miércoles, 16 de marzo de 2016

MALAS INFLUENCIAS. Entre Tomás y Henrique me hacen la vida miserable.


Lo que había pasado con Jack aquella tarde luego de la tragedia en el supermercado me ha dejó mal. Primero aquella imagen de la gente muerta en ese local no se me borraba. Desde aquella fatídica boda no hay otra cosa en mi vida que eso, aparte del sexo, pero al llegar a esa posada, que nunca me quedó claro de quien era ese lugar, se me olvidó todo, tener a Jack tan cerca y dentro de mi me movió todo por dentro, ahora estoy más confundido, más intrigado y ¿más enamorado?.


Salí de las clases de inglés y recibo una llamada. Era David.

–¿David? ¿Que David es este?

–<<Aló>>

–<<Hola François, ¿cómo estás?, es David, ¿te acuerdas?

–<<<Mmmm no, discúlpame, no recuerdo>>

–<<El paramédico>>

El paramédico, el transexual, me lo cogí por el culo y por la cuca, Dios ya sí se quien es <<Hoooolaaa ¿que más?  Tanto tiempo chico, chica, chico>>

–<<Jajaja chico, te llamaba para ver cuando nos vemos y repetimos>>

–<<Bueno, cuando quieras nos vemos, tenemos que cuadrar>>

–<< Luego te aviso y te digo cuando nos vemos, te dejo que tengo trabajo>>

–<<Dale, un abrazo>>



Quedé sorprendido por la llamada y cuando no la había digerido me llama Tomás. Quería hablar conmigo de lo que pasó la otra vez con Alberto. Le dije para vernos en una cafetería.



–Yo no estaba de acuerdo con ese trío, se lo dije a Alberto. Yo me olía algo, él quería el trio pero para estar contigo y tú lo secundaste.

–Pero me llamaste tú para hacer el trio Tomás, ustedes son la pareja o lo que sean, yo era el eslabon, coño si el pana se encaprichó conmigo bueno, eso era algo que podía ocurrir, a lo mejor tú te enfrascabas conmigo y dejabas a Alberto por fuera.

–Yo no quiero nada contigo ya. Tú eres demasiado puta para una relación, además que no quieres. Pero encima te quieres tirar a mi novio.

-No me lo quiero tirar, me lo tiré y te lo dije que no era la persona adecuada y volviste con él porque te pidio disculpas por lo que hizo. A mi no me eches la culpa de que Alberto quería conmigo.

–Debiste frenarte.

–Le estás diciendo a François Gota Puyol que se frene cuando está en pleno sexo. Todavía no me conoces Tomás.

–Búrlate.

–No me estoy burlando. Pero que bueno que pasó lo del trio a ver si te das cuenta del tipito que es Alberto, ya me quedó claro que arrepentido no estaba. Te engatusó y caíste como un guevón.

–Pero tú eres mi amigo, debiste  negarte al trio.

–Ay mira Tomás, no me vengas con eso ahora, ¿qué me vas a decir que eso era una concha de mango a ver si yo caía? Por favor, asume tu error y ya y no me jodas. Saca a ese imbécil de tu vida y búscate a un carajo que te respete y te quiera.

–¿Quién? Con esto que tengo nadie se me quiere acercar.

–Si te pones así de negativo por supuesto. Quien quita a lo mejor conoces a alguien que está en las mismas condiciones que tú y viven felices.

–¿2 enfermos?

Hubo una pausa, me tomé dos sorbos de café y le hablé.

–Necesitas ayuda Tomás y ya. No puede ser que estés así, porque te rechacen 4 , 5 tipos no quiere decir que no vas a tener novio jamás en la vida.

–Tú lo dices fácil porque estás sano, ojalá no te peguen el vih pero siendo como eres quien sabe..

–No te doy un coñazo porque eres mi amigo, pero te mereces que te caiga a golpes. Anda al sauna y que te cojan ahí a ver si se te quita la mariquera.

–Tú todo lo resuelves con sexo.

–Métete a cura entonces y azótate por haber permitido que alguien te contagiara el vih.  Depende de ti asumir esa actitud que tienes o vivir la vida tan normal como cualquiera. Me voy porque sigues tan cerrado como siempre. Chao.



Busqué a los gemelos por el colegio y nos fuimos al apartamento, tenía días sin verlos y sin ir a su casa. Al llegar nos esperaba Henrique.



–Menos mal que hoy viniste, tengo que hablar contigo.. –me dijo Henrique.

–¿Sobre qué?

–Los gemelos y tú.

–Vamos al estudio y conversamos.

