miércoles, 13 de febrero de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 13


Protegiendo los afectos.

Bernardo salía del trabajo luego de las seis de la tarde, iba directo a su casa pues no había dormido ahí la noche anterior, se había quedado con Oliver.

-¿Cómo están mis papás?
-Su papá bien, paso buena noche, comió pero como le dije su mamá estaba como ansiosa, sorprendentemente lo llamaba a usted y ahora sigue intranquila.
Bernardo se quitó la chaqueta y la corbata y fue a ver a su mamá. La enfermera lo acompañó.
La mujer respiraba con dificultad, al ver a Bernardo se puso nerviosa preguntando quien era, cuando la falta de aire se lo permitía.
-Cálmate mamá soy Bernardo, tu hijo.
Su madre tenía taquicardia y respiraba con dificultad.
-Señor déjeme atenderla para estabilizarla y llamar al doctor.
-No vas a llamar a nadie, yo me encargo.
-Pero señor Bernardo, yo...
-Sal de la habitación y cierra la puerta.

La enfermera se fue cerrando despacio la puerta pero se quedó pegada a la puerta para escuchar. Bernardo sentía la presencia de la muchacha en la puerta.
La abrió.
-Vete a la cocina y no estés escuchando detrás de la puerta, ¿O quieres que te bote?
-No señor disculpe.
Volvió a acercarse a la cama y se sentó al lado de su madre. Puso la mano derecha en la frente y la otra en el corazón, cerró los ojos. Una tenue luz iluminó la frente y el pecho mientras un calor se apoderaba de la mujer.

-Me quiero morir, déjame ir
-Yo te voy a cuidar mamá
-Deja que me vaya
Bernardo retiró rápidamente las manos del cuerpo, sintió que se desvanecía, estaba mareado y agotado. Su madre comenzó a llorar. Él se levantó y sosteniéndose de los muebles y la pared se fue al baño. Apoyó las manos en el lavamanos cerrando los ojos esperando que se le pasara el mareo.

Salió de la habitación y buscó a la enfermera.
-Atiende a mi mamá.
-¿Todo está bien señor?
-Perfectamente. Haz tu trabajo.
Bajó a la cocina a comer algo mientras pensaba en lo que haría en la noche.

Se sentía débil pero aun así subió a su habitación se duchó, buscó la ropa que se pondría para la noche, se colocó una franela y un bermuda.
-Voy a salir a una reunión no creo que llegue temprano pero hágame algo de cenar.
-¿Usted va a ir vestido así para una reunión?
Bernardo se miró la franela, el bermuda y los zapatos. -Sí, es en casa de unos amigos. Vaya a atender la casa.

Llegaba al centro comercial para estacionar el carro ahí, ya era casi la hora de cerrar así que decidió salir de ahí e irse a un bar gay que estaba en la calle paralela de arriba.

Entró al local con su mochila y se sentó en la barra, por la hora había poca gente. Pidió un whisky, a dos sillas de él estaba sentado un hombre de unos 40 años, alto y guapo, miraba a Bernardo y sonreía, él hizo lo mismo y levantó el vaso saludando.
El hombre se acercó a la silla y le puso una mano en el hombro mientras le extendía la mano.
-Encantado, Alberto.
-Bernardo, mucho gusto. Hay poca gente aquí.
-No es normal que haya gente un martes, pero siempre hay. Soy abogado, tengo 41 años.
-Soy asesor de mercadeo de una trasnacional, 40 años.
Siguieron charlando un buen rato hasta que Alberto se levantó para ir al baño.
-¿Te espero en el baño y nos conocemos un poco más?
-La verdad es que no, tengo pareja y estoy apurado, me termino el trago y me voy.
-Ok, espérame aquí.
Bernardo puso los codos en la barra y apoyó su cabeza en sus manos. Cerró los ojos. Seguía débil y cansado.
-Sé lo que haces, soy igual que tú pero no mato a la gente, hago el bien sin dañar a nadie.
Abrió los ojos levantándose de la silla y mirando a todos lados. Corrió al baño y no había nadie, volvió a la barra pero Alberto no estaba. Se bebió el trago de un golpe, pagó y se fue.
Estaba nervioso, saber que había alguien más con los mismos poderes lo atemorizó.

