
<<Épale mi pana todo bien por aquí , tiempo sin saber de ti, tú como estás?>>
<<Bien vale, te llamaba para ver si te querías tomar algo esta noche y conversamos>>
<<Me parece buena idea, tengo tiempo sin probar alcohol, ¿pero tú no estás empatadísimo?>>
<<No, no, estoy soltero y sin compromiso jeje y tú?>>
<<También>>
<<Ok, bueno, mira nos vemos en el Trasnocho y ahí vemos que hacemos>>
<<Ok, Te aviso más tarde a la hora que me desocupo>>.

Gabriel ya estaba en el Trasnocho esperando a José Arturo. Cuando llegó se fueron al pequeño local de vinos para estar en privado y comprtir una botella que hace tiempo no lo hacían.

–Mi hermana ya está en tratamiento, es bipolar y además padece de esquizofrenia. Cálatela. Está tomando un viaje de pepas para que tenga una vida normal porque es crónico y es un realero eso. También la ve un psiquatra. De momento lo cubre el dinero que dejo el imbécil de Felipe pero eso se va a acabar y las pepas son de por vida.
–Envíame el informe de Camila y vemos cómo hacemos para conseguir un lote de medicinas, ya sea con el gobierno o Caruao. Que vaina vale, ¿pero cómo va a hacer con su carrera?.
–Bueno si va bien con el tratamiento no debería haber problema con eso salvo que le genere mucho estrés o presión pero eso ya lo manejaremos. Mira ¿y cómo va la investigación de tu secuestro? ¿ya saben quién fue?
–“No le voy a decir nada a Gabo, Juan Pablo me dijo que no dijera nada a nadie, mejor me quedo callado”. No, nada aún, al parecer uno de los secuestradores murió, pero no se sabe exactamente si estaba vinculado con mi secuestro.
–Pero por ahí escuché que es familia tuya, un primo.
–Un primo lejano, pero no supe su nombre, al menos no sé si el que me dijo era el verdadero. Ay Gabo y para colmo ahora el peo de mi hermana y su bebita.
–Si vale, que broma, a ustedes le ha pasado miles de vainas este último año. ¿Tampoco saben nada?
–Nada de nada. ¿Y tú? ¿cómo van las cosas con Augusto?
–No van–José Arturo abrió los ojos sorprendido.
–¿Coño ¿y qué pasó, no iban bien?
–Si…bueno..normal…la cagué.
–Te pusiste de puta a tirar por ahí y te descubrieron.
–No exactamente, primero por lo que yo siento por ti…–José Arturo se echó para atrás en la silla y miró hacia arriba.
–Verga Gabo…¿tú no vas a superar esa vaina nunca? Así no va a haber novio que te dure.
–Bueno, el caso es que luego un amigo que me conseguí nos invitó a los dos a una orgía en casa de no se quién, Augusto me dijo que sí pero no fue que accedió sino que fue porque yo quería, al final fue un trampa para ver si yo me echaba para atrás pero fuimos y yo con lo quesúo que soy me lancé donde el gentío a tirar y Augusto se fue pal coño y me dejó ahí.
–Me parece muy bien a ver si aprendes. Primero quítate esa obsesión conmigo y segundo si no puedes con este peo interno que tienes que además hay que agregarle que eres bien puta que tiras con todo el que se te atraviese, mejor no busques pareja, quédate soltero.
–¿Y me quedo solo?
–Ah coño, mira Gabo, resuelve tus conflictos, yo te dije que buscaras ayuda con un psicólogo pero no quieres.
–Lo que faltaba, ahí viene bajando Augusto y viene acompañado.
–Viene con Leonel ¡qué loco!. Nos van a ver así que no te pongas infantil.
–Voy pal baño.
–No seas gafo.
Augusto y Leonel se acercaron a la mesa de los dos amigos para saludarlos. Gabriel apenas cruzó la mirada con Augusto y no vio a Leonel, el que más conversó con ellos fue José Arturo. A los pocos minutos se sentaban en otra mesa.
–Que arrechera, el pana ya está saliendo con otro.
–Pero si no sabes si son novios, deja el drama, además te dejaron por golfa, así que aguántate.
–Cbiemos de tema ¿cómo vas con el malandro?
–Muy muy bien, estoy feliz y enamorado, le tengo una sorpresa a Keiny pero voy a esperar para dársela.
–Que bien, me alegra eso ¿y qué le vas a dar?
–Espero que me lo digas de corazón porque a leguas se ve que te cae mal Keiny. No te voy a decir tampoco a ti la sorpresa, más adelante te digo.
–Me cae mal Keiny por muchas razones pero hay una de mayor peso pero no te la voy a decir.
–Ay pendejo, dímela, eres mi hermano del alma, nos contamos todo.
–Chuo justamente es eso, somos hermanos del alma, pero no me quiers como yo te quiero, pero si te empatas con tu hermano de sangre. Coño de la madre, te amo José Arturo, te amo y no sabes cuanto y creo que voy a cargar con eso toda la vida.
–Gabo, yo no decidí enamorarme de Keiny “me voya enamorar de este” no, pasó y punto. Tú estás enamorado de mi pero yo no voy a corresponderte nunca como tú quieres, no estoy enamorado de ti, no me gustas. Te amo, te adoro, te quiero como un hermano, eres mi mejor amigo y eso no lo va a cambiar nadie, entiéndelo, verga esto lo hemos hablado millones de veces. Me arrepiento de haberme acostado contigo porque todo esto se desencadenó desde que tiramos aquella vez.
–Discúlpame Chuo, yo sólo quiero verte feliz y si es con el Keiny pues amén, no puedo hacer nada…
Se tomaron de la mano, Gabriel comenzó a llorar y José Arturo se le hizo un nudo en la garganta. Gabriel volteó hacia la mesa donde estaba Augusto y este se levantó para ir al baño. Gabriel también lo hizo.
–Gabo, mosca con lo que vas a hacer.–Le dijo José Arturo que veía a Leonel acercarse a su mesa–.

–Hola José. Estos dos se van a poner a hablar de sus cosas así que aproveché para hablar contigo. Quiero pedirte disculpas por cualquier cosa que haya pasado con Keiny, mi intención no era joder la relación de ustedes, pero es que a Keiny, y te voy a ser muy sincero, lo amo, lo amo que jode pero sé que eso no va para nigún lado, ese carajito te ama a ti, no te imaginas lo que ese carajito te ama.
A José Arturo se le iluminó la cara y le brillaban los ojos al escuchar a Leonel hablar de Keiny.
–Gracias por esas palabras Leonel y de verdad te agradezco tu franqueza y lo pasado vamos a dejarlo allá, todos cometimos errores, todos aprendemos de ellos y seguimos adelante. Y bueno, ahora estás saliendo con Augusto, que bien.
–Jajaja pues fíjate que es hoy que estamos saliendo, él me llamó al mediodía para invitarme a salir, pensé que seguía empatado con este carajo pero me dijo que no así que le dije que sí y aquí estoy. Vamos a ver que pasa.
–Augusto es medio extraño, un poco seco y poco romántico, más bien es muy pragmático en temas del amor, así que ve haber como lidias con eso.

–¿Tú estás saliendo con Leonel?
–¿A ti que te parece?
–Coño, ni un mes de duelo y ya te estás tirando a otro.
–Noooooo Gabo, no te proyectes, yo estoy saliendo con Leonel, no me lo estoy tirando, pero si así fuera ¿cuál es el problema?.
–Ningún problema, solo digo que ni siquiera asimilaste que terminaste conmigo y ya sales con otro.
Augusto se sonrió y cerró lo ojos.–Pareces un carajito Gabriel, ya somos adultos, tú sabes las razones por la que terminamos así que no veo cual es tu reclamo, yo debí parecer un alce así que no me vengas con reclamos absurdos. ¿Tú me dejas ir al baño que eso es a lo que iba?– Gabriel se apartó y dejó pasar a Augusto hacia el pasillo que conduce al sanitario. Esperó unos segundos y entró él también.

No había nadie, sólo Augusto y él. Se colocó en el urinario de al lado y volvió a hablar.

–¿Por qué no lo intentamos de nuevo?
–¿Puedo orinar con calma?, no es precisamente el lugar para hablar de esto.
Gabriel le agarró el pene a Augusto y este detuvo la micción. –Sabes que esto te gusta, lo vas a dejar ir–Se agachó y comenzó a mamarle el pene.
–Gabriel, párate ¿si? No es el momento–Terminó de orinar–.
–Coño Augusto, vamos a volver anda, te prometo que yo cambio, pero vamos a intentarlo.
–Gabriel no, no pienso volver contigo, no quiero seguir hablando contigo, no quiero volverme a tropezar contigo. Adiós.–salió del baño y lo dejó solo. Se quedó apoyado del urinario, en eso entraron dos personas mayores, ambos miraron a Gabriel uno de ellos se tocó la entrepierna. Los vio se rió y salió del sanitario.