–No, prefiero aquí

Vi a Abel y esquivó mi mirada, busqué a Caín y encogió los hombros, sospechaba de que se trataba.

Me soltó toda una clase de moralidad de cómo se me ocurría haber tenido sexo con unos menores de edad y hermanos, cuál es el ejemplo que les estoy dando y su padre.

–Mira Henrique, el que me debería decir eso es Humberto y no lo ha hecho. Tus sobrinos a pesar de tener 16 años son más maduros y conscientes sobre el tema sexual que tú. ¿Qué ellos tienen relaciones entre ellos? Sí, las tienen, no sé si lo sabías. Muchos alguna vez lo han hecho con primos o un tío y a veces no pasa de ahí.

Los gemelos siguen en eso, pero no son ningunos enfermos, no estan pensando solo en eso y dejan de hacer sus cosas, ellos estudian, tienen actividades fuera del colegio y en ambas son excelentes y sus calificaciones son buenas.

–Pero llegaste tú y les alimentaste ese morbo y quien sabe si le estás metiendo ideas en la cabeza de tener sexo con su papá.

–Esas cosas retorcidas las estás pensando tú, porque a lo mejor te ha pasado por la cabeza tirarte a tu hermano. Tú te la das de que el sexo no te importa pero si, debes ser un enfermo. –Bajó la mirada y volvió a hablar.

–Estamos hablando de mis sobrinos.

–Que también quisieras que te cogieran.

–Tu mente retorcida va a hacer que acabes en la cárcel, te has acostado con toda esta familia.

–¿Me vas a meter preso tú? Sí, me los he tirado a todos y la única queja que tengo eres tú, porque eres bien malacama.



Se me acercó y me habló tan cerca de mi cara que susurró.

–No te metas conmigo que no sabes quien soy yo.

–Claro que lo sé y ten cuidado si metes en algún problema a tu hermano y por rebote a los gemelos porque yo mismo te mato a coñazos.

–Tú no sabes nada de mi.

–Sé más de ti de lo que imaginas, no me hagas hablar.

–Tío, hablas y no sabemos quien eres, por lo menos yo no conocía esta parte de ti. –Hablaba Caín.

–Yo sólo les digo algo, mientras yo esté en esta casa las cosas van a ir derechas.

–Van  a ir como han ido hasta ahora, a menos que Humberto cambie las reglas del juego.



Me fui a mi cuarto y le escribí a Jack.

–<Hola, ¿cómo estás? Creo que hoy la cagué. El hermano de Humberto me amenazó y casi le suelto que sé lo que hace>.

–<Tranquilo, él es un cagón a la hora de la chiquita, es un buen negociante y estafador pero cuando se pone la cosa color de hormiga se esconde>

–< No dejo de pensar en ti Jack, llevo días recreando esa tarde en la posada, lo recuedo y se me para>

–< No sé de que me hablas>

Leí esa frase y se me heló la sangre.

–<Tu me estás jodiendo. Jack estuve contigo en Boca de Uchire pasamos la noche juntos, me rescataste del supermercado saqueado. No me puedes decir ahora que no sabes de que te estoy hablando>

–<Ahora no puedo hablar, estoy ocupado, quédate tranquilo con lo de Henrique ese hombre es inofensivo.>

–<Marico, o sea no me vas a dejar con esta incertidumbre, luego de lanzarme esa bomba>

15 minutos después respondió.

–<Estoy ocupado>

martes, 15 de marzo de 2016

MALAS INFLUENCIAS. ¿Quién coño es Jack?.


Se escuchó un disparo. Todo quedó en silencio. La bala impactó en la puerta y pegó en la pared del baño. El corazón me palpitaba a gran velocidad, extrañamente seguía con el guevo parado.
–Si sobrevivimos a esto, vamos a celebrarlo. –me susurró Rafael mientras volvía a ponerse en 4. Lo penetré, el cuerpo me temblaba pero comencé a embestirlo, su cabeza golpeaba en la pared y yo le daba duro. Él se abría las nalgas. Estábamos sudando, el sonido de mi cuerpo golpeando el suyo se intensificaba con la humedad de la piel. Comenzó a gemir.

–Sigue coño, que rico, que rico ese guevo, dale. –Lo tiré al piso y me lo cogí acostado boca abajo. Cada centímetro de mi guevo lo sintió dentro de él en esa posición. Intentaba aferrarse a las cerámicas de la pared, el dolor y el placer lo estaban volviendo loco.



Mientras seguía cogiéndolo se escuchaba a alguien caminando entre los restos en el piso, se escuchaba que rodaban cosas. Hasta que escuché mi nombre a lo lejos.

–François, François, ¿dónde estás François?.