Regresó a su carro y se colocó la ropa. Un corsé negro y rojo de encaje, una minifalda de semicuero negro, unas medias panty de malla sujetadas por ligas agarradas a la cintura. Una pantaleta de encaje negro. Cerró los ojos, los pechos comenzaron a crecer, igual su cabello, desaparecía el vello. Su pene crecía un poco más, fue a voluntad.
Se vio al espejo. -Perfecto, soy Kimberly.

Salió del carro con una chaqueta, aprovechó la oscuridad para que nadie lo viera y caminó rápido hacia la avenida. Al llegar se despojó de la chaqueta botándola en una acera.
-Mijaaaaaa ya estás de vuelta, pareces una cucaracha, no mueres con nada. Te tirotearon y sigues viva.
-Tengo un ángel que me cuida.
-¿Un ángel? Un viejo que te estás chuleando y te pagó la clínica mamagueva.
Kimberly la agarró por el cuello pegándola contra la pared, la alzó unos centímetros del piso.
-Si no quieres que te saque las tripas aquí mismo es mejor que te ahorres los comentarios. -Kimberly la miró a los ojos y la chica comenzó a orinarse viendo con terror a su compañera, mientras las otras chicas observaban e intentaban que Kimberly soltara a la mujer. Se estremeció y como una onda expansiva de una explosión, las tres chicas salieron por los aires tres metros hacia atrás. Soltó a la chica que quedó tirada en el piso con la mirada perdida.
-¡Ya saben lo que les espera como se vuelvan a meter conmigo!
Se fue caminando pensando en que se le había pasado la mano.
Llegó a la esquina para esperar al cliente de Kimberly.
Una camioneta negra se acercaba a la esquina, bajó el vidrio.
-Hola preciosa, ya llegué para que me hagas lo que quieras.
El diputado Rodolfo Cabrera se sonreía con cara de morbo y ganas de tener una noche de sexo salvaje como solo Kimberly sabía hacerlo. -Quiero quedarme contigo toda la noche.
-Eso cuesta dinero.
-¿Y eso cuándo ha sido un problema? Lo importante es que se te ponga dura la verga que tienes entre las piernas.
Kimberly se montó en la camioneta.
-Quiero que me hagas lo que se te antoje, soy tuyo mi amor.
-Después que te coja no vas a volver a tener sexo más nunca en tu vida.
-Uuuf eso suena a que me vas a dar una revolcada.
-Prepárate.

martes, 12 de febrero de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 12


CRUDA REALIDAD.

-¿Tú no me piensas contar lo que en realidad pasó anoche? -Kimberly había reaccionado justo cuando Bernardo ya se iba.
-Ya te dije te dispararon pero te caíste dándote un golpe fuerte.
-No Bernardo, a mi me dispararon, el policía me dio dos tiros lo recuerdo. ¿Dónde están las heridas?
Bernardo no entendía lo que pasaba, había hecho que no recordara, pero Kimberly recordaba cada momento que vivió esa noche.
Bernardo entró en su mente. -Vas a olvidar todo lo que pasó esa noche, no recordarás ese día.
-Bernardo, ¡estoy esperando un explicación coño!
No comprendía porqué no estaba funcionando con la chica el borrarle la memoria reciente. se pasó la mano por la frente y suspiró.
-Me tengo que ir, voy a hablar con Oliver.
-Bernardo. -Kimberly lo vio a los ojos
-Esta bien, te voy a contar.
Kimberly se sentó en el sofá, Bernardo mirándola trajo desde la cocina un vaso con agua, iba flotando en el aire hasta la mano de la chica.
-¿Que es esto? Kimberly comenzó a asustarse y veía a Bernardo a los ojos, este sonreía e hizo lo mismo y frente a ella cambió su aspecto hasta verse ella reflejada en él 
La chica no salía de su asombro, tocaba el rostro de Bernardo que era el de ella, no podía creer lo que estaba viendo.
-¿Quién eres tú?
-Un hombre normal con poderes extraordinarios. Tomó la cabeza de Kimberly apoyó los pulgares en la frente de la chica y los otros dedos a los lados de la cabeza. Hizo presión, cerró los ojos y adentrándose en lo más profundo de su cerebro, alteró varias neuronas para hacerle olvidar de raiz lo que había sucedido. Al abrir los ojos Kimberly cayó desmayada en el sofá.
-Vas a estar bien. -Le dio un beso en la boca y se fue.