–Tu amiguito está intenso Arturo. Amárralo.
–Tranquilo, te entiendo…yo tengo un rollo de eso, sigan en lo suyo.
Gabriel se acercaba al lugar de nuevo y fue a la mesa de Leonel y Augusto.
–Ojalá no te arrepientas de haberme dejado. Dicen que los policías son traicioneros y en cuaquier momento se ponen violentos, mosca y te cae a coñazos.
Leonel se levantó y lo agarró del cuello de la camisa.
–Mejor te vas a tu mesa sino quieres que la coñaza te la de a ti mamaguevo.
–Déjalo Leonel, vete Gabriel y deja la niñería.

–Gabo, ¿qué coño te pasa? Estás igualito que Carlos Luis, te falta arrodillarte y que le supliques y te cortes las venas aquí mismo.
–Terminamos esta copa y nos vamos, quiero caminar y no pensar.
–Bueno te acompaño un rato nada más, Keiny debe estar saliendo del cine y me voy a ver con él.
–Que de pinga todos me dejan solo, mejor arranca de una vez y déjame aquí para terminarme la botella y me voy a casa.
–¿Vas a estar bien?.
–No, no voy a estar bien Chuo pero igual vete.

José Arturo se fue y Gabriel se tomó una copa más de la botella y la terminó, pagó la cuenta y se fue a pagar el ticket del estacionamiento. Mientras caminaba el sótano buscaba el carro de Augusto, lo vio y se fue al suyo a buscar la llave de cruz, encendió el carro y dejó la puerta abierta. Se acercó al carro y le partió los faros delanteros y el parabrisas. La alarma comenzó a sonar, él se monto en su carro y se fue.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro doce. CAPITULO 1

Una hija desaparecida. Otro en camino. 

–Señora esto no es un interrogatorio formal, pero lo puede ser si la solicito en calidad de sospechosa, así que es mejor que colabore y me diga lo que sucedió con la niña.
–Ya le he dicho mil veces que no sé nada, yo dejé a la bebé en el retén y me fui porque había terminado mi guardia. Yo no tengo que hablar más con usted y como dijo este interrogatorio no es oficial.

El policía y Jaime salieron de  la casa de la enfermera no muy convencidos de lo que contó la mujer. –Hay que llevarla a comisaría pero ya–Dijo Jaime–.
La enfermera comenzó a armar una pequeña maleta con algo de ropa para irse lo antes posible a Mérida, se iría en autobús mañana mismo.

<<Antonia, ¿cómo estás mi amor?>>
<<Hola Jaime, bien, bueno dentro de lo que cabe, ¿viste el periódico?>>
<<Espera estoy cerca de un kiosko, ya va>>
“La tragedia de los Larrazábal
SECUESTRADA LA NIETA DEL DUEñO DE CARUAO”
“Como si fuera poco todas las desgracias que durante este año le sucede al clan Larrazábal tanto en los negocios como en lo personal, ahora se le suma el presunto secuestro en un hospital de la nieta del empresario Arturo Larrazábal, la bebé es hija de María Julieta Larrazábal, la hija menor de la familia. El padre de la criatura es un desconocido, al parecer novio de la joven…”
<<Esto es el colmo, este periódico deberían cerrarlo>>
<<Nos están destruyendo ante la opinión pública>>
<<Trata de descansar mi amor, recuerda que viene en camino nuestro hijo>>
<<Lo sé, todos los días pienso en eso, estoy nerviosa, ya tengo cita con el ginecólogo>>
<<Que bueno, yo te acompaño. Te cuento que la enfermera no suelta prenda, la vamos a citar a la policía, junto con otros testigos del hospital.>>
<<Que angustia, no sabes como está María Julieta, no para de llorar y esta sumida en una depresión horrible, ya llamamos a un psicólogo amigo para que la vea en casa, prque me la traje a casa, no quiero que esté en ese barrio y menos con todo este problemón encima>>
<<Bueno aquí haremos todo lo que esté en nuestro alcance para encontrarla sana y salva, que en estos casos debe ser así, normalmente esos robos son para entregarlos a otra familia>>
<<Amén>>
<<Te amo Antonia, quiero verte, ¿podemos vernos hoy?>>
<<Si claro, ahora en un rato te llamo para cuadrar la hora y el lugar, ¿te parece?
<<Si>>
<<Yo también te amo>>.
María Antonia colgó la llamada y subió a su habitación para hablar con Arturo.

–¿Se sabe algo de la niña?
–Aún no…la enfermera que se llevó a la bebé ese día del cuarto dice que no sabe nada…pero seguirán interrogándola.
–¿Por qué no te acuestas y descansas un poco? Todo esto te tiene alterada y encima con la basura de pasquín que se atrevió a dedicarnos la portada. Ya voy a hablar con mis contactos en el gobierno para que les den un buen susto; una multa o algo.
–Quiero el divorcio Arturo y lo quiero ya, sin trabas, sin procesos engorrosos, sin insultos, sin marramucias, quiero que sea rápido, amistoso y cordial.
–Vaya…hasta que por fin lo dijiste, tenías unas ganas de decir eso desde hace mucho y hoy te decidiste. ¿Para qué quieres divorciarte? ¿Para seguir revolcándote con el comisario?.
-María Antonia quedó impresionada al saber que Arturo estaba enterado de la relación que mantenía con Jaime–.
–En la calle te debería dejar por adúltera.
–Te recuerdo que tienes un hijo fuera del matrimonio.
–Está bien Antonia, te doy el divorcio y todo lo que pidas, pero mientras no nos divorciemos yo estaré en esta casa.
–Como quieras, es bien grande esta casa y me puedo ir a otra habitación. Me voy a hablar con mi hijo.
Arturo levantó el teléfono e hizo una llamada.
<<Hola Manuel ¿cómo estás?>>
<<Caramba Larrazábal, pero está apareciendo la familia a cuenta gotas>>
<<¿A que te refieres?>>
<<La semana pasada me encontré con tu esposa>>
<<Ah ok, bueno siempre aparecemos por ahí de una u otra manera, mira te llamaba por dos cositas>>
<<Dígame. Rápidito que ando full y ahora tengo reunión de ministros con el comandante>>
<<Primero que muevas tus contactos para darle un susto al periodicucho que sacó el titular de mi familia>>
<<Hecho, tranquilo que le va a caer hasta polillas a esa empresa. ¿Qué es lo otro?>>
<<Que botes a Jaime Linares de la comisaría central>>
<<Coño, eso está más difícil. Ese carajo es un excelente policía, uno de los duros y está llevando el caso de tu hijo y creo que ya está a punto de cerrarlo>>
<<Bótalo Manuel, que termine el caso y lo botas>>
<<Voy a jubilarlo antes de tiempo, lo asciendo y lo jubilo, no puedo botarlo Arturo, créeme que si pudiera lo haría y sé porque lo quieres ver jodido, pero no, así no funcionan las cosas. Pero tranquilo que eso va a ser un golpe bajo para él de todas maneras. En dos días le mando una notificación.>>
<<Gracias Manuel, te debo unos tragos en el club, avísame>>
<<Claro que te aviso. Que estés bien zorro viejo>.

María Antonia pasó un momento por la habitación de su hija y estaba dormida junto con Maikol. Ver esa imagen le recordó sus momentos de locura con el muchacho. Maikol abrió los ojos y la vio parada en la puerta.
–Antonia, hola–susurraba Maikol–¿Necesitas algo?.
–No, no tranquilo Maikol, sólo quería ver como estaba mi angelito.
–Por fin se durmió, creo que fue más el agotamiento que otra cosa, ya tenía más de 24 horas sin dormir. Mañana salgo a buscar a mi hija donde sea, preguntaré, buscaré, no sé…mi hija tiene que aparecer.
–Ya la policía se está encargando Maikol, hay que tener paciencia.
–Gracias por todo Antonia, gracias por permitirme quedarme aquí, aunque preferiría en mi casa, pero bueno, es tu hija y yo no soy su esposo.
–Todavía no eres su esposo, pero eso va a ocurrir. -Maikol se sonrió y e dio un beso en la mejilla a Antonia, cerró la puerta y los dejó nuevamente solos en la habitación–.

