lunes, 20 de octubre de 2014

LasTrampas del Amor Libro diez. Capítulo 1



Una nina bien, una vida mal.

Una vez que Keiny y su familia se mudaron, decidieron darle la casa donde vivían a Maikol y María Julieta para que pudieran vivir solos.

–Tranquilo Bro que no me tienes que pagar nada, sólo te pido que la cuides, aunque está escoñetá pero tienes carata blanca pa acomodar lo que quieras. Cuida a mi hermanita, yo me voy unos días a Margarita.
–¡Gracias Bro! carajo ¿y con quién te vas pa la isla?
–Con Leonel.
–¿Con Leonel, el escolta?–le dijo extrañada María Julieta.–¿Pero no estabas con mi hermano?
–Tu hermano quiere verte, no has ido a visitarlo y creo que ya está en la mansión.
–Yo no pienso ir a esa casa más nunca.
–Bueno ese es tu peo pero tienes que ver a tu hermano. Ya no estoy con él, me maleteó por ser hermanos.
–Obvio mijito, somos hermanos como te vas a empatar con tu hermano.
–Yo no lo veo como un hermano Julieta, es mi novio.
–¿Y por qué a mi si me ves como tu hermana?
–Es distinto…bueno…no sé…tampoco es que te tengo un amor así de hermanos pero me caes fino y me da nota cuidarte y protegerte, aunque ya tienes a este negro que da la cara por ti.
–Eso es verdad, mi negrito me cuida aunque no me acostumbro a este barrio.
–No empieces mi amor, ya saldremos de aquí.
–Tienes un barrigón ná guevoná, ¿has ido al médico?
–Vamos hoy y luego a mi Universidad a arreglar unas cosas de mi carrera, no he podido ir…pero lo retomaré unos meses después de dar a luz.
–Bueno, los dejo, me voy a ver con Leonel para irnos al aeropuerto, Toy cagao con eso de montarme en un avión.
–Ay no chico, eso es un momentico, son 40 minutos, cuano te das cuenta ya llegaste, peor es un viaje a Europa que son 8 o 10 horas.
–¿QUÉ? No joda ahí si que no me monto, a ver si esa verga se cae y caigo al agua y nadien me consigue como ese avión de Malasia, de por allá que no consiguen, pinga.
–jajajajaa Chao Keiny, salúdame a Leonel, besos.
–Besos a los dos, bueno tres.

Llegaron a la Maternidad que está al oeste de la ciudad. María Julieta no se había montado en su vida en el metro y menos llegar a esa zona de la ciudad.

–¿Y esto me lo tengo que calar cada vez que venga a consulta? Que nicherío, que horrible esto, y este hospital, mira eso.–Señaló un montón de basura a un costado de la entrada del centro hospitalario.
–Tú si te quejas carajita, estas cosas te pasan por no coger calle, siempre metidita en tu burbuja de cristal, pero ahora vas a descubrir lo que es la verdadera vida, la realidad de este país, no tus cuatro paredes rosa de la mansion y tu carrito del año.
–Que estúpido eres, como si yo tuviera la culpa de nacer con dinero.
–No, claro que no, tienes culpa de no ver más alla de tu entorno de sifrinería, apuesto a que tu papá conoce todo esto y se sabe cada dirección de esta ciudad.
–Ay bueno por que el es empresario y produce lo que come el populacho.
Maikol se sonrió–Vamos a entrar, que no quiero pelear contigo, dame un beso–.
Se besaron en plena entrada del hospital y unas mujeres los vieron.
–Seguro que el negro es el culpable de la barriga de esa carajita y tiene una pinta de sifrinita.
–Bueno pero por lo menos se hace cargo, hay otros que te montan la barriga, se enteran y se desaparecen.
–Es verdad. Ay no, pero ese hombre es demasiado negro, ese niño saldrá tostao.

Entraron a la maternidad. Estaba llena de gente.
–Van a tener que esperar porque la doctora no ha llegado, está en un operación en una clínica.
–¿Qué? ¡Y son apenas las nueve! ¿Ustedes se ven con la doctora Castro? –Preguntó María Julieta a la hilera de mujeres sentadas–.
–Sí–Contestaron todas–.
–Yo me muero si tengo que volver a esperar como la otra vez. Te dije que usáramos el dinero para ir a la consulta privada negro, esto no me gusta.
–Esto es lo que hay princesa, te dije que hay que ahorrar porque lo que viene es gasto parejo y hay que comprar pañales que están escasos y pagar lo de la cuna que mandé a hacer.
–No sé como vamos a hacer, me tendré que poner a trabajar luego, pero no me calo esta falta de dinero.
–Tú no vas a trabajar, tú te quedas en casa cuidando a nuestro hijo o hija, no te faltará nada.
–¡Pero bueno a  mi no me vas a tener encerrada en el rancho se todo el día sin hacer nada!.
–Yo no he dicho eso, solo que no quiero que descuides a nuestro hijo pore star trabajando y dejarlo con un desconocido.
–Bueno eso sí porque ni de broma le dejo mi hijo a tu madre y discúlpame sé que es tu mama, la amas pero no, además no me soporta.
–Lo sé, ya nos arreglaremos.

Hora y media más tarde aún no llegaba la doctora, la gente estaba desesperada y quejándose.

–Negro me muero de hambre, cómprame algo de comer por fa.
–¿Quieres unas empanadas de huevos de codorniz y malta?
–¡QUE ASCO! No me traigas esooo, no seas tan niche.
–Jajajaja si quieres lo gritas para que se enteren todos que tu marido es un mono. Te traigo un cachito y jugo, deja el drama mi amor.

Mientras Maikol se fue a la panadería más cercana del hospital, María Julieta decidió ir al baño.
Llegaba a la panadería, buscaba si había cachitos de jamón. –Me da dos cachitos y dos jugos de naranja por favor–. Pagó en la caja y se fue del local, al salir se le acercó una moto con dos hombres. Lo apuntaron con un arma.

–Dame todo lo que tienes  y ya, vamos, vamos vamos.–Maikol se quedó quieto pero reaccionó y empujó la moto con una patada que los hizo irse al piso con todo y moto. Comenzó a correr pero el tipo de la pistola le disparó, dándole en en la espalda cerca del hombre. Maikol cayó al piso pero los motorizados se fueron del lugar.

Unos peatones que pasaban por el lugar alzaron a Maikol y sse lo llevaron al hospital aunque es un maternidad, entraron a la Emergencia.
María Julieta entraba al baño, no había luz, lo iluminaba la luz natural que entraba por la ventana. Tres cubículos y solo uno funcionaba.

Entró al cubículo, la poceta no tenía tapa y estaba sucio tanto afuera como en el agua de la misma.
–Que asquerosidad. ¿cómo voy a ahcer pipí aquí?.–Entró al cubículo y no tenía cerrojo, estaba dañado, apoyó la puerta, se bajó el pantalón y comenzó a hacer equilibrio.