Oliver abrazó a Bernardo entre preocupado y molesto.
-Ayer ayudé a una amiga transexual que trabaja en la calle, la policía le disparó y yo la llevé al hospital.
-¿Pero cómo sabías que le habían disparado?
-Ella me llamó horas antes que iban a hacer una redada, luego me llamó que estaba escondida, que la policía estaba como loca disparando y yo me acerqué al lugar.
-¿Fueron pareja ustedes?
Bernardo se sonrió, casi riéndose y le dijo que no.
-Pero se acostaron, se han acostado.
-Si Oliver, pero no tenemos nada, es mi amiga.
-¿y han tirado últimamente? ¿Está operada?
-No está operada.
-O sea que te cogió.
-Oliver ya, eso ya pasó, deja la angustia.

Bernardo se acercó y le dio un beso a Oliver. Estaban en un café, no había nadie pero los empleados vieron el beso.
-Nos están viendo.
-¿Qué pasa? ¿Cuál es el problema? Además no hay nadie.
-Disculpe señor. -Se acercaba uno de los mesoneros. -En este local no...
Bernardo se puso de pie y vio al chico a los ojos y este se retiró sin poder decir otra palabra.
-¿Qué hiciste? El carajo se fue con una cara de susto.
-Esta noche me quedo en tu casa. Pero tengo que hacer algo en la noche, llego tarde pero llego.
-¿Qué vas a hacer?
Bernardo suspiró. -Tengo que resolver un problema de mi amiga la prostituta.
-¿En la noche? Si quieres te acompaño.
-No, tengo que hacerlo yo solo.
-Que misterioso estás. Anoche me preocupé mucho.
-Tranquilo. -Le dio otro beso. -Todo está bien, no hay ningún misterio.
-¿Sabes algo? Me gustas mucho. Y no sé, a lo mejor es pronto para decírtelo, pero me imagino contigo por mucho tiempo.
-No lo hagas, no proyectes las cosas a largo plazo, todo puede cambiar, y esas expectativas pueden caerse y decepcionarte. Vámonos que voy tarde al trabajo.
-¿Me puedes explicar lo que me acabas de decir?
-Fui muy claro. Pero te lo voy a resumir en una frase. Mañana me pueden matar o enfermarme y morir y los planes que tengas se van al traste. Vive el presente chamo, disfrutemos lo que tememos ahora y no te preocupes por lo que aún no llega.
-Me das miedo y me confundes.
-No temas, me vas a tener a tu lado pero no me pidas futuro ahora ¿Si? Vámonos.

Oliver llegó a su oficina desconcertado, no sabía cómo interpretar lo que le acababa de decir Bernardo, le comentó a una amiga del trabajo.
-Ay mi amor eso me suena a que no quiere compromiso, tirar, salir y ya. No esperes más de él.

Oliver se sentó en su oficina y sacó su celular.
--Me tienes cabezón con eso que me dijiste, no sé cómo tomarlo--
Luego de 20 minutos Bernardo respondió.
--Disculpa si fui muy brusco con lo que te dije. Te quiero mucho, mucho chamo, pero vamos a relajarnos y disfrutar el momento--.
--¿Estás enfermo?  ¿Te vas a morir?--
--Esta noche quiero hacerte el amor--

lunes, 11 de febrero de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 11


CONTAR LA VERDAD.

-<Te he estado llamando, ¿Qué pasó? ¿No nos íbamos a ver?>
-<Hola lindo discúlpame me surgió un inconveniente personal que aún estoy resolviendo, ahorita no te puedo explicar, más tarde hablamos>
-<¿Pero qué pasó?>
-<Ahora no te puedo explicar> Colgó la llamada.
-¿Vas a dejar al pobre sin explicarle? ¿A mí me vas a explicar?
Bernardo frenó el auto volteó hacia donde estaba Kimberly y, apretando con los dedos en el cuello la puso a dormir.

Llegaron a la casa, Bernardo tocó el timbre, cargaba a Kimberly.
La enfermera abrió la puerta, se sorprendió al ver a Bernardo cargando a una mujer aunque observándola bien tenía dudas si era hombre o mujer.
-Está dormida, la voy a acostar en el cuarto de huéspedes.

