miércoles, 2 de octubre de 2013

PECADO CAPITAL 5. Gula.


–No es necesario que me lleve doctor yo agarro el transporte que es aquí mismo–Tranquila que yo te llevo–. Tabay  se puso un vaquero, una franela y tomó del brazo a Bolivia y salieron del apartamento.



Ya en el barrio los guardespaldas se quedaron cerca del carro mientras Tabay y Bolivia se acercaban a la casa. –Mi amor ¿Qué haces aquí tan temprano? Doctor ¿cómo está? ¿Pasó algo?–Nada Orlando, todo bien, tu esposita que hoy se portó muy bien y se me antojó darle la cola. Cuéntale, cuéntale a tu marido lo bien que te portaste–Le decía eso mientras le tocaba una nalga.–¿Qué pasa aquí?–Nada mi amor el doctor nos va a ayudar con lo de Trinidad, él sabe dónde está, yo le pedí el favor...–Si Orlando y ya me pagó el favor, dile Bolivia como me pagaste el favor, dile, no te quedes muda–La tomó por la nuca apretándola. –Me dijo que tuviera sexo...y bueno...pasó–Bolivia comenzó a llorar.–¡Usted es un desgraciado hijo de puta!– Eh eh eh shhhhhh quietico ahí– le apuntaba con una 9mm–No tengo la culpa que tu mujer no esté satisfecha contigo, que no le respondas como hombre y bueno, al final le hice dos favores: le conseguí a Trinidad y la puse a disfrutar en esa cama–¡¡¡¡Maldito degenerado, váyase de mi casa!!!!–Todavía es mi casa, no se te olvide que me deben dinero, quédense tranquilitos que todo va a salir bien y eso dependerá de Bolivia, te espero mañana en mi casa, hoy no limpiaste.



***

Macuto y Catia se reunieron en la torre donde él trabaja para almorzar juntos y charlar un rato.–No sé nada de Falcón desde hace días, sus papás andan preocupados–le comentaba Catia a su hermano. –Yo no sé si tendrá algo que ver tu machuque Tabay–decía Macuto.

–¿Vas a hacer algo ahora?–No– quédate un rato conmigo en la oficina, Tabay no viene hoy por aquí así que estás a salvo jejeje–Ok–.



–Esperame en esta salita. Déjame ir a al piso de abajo a buscra unos documentos y te aviso–Catia entró en la sala y se sentó en uno de los sofá con las piernas abiertas y mostrando su ropa interior a cualquiera que entrara. Y alguien entro. –Buenas tardes mami–, saludó el motorizado mientras comía una empanada con malta. Cerró la puerta y pasó el pestillo.

–¿Tú siempre te sientas así pa’ que te vea las pantaleticas? ¿Qué haces aquí? Estás esperando a tu papá?–No, a mi hermano, trabaja aquí en este piso–¿Y cómo se llama mi cuñadito? Bebió un sorbo de malta y eructó. –Macuto, es mi hermano–Coromoto se pasó la mano por la entrepierna mientras le sonreía a Catia. –Ese culo fue mío mami jejeje, aguanta el condena’o, ¿tú aguantas?–No sé de que hablas–decía Catia con cara de inocente con un dedo en la boca. Coromoto se bajó el cierre del vaquero y sacó su pene.–¿Aguantas esto en esa rajita tuya?– se le acercó, bebió otro trago de malta y le dió un beso pasándole el líquido a su boca.

–No me gusta la malta–dijo Catia–Cómete la salchicha entonces a ver si te gusta su leche–Catia comenzó a introducir aquel enorme pene en su boca, algo nerviosa pues primera vez que veía semejente miembro y de un afroamericano. –Levántate–dijo, mientras Catia seguía en lo suyo. Con el tronco hacia delante, Coromoto llevó su mano al trasero de la muchcacha y comenzó a introducir sus dedos en el ano.