–Chamo alguien dice tu nombre allá afuera. -Hablaba en voz baja Rafael. Nos vestimos y nos quedamos escuchando. Se escuchaban muebles rodarse, suponíamos que eran los anaqueles, sonaba metálico.

–FRANÇOIS, FRANÇOIS.

–¿Salimos? –Me dijo Rafael. Por un momento pensé que podría ser jack, ¿pero cómo?, bueno, él está en todos lados, puede ser él.

–Vamos a salir, pero sin hacer ruido. –Abrimos la puerta despacio. Imposible, la bisagras chirriaban, en eso escuchamos a la persona que se regresaba corriendo, abrimos la puerta completa y lo que había allí parecía una zona de guerra.

Estantes en el suelo, mercancia esparcida por el piso, personas al parecer muertas. Dedujimos que la persona que estaba al lado de la puerta con un tiro en la cabeza era la que quería entrar. Ambos nos asustamos hasta que del pasillo apareció un hombre vestido de negro y un pasamontaña.

–Mosca con ese tipo, nos va a matar. –Mientras Rafael decía eso yo corrí hacia Jack y lo abracé.

–Coño, estas vivo carajo. ¡Me metiste un susto enorme! . –Me solté del abrazo y lo besé. Jack puso sus manos en mis mejillas y respondió al beso.



–Mi pana, muy romántico el beso y que bonito que te rescate el novio, pero hay que salir de aquí. Mientras Jack me besaba abrió los ojos y apuntó con su arma a Rafael. Le disparó a los pies y luego lo apuntó en la cabeza. Rafael entendió que tenía que irse, pero antes se fue al baño a buscar las latas de leche. Jack me dejó a mitad del beso y fue tras Rafael.

–Deja eso ahí  y te arrancas sino quieres quedarte aquí con los otros muertos. –Le dijo mientras le clavó el arma en la nuca. Rafael tiró las latas y se fue del automercado, bueno lo que quedaba de él



Todo se quedó en silencio, la calle estaba sola, no pasaba gente, ni autos, nada, parecía una escena de The Walking Dead, daba miedo.

–¿Pero qué pasó aquí?

–La gente se volvió loca y más loca la Guardia Nacional que hizo disparos y gente que estaba armada dentro del local también disparó. Hay 8 muertos de los que vi. Saquearon los locales que están alrededor y los carros que estaban en la calle, todos les robaron algo, cauchos, baterías, reproductores.

–¿Cómo sabías que estaba aquí adentro?

–Nunca te vi salir y tu carro no se ha movido del estacionamiento. -Lo miré con cara de extrañesa. –Lo tengo monitoreado con GPS, deja de poner esa cara.

–Pero ¿por qué no hay gente ni policías?.

–Se les fue de las manos, allá afuera hay policías y Guardias muertos. En cualquier momento esto vuelve a estar minado de policias, hay que irnos de aquí.



Nos montamos en su moto y salimos de ahí sin rumbo, tan sin rumbo que sin darme cuenta estábamos en la autopista de Oriente. Llegamos a Boca de Uchire.

–¿Qué hacemos aquí?

–Te traje hasta aquí para sacarte de ese infierno que es Caracas.

–Ah, que bien ¿y nos vamos a quedar aquí en medio de la nada.

–Abrázate a mi, no hemos llegado. –Aceleró por una carretera recta como de 3 kilómetros, llegamos a una zona de varias posadas. Detuvo la moto en una de esas, parecía que no hubiese nadie ahí y efectivamente, estaba cerrada.

Jack abrió la puerta y entramos. El lugar estaba acomodado, no parecía abandonado.

–¿Aquí no hay gente?

–No, en temporada baja cierran por 15 días, cerraron ayer. Vamos a una habitación. Arriba.

Entramos en la habitación, estaba caliente y oscura, enciendo la luz y Jack la apaga.

–¿Por qué la  apagas, creo que hoy es un buen día para conocerte y saber quien eres.

–Yo te dije que pronto sabrás quien soy, pero hoy no es el día. Hoy es el día para hacerte el amor.

 Cerró la puerta y aquel cuarto quedó totalmente oscuro. Jack comenzó a desvestirme. Me quitó todo, pasó sus manos por mi cuerpo y yo me estremecí. Él se desnudó, tomó mis manos y las puso en su cara.

