jueves, 14 de enero de 2016

MALAS INFLUENCIAS. Cayendo.


Luego de dormir por 4 horas después de haber llegado del funeral, reviso mi celular y tengo 20 llamadas perdidas entre Abel y Humberto.
No quería llamarlos, quería olvidarme de todo. Busqué  en el bar de la casa y había un par de botellas de vodka, otro par de whisky y de ron. Tomé una de vodka, puse  música a todo volúmen, Amy Winehose, su disco Back to Black. Me tiré al sofá y abrí la botella. Cuando llevaba la mitad del vodka busco los dos celulares, sonaba Love is a Losing Game.



Tengo un mensaje de Jack, el maldito Jack. <Espero que te encuentres bien , avísame si necesitas algo> Necsitaba desaparecer del planeta, por lo menos hoy. Entro al Grindr.

 Un chico de 24 años. Su foto son sus nalgas, no me importa su rostro me importa su sexo, a está a metros de mi y le doy mis coordenadas, vive a 2 edificios del mío. Lo espero con la puerta y la reja abierta. Suena por tercera vez Rehab.



Media hora después, aparece el muchacho, yo estoy en interiores sentado en el sofá fumando y bebiendo. Ve la puerta abierta y entra, le digo que la cierre y le hago un gesto con la mano para que se acerque. –Ponte a mamar que quiero verte –Le digo, se agacha y me saca el guevo del interior y comienza a lamerlo, le ofrezco vodak y me acepta un trago de la botella. Sonó mi celular y sin ver quien es, contesto.

–<<Aló>>

–<<Hola François cómo estás?>>

–<<¿Quién es?>>

–<<Tomás coño, ¿no me tienes registardo?>>

–<<Ah hola, no vi, ¿que quieres?>> -Ya estaba borracho y si querer hablar.

–<<Tengo un problemón, necesito hablar contigo>>

–<<Todos tenemos problemas Tomás, yo tengo problemas, ¿te cuento los míos?

–<<En serio, quiero hablar contigo, pero en persona, ¿puedo ir a tu casa?>>

–<<Estoy ocupado, ahora mismo me están mamando el guevo y luego me lo voy a coger, hablamos en otro momento>>. –La verdad que fui muy duro con Tomás y  lo que me quería decir era algo importante.



Mientras mamaba el chamo me veía a los ojos. No podía metérselo todo a la boca pero estaba fajado.

–¿Quieres que te coja? –Movió la cabeza afirmando.

–¿Tienes el culo limpio? –De nuevo movió la cabeza. Se sacó el guevo y habló –Pero no tengo condón.

–Yo tampoco, ¿tienes problema con eso?

–Estoy sano

–Yo también pero en este momento no podemos demostrarlo, solo confiemos. Móntate.



Se sentó sobre mi y el solito se metió el guevo lentamente, mientras yo, seguía bebiendo y fumando. Dejé que él se encargara de la situación. Amy ya me tenía aturdido, pero lo prensado que tenía el guevo dentro del culo de este pana no entendía nada de la música. El carajito se movía subieno y bajando, gemía, me agarraba las bolas. Se acercaba a mi y me besaba, mi aliento debía oler a rayos pero el chamo no le importaba. Lo detuve y le dije que se bajara, ya tenía un buen rato cabalgando.

–¿Te la quieres tragar?

–Si

–Abre la boca pues. –Se acercó y le inundé su garganta. El muchcacho se masturbó y luego se sentó a mi lado.

–Yo te he visto varias veces en la panadería. –Me dijo.

–Vístete y te vas.

–¿Coño ni una conversa podemos tener?

–Mi pana, estoy borracho pal coño y hoy no tuve un buen día, quería echar un polvo y aparaciste, ahora vete.

El carajo se fue arrecho cerrando la puerta de un golpe. Apagué la música, me terminé lo que quedaba en la botella y me fui a mi cuarto.

Le respondí a Jack.

–<No necesito nada, lo que quiero es que desaparezcas, desde que me persigues nada funciona bien> -Lo envié y cerré los ojos, la habitación me daba vueltas, lo que se me vino a la mente eran los muertos con los que he tenido que lidiar en estas semanas.

Se aparecían en mi cabeza, el abogado y su esposa, el negro que Eduardo mató, este cayendo al suelo desde su moto, la cabeza de Susana en esa caja y lo más sobrenatural, la muerte de Sergio, una muerte tan irreal como absurda. Me estaba volviendo loco todo eso.

Llegó la respuesta del maldito Jack.



<Sin mi las cosas hubiesen salido peor> -Volví a cerrar los ojos y comencé a imaginarme como sería Jack: Más alto que yo, musculoso, con una cara de asesino que da miedo, blanco, cabello castaño y una frialdad en sus ojos capaz de matar a su madre si es necesario. Sólo imaginarmelo se me ponía duro y me masturbé imaginando a ese asesino sodomisándome. Acabé.



15 minutos después le mando un mensaje a mi mamá para que se conecte a Skype. Cuando estamos en línea, luego de saludarme  y mandarme besos y bendiciones me dice que tengo un mal aspecto, que me duchara. Le dije que estaba borracho y comencé a llorar.

–Te extraño mamá, necesito que estés aquí.

–Ay mi amor, ¿te pasó algo? Dime ¿por qué lloras? algo muy grrave está pasando para que tú estés así.

–Me pasa de todo mamá. ¿Puedes venir a Caracas?

Le conté a grandes rasgos lo que había  pasado y me dijo que mañana estaría en Caracas.



Cerré Skype y fui directo al baño a vomitar, luego de ahí no supe de mi hasta el día siguiente.

miércoles, 13 de enero de 2016

MALAS INFLUENCIAS. Funeraria con entierro.


El día que recibí la cabeza de Susana en mi casa, me fui a casa de los gemelos, iba en el carro mareado. Al llegar al edificio volví a vomitar.
Al llegar al apartamento estaba pálido, me recibió Abel que se acostó conmigo en la cama de huéspedes, me quitó la ropa.

–¿Quieres algo? ¿Un analgésico, un té?

–Una manzanilla por fa -Le dije. Me quedé dormido un par de horas. Cuando desperté estaba Abel durmiendo al lado mio que cuando escuchó que me levanté se despertó.

–¿Estas bien? AAAAAAH –se estiró y bostezo- me quedé dormido.

–Si, ya me siento mejor. ¿Y tu hermano?

–Debe estar jugando en su cuarto. Seguimos solos, es raro que la tipa esta no haya llegado, seguro está tirando por fuera, como ahora no puede hacerlo aquí.

Está muerta Abel” -Lo dije en mi mente…



Un par de horas después llegaba Humberto.

–Hola chicos, hola François. ¿Susana está aquí?

–No papá, ella se fue una hora después que tú y no hemos sabido de ella.

–Le escribí en la mañana y al mediodía y me contestó, ahora le escribo y nada, no la llamé porque andaba ocupado.

–Seguro está con sus técnicos.

–Caíííín. -Le dije abriendo los ojos.

Humbero lo vio con cara de odio mientras llamaba por el celular a Susana.



–<¿Aló?>  -me sorprendí cuando ví que alguien contestó el teléfono.

–<¿Quién es?, por favor con Susana> -Humberto se puso pálido y cerró la llamada.



–François, acompáñame al maletero un momento por favor. Ustedes se quedan aquí, no se muevan.



Llegamos al maletero, yo comencé a sudar frío y me estaba mareando, cuando abrió el maletero cerré los ojos. Humberto encontró el cuerpo de Susana decapitado y la cabeza a un lado. Estaba desnuda y en su abdómen tenía escrita una frase:



“Así terminan los narcos cuando traicionan al cartel”





Tenía metidos unos dediles en la vagina, varios. Humberto se apoyó al carro con una mano en la boca, estaba llorando. Lo único que pude hacer fue abrazarlo. Se limpió la cara con su brazo.

–Tengo que llamar a mi abogado y ahí hacer el resto, cuando llegue. No me dejes solo François.

–Tranquilo, no me iré. El corazón me bombeaba a 1000 por segundo.

Recibí un mensaje del otro celular pero no lo vi hasta que llegó el abogado y estaban distraídos.