–¿Quieres que te parta el culo o te abrimos esa rajita o por los dos? Catia seguía entretenida con el pene de Coromoto que con su mano le hizo el gesto  con dos dedos.–jajajajaja que perrita eres, como se ve que son hermanitos. Voltéate que voy a reventarte el orto–Escupió su mano y la pasó por el ano de la muchacha y comenzeo a masajearlo antes de penetrarla.–Esto va a doler carajita, aguanta–El pomo de la puerta comenzó a sonar y moverse, alguien intentaba abrir. –¿Catia estás ahí? Abre la puerta–Mierda, tu hermanito. Vístete–

–Jefe, ¿cómo me le va?–Macuto los miró con cara de suspicacia–¿Qué hacían encerrados?–Nada jefe estaba echando la charla con la jevita la hermanita de usted, bien linda por cierto, está nené–Vamos Catia, sal de aquí, ¿qué estabas haciendo con este?–le dijo al oído mientras salían–Naada, solo hablábamos, es un malandro el tipo–Es motorizado que esperabas– jajaja–Vamos a mi oficina, ahí tengo otra computadora con internet, usas esas– “Mi hembra sé que estás en la torre, espérame en mi oficina, dile a mi secretaria que te deje pasar, quítate todo para llegar y follarte que voy para allá“ Le envió un mensaje Tabay a Catia.–Verga este pana sabe que estoy aquí, me dijo que lo esperara, no joda no ha llegado y ya sabe los movimientos de la empresa jajajaja, chao hermanito, besito, nos vemos luego–Mosca...–.



Catia entró a la oficina y se puso a revisar. Comenzó a quitarse la ropa y quedó en ropa interior, se vio en el espejo, puso música. Se quitó la parte de abajo, fue hasta el escritorio y recostó su pecho en él. Su trasero expuesto frente a la puerta de entrada. Y la puerta se abrió y no era Tabay sino Berlín. Fue a dejarle unas carpetas a su jefe y se encontró con una dulce muchacha.

–Wao ¿qué tenemos aquí?–Hola, me llamo Catia–corrió a ponerse la pantaleta cuando volvió a hablar Berlín, –no te vistas, quédate así– Tabay está por llegar, no creo que le guste verlo aquí conmigo desnuda–Ese no viene hoy me acaba de escribir que no viene– Se le acerco a Catia y la llevó hasta el escritorio, la acostó y se sacó el pene para penetrarla.–Soy menor de edad señor–!Ah coño..no me jodas¡– se retiró y ella le responde –Sólo es para que sepa, no dije que no quería, no voy a decir nada, pero como le dije Tabay viene por ahí–Que noooo, ven acá– y ahora sí la penetró. La empujaba contra el escritorio y Catia gemía e insistía que Tabay llegaría.



–Buenas tardes señor Tabay, en su oficina están la joven Catia y el se...–si ya se quien está, váyase a dar una vuelta–Pero señor tengo...–Vaya, vaya a tomarse un café de mi parte– le dió un billete de 100–Vamos, y se va a su casa de una vez–. Esperó que la secretaria recogiera sus cosas y se fuera. Abrió despacio la puerta y encontró a Berlín penetrando a Catia en su amplio escritorio. Se acercó al hombre y colocó la 9mm en la nuca apuntando hacia arriba; disparó.



–Ven a encargarte del paquete aquí en mi oficina–le hablaba Tabay a Potro. –¿Por qué eres tan puta mi hembra? Te dije que me esperaras aquí en la oficina desnudita, no tirando–Catia temblando se incorpora,–pu.. puedo limpirame tengo... sangre en encima...–La agarró del brazo y la trajo hacia él–¿Qué coño hacias en el piso de abajo?–Estaba con mi hermano–Le dió una cachetada–¿Qué hacias allá abajo?–Ya te dije–Le dio dos cachetas, una tercera y una cuarta.–Dime hembrita, ¿qué hiciste?–Nada Tabay–La agarró del pelo y volvió a darle una, dos, tres y hasta siete cachetadas. –Le mamaste el guevo al motorizado y me dices que no hiciste nada...mi hembrita yo se hasta cuando vas a hacer pipí en tu colegio, no me mientas mi amor–Catia estaba llorando del dolor, estaba en el piso.