–Que desastre, que nicherío esto.–Comenzó a orinar y ambos zapatos comenzaron a rebalarse hacia los lados, mientras aguantaba su busa no podia sosternerse, terminó por resbalarse y haciendo intentos para no caerse, cayó dentro de la poceta. Quedó incustada, entre el cocxis y el medio muslo quedó metido en el hueco.
Tratando de zafarse con las manos no podia, estaba atrapada y nadie entraba al baño.
–AUXILIOOOOOOOO, AUXILIOOOOOOO, POR FAVOOOR AYÚDENMEEEEEEE.
Nadie oía, nadie llegaba. Así pasaron los minutos. María Julieta no había visto un cartel en la puerta que decía fuera de servicio, extrañamente la puerta la dejaron abierta.

30 minutos después ya cansa da gritar y doliéndole cada múscuo de su cuerpo, entraron dos muchachas de la limpieza.
–POR FAVOR POR FAVOR AQUÍ, SÁQUENME.
–Mami ¿pero qué haces ahí metida? ¿Cómo te metiste ahí?
–No sé me resbalé.
–Este baño no sirve mami, esta dañado, lo dice en la puerta.
–No lo vi,tenía ganas de orinar, sáquenme por favor.
–Estás embarazada mi reina, espera que llamamos a unas enfermeras.
Regresaron con dos enfermeras y comnzaron a sacar a María Julieta.
–Vamos rápido que tenemos trabajo, además llegó un negro a la emergencia tiroteado que está más bueno, te podrás imginar como está el mujerero allá con ganas de atenderlo.
–¿Un negro? ¿Cómo se llama?
–¿Te gustan los negros mami? Vamos apóyate en mi para jalarte, con cuidado, con cuidado, una, dos…treeees…ajaaaaa. Mijita ¿cómo entraste ahí? Uuuus que mal huele, que asco.
–¿Dónde está ese negro? Cómo se llama?
–Ay no sé Maikel, Maikol.
–¡Maikol! Ese es mi novio ¿Dónde está llévenme donde está él.–María Julieta salió corriendo junto a las enfermeras rumbo a emergencia.
–Miren a la sifrinita pues, se tira al negro jajaja, vamos a ir a verlo debe estar desnudito, deja eso ahí.

Llegaron a la emergencia María Julieta, las dos enfermeras y las dos muchachas de la limpieza.
–Negro, ¿Qué te pasó?
–Intentaron asaltarme saliendo de la panadería.
–Vámonos de aquí, me quiero ir,
 –Ya va amor, creo que me van a trasladar a otro hospital, aquí no me pueden attender.
–Me voy contigo.
–No princesa, quédate para que la consulta, yo mando a alguien para que te busque. ¿Dónde estabas?
–En el baño, me caí dentro de la poceta.
–Jjajajaaj AAAUUUU  que loquita.

–Marica mírale el bulto a ese negro, lo tiene enorme.–Maikol solo tenía puesto el interior. Todas las enfermeras y camilleros se le quedaban viendo igual que las pacientes que estaban en la emergencia.
–Y esa sifrina se come eso que envidia jajaja, vamos a cercarnos.
María Julieta tomó una sábana que estaba tirade y se la puso encima.
–Aquí te están buceando este poco mujercitas.
–Tranquila princesa, si eso es solo tuyo.
Una de las enfermeras se le acercó a María Julieta.–¿Tú eres paciente de la doctora Castro?
–Sí.
–Bueno ve a la sala de espera antes que te quiten tu puesto, tranquila que a tu novio lo vamos a atender a aquí, viene un doctor de los Magallanes.
María Antonia no entendió nada pero movió la cabeza afirmativamente y se fue a la sala de espera.

–Bueno, déjame chequearte aquí para ver si no tienes daños.–Le bajó el interior y comenzó a tocarle los ganglios. Las de la limpieza se quedaron con la boca abierta al verle el enorme pene.
–¿Y esto no lo tiene que hacer el médico? No una enfermera.
–Soy la jefa de enfermeras y licenciada.
–Ah ok.
Y bueno también quería tocarte un poco–Pensó la enfermera–.

–¡Dios mio! Imagínate cunado eso crezca.
–Como Josefina siga tocándolo así ya no tendrás que imaginar nada…

jueves, 9 de octubre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro nueve. Capítulo 12

Conviviendo con mi ex. 

Carlos Luis tenía más de 15 días viviendo en casa de Augusto y ya se estaba incomodando por no sentirse libre ni siquiera en su propia casa.

–¿Cuánto tiempo más va a estar Carlos aquí Gabo?
–No sé mi amor, un par de semanas más a lo sumo tres.
–Coño, que ladilla de pana. Esta es la última vez que te hago un favor de esta naturaleza. Voy a buscar agua, ¿quieres algo?.
–Tráeme un vaso a mi por fa.

Augusto sale desnudo de la habitación y se dirige a la cocina. Enciende la luz y se asusta.
–¡Coño! ¿qué haces aquí y a oscuras?–Augusto tomó un individual del mesón y se tapó.
–Estaba pensando, disculpa si te asusté.–Carlos Luis también estaba desnudo. Augusto le impresionó verlo sentado en una de sus butacas de la cocina–.
–“Y este desnudo con el culo pelao en mi silla, cuenta hasta 10 Augusto, cálmate”.
–¿Por qué te tapas? Estás en tu casa y tenemos lo mismo entre las piernas.
–No me imaginé que te iba a encontrar aquí y desnudo, pensaba que ya estabas durmiendo, yo voy a buscar agua y me voy, te dejo tranquilo.–Augusto no sabía si taparse las nalgas o la parte delantera. –“Bueno, al fin y al cabo esta es mi casa coño, yo puedo andar como me dé la gana” Carlos te voy a pedir que para la próxima te pongas aunque sea un interior, no quiero volver a encontrarte desnudo en mi casa.
–Discúlpame, quería sentirme como en casa y así estoy en la mía todo el día.
–Me parece muy bien, pero esta no es tu casa, es la mía y en mi casa se hace lo que yo diga así que ya sabes, buenas noches.
Carlos Luis se sonrió.
–“No sera fácil la convivencia aquí conmigo, de alguna manera me tengo que cobrar que me dejaras solo Gabo”.

–Tu amiguito está en la cocina y desnudo sentado en mi silla.
–¿Qué? Ya voy a hablar con él.
–Déjalo ya le dije sus cuatro vainas. Mira Gabriel cuanto más rápido se vaya mejor, suficiente con tenerte aquí a ti casi que todos los días, yo también necesito mi espacio y ahora está invadido por ti y por este carajo.
–Coño gracias por lo que me toca, yo también te amo.–Se puso el boxer y se levantó–.
–¿Adónde vas?
–A ver tele en la sala, para que tengas un poco de espacio.
Augusto se levantó de la cama y fue a buscar una película para verla.
Dos horas después sale del cuarto para buscar a Gabriel y lo encuentra dormido en el sofá.
–Depierta Gabo, vamos a la cama.
Gabriel se estira y se voltea. –Me voy a quedar a dormir aquí, tranquilo–.
–No seas bobito, vente, que quiero hacer el amor esta noche.
–Yo no quiero.
–Si quieres, anda ven
–Que noooo, ve  adormir.
Augusto se quitó en interior, ya tenía el pene erecto. Carlos Luis miraba desde la puerta de su habitación.
–Pues te cojo aquí mismo.–Empezaron a forcejear y a reir hasta que Gabriel accedió y comenzaron a hacer el amor en el sofá. Antes de dejarse penetrar, Gabo comenzó a hacerle el sexo oral a Augusto. Desde la puerta Carlos Luis veía la escena y cerraba los ojos. Se retiró de la puerta y se fue a la cama.
–Gabooooo, Gaboooo, ven por fa…Gabooooo.