Bernardo la tumbó en la cama, se sacó el celular del bolsillo y tenía varios mensajes de Oliver.
--¿Pero no me puedes contar?--
--¿Me dices esa vaina y me dejas preocupado, ¿Qué pasó?--
--Avísame y te llamo--
Bernardo se restregó los ojos con los dedos y soltó un suspiro.
--Estoy en mi casa mi amor, pero hablamos más tarde por favor, déjame resolver, no es nada malo, un beso--

Cerró la puerta y comenzó a desvestir a Kimberly. Cuando ya estaba completamente desnuda, Bernardo se sentó en la cama al lado de ella.
Pasaba suavemente sus dedos por los pechos, rozaba los pezones y bajaba hacia el ombligo, seguía bajando hasta llegar al pene que estaba flácido. Lo tocó, suavemente deslizaba sus dedos sobre el miembro, retrajo el prepucio dejando al descubierto el glande. Se agachó y besó el pene, lo puso a un lado y tocó los testículos suavemente.
-Eres hermosa, no deberías trabajar en la calle.
Se acercó a sus labios y la besó. Se levantó y salió de la habitación para buscar algo de ropa o una bata.

Bernardo fue a la habitación de su madre a buscar en el clóset. La enfermera que estaba en la cocina, deja lo que está haciendo y se acerca al cuarto de huéspedes. Abre la puerta y ve a la mujer acostada en la cama, ve sus pechos, entra, al acercarse ve el pene y se pone la mano en la boca pero no se aleja más bien se acerca a observar. Mira el pene y ve las tetas de la mujer. -¿Qué es esto?
-Algo que no le incumbe señora.
La enfermera da un brinco del susto y voltea a ver a Bernardo que la ve a los ojos.
-Ve al cuarto de mis padres y lo que acabas de ver se te va a olvidar.
La enfermera con el susto en sus ojos sale de la habitación. Kimberly despierta, no sabe dónde está y se tapa.
-¿Dónde estoy, que hago desnuda?
-Estas en mi casa tranquila.
Kimberly poco a poco iba recordando lo que pasó se pone de pie.
-Eres hermosa Kimberly.
-Gracias papito, pero quiero saber que pasó luego de los disparos.
-¿Quieres ducharte, comer, qué quieres hacer?
-Quiero que me expliques.
Bernardo la besó en la boca y le hizo olvidar lo que ocurrió después de los disparos.
-Te dispararon, pero fue un roce y yo te rescaté, fuimos al médico. Fue más el golpe al caerte.
-Gracias a Dios, yo recuerdo que ese policía me disparó, luego no recuerdo nada. -Se quedó pensativa. -Hoy tengo que trabajar, tengo un cliente importante 
-No señorita usted va a descansar, voy a decir que te hagan un buen desayuno. Ve a ducharte.
-Me siento mareada como para ducharme.
-Vamos a bañarnos juntos.
-Eso me gusta más.

Entraron a la amplia ducha de la habitación de Bernardo. Él comenzó a enjabonarla. Pasaba el jabón por entre los pechos, los pezones los tenía endurecidos, Bernardo los tocaba con el pulgar y el índice. 
-¿Puedo chuparlos?
-¿Tú no tienes novio?
-La pregunta fue clara con una respuesta cerrada, dime
-Sabes que si puedes.
Bernardo acercó su boca y sacó la lengua para jugar con el pezón y luego chuparlo succionándolo. Kimberly echaba la cabeza hacia atrás disfrutando, su pene estaba erecto, Bernardo lo tenía entre sus manos, se agachó y se metió el pene en la boca mientras sus dedos iban al culo de la chica metiéndolos.
Kimberly gemía mientras contraía el esfínter.
-Voy a acabar, me vengo, sal, sal.
-Quiero que me acabes en la boca. -Dijo Bernardo volviendo a introducir todo el pene. La chica se corrió en la boca, halándole el cabello a Bernardo mientras seguía mamando y tragando el semen.
Terminaron de ducharse y salieron para secarse. Mientras se vestían Kimberly le habló a Bernardo.
-Papi ¿no crees que esto que pasó no debería repetirse? Tienes novio mi amor, es muy feo que le estés montando cacho y con una puta. Ponle seriedad, tienes unas semanas saliendo con ese chico, me lo tienes que presentar por cierto. No le hagas daño. Ten algo bonito, no lo ensucies y menos con una puta.
-No hables así, disfruto cuando estoy contigo. Oliver es otra cosa, es el hombre con quien quiero estar, hacer mi vida con él, aunque no se pueda...
-¿No se pueda?  ¿Por?
-Olvídalo. Tienes razón, no debo estar portándome mal.