Tabay se acostó se sentó en el suelo, separó las piernas de Catia y le metió el arma por la vagina –Puedo acabar contigo ahora mismo apretando el gatillo, pero lo vas a apretar tú misma, dale, dispárate...¡¡¡DISPÁRATE CARAJOOO!!!!!–Catia le temblaba todo el cuerpo, con su mano en el arma, no controlaba el gatillo, él le sujetó la mano y le dijo al oído –Dispara y acaba con tu vida, mi hembra– Apretó el gatillo. Tabay se corrió en sus pantalones. No habían balas, Catia cayó tendida en el suelo llorando y nerviosa.–Mira lo que provocaste, acabé en el interior– agarró la mano de Catia y la metió en su entrepierna. Catia tocó el pene y sintió aquel líquido viscoso ya frío y empegostado. No paraba de llorar. Tabay volvió a pegarle tres veces. –Conmigo no se juega carajita ¿entendido? Te vas derechito a casa y dile a tu mamá que el fin de semana me la llevo a la playa.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

PECADO CAPITAL 5. Pereza


–Bolivia, tu hijo lo mandé a Colombia para que le pusieran tetas y  ahora debe estar en Alemania para que lo operen y le pongan su cuquita–Bolivia levantó las cejas sorprendida, se tapo la boca con su mano y comenzó a llorar– Pero si es menor de edad, mi niño no puede estar haciendo eso, es una locura, eso no está bien–No está bien que te pongas a husmear en los cuartos cuando tu jefe está tirando con su marido y tú estabas instalada viendo como tiraba. ¿Te gustó verdad? ¿A que Orlando no te coge así salvajemente?–Doctor no siga, esas cosas que me dan pena, yo solo quería pedirle una ayuda para buscar a mi hijo, que me prestara dinero y yo se lo pago con trabajo, pero necesito buscarlo–Ya...quieres que te ayude...–



***
–Ven, ven al cuarto– jaló a Bolivía por el uniforme para que lo siguiera. Entraron. Él aún de espaldas  a ella se bajó el mono. Bolivia no le quitaba la mirada de encima, observó aquellas nalgas perfectas, duras y velludas. Le vino a la mente las de su marido y volvió a abrir los ojos. Tabay se había dado la vuelta. Volvió a posar sus ojos en la entrepierna, detallando todo: rasurado, los testículos afeitados y redondos. Un pene rosado, venoso, con prepucio y grueso de unos 17 centímetros. Volvió a imaginarse a su esposo desnudo y borró esa imagen de su cabeza.



Su entrepierna ya estaba humedecida y ella sudando a pesar de que el cuarto estaba como una nevera. Tabay se tumbó boca arriba en la cama. –¿Te gusta lo que ves? Bueno, ven a disfrutarlo y tienes via libre para ir a buscar a  tu hijo. Hazle cariñitos y despiértalo–Doctor, no me haga esto...–“tengo meses que no hago el amor con Orlando y este se pone así..me está volviendo loca“.

–Tú te pones cariñosa conmigo y yo te llevo a Alemania–No doctor...yo no me voy a prestar para esto–mintió–Soy una mujer casada...–Las manos le temblaban y tenía escalofríos. –Bueno la otra opción que veo es que no quieras hacer nada, te quedes sin este trabajo y el de mi oficina y además haga una llamada telefónica en este momento para que traigan a tu hijo a Venezuela,–Bolivia levantó la mirada con una media sonrisa en la cara al escuchar eso–Pero en una urna...tú decides–.



Bolivia comenzó a quitarse el uniforme,–no, no, no. No te lo quites, sólo las pantaletas–Obedeció, se le vantó la falda con cuidado sin que se viera nada y se agachó para quitarse la ropa interior.–Ahora acércate y mámalo– Se acercó a la orilla del colchón, se agachó y tomó el pene de Tabay y se lo introdujo en la boca tímidamente.–Sin pena, mámatelo piensa que soy tu marido aunque no soy negro y no debe ser tan grande como el de él pero disfrútalo– “El de Orlando es chiquito...si supiera que no me complace como quiero...“ pensaba Bolivia mientras seguí con el sexo oral subiendo y bajando por todo el pene.



Tabay acostado sintiendo la boca tibia de Bolivia recorriendo su miembro.–Primera vez que una negra me mama el guevo y que me voy a coger–le decía a Tabay mientras le acariciaba la cara.–Una madre es capaz de todo con tal de proteger a sus hijos ¿No? Eres capaz de humillarte y mamarle el guevo al hombre que te da de comer, sigue mamando que lo haces bien hasta que te diga que te detengas.