 Se fue al cuarto de su hijo. Tocó la puerta. –¿Puedo pasar cielo?–.
<<Te llamo ahora malandrito, mi mamá quiere entrar, besos te amo>>
–Pasa má–
–Hola mi amor–
–Hola, ¿se sabe algo de mi sobrina?
–Nada concreto mi amor, apenas comienzan las averiguaciones.
–¿Te pasa algo? Aparte de todo esto que es horrible..
–Si cielo, me pasa de todo. Le acabo de pedir el divorcio a tu padre.
–Bueno, eso se veía venir ¿no? Creo que ya era justo y necesario.
–Lo que me impactó es que tu papá sabía lo de Jaime.
–Bueno má, estás hablando de papá…ese no es cogido a lazo, sabe su vaina.
–Te tengo que decir algo mi amor, cosa que no le dije a tu padre todavía.
–¿Qué será?
Unos segundos de silencio y luego habló.
–Estoy embarazada.
–¿Qué? ¿cómo es la cosa? ¿embarazada? ¿de papá? ¡Mierda de Jaime! Pero ya va, ¿cómo que embarazada si tu ya estás de 51 años?
–Claro que es de Jaime, con tu papá no hago nada desde hace dos años. Pues si cielo, el milagro de la vida, la naturaleza tiene momentos de locura. Estoy nerviosísima.
–Ay mamá, voy a tener un hermanito…o hermanita…a estas alturas ¡qué locura! ¿pero tú estás bien? ¿Qué dice el médico? ¿ya fuiste?.
–Voy en unos días a ver que tal todo y lo que tengo y debo hacer para que llegue a feliz término.
–Wao mamá, no sé que decirte, me dejaste loco…
–Tranquilo mi amor que yo también quedé así en shock, Jaime es el que anda feliz, emocionado como si tuviera 20 años. Jajaja.
–¿Y tú no lo estás?
–Claro que sí mi amor, pero estoy asustada.
–Es normal, pero bueno deja el estrés que eso tampoco es bueno y ni se te ocurra decirle a Julieta, no ahora.
–No tranquilo. Cielo…yo sé que tú no me has dicho nada pero yo lo sé, yo siempre lo sé todo aunque parezca que estoy en las nubes. Tú sigues con Keiny.
–Si mamá, sigo con él y no pienso dejarlo ni ahora ni después ni nunca.
–Solo te pido algo, váyanse de este país, aquí no estamos preparados para un matrimonio gay y menos entre hermanos, la prensa los va a machacar. Trabaja en las empresas afuera y Keiny que trabaje contigo pero no se queden aquí.
–¿Y tú, te vas a quedar sola?
–No, me quedo con Jaime, pienso casarme con él.
–Y vas a tener un hijo, mierda un hermanito a estas alturas…vas a tener otro nieto mamá jajajajaa
–Búrlate que te lo voy a mandar para que le cambies los pañales.

sábado, 6 de diciembre de 2014

ARCHIVOS TRIPLE X: Las uvas también son afrodisíacas


En vacaciones decidí buscar trabajo para ganar algo de dinero extra trabajando, me fuí a la vendimia, me ofrecían un sueldo, alojamiento y comida. ¿Qué más podía pedir?
Llegué al caserío, me recibió el dueño del viñedo, un hombre canoso, una leve barriga asomaba por encima de su pantalón, más o menos 50 años. Conversando, me explicó dónde me quedaría, los horarios de trabajo, el tiempo para comer y descansar durante el próximo mes.
Me dirigía al cuarto que me habían asignado cuando me tropiezo y oigo -¡Cuidado! – y antes de caer al suelo me levntaron unos fuertes brazos, allí vi claramente a un muchacho de no más de 20 años, moreno, algo de músculos y abdominales – Si vas mirando al techo y paredes sin mirar por donde andas pasan estas cosas – Dijo el muchacho. - Lo siento – Dije…
-No pasa nada, tú supongo que serás el nuevo, yo soy David, el hijo de Pedro, el dueño – Contestó con una sonrisa amplísima -Te llevo a tu habitación – Me miró a los ojos y me sonrió, parecía muy simpático y amable.
Abrió una puerta que nos llevó a una estancia con una cama pequeña con cubrecama, un armario de dos puertas y una ventana.
-Qué amplio! – Dije asombrado.
-Me alegro de que te guste, te dejo tranquilo, y ahora bajas a cenar, te esperamos a las 21.00h
-Muchas gracias– Le dije mientras le estrechaba la mano.
-Vamos a ser compañeros durante un tiempo, ya nos conoceremos más – Añadió con un guiño.
Me uní al trabajo con David y otros dos hombres más. Ellos eran mayores que David pero él era el que más interés le ponía al trabajo. Mientras caminábamos al viñedo, íbamos hablando de nuestras vidas y conforme pasaban los días, se estrechaba una amistad entre ambos. Yo notaba cierto flirteo de su parte, siempre me agarraba cuando podía, me hacía cumplidos, buscaba la oportunidad de acariciarme, bajo cualquier pretexto, si me rozaba una rama o me había hecho alguna herida.
A mí me daba morbo esa situación, más de una vez tuve erecciones mientras le miraba el culo y observaba con todo lujo de detalles su cuerpo sudoroso y caliente. Muchas noches me pajeaba pensando en él, David se metía en mi mente y a cada día me volvía más loco.
Ninguno parecía dar el paso, yo tenía mis dudas aún con las miradas que me echaba a mi cuerpo, mis ojos, mi paquete. Hasta que llegó el día.
-Son las 2:30 de la tarde deberíamos de ir hacia el caserío ya – Dijo uno de los compañeros.
-Sí, terminamos con esto, y volvemos ¿no? – Le dijo el otro
-Váyanse ustedes mientras, nos quedaremos Fran y yo a terminar estas viñas antes de comer, así descansan un poco  - Dijo David, dirigiéndome una mirada con una sonrisa un poco lasciva en su rostro.
Cuando pasaron unos minutos que los otros se habían ido, se abalanzó sobre mí y me besó, inmediatamente le respondí el beso, lo abracé, le acaricié el cuerpo que tanto me excitaba.
-Besas mucho mejor que en mis sueños – me dijo– Al fin estoy haciendo lo que deseaba hacer desde que te recogí del suelo. Mi pene ya había reaccionado.
Por lo que pude palpar, escondía un buen bulto bajo el mono de trabajo. Empezó a quitarme la camiseta y tirarla por ahí, yo le bajé el mono, para mi sorpresa tenía una gran verga, 20 cms por lo menos.
Me bajó el pantalón y el boxer y se metió mi pene en su boca, fue una delicia, el contacto de mi guevo con su lengua caliente, dentro de esa boca húmeda, me daba mucho placer. Entre gemido y excitación, escuché un ruido entre los árboles, miré pero no vi nada, supuse que sería algún animal, seguí disfrutando de la mamada que me estaba dando David. Le agarré la cabeza y empecé a bombearle yo mismo, al mirarle de reojo ví como se pajeaba mientras me lo mamaba sin parar.
Le aparté mi pene, lo levanté, me quedé mirándolo, le besé el cuello, y le lamí los pezones, jugueteé con su abdomen. Me arrodillé, tenía frente a mí 20 cms de carne, me la metí en la boca, primero suave, hasta ensalivarlo bien, con mis labios  recorrí cada vena, yendo cada vez más rápido, pasé por sus bolas, y me las metí en la boca. Soltaba gemidos y cada vez más altos, por suerte, no había nadie ahí, o al menos, nadie que viéramos. Me ensalivé los dedos y fui jugando con su ano, mientras mi lengua seguía lamiendo su pene.
-¡QUIERO QUE ME COJAS! – Me gritó David, en un tono salvaje, parecía poseído. No tuve más remedio que levantarme, empujarle para que doblara un poco la espalda, y meter mi lengua entre su culo, lamerle bien, para dejárselo a punto para darle duro.
Me escupí en el guevo y poco a poco fui metiéndolo, primero la punta, una vez relajado seguí metiéndoselo, hasta que entró entero, me dijo que parara, que estuviera quieto, que su culo tenía que acostumbrarse a mi grosor. Me quedé quieto, mientras le daba besitos en la espalda.
David comenzó a moverse lentamente, deslizándose hacia delante y hacia atrás, fue la señal para que yo empezara a mover mi cadera también. Yo empecé a darle duro ahora que había entrado todo mi guevo y él no paraba de gemir, gemidos fuertes, casi gritos, eso me excitaba más.
En un arrebato le saqué el guevo, lo tiré al suelo, puse su piernas sobre mis hombros, y se la metí, de una vez, al principio hizo un gesto de dolor, pero lo detuve con un beso y seguí cogiéndolo y el seguía gimiendo.
-¿Qué me haces?, me voy a venir – decía entre gemidos–.
–Pues vente porque yo también lo haré dentro de ti–.
Empezaron los gemidos entrecortados que decían que era el momento del orgasmo y vi como enormes chorros de semen fueron a parar a la tierra, pecho y cara de David. Al ver aquello me vine yo también, estallé en su interior.
Volvieron a sonar unas hojas, pero no había nadie. Lo ayudé a levantarse, estábamos llenos de tierra, con todo ese sudor en la piel.  
-Ha sido fantástico – Me dijo mientras jadeaba del cansancio.
-Debemos de recoger eso y volver rápido, sino sospecharán de nuestra tardanza – Dije.
-Me has dejado seco – me besó. - ¿Cuándo podremos…? – Dije, -    Esta misma noche – Dijo– Me escaparé de mi habitación, y te cogeré yo a ti – Guiñó un ojo y me besó.
-Y nosotros a ustedes- soltaron los otros compañeros que habían visto toda la jornada de sexo que tuvimos. Quedamos sorprendidos al saber descubiertos, pero se percibía cierta complicidad que nos permitió tomarlo relajado. 
Así nos fuimos todos al caserío, esperando la llegada de la noche para tener mi primera orgía y en el campo.


viernes, 5 de diciembre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro once. FINAL DE TEMPORADA.