Se fueron a desayunar.
-Esta noche tengo que trabajar.
-Te dije que hoy descansas.
-Tengo un cliente importante, es un pesado, es Diputado de la Asamblea Constituyente.
-¿Ah si? ¿Quién?
-No debería decirte...Nestor Marrero.
-¿Cómo puedes acostarte con ese marrano?
-Me paga en dólares.
-Habla con él quedas para otro día.
-No, ese tipo es obsesivo y me paga en dólares, lo que le pida 
-Yo resuelvo eso pero tú te quedas a descansar.
-Que noooo.
Bernardo se levantó y se fue a su mesita de noche. -¿Cuanto le cobras?
-Mínimo 500 dólares
Bernado abrió la gaveta y sacó un fajo de billetes.
-Toma, aqui hay 1.000 creo que es suficiente para que no te acuestes con ese tipo.
-Tú estás loco.
-Te quedas descansando y no se te ocurra agarrar más plata, está contada y solo tú sabes que eso esta ahí.
-No soy una ladrona, pero si, iba a revisar ja, ja, ja.
Bernardo le guiñó el ojo y luego le dijo que él resolvería lo del diputado.

viernes, 1 de febrero de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 10


NOCHE DE TORMENTA.

-<Hoy tengo un trabajón horrible pero quiero verte> -Le escribió en un mensaje Oliver a Bernardo.
-<Ok>
-<¿Ok? ¿Solo ok? Vaya...pensé que querías verme también>
Por varios minutos no hubo respuesta hasta que..
<Si quiero verte, también estoy enredado con el trabajo, en la tarde te llamo y cuadramos, un beso>
Oliver le envió una foto de su culo.
-<Quiero que lo metas ahí y la leche en mi boca>
Bernardo vio la foto y tuvo una media erección en el momento. Se puso nervioso y solo pensaba en lo que le dijo Oliver "y la leche en mi boca"
-<Ok, hablamos>
Oliver leyó el mensaje y cerró los ojos 
-<Vamos a dejarlo hasta aquí, ya veo que el entusiasmo lo tienes en los pies, hablamos en la tarde>
Bernardo entró al baño, se encerró en el cubículo de la poceta y se bajó el pantalón, cerró los ojos y se concentró. Su pene comenzó a crecer hasta ponerse completamente duro. Encendió la cámara y se tomó una foto.
-<Te lo voy a meter completico>
Oliver vio la foto, se emocionó y lubricó. Le envió un emoticón de diablito.
-<Me gustas que jode Bernardo>
-<Ok> Bernardo envió el mensaje sonriendo.
-<Pendejo>

Bernardo se puso a revisar unos documentos. Sonó su celular, vio la pantalla. Era Kimberly.
-Hola, ¿Qué pasó? ¿Todo bien?
-Hola papi, disculpa que te llame es que estoy angustiada, nos dieron el pitazo que la policía hoy viene a desalojarnos caiga quien caiga.
-No salgas a trabajar hoy, quédate en casa.
-Mi amor yo tengo que llevar dinero a casa, mi mamá enferma y mis hermanos en el colegio.
-¿Cuánto necesitas?
-No pretenderás darme dinero.
-Tengo la página del banco abierta para que me digas cuanto necesitas.
-No chico, tranquilo, solo te llamaba para desahogarme, esta noche salgo a trabajar si veo algo extraño me voy.
-Te transferì 50 mil. No salgas a trabajar hoy.
-Bernardo, te dije que no. Dame tu cuenta para devolverte...-Bernardo colgó la llamada, Kimberly volvió a llamar pero no contestó.
-Este hombre se volvió loco. ¿Cómo me va a prestar ese dinero?.

Cinco y treinta de la tarde y Bernardo recibe un mensaje.
-<Estoy abollado, esto va pa´ largo>.
-<Yo también ando full pero quiero cogerte hoy>
-<¿Te vienes a mi casa esta noche?
-<Si, voy a casa a ver a mis papás y me voy a tu casa>
-<Ok>
-<¿Ves? Tú tambíén pones ok jajajaja>
-<Gafo>