Dos minutos después le dijo que se detuviera–Pónme el condón y te montas encima sin quitarte el uniforme–Se lo colocó torpemente, nunca había colocado uno, se montó en el colchón colocando los pies a los lados de Tabay y se agachó. Tomo el pene y lo guió hacia su vagina. Totalmente lubricada por la excitación, el pene entró sin dificultad. Bolivia se estremecía. Tabay acostado dejando que ella dominara la situación. –¿Todas las negras tienen la cuca así de caliente como la tuya? Bolivia no respondió. –¿Cómo te coge Orlando?, dime, ¿te dá duro? ¿te pones perra en la cama?–No tenemos sexo desde hace años....no se le para, tiene problemas–Çon razón estás tan mojada, tienes las sábanas empapadas y mis piernas. Quítate el uniforme y sigue moviéndote, quiero ver tus tetas y tu cuca–.

Se desnudó. Bolivia estaba excitada, sus pezones estaban duros y grandes, tenía los ojos cerrados  y se movía con destreza sobre Tabay que permanecía inmóvil. –Ustedes las negras sirven pa dos cosas: cachifear y tirar, son unas diablas– Bolivia no le hacía caso a lo que hablaba, sólo estaba disfrutando lo que hace tiempo no le daba su hombre.



–¿Sabes que a tu hijo me lo cogí hace unas semanas antes de que se fuera? Es una putica, le gusta llevar guevo por ese culo...ahora sácalo y mételo en tu culo para que veas como disfruta tu hijo cuando se lo cogen. El pene de Tabay seguía erecto, Bolivia lo tomó y lo llevó hacia su ano. Aunque dolió al comienzo, entró con facilidad gracias a la lubricación. –Muévete y tócate esa cuca– Comenzó a moverse y a estremecerse mientras estaba penetrada y se mastrubaba con sus dedos.



Empezó gemir y a gritar. Se agitó con más fuerza, más rápido, se aceleraba, gritaba, se le erizó la piel y llegó; un chorro de flujo salió disparado al pecho de Tabay y ella cayó tendida hacia un lado de la cama exhasuta. Tabay retiró el preservativo y le dijo –Todavía no ha terminado...házme acabar, sácame la leche. Çomenzó de nuevo a hacerle sexo oral. Taay se contuvo de gemir y soltar algún ruido, sólo le sostuvo la cabeza a Bolivia cuando empezó a eyacular. La boca de Bolivia se inundó de semen y tuvo que tragar, nunca había probado el semen, no le desagradó.


–Coño negra, resultaste toda una perra–Bolivia arrancó a llorar. –Lléveme donde mi hijo, ya cumplí...por favor–Ya, ya, deja la vaina, ya cuadraremos, vístete y sigue trabajando y hazme desayuno–Voy a ducharme y comienzo–Tabay la agarró del pelo_Te dije que te vistieras y te pusieras a trabajar, te vas a ir a tu casa oliendo a puta para que tu marido vea lo que se comió otro, yo te llevo a tu casa–.

sábado, 21 de septiembre de 2013

TRIPLE EQUIS. El buen amigo de mi papá.


En una de las tantas reuniones que organizaba mi papá en casa ocurrió algo. A esas reuniones solo asistían hombres entre 35 y 50 años, yo nunca había estado en una porque no me llamaba la atención y más teniendo 18 años. Un día se me ocurrió quedarme a ver que tal. Desde hace mucho tiempo, como cuatro años, que me gusta un amigo de mi papá, su nombre es Ernesto. Varonil de unos 40 años, buen físico, cabello oscuro corto, ojos marrones, casi siempre viste formal, casado y con un hijo, del cuál soy amigo. El día de la reunion, donde conversan sobre distintos temas mientras cenan y beben, estaba un poco nervioso porque iba a estar en la cena con el hombre que me gusta y otra gente. Mientras me arreglaba pensaba en él, cuando iba a casa de mi amigo, su hijo, a jugar, me quedaba mirándole el paquete al padre sin que éste se diera cuenta. Al bajar de mi habitación ya estaban algunos pero Ernesto aún no llegaba. Pasó media hora y empezamos a cenar, hasta que llegó él excusándose de que no conseguía taxi, estaba con un pantalón negro, una camisa blanca que la tenía hacia afuera y algo sudado por el apuro. Al verlo allí parado con la camisa hacia afuera, su pantalón marcando el paquete y todo sudado me puso mal. Luego se acomodó la camisa y se sentó a mi lado. Me saludó de una palmada en la espalda diciendo: -¡Me da mucho gusto verte, campeón! Yo le sonreí, no pude decir nada.