–Descúbreme. -Dijo. Esa palabra hizo que mi pene se levantara. Recorrí su rostro, notaba su barba de 2 días, raspaba, su cuello era grande y fuerte, los músculos los tenía desarrollados en esa zona, bajé a su pecho y me conseguí 2 piedras de pectorales, las recorrí y eran perfectas y más perfectas aún pues estaban cubiertas de vellos, muchos. Sus abdominales parecían labrados, sentí cada protuberancia, todavía habían vellos en esa zona. Seguí bajando y en su entrepierna toqué algo familiar, su pene era como el mio; largo, grueso, curvo a la izquierda y hacia arriba y prepucio. Me agaché y poco a poco lo fui metiendo en mi boca mientras mis manos recorrían sus bien trabajadas piernas que también tenían vellos, muchos.

De Jack solo escuchaba su respiración fuerte y al fondo, el romper de las olas. El calor nos envolvía. Nuestros cuerpos bañados en sudor resbalaban. Cuando toqué sus pies que eran enormes, se agachó y me alzó.



–Acuéstate en la cama boca arriba. –Sentí que se alejó y escuché el particular sonido del empaque del condón y luego el chillido del latex al estirarlo. Se lo colocó. Usó su saliva para lubricar el condón y mi culo, yo ayudé a lubricármelo y meter un par de dedos para dilatar, Lo que venía era grande.

–Despacio, lo tienes grande.

–Tranqulo, no voy a hacerte daño, lo que quiero es que disfrutes haciendo el amor conmigo. -Poco a poco fue introduciendo su guevo. Su rigidez era asombrosa, entró en mi suavemente pero sin pausa y una vez a dentro sus movimientos iban como el sonido del mar, suave, delicado, despacio. Era una sensación nueva para mi, cada vez que introducía completamente su pene recorría electricidad por mi cuerpo. Era la primera vez que hacía el amor de esa manera. Era amor lo que me hacia ese hombre, estaba entregado, estaba ahí para hacerme sentir bien, para que disfrutara cada segundo. Mientras sus caderas y pelvis se movían a buen ritmo, su boca y su lengua recorrían mi cuello, mi boca, mi pecho.

Levantó más mis piernas y las echó hacia mi cabeza, se montó sobre mí y sin cambiar el ritmo volvio a penetrarme hasta el fondo. Yo no aguanté y me vine sobre mi abdomen. Él se acercó a mi boca y me besó. Su lengua entró por completo. Sus brazos me aprisionaron y supe que él también se había corrido, dentro de mi.



Se acostó a mi lado, me tomó de la mano y así estuvo 10 minutos. Se levantó.

–Voy a ducharme en otro cuarto y voy a preparar algo de comer, pero tú no vas a salir de aquí, te quedas encerrado. –Se llevó la ropa y se puso el pasamnotaña.



A la hora regresa con la comida, luego de pasar la llave toca para que le abra.

–Ahora puedes encender la luz y el aire. –Me dijo, estaba con el pasamanotañas puesto. Había hecho 4 sanduches con todo y trajo 4 cervezas.



–Eso que hiciste hace un rato aquí en esta cama...¿qué significó?.

–Que yo no soy como los otros que te tiras, te desnudas, te los coges, te cogen y ya, se van. Lo mio es esto François, hacerte el amor, conmigo sólo vas a conseguir esto, no te voy a coger por satisfacer una necesidad.

–Me gusta escuchar eso. Tienes un cuerpo hermoso.

–Espero que no te lleves sólo eso, mi cuerpo, ve más allá y verás que te enamoras.

–Eso no es conmigo, pero lo que hicimos hace un rato no lo voy a olvidar, me encantó.

–Que bueno, yo también lo disfruté y te disfruté.

–¿Vamos a pasar la noche aquí?

–Así es y esta noche quiero hacerte el amor de nuevo.



Cuando iba a hablarle de su madre, se fue a recoger la cocina y lavar los platos,  cuando regresó calló mi boca con un beso y volvió a hacerme el amor. Nos quedamos dormidos luego de una hora de sexo.

Amaneció. Al abrir los ojos tenía la ventana abierta y todo el olor a mar entraba al cuarto y se me pegaba en la piel, sonreí y volteé a un lado y Jack no estaba. Revisé a ver si la puerta estaba cerrada y no, la abrí y lo busqué. No estaba, por ningún lado. Regresé al cuarto  y en la mesita de noche había una nota, una bolsa de papel y un jugo.



“Buenos días François, te dejo el desayuno y la ventana abierta para que disfrutes la vista mientras comes. Cuando estés listo llama a este número y pasarán a buscarte para llevarte a la puerta de tu casa. No tienes que pagar nada. Buen provecho.



P.D.  Ayer sacaste de mi a otra persona, más humana, más real, la que quiero ser contigo, espero me lo permitas cuando sea el momento”.