–<Tranquilo, Humberto no lo van a involucrar, el expediente de esta mujer está en la policía, ya tiene antecedentes gracias a mi. Jack>

–<¿Por qué haces esto y de gratis, no me conoces>

–<De gratis no, 250 mil verdes. Tu amigo me dijo lo mal que te la hizo pasar cuando estudiaban juntos y que lo comprendiste cuando se reencontraron, yo también sufrí en el colegio y te entiendo. No me cuesta nada ayudarte cuando mi pana del alma minutos antes de morir me pidió protegerte. Jack>



Ese mensaje no se si me tranquilizó o me puso peor, pero ya quería conocer a Jack.

–<Ya llegará el momento> –Me escribió.



Una semana después estábamos en la funeraria. Los padres y hermano de Susana no podían creer que su hija era una narcotraficante del cartel del Sur. Hablaban con Humberto que tampoco daba crédito a eso, pero las investigaciones arrojaron esos detalles.

Los gemelos estaban entretenidos hablando con varios de sus compañeros del colegio.



El hermano de Susana se me acercó para preguntarme si era familia de Humberto o de los gemelos. Le aclaré que era el profesor de química de los muchachos. Sergio, el hermano de Susana tendría como 22 o 23 años, se parecía a su hermana así que era guapo, su camisa desabotonada delataba un pecho velludito, se le notaban unos brazos trabajados en el gym así que supuse que tendría buen cuerpo.

–Me disculpas, voy a caminar un poco,  voy a ver si visito la tumba de mis abuelos si  la consigo.



Comencé a caminar, me puse a pensar en lo que le pasó a Susana, fue exagerada la manera de morir, un secuestro o una sensatez de Humberto hubiese sido la mejor salida, pero bueno lo que pasó pasó. No sabía si decirle a Humberto la verdad, siendo como es, impulsivo y a veces correcto y con un abogado que es un zorro viejo, capaz termino yo preso.



Mientras seguía caminando vi a mi derecha al fondo bajo un árbol un hombre parado apoyado en el tronco, vestido de negro, cuando me pongo a detallar mejor que me detengo, alguien me asusta.

–¡Hola!.

–¡Coño! Me  asustaste, ¿qué más?

–¿Disculpa, conseguiste la tumba de tus abuelos?

Cuando volteé al árbol ya no estaba el hombre. –No, sigo en eso, ¿me acompañas?

Seguimos caminando, el cementerio estaba solo. Se puso a hablar de su hermana cosas que ni me interesaban y ni le pregunté.

–Tu hermana le montó cacho parejo a su esposo, no me la pongas tan buenesita.

–¿Y tú? Eres buenesito?

Aaaaay ya con eso que me dijo sabía que venía por sexo. Llegamos a un foso que me imagino que a alguien iban a enterrar en cualquier momento, habían unas palas y unos mecates olvidados ahí.

–La verdad no, soy bastante mal portado. Lánzate en ese hueco.

–No chico, ¿para qué?

–Te voy a coger eso es lo que quieres.

–Pero ahí no, ¿qué es eso?

Lo empujé y luego me lancé yo.

–Chamo noooo, aquí no podemos estar, esto me parece creepy

Creepy es lo te voy a meter. –Me bajé los pantalones y él se bajó los suyos y el interior. El chamo me vio el guevo –Verga esa vaina no me la vas a meter.

–Ay voltéate. –Me puse el condón, salivita y pa’ dentro. Lo tenía ensartado y con la cara pegada a la tierra que se estaba desmoronando aunque estaba algo húmeda.

–Ay ay, ay me duele, ay.

–Aguanta, que rico ese culo, apriétame el guevo anda.

–Ay, Ay, Ay, dale, dale.

Comenzó a lloviznar pero yo seguía dándole, la tierra se caía y pequeños hilos de agua caían al foso, yo seguía cogiéndome ese culo que estaba apretadito, le agarré el pecho y habían unos pectorales duros y le desabotoné la camisa, lo abracé por ahí y le di más duro.

–Ponte en 4. –Le dije

Ahí lo agarré por las caderas y más duro. Se desató el palo de agua, no me interesaba la lluvia, estaba disfrutándome ese culo, le abría las nalgas y veía ese hueco abierto y mi guevo ahí dando la talla.



Yo seguía dándole.  De pronto un relámpago que iluminó todo y luego un trueno que hasta la tierra tembló y caí en cuenta por donde nos llegaba el agua; tocaba mis bolas.

–Chamo esto se está llenando de agua, vamos a salir.