Seguí comiendo y conversando con los demás. La cena había comenzado a las nueve de la noche y ya era pasada la medianoche. Algunos ya se habían retirado, el día siguiente era laboral y la mayoría tiene familia. Nos quedamos cuatro personas, entre ellos Ernesto. La mayoría había bebido, ya se les notaba los estragos del alcohol incluyendo al pana que me gusta. Al rato mi papá me dice que va a llevar al otro hombre que se había quedado con nosotros a su casa, Ernesto le dijo que no había problema, que mientras recogíamos y limpiábamos todo. Yo asentí con la cabeza y nos miramos fijamente a los ojos. Al quedarnos solos Ernesto dice: -¿Me esperas? Debo ir al baño-. Pero lo seguí, yo también tenía ganas. Ambos entramos al baño, mos desabrochamos el pantalón y nos pusimos a orinar. No me pude aguantar y me fije en su pene, quedé impresionado. Era largo, grueso y cabezón. Por lo menos 20 cms. tenía aquello. Ernesto se da cuenta que lo veo y mientras se sacudía su vergame me dice riendo: -¿Qué pasa amigo? ¿Te gusta? No supe que decir, me dio vergüenza y me hice el loco… pero me agarró del brazo y me dijo:-Si te gusta, tócalo. ¡Dale! Sin pena, como si fuera el tuyo. No lo podía creer, tenía ese trozo en mis manos. Le estiraba el prepucio hacia atrás y hacia adelante haciendo que él se excitara, su pene comenzaba a crecer mientras él soltaba unos gemidos. De repente me frena y se saca del pantalón las bolas, bien gordas, enormes y peludas.



 Lo seguí pajeando otro rato, la cabeza era roja. Me volvió a frenar y me dijo: -Chúpalo, bien rico. Este guebo por hoy es solo tuyo. Al oír eso se me erizó el cuerpo. Me arrodillé y comencé a saborear aquel pene grueso, empecé por la puntita hasta meterme la cabeza entera en mi boca, luego seguí y seguí. Él me embestía tan fuerte que sus bolas me golpeaban en el cuello. Le pasaba la lengua por toda la verga, le lamía el frenillo, el glande entero, luego el tronco y hasta las bolas que no me cabíabn en la boca. Mientras yo mamaba, él me iba dilatando el culo con sus dedos. Me gritaba:-Mmm, ¡que bien que lo mamas carjito!
Primero me metió un dedo, luego dos y tres. Estando los dos completamente excitados y desnudos, me puso en cuatro y apoyó su pene en mi culo, de a poco sentía como ese enorme glande se iba entrando en mi culo aún cerradito. Al principio me dolía un poco y costaba entrar, pero luego de varios intentos pudo penetrarme por completo. Nuestros gemidos nos ponían salvajes. Me cogía más y más fuerte. Su cuerpo sudado contra el mío me ponía me excitaba más. Me daba Fuertes nalgadas mientras me decía:- ¡Ah, sí! ¡Que culo más rico coño, va a ser solo mió!.
El sonido de sus bolas chocando con las mías me volvía loco.
Después de estar disfrutando un rato así, me montó en el lavamanos, que era amplio, mirando hacia el techo, poniendo mis piernas en sus hombros. Le pude ver la cara de satisfacción y admirar sus pectorales velludos. Lo único que se escuchaba aparte de los gemidos era el golpeteo de sus bolas contra mi culo.
Comenzó a masturbarme y se mordía su lengua mientras veía mi cara de excitación, la mezcla de dolor y placer al mismo tiempo lo ponía rudo. Hasta que dijo:-¡No aguanto más, voy a acabar…!
Sacó su verga de mi culo y me la puso en la boca, comencé a darle una última mamada. Al poco rato, Ernesto comenzó a soltar chorros de leche en mi boca y luego en mi cara. Trataba de tragarme ese lechero, no quería desperdiciar ni una sola gota. Mientras seguía botando todo eso, me daba cachetadas y eso me puso a mil. Él terminó de pajearme con sus manos.
Estuvimos un largo rato entrelazados, con nuestros cuerpos llenos de sudor y semen. Luego nos duchamos, nos vestimos y él se despidió con un fuerte abrazo. ¡Te veo la próxima reunión, campeón!.