 El rechazo. 

María Antonia ya tenía todo preparado en la clínica para cuando María Julieta estuviera lista para el parto que iba a ser natural. Maikol no estuvo de acuerdo pero al final accedió.

María Julieta estaba en el rancho acomodando las cosas de la niña en el cuarto que habilitaron, Yadira, la mamá de Keiny la estaba ayudando. Estaban solas en la casa.  Entre los vecinos, la mamá de María Julieta, sus dos hermanos y Maikol ayudaron para equipar a la futura madre con lo necesario; pañales, teteros, ropita, coche, cuna, sábanas, cremas, toallitas húmedas, toallas, etc.

–Que bueno que por lo menos tienes lo más importante para el inicio así no te agarran desprevenida.–Le decía Yadira a María Julieta.
–Si, aunque no quisiera quedarme aquí en este barrio, que mi hija naciera aquí…pero bueno, esto es lo que hay de momento. Maikol no quiere mudarse a la mansión, bueno mi papá tampoco le agrada mucho la idea aunque permitió que trabajara  allá.
–Bueno, tranquila, poco a poco y con rabajo podrán conseguir más adelante otro lugar donde vivir. Vamos a averiguar lo que necesitas para que el gobierno te ayude con una pensión por ser madre adolescente.
–Ya tengo 18 años señora Yadira, además no creo que me den mucho dinero, ¿o sí?
–Un poco menos de sueldo mínimo.
–¿Cuánto es el sueldo mínimo?
–4.300 bolívares más o menos.
–Imagínese eso no es nada y si encima es menos de eso…
–Es una ayuda del comandante que le da a las niñas embarazadas.
–No puedo hablar mucho, porque yo me embaracé como una idiota sin protegerme, pero en vez de darle ayuda luego de quedar embarazadas, deberían de darles educación sexual, ¿no cree?.
–Tú no sabes nada de este lado de la ciudad mija, aquí las cosas no funcionan igual que donde tu vivías.
–Bueno, voy a ducharme que tengo un calor horrible y luego almorzamos ¿sí? “Yo espero que Maikol no tenga la mentalidad de esta mujer, de estar esperando que todo se lo den…bueno yo soy igual lo que pasa es que a mi me lo da mis papás” Pensaba María Julieta.

Terminó de ducharse con agua fría–ya se estaba acostumbrando–tomó la toalla y sintió que le bajaba un líquido tibio por las piernas, era abundante.
–Yadiraaaaaaaaa, veeeen
–¿Qué pasó?
–Creo que rompí fuente o me oriné, no sé.
–Ay dios mio rompiste fuente, tenemos que irnos. Pero no vamos a llegar a la clínica está muy lejos y debe haber cola.
–¿Vamos al hospital? No, yo no quiero ir al hospital
–Tenemos que ir, has perdido mucho líquido, vámonos ya, el hospital está cerca.
Uno de los malandros que asaltó a María Julieta  la primera vez que pisó el barrio, se ofreció a llevarlas cobrándoles un peaje de 500 bolívares. No tuvieron más opción, tenían que llegar ya.

Yadira se encargó de llamar a María Antonia y ella se comunicó con los demás. María Antonia se fue de la mansión con Arturo y Maikol. Llamaron a José Arturo y a Keiny.
–Ruégale a Dios que la niña no salga negra.–Le dijo Arturo a Maikol.
–Bueno yo soy negro tinto, dudo mucho que mi hija salga blanca, si sale negra que por lo menos se parezca a la madre que es hermosa.
–No te hagas el gracioso conmigo. Mi nieta será blanca como nuestra familia.
–Arturo, no empieces con tus estupideces de racismos a estas alturas.
–Yo no soy racista, simplemente que no quiero una nieta negra, suficiente con el yerno.
–Ok Arturo, vamos a dejarlo así y tú Maikol no le busques la lengua a este señor. Nuestra nieta sea blanca, negra, enana o gorda la vamos a querer. ¿Cómo no la vamos a querer si es nuestra primera nieta?.
–¿Y que le vamos a decir a nuestros amigos y familiares si sale negra?
–No voy a contestar eso.
–Que es una nieta exótica, que su hija se empató con un haitiano millonario que tiene negocios con Caruao.–María Antonia se sonrió sin decir palabra, Arturo cerró los ojos y se puso tenso apretando el puño derecho.
–“Maldito negro, no sólo se acostó con mi mujer sino que embarazó a mi hija y el otro marginal enamorado de mi hijo, que familia….¿en que momento se torció todo? Mi familia mezclada con los pobres de esta ciudad, un hijo y un yerno del barrio.”

Llegaron al hospital, María Julieta ya estaba en labores de parto. Maikol entró para estar con su novia y ayudarla.
–Aquí estoy mi amor, no te angusties, te voy a ayudar a tener a nuestra hija.
–Me duele mucho negro, me duele AAAAAAAAHHHHH
–Esas son las contracciones, estás dilatando bien, me dijo la doctora. Ya falta poco.

Y comenzó el momento del parto. María Julieta pujaba y le apretaba la mano a Maikol, muy fuerte, le clavaba las uñas en la palma, a él no le importaba, quería ver nacer a su hija y que María Julieta saliera bien de todo. Afuera estaba la familia Larrazábal en pleno. Yadira y su hijo sentados mientras el resto de pie. María Antonia estaba angustiada.–¿Irá todo bien?–.
–Tranquila má, todo va a estar bien, igual estamos aquí si pasa algo. Tranquila.
José Arturo se acercó a su papá para hablar con él.

–Yo sabía que no ibas a tomarlo de buena manera el saber que soy gay, pero nunca pensé que actuarías como lo hiciste…yo sé que no fue la mejor manera de enterarte, pero tarde o temprano lo ibas a saber.
A Aruro se le llenaron los ojos de lágrimas pero estaba serio, sin mover un músculo mientras José Arturo seguía hablando.
–Sé que te mortifica que la gente hable y murmure sobre lo mio, pero ya tu tienes una vida hecha y una empresa consolidadad que se mueve prácticamente sola, ¿a estas alturas tú te vas a preocupara de que van a decir tus amigos? ¿Son tus amigos de verdad?.
–Me avergüenza ser el hazmerreir de la gente, que hablen a mis espaldas de mi hijo maricón, de mis dos hijos maricones porque ya la gente se ha enterado que tengo otro hijo y marico también.
–Homosexual papá, somos homosexuales.
–Me ha  dejado de hablar mucha gente, solo algunos me siguen tratando y apoyando.
–Entonces esos que te dieron la espalda no son tus amigos, estaban por interés o simplemente son homofóbicos como tú.
–Yo me llevo bien con los gays, tengo amigos gay, pero no los quiero en mi familia.
–Eres amigo de los gay pero de lejos, tan cerquita no, vamos papá, ¿cuál es esa doble moral e hipócrita? Te he dado motivos para que me saques de tu vida? ¿he sido un mal hijo? ¿He sido un desastre en Caruao? No, sabes que no. Sólo porque soy marico como tú dices debes sacarme de la familia, de los negocios de todo.
–Además estás enamorado de tu hermano ¿qué vaina es esa? Eso ya raya en lo enfermizo y rompe con todas las reglas.
–Hace un poco más de una año que conozco a Keiny y lo conocí sin saber que era mi hermano, el sí lo sabía desde que llegó a la mansión, su intención era conocernos, entrar a en la familia y reclamar lo que le corresponde, pero me conoció y se enamoró. ¿Qué vínculo de hermano tenemos? Ninguno, sólo la sangre que nos corre por las venas, pero ni él me ve como hermano ni yo a él. Si, es retorcido y fuera de toda lógica, pero estoy enamorado de ese chamo.
Arturo cerró los ojos.–No digas esa mierda, se me revuelve todo.
–Lo digo y lo repetiré siempre. Lo quieras o no, voy a estar con Keiny, quieras o no, voy a hacer una vida con él, quieras o no es tu hijo. Por sinvergüenza te pasó eso, asume las consecuencias de tu vida alegre y no me reclames a mí porque prefiero en mi cama a un hombre. Yo te amo papá pero no voy a complacerte a ti y a nadie para que todos esten contentos porque el que tiene que estar feliz y pleno soy yo.
José Arturo se dio la vuelta para hablar con su mamá y su padre lo llamó.
–Ven acá hijo–Lo tomó del hombro y lo abrazó–Yo también te amo carajito, pero no me cabe en la cabeza que seas gay y que estés enamorado de Keiny, no puedo.
–Ya papá, no te atormentes con eso, vamos a superarlo y a hablarlo, todo va estar bien, hoy nace tu nieta tienes que estar feliz.