–Ya va, que no he terminado, quiero acabar. -Lo agarré por los hombros, el palo de agua no era normal, la lluvia caía como clavos y durísmo, otro relámpago y un trueno que ahora sí, Sergió se cagó.

–Vamos a salir de aquí,  vámonos.

–Déjame salir y te ayudo con el mecate ¿ok?. –El agua le llegaba a la cadera, me monté en sus hombros y de ahí me puse de pie, tuve que impulsarme para poder salir, me resbalé estando fuera del hueco pero me levanté y fui a buscar el mecate que estaba apartado, otro relámpago con su trueno, y el palo de agua seguía fortísimo, tomo el mecate y cuando me volteo un rayo alcanza el foso y le da a Sergio, la fuerza del rayo me tumba hacia atrás, me di un coñazo en el coxis  que me tuvo unos segundos en la grama, cuando me levanto y me acerco al foso, el cuerpo de Sergio flotaba, el rayo pegó en la hebilla de metal. Casi lo parte en dos, el agua tenía un color oscuro entre el marrón del a tierra y el rojo de la sangre. No podía dejar de verlo, estaba paralizado.



–¡Yo creo que mejor te vas de aquí antes que venga alguien y piense otra cosa!. -Era el hombre de negro que me gritaba pues la fuerza del agua no dejaba oir, Cuando volví a voltear ya no estaba.  –¿Será Jack? –Me dije pero comencé a correr hacia donde estaba la funeraria. Al llegar, la gente estaba resguardada bajo techo.



Todavía no había pasado el trauma de Susana y también vi como moría su hermano, estaba temblando del frio, en shock y justificando mi ausencia por una hora. Media hora después todo se despejó, como si ahí no hubiese caído un diluvio.

Se disponían a ir a enterrar el ataúd. Nadie se explicaba porqué no la incineraron pero bueno.

–¿Han visto a Sergio? Preguntaba el papá.



–Estabas con él, lo vi cuando te estaba siguiendo. ¿te lo tiraste? Eres un duro.

–Cállate, no hables, no digas nada, tu no viste nada, quédate como muerto.

Mientras esperábamos, vimos llegar 2 patrullas del CICPC, 5 minutos después se acercaba un encargado del cementerio a informarnos.



–Señor, hubo un siniestro en la parcela donde va su esposa.

–Explíquese.

–Encontraron un cuerpo dentro del foso, al parecer un rayo, está parcialmente quemado y seccionado.

Yo volví a temblar pero sentía un calor en todo mi cuerpo. Llegó uno de los policías.

–Señores el occiso se llama Sergio Urdaneta. -Me impactó la delicadeza con que manejó el tema el policía, la mamá de Susana se desmayó y yo estuve a punto, quería que el día terminara ya.



2 horas después ya estábamos  frente al foso, no podía dejar de verlo e imaginarme  a Sergio abajo y yo cogiéndomelo y luego el oportuno rayo. Cuando comenzó  a bajar el ataúd a mi me bajaban las lágrimas y arranqué a llorar, nadie –ni yo– entendían nada.



–Te lo tiraste y ahora está muerto, ¿por eso estás llorando?

–Abel, ahora no por favor.

–Ok, ok Caín se está cogiendo a un compañero del colegio en el baño, no me dejó quedarme.

–Ve a abrazar a tu papá que está desconsolado.



Aproveché que Abel se fue donde su papá y me fui a buscar mi carro. Ahí dentro volví a llorar, a los 10 minutos arranqué el carro y me fui a casa a dormir.

martes, 12 de enero de 2016

MALAS INFLUENCIAS. Me estoy encariñando.


Retomando el cuento de antes, seguí al guía de La Estancia que se dirigía al baño que está en la parte de atrás de la casa. Esperé unos segundos y entré, me puse a su lado en el urinario contiguo.
Me saco el guevo lentamente para que él me vea, y me vio. –Hola -Le dije –Hola

No podía perder tiempo pues los gemelos estaban solos. –Tú te conoces esto, tienes tiempo trabajando aquí, vamos a un sitio que quiero cogerte.

–Ahora no puedo, estoy trabajando.

–Si puedes, va a ser sólo un momento -mentira-. –Yo te sigo.



El muchacho se subió el cierre y me dijo que siguiera por la parte de atrás en el pasillo de las fotos de Chávez. Así hice. Abrió la puerta de vidrio que da a la galería principal que estaba cerrada porque montaban una nueva exposición pero ahora no había nadie. Volteé si no había nadie viendo y entré, el carajito cerró la puerta de nuevo.

–Vamos a un pequeño depósito, ahí no va a entrar nadie ahora si es que viene gente.

Entramos, era un pasillo angosto como de 4 metros de largo y a los lados estantes con materiales y latas de pintura, no había manera de acostarse. Se bajó el panatlón  y se agarró de los estantes. Hice lo mismo y me puse el condón, él se volteó y al verme el guevo parado abrió los ojos.

–Eso me va a doler dame despacito.

–Aguanta que no tengo mucho tiempo pa dilatarte, ponte flojito, además eres bien perrita, no te hagas.

Me eché bastante saliva en el guevo y luego le puse a él. Comencé a metérselo y no hacía más que quejarse y aferrarse al estante pero estaba ahí aguantando, iba empujando, empujando hasta que le entró –Ya te lo tragaste todo ¿ves que sí puedes?.

Ahí comencé a darle duro, con la agitadera se movían los estantes que tenía a los lados. Tenía unas nalgas blaaaancas y esponjosas que se movían con cada empujón que le daba que venía acompañado de un gemido. Empecé a darle duro. Las cosas pequeñas que estaban en los estantes se caían.

–No hagas ruido dame despacio

–Cállate y saca la mano de ahí –Ponía su mano en mi guevo para que no lo metiera todo. Le estaba reventando ese culo.  Con la fuerza que agarraba el estante, parecía que lo iba a doblar. De repente me pega un olor a mierda, me detengo y saco el guevo.

–Chamooo mira esto.

–Verga que pena, es que no estaba preparado.

–¿En serio? Quítame el condón y limpia esto. –Salió del cuartico y trajo unas toallitas húmedas que agradecí. Me limpió y me quitó el condón. –Sácame la leche con la boca

Lo puse a mamar como Dios manda, lo atragantaba, por cochino, le empujé el guevo hasta el fondo, le daban arcadas y los ojos llenos de lágrimas. Quería acabar. Le agarré la cabeza y empecé a cogérmelo por la boca. No me importaba si le gustaba o no. Cuando estuve a punto de venirme me detuve. -¿Te la tragas?

–Como pudo respondió no y le acabé en la boca. Se ahogó y escupió todo el semen.

–Coño, te dije que no, no me gusta eso.

–Disculpa que pena, no agaunté y me vine.



El carajito se arrechó y me fue a abrir la puerta. –Que no te vea nadie –me dijo.

Salí y me fui a buscar a los gemelos que estaban al finaaal del jardín haciendo ¿yoga? con unas personas pero fuera de la programación habitual.

–Chico, ¿qué hacen?

–Nos invitaron a hacer yoga, ven.

–Ya nos vamos.

–¿Dónde estabas? –preguntó Abel

–No preguntes.

–Estabas tirando. –Dejó la postura en la que estaba –una pierna y un brazo estirados– Se levantó.

–¿Por qué no me avisaste, yo quiero verte tirar y bueno que me cojan a mi.

Caín se levantó de Yoga pad que les prestaron –Verga Abel estás ladilla, deja al profe tranquilo, ya te cogieron hoy.

–Bueno vámonos, si, estás ladilla Abel, lo agarré por la cabeza y lo despeiné.

Los invité a merendar unas tortas con café con leche y de ahí nos fuimos a casa.



Al llegar al apartamento de los gemelos nos econtramos con la peor de las sorpresas

-para los gemelos– Había vuelto Susana.

–Hola chicos, estoy de vuelta. Como fui yo quien te contrató, estás despedido.

–Tu esposo me contrató para estar con los gemelos así que olvídalo. En eso bajó Humberto.

–Bueno ya veo que se enteraron que Susana volvió, está arrepentida me pidió disculpas y ahora les va a pedir disculpas a ustedes –Se refería a los gemelos–.

–Disculpen todo lo malo chicos, quiero empezar de cero con ustedes.

–Si esta mujer vuelve a esta casa yo me voy. –Dijo Caín, Abel volteó a verlo con cara de asombro y miedo.

–Tú no te vas a ningún lado Caín, ustedes se quedan conmigo y François los viene a visitar.