–No pensarás levantarte e ir al cuarto, estamos tirando.
–Algo le pasa amor, déjame ver que tiene.
–Okey–Suspiró y se colocó el boxer–Me voy al cuarto.

–¿Qué te pasa Carlos?
–No sé…me siento mal, me duele todo esto–señalaba la parte baja del abdomen–. Llévame al médico, ¿si?.
–¿Ahora? Verga, ¿te duele mucho?
–Si, no me puedo mover.
–Que vaina, espera que me visto y nos vamos, trata de sentarte, ya vengo.

–Amor, voy a llevar a Carlos a la Clínica. ¿Me quieres…?
–Ni de vaina…ve tú solo, arregla tu peo.
–Amor te prometo que regreso rápido y seguimos.
–¿Seguimos que? Anda a llevar a tu ex y te vienes a dormir.
–¿Me prestas la camioneta?
Augusto tomó las llaves que estaban en la mesita de noche y se las lanzó. Gabriel las atajó en el aire se sonrió y le dio las gracias con un beso en la boca.

–Vamos despacio Carlos, trata de caminar, vamos poco a poco.
–Despacio Gabo, despacio, dame mi billetera.
Bajaron al sótano, desactivó la alarma, abrió la puerta del copiloto para ayudarlo a subir. Cuando Gabriel se fue a montar vio a Carlos Luis agachado en el asiento buscando su billetera que se le cayó en el piso de la camioneta.
 –Bueno ¿tú y que no podías ni moverte y te veo torcido buscando algo en el piso?.
–“Mierda” Creo que era un gas…ya no me duele.
–Coño de la madre Carlos, ¿qué coño haces? ¿Qué es lo que pretendes? ¿Qué tenga un peo con Augusto? Estás tomándote tu enfermedad como un chiste y haciéndote la víctima.
–Me da arrechera que tires con ese carajo.
–Ese carajo es mi pareja Carlos.
–Tengo celos…ya lo dije, me da rabia
–Que vaina…lo siento, te estoy haciendo, más bien te estamos haciendo un favor para ayudarte a que estes más cómodo y te pones con estas estupideces.
–Te amo Gabo…y sé que cuando termine esto te vas a olvidar de mi y no quiero…
–Bueno estás logrando que eso sea así, porque ya lo hemos hablado miles de veces y tu no quieres entender.
Carlos Luis se le lanzó encima a darle un beso. Esta vez Gabriel no le respondió el beso.–Bájate del carro Carlos y terminemos esta payasada.
–Ojalá termine de matarme este cáncer para no seguir sufriendo por ti, me va a matar el desamor.
–Si ojalá que una de las dos te mate, para ver si ya nos dejas en paz.
Carlos Luis se le quedó viendo y se le llenaron los ojos de lágrimas.
–Disculpa Carlos, no quise decir eso…es que a veces me sacas de mis cabales y estos celos estúpidos que tienes me va a atraer problemas.
–Tranquilo, la semana que viene me voy a mi casa a pasar mi enfermedad solo.
–Creo que va a ser lo mejor, te buscas una enfermera y listo. Ahora me viene otro peo cuando subamos.
–Dile que fuimos a la Clínica.
–Sí claro, como la Clínica queda a una cuadra de aquí nos va a creer.

Subieron al apartamento. Carlos Luis se fue a su habitación y Gabriel entró a la suya. Augusto dormía con la televisión encendida y una película porno rodando. Se había masturbado y se durmió.
Gabriel buscó unas toallas húmedas y lo limpió. Se quitó la ropa y se metió a la cama, le dio un beso en la boca a su novio.
Augusto suspiró y se estiró. –Era mentira lo del dolor ¿verdad?–.
–Si…
–Ya sabes lo que tienes que hacer… tres semanas sin tirar y cuando por fin lo vamos a hacer, a tu ex le da un dolor. Se va de mi casa el lunes. Punto.

Augusto se volteó y Gabriel apagó la luz.
–“Soy un idiota”–Pensó Gabriel antes de cerrar los ojos.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro nueve. Capítulo 11

Los modales de Keiny. 

José Arturo ya estaba en su casa recibiendo todos los cuidados desde ahí, tenían que esperar los resultados de compatibilidad de su madre, para el transplante, de momento seguir con el tratamiento y la quimioterapia. Tenía que usar un tapabocas para evitar alguna infección, su habitación estaba aislada, totalmente limpia y acondicionada, el que entrara tenía que limpiarse las manos, cara y ponerse bata.

Se estaba poniendo al día con los asuntos del trabajo, además había tenido un interrogatorio con el comisario Jaime Linares. Le contó todo; lo que vió, el paisaje, la gente, su primo. Se atrevió a contarle lo de su relación íntima con Juan Pablo Vollmer.
¿Será que todos son unos promiscuos y van tirando unos con otros? ¿Mi hijo se comportará así? Tengo que volver a hablar con él. Este carajo con un supuesto novio que lo esperaba y tenía sexo y con un primo, bueno, estaba con su hermano también. Esto es una locura, que asco ese mundo gay–Pensó Jaime el día que habló toda la mañana con José Arturo–.

Luego de enviar algunos correos y hablar por teléfono con varios gerentes de la empresa, hizo otra llamada. A Catalina Estévez, la mujer que iba a poner en cintura a Keiny en materia de modales.
<Cuéntame Catalina, ¿ya cuadraste con Keiny?>
<Sí, esta tarde tengo la primera clase con él>
<Ok, luego me cuentas sus progresos y su desempeño en la empresa>
<Bueno José, en la empresa no está trabajando, al parecer hubo un problema pero será mejor que te cuente él, yo no sé gran cosa>
<Déjame averiguar eso, lo que si sé es que ya comienza la Universidad. Por fa mantenme informado de los avances>

–Mi mamá debe saber que pasó con Keiny en Caruao…que raro eso.

Keiny ya iba rumbo a las oficinas que le había dicho Catalina para comenzar las clases.
–Que caligueva tener que hacer esto…y más ahora que no tengo al sifrinito conmigo, ya pa qué. “Haz las cosas por ti Keiny, no lo hagas en función de nadie” Recordaba las palabras de José Arturo que le dijo en los días que se conocieron en la mansión.
–Epa ¿está Catalina Estévez?
–“No me digas que este es el famoso Keiny…¡beeello pero malandro!”–Pensaba la asistente de Catalina.–Buenas tardes, ¿Tú eres Keiny Chacón?.
–Ese mismo mi reina, tengo cita con la pana aquí.
–Un momento. <<Llegó Keiny, ¿lo hago pasar?>> La pana dice que pases.
–Fino, chao.