Keiny miraba a lo lejos a José Arturo y a su padre, se sonrió al ver que hicieron las pases. Ahora era Keiny quien se acercaba a Arturo.

–Puja mi amor, puja que esa beba quiere salir, nos quiere conocer. Verónica quiere ver a sus papás.
–Aaaah Maikol, no puedo.
–Si puedes vamos, apriétame lo más duro que puedas, no importa.
María Julieta dejó de hacer esfuerzo y comenzó a respirar pausadamente, cerró los ojos y vio pasar el momento en que conoció a Maikol, las cachetadas, su encuentro en el cuarto, cuando le dijo que era virgen, el día que se entregó a él, sus amigas, la playa, enterarse de su embarazo, irse al barrio a vivir, abrió los ojos y volvió a pujar. Verónica llegó a este mundo, la recibió la doctora. Oscura como el padre, un cabello negro y abundante. Maikol reía y lloraba a la vez, le dieron las tijeras para que cortara el cordón umbilical. Unos segundos en sus brazos y se la acercó a su madre y todo cambió.
–¡Llévensela! ¡No la quiero ver! ¡No la quiero, no la quiero, no la quiero sáquenla de aquí!.
–Mi amor, es nuestra hija, Verónica.
–¡QUE LA SAQUEN DE AQUÍ Y VETE TU CON ELLA FUERA, FUERA, DEJEME SOLAAAA!
Maikol le entregó la niña a la enfremera para que la limpiraran y la revisaran. Le dio la ropita y el pañal.
–La llevo al retén y más tarde la traigo al cuarto con la madre.–Dijo la enfermera mientras salía.
Los que esperaban afuera vieron a la niña unos instantes. María Antonia comenzó a llorar de la emoción, Arturo se decepcionó. –Es negra igual que el padre–.
José Arturo y Keiny se alegraron pero a la bebé se la llevaron.

Esto fue más fácil de lo que pensé, aprovecharé que la madre no la quiere.
<<Ya tengo a la bebé, lo único es que es negrita>>
<<No importa, bebé es bebé, sácala de ahí y la traes a la casa de la pareja, voy a llamarlos que vas en camino>>
La enfermera salió con la niña por detrás del hospital donde la esperaba un taxi. Se montó y se fue rumbo a la dirección acordada.

María Antonia pidio ir al retén para ver a su nieta, al llegar ahí no estaba. El único bebé que había era un varón. Comenzaron a preguntar y nadie sabía, la doctora comenzó a averiguar.

–Se la robaron Antonia, se la robaron–Dijo Maikol–.Fue la enfermera, ya no está por aquí, la enfermera que se llevó a la niña no aparece.
–Esa es ramona–Dijo otra enfermera–.
–Llamemos ya a la policía–Dijo la doctora que atendió a María Julieta.
María Antonia se estaba poniendo muy nerviosa, quería ver a María Julieta, los demás hacían llamadas.
–No le digamos aún a María Julieta. Ella no quiere ver a la niña, ni siquiera a mi, pidió que la sacaran de su vista.
–Por Dios¿cómo va a ser eso, si ella estaba ilusionada?
–Debe ser una reacción, estrés, depresión, no sé.
–“Gracias a Dios que desapareció, ¿pero que estoy diciendo?, es mi nieta ¿qué me está pasando?”–Pensaba Arturo–.

Ya la policía estaba informada del caso y comenzaron las averiguaciones.
–Va a aparecer mi amor, eso te lo prometo–Le dijo Jaime a María Antonia–.

<<Hola, dime, ya estoy llegando al sitio>>
<<No mira, no la quieren, cuando le dije que era negrita no quisieron saber de ella, así abortado el plan>>
<<¿Y entonces, cómo quedo yo y mi plata?>>
<<Tranquila se te va a pagar una parte de lo convenido>>
<<¿Y que hago con la niña>>
<<¿Qué se yo? Déjala por ahí o llévatela a tu casa>>

–¿Qué hago, que hago? Yo no conozco esta zona. –La enfermera comenzó a caminar–Yo la voy a dejar aquí en esta casa, el que se la consiga es de él, no quiero más problemas.
Se asomó vio una casa grande y blanca, había una garita pero el vigilante no estaba. Se agachó en el piso y dejó a la bebé envuelta en una cobija acostada en la acera. Comenzó a caminar rápido buscando un taxi.

La bebé comenzó a llorar, unos segundos después salía el vigilante y se encontró el bulto de donde provenía el llanto.
–Criatura del cielo, ¿quién te dejó aquí? Pero si eres negrita como yo jejejeje, ¿Ya tendrás nombre? Ya, ya, no llores, te voy a llevar dentro para que la señora te cuide mientras vemos que hacemos contigo. ¿Cómo te llamaré?–Levantó la mirada y vio el nombre de la casa.–¡Aaah claro! así te voy a llamar, te dejaron aquí así que te llamarás Verónica–.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro once. CAPITULO 14

 Una de cal, otra de arena. 

Fernando seguía en el Hospital Militar donde lo operaron. El médico le explicó el porqué tuvo que amputarle la pierna; Luego de la operación del fémur para colocarle tornillos y unas platinas se introdujo una bacteria y le causó una infección interna, complicando esto una diábetes nunca diagnosticada. Si no se hacía a tiempo la amputación hubiese muerto.

–Hubiese preferido que me dejara morir doctor. ¿Ahora yo qué hago sin una pierna? ¿quién me va a para bolas así? ¿Quién va a querer hacer negocios con un minusválido?
–Usted se está imaginando una vida desastroza amigo, sé que no es fácil asimilar su nueva condición pero tampoco es el fin del mundo, es más si iene dinero puede usar una prótesis.
–Ja dinero, ¿usted cree que si tuviera dinero me opero en este hospitalucho?
–Bueno, este hospitalucho es el mejor equipado del país y usted no ha pagado nada y no ha tenido que traer ni el algodón.
–¿Cuándo me puedo ir?
–En 48 horas, quiero monitorear la herida, ahora en un rato viene un colega para que le de el tratamiento para su diabetes.
–Déjeme solo.
–Como quiera. Hasta luego nos vemos más tarde.

Fernando comenzó a llorar, se arrancó la vía y quería levantarse pero no tenía muletas, desistió y cerró los ojos.

La puerta del cuarto se abrió pero Fernando no abrió los ojos.
–No quiero ver a nadie.
–Verga mi pana como me costó encontrarte, no sabía que ahora te llamabas Ernesto Contreras jejeje.
–¿Qué coño haces tú aquí?
–Vine a reirme de tu desgracia, ya era hora que pagaras por todo lo que has hecho mamaguevo.
–Voy a llamar a Arturo a decirle que estás aquí.
Keiny sacó su arma.–Agarras ese vaina y te vuelo la mano–.
–Creo que me harías un favor, así como estoy no vale la pena vivir.
–Claro que vale la pena y para que valga más la pena voy a joderte la otra pierna.
Keiny cargó el arma y apuntó hacia la pierna sana y disparó cuatro veces.

Fernando abrió los ojos, con el corazón bricándole en el pecho.
–Veeeergaaaa así será la pesadilla que despertastes así nervioso y sudando jeje. Me costó encontrarte, no sabía que ahora te llamabas Ernesto Contreras.
–Sal de aquí, ¿qué haces aquí?
–Vine a hacerte la visita pues. Así que te dejaron mocho, que fino.
–Voy a llamar a la enfermera.
–Pero deja los nervios si solo vine a verte.
–Viniste a matarme, lo sé.
–Chico, no sería mala idea porque traje a la pana–Sacó la pistola que tenía en la parte de atrás y lo apuntó entre las cejas–.
Retiró la pistola.
–Te vuelves a acercar a los Larrazábal y ahí si que te coso a tiros maldito becerro. Le dio un golpe en la cara y salió de la habitación.

María Antonia había estado varios días sintiéndose mal, el secuestro y la enfermedad de su hijo, su esposo, la idea de divorciarse, su nuevo amor, su hija y su próxima nieta y ahora el hijo de su Jaime en casa la tenían al borde del colapso.
Fue a su médico para un chequeo completo y el diagnóstico no fue alentador por lo menos para ella.
–Mujer, pero eso no es una desgracia, tómatelo con calma.
–Si, si, me lo voy a tener que tomar muy en calma, porque si no me voy a morir cuando explote.

Llamó a Jaime para verse en la tarde y contarle lo que le dijo el médico y hablar sobre su hijo.