–Yo preferiría que no viniera más mi amor. -Dijo la zorra.

–Él va a venir las veces que quiera Susana, y punto.

–Yo me voy de aquí. –Caín se fue a su cuarto, Humberto lo intentó detener pero el muchacho se soltó.

–Déjalo Humberto -Le dije.

–Yo me voy con mi hermano.

–¿QUÉ COÑO DICEN? ¿ADONDE VAN A IR?

–A mi casa Humberto-Le dije muy serio.

–Tú sacas a mis hijos de aquí y te meto una demanda por secuestro François.

–Este pervertido lo que quiere es tener sexo con ellos, eso es un delito, son menores mi amor.

–Cállate Susana, no te metas en esto, vete al cuarto.

–Amor este hombre es un enfermo.

Humbero vio a Susana y ella entendió que debía callarse e irse al cuarto.



Los gemelos bajaron con una mochila cada uno.

–USTEDES NO SE VAN DE AQUÍ.

–Papá yo con esa zorra no voy a vivir, ya me la he calado 2 años y te va a hacer lo mismo que  antes. –Dijo Caín.

Abel estaba callado.

–Abel –Dijo Humberto –¿Tú te quieres ir de aquí?

–Yo me voy si se va mi hermano.

–Ustedes son menores de edad y están bajo mi responsabilidad.

Los gemelos se pusieron detrás de mi. Me tocaba dar la cara por ellos.

–Eso lo tenemos claro Humberto, pero tus hijos te están diciendo que no quieren vivir con esa mujer aquí y ya sabes lo que hizo y lo va a volver a hacer. Saca a esa mujer de tu vida, divórciate.

–Le voy a dar una oportunidad, merece una ¿no?

–Ok, estás en todo tu derecho, pero piensa en tus hijos antes de cometer una estupidez.

–No me digas lo que tengo que hacer, ya estoy bien grande y tú apenas comienzas a vivir.

–Tienes razón. Bueno chicos, no se pueden venir conmigo, tienen que quedarse.

–¿François estás loco? No nos dejes aquí con esta tipa –Me susurró Abel.

–No puedo hacer nada, ustedes son menores de edad y lo que dice su papá es cierto, sería un secuestro.



–Bueno Humberto me voy. Lo pasamos bien hoy, dile a tus hijos que te cuenten.

–¿Mañana vienes?

–Bueno, sí, si no hay problema.

–No hay ningun problema

Dejé a los gemelos. Caín con la arrechera reflejada en su rostro, Abel triste con ganas de irse conmigo.



Llegué a mi casa y revisé un mensaje que no había visto. Era de Humberto.

–<Lo sieto François, quiero rehacer mi vida con la mujer que amo, no sé si estoy haciendo lo correcto, pero estoy haciendo lo que quiero hacer. Gracias por cuidar a los niños>

–<Tranquilo Humberto, es tu vida, lo importante es que queriendo ser feliz tú le hagas daño a otros a tu familia, descansa, un beso>



Eran las dos de la mañana No podía dormir pensando en lo que había pasado y bueno también en la cagada de palo que me hicieron el día anterior. Recibí otro mensaje.

–<Debiste llevarnos a tu casa, mi papá no te iba a meter preso> -Era Abel.



En la mañana cuando abrí los ojos eran las 11, les escribí a los gemelos que iba a llegar tarde.

–<Te esperamos, estamos solos en casa, mi papá en el trabajo y la bruja no sabemos de ella>



Me meto a duchar, al salir  suena el celular, el otro celular. Entré en pánico.



–<Abre la puerta de tu apartamento, te dejé un regalo, Jack>



Me entró un escalofrío en el cuerpo, de repente el cuerpo se me heló, abrí la puerta y había una caja cuadrada de unos 30 cms de alto, la levanto, estaba medio pesada.  Cierro la puerta, cuando la abro vomité de una y tiré la caja al suelo.



Las manos me temblaban y le escribí a Jack.

–<Esto que hiciste ya es el colmo. No quiero que  te acerques a mi, ya esta vaina me está dando miedo>.

–<François, se me ordenó protegerte, te dije que lo haría sin tenerme cerca. Te he quitado un problema de encima. Cuida a los gemelos, te necesitan cerca. Deja todo como está, no toques nada, yo me encargo cuando te vayas de casa, Jack>



Como pude me vestí para irme, al pasar por la caja para salir no pude dejar de mirar la caja.

Los ojos de Susana estaban abiertos y vidriosos. Salí del apartamento. Me comenzó un fuerte dolor de cabeza.

lunes, 11 de enero de 2016

MALAS INFLUENCIAS. Gemelos al vapor.


Apenas se fue Humberto me fui al cuarto de los gemelos para despertarlos e irnos. Luego de escuchar la conversación con Susana no tenía ánimos de nada pero ya me había comprometido con los chamos.


Desayunamos unas arepas con huevos revueltos, jugo y café con leche para irnos con energía al lugar donde íbamos. Caín estaba contento pero Abel estaba emocionadísimo, parecía que se iba a estrenar en el sexo y ya lleva bastantes kilómetros recorridos.

Llegamos al sauna y la cara de los gemelos cambió al ver la entrada del lugar.



–Pero esto es una mierda.

–De eso se trata, un lugar asqueroso, inmundo donde ocurren toda clase de morbosidades y perversiones y en el peor lugar.

–Si tu lo dices.

–Les advierto que estén pendiente con quien se juntan aquí entran desde recogelatas, malandros, policías, guardias nacionales y amanecidos.

–Vaya, lo vamos a pasar bien

–Se los certifico que sí.



Entramos y la cosa empeoró a los ojos de los gemelos. Me tocó engrasarle la mano al encargado pues al verlos me dijo de una vez que menores de edad no podían entrar. El paseo me salió caro.

No pedimos cabina pues era casi lo mismo que cambiarnos afuera. Nos pusimos la pequeña toalla cada uno y entramos a los cuartos. Había gente a pesar de que eran las 8 de la mañana. 3 hombres maduros, un negro que lo tenía en la mira, unos tipos de mal aspecto y unas 4 loquitas ventiañeras.

–Entren pero los tengo vigilados. -Por otros recovecos había más gente.

El negro se fue a las duchas, yo me quité la toalla y fui hasta allá. Estaba duchándose dándome la espalda, tenía un culo de infarto; unas nalgas redondas grandes y duras. Se volteó. Un morcillón que a duras penas se veía no por lo pequeño sino por lo oscuro, aquello era una manguera de cisterna.

Me vio y me agarró por el brazo y me metió en la ducha.

–Mama. –Así sin más y bueno, me agaché. Aquello crecía en mi boca y parecía que no iba a detenerse y todavía tenía las santas bolas de empujarme la cabeza.

–Vamos al sauna, te quiero coger. -Me susurró.



Cuando entramos al sauna Abel tenía frente a él 3 tipos que se turnaba para mamarles el guevo, su hermano se lo cogía, la gente los rodeaba, me imagino por el morbo que da ver a unos gemelos tirando entre ellos.

Yo le dí un condón al negro pero no creo que le sirviera.

–Esto no me cabe. –Dijo. –Póntelo hasta donde te entre. –Bueno le llegó a la mitad y a duras penas.

–Ponte ahí y agáchate. El negro me apoyó el guevo entre mis nalgas.

–¿Lo quieres todo adentro?

–¿Tú que crees? –El negro me abrió esas nalgas y empezó a empujar, empujar, empujar y zuas el culo se abrió y entró aquella anaconda. Ese negro me agarró de las caderas y como si no fuera suficiente las dimensiones de su guevo arremetía contra mi intentando sacármelo por la boca y así estuvo unos minutos.

Se me acercó Abel. –Te están dando duro ¿no? –me dio un beso en la boca, yo estaba aguantando el dolor.

El negro sacó el guevo y salió sin el condón. SE ME QUEDÓ EL CONDON ADENTRO.  Me fui de ahí al baño a ver como me sacaba el látex del culo. Al salir fui al locker, no sé por qué pero quería revisar el celular.

Tenía un mensaje.



–<Te estás metiendo en un peo con esos carajitos metidos en ese sauna, SAL YA DE AHÍ, viene gente de la alcaldía a hacer una fiscalización, vete  ya. Jack>> Guardé el celular y fui a buscar a los chamos.



Cuando estoy llegando al sauna de nuevo oigo unos fuertes gemidos, por mi paso hay gente teniendo sexo oral, entro y veo a Abel que lo tiene el negro pegado a la pared y dándole duro. Eso me dio un morbo, el pobre tenía una cara y no podíía moverse. Caín se estaba cogiendo a una de las loquitas que también chillaba, parecía una niña, otro le tocaba el culo con ganas de cogérselo pero este no le paraba bola.

Me acerco a Abel para decirle que nos tenemos que ir. El negro me quita la mano del brazo del chamo.

–DEJA LA VAINA, ESTE CULO ES MIO Y NO HE TERMINADO SAL PA’LLA

–Mi pana, él vino conmigo y nos tenemos que ir. ABEL termina ahí. Vamos Abel

–Que te dije que no mamaguevo, no quisite que te siguiera cogiendo jódete, pero no me jodas la culiá. –El negro le estaba dando con todas sus ganas a Abel que no hacía más que gemir pero le gustaba. Me tocó esperar que el negro acabara. Retiró el guevo del culo de Abel que parecía que le hubiesen metido un bate, no terminaba de salir. El negro le acabó en las nalgas. Así mismo lo halé y junto a Caín salimos de ahí.



–Pero ¿qué pasó? Yo queria seguir?

–Yo también -Dijo Caín.

–Tenemos que irnos, me dieron el pitazo de que vienen a fiscalizar el sitio.

Nos vestimos rápido y al ir hacia la puerta entraban 2 tipos vestidos de rojo. Se me pusieron las bolas, los riñones y los pulmones de corbata.

–Vamos a salir como si nada, vengan.

Al pasar al lado de ellos nos vieron.

–¿Y estos dos? Son menores, su identificación.

–Saquen las cédulas. -Les dije para ganar tiempo y pensar, pero en eso entra un hombre todo vestido de negro con la cara tapada le da dos cachazos a ambos funcionarios y los tumba al piso.

–Salgan y se van de aquí corriendo. Yo me encargo de estos. Tú no has visto nada guevón. –Le dijo el encapuchado al encargado.



El cuerpo me temblaba, tomamos el metro hasta la plaza Altamira. Los gemelos me preguntaron que había pasado, quien era ese tipo que entró y nos sacó. Les dije que no sabía nada –Un ángel guardián– les dije –Ay mariquito –me dijo Caín –Tú conoces a ese tipo  marico. Cuéntanos.

–Anda sí cuéntanos, tienes un superhéroe que te proteje y se oculta tras esa ropa.

–Tú si eres parcha hermanito.



Les conté la historia desde la boda. Abel estaba impactado y emocionado con el enmascarado.

–¿Te lo tiraste?

–Ni siquiera lo conozco, sólo sé que se llama Jack o por lo menos firma así.

–Ay que emoción eso, si te lo tiras me avisas y me llevas yo quiero que me coja un superhéroe.

–Abel no seas tan marica, que coño de superhéroe ¿no escuchaste que es un sicario? Mosca profe y te joden, esa gente es peligrosa, de verdad que no me gustaría que te pasara algo, eres demasiado pana.

–Si François, mejor que te cuides, pero si te lo tiras me dices. -Me susurró Abel.



–Chicos, su papá me dijo que me fuera a vivir con ustedes.

Abel empezó a brincar en el carro de la emoción, Caín me puso una mano en el hombro y me sacudió. –Qué fino profeee.

–Bueno hay un detalle, pero no quiero que digan nada. Su papá va a hablar con Susana y creo que va a volver a casa.

–¿¿¿QUÉÉÉ??? Mi papá se le tostó el cerebro. Esa tipa no va a entrar a la casa, sino nos vamos

–Bueno, cálmense que todavía no sabemos que va a pasar, él se retractó con lo que me dijo así que de momento no me mudo.

–Coño nooooo François, que ladilla, te quedas en casa igual, esté la puta esa o no.

–Esta tipa no va a vivir con nosotros otra vez Abel deja de decir estupideces.



Nos fuimos a almorzar a un restaurante y luego a LA ESTANCIA, este par no conocía ese lugar tan hermoso. Abel estaba fascinado, Caín se acostó de una en la grama al ver que había gente haciéndolo.

–Dejen que los lleve a la Hacienda La Trinidad y a los jardines Ecológicos Topotepuy. -Dije eso y ya se habían ido lejos de mi.



Yo me fui tras un guía que le tengo ganas desde hace tiempo.