Y nos vimos en las próximas reuniones y cuando su esposa no estaba y su hijo tampoco.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

PECADO CAPITAL 5. Lujuria


Aprisionado hasta el fondo, Trinidad sentía como el pene de Asuán crecía dentro de su boca al punto  que ya no le cabía por lo grueso y largo. Tuvo una fuerte arcada, se retiró y se incorporó en el asiento.

–¿Viste como engaña este guevo? Estabas pensando que tenía un pipisito ¿no?, ahora  vas a sentir por ese culito que tan grande es–No vale, esta negra es aguantaora, acuérdate que nos contaron que se la tiraron todos en una cárcel–hablaba Cairo.



–Quítate el pantalón y pónme el condón pa reventarte el orto–Trinidad se desnudó y colocó con dificultad el preservative pues tuvo que estiaralo bien para que entrara. Se se sentó encima de Asuán, tomó el pene grueso y de un tamaño más allá de los 20 centímetros. Cairo aceleró por la autopista que estaba en esos momentos solitaria.

El muchacho guió el pene hacia su ano y antes de que pudiera llevar el control, Asuán tomó su pene y lo introdujo empujando a Trinidad hacia abajo.



–AAAAAUUUUU ya vaaa despacio–se quejaba Trinidad–Aguanta golfa que ya va a entrar todito– y volvió a empujar hasta introducirlo complete. –Ahora muévete perrita que yo estoy cansado, sácame la leche–. Cairo iba moviendo el volante de un lado a otro bruscamente para que Trinidad se moviera  y tratara de tener equilibrio. Trinidad se movía de arriba a abajo aguantando el dolor tanto por el pene como por sus prótesis. Cairo frenaba la camioneta de repente y de golpe sólo para ver como el muchacho se sujetaba y aguantaba el dolor por el movimiento. –Bájate que me cansé– Trinidad no le hizo caso y siguió moviendose hasta que Asuán le dió una fuerte cachetada. –Te dije que te bajaras coño– se levantó y se puso a un lado. –Quítame el condón y mama–. A Trinidad solo le cabía parte del pene en su boca, algo que Asuán no le hizo mucha gracia y empujó su cabeza hacia abajo. –Métetelo todo carajo, todo–Le aprisionó la cabeza con las  dos manos y se corrió en su boca.

Seis abundantes chorros de semen inundaron la boca del muchacho que no tuvo más remedio que tragar para no ahogarse.

–Llegamos, acomódense–dijo Cairo. –Te gusto esta verga negrito, eres bien putica, deja que te coja en una cama para que veas lo que es dolor–. Trinidad se le acercó a darle un beso en la boca y Asuán le lanzó otra cachetada. –Epa no te equivoques, yo no beso y menos con esa boca llena de leche–. Se bajaron de la camioneta rumbo al hotel.



***

Coro se fue muy temprano al apartamento de Tabay sabiendo que él llegaría un rato después luego de su viaje al interior. Eran las 6:30am. Fue al cuarto, se puso frente al espejo y empezó a ver su cuerpo totalmente velludo, tocó su barba, se tocó el pene, metió su mano entre las nalgas. Tomó unas medias de nylon y se las colocó, se puso un hilo dental de encaje rojo y se abrochó unos ligueros. Sacó de su maletín un  pitalabios carmín y comenzó a colocárselo.



Escuchó cuando empezaron a abrir la reja y se puso debajo del marco de la puerta de la habitación. Se escuchó la puerta abrir y a los pocos segundos cerrar, esperó y luego dijo: –Ven mi amor, aquí está tu perra para que te la cojas como te gusta–



–Señor Tabay ¿es usted? AAAAAAAAAAAAHHHHH señor Corooooo, ¿qué haces usted aquí? Coro se tapó con su mano el pene. –¡Cooooño Bolivia! No sabía que trabajabas aquí también– entró al cuarto y se puso una bata. –Qué vergüenza señor, me hubiera dicho que venía y vengo más tarde...¿y por qué está vestido  asi y su boca...pintada?  “este es maricón ¿y el señor Tabay también?“ pensaba Bolivia, mientras intentaba no ver a Coro a la cara. –Nada, nada, usted ocúpese de limpiar yo espero a Tabay en el cuarto.