–Epa Catalina, ¿Qué más?
Catalina estaba volteada hacia la pizarra, estaba anotando unas tareas para el curso con Keiny, se soltó el primer botón de la blusa para dejar ver el escote y el sostén.
–Buenas tardes Keiny. ¿Quítate la ropa y quédate en interiores.
–Verga, ¿más o menos? ¿Te estás fumando algo? Esta va directo, esta no me va a enseñar precisamente modales.
–Quítate la ropa Keiny, no perdamos tiempo, sólo tenemos una hora.
Na guevoná, esta lo que quiere es que me la zampe. Yo le echo bola, total, ya no tengo perro que me ladre.–Se quitó la franela y se bajó el pantalón –Bicho y me traje el interior roto, que raya, bueno ni modo–Se quitó las medias, los zapatos y luego el pantalón.
–¿Listo?–Catalina se volteó y Keiny se le fue encima.
–Si mami estoy listo pa’ darte lo tuyo–La besó en la boca y Catalina lo apartó de un empujón lo que hizo que cayera al piso.
–¿Pero qué te pasa? ¿Qué demonios estás haciendo?
–Aaaauuuu coño, bueno mi pana, me dijiste que me desnudara, ¿Qué voy a pensá? Que quieres tema.
–¿Qué tema? ¿De qué hablas? Simplemente quería que te quitaras la ropa para ver tu expresión corporal.
–No joda, tú si eres arrecha, me vas a decir que me desnude y yo voy a pensar que quieres ver mi expresión corporal, lo que pienso es que quieres machete.
Una cachetada cruzó la cara de Keiny.
Lo peor es que tiene razón, no le expliqué para que quería que se desnudara. Pensó Catalina.–Discúlpame Keiny–“Por Dios que cuerpo tiene este niño y ese interior que no deja nada a la imaginación ¡Que se tape!”–Debí decirte para que era el desnudo.
–Ajá, ¿entonces, me visto? Discúlpame tú por ponerme quesúo…
–No, no te vistas todavía, párate ahí frente a mi.–Catalina estaba sudando frío pero se contuvo, respiró hondo y siguió–.Relájate y párate aquí.
Keiny respiró también y se detuvo donde ella le dijo.

–Estás a la defensiva, no sé si es por este momento incómodo pero estás parado como esperando que te den un golpe para tú reaccionar.
–Así es, en el barrio hay que estar pilas con todo, no sabes por donde viene la bronca, pero ya no vivo ahí, ahora nos mudamos pal centro.
–Ok, párate derecho, bien, camina.–Lo vio caminar y no pudo evitar torcer el labio con una media sonrisa–El típico malandro relajado que se las sabe todas.
–Aja ¿y ahora?
–Intenta caminar derecho, pisando firme y mirando al frente.
Keiny caminaba como robot.
–Ponte esto en la cabeza–Le dió un libro–.
–¿Pa’ qué esta mariquera?
–Para que aprendas a caminar, tienes que tener actitud, seguridad.
Estuvieron media hora caminando tanto ella como él hasta que iba entendiendo de que iba todo eso.
–Bueno, eso lo iremos practicando, igual lo harás en tu casa, en la Universidad, cada vez que estes caminando te acuerdas de lo que te dije.
–Si, si.
–Vístete.–Catalina se pasaba los dedos entre sus pechos mientras miraba a Keiny ponerse el pantalón. Keiny se tocó la entrepierna acomodándose mientras la miraba–.
–Listo profe, vestidito.
–Siéntate.–Se sentó–Derecho Keiny, siéntate derecho, la cabeza recta, la espalda recta pegada al respaldo. Vamos a escribir unas palabras, las que normalmente la gente escribe con errors ortográficos.
–No joda yo ahí soy malazo, voy a raspá.
–Tengo trabajo contigo, tienes que aprender a modular, a pronunciar cada letra. Anota en esta hoja las palabras que te voy a dictar.
–Convulsión - Combulcion
–Descabellado - Descabeyado
–Decisiones – Desisiones
–Gravitacional - Grabitasional
–Viscocidad - Biscosidad
–Vitrina – Vitrina
–Cabello – Cabello
–Ingenuidad – Injenuidad
–Lechosa – Lechoza
–Vibración – Bivrasión
–Bueno Keiny, apenas esto es el comienzo. Solo acertaste dos palabras…hay quien no escribe ninguna bien pero igual tenemos trabajo. Vamos a pronunciar unas palabras, repite conmigo:
–Usted
–Usté
–Usted, pronuncia la palabra completa.
–Uusteed
–Pero no así Keiny, usted
–Usted
–AbriR
–abri…r
–ABRIR
–Abrirrrr
–No alargues el sonido de la letra, házlo natural.
Así siguieron por un buen rato, Keiny repetía de nuevo cada palabra y hasta que no la dijera bien no cambiaban.

–Vas a ir repitiendo cada palabra que dijimos aquí por todo el camino a tu casa. Te voy anotar aquí otras palabras.–Mientras Keiny seguía sentado, Catalina dobló su tronco hacia la mesa para escribir, sus pechos quedaron a la vista de Keiny que no les quitaba los ojos.
–Catalina te puedes apartar un pelo de mi lado, tengo tus tetas en mi barbilla, luego no te quejes si te agarro en la bajaíta.
–Creo que me voy a tardar más de lo previsto contigo, tienes que ser un caballero con una dama.
–Bueno pero esa dama tampoco se ponga regalona y paseando sus pechugas en mi cara.
–Tienes que saber comportarte hasta en esas situaciones, no puedes reaccionar así, tienes que ser un caballero.
–No joda un caballero pero el guevo se me para, ese si no es caballero.
–Bueno, vamos a dejarlo hasta aquí que creo que estás agotado.
abriR, usteD, sentiR, buscaR, encontraR, JalaR, sabeR.
–Así es Keiny, ve practicando, que luego vendrán otras palabras, y otras situaciones en las que tienes que comportarte a la altura.
–Verga pero ya hoy estoy mamao y fue la primera clase.
–Mamado, Keiny, mamado.
–Mamado suena maricón, “ay estoy mamado jujuju”, digo así y me van a vé feo. Pero si yo soy marico, ¿que tanta paja hablo?.
–Bueno ya terminamos por hoy así que vamos a relajarnos un rato, ahora si puedes besarme y hacerme lo que me ibas a hacer cuando te desnudaste, hazme tuya malandro, anda, fóllame como una de esas niñas que te follas en el rancho de tu casa.
–Catalina, Catalina, mija te estoy hablando, ¿tas ida?
Catalina se estaba imaginando una escena de sexo cuando Keiny la interrumpió.
–Ah, ah dime dime Keiny.
–Que la semana que viene no vengo porque me voy pa Margarita, es mi última semana libre y luego empiezo clases en la Universidá.
–UniversidaD Keiny, la letra, pronuncia la última letra. Ok, dentro de 15 días será intensivo para recuperar el día perdido.
–UNIVERSIDADDDD jajajajajaja que complicao es hablar.
Keiny se fue de la oficina y Catalina quedó ahí, sola con el corazón palpitando rápido.
–Este niño me encanta, pero es un niño, 21 años y yo tengo 40, puedo ser su mamá, bueno pero no lo soy, así que…nada…a ver que pasa.

martes, 7 de octubre de 2014

Las Trampas del Amor@ Libro nueve. Capítulo 10

Orgasmo. 

El local de sexo más concurrido e importante de la ciudad era el punto de encuentro de los que quieren pasar un rato distinto. No importa lo que busque la gente, en este sitio lo encuentrará. Hay espacio para todos.