 Se me hizo un nudo en la garganta y un escalofrío recorrió mi columna. Desayuné sentado en la ventana viendo el mar. Al rato llamé al número. Cuadré la hora  y el hombre me buscó en punto. Como no sabía que hacer con el portón pues sencillamente cerré y me monté en la camioneta negra.



Un hombre negro, gordo, más que gordo, robusto y con cara de bravo, le di los buenos días y como si hubiese hablado con el aire.



–Me va a dejar en…

–Ya sé la dirección y sé donde lo voy a dejar. -Me cortó la inspiración.

–¿Usted conoce a Jack? Le pregunté para romper el hielo.

–No conozco a nadie con ese nombre.

–El que lo contrató.

–A mi me dieron la información  para que lo buscara  en la posada y llevarlo a su casa sano y salvo, no sé más nada.

–Entonces no sabe quien le avisó que viniera. –El hombre me agarró de la franela por el cuello y la retorció.

–Usted no haga preguntas, yo no tengo las respuestas, sólo lo llevo a su casa. No hable conmigo.



Decidí echarme a dormir.

lunes, 14 de marzo de 2016

MALAS INFLUENCIAS. Entre bachaqueros me vea.


Cité a la parejita en mi casa a las 3 de la tarde del domingo para la “terapia sexual”. Llegaron a las 3:15 de la tarde. Tomás se trajo como 4 cajas de condones, no sé que pensaría que ibamos a hacer, estaba impresionado no tanto porque trajo muchos sino de dónde los sacó que no se consiguen. Los que tengo me los traía mi madre de Panamá las veces que vino.


Los recibí en interiores y estaban como impactados. –¿Qué les pasa? Ya nos hemos visto desnudos, no veo porqué esas caras. -Entraron.



–¿Y vamos directo al grano? –Me dijo Tomás.

–Bueno, si quieres nos tomamos algo para conocernos y a ver si hay feeling. -Les dije irónicamente



Alberto me dio un beso en la boca para romper el hielo que habían hecho ambos, Tomás se acercó y empezó a tocarme el pecho, yo le agarré las nalgas. Se agachó y me bajó el interior y mientras,  Alberto me besaba y se desabrochaba el pantalón, Tomás comenzó a mamarme el guevo como sólo él sabe hacerlo. El carajo no se como hace pero se lo traga todo y con una comodidad que asombra. Alberto besa muy bien, ya se había quitado la ropa y se agachó para compartir mi guevo con su novio.

Yo desde arriba veía  a los dos como disfrutaban eso, de vez en cuando levantaban la mirada, unas caras de puta que al lado de la mía soy un querubín.



–Vamos al cuarto y me lo metes. -Me dijo Alberto. Tomás estaba incómodo pues claramente Alberto quería conmigo nada más.

Fuimos al cuarto y le di un condón. –Pónmelo si quieres que te coja. –Mientras me lo ponía, Tomás le mamaba el guevo a su novio, sin decirle nada se apartó y se montó en mi guevo, yo estaba acostado en la cama.



Tomás se acercó para volver a  mamarle el guevo a Alberto. Mientras él cabalgaba, no podía seguir en lo suyo pues el movimiento no lo dejaba.

–Toma, ponte  uno y te coges a Tomás y sigo cogiéndote. -Alberto se lo colocó, Tomás se puso a su lado y lo penetraron y yo detrás de Alberto. El trensito en pleno movimiento. El del medio estaba gozando de lo lindo. Los novios se besaban, yo dándole duro.



–Ven Tomás, ponte en 4. –Se puso en la cama y Alberto se quitó el condón y puso al novio a mamar, ahora nos besábamos Alberto y yo que se volvió a apartar de Tomás y se vino hacia mi.

–Cógeme. -Me dijo al oído. Lo puse en 4 y le di con todas mi ganas, Tomás se sentó en la cama a vernos, se masturbó y acabó. Agarré a Alberto por los hombros y me levanté de la cama para metérselo y que me sintiera cada vez que se lo metía completo. Lo hice acabar, me bañó la almohada de leche. Saqué mi guevo y el condón, le acabé en las nalgas. Se volteó y me besó, para luego mamarme el guevo.

Tomás se levantó de la cama y se fue al baño a ducharse. Alberto me paró el guevo de nuevo y me lo estaba mamando. Me puse otro condón y volví a cogérmelo. Cuando Tomás salía del baño yo volvía a acabar ahora en la espalda.



Se vistió a toda velocidad. –Yo me voy, quédense y disfruten la noche.

–Espera Tomás, ¿qué pasa? -Le dije.

–¿Me vas a preguntar que pasa? Me ignoraron, me ignoró mi supuesto novio.