 Volvió a escucharse el sonido de llaves. Era Tabay. –Buenos días Bolivia, ¿cómo está?–Bien doctor, llegué hace un rato...mire...en su cuarto lo espera alguien–¿Quién?–vaya vaya, véalo usted...mire doctor ¿luego puedo hablar con usted? Es algo personal–Si, si luego, póngase a trabajar, ya vengo.



–WAAAAO que rico ¿tú qué haces aquí mi oso?...uuuuf te voy a romper esas medias y partirte el culo–Fue al armario sacó un dildo, lubricante y un látigo con tiras de cuero. Le dio una patada a la puerta para cerrarla lo que hizo que Bolivia brincara del susto, comenzó a quitarse la ropa y sonó el primer latigazo que le dio en las nalgas –AAHHH– gritó Coro. Bolivia se acercó a la puerta para escuchar.



Ya desnudo, volvió a darle otro latigazo pero esta vez en los testiculos y el pene lo que hizo que Coro se estremeciera del dolor –Eh EH EH no te muevas, aguanta. “Estos dos son unos pervertidos“ pensaba Bolivia mientras tenía la oreja pegada a la puerta.

Tomó el lubricante y embadurnó el ano para luego comenzar a introducir el dildo. Volvió a darle latigazos, uno y otro y otro mientras empujaba y sacaba el dildo del ano. –¿TE GUSTA PERRA? ¿TE GUSTA? HABLA–le gritaba Tabay–SI, SIGUE, PÉGAME, DAME MÁS DURO–ahora gritaba Coro. Sin ninguna delicadeza Tabay seguía penetrando a Coro con el dildo mientras los latigazos iban y venían; por la espalda, los testículos y las nalgas.



Bolivia tenía la mano en la boca sin dar crédito a lo que escuchaba e imaginandose lo que pasaba adentro. –BOLIVIA AJÉJATE DE LA PUERTA Y PONTE A LIMPIAR– gritó Tabay cuando vio la sombra debajo de la puerta. Bolivia se alejó pero a los minutos regresó. Retiró el dido y se montó en la cama para ahora penetrarlo con su pene.  Con una mano lo agarró del cabello y con la otra le daba latigazos por el costado. Soltó el látigo y lo agarró de la barba con todas las fuerzas que pudo. –¿Quieres que me pongs más salvaje?–Si–ponte boca arriba y agarráte las piernas– Lo que vibo fue un latigazo fuerte en la entrepierna que enrrojeció de una vez la piel del pene y un grito agudo de Coro. Bolivia abrió con cuidado la puerta dejándola apenas abierta y comenzó a ver.



Volvió a penetrarlo y se echó encima de él para besarlo. Con los labios juntos, Tabay aprovechó para morder los de Coro hasta hacerlo sangrar, le escupió la sangre que le cayó en su boca y le pellizcó con todas sus fuerzas las tetillas. Tomó el látigo y le dio en la cara. Bolivia soltó la escoba y esta hizo un ruido seco en el piso. Tabay no le hizo caso. Se bajó de la cama, le dijo a Coro que se arrodillara –Mama, perra. Bolivia entra para que veas como se mama guevo y se lo hagas a tu marido–Bolivia cerró la puerta y se fue a la cocina.



 Cuando estuvo a punto de acabar, retiró su pene y comenzó a masturbarse y darle cachetadas a Coro –¿QUIERES LECHA PUTA AH, QUIERES LECHE? ABRE ESA BOCA– una, dos, tres, cuatro cachetadas y derramó el semen en la cara y barba. Soltó un grito y de nuevo otra cachetada. Se ducharon, tuvieron sexo nuevamente. Se vistireron, Tabay se puso un mono sin interior ni franela. Coro se fue a su casa.


–¿De qué querías hablarme Bolivia?– “Usted es un enfermo“ pensaba Bolivia, mientras le veía la entrepierna a su jefe, le tela del mono se pegaba a su miembro y lo marcaba.  –Ay doctor es uno de mis hijos, uno de los gemelos, que se fue de la casa...bueno se escapó del reclusorio y ahora no sé donde está y creo que se fue del país, no sé si a Colombia. no sé nada de mi Trinidad–¿Ah Caramba....tu hijo se llama Trinidad?