Camila no podía estar más que feliz pues el negocio que lleva junto a su ahora socio Fernando Beracasa caminaba solo, es una mina de oro a pesar de la crisis económica, social y política que atraviesa el país.
Justamente hoy no era precisamente un buen día. En el negocio aparecieron cuatro agentes de la policía científica entre ellos Jaime Linares el comisario encargado del secuestro del jóven empresario José Arturo Larrazábal. Buscaban a los dueños del local.

–Buenas tardes, estamos buscando a la señorita Camila Restrepo.
–Buenas tardes ¿Quién la busca?
–Dígale que es el comisario Linares y vengo a hacerle unas preguntas.

El joven que los atendió fue a buscar a Camila a la oficina.
–Camila, allá afuera hay unos policías que te buscan, preguntó por ti un tal Linares.
–¿Policía? Ay Dios, pero si tenemos todo en regla, ¿qué querrán? Házlos pasar.
El joven los fue a buscar.
–Dicen que pasen, la oficina está al fondo, la puerta de vidrio.
–Muchas gracias, voy con un agente, los otros tres se quedan aquí afuera.

Uno de los agentes se le quedó viendo por unos instantes al muchacho, este no le aguantó la mirada pero el agente se le acercó.
–Me puedes decir donde está el baño.
–Si, claro…está por el se pasillo, la primera puerta a la izquierda.
–Me puedes indicar, a lo mejor me pierdo.
Ya este cabrón se va a tirar al carajito, verga ni porque está trabajando, como salga el jefe y se entere, lo mata –Decía uno de los compañeros de la comisaría–.

Jaime iba por el pasillo pensando. –¿Será que mi hijo visita estos lugares? No, no, esto es para mayores de edad. ¿Se vestirá de mujer? O peor se pone en la libertador a buscar sexo. No, no no, eso no es un niño por Dios Jaime, ¿qué carajo estás pensando? Además te dijo que es virgen, ya sácate esas ideas retorcidas de la cabeza, estás trabajando–.

–Permiso, buenas tardes señorita, ¿usted es Camila Restrepo?
–Buenas tardes, adelante, si ¿en qué puedo ayudarlos? ¿Buscan información del local? ¿Algún servicio especial para la comisaría? ¿Un evento, una fiesta?.
–Nada de eso señorita, estamos trabajando e investigando un asesinato.
Camila quedó paralizada y se le vino a la mente su antiguo socio Antonio.
Lo sabía, sabía que Fernando lo había matado, ahora me van a culpar a mi y Fernando de viaje, justo ahora que lo necesito, ¿cómo salgo de esto?–¿Un asesinato? ¿Y qué tengo que ver yo con eso?
–Para eso estamos aquí para que usted nos aclare unas dudas.
–Yo no voy a responder nada si mi abogado no está presente.
–Tranquila señorita Restrepo, esto no es un interrogatorio formal, sólo un par de preguntas, si necesitamos saber algo más en profundidad, la citaremos a la comisaría y ahí puede venir con su abogado.
–¿Qué quieren saber?–Camila estaba visiblemente nerviosa, le temblaba la mano derecha que se la pasaba por el cuello.
–No se ponga nerviosa que no la vamos a llevar detenida. Sabemos que el señor Antonio Córdoba era su socio en este local, hace unas semanas él le vendió sus acciones al señor Fernando Beracasa, que por cierto tenemos que hablar con él también, pero bueno, el caso es que luego de hacerse la compra venta asesinaron a su exsocio y ahí es que nos preguntamos que pasó.
–Mi socio está de viaje pero regresa pronto, está fuera del país en una exposición. ¿Y lo asesinaron cómo?
–De un tiro en la cabeza y luego lo quemaron, pero quedaron restos de su osamenta.
–¿Qué es eso?
–El esqueleto y parte de tejido blando.
–Pero yo no lo mate.
–No la estamos acusando señorita, tranquilícese. Simplemente es curioso que luego de una venta con una fuerte cantidad de dinero aparezca muerto y además ustedes no les causara extrañeza que el dinero jamás fue debitado de sus cuentas.
–Bueno si, pero imaginamos que el señor Córdoba no habría cobrado el cheque o depositado.
–Usted fue amante de él. De hecho lo conoció en la lectura de un testamento, del cual usted salió beneficiada junto con otra muchacha. Otra cosa, el señor Beracasa es muy cercano a la familia Larrazábal, la cual usted trabajó para ellos antes de emprender este negocio.
–Vaya, pero han investigado toda mi vida.
–Nos pagan para eso señorita. ¿Usted tiene todos los permisos para operar este local?
–Todo al día.–Camila seguía nerviosa pero un poco más relajada–Le puedo mostrar todos los documentos.
–No hay problema, eso se encarga otro ente del estado que también los visitará. Vamos a seguir investigando pues su socio tenía varios negocios un poco oscuros tanto aquí como en el exterior. No le voy a decir que no salga de la ciudad pero si me gustaría que estuviera disponible para cuando necesitemos información y ahí si tendrá que venir a la comisaría.

El agente salía del baño algo sudado, detrás de él salía el joven que atiende la barra.
–Confío en ti que no tengas una enfermedad, coño me tenía que comer ese culo cuando te lo ví.
–Tranquilo, que estoy sano.
–Si, eso se lo dirás a todos los que te llevas al baño a que te cojan.
–No suelo hacer esto, y menos cuando trabajo, no estoy aquí para tener sexo con los clientes, simplemente hoy se dio pues me diste morbo y no estoy en horario laboral, bueno sí pero no con el local abierto.
–“No suelo hacer esto” jejeje la típica frase pa quedar como una santa, dale chamo no hay rollo, lo pasé bien, capaz y repito, pero no aquí, te busco, anota mi número y escríbeme un WhatsApp®.

–Tú definitivamente estás loco, ¿cómo coño te vas a poner a tirar aquí? Se llega a enterar el comisario y te bota y encima que es homofóbico peor.
–Ay ya, deja el drama ni siquiera ha salido. Deberías probar un culito de macho, uuf.
–No mi pana, lo mio es una jeva, una cuca, nada de hombres eso es pa ti.

–Bueno señorita Restrepo muchas gracias por su tiempo. Quisiera hacerle una última pregunta.
–¿Más?
–Si, pero esto no tiene que ver con el caso que me trajo aquí. ¿En este local está prohibido los menores de edad, cierto?.
–Por supuesto comisario, ¿cómo cree, a cada rato vienen a hacerme inspección los de la ley del menor, aquí trabajan mayores de 18 y no entran clientes menores de edad.
–Ok, ok, gracias por la información. Qué estúpido soy.

–Estaba muy nerviosa la dama ¿verdad comisario?.
–Si, pero no sé porque creo que el Beracasa es el que está hasta el cuello en esto…tengo mis razones para sospechar de él y mucho. Este tiene un cuento extraño en la mansión Larrazábal. Pensaba Jaime.

–Vámonos ¿Qué vieron por ahí? Seguro que ya cuadraron algo pa el fin de semana.
–No jefe que va, si aquí no hay nadie, esto no ha abierto. El único es el chamo de la barra y la señora que limpia. Hay que venir dentro de cuatro horas.
–Si, inventen que luego los jodo. Vámonos de aquí que hay que seguir con el caso Larrazábal.

lunes, 6 de octubre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro nueve. Capítulo 9

Estados de ánimo. 