–Deja la vaina Tomás es un juego. -Dijo Alberto que no se levantó de la cama. Tomás se fue molesto.



–¿Y tú no piensas ir a buscarlo, decirle algo? Normal, relajado.

–Ay no, ya hablé con él, hablamos, con los tríos a veces es así, uno se inclina por una persona.

–Mira Alberto, vístete y te vas, luego hablaré con Tomás.

–También es culpa tuya, te quedaste conmigo cogiéndome.

–Yo no tengo compromiso con ninguno, Tomás es mi amigo, pero tú no vas a ser novio de él, te lo aseguro.

–Tanta paja que hablé y le dije para que ahora todo lo mande al traste de nuevo.

-Recogió sus cosas y se fue también.



Ya me tocará a mi calmar las aguas con Tomás.



El lunes luego de las clases de inglés me fui al supermercado para comprar unas cosas y ver si habían productos regulados ya que me tocaba los lunes.

Luego de calarme una cola afuera ahora estaba adentro buscando leche en polvo y otros productos que necesitaba, iba por los pasillos, tranquilo viendo que llevarme. De repente empezó un movimiento interno, iban a sacar pañales. La gente que estaba dentro que ya habían adquirido leche no podían buscar pañales, tendrían que salir y hacer la cola de nuevo.

Comenzaron gritos desde adentro, salió la gente de seguridad, yo me quedé paralizado en el pasillo justo donde se ve desde allí las cajas. La gente arrecha formando peo intentando agarrar pañales, la gente de afuera al ver el alboroto comenzaron a entrar al local  en manada, aquello era un tsunami de gente que se llevaron a otros por el medio. Yo dejé el carrito ahí y me fui a la parte de atrás del local, la gente venía hacia mi. Me metí en el baño. 10 segundos pasaron y la puerta se abre y las bolas me llegaron al cuello.

Un chamo que cargaba 6 latas de leche fue a esconderse ahí. Era bello, ojos verdes, pelo castaño, blanco y una barba de 3 días.



–¿También estás escondido? -Me dijo. –Afuera una turba estaba saqueando el supermercado.

Se escuchaban gritos y cosas que se rompían; frascos, estanterías, vidrios.

–Si, la gente se me venía encima.

–Voy a cerrar la puerta con llave para que no entren aquí.

–Tenemos que salir de aquí.

–Si pero ahora no, nos van a matar, además estas leches me las quiero llevar.

–¿Eres buhonero? ¿bachaquero?

–Aja.

Me dijo que esa leche la vendía en 1.200 bolívares y el precio regulado es de 85, quedé impresionado. Me mostró 10 cédulas con las terminaciones de los números, o sea, el carajo bachaquea diario, y se forra de plata semanalmente.

–Ya va déjame mear. –Dijo eso y me entró un calor. Le hablé. –¿qué edad tienes?

–23 ¿y tu?

–30 – Los pelitos del guevo los tenía castaño claritos claritos y me puso enfermo, y aquel guevo blanquito.

–¿Te gusta? Si quieres me lo mamas jejeje.

–Déjame mear a mi ahora. –Afuera seguían los gritos y ruidos como arrastrando cosas.

Cuando me puse a mear el chamo me vio.

–Cooooño, estás armado carajo.

–¿Te gusta? Si quieres me lo mamas. -Se sonrió.

–¿Cómo te llamas?

–François ¿tu?

–Rafael. –Me extendió la mano y me haló hacia él dándome un beso en la boca. Aquella lengua me hizo un lavado. ¡Dios!. . De pronto empiezan a escucharse disparos, varios, muchos y empezaron los gritos. Rafael apagó la luz del baño. –No hagas ruido, allá afuera están saqueando.

Nos echamos en el piso y me siguió besando. –¿Qué quieres hacer? Porque a mi me gusta de todo. -Me dijo.

–A mi también.

–¿Quieres tirar en este baño?

–No podemos salir ahora, tenemos chance de hacer desastres -Los disparos seguían a lo lejos, dentro del local todavía había gente llevándose lo que quedaba.

 Nos quitamos la ropa y nos volvimos a besar hasta que bajó a mi guevo y comenzó a comérselo.

 Un fuerte golpe en la puerta nos sacó de la concentración. Nos quedamos quietos unos segundos. Veíamos por debajo de la puerta sombras que corrían de un lado a otro, Rafael siguió mamando.

–¿Tienes condón?

Me preguntó a mi que cargo condones en todos los bolsillos. –Si, en el bolsillo hay, pónmelo. –Me puso el condón y siguió mamando hasta dejarlo bien mojado.

No se veía nada, solo el reflejo que entraba por debajo de la puerta nos iluminaba, Rafael se puso en 4.