–Mi amor cuéntame que tienes, me tienes nervioso, ¿es grave lo que te dijo el médico?
–No es grave Jaime, es complicado, pero creo que lo tuyo es muy grave porque tienes una cara…
–Encontré a mi hijo teniendo relaciones en su cuarto con uno de mis policías de confianza, con el mejor policía que he tenido en años, sin desmerecer a los otros. Antonia, mi hijo, mihijito de apenas 15 años, me entero que es gay y ahora esto, con un tipo que le dobla la edad, casi lo mato cuando vi esa escena.
–¿A tu hijo? ¡Por Dios!
–No, no, no, a Rubén. Lo mandé de vacaciones, no lo quiero ver en la comisaría, lo que quiero es partirlo a golpes y no sé si botarlo, denunciarlo y que lo metan preso…no sé, no sé, no sé.
–Que duro todo esto. Bueno como te dije antes, que tu hijo sea gay eso no puede cambiar tu amor por él, ahora lo de esa relación con ese policía siendo tu hijo menor de edad…ahí cambian las cosas.
–Mi hijo dijo que fue bajo su consentimiento, pero no sé hasta que punto el imbécil ese lo manipuló.
–Tu hijo yo lo veo muy centrado, no lo veo tan niñito a pesar de su edad.
–¿Y a caso tú lo conoces para hablar así? Además está desaparecido, dejó una nota diciendo que iba a estar bien y dejó su celular para que no lo consiguieramos, me llamó y todo pero no pudimos rastreara la llamada.
–Tu hijo está en mi casa Jaime.
–¿Cómo es la vaina? ¿por qué? ¿cómo llegó ahí? Ustedes no se conocen, él no conoce a tu familia.
–Te dije que ese muchacho es muy inteligente y maduro, sabe que tú venías aquí, averiguar la dirección no es tan difícil. Sé que debí llamarte apenas lo supe pero me pidió que no lo hiciera por lo menos en ese momento pero bueno ya no podía ocultarlo más, él está bien. Ahora vamos para mi casa, hablas con él y se van de nuevo a casa.
–Que vaina con este carajito…pero bueno por lo menos sé que está bien. Cuéntame, ahora sí, ¿que te dijo el doctor? Tengo un trabajón arrecho en el trabajo, pero no me quiero ir, me quiero quedar contigo y en la tarde me veo con el ministro que vergüenza. Estoy hasta la….
–Estoy embarazada Jaime–Lo interrumpió–.
Jaime quedó paralizado viendo a María Antonia fijamente a los ojos.
–Tú me estas jodiendo.
–No, como te voy a estar jodiendo, si yo estoy cagada, disculpa la palabra pero es que no hay otra para definir lo que tengo.Yo a estas alturas lo que espero son nietos, que ya viene una, pero no hijos.
–Pero fue a la primera, porque no creo que te embarazaras el día que lo hicimos en mi oficina, o sí? No sé que decirte, ¿qué te dijo el médico? ¿Milagro? ¿Aún tienes la regla? Un hijo coño, otro hijo.
–No sé, me dijo que esas cosas pasan, no es común pero pasan, que se yo mi aparato reprodutor se acivó y quiso procrear de nuevo. ¿cómo le digo esto a mis hijos y a Arturo…que nervios, no sé que hacer estoy…
Jaime se levantóse, se acercó a María Antonia y la levantó de la silla para darle el más romántico y dulce de los besos que duró para ellos una eternidad.
Mientras la tenía abrazada, Jaime se separó de ella unos centímetros.
–Me acabas de hacer el hombre más feliz de este planeta. Justamente por ti vuelvo a ser papá, ahora te amo más que ayer, ahora estoy seguro que quiero hacer una vida contigo, amanecer contigo, ducharme contigo, reir contigo, viajar contigo.–Se arrodilló–.
–¿Qué haces? Nos están viendo.
–María Antonia Vollmer, te quieres casar con este policía padre de dos hijos, homófobo, terco, perfecionista, apasionado? Dime que sí y lo dejo todo.
María Antonia estaba roja de la pena, pero tenía que responder –Sí–
Jaime se levantó y volvió a besarla.
–A la mierda todo, me quiero ir contigo, suspendo reunión, quiero pasar la tarde contigo. Ah y mañana vamos al ginecólogo juntos.
–Eres un loco Jaime.
–Estoy loco por ti. Te amo
–Y yo te amo a ti…Nunca pensé en volver a repetir esa frase y a otro hombre. VOY A SER MAMAAA me muerooo.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro once. CAPITULO 13

Cumpleaños feliz.

Llegó el día de la fiesta de Jaime Andrés y de la parrilla de su padre, ambas en la casa donde antes vivía la familia Linares cuando estaban juntos. Una casa amplia donde sería más cómodo hacer la reunión.
A regañadientes y por la insistencia de sus hijos, Luisa accedió a que fuera en su casa. Tendría que lidiar nuevamente con su aún esposo, aunque con los amigos se la llevaba muy bien, pero la situación era igual de incómoda.

A la reunión iban seis amigos de Jaime Andrés con los que pasaría la tarde entre juegos de video y oyendo música, seis amigos de Jaime, los tres policías que trabajaban con él y tres amigos ajenos a la policía. Luisa había invitado a un par de parejas amigas de la familia con sus hijos adolescentes. Irene no iba  a estar en la fiesta pues se encontraba en la clínica con Camila recuperándose del asalto en la calle.

Rubén fue a buscar a su compañero de la policía para luego buscar a la novia de este e ir a casa de su jefe.

–Marico tengo que confesarte una vaina antes de buscar a tu novia.
–¿Verga ahora qué hiciste? ¿A quién te tiraste? Porque tus peos siempre son por sexo.
–Si…al hijo de Linares…
–¿QUÉ? Chamo tú te volviste loco, ¿te cogiste a ese carajito? Pero si lo que tiene son 14 años o 15. Marico es el hijo de tu jefe y encima vas pa la fiesta. Tú tienes las bolas hexagonales guevón.
–Tiene 15, coño pero cuando pasó no sabía, me enteré después, lo conocí en un baño y me entró un queso y me lo llevé pal apartamento.
–Tú estás enfermo, primero un menor de edad, ya con eso estás metido en tremendo peo, pero es que además el hijo de Linares. Tú eres arrecho.
–Lo peor es que el carajito me encanta. Hemos chateado full, es bien maduro para su edad, el chamín sabe lo que quiere.
–Claro que sabe, te va a joder, te vas a meter en un peo.
–Bueno, bueno, no creo que el carajito diga algo en la fiesta, tampoco es un loco.
–Cállate ahora que ahí viene la cuaima.

Llegaron a la casa y abrió la puerta Jaime.
–Coño llegaron mis primeros muchachos vale, vengan acá. Falta uno ¿dónde está?
–Viene ahora, que tenía que hacer nas cosas, buscaba a la novia y se venía.
–Jefe te presento a mi novia.
–Mucho gusto, bienvenida. ¿Y tú cuádo te echas novia y te enserias?
Rubén y su amigo se miraron a la cara y le hizo un gesto para entrar a casa.

–¿Se acuerdan de Jaime Andrés? Ya está inmenso, todo un hombre.
–“Si, todo un hombre que ya desvirgaron”–Pensaba el compañero de Rubén–.
–Caramba chamín, ya vas a pasar a tu papá, feliz cumpleaños–Le dijo Rubénl–.
Jaime Andrés se sonrió y le dio la mano.–Gracias–

Terminaron de entrar se acomodaron en unas sillas que estaban en el patio. Llegó el otropolicía y los amigos de Jaime. Los compañeros de Jaime Andrés ya estaban hipnotizados jugando Skie.

–¿Me acompañas a buscar hielo en la nevera para echarla en la cava del patio?–Le dijo Jaime Andrés a Rubén–.
Fueron a la cocina. –¿Me vas a dar mi regalo hoy?–Le dijo el muchcacho poniendo cara pícara.
–¿Estás loco carajito? Quedate quieto que si tu papá se entera me mata o nos mata a ambos.
–No tiene porque enterarse. Luego vamos a mi cuarto.
–Vamos a llevar el hielo y quédate quieto–Rubén estaba nervioso pero tenía una erecciónque no podía disimular del todo.
–Lo tienes parado.
–Cállate. Sírveme un trago mientras me veo con tu papá. Un whisky.

La tarde se pasó entre la parrilla, cuentos, anécdotas y dominó. El cumpleañero disfrutaba con sus amigos escuchaban música y de vez en cuando jugaban. De vez en cuando Jaime Andrés volteaba a ver a Rubén y se sonreía, algo que hacía que volviera a tener una erección.

En una pausa del juego Rubén fue al baño de visitantes que está debajo de las escaleras que dan al otro piso de la casa. Jaime Andrés fue tras de él. Rubén entró, el muchacho esperó a escuchar cuando orinara para entrar. Entró, el seguro no funcionaba
–Coño sal de aquí, me vas a meter en un peo.
–Te lo quiero mamar–Se inclinó y se lo metió en la boca, en segundos Rubén tenía el pene rígido–.
Jaime Andrés estaba inclinado y Rubén le sostenía la cabeza.
–Me vas a hacer acabar, sácatelo, que voy a  acabar.–Jaime Andrés se aferró a las caderas de Rubén para no soltarse. Este se corrió dentro de la boca del muchacho, lo que hizo fue tragar todo el semen.
–Estás loco carajito, voy a salir apaga la luz.
–¿Y no te gusta eso?
El policía se le quedó viendo unos segundos a los ojos y le dio una suave cachetada en la mejilla.–Mosca–.

Luego de tres horas casi todos estaban contentos y deshinibidos gracias al alcohol, dos de los amigos de Jaime Andrés se habían ido, al igual que las dos parejas amigas de la familia. Julia se había ido a su cuarto. Los amigos del cumpleañero seguían con otros juegos, mientras el cumpleañero estaba en la cocina recogiendo unos vasos.
Entró Rubén.
–¿Me acompañas a buscar la torta que está en mi cuarto? Es que está pesada.
–Dale, vamos.
Llegaron al cuarto y el policía le preguntó donde estaba la torta, Jaime le dijo que en el closet. Mientras Jaime se quitaba el pantalón y el interior. Cuando Rubén se voltea, lo ve, se queda paralizado.
–Cógeme, aprovechemos que están borrachos y distraídos.–Rubén dejó la caja en el piso y se desabrochó el pantalón sin quitárselo.–Toma el condón–le dijo el muchacho, se lo puso, se echó saliva y comenzó a penetrarlo en la cama. Jaime Andrés boca arriba con las piernas levantadas, el policía lo penetraba con fuerza, el muchacho gemía de dolor. Estaba demasiado excitado como para pensar si al muchacho le dolía, quería penetrarlo.

Le levantó las piernas y las pegó a su pecho, juntas y la penetración fue más profunda. Jaime Andrés estaba con los ojos cerrados y gemía, ahora lo estaba disfrutando.
–¿Era esto lo que querías no? ¿Ah? Que te cogiera bien duro, ahora aguanta carajito que ahora es que falta pa que acabe, aprieta el culito vamos. –Mientras le decía en voz alta eso, en la puerta estaba Jaime, su jefe, viendo la escena. Borracho como estaba buscó su arma, entre su mareo y lo que veía no podía pensar sólo veía que a su hijo se lo estaban violando.

Se acercó a la cabeza de Rubén y le puso la pistola.
–¡Si no quieres que te vuele los cesos aquí mismo suelta a mi hijo ahora enfermo! ¡SUÉLTALOO!
–Papá no le hagas nada, no me estaba haciendo nada.
–Cállate Jaime y tu salte del cuarto.
–Espera jefe déjame que te explique–Rubén estaba pálido y temblando–Yo…no…me estaba, no es lo que tu piensas, espera.
–SAL DE AQUÍ ANTES QUE TE MATE MALDITO SADICO.

Rubén bajó la escaleras. Se sentó en el sofá a esperar a que Jaime bajara y hablar con él.
–Es mejor que te vayas Rubén, si te ve aquí te va a disparar, créeme que lo hará, no es el momento para que hables con él, bueno creo que ningun momento será el adecuado después de lo que hiciste.
–¿Y qué hizo? Preguntó la novia?
–No preguntes mi amor, vámonos.

Una vez que toda la visita se fue, Jaime estaba en el cuarto de su hijo y su madre en la puerta.
–¿POR QUÉ, POR QUÉ, POR QUÉ. QUÉ COÑO HICE MAL?–Jaime lloraba aún con el arma en la mano.
–Papá, no te pongas así–Jaime Andrés también lloraba–Rubén no o abusaba de mi papá…el y yo ya habíamos estado juntos hace unas semanas que nos vimos en la calle…yo no sabía quien era y él tampoco se acordaba de mi.
–TE ESTABAS DICIENDO UNAS VAINAS CUANDO…CUANDO ESTABAN…AQUÍ…¿TE AMENAZÓ PARA QUE NO ME DIJERAS NADA? DIME Y LO MATO.
–¡QUE NOOO PAPÁ! No me estás escuchando, fue de mutuo acuerdo…a mi me gusta Rubén–Agachó la cabeza y su papá se la levantó con la mano y le dio una bofetada–.
–Tú eres un cagaleche todavía para estar diciendo esas guevonadas y él es un tipo grande 30 años te dobla la edad, eres un menor, ¡¡¡ese cabrón es un enfermo!!! ¿Cómo coño te dejaste coger por ese degenerado?
–Jaime, tenemos que llevarlo a un psicólogo.
–¿PERO POR DIOS QUE PSICÓLOGO? ¿Ustedes no me están escuchando? Me gusta Rubén, me gustan las personas mayores que yo, si soy menor de edad pero estoy en edad para enamorarme no soy un nene de 5 años. Y si, yo quise que pasara, estar con Rubén y tener sexo con él, no me obligó yo quise y el accedió…aquí no hay culpables, somos responsables los dos.
–Tu eres menor de edad Jaime Andrés, lo que hizo Rubén es un delito.
–Si lo sé, pero les estoy explicando y no quieren entender. Él me gusta, desde que lo vi en el centro comercial me gustó, hablamos y bueno pasó lo que ya saben.
–¿Y POR QUÉ COÑO TIENEN QUE TIRAR DE UNA VEZ? POR ESO ES QUE LOS MARICOS SON TODOS UNOS PROMISCUOS Y ENFERMOS, SIEMPRE PIENSAN EN SEXO ANTES QUE OTRA COSA Y....–Se le vino a la mente el momento con María Antonia en su oficina y se quedó callado varios segundos–.Tú no vas a volver a ver a Rubén, mientras vivas en esta casa y seas menor de edad ni a Rubén ni a ningún hombe que te lleve 5 años. Lo tuyo son los estudios.
–¿Tú piensas que yo soy un marico enfermo y promiscuo papá?
–Estás castigado y le haré caso a tu madre, vas a ir a un psicólogo.
–Iremos los tres porque yo no soy el único que lo necesita.

Ya de madrugada luego que Jaime se fuera a su apartamento y Luisa volviera a su cama a ver si lo graba dormir, Jaime Andrés armó una maleta y se fue de su casa. Al único lugar que podía ir era a casa de Rubén pero sabía que su padre lo iría a buscar ahí.

Luego de pensar mucho y esperar que abrieran el metro, decidió ir a un lugar donde si lo aceptarían sin ningún problema, por lo menos unos días: La mansión Larrazábal.

martes, 2 de diciembre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro once. CAPITULO 12

Un serie de eventos desafortunados 

––––

Jaime Linares el comisario encargado de la investigación del secuestro de José Arturo Larrazábal, se encontraba en su oficina esperando a María Antonia para hablar con ella sobre el caso de su hijo de manera extraoficial, pero era una excusa para estar juntos y verse.
María Antonia llegó a la comisaría, todo el personal se le quedó viendo, llegaba impecablemente vestida de blanco con pantalón bota ancha y una pashmina de colores tierra y verde, una cartera de cuero marrón de diseñador y unos tacones altos verdes a juego con la pashmina. Su perfume impregnó el ambiente.

Le avisaron al comisario y la hizo pasar a su despacho.
–Marico que vieja tan buena, ¿Se la estará tirando?
–Seguro, el comisario está separado de su esposa.
Jaime se acercó a las ventanas que daban a la parte de afuera de su despacho y cerró las persianas.
–ñoelamadre no podemos ver.
–YAAAA dejen el chisme parecen viejas de pueblo pendientes de un cuento–Les dijo la secretaria–.

–Hola Antonia–Le dio un beso en la boca–Siéntate.
–Dime, que me ibas a contar del caso.
–Todavía no me han confirmado pero es casi seguro que tu sobrino, el que está involucrado con el secuestro, murió o lo mataron, todavía no está clara la cosa. Y además Fernando tiene otra identidad, mientras no tengamos pruebas o algo concreto contra él no podemos actuar, pues para todo el mundo el está en España todavía, él entró con otros documentos al país y sabemos que es él pues lo vimos por televisión.
–Esto se complica, un sobrino, el ex de mi hijo y quien sabe quién más está detrás de todo esto. ¿Qué vas a hacer al mediodía? ¿almorzamos juntos?
–Yo lo que quiero es hacerte el amor aquí y ahora–La levantó de la silla y la besó, la rodeó para abrazarla y con el otro brazo apartaba las cosas de su escritorio.

–Oye, oye, hay ruido allá adentro, ¿qué pasará?
–¿Y si se la está tirando?
–Veeerga no creo que sea tan bandera.
–Mira, mira por aquí, aquí se ve algo hay un hueco en la persiana, ven, ven, ven.

Jaime la acostó en el escritorio y le bajó el pantalón y comenzó a besarla.
–Esto es una locura Jaime nos van a ver.
–Cállate y disfruta que nadie nos ve. –Sacó su pene de pantalón y la penetró–.
–Marico se la está cogiendo ahí, este pana se volvió loco.
–Verga me está dando un queso esto.
–Shhh no hables duro que nos va a oir.
–No joda más se oye a la vieja gimiendo.

A la comisaría llegó el ministro del Interior y Justicia Manuel Ramírez Borges.
–Buenos días–Entraba con dos escoltas–.
Todos quedaron congelados al ver al Ministro que rara vez pisaba la oficina.
–Vengo  a hablar con Linares, ¿está en su oficina?
–Si Ministro pero está ocupado atendiendo a una dama, un caso en el que está investigando–Se adelantó uno de los policías que sabía lo que ocurría puertas adentro–.
–Pues eso va a tener que esperar, lo mio es prioridad siempre. Espérenme aquí–Le dijo a los escoltas.
Los dos policías que estaban en la ventana estaban nerviosos.
El Ministro abrió la puerta. Jaime volteó hacia esta y se detuvo. María Antonia se deslizó por el escritorio cayó al suelo.
El Ministro cerró la puerta. –Esperaré unos minutos aquí afuera mientras el comisario termina–.

–Ay Dios mio es el ministro, estoy botadísimo Antonia, eché al traste todos mis años de servicio, ¡mierda!
–Pues te cuento que yo conozco a Manuel desde que eramos pequeños, fuimos al colegio juntos.
–Con razón él tan pendiente de tu caso.
–Nunca le dije que interviniera directamente porque no mantuve contacto con él, además que ahora está metido en unos asuntos muy extraños. Voy a hablar con él.

María Antonia salió de la oficina y pidió hablar con el Ministro en otro lugar más privado. Así hicieron. Hablaron, le contó de la relación que tiene con el comisario y que no actuara en contra de él botándolo. –¿Tú no has hecho locuras como estas? “Que pena hablar con Manuel de esto por Dios”–.
–Bueno sí, pero no en la torre del ministerio.
–Tu tienes tus amantes, mira que se ha corrido como pólvora unas fotos por internet, vamos Manuel, házte de la vista gorda.
–Esta bien, vendré mañana a hablar con él.

–––

Camila ya tenía unas semanas con el tratamiento de emergencia por exposición al VIH y se sentía un poco mal. Iba en el carro con Irene rumbo a sus chequeos médicos. Estando en la autopista de repente el tráfico se detiene, un accidente más adelante bloquea el paso y los vehículos atascados bajo un sol inclemente. Camila apaga el aire y baja los vidrios.
Un par de motos se colocan a los lados del carro, uno con una navaja, el otro con un arma. A Camila le tocó el armado.
–Dame el celular y todo lo que cargues en esa mierda sifrinita–El otro forcejeaba con Irene que no quería soltar su bolso–.
–Marico es la cantante esta, que tocó en la carcel guevón yo estuve ahí. ¿cómo es que te llamas tú sifrinita?.
–Camila.
El malandro la empujo. –Deja la charla que tu no te llamas Camila, ¿cómo es que es la viana? Andueza, cántame algo ahí–Le decía eso mientras la apuntaba–.
–Ahora no puedo, no he calentado la voz
–Camila has lo que dice ni te la des de macha ahora.–le susurraba Irene mientras seguía enfrascada con el otro malandro.
–Aaay sifrina ponte a cantá o te dejo pegá aquí mismo.
Camila comenzó a molestarse y abrió la puerta.
–Bueno chico ¿qué te pasa a ti?, me viste cantar en la cárcel y ahora me quieres asaltar–Abrió la puerta y comenzó a forcejear con el tipo. El que estaba del otro lado quedó sorprendido, no entendía que pasaba–.
Camila comenzó a empujarlo y el tipo se bajó de la moto.
–Pégale un pepazo–le gritaba el otro hombre–Comenzaron a forcejear y el hombre le dio un empujón a Camila que la tumbó al suelo.
–Ahora si te jodiste perra–Le disparó en el hombro, agarraron la cartera y el bolso. Se fueron sorteando los carros.
Comenzó a llegar la gente, Irene no podía bajarse del carro de los nervios.

Entre la confusión lograron sacar a Camila y llevarla a un hospital.

–––

Era sábado y Keiny se había quedado en su casa para almorzar con su familia.
Antes de almorzar fue al baño a ducharse. Una vez dentro levanta la mirada y ve en el techo una fuerte humedad y partes del techo rotos.
–¿Qué vaina es esta?.
Busca una escalera, se monta y comienza a tocar el techo. Se desprende un trozo del techo y le cae un pedazo de cerámica del piso del baño del apartamento de arriba. El apartamento de arriba esta deshabitado.
–Mamáaaaa, ¡mira esta vaina! Se cayó el techo en el baño!.
Cuando Yadira entra, ve el hueco y observa parte de la cañería. Keiny, montado en la esca,decide bajarse antes que le cayera algo encima. Efectivamente algo cayó; se vino abajo la tubería del piso de arriba.
–Pero ¿qué clase de apartamento te dieron a ti vieja? ¿Este el socialismo que tú defiendes?.
–Anda, ve a bañarte a mi cuarto y deja de gritar.

Luego de bañarse y estar el resto del día de mal humor, almrzaron y el tema de conversación era lo del baño y como iban a solucionar eso. En eso escuchan un crujido y ven como las ventanas  macuto de la sala ceden y caen al vacio. Afortunadamente no había nadie en la calle ni vehículos.
–Nos vamos de esta mierda.–Dijo Keiny–Nos regresamso al barrio–
–¿Cómo vamos a regresar al barrio si ahí vive Maikol ahora? Además el rancho está peor que esto.
–Pues regresando acomoden sus corotos mientras busco un camión. Si, el rancho está peor que esto pero sabemos por donde se van a escoñetar las cosas aquí es un misterio.

Cinco horas después iban rumbo a Petare, Maikol los esperanba para ayudar a subir la cosas junto con los hombres del camión. Maikol y Keiny tuvieron que darle una buena propina para que subieran al cerro.
–Esos reales te los devuelvo mi pana.
–Tranquilo Keiny, pa eso estamos.
–Gracias negro pero igual te los devuelvo.

Keiny llamó a su novio cuando se pudo apartar de los demás.
–Mi sifrinito nos tuvimos que regresar pa Petare.
–¿Por qué, qué pasó?
–El apartamento digno que nos dio el gobierno se nos empezó a caer a pedazos.
–Que peo amor. Tranquilo, esta semana resolvemos eso. Que vaina, ¿pero a ustedes les pasó algo?
–No, no, menos mal que no, y menos mal que ni el piso de arriba estaba habitado porque me cae en la cabeza el vecino porque se cayó parte del techo del baño y la ventana de la sala se fue pa bajo completica pero no había nada ni nadien abajo. Yo resuelvo mi amor, yo te aviso, ando que quiero a caerle a coñazos a alguien.
–¿Seguro estás bien? ¿Necesitas algo? Te mando a Leonel para que te ayude.

Se hizo un silencio de repente.
¿Pero que coño estoy diciendo?. ¿Cómo le voy a  mandar a Leonel? si el carajo está enamoradito de Keiny.
¿Que digo? ¿digo algo? Na guevoná, ¿pa que nombra a Leonel? No chico, ya te dije que yo resuelvo además estamos con Maikol y mi hermanita que tiene un barrigonón gigante, creo que ya está a punto.

–––

Susana Albornoz la novia ficticia de José Arturo había dado a luz a su hijo hace 3 días, fue por cesárea. Ya salía de la clínica con su novio. Lo que no se imaginó nunca es que afuera de la clínica la esperaría una jauría de periodistas para interrogarla.

–¿Usted sigue siendo la novia del empresario Larrazábal?
–¿Dónde estaba usted mientras el joven Larrazábal estaba secuestrado? ¿Lo vio al regresar  a su casa?
–¿Si el hijo es de él porque no está aquí?
–Se especula que su noviazgo fue un montaje para tapar la doble vida del empresario.
–¿Usted ha escuchado que su novio es homosexual?
–YA POR FAVOR DÉJENME EN PAZ VOY CON UN NIñO EN BRAZOS.
–Móntate en la camioneta y cierra los seguros y pon el aire que yo los despacho amor.

–¡Por favor, tengamos un poco de respeto, mi novia acaba de dar a luz por cesárea y está adolorida!
 Susana no es ni nunca fue novia de ese señor, yo soy su novio desde hace dos años. Por consiguiente no tenía que estar pendiente si seguía o no secuestrado, sólo lo estrictamente necesario por ser amigos.
El hijo que acaba de nacer es mio, mio y de Susana.
Si, el noviazgo de ellos dos era un parapeto–Susana estaba dentro de la camioneta escuchando y se puso a llorar–Perdóname Arturo, perdóname– Ese señor es homosexual, ¿listo? Creo que era eso lo que querían escuchar, bueno ya tienen la noticia ahora vayan a destruir al personaje, buenas tardes.

–Te volviste loco, no debiste hacer eso.
–Nooo chica ya estoy cansado de ser tu novio a escondidas, ¿Qué vaina es? ¿Hasta cuando este peo?, que asuma su homosexualidad como el hombre que es y nos deje en paz. Este guevo de estar esquivando periodistas y mentir ya me tiene agotado, ahora quiero disfrutar de mi hijo y mi futura esposa y José Arturo que se busque la vida y nos deje la nuestra tranquila.