Andueza, la nueva cantante en el ambiente musical nacional, llegaba al canal para grabar unos programas especiales y estar nuevamente en Sábado de Estrellas para recibir un disco de oro por las ventas alcanzadas.

–¿Viste? A pesar de la piratería conseguiste disco de oro, en este país eso es un logro y más para una desconocida.–Le decía Irene–
–¿Cómo que desconocida chica? Yo soy famosa, la gente me reconoce en la calle.
Pero a esta ya se le subió la fama a la cabeza ¿o qué?. Bueno sí ahora eres conocida, pero sabes a que me refiero.
Estaban en el camerino mientras Camila esperaba que la llamaran a maquillaje. Gabriel llegaría más tarde. De repente Camila se le lanzó encima a Irene para besarla, ella no pudo hacer nada y recibió el beso.
–Vamos a hacerlo aquí, anda, tengo ganas.
–NOO, ¿estás loca? Estamos en el canal.
–Tranquila es un momento–Camila comenzó a desvestir a Irene, le quitó el sostén y empezóa besarle las tetas, chupando cada pezón con desespero. Irene estaba excitada y nerviosa. Sus pezones estaban rígidos, su entrepierna húmeda. Quedaron  desnudas y llegó el desenfreno, se tumbaron en el sofá, Camila jugaba con sus dedos dentro de la vagina de Irene que no paraba de gemir, mientras se besaban.
Camila sacó un vibrador de su cartera y se lo introdujo a Irene, ella enloqueció lanzando gritos que Camila callaba con sus besos. En pleno sexo tocan la puerta y la abren. Era la asistente del productor de Sábado de Estrellas.
–Ay…disculpen.–Cerró la puerta y se fue pero detrás de ella llegaron dos personas con cámara, abrienron la puerta y tomaron decenas de fotos antes que pudieran vestirse y se fueron. Irene solo pudo verle los zapatos rojos a uno de ellos.
–Mierda, mierda, mierda ¿y ahora? ¡Ay no! que esas fotos no las publiquen.
–Relájate, ¡eso es publicidad vale! Voy a salir en las revistas.
–Tu estás loca Camila, estás comenzando y ya lo que quieres es ser famosa por un escándalo.
–Pero deja el drama, ¿Cuál es tu problema? Serás noticia también.
–Te recuerdo que mi papá es policía y fue el encargado del caso Larrazábal y súmale a eso que mi hermano hace unos días salió del closet con mi papá, te podrás imaginar si mi papá ve esto, ME MATA.–Terminaron de vestirse y Camila le dio otro beso–.

–Vamos a salir porque si nos buscaron es que ya tengo que ir a maquillaje. ¿Acaso tu papá lee esas revista de farándula?
–Si mi amor, yo trabajo en esto y siempre quiere saber.
–Ay bueno, que se entere, yo pronto le diré a mi familia que soy bisexual.
–¿Bisexual? ¿No eres sólo lesbiana?
–No chica, me gustan los hombres y las mujeres, pero ahora quiero estar contigo. ¿Quieres empatarte conmigo?
–¿Qué? ¿Así, ya, de la nada?.
–Camila–Se apareció el productor del programa junto con Gabriel.–Tu presentación de hoy queda suspendida, más bien cancelada.
–¿Y eso por qué? ¿qué pasó?.
–Bueno, hace unos minutos ocurrió un incidente nada correcto en el camerino que se te asignó.
–Ese es mi camerino y yo hago  ahí dentro lo que me da la gana, estaba con mi novia disfrutando nuestra intimidad.
–Bien, pero no es el lugar idóneo para eso y ese camerino se te asignó, no es tuyo, no eres artista exclusiva del canal–Gabriel veía a su hermana con cara de desaprobación–.
–¿Y solo por eso no canto hoy?
–Si, si vas a cantar, pero con material grabado y en este canal no vas a volver a cantar por lo menos mientras yo esté trabajando aquí.
–¿PERO QUE ES ESO? ¿CÓMO SE LES OCURRE? YO SOY UNA ARTISTA, MEREZCO RESPETO.
–Camila, mejor cállate la boca que no estás en posición de reclamar. Luego hablaré contigo.
En ese momento pasaban dos personas cerca de ellos.
–Camila, uno de ellos fue el que tomó las fotos, tiene los mismos zapatos.–Le dijo Irene al oído.
–¡DESGRACIADO! FUISTE TÚ EL DE LAS FOTOS, TE VOY A MATAR.–Camila se le lanzó encima cayéndole a golpes al muchacho y destrozando su cámara. Gabriel y el productor intentaban detener a Camila, forcejearon un poco y la apartaron
–¡¡Pedazo de loca!! Te voy a demander.
–¿Qué me vas a demandar tú degenerado? Estar tomando fotos donde no debes.
¿Pero a esta pana que le pasa? Primero estaba encatada con las fotos y ahora se le vuelan los tapones insultando al tipo por las fotos.
–Vámonos de aquí Camila de una vez por todas. Ricardo yo mañana vengo para conversar contigo y arreglar este inconveniente.
–No va a servir de nada Gabriel, pero puedes venir y conversamos, tranquilo, ahora saca a la loca de tu hermana de aquí que tengo que reajustar el programa de hoy.

Camila se fue en su carro con Irene y Gabriel en el suyo. Se encontrarían en la disquera.

–¿Tú te volviste loca? Bueno las dos. ¿En que estaban pensando? ¿Y tú de cuando acá eres lesbiana?
–Bisexual según me dijo. –Hablaba Irene–.
–Desde que tú eres maricón. Déjame en paz. Quiero visitar a José Arturo, no sé de él desde que apareció y no me ha llamado.
–Camila concéntrate, vamos a reunirnos con la disquera a arreglar este peo.
–Gabo, esos dos de la cámara tomaron fotos que nos comprometen…yo sé que a mi no me conoce nadie pero si esas fotos las ve mi familia me mata, ¿Cómo haremos para evitar eso?
–No podremos hacer nada, habrá que esperar.
–Yo le destrocé la cámara, ya no podrá hacer nada.
–No seas estúpida Camila, esas fotos ya las bajó a una computadora o a una tablet, además son dos cámaras las que hay, rompiste una.
–Camila le soltó una cachetada a Irene.–No me vuelvas a decir estúpida, niñata–.
–Bueno, yo me voy, me disculpan con el jefe pero no voy a estar en esta reunion, permiso.–Irene se dio media vuelta y se fue a tomar un taxi. Se fue llorando.
–Camila, tú no estás bien, a ti te pasa algo.–Comenzó a llorar desconsoladamente.
–Ya, ya, ya, vamos a entrar a la reunión.

Entraron a la sala de juntas y Gabriel pidió disculpas por la ausencia de Irene. –Se sentía mal desde que salió del canal, le dije que se fuera a su casa, tenía muy mala cara–Les dijo.

–Bueno, bueno, bueno Camila, nos saliste altanera, contestona e irreverente. Creo que vamos a tener que lidiar con eso y además sacarle provecho.–Gabriel arrugó la frente sin poder salir de su asombro, el productor se sonreía. –No me vean así hermanitos Andueza, hay que sacarle punta a esto, a la locura de Camila. Quiero que seas tú misma, espontánea, loca, que no te importe nada.
–¿Pero qué vamos a hacer con el canal?, está prácticamente vetada, ya lo sentenció el productor de Sábado de Estrellas.
–Ese productor puede salir hoy mismo del canal con sólo si yo hago una llamada a la persona indicada, así que no te preocupes. ¿Que no saliste hoy en vivo? Tranquila, el próximo sábado estarás en el programa recibiendo tu disco de oro.
–¿Y qué hacemos con las fotos de estos carajos que las tienen en su poder? Eso es grave tanto para Camila como para Irene.
–Déjenme eso a mí, yo las consigo, las compro y las tendré en mi poder, y las usaremos cuando mejor nos convenga.–Se sonrió–.
–A mi no me parece, eso puede ser prejudicial, está con otra mujer.
–Ya lo manejareos en su momento, la gente no ve con malos ojos a dos mujeres haciendo sus cosas, es más permisivo. Váyanse tranquilos. Gabriel, quiero que vengas pasado mañana conmigo al canal a renegociar el contrato de Andueza.
Camila sonreía.–Me parece muy bien el giro que está dando todo esto, la gente me va a conocer por mi música y por mi vida personal, lo voy a disfrutar–Comenzó a reirse. Gabriel estaba un poco desconcertado.
–“El show es así, mucho circo y si esto es lo que quiere mi hermanita, pues tendremos circo y bastante tela que cortar…a ver como se lo toman papá y mamá”.

Irene llegaba a su casa dispuesta a contar todo, pero se consiguió a su madre con una depresión. –Tú papa me pidió el divorcio hace dos días–.
–Pero ¿cómo, por qué? ¿Por lo de Jaime Andrés?
–No, no creo, me dijo que ya no me amaba…no sé, me imagino que lo de tu hermano desencadenó que me soltara la noticia así sin anestesia y yo me quedé de piedra, hoy tampoco viene a casa. ¿Dónde estabas tú que no habías venido?
–Me quedé en casa de la cantante esta nueva, Andueza, revisando unas cosas y chequeando lo del programa de hoy.

Yo no cuento lo mio de momento y menos con este panorama. Dios mi papá le pidió el divorcio a mi mamá, tengo que ver a Jaime Andrés, debe pensar que es por su culpa.

jueves, 2 de octubre de 2014

Las Trampas del Amor® Libro nueve. Capítulo 8

Acontecimientos que cambian tu vida. 

María Antonia no pudo contener el llanto mientras le explicaba a su hijo lo que tenía. El doctor Cubero ya se había retirado de la habitación para que hablaran solos.

–Má quédate tranquila, Gonzalo dijo que hay solución, ¿no?, bueno, vamos a hacer todo lo que él nos dice, yo estoy tranquilo –Mintió, por dentro tenía ganas de llorar, de gritar y de querer estar con Keiny para que lo apoyara pero no podía ver a su mamá más desconsolada–.Todo va a estar bien, ya lo verás, me siento bien, con los medicamentos que me están dando. Como quisiera llorar con todas mis fuerzas, tengo miedo, me haces falta Keiny.
–Lo sé cielito, pero no dejo tener miedo y estar asustada pero hay que salir adelante,–María Antonia se secaba las lágrimas con un pañuelo–listo, en un momento me hacen la prueba de compatibilidad.
José Arturo se giró y tomó de la mesita que tenía al lado, el anillo; la única conexión que tenía con Keiny, su enlace, su amuleto, su vida. Le daba vueltas entre sus dedos mientras su mamá seguía conversando.
–Cuando salgas de aquí, vas a tener que rendir declaraciones mi amor, les pedí que te dieran chance que salieras de aquí, el comisario accedió.
–Te gusta el comisario ¿verdad?.
–¡José Arturo por favor! Soy una mujer casada.
–Ay mamá no me vengas con tonterías ahora, no me reclames esas cosas ni te pongas digna, yo te vi como coqueteabas con Keiny y te vi cuando tir…
–Basta José Arturo, ya, no me recuerdes esos episodios que pasaron hace meses.
–Ok, ok, pero respóndeme, tampoco es grave que te enamores de otra persona, a leguas se sabe que ya no amas a papá, que por cierto no ha venido a verme.
–Ni vendrá…no quiere saber de ti amor, desde que supo que eras gay y encima enamorado de tu hermano, gay también, pues se le torcieron las neuronas y es un cavernícola.
–Ya tendré oportunidad de hablar con él largo y tendido. Má hay una cosa que quería decirte, con todo este rollo no he tenido cabeza. Uno de los secuestradores era Juan Pablo, mi primo.
–Si mi cielo, ya lo sabía, justo el día que llegabas a la casa, Jaime me lo contó.
–Ya no es el comisario, ahora es Jaime jejeje. Bueno en fin, eso me descolocó, además que fue Juan Pablo quien me ayudó a escapar, de hecho nos estábamos escapando juntos…pero…le dieron un tiro y no sé que pasó con él, salí corriendo y Juan fue el que me dijo que Keiny era mi hermano. Creo que me lo dijo por celos, no sé
–¿Celos? ¿Juan Pablo es gay también? ¿Tuvieron algo ustedes dos mientras estabas secuestrado?
–Si… y no sé por qué razón lo extraño y necesito saber de él…desde hace días no me lo sacó de la cabeza.
–No me vengas ahora que tienes el síndrome de Estocolmo.
–Quien sabe, igual es mi primo, no lo veía desde hace años, aunque me trató a las patadas mientras estuve en cautiverio, muy frío, sin sentimientos, de vez en cuando se quebraba pero era a ratos.
–Tu primo siempre fue extraño, mi hermana ni se preocupó ni se preocupa por él.
–Ni le hace falta, tiene dinero para poder desligarse de todo ese peo en el que está metido–Hubo una pausa–No le deseo a nadie estar privado de libertad aunque a pesar de todo no fue tan grave para mi…quizás es por eso mismo, era mi primo…no sé.
–No pienses en eso cielo, vamos a enfocarnos en el presente, en tu salud que ahora es lo más importante. Por cierto no aguanto a los policías que están custodiando la habitación.
–Bueno má es por seguridad, que quieres que te diga, me escapé de mis captores. No me respondiste lo del comisario…¿te gusta?.
Hubo un silencio en el que María Antonia aprovechó y se acercó a su hijo le pasó su mano por la mejilla, le peinó el cabello con sus dedos y le dio un beso en la frente. –Si mi cielo, me gusta ese hombre, ha sido un apoyo en todos estos meses en los que no estuviste. Entre lo tuyo y lo de tu hermana.
–¿Qué le pasó a la fea?

Se abrió de repente la puerta de la habitación y era el doctor Cubero.
–Antonia, es Arturo, llegó con un infarto y está grave.
María Antonia quedó paralizada. –Si yo no muero después de esto, voy a escribir un libro con mis memorias–.

Jaime llegaba a su casa. Estaba tenso, pensó las mil maneras de enfrentar a su hijo; golpearlo hasta que reaccione, botarlo de la casa y que se buscara la vida, meterlo en un internado fuera del país, llevarlo al psiquiatra, que lo curarán con electroshock, llevarlo a un bar de putas y que se hiciera hombre. Estacionó el carro y apoyó la cabeza en el volante.
Cuando se enteren en la comisaría que tengo un hijo marica, se burlarán de mí a mis espaldas. Mi papá ¿que va a decir mi papá? Lo mato de la desilusión. ¿Por qué me tiene que pasar esto a mi, yo soy un macho, me gustan las mujeres y a mi hijo le tiene que gustar las mujeres carajo. Yo no puedo soportar esto, no voy a permitir que me convierta en la burla de mi trabajo, de todos los que me conocen–Tomó su arma, la  desenvainó y la fue levantando lentamente–Esto lo termino hoy–.
–¡Buenas noches vecino!–Tres golpes en la ventanilla sacó del trance a Jaime que aún tenía el arma en la mano.–Ay vecino que susto me dio con esa pistola, ¿qué hace?
–Tranquila mujer, estaba limpiándola–Abrió la puerta del carro y salió–Dime ¿qué pasa?.
–No bueno…ay ya va…que estoy impresionada viendo eso…que iba a subir a tu casa a decirle a Luisa que hay reunión de condominio urgente pero como te vi a ti, me acerqué.
–Ok, esta vez no cuenten con nosotros, hoy tenemos reunión familiar.–La cara de Jaime estaba desencajada–
–Mmmmm ya me contó Luisa lo del muchacho, que salió…–hizo un gesto con la muñeca echándola hacia atrás–que broma con esta sociedad de ahora, eso es la televisión con toda esa gente como se viste y que ahora se maquillan los hombres y se besan entre hombres, que si la igualdad, el respeto a la diversidad, me parece que eso todo es una desviación–Jaime cerraba los ojos y la cara se le estaba enrojeciendo–Ahora quieren hasta casarse imagínate tú, a esa gente deberían meterlas en las cámaras de gas como hacía el hombre este, horroroso, el Hiltler, así desaparecerlos.  Mi hijo me viene ahora y me dice que es maricón, dejo que el padre lo agarre a golpes para que enserie y así le corrija eso que tiene.
Jaime estaba a punto de estallar y, aún con el arma en la mano, la apretó con fuerza, la levantó y apuntó a la mujer en la frente.
–Pues ve diciéndole a tu marido que le caiga a coñazos a tu hijo, porque es el novio del mio.–Bajó el arma y se fue al ascensor. La vecina se quedó petrificada y haciéndose pipí.
–¿Por qué coño dije eso? ¿Qué necesidad había de ponerme así con la vecina? ¡por Dios! Si eso es lo que yo haría también con mi hijo. Pero me dio arrechera que hablara así de la gente. Maldita sea.
Entró al apartamento y se encontró de frente con su esposa.
–Por fin llegas mi amor.
–¿POR QUÉ TIENES QUE IR CONTANDO POR EL EDIFICIO QUE NUESTRO HIJO ES MARICO?
–Baja la voz, que ahora si se va a enterar todo el edificio.
–Me sabe a mierda si se lo dijiste a una sola persona, no tienes porque ir contando los trapos sucios de nuestra familia.
–Hola papá–A Jaime se le cayó el mundo a los pies al ver a su hijo salir.– No pensé que contarles que era gay sería un trapo sucio en nuestras vidas, me imaginé que contarlo significaría como si a ti te gusta comer el arroz solo y yo acabo de decirles que me gusta comerlo a escondidas con ketchup. Yo no decidí ser gay papá, desde pequeño me atraen los hombres pero no sabía que me pasaba, pero ahora que tengo 15, sé lo que quiero, debes pensar que todavía soy un carajito para saber que es lo que quiero en la vida, pero en este momento tengo claro que lo que me gusta son los hombres y contra eso he luchado desde hace años, en silencio, hoy lo quise hacer público ante mi familia que son ustedes dos y mi hermana, pero parece que es un horror lo que confesé.
Jaime estaba llorando sin esfuerzo y sin poder decir palabra, hasta que dijo algo:
–¿Y no tendrás un sida o una vaina de esas?–Jaime Andrés se rió.
–Soy virgen papá, no he pasado de unos besos. Yo sólo les exijo que me respeten lo que soy, no que brinquen de la alegría y todo sea felicidad, simplemente respeto, que me ayuden y yo los ayude a comprender todo este mundo que se abre para mi, sería maravilloso porque si yo no cuento con mi familia ¿con quien voy a contar? ¿con mis amigos? Que algunos están igual o peor que yo.
Jaime comenzó a escuchar en su interior la voz de María Antonia: “¿Tú te vas a perder la más bella aventura que es criar y ver crecer a tu hijo porque resulta que le gustan los hombres? ¿en qué cambia eso? No va a ser buena o mala persona por eso, de hecho eso no lo va a determinar, si lo hará que lo rechaces y lo botes de casa, ahí si se convertirá en algo peor que de seguro no querrás. Que no te ciegue tu ignorancia y tu absurdo machismo.”

El hijo siguió hablando –Ahora que están los dos aquí quiero saber si cuento con ustedes, si vamos los tres a aprender de esto, hasta de ir a un psicólogo para que nos ayude a entender muchas cosas, yo soy un niño y todavía me falta por aprender y quiero que ustedes lo hagan conmigo.
Luisa se acercó a su hijo y lo abrazó. Comenzaron a llorar. Jaime no aguantó y soltó el llanto que tuvo reprimido desde que vio salir a su hijo del cuarto y también los abrazó.

Se separaron y el primero en hablar fue Jaime.
–Hijo…me acabas de dar, bueno, nos acabas de dar una enorme lección de vida a tu madre y a mi. Yo no sé manejar esta situación, es más, estoy mal, confundido, no sé si caerte a golpes o amarte más y creo que me voy por lo segundo. Hace unos minutos iba a cometer una locura en el carro y afortunadamente apareció la vecina de enfrente y cambió todo. Por cierto tengo que ir a pedirle disculpas porque le apunté con el arma  de reglamento, comenzó a decir miles de tonterías que me sacaron de mis casillas.
–Papá, mamá yo sólo quiero decirles que no soy mala persona, ni soy un extraterrestre ni un enfermo, simplemente tengo otros gustos distintos al los de ustedes más nada, pero yo quiero seguir estudiando y ser médico, ayudar a la gente.
–Mi amor, tu papá y yo vamos a seguir queriéndote como hasta ahora, no va a cambiar nada, ¿verdad amor?
–Pero ¿por qué te gustan los hombres? ¿Qué hicimos mal? ¿qué no te enseñé?.
–No hicieron nada mal, pero ustedes no tienen la culpa, bueno yo menos, nací así y quiero sentirme orgulloso de ser lo que soy y de lo que seré cuando termine mis estudios y sea un profesional.
–¿Y cuando vayamos al psicólogo, él no te puede curar eso?
–No papá, el no me va a curar porque no estoy enfermo, lo que va a hacer es ayudarnos para manejar la situación y que todo fluya. Los tres necesitamos ayuda, ustedes para asimilar todo esto y yo para entender lo que pasa y como vivir con normalidad.

Una hora después, luego de cenar, cada quien estaba en su cuarto. Jaime fue a tomar agua y al regresar a la habitación se detuvo en la puerta. Su esposa lo vio.
–¿Sabes algo mi amor? Nuestro hijo hoy nos demostró que tiene la madurez para afrontar lo que sea, algo que nos falta a nosotros.
–Así es Luisa… quiero el divorcio.