Volvieron a tocar la puerta, esta vez tocaban a ver si había alguien y le dieron al pomo varias veces. Nos echamos hacia atrás. La persona insistía. Nos tiramos al piso. Intentaban abrir la puerta.

jueves, 10 de marzo de 2016

MALAS INFLUENCIAS. Yo el chaperón o el cabrón.


Era sábado, ya Humberto estaba en casa  y en reposo, volvería a retomar el trabajo una semana después. Su hermano Henrique lo ayudaría. Estábamos los 5 en el apartamento. Yo cocinaba, Caín jugando en su cuarto y Abel me ayudaba en la cocina.


–No me has contado si ya te tiraste a mi tío.

–¿Pero tú te crees que yo voy por la vida tirando con todo el mundo?

–No sé si con todo el mundo pero si con mi familia, cuenta.

Hubo un silencio mientras picaba unos pimentones.

–Aja, dime.

–Abel, tu tío es un muñeco de trapo en la cama.

–¿MARICO TE LO TIRASTE? Yo te estaba jodiendo.

–Shhhh coño habla bajito, si, pero es mala cama.

–¿En serio? Jajajaja Yo si soy perrita en la cama, a mi me gusta participar no quedarme ahí tirado como una iguana al sol.

–Pero tú callado, mira que si tu papá se entera capaz y me saca de aquí. -Llegó Henrique y nos quedamos callados.

–Hola chicos, François, mi hermano quiere hablar contigo, que subas un momento.

–Voy déjame terminar de picar esto y subo.

–Dime que más pico y yo lo hago así te ayudo.

–Ay tío yo te ayudo también. –Dijo Abel. Terminé de picar los pimentones y subí.



–Ven François, siéntate aquí. -Me puse a su lado y me acarició la mejilla, me acercó a su rostro y me dio un beso en la boca. –Gracias por estar aquí y estar pendiente de mis hijos. -Una pausa. –Ya mi hermano me contó todo.

No sé si me puse pálido pero Humberto abrió los ojos.

–Tranquilo esas cosas pasan, lo entiendo.

–Si bueno no sabía como te lo ibas a tomar, de hecho ni te iba a contar que pasó, porque aquí entrenos fue fatal.

–¿Cómo que fatal?

–Bueno, tu hermano no se parece a ti ni un poquito por lo menos en la cama.

–¿Te acostaste con él? -Ahora si peló los ojos como un búho.

–¿No me dijiste que te había contado?

–Si, que le habías dicho que yo era gay...

–Mierda...disculpa.

–¿Te estás dando cuenta que te has tirado prácticamente a toda mi familia?

–Si...créeme que lo he pensado y no es que me sienta orgulloso de mi logro.

–¡Qué desastre! ¡Qué clase de familia tengo!...¿mala  cama?

–Si.

–Bueno, no me cuentes ahora eso, te llamé por otra cosa. Después de lo que me pasó, he estado pensando y mañana me reuno con mi abogado para armar un testamento y asegurarles el futuro a mis hijos. Tú no vas a estar excluído de eso.

–¡No Humberto! ¿qué es eso? No te vuelvas loco, ese dinero es para tus hijos, a mi no me tienes que dar nada

–Me da la gana de dártelo y punto, yo arreglo eso esta semana.

–¿Y tu hermano?

–Mi hermano ya está metido en mis negocios, así que ya tiene una tajada.



Humbero me volvió a abrazar y dar las gracias por quedarme en su casa y cuidar a sus hijos. Salí del cuarto y lo dejé durmiendo. Terminamos de cocinar, ayudamos a Humberto a bajar para que comiera con nosotros. Henrique estaba bastante serio, casi podría decir que estaba en ese momento de mal humor, pero como no dijo nada, el almuerzo transcurrió en paz.



Esa tarde me llamó Tomás para contarme que se había visto con Alberto y habían hablado mucho, le volvió a pedir perdón y le pidió que volvieran a ser novios. Le dije que me parecía bien,  una buena idea haber hablado y aclarado todo, sincerarse. Pero que lo tomara con calma, pero que lo apoyaba 100%.

Luego de decirle eso me lanzó una bomba.



–Quiero tener sexo con Alberto, pero aún tengo temor y él me dijo que porque no te decíamos a ti para hacer un trio y así sentir que no hay peligro, tu negativo con dos positivos y a lo mejor ese  miedo que tengo se me va.

–Me quieren de conejillo de Indias para ver si a ti se te va la paranoia de que te recontagien. ¿Acaso yo soy terapeuta? -Ya que me dijeran para hacer un trio me excitó, pero tenía que demostrar un poco de dignidad antes de decir que sí.