Nueve de la noche, Bernardo llegaba agotado a su casa. Oliver seguía en su oficina.
-¿Cómo pasaron el día mis papás?
-Bien señor, su mamá si estuvo inquieta y con ganas de salir a la calle..desnuda...quería ser libre decía.
Bernardo se sonrió y le pasó la mano por la cara y el cabello. -¿Se quitó la ropa?
-Sí y fue donde su padre a decirle "al señor" que la acompañara, que está viuda, que no había problema y comenzó a desnudar a su esposo.
-Vaya estuvo complicado el día, ¿Por qué no me llamó?
-No lo creí conveniente, teníamos la situación controlada, dejamos que su mamá actuara hasta que la situación se pusiera seria, no ocurrió, ella sola se detuvo y dijo que quería dormir.
-Ok, voy a darme un baño y a salir de nuevo.
-¿Viene a dormir?
-No lo sé, así que la dejo encargada. Mañana espere que llegue la otra enfermera y se va. Mañana le transfiero

Bernardo se asomó por la ventana viendo hacia la casa de enfrente donde vivía el director del Centro de Abastecimiento.
<<EN VENTA. House Rental>>
Memorizó el número y se fue a duchar.

Al salir de la ducha se pone frente al espejo que hay en la pared que es de techo a piso. Observa su cuerpo, atlético, algo velludo, se toca el pene y se le queda viendo. Su miembro se va alargando un poco y se ensancha también. Sonríe. Ve sus pectorales y hace que sobresalgan un poco más y le salgan más vellos castaños, hace lo mismo con los abdominales y levanta sus nalgas.
Suena su celular. Kimberly.
-<Bernardo por favor, ven a buscarme, esto es horrible, hay muchos policías, demasiados>
-<Ok, tranquila, trata de esconderte y me dices donde estás>
-<Estoy escondida en un pasillito entre McDonalds y el edificio de misión Vivienda.
-<Quédate ahí, ya salgo para allá>.

Bernardo llegaba a la avenida. Luces azules y rojas se veían reflejadas por todos lados, como pudo estacionó y salió del carro, se escuchaban disparos y gente corriendo, el tránsito estaba cortado.
-¡Marica le dieron a Kimberly, le dieron a Kimberly! ¡Está muerta!
Bernardo escuchó y corrió hacia la prostituta que gritaba, la cogió de los hombros sacudiéndola preguntando donde estaba Kimberly. Llorando le señaló el lugar.
-¿Quién le disparó?
-Un tal Ramirez, escuché cuando le gritaban que ahí había una escondida.
-Hijo de puta.
Bernardo corrió hacia donde estaba la chica en el piso. 
-Ciudadano, se acerca más a esa puta y le disparo. -Bernardo cerró los ojos y se volteó con la manos arriba
-Así que tú eres Ramirez.
-¿Cómo sabes mi nombre?
-Yo lo sé todo. -Comenzó a caminar hacia el policía y esta accionó el arma. Un disparo en el estómago no detuvo a Bernardo, un segundo y un tercero tampoco.
Al policía se le paralizó la mano y su cuerpo  se tensó. Un fuerte dolor en el pecho lo tumbó al piso y comenzó a convulsionar. Se dio media vuelta y llegó donde estaba Kimberly.
Se acercaron amigas del trabajo y curiosos. Había recibido dos disparos, abajo del hombro y el otro en el abdomen. Perdía sangre.
-No te mueras, no te mueras
-Vinis...te, Bernar...do.
-No hables, mírame, mírame.
Se le iba el pulso y la gente murmuraba y gritaba.
-¡FUERA DE AQUI, FUEEEERAAAA!
Cuando volteó a ver a Kimberly había dejado de respirar, sus ojos abiertos miraban al infinito.
Bernardo llorando colocó sus manos en cada orificio que habían hecho las balas.
Cerró los ojos. Sus manos y su cuerpo se iluminaron ligeramente, como unos imanes las balas llegaron a las palmas. Un calor le recorrió el cuerpo que dejó de iluminarse.
Kimberly abrió los ojos y cogió una bocanada de aire. Bernardo se apartó, permanecía con los ojos cerrados y sentía un agotamiento en todo el cuerpo, estaba sin fuerzas. Se desmayó.
Kimberly sin saber que había pasado al verlo lo sacudió gritando su nombre y comenzó a llover muy fuerte.
El hombre despertó y al verla la abrazó.
-¡Estás viva!
Se levantó del suelo y la cargó en sus brazos. Bajo el torrencial aguacero caminó cargándola hasta su carro. Los policías y la gente se habían ido, la avenida estaba sola.
Con una mano sacó las llaves de su bolsillo, abrió la puerta trasera y acostó a la chica. Cuando la acomodó le dio un beso en la boca.
-No vuelvas a hacerