martes, 30 de junio de 2015

CUARTA TEMPORADA Se me antoja quererte 2

Amadeo y Andrés

–Aja, cuéntame del negocio que me tienes–Le dijo Amadeo a Aníbal, que ya estaban sentados en un café para conversar–.
–Quiero que trabajes de escort.
–¿What? ¿cómo es la vaina? ¿ qué es eso?

Aníbal le cuenta de que se trata. Amadeo tenía que trabajar como acompañante de hombres, tener sexo con ellos, salir a comer, cine, etc, como si fuera una pareja. Pero  lo principal es que tendría sexo y por supuesto eso tenía un costo. Aníbal sería el que captara a los posibles clientes y el que cobraría y le daba un buen porcentaje a Amadeo.

–¿Y cuánto se cobra por eso?
–Depende, he estado hablando con amigo que está metido en el negocio y como mínimo 5.000 hasta 20.000 o más si es de acompañante y sexo. Y si hablamos de 2 o 3 clientes diarios que a lo mejor puede que sea uno diario o que el mismo cliente te quiera por una semana pues el dineral es grande.
–Mmmm, me gusta eso. Pero coño es como un desgaste, uno se cansa por más joven que sea.
–Eso dependerá de ti, tienes que alimentarte bien, hacer ejercicios, tomar complejos vitamínicos, sacarte los exámenes por supuesto. Todo eso corre por cuenta mía el primer mes, luego te encargas tú cuando ya empieces a ganar dinero.
–¿Y mi carrera? Yo quiero seguir estudiando ingeniería.
–Bueno, hazlo, de hecho tienes que terminar la carrera, ya te lo hedicho desde siempre. Pero este negocio necesita que estés disponible en cualquier momento.
–Aja ¿y yo soy el único puto que vas a tener? Me vas a sacar la mierda.
–De momento empiezas tú solo, pero ya conseguiré más chamos, tú me puedes ayudar en la Universidad.

Amadeo se estaba entusiasmando con la idea, era dinero fácil haciendo algo que también le gustaba. Pero estaba pensando en su familia y en su reciente relación que aún no estaba definida. Se imaginó una vida independiente, viviendo solo, en un apartamento, teniendo un carro. Cada minuto que pasaba le parecía una idea genial lo de ser escort.

–¿Y si yo consigo clientes por mi cuenta?
–Bueno ese es tu problema, los que yo te consiga serán con mis condiciones.
–Si va.
–Eso no te libra de tener sexo conmigo.
–Pero te voy a cobrar o el porcentaje que me quitas me lo entregas cada vez que tiremos ja.
–Hecho.  Ya veo que tu relación con el ciego no sigue.

Amadeo no dijo nada pero unos segundos después le respondió.
–No le digas ciego, se llama Andrés. Sigo con él, pero no somos novios aún.
–Pero si vas a trabajar en esto le vas a tener que decir o simplemente no empatarte. Deberías empatarte conmigo de nuevo.
–Tú si eres bravo, me mandaste pal coño y ahora quieres volver. Tas pela’o, seremos socios, más nada.

Luego de la conversación, Aníbal dejó a Amadeo en un centro comercial. Llamó Andrés para verse de nuevo.

¿Será que le digo lo que me propuso Aníbal? Verga, capaz y me deja de hablar. Coño Andrés me encanta. Pero eso es como un trabajo y ganaré burda de dinero ¿Porqué va a ser malo ese trabajo? ¿por el sexo? Bueno, nadie quiere que su novio ande tirando por ahí con un gentío…pero es por trabajo, es como los actores porno. Naaah él no va a entender, yo mejor no le digo na... -Una mano se posó en su hombro y Amadeo  pegó un brinco del susto.

–Verga pana, eres un gato, me asustaste.
–En que estarías pensando que te tenía abstraído del entorno. ¿Cómo te fue?.
Amadeo le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Algo, sin saber porqué, lo hacía culpable aunque ni siquiera había decidido si quería tomar el trabajo y además que no tiene ninguna relación con Andrés más allá de una incipiente amistad. Resopló y habló.

–Bueno, es que tengo que contarte algo, lo que me propusieron
–Por tu silencio y ese resoplo, parece una propuesta indecente
–¿Pero por qué siempre tiene que ser indecente? ¿quién dijo que era indecente?
–Aaaay tiene que ver con sexo ja, ja, ja.
–Para que sea escort…me lo propuso mi ex.

Andrés se recostó del respaldar de la silla y alzó la mirada hacia el cielo y así estuvo varios segundos.
–¿No vas a decir nada?
–No, usted es mayor de edad y sabe lo que hace, bueno, de lo primero tengo fe, de lo segundo no sé, pero eres mayor de edad así que tú eres responsable de las decisiones que tomes.
–Pero quiero que me des tu opinión.
–¿Para qué? ¿Va a cambiar la decisión que ya tomaste?
Otro silencio se apoderó entre ellos.

–Vente, párate de ahí vamos a caminar.

lunes, 29 de junio de 2015

CUARTA TEMPORADA Se me antoja quererte 1


Amado y Alonso

Amado ya estaba de nuevo en su casa de la playa con el rabo entre las piernas, confundido y desorientado. No sabía si lo que hizo al final estuvo bien, pero Daira estaba más feliz que otros días.

La rutina semanal se rompió totalmente, ahora las cosas las hacían cuando quisieran. Daira hasta se aventuró esa noche a tener sexo con Amado luego de años sin hacerlo, pero él no pudo. Nunca llegó la erección, no pasaron de unas caricias y besos. Daira se levantó de la cama  y fue a la cocina.

Amado esperó unos segundos y fue buscarla. Daira estaba fuera de la casa en el área de la piscina, hacía algo de frío.
–Mujer te vas a resfriar entra.
–Quiero quedarme aquí, ¿me quieres acompañar?
Amado cerró los ojos y agachó la cabeza, le vino a su mente el jacuzzi de Alonso y ambos dentro teniendo sexo. -Déjame buscar un suéter para los dos , ya vengo.

Buscó una silla y la puso al lado de su esposa. Ella lo tomó de la mano mientras veía hacia al mar iluminado por la luna.
–Yo sé que tú sigues enamorado de ese señor y que quieres estar allá con él, no soy tonta. Pero créeme que aquí vas a estar mejor cuidado que allá, yo siempre estaré en casa para hacerte tus comidas, lavarte la ropa, bañarte. Nadie va  a hacer eso.
–Daira, fue un error quedarme aquí mi sitio es con Alonso.
–Ese señor dejó que regresaras no peleó para que te quedaras con él.
–Tú tampoco peleaste.
–Yo sabía que regresarías.
–No quiero dejarte sola Daira, eres mi esposa.

Daira le soltó a mano y se levantó de la silla, caminó unos pasos y se quitó la bata de dormir quedando totalmente desnuda. Se volteó y se puso frente a él.
–Y pensar que hace unos años deseabas este cuerpo, ahora sólo te dejas tocar por un hombre.
–No digas eso.
–Voy al mar, a bañarme, a quitarme esta rabia que tengo.
Siguió caminando despacio, Amado la observaba mientras que en su mente estaba Alonso, comenzó a tener una erección. Daira llegó a la orilla y comenzó a caminar hacia dentro, lentamente.

Amado, cerró los ojos unos instantes, no pudo evitar tocarse y comenzar a masturbarse. Al terminar levanta la mirada y ve hacia el mar y no ve a Daira, se levanta de la silla y comienza a gritar su nombre mientras corre hacia la orilla. Sigue gritando pero no la ve y entra al mar a escasos metros de la orilla y no ve nada.
Luego de unos segundos ve algo flotando en el agua y comienza a correr hasta el lugar.

–¡DAIRA, DAIRA! No, no, no, Daira, ¿qué hiciste?
Amado la cargó y la puso en la arena. Le dio los primeros auxilios pero no logró nada, la volvió cargar y la llevó a la casa para llamar a una ambulancia.

Alonso estaba en su casa escuchando música –la que le gusta a Amado–mientras tomaba una copa de vino. Se acercó al jacuzzi y no pudo evitar recordar las veces que hacían el amor ahí. Se dio la vuelta y se fue al sofá a disfrutar de la música y de la copa de vino.

Luego de un rato su celular comienza a sonar, se levanta para contestarlo y ve la pantalla.
–Que raro…¿qué hace este llamando?

–<<Aló>>
–<<Hola Alonso, ¿Cómo estás?>>
–<<Bien, bien ¿y esa sorpresa?>>
–<<Bueno porque te tengo mercancía de la que te gusta, carne fresca 21 añitos, ¿te interesa?>>
–<<Eres un bicho vale, sabes ya yo no estoy en eso>>
–<<Estoy cuadrando, tú avísame yo sé que quieres>>
–<<Me imagino que es pagando ¿no?
–<<Claro, pero es lomito>>
–<<Te llamo ahora que tengo otra llamada>>

Cierra la llamada y atiende la otra. Era Amado.

–<<Disculpa que te llame Alonso, Daira, intentó suicidarse, la tengo en la clínica que esta cerca del pueblo. ¿Puedes venir?>>
Mierda…¿y ahora?<< Ok, voy para allá, quédate tranquilo>>.
Alonso se puso lo primero que consiguió, tomó las llaves, la billetera y salió del apartamento, Estaba lloviendo.

viernes, 19 de junio de 2015

FINAL DE TEMPORADA Se me antoja quererte 10

Adriano y Américo

Luego de un par de días sin saber de Américo, Adriano llama a su hermano para contarle lo que le ha ocurrido. Pese a que su hermano le había advertido que tuviera cuidado y se alejara, no le hizo caso.

–¡Te lo dije! Apártate de ese carajo coño.
–Lo voy a denunciar.
–Ya era hora guevón desde que te dije. ¿tienes los mensajes y todas las cosas que te ha dado?
–Si, no he borrado ni botado nada.
–Pues arma una carpeta y llévalo a la policía, lleva todo.
–Si eso voy a hacer, estoy recolectando todo para llevarlo, a lo mejor en un par de días antes de llegar a la oficina.
–Si me desocupo te acompaño, igual avísame para cuadrar.

Pasaron los dos días y Adriano tenía todo recolectado, mensajes, notas de voz, escritos, había anotado las fechas de las llamadas. Todo lo tenía documentado.
Se había levantado temprano para ir a la policía primero antes de irse a la oficina. Su hermano no lo acompañaría pues estaba complicado.

Ya vestido, fue a la cocina a desayunar, estaba un poco ansioso y hasta nervioso, pero se detuvo un momento, respiró, se tomó el café y cogió las llaves del carro. Salió de su casa.
Al llegar al carro se detiene en seco.

–¿Qué es esto?–Comienza a darle la vuelta al carro y se da cuenta que los cuatro cauchos están pinchados, se agacha y se pasa la mano por la frente, comienza a sudar copiosamente y se pone nervioso.
Al levantarse da media vuelta y frente a él, un arma.

–Hola mi amor, fui yo, es que quiero darte la cola yo y era la única manera de que la aceptaras.
–¿Qué…qué quieres Américo, por fa, baja esa arma.
–No mi amor, deja los nervios que no te voy a hacer nada, móntate en mi carro y yo te llevo.
–Voy a la oficina, déjame ir, voy solo, no le digo a nadie.
–No amor, pero si justamente vas a decirle a muchos. Yo te llevo a la policía para que introduzcas esa carpeta con todos mis mensajes y conversaciones. Yo te dejo en la policía me denuncias y luego te busco en la tarde.
–Por favor...por favor, baja el arma, ok, no voy a la policía, me voy a la oficina.
–¡MÓNTATE EN MI CARRO YA!
Adriano le hizo caso y fue al carro, al acercarse vio que no era el carro de siempre pero igual se montó. Américo le puso la pistola en un costado mientras Adriano iba manejando.
–Haces un movimiento raro y te disparo, yo no quiero hacerte daño mi amor, pero no me obligues a matarte.

Dos cuadras antes de llegar Américo le dice que estacione el carro y que le ponga el tapasol al parabrisas. Con el carro encendido y los vidrios oscuros era difícil ver hacia dentro. Américo cargó el arma y lo apuntó.

–Antes que te bajes quiero que me lo mames aquí.
–Américo...no hay necesidad de todo esto...ya te dije que no te denuncio.
–Lo vas a hacer pero primero me lo vas a mamar –Se lo sacó por el cierre del pantalón y le tomó la cabeza hasta bajarlo a su pene–.

Adriano comenzó a hacerle sexo oral mientras Américo le apuntaba con el arma sobre la cabeza. Mientras que Adriano, nervioso y temblando hacía lo que le pidió,  le empujaba la cabeza sin importarle que su ex se ahogaba. Unos segundos más y se corrió dentro de la boca. Américo le haló el cabello mientras sentía  temblores producto de la eyaculación.
Adriano al sentir el líquido en su boca, lejos de apartarse se quedó unos segundos más disfrutando. Se apartó y se limpió la boca, estaba sudando.

–Ahora entra y pon la denuncia ya tienes otra prueba en mi contra, mi semen. -Américo seguía apuntándolo. Salió del carro y comenzó a caminar las dos cuadras que faltaban. El carro arrancó y le pasó por un lado a Adriano que estaba caminando como zombie, con la mente en blanco.

Al llegar a la puerta de la comisaría, agarró con las dos manos la carpeta y la abrió y comenzó a leer. Comenzó a temblar de nuevo y a sudar frío, pero igual entró.
En la entrada lo detuvo un policía para preguntarle que quería hacer. Le explicó que quería denunciar a una persona por acoso, el oficial le quitó la carpeta y la vio por encima.

–Siéntate ahí, ahora te llaman.

El “ahora te llaman” se convirtió en una hora, en ese momento lo llaman.
–A ver ciudadano ¿qué se le ofrece?
Adriano se sentó en la silla que estaba frente al policía, los separaba un pequeño escritorio con una computadora muy vieja y sucia. Detrás de Adriano habían otros dos policías.

–Vengo a poner una denuncia en contra de una persona, por acoso –Le entregó la carpeta al policía pero este la rechazó–.
–No, no, no eso después échame el cuento tú ¿cómo es eso que te acosan? ¿Cómo se llama la jeva? Miren una caraja lo acosa. Yo me dejaría acosar papá, pero echa pa’ fuera.

Adriano cerró los ojos y ya en ese momento sabía que eso no iba a terminar bien, pero siguió.
–Bueno…no es una mujer, es un hombre el acosador.
–¡Ah vaina! –Las risas de los policías de atrás, aunque en voz baja, se escucharon – El que te acosa es…¿es tu novio?
–Si…bueno, era…se llama Américo Sánchez.
–Los maricos son una vaina, ahora se acosan. ¿A ti te acosa un macho Hernández?
–Zape jefe con marico nada.
–¿Sabe qué? Yo mejor me voy porque si van a hacer chistecitos con esto que para mi es muy serio me voy a otro sitio a poner la denuncia.
–Ciudadano siéntese y entrégueme la carpeta. Vamos a llenar el formulario Hernández y López esperen afuera.

Adriano con mucha vergüenza le comentó lo sucedido desde el momento en que se conocieron hasta lo que sucedió hoy en el carro.

–¿Tú viste porque la gente se burla de ustedes? ¿Cómo se comportan, haciendo sus vainas en lugares públicos y luego pasan estas cosas?  Un carajito mio me sale así y lo muelo a golpes, son unos aberrados.
–Oficial por favor, ya me siento bastante mal con las situación con este tipo para que también tenga que aguantar lo que usted está diciendo de manera despectiva.
–Disculpe señor Adriano, aquí está su denuncia, revísela y la firma y le pone su huella.

Luego de leer el documento, el policía le dijo que le informaría de cualquier eventualidad, pero comenzaría la investigación y buscarían a la persona para interrogarlo.  Adriano se fue de la comisaría con la sensación que su denuncia sería archivada en la caja de casos  de “maricos enfermos” y ahí se olvidaría.

Llegó a su oficina y se sentó en su escritorio, sentía que había llegado a lugar seguro y comenzó a llorar, llamó a su hermano y le contó la terrible experiencia de ir a la policía.

Unos minutos después recibía un mensaje de un número extraño.

<<Y yo que pensaba que no ibas a denunciarme, me dijiste que no lo harías, estoy muy triste por eso>>.

Adriano no pudo trabajar ese día, pidió permiso por no sentirse bien  y se fue a su casa.

jueves, 18 de junio de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 9

Débora y Alejo

El día que abrieron la ampliación del salón de belleza, invitaron a  los vecinos del barrio y Débora le dijo a un amigo que trabaja en un periódico para ver si podían cubrir el evento aunque saliera en un pequeño recuadro del periódico. El salón de belleza de Débora era famoso en el barrio, era un punto de referencia. Pero más publicidad sería excelente.

Familiares y amigos compartían unos pasapalos y bebidas al final de la tarde. Débora estaba feliz por la ampliación de su negocio y todo gracias a su madre y también a su novio que la ha apoyado en todo y la ayudó con la reforma.

–¿Qué primito, celebrando los logros de Arquímedes?  Te arrimaste bien, de buhonero a novio de empresario.
–¿Qué coño haces aquí?
–Invitaron a mi vieja, yo vine en representación de la familia.
–Te voy a pedir por las buenas que te vayas.
–¿Qué pasó primo? Yo estoy legal aquí tengo mi invitación–Sacó la tarjeta de su bolsillo y se la pegó del pecho–.
–Te voy a estar vigilando.
–Bien bello pues.

Afuera del local estaban los amigos de Rendel también tomando hasta que pasó la policía y se metieron al local , junto con otra gente que estaba en lo mismo.

–Amor ¿por qué invitaste a mi tía a eso?
–Bueno porque es amiga de mi mamá gordo.
–Si, pero mi tía no vino, vino Rendel y los malandros que están con él
–¿Qué? Sácalos de aquí.
–No amor, no quiero que se ponga violento y arruine tu noche, ellos no van a hacer nada , hay mucha gente y la policía está pasando.

El periodista que vino se trajo a un fotógrafo que hizo no más de 10 fotos, entrevistó a Débora. Le dijo que saldría en un pequeño espacio de la revista del domingo pero dentro de dos semanas. Ella misma vio las fotos con Alejo y le gustaron, le pidieron al fotógrafo que luego de escoger la que iba en la revista que se las pasaran.

Le preguntó a Débora si podía poner que ella era transexual –Eso puede ser publicidad para tu negocio, la gente le da curiosidad–. Débora se negó rotundamente, le pidió que no dijera nada,–No soy atracción de circo, que manía de la gente de vernos como fenómenos. Tú eres gay y yo no te estoy diciendo que salgas del closet mañana en el periódico–

El joven quedó impresionado con lo que dijo Débora, hasta se puso rojo pues sabía que tenía razón.–Tranquila, no diré nada–.

El periodista se fue y con él varios de los invitados pero aún quedaba gente. Alejo conversaba con algunos vecinos y con comerciantes de la zona interesados en el negocio, él no perdió la oportunidad para conseguir un empleo fijo con alguno de ellos y también para ver como podrían abrir otro salón de belleza en otra zona.

–No se me olvida el beso que te di en el edificio.  Me acuerdo y se me para. –Le dijo al oído Rendel a Débora.
–¡No te  me acerques!
–Tranquilo, no te estoy haciendo nada, sólo quería que lo supieras.–Se volvió acercar al oído
–Ese culo va a ser mío–Le apretó una nalga, Débora comenzó a temblar pero fue al baño rápidamente.

Entró al baño, se lavó las manos y la cara. El baño era pequeño. Rendel le dio vuelta al pomo abrió la puerta pero Débora empujaba para que no entrara pero El muchacho pudo más y entró.
Cerró la puerta con llave y sacó una navaja y se la puso en el cuello.
–Hoy no será, pero te voy a coger, ya te dije que me gustas y que jode.
–No me hagas daño por favor -Débora temblaba y sudaba.
Bajó la navaja hasta llegar al sostén y se lo cortó.
–Tranquilo, no te va a pasar nada -Guardó la navaja y la besó.

Le agarró la mano a Débora y se la puso sobre su pene–Mira como me lo pusiste, hoy te lo pierdes pero ya  pronto vas a probarlo–.
Salió del baño y Débora se sentó en el inodoro  a llorar, luego de unos minutos salió.

Alejo la estaba buscando hasta que la vio al fondo del local.
–¿Estas bien amor?
–Si, si, me duele un poco la cabeza.
–Ya te busco algo para eso. Espero que esta noche te sientas mejor porque quiero celebrar contigo esto.
–Yo también. Abrázame por fa.
Alejo la abrazó, Débora aguantaba las ganas de llorar.

Salieron hacia el otro lado del local para despedir a unas personas que ya se iban. Rendel se les acercó junto a sus amigos que no eran los mismos de siempre ni con los que había llegado al local.
–Bueno primito ya me largo, felicidades Arquímedes, te quedó fina la peluquería, ya vendré con mis amigos para que me cortes el pelo gratis.
–Lárgate de una vez Rendel.
–Alejo últimamente me estás tratando como si yo fuera un delincuente.
–Es que lo eres.
Le voy a decir a mi mamá que no te deje entrar a casa más nunca je, je, je.–Le picó el ojo a Débora–.

–¿Pasa algo que yo no sé Débora? ¿Por qué te pica el ojo el imbécil ese?
–Gordo yo que sé, tu primo me da miedo, no lo quiero ver cerca de mi ni de mi local.
–Tranquila mi amor. Rendel te llega a tocar un pelo y lo mato.
–¡No! Lo denunciamos, pero no vas a matar a nadie, él muerto y tú preso, bien bonito.

Alejo besó a Débora y se fueron a un hotel a celebrar y pasar la noche juntos.

miércoles, 17 de junio de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 8

Asdrúbal y Asier

Asdrúbal volvía a salir de su casa bañado y vestido para irse a la oficina, no se le quitaba de la mente el sexo que tuvo hace unas horas con Asier.
Al salir del edificio se consiguió con Ramón.
–¿Y entonces, otra vez? je, je.
–Bueno sí, ¿cómo estas?.
–Bien, ya para la oficina pero hoy no puedo desayunar.
–Tranquilo, nos vamos directo –Ramón movió su mano que tenía en la espalda y le entregó una rosa–.
–¿Para mi?
–Si claro.
–¿Amarilla?–Asdrúbal le extrañó–.
–Bueno, si, no somos novios,, las rojas son para los enamorados.
–Gracias.
 Comenzaron a caminar conversando. Ramón le preguntó por Asier y si ya eran novios, Asdrúbal le dijo que no, algo que hizo que Ramón le diera un fresquito en el cuerpo.  Le preguntó si el tipo seguía con sus andanzas en el metro y volvió a decirle que no.

–Verga Asdrúbal me gustas que jode.
–Ay Ramón que incómodo esto.
–Yo sé, yo sé pero tengo que decírtelo.
–Bueno ya lo dijiste, ya no lo repitas por fa.
–Ooookey…¿me puedes dar un abrazo de amigo?
–Seguro.
Estaban en planta baja y se abrazaron para luego subir a su oficina.

Llegaron a la recepción y la muchacha le notifica a Asdrúbal que le llegó algo.

–Ese arreglo es tuyo.
–¿Quién lo mandó?
–No sé, ahí está la nota.
Ramón resopló y siguió de largo.

--Que tengas un excelente día. A.--
Asdrúbal se sonrió al leer la tarjeta. Tomó el ramo para llevárselo a su puesto –Gracias–.
Al llegar a su cubículo colocó el ramo en un rincón,  buscó un vaso largo, le puso agua  y colocó la flor amarilla. Se fue a la oficina de Ramón y desde la puerta le hizo señas para que fuera a la cocina.

–¿No habías dicho que no estabas empatado con el pana?
–Y no lo estoy pero bueno me mandó un ramo, ¿qué quieres que haga?
–No nada…¿qué vas a hacer? Seguro que mi flor se te olvidó y quedó tirada por ahí.
–Que estúpido eres je, je. Ve a mi oficina y la verás ahí en un vaso con agua.
Ramón tenía la cabeza agachada pero sonrió.–Tonto, no te pongas así, somos panas, amigos–
–Si yo sé pero yo lo que quiero es ser…olvídalo, me voy que tengo vainas que hacer.

Asdrúbal se sirvió un café y se quedó ahí para tomárselo. Ramón se acercó al cubículo de su amigo y vio la flor, volvió a sonreir.

Llegó el sábado y también la promesa de Asier. Llevó a Asdrúbal a la empresa Agustín Sucre & C. para que conociera lo que hacen y cómo trabajan ahí.

–Te presento a mi papá, que es raro que esté aquí pero has tenido suerte.
–Mucho gusto Asdrúbal.
–Encantado muchacho, Bienvenido, Agustín Sucre. Que mi hijo te de el paseo yo no puedo tengo que firmar unas cosas e irme a una reunión fuera.

Le dio un recorrido de 45 minutos, mostrándole las maquinas de empaque y de llenado del producto, Asdrúbal estaba fascinado.
–¿Y todo esto lo montaron practicando la mendicidad?
Asier lo vio a los ojos y se rió.
–¿Tú vas a seguir? Si, poco a poco con esfuerzo la hicimos crecer pero ya varias cosas de las que ves existían se han modernizado otras. Te voy a llevar al ala derecha, ahí está la Fundación, verás todo lo que hacemos para la comunidad.

Entraron al lobby de la Fundación y habían fotografías de gran formato que mostraban las actividades para la comunidad, canchas, jornadas de salud para niños, para mascotas, operaciones. Convenios con empresas Caruao.

–¿Tú conoces a José Arturo Larrazábal?
–Si claro, con él inauguramos cosas juntos, ahora se encarga otro. Él está fuera del país.
–Que bueno está el pana.
–¿Aaaah, te gusta?
–Ja, ja, ja Bueno si, es guapo.
–Cuando venga te lo presento, pero te advierto que tiene pareja desde hace años.
–Ah pues, sólo dije que es guapo.
–Te invito a comer a casa.

–Dios ¿y tú vives aquí?
–Así es, es pequeña, mi papá no quería nada ostentoso.
Una casa inmensa de dos plantas, la fachada era blanca con rejas negras, un amplio jardín con una redoma para la llegada de los carros que conduce al estacionamiento.
Al entrar a la casa los recibe una amplia escalera con un descanso que conduce a la segunda planta. Ahí están las habitaciones, cuatro, un estudio y cinco baños.
Abajo la cocina, otro estudio, la habitación de huéspedes, otro cuarto de lavandería y el jardín trasero.

–Cierra la boca mi amor, que esto podrá ser tuyo si te casas conmigo.
Asdrúbal lo vio con cara de incrédulo. Asier se acercó a la cocina y pidió  hacer almuerzo para dos. Su mamá no estaba, se encontraba en el club.

–¿Pero que hacemos en la casa de tus padres si tu tienes tu apartamento?
–Quiero que veas lo que tenemos
–Pero que creído.
–Ja, ja, ja vamos a mi habitación.

Subieron las escaleras y cruzaron a la derecha.
–Ponte cómodo, que yo haré lo mismo. Pon la tele o música o lo que quieras voy al baño.
Asdrúbal, se quitó el suéter que cargaba y se acercó a una gaveta, escuchó la ducha –¿y este para que se ducha?–Abrió la gaveta y lo primero que vio fue un arma.

Se asustó y cerró pero volvió a abrir. Debajo de la pistola había unos recortes de periódicos, apartó como pudo la pistola y sacó los recortes.

“ASALTO A CAMIÓN BLINDADO DEJA DOS HERIDOS, LOS ANTISOCIALES SE LLEVARON TODO”

“SEGUNDO ASALTO A BANCO EN MENOS DE DOS MESES”

“ATRACO A BANCO DEJA UN HERIDO. Más de 250.000 mil se llevaron los antisociales”

Y así unos cuantos titulares más que fechaban de hace 3, 4 y 5 años. Asdrúbal escuchó que Asier salía de la ducha y se llevó un par de recortes y se los metió como pudo en el bolsillo, se fue a la cama y se acostó ahí. El corazón le latía a gran velocidad.

Asier salió en toalla, se acercó a la cama y la dejó caer.
–¿Qué te pasa? Estas sudando y agitado.
–Es que quiero tirar contigo–Se levantó y le dio un beso en la boca para luego agacharse para hacerle sexo oral.
–Tenemos que bajar pero bueno te voy a coger.
Le quitó el pantalón sin quitarle la franela y lo empujó a la cama. Lo puso boca abajo mientras se ponía el condón.
Asdrúbal estaba tenso, asustado, nervioso. Asier lo notó pues no podía penetrarlo.
–Papá estás muy tenso, afloja porque te voy a hacer daño.–Asdrúbal se relajó y sintió  como entraba el pene abriendo su piel–.
Luego de pocos segundos Asier se corría, Asdrúbal le apretaba el pene con su ano, era involuntario, estaba muy nervioso.

–Coño tenías ese culo apretadito que rico se sentía.
–Je, je, ¿me puedo bañar?
–Si claro mi amor. Me ducho contigo.
Entraron en la ducha y Asier ahora se agachó para entusiasmarlo. Aunque no logró que se levantara si acabó y en la boca de Asier.

Salieron de la ducha y se vistieron.
–¿Te pasa algo mi amor?
–No, estoy bien, no me digas mi amor por favor.
–Bueno, ok…es que no se te paró y estás raro.
–No me siento bien pero ya se me está pasando, ¿comemos? Debe ser hambre–Le dio un beso en la boca y bajaron a la cocina–.

“ATRACO A BANCO DEJA UN HERIDO. Más de 250..000 mil se llevaron los antisociales”
No se le iba de la cabeza el titular del periódico. Seguía comiendo y respondía con monosílabos.

Luego de mostrarle el jardín trasero, Asdrúbal le pidió a Asier que lo llevara a su casa –No me estoy sintiendo bien–.

–Bueno ya estás en casita, sano y salvo, recuéstate y hablamos más tarde ¿si? Cuídate, dame un beso.
Asdrúbal se le acercó y le dio un beso en la boca y se apartó.
–¡Hey! Yo quiero que seas mi amor y yo ser el tuyo ¿ok?
–Ok...

martes, 16 de junio de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 7

Andrés y Amadeo

Era sábado y Andrés invitó a Amadeo para dar un paseo por una parte de la ciudad, al este, quería mostrarle un lugar.
Andrés estaba sentado en un banco de la calle esperando, cuando siente que alguien viene por detrás.
–Llegas tarde Amadeo, te dije a las 10, son las 10:30.
–Carajo ¿cómo sabías que era yo?
–Cada persona tiene su aroma particular, yo me aprendí el tuyo, desde el primer día.
–Ta bien, yo te huelo normal pues no te veo algo particular.
–Porque  me estás viendo y ya me conoces y tu sentido de la vista es el que te está funcionando como receptor principal, los otros quedan en segundo plano..
Amadeo se le quedaba viendo fijamente y sonreía, le encantaba escuchar a Andrés cuando le explicaba las cosas.
–Te voy a llevar a un pequeño parque  que está cerca de aquí para que veas algo.
–¿Un parque, por aquí? ¿dónde? ¿estás seguro que es por aquí?
–Segurísimo, está a tres cuadras de aquí es un parque de bolsillo, así los llaman porque son pequeños y acogedores. No lo conoces porque lo has visto cuando pasas pero no te has detenido a observar.
–¡Ay por favor! Yo me conozco esto y no hay parques, solo la plaza principal.
–Sígueme.

Llegaron al parque, era pequeño, un pasillo ancho y de largo no llegaría a más de 6 metros con unas palmeras y pequeños arbustos a los lados y al fondo, igualmente unos bancos  y tres aparatos para los niños. Amadeo estaba sorprendido del lugar pues efectivamente había pasado por ahí en varias oportunidades pero nunca se había fijado. Entraron y no había gente. Andrés le dijo para sentarse en uno de los bancos laterales. Al sentarse entraron dos señoras de la tercera edad que se sentaron frente a ellos, separados por el pasillo.

–Verga chamo, de verdad que no sabía de este refugio además uno se mete aquí y parece que se respira paz, hay un silencio…
Andrés paso una pierna hacia el otro lado del banco y le dijo a Amadeo que hiciera lo mismo, ahora estaban frente a frente.

–Las viejas esas nos están viendo y hablan bajito.
–No le digas viejas, son unas señoras, podrían ser tu abuela. Hablan de nosotros pero no les prestes atención. Ahora, cierra tus ojos y pon la mente en blanco, concéntrate en este lugar.

Amadeo cerró os ojos e hizo lo que le dijo, en su mente apareció la imagen del parque. Andrés puso sus manos en la cara de Amadeo.
–Marico, ¿qué haces?–Abrió el ojo derecho para ver a las señoras–Las viejas no están viendo–.
–Cierra los ojos y concéntrate. Estoy viendo tu cara con mis manos.
–Verga…

Andrés recorría lentamente la cara del muchacho, tocaba sus cejas, su nariz, deslizaba sus dedos por las mejillas y tocaba los labios. Amadeo se le erizaba la piel y sentía la brisa que corría y pegaba en su cara, le llegaba a su cara el olor de hojas verdes, de hojas secas, tierra mojada, asfalto. Cuando los dedos de Andrés recorrían su nariz podía percibir el olor que despedían, era agradable, dulzón.

–Eres muy guapo Amadeo, eres un niño muy lindo.
–Marico se me está parando el guevo. No lo digo por mal, pero esta sensación de estar con los ojos cerrados y sentir todo, wao, me siento bien, tranquilo.
–Así que el tocarte mientras cierras los ojos te excita, que bien, que rico eso. ¿ves? Todo lo que puedes experimentar viendo a través de otros sentidos. No necesitas tus ojos para sentir la belleza de este lugar.
–Me provoca darte un beso en la boca.
–¿Y que te detiene?
–Esas viejas que no nos dejan de mirar.
–¿Ellas te lo están prohibiendo?
–Las veo y sus miradas de reprobación me lo dicen.
–Entonces cierra los ojos. Y haz lo que te provoca.
Y así lo hizo, se acercó a Andrés y lo besó. Amadeo puso sus manos en el cuello de Andrés y un profundo beso los unió más, sus lenguas se rozaron y no hubo manera de detener que jugaran entre ellas. Se  separaron, Amadeo abrió los ojos y una sonrisa se dibujó en su cara.
–Si, a mi también me gustó lo que sentí.–Dijo Andrés –¿me permites un momento? Ya vengo–

Andrés se acercó a las señoras, que al verlos besarse hablaron un poco más fuerte.
–Buenos días señoras.
–Buenos días.
–Hermoso este lugar ¿verdad? ¿No les parece que venir a este lugar tan tranquilo y acogedor lleno de tanto verde y que se siente una frescura en el ambiente sea perfecto para desconectarse?
Las señoras veían a Andrés sorprendidas de que era ciego.
–Si, es bonito.
–Entonces ¿por qué no aprovechar esta paz para traerse un libro o unas agujas y lana para tejer sin estar pendientes de lo que pasa alrededor? Si salieron de sus casas es que estaban agobiadas y encerradas y querían tomar aire fresco.
–Ustedes estaban tocándose y besándose, son dos hombres…y eso…no está bien.
–¿Usted cuando se despida de su amiga le va a dar un beso en la mejilla, ¿alguien las tildará de lesbianas y vulgares por hacer eso?
Las señoras no respondieron y bajaron la cabeza.
–No se avergüencen agachando la cabeza. Lo que vieron hace unos minutos era una demostración de cariño de un hombre a otro, –Amadeo se estaba acercando– y luego nos besamos porque somos novios y nos queremos. ¿Hay algún problema con eso?
–Eso no se hace, son dos hombres señor.
–Ustedes vieron como dos personas se demuestran cariño y afecto, pero allá afuera hay personas malas que matan a personas buenas por un celular, niñas y niños que los violan, hombres que le pegan a sus esposas porque la comida no tenía sal o tenía mucha, ¿y ustedes ven mal que dos hombres se quieran  y además dentro de este hermoso lugar?.
–Las señoras se levantaron y se fueron del parque.
–Hasta luego señoras, que tengan un feliz día.
–¡¡Sí, huyan par de viejas homofóbicas!!
–Déjalas, que ya se fueron sintiéndose mal. Vamos a caminar ¿ y almorzamos algo por aquí?
–Sí va.

Comenzaron a caminar hacia arriba de la urbanización donde estaban. Amadeo le contaba lo bien que se sintió con la experiencia que tuvo junto a él, que quería repetirla. Andrés le dijo que podía hacerlo en el momento que quisiera, hasta en su habitación a solas, simplemente tenía que conectarse con su interior y ver más allá de sus ojos.

Luego de almorzar caminaron un rato más y entraron a un local para comer el postre con un café. El celular de Amadeo sonó. Era Aníbal.

–<<Aló>>
–<<Hola belleza, ¿cómo estás?>>
–<<Bien y tú?>>
–<<je, je, bien, ¿estás con el ciego?, ¿no puedes hablar verdad?≥≥
–<<Eso es correcto, cuéntame>>
–<<Te tengo un negocito para que te ganes un buen dinero, ¿te interesa?>>
–<<Bueno, claro que me interesa ¿de que se trata?>>
–<<Por teléfono no te voy a explicar, ¿a que hora te desocupas y por dónde te busco?>>
–<<Yo creo que en un rato, yo te aviso ahora>>

Colgó la llamada y le contó a Andrés que era un amigo proponiéndole un trabajo pero que le explicaría en persona. Andrés se despidió de él y lo invitó para un concierto de la Sinfónica en el teatro Municipal mañana domingo. Aceptó la invitación y se despidieron.

lunes, 15 de junio de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 6

Alonso y Amado

La mañana que Daira y Alonso iban a la casa de la playa, se enteraron que Amado había sufrido un infarto y lo trasladaron al hospital del pueblo para luego trasladarlo a la capital donde fue internado en Terapia Intensiva.

Daira se había ido en la ambulancia mientras le avisaba al hijo de Amado, Alonso iba en su carro llorando.
Al llegar a la clínica Daira se le acerca a Alonso que está apartado de la familia de Amado.

–Si le pasa algo a Amado tú vas a ser el responsable por haberlo metido en esta retorcida relación.
–Si le pasa algo es sólo culpa de él por no asumir su realidad y ser sincero con todo el mundo. No pretendas Daira responsabilizarme y ponerme en contra, soy culpable de mantener esta relación estando tú con él pero te dije que a él siempre le dije que hablara contigo y te digo otra cosa, estábamos peleados, por eso no vino a casa este fin de semana.
–Nada de esto estuviera pasando si lo hubieses dejado cuando te enteraste que era casado y le gustan las mujeres.
–Mira Daira, no voy a discutir eso contigo ahora. Cuando Amado salga de la clínica nos reuniremos los tres. ¿Quieres un café? Voy a la fuente de soda. -Se fue de ahí a comprar la bebida. Ella no quiso nada.

15 días después Amado regresaba a su casa de la playa con Daira y su hijo Adrian. Ya estaba recuperado pero le mandaron reposo, una dieta baja en grasas y sodio y chequeo médico cada 6 meses.
Una semana después los tres acordaron una reunión, para no forzar a Amado, Alonso decidió ir a la casa de la playa.

–Bueno llegó el momento de sentarnos a hablar -Dijo Alonso mientras veía a los ojos a Amado.
–Yo no quería que esto llegara hasta aquí, yo quería hablar contigo Daira.
–Pero llegó Amado, llegamos hasta aquí y con infarto de por medio, ahora hay que aclarar todo.
–¿Quieren tomar lago? -Les dijo Daira.
–Jugo.
–Yo un whisky Daira y sírvete uno tú también  -Le dijo Alonso.

Cada uno sentado en un sofá y con su bebida en la mano comenzaron hablar. Daira comenzó preguntando desde cuando tenían la relación, Amado le respondió que tenían casi ocho mese de relación pero que se conocían desde hace más de un año.
Amado también confesó, sin levantar la mirada viendo sus manos, que siempre sintió atracción por los hombres, en ambos matrimonios tuvo relaciones con hombres en paralelo. A Daira le corrían las lágrimas sin esfuerzo.
Alonso comenzó a hablar y dar su punto de vista, le pedía a Daira que aceptara el divorcio y dejara libre a Amado para que ambos fueran de una vez por todas felices. Daira se cubría la cara con sus manos, ahora le tocaba a ella hablar

–Yo no me quiero divorciar, pero sé que igual ustedes estarán juntos. Sólo te digo Amado que vas a dejar toda esta tranquilidad, toda esta vida serena y organizada por una relación que a lo mejor dura tres meses y ya porque así son la gente como ustedes…los gays…Pero bueno, no me queda más remedio que firmar, pero con una condición.
–Ya sabía que esto no iba a ser tan fácil.
–Cállate Alonso, deja que Daira hable.
–Me quiero quedar con todo, la casa, el carro y una pensión de por vida.
–Te volviste loca, eso lo repartirán en partes iguales.
–Bueno entonces se hará por las malas, que introduzca la demanda de divorcio y negociemos y que todo se prolongue más y mientras yo le cuento a todos que mi esposo es…gay.
–Quédate con todo Daira, no me fastidies. Si lo que tienes es rabia y quieres joderme pues quédate con todo y yo me voy a casa de Alonso.
–Pero de pensión nada, que te ayuden tus hijos.

Daira no discutió más y aceptó firmar y quedarse con la casa y el carro. Al levantarse del sofá les pidió a los dos que se fueran de una vez de la casa y se llevara todo lo que pudiera, lo que no, se lo quedaba ella pero se tenían que ir ya.

Alonso se fue hasta el pueblo a buscar a alguien que tuviera un camión para poder llevarse varias cajas y un par  maletas y muebles.
Luego de una hora consiguió a un señor. Montaron todo en el camión y otras cosas en el carro y se fueron a la capital.

En el trayecto, Amado sólo veía por la ventana, no hablaba.

–¿Qué te pasa?
Amado se volteó a ver a Alonso mientras se reía –¿Y todavía vas a preguntar que me pasa?–.
–Si, no has dicho ni una sola palabra desde que salimos.
–¿Te parece poco? Acabo de dejar a mi mujer sola en ese caserón, me siento mal muy mal. Me siento extraño que todo va a cambiar, mi vida, mi rutina, mis cosas todo queda atrás.
–Bueno tú sabías que eso tarde o temprano iba a ocurrir. Además estabas sumido en un aburrimiento en esa casa, siempre haciendo lo mismo, toda la semana agendada, cada día una cosa que se repetía una y otra vez todas las semanas por casi 20 años.
–Pero me sentía cómodo así Alonso.

Alonso giró el volante hacia la derecha y en un escampado frenó el carro. Le hizo señas al del camión para que hiciera lo mismo.
–No te detengas aquí que es peligroso.
–Amado, estás a tiempo de echar para atrás todo esto y volver con tu mujer y quedarte en esa vida a que ahora extrañas. Porque no quiero que llegues a mi casa te instales y luego comiences con el arrepentimiento, no eres un carajito tienes 65 años.
–Exacto amor, tengo 65 años ¿tú crees que yo estoy para cambios bruscos en mi vida? Me voy a sentir extraño en tu casa todo el día solo mientras tu trabajas, ¿y yo que?.

Alonso tomó el volante con las dos manos y apoyó la cabeza –Tú qué…tú te vas  a la casa de la playa y yo me quedo en mi casa Amado–. Alonso frenó el carro, abrió la maleta y metió las cosas en  la camioneta.
–¿Qué fue señor? ¿Ya no vamos pa la capital pues?
–No, me temo que no, el señor se regresa con usted, aquí tiene el resto del dinero por las molestias ocasionadas y muchas gracias.

–Alonso, espera, pero no te vayas así coño, pareces un carajito.
–Mira Amado, yo no se tú pero yo no estoy para perder más tiempo con gente que no sabe que quiere ya estoy grandecito y tú más, así que piensa en tu casa lo que quieres y luego de pensarlo decides venir conmigo, me llamas y veremos si yo estoy disponible. Hasta luego.

Alonso se montó en el carro y arrancó.  Todo el trayecto pasó pensando en el día que se conocieron y la primera vez que hicieron el amor. Amado luego de 15 minutos de recorrido llamó a Daira.

–<<Hola Daira, me estoy regresando…si, si, me quedo en la playa…nos vemos ahora>>
Daira cerró la llamada y se sonrió, dejó de lavar los platos y fue a ducharse para acomodarse y esperar a su esposo.

viernes, 12 de junio de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 5


Adriano y Américo

Luego de un par de semanas la relación entre Adriano y Américo marchaba normal, sin sobresaltos. Adriano le dio una oportunidad, conversaron y todo iba fluyendo.

Era sábado y decidieron almorzar en la calle y dar una vuelta.
Mientras caminaban Adriano aprovechó para preguntarle algunas cosas a su novio.

–A ver, ahora si, ya no me des excusas ni me desvíes el tema, ¿por qué se generó toda esa situación y tu obsesión conmigo?. –Hizo un gesto con los dedos de las manos señalando entrecomillas–Además si ya nos conocíamos y no lo dijiste, ¿por qué lo dices ahora? No sé que es mejor si haberlo contado o que te callaras, pero bueno, lo dijiste.

Hubo un silencio de segundos y Américo comenzó a hablar.
–Bueno…siempre he sido una persona solitaria, sola…mis papás fueron muy estrictos y a veces no me prestaban atención y yo me refugiaba en mis amigos, los pocos que tenía y que me prestaban atención pero a veces ni eso. Entonces cuando tengo esos encuentros como el que tuve contigo aquella vez en el centro comercial, creo una conexión y pienso que puedo lograr algo más.
–Si pero no intercambiamos números ni nada.
–Pero te encontré, no hizo falta eso. Siempre que tenía sexo con alguien quería que fuese mi amigo, o si conocía a alguien intentaba entablar una amistad pero no pasaba de unos saludos…y…tú me gustaste mucho, más que el resto…
–Si eso le sumas que tus papás se fueron del país y te dejaron solo aquí hace más de cinco años
–Mis papás murieron hace más de cinco años. Yo estoy solo desde que murieron.

Adriano estaba sorprendido ante la confesión de su novio. Desde hace más de nueve meses pensaba que los padres de Américo estaban fuera del país, en Panamá. Ahora entendía varias cosas, su novio está solo, no tiene a más nadie en el mundo. Pero lo siguiente que le dijo lo perturbó aún más.

–Pero si te soy sincero, prefiero que estén muertos, ahora puedo hacer lo que me de la gana.
–¿Pero qué estás diciendo? ¿Pero te estás escuchando? ¡Son tus papás!.
–Si…yo sé, no debí decir eso…pero me hicieron la vida triste, tengo pocos recuerdos felices con ellos, cambiemos de tema.

Adriano estaba sorprendido e intentaba darle una justificación a todo lo que había hecho y dicho Américo, le sugirió ir a un psicólogo, pero no le respondió nada, dejó en el aire la posibilidad de hacerlo. Siguieron caminando y hablaron de los trabajos y de irse un fin de semana a la playa juntos.

Luego de un rato de estar caminando, visitaron tiendas y librerías, entraron a un local a tomar un café y una torta.

–¿Por qué no pones en Facebook que tenemos una relación?
Adriano levantó la mirada y lo vio fijamente –¿En serio?– se rió y tomó un sorbo de café–.
–Si bueno, ¿qué tiene de malo? Somos novios.
–De malo no tiene nada, pero no me interesa que la gente se entere de mis cosas,  yo me meto bien poco en Facebook y ahí tengo a mi familia y no quiero que lo sepan, no me interesa.
–¿Me vas a ocultar siempre? Llevamos 9 meses y no conozco a tus papás.
–Yo me enteré luego de 9 meses que tus papás está muertos…
Américo se quedó callado unos instantes –Es verdad, disculpa–

–Américo, yo estoy enamorado de ti, no lo puedo negar, pero necesito  que seas sincero, que cambies, que busques ayuda, tienes una fuerte dependencia hacia las personas y lo entiendo, es comprensible, pero tienes que superar eso y yo te puedo ayudar pero tienes que ayudarte tú también.
–Espérame aquí un momento–le dijo Américo, que salió del local–.
–¿Y este que irá a hacer?

Al rato aparece de nuevo con una rosa.
–Toma, guárdala pero no la dejes abandonada como hiciste con el ramo de la otra vez.
–Ya te expliqué lo…
–Ya, ya, ya sé, pero quiero que guardes esta y cada vez que la veas te acuerdes de mi.
Terminaron el café y se fueron.

El lunes en la mañana Adriano se le había olvidado recargar su celular y no tenía internet en su casa. Antes de irse al trabajo compró unas tarjetas telefónicas y recargó el saldo.
Minutos después y justo antes de llegar a la oficina recibió decenas de mensajes por Facebook.

<<¿Marico, que vaina es esta?>>
<<Mi lindo…es verdad eso que sale en tu biografía>>
<<Mi pana, deje la mariquera y sea serio>>
 

Entró en su perfil y en su biografía decía: “Adriano tiene una relación complicada con Américo”
Ya iba tarde a la oficina y subió corriendo para llamar a Américo para que le explicara. Al llegar a su puesto de trabajo se encontró con un enorme ramo de flores con una nota: “Por nuestro décimo mes, Américo”

–Carajo, pero esta tipa te debe amar, lo debes tener de oro.–Comentaba un compañero de trabajo que pasó por la oficina–.
Varios de los compañeros habían leído la nota y estaban hablando en voz baja. Adriano estaba temblando de la rabia y la cara la tenía enrrojecida. Sonó su celular.
–<Aló>
–<¿Te gustaron las flores? Feliz mesario mi amor>
–<¡¡¡Vete a la mierda!!!>–Lanzó el celular contra el piso. No paraba de temblar, cerró la puerta de su oficina y se sentó en el piso.

jueves, 11 de junio de 2015

SE ME ANTOJA QUERERTE 4


Débora y Alejo

Débora y su mamá Desiré firmaron el contrato de alquiler del local de al lado del salón de belleza para  ampliar el negocio y poder ofrecer otros servicios, como limpiezas faciales, más unidades de peluquería, manicure y pedicure.

Alejo se comprometió para ayudarla en la remodelación y en los trabajos de albañilería,  plomería y electricidad. Mientras el salón de belleza continuaba abierto el otro lado estaba en obras. La pared que divide ambos locales sería lo último que tumbarían,  tenían que esperar la aprobación del edificio y supervisión de la alcaldía y bomberos para evitar cualquier problema de infraestructura.
Débora estaba emocionada con la ampliación, eso significaba más dinero y así poder reunir para su operación. Los siguientes días no iba a trabajar en la peluquería pues estaría al lado en las reformas junto a Alejo y dos personas más. Desiré se encargaría de buscar los muebles y de los nuevos productos que necesitarían.

Luego de dos semanas de obras, aún faltaban cosas por hacer, no todos los días podían dedicarse al local, pero el día que trabajaban lo hacían durante todo el día.
Ya eran las seis de la tarde y el salón había cerrado y los dos obreros se habían ido, sólo quedaban Débora, Desiré y Alejo, pero su mamá ya estaba por irse. Débora le dijo que se quedarían un rato más recogiendo.

Alejo estaba in camisa y Débora no le quitaba la mirada.
–¿Qué?
–Nada…te ves muy bien así sin camisa, sudado y lleno de polvo. Se me ocurren muchas cosas.
–¿Ah si? ¿cómo qué? -Alejo se le acerco y así todo sudado la abrazó y la besó.
Débora comenzó a desabrocharle el pantalón para luego bajárselo, metió su mano por dentro del interior, Alejo ya estaba excitado. Ella comenzó a bajar lentamente besando los pectorales, luego los abdominales, pasó su lengua por el ombligo de Alejo hasta rozar su zona púbica.

La mezcla de sudor y tierra en la entrepierna de Alejo le excitaba a Débora que no perdió tiempo par comenzar el sexo oral. Era la primera vez que veía el pene de su novio. Lo había sentido sobre la tela de jean pero ahora lo podía sentir, oler y probar. El pene estaba totalmente rígido y curvado hacia arriba.
Alejo no aguantó más y quería hacerle el amor.
–No tengo condones –Dijo.
–Tranquilo, yo tengo en el bolso -Débora lo buscó, lo abrió y se lo puso. Como no tenían lubricante usó una de las cremas para el cabello y colocó un poco sobre el condón y ella se colocó crema atrás.
–Yo sé que tú quieres una vagina, pero de momento  sólo puedo ofrecerte esto.
–Tú tranquila que vamos a disfrutar ambos. –Le bajó el mono y la pantaleta y la pegó contra la pared, le abrió las nalgas y muy despacio comenzó a penetrarla. Débora estaba excitada con la piel erizada pero tensa, Alejo le susurró al oído y le mordió el lóbulo suavemente lo que hizo que ella se relajara y así su pene entró completamente. Gracias a la curvatura de su pene, Débora sentía cada movimiento que hacía Alejo mientras la tenía pegada a la pared.
Él introducía su pene y lo sacaba completo para de nuevo repetir.
Alejo rodeó a Débora con su brazo derecho y comenzó a tocarle  los senos, luego fue bajando lentamente por su abdómen hasta llegar a la entrepierna.

Al tocar el pene de Débora, ella se vino enseguida pero él se paralizó por unos segundos. El sentir en su mano un pene lo sacó de situación por un momento. Su pene perdió rigidez pero enseguida comenzó a moverse. Tomó el pene de Débora que estaba lubricado por el semen y comenzó a acariciarlo mientras el seguía penetrándola.
Llegó el momento y Alejo se tensó y eyaculó, Cada chorro que soltaba significaba un empujón y otro y otro y otro. Su pene se ponía flácido dentro de Débora hasta que lo retiró.

Así como estaban, sudados, agotados y medio desvestidos, se sentaron en el piso y se abrazaron.
–Wao mi amor, eso estuvo muy, muy bueno.
–¿De verdad? ¿Te gustó?–preguntó Alejo–.
–Mucho.
Hubo un silencio de varios segundos hasta que Alejo volvió a hablar.
–Tengo que confesarte algo mi vida. Me da mucha pena, pero quiero que esta relación se base en la sinceridad y quiero decírtelo ahora para que todo quede aclarado.
Débora se incorporó luego de estar recostada sobre las piernas de Alejo.
–¿Qué pasó?
–Es que…cuando te toqué abajo y sentí tu pene, eso me friqueó , y bueno se me bajó el guevo y todo…discúlpame.
–Tranquilo, te entiendo, es normal mi amor, ya nos acostumbraremos a nuestros cuerpos y pronto voy a quitarme “eso” que me sobra.
–Sabes cuando estas concentrado en algo y sabes a lo que vas y sabes lo que te vas a conseguir y zuas, la vaina cambia, eso me bajó los suiches, pero tranquila que no va a volver a pasar, de hecho finalicé como un campeón
–JA, JA, JA
–¡No te rías que me dio hasta pena y todo!
–Estuvo muy rico mi amor -le hablaba bajito mientras se acercaba a él y le daba un beso en la boca–.
Alejo volvió a excitarse.
–Menos mal que te daba pena, mira eso.–Se agachó y volvió a hacerle sexo oral–.

Esa vez se levantaron y se acomodaron, recogieron lo que faltaba y salieron del local.
–Huelo a leche, a sexo a morbo a todo.
–Tú mamá te va a descubrir.
–Ja, ja, ja, la tuya también.

Llegaron al edificio de Débora y en la entrada comenzaron a besarse. La calle estaba oscura, un pequeño bombillo sobre ellos dibujaba una sutil silueta que apenas se percibía.
–Lo de esta noche fue increíble, a pesar del lugar y ahí parados, me encantó–Dijo Débora.
–Yo disfruté cada segundo que estuve pegado a ti.

 Se despidieron y Alejo le dijo que le escribiría cuando llegara a su casa. En el camino se tropezó con su primo.
–¿Qué dice bicho?
–Epa Rendel.
–Tas como ligerito…¿te cogiste al Arquímedes?
Alejo comenzó a darle golpes hasta que lo tumbó en el piso y siguió dándole hasta que llegaron los amigos de Rendel y los separaron.
–Deja la vaina con Débora, deja la vaina, te veo así sea a dos cuadras de ellas y te parto los huesos.
–Anda a cogerte al maricón ese a mi me sabe a mierda. Pero te jodiste conmigo bicho. Mosca por la vida.
–Mosca tú.

TERCERA TEMPORADA Se me antoja quererte 3


Asdrúbal y Asier

Asdrúbal accedió y se quedó en el restaurante a cenar. Pidieron vino. Asdrúbal optó por una pasta; Macarrones con pollo y espinacas en salsa de queso. Asier pidió carne; Medallones de lomito en salsa de champiñones.
Aunque Asdrúbal estaba serio, lo estaba pasando bien, Asier le contó una anécdota de los momentos en el metro y por fin se rió.

–Así te quiero ver, riendo, no con esa cara seria. ¿Por qué te da tanta rabia lo que hacemos? Te dije que eso lo retribuimos a la gente.
–Si claro, eso es como los narcotraficantes, ellos negocian con droga, la gente la consume y muere pero ellos retribuyen todo eso ayudando a los barrios y haciendo canchas y arreglando calles. Que bonito eso.
–La diferencia es que no somos criminales.
–Pero si cometen delito cuando roban dinero.
–Mira Asdrúbal, te lo voy a poner en dos platos: me gustas mucho desde hace mucho tiempo y quiero salir contigo. ¿Qué me dices?

Asdrúbal se quedó inmóvil por unos instantes y viendo a Asier fijamente.
–Wao…no sé que decirte.
–Dilo, yo también te gusto, eso lo sé, pero quiero escucharlo.
–Sí…bueno, claro que me gustas, pero, es que…
–¿Qué? Deja el moralismo a un lado tampoco soy un asesino.
–No…no es eso…bueno sí algo de eso hay pero. Si me gustas Asier, vamos a ver qué pasa.
–El sábado que viene te llevo a la empresa para que la conozcas y veas lo que hacemos.

Siguieron conversando pidieron otra botella de vino y el postre. Ya pasadas las 11 de la noche, Asier le propone irse a su apartamento para que pase la noche con él. Asdrúbal con unas copas de más le dice que si, pero que tiene que ir temprano a su casa para cambiarse de ropa para irse a la oficina. Asier no tiene problema, él lo acercaría a su casa temprano.

Llegan al apartamento, no es muy grande pero se ve amplio, hay pocos muebles, una decoración minimalista. Todo muy sobrio y elegante.

–¿En que habitación voy a dormir?
–Ja, ja, ja, en la mía por supuesto. ¿O es que tú crees que no va a pasar nada entre los dos?
–Con la rasca que cargo puedes hacer conmigo lo que quieras.
Al escuchar eso, a Asier se le empieza a mover la entrepierna. Se acerca a Asdrúbal y lo besa comenzando a desabotonarle la camisa, luego él deja caer sus pantalones y le dice a Asdrúbal que se agache.

Cuando se acerca a su pene percibe un agradable aroma, el mismo prerfume que tien  Asier está en su zona genital. Un pene con el vello púbico rebajado, los testículos perfectamente redondos y un pene  grueso con el glande asomándose por el prepucio. Comenzó a pasar su lengua por el borde de la piel que cubría el glande y con su boca echó completamente hacia atrás todo eso dejando al descubierto una cabeza gruesa de un rosado oscuro.

Se introdujo todo el pene en su boca hasta donde pudo, pero Asier con su mano le empujó su cabeza para que terminara de entrar. Asdrúbal sentía el pene en la curvatura de su garganta, se echó para atrás y lo retiró de su boca para comenzar de nuevo, unos minutos después Asier lo levanta y le pide que se ponga en el sofá agachado con su culo mirando hacia él, este se agachó y se acercó al culo y comenzó a rozarlo con su cara, que tenía una barba de dos días. Recorría cada nalga, se detenía, las olía y luego se acercaba al ano y hacía lo mismo para luego comenzar a deslizar su lengua por aquella cálida piel.
Iba lamiendo y mordiendo, con su lengua dilataba la zona, escupía y mientras lamía introducía uno de sus dedos dándole vueltas. Se detuvo, volvieron a besarse con ese olor a sexo en sus bocas. Se fueron a la habitación.
Asier fue a buscar un condón y lubricante. Se acerca a la cama con un pote lo deja en la mesita y se coloca el condón. Toma el lubricante, derrama gel en su mano para colocarle a Asdrúbal y el resto en su pene.
–Yo no sé si te gusta ser pasivo pero quiero cogerte.
–Cógeme.
Asier se puso sobre Asdrúbal colocándole las piernas abiertas hacia los lados, comenzó a penetrarlo lentamente –Relaja el culo, anda, te va a doler –Poco apoco iba metiéndolo hasta que sintió el contacto con Asdrúbal que tenía a Asier tomado por los hombros y el rostro le había cambiado, estaba excitado.

Muy lentamente iba moviéndose, sus caderas bajaban y subían a un ritmo constante pero suave. Asdrúbal se aferraba a las sábanas. Asier se agachaba para besarlo y seguir. Se levantó de la cama y le dijo que se volteara. Ahora lo penetraría boca abajo. Esta vez entró rápidamente pero siguió con suaves movimientos.
Unos minutos después se levantaron de la cama ambos y se fueron al baño. Le dijo a Asdrúbal que montara una pierna en el lavamanos y ahí, los dos de pie volvió a penetrarlo.  Sintiendo como le tocaban la próstata, Asdrúbal no podía aguantar más las ganas de venirse y lo hizo derramando todo sobre el lavamanos. Esta vez Asier comenzó a darle más rápido y duro para el venirse también.
–¿Dónde la quieres, dónde la quieres dime?
––Donde tú quieras.
–Dime donde te gusta que ya me vengo.
–En las nalgas.
Asier retiró el pene y se sacó el condón y le acabó donde había querido, en las nalgas.

Entraron a la ducha y comenzaron a besarse. Enjabonó a Asdrúbal de pies a cabeza. Al salir de la ducha se secaron y se quedaron desnudos. Ya eran las tres de la mañana y tenían solo un par de horas para dormir así que se fueron directo a la cama.
–Estuvo muy rico lo que hicimos, tienes un culo espectacular, yo quiero repetir otro día
–A mi también me gustó, me gustó que lo hiciste con calma, eso me gusta.
–Bueno, no te confíes, a veces me gusta salvajito, pero como eres mi novio te trato bien la primera vez.
–¿Qué te pasa? ¡Todavía no somos novios!
–Exacto, todavía.

Se levantaron a las cinco de la mañana con ganas de quedarse durmiendo. Asdrúbal tenía dolor de cabeza y le pidió un analgésico. Se ducharon juntos y no pudo aguantar las ganas de mamar de nuevo, así que se agachó le hizo acabar en unos segundos a Asier, que estuvo a punto de venirse dentro de la boca de Asdrúbal.

Tomaron un café y salieron del apartamento. Dejaría a Asdrúbal en su casa para él regresar a la suya para dormir un rato, vestirse y salir de nuevo.

–¿Esta tarde nos vemos?–Le preguntó Asier
–No lo sé, déjame ver que pasa en mi casa, ni siquiera avisé que me quedaba a fuera.
–Te quiero en mi cama otra vez.
–Yo te aviso–Se agachó en la puerta del carro y le dio un beso a Asier en la boca–.
–Avísame cuando estés en la oficina.
–Seguro, ten cuidado por ahí.


TERCERA TEMPORADA Se me antoja quererte 2


Amadeo y Andrés

Amadeo salía de la  Universidad. Su celular sonó,  lo llamaba su papá para decirle que se fuera a la clínica Central, su abuelo lo trasladaron para allá justo ahora, le había dado un infarto.



Tomó un taxi para llegar más rápido a la clínica. Ya estaban ahí sus papás y la esposa de su abuelo, Daira y un hombre que los acomp[añaba, Alonso.

–Hola Papá, hola mami. Hola Daira.
–Hola mi amor, ¿cómo estás?
–Bien, ¿cómo está mi abuelo? –Le preguntaba a Daira–.
–Ya está estable cariño, se quedará unos días aquí en la clínica.



Amadeo se le quedó viendo a Alonso que estaba con los ojos hinchados y preocupado pero muy reprimido como si aguantara las ganas de llorar para que nadie lo notara.

–Papá, ¿quién es ese tipo que está con Daira?
–Un amigo de tu abuelo, lo he visto un par de veces.
–Pero es como raro, está como muy movido por lo de mi abuelo.
–Bueno son amigos me imagino que de años.
–Mmmm ¿y Daira?
–¿Qué?
–¿Lo conoce?
–No sé mi amor, yo no me hablo con ella.



Amadeo no le cuadraba tanta angustia y llanto del señor pero se puso a revisar su celular. Salió un momento del cuarto para hacer una llamada. Se comunicó con Andrés para decirle lo de su abuelo.

–<<Salgo de la oficina y me acerco>>

Una hora después llegaba Andrés a la clínica, Amadeo al verlo se acercó para ayudarlo a llegar a la habitación. A su abuelo lo habían llevado a terpaia intensiva para estabilzarlo de nuevo, en el cuarto estaban sus papás y Daira. Alonso se había ido a su casa, estaba agotado luego del viaje a la playa y el regreso. le dijo a Daira que se podía quedar en su casa. Mañana regresarían juntos a la clínica.



–¿Cómo sigue tu abuelo?
–Bueno entró a la UCI, se complicó un poco.
–Que broma vale. ¿y eso que me llamaste para que viniera?

Hubo un silencio corto y luego habló.
–Bueno…eres mi amigo y quería compartir esto contigo, necesito un apoyo.
–Ok–Lo abrazó, Sabes que puedes contar conmigo. ¿Le avisaste a tu ex?
–No… ¿y a que viene  eso?
–Bueno fue una persona importante en tu vida, ¿no?
–Si, pero normal, n quiero que esté aquí.
–Avísame porque yo me voy si el tipo ese viene je, je, je.
–Gafo, vamos a tomar un café.

 Ya en la fuente de soda de la clínica, Andrés estaba sentado en la mesa esperando los cafés. Amadeo había dejado su morral en la silla y su tablet en la mesa. Unas mesas más allá estaban dos muchachos viendo a Andrés, se fijaron que tenía un bastón de ciego. Se estaban a cercando a la mesa, detr´s de ellos pero más lejos venía Amadeo.



–Yo soy tú y no tocara eso–Le dijo Andrés a uno de los chicos mientras le ponía su mano sobre la tablet–.
–Llegó Amadeo con los cafés y los puso en la mesa agarrando su tablet.–¿qué pasó con esosdos?
–Nada, querían robarte la tablet.
–Verga ¿y cómo sabías que venían a eso?
–Porque sentía que me estaban observando y luego percibí  como se acercaba alguien a la mesa.
–¿Cómo?
–Ja, ja, ja Ay Amadeo, te faltan cosas por saber, otro día te explico eso. Sentí venir una brisa inusual, un calor humano y el brazo del muchacho atravesar mi espacio y mi reacción fue proteger la tablet.
–¿Quieres azúcar?
–No.

Suena el celular de Amadeo y al ver la pantalla, el que llama es Aníbal.



<<Hola>>
<<Epa, qué más?>>
<<Bien ¿y tú? ¿dónde andas?>>
<<En la clínica, a mi abuelo lo hospitalizaron con un infarto>>
<<Que broma, ¿Te busco? Quiero cogerte>>
<<Te acabo de decir que estoy en la clínica>>
<<Bueno te busco más tarde, en la noche>>
<<No creo, no voy a poder>>
<<Te voy a dar más plata>>

Amadeo se quedó callado y apoyó la cabeza en su mano, pensando.
<<Coño carajito, como te conozco, te mueves por la plata, yo te busco te doy una buena cogida y tu sales buchón>>
<<yo te aviso>>. Cerró la llamada.



 –Este carajito va a venir, lo sé. Cómo me gusta coño, ahora que no estoy con él me da más morbo –Comentaba para él Aníbal que estaba en su oficina trabajando–.



–Era tu ex.
–Si...
–Te quiere ver para tirar y te va a pagar. Amadeo, vas a caer en un remolino que luego no vas a poder salir de él. ¿te parece bien acostarte por dinero? Búscate un trabajo de medio tiempo y gánate la plata decentemente.
–Así me lo gano más rápido.
–Lo que rápido viene, rápido se va.
–Pareces mi papá.
–Si fuera tu papá ya te hubiese dado un carajazo. Tu abuelo esta hospitalizado, quédate con tus papás.



Andrés se despidió de Amadeo pues tenía unos asuntos pendientes. Prometió llamarlo para saber sobre su abuelo. Subió a la habitación y estuvo un rato con sus papás.



Una camioneta gris plomo se detiene frente a la entrada de la clínica, Amadeo se acerca, abre la puerta y se monta.

–Hoy te voy a echar una cogida de las buenas.–Hoy te va a salir cara la tirada–Aceleró la camioneta y se fueron directo al apartamento.