–Bueno, es sólo una sugerencia, no es que tienes que hacerlo. A lo mejor simplemente estás ahí y no tienes que participar solo ver y eso me tranquiliza, no sé, estoy hablando estupideces, a mi también me parece descabellado esto, pero...

–Pero nada, vamos a hacerlo, pero sólo por esta vez, que esto no se convierta en una rutina para que a ustedes se les dispare el morbo.

–Ok, bueno, yo te aviso cuando le damos y gracias.

–¿No deberías mejor ir a un psicólogo en vez de ponerte a inventar tríos?

–Si, pero tengo confianza contigo.



Media hora después me llama Alberto. Sospeché que ya había hablado con Tomás.

–Hola, ya me imagino para que me estás llamando, ya hablé con Tomás.

–¿Ah si? Coño, ¿de qué?

–Para hacer el trío y quitarle ese miedo a tener relaciones.

–Pero si Tomás me dijo que no, casi me come vivo cuando se lo propuse, de hecho te estoy llamando para que lo convencieras. Yo sé que te sonará raro todo esto, pero es que Tomás me gusta y quiero estar con él a pesar de lo que hice, mentirle y acostarme contigo, pero estoy arrepentido.

–Si, él me habló de eso, pero cuando me llamó era para convencerme a mi, él estaba decidido, no estoy entendiendo nada. El Tomás es un bichito, no le gusta la vaina pero le entretiene. Yo le dije que sí y me dijo que cuadraríamos.

–¿Puedes mañana?

–Puedo hoy si quieren, pero sí mañana está perfecto.

–¿Te puedo confesar algo?

–Dime

–Me encanta como me cogiste la otra vez, pero no quiero engancharme contigo, quiero que el trío sea eso de tres, los tres participando en todo momento.

–Ay chamo esto se les va a ir de las manos como no lo controlen.

–Tranquilo eso lo manejaremos bien, quiero que me cojas y te lo cojas y luego nos lo cogemos a él y después te cojo yo a ti.

–Ah ok, ya montaste el cronograma sexual, cero improvisación.

–Bueno, no tiene porque ser así.

–Chamo relájense, tienen vih no cáncer terminal, todo va a estar bien.

–Ok, nunca he hecho un trío y tranquilo, usaremos condón.

–Obviamente. No pretenderás que voy a hacer bareback suicida. Avisame esta noche.

–Seguro.





Al rato me escribe el señor de los cielos: Jack.

–<Hola, ¿cómo estas?>

–<Bien>

–<Estás muy animado chico>

–<Cada vez que me escribes me pongo de mal humor, eres guabinoso, escurridizo, hablas para adelante y para atrás, no sé si eres gay o me estás vacilando. Te quiero conocer, saber quien eres y te alejas. Cuando creo que ya te vas a descubrir me engañas y eres otro>

–<¿Ya? ¿terminaste?>

–<Eres un imbécil, deberías desaparecer y no saber más de ti> -Esa era la mayor mentira que había salido de mi boca, pero en fin.

–<Tú eres un niiñito malcriado que quieres todo para ya, promiscuo, no te importa acostarte con quien sea así se presente tu papá, eres arrogante, cínico, sarcástico y odias todo lo que huela a amor>

–<No me voy a enfrascar contigo en una discusión tan banal. Sólo te digo algo, yo no creo en esas vainas pero ya me ha pasado 2 veces, se me ha aparecido tu mamá en la iglesia de La Lagunita, me habla, me da consejos y me cuenta de ti>.

–<Mi mamá está muerta desde hace varios años>

–<Eso ya lo sé, te estoy diciendo que se me aparece, tipo sexto sentido, pero el muerto no soy yo, es ella>

–<¿Estás seguro de eso?>

–<Pendejo>

–<Te escribía para otra cosa, lo que pasa es que tú eres muy intenso, de novio serías una ladilla. ¿Sabías que al hermano de Humberto lo busca la Interpol?, está metido en lavado de dinero, narcotráfico y estafas, logró evadir los controles y se vino a Caracas>

–<Desde que apareció Eduardo aquella noche en esa pavosa fiesta y luego tú, estoy involucrado en miles de peos; sicarios, muertes, drogas, extorsión, la gente más buscada, voy a parar a loco>

–<Por lo menos tienes el sexo para evadir todo eso>

–<JAJAJAJA que risa guevón>

–<Ten cuidado François, ese hombre es peligroso y no sabemos que trama estando en Caracas, Humberto no tiene ni idea de lo que hace su hermano>

–<Cada vez que me dices que tenga cuidado ocurre una desgarcia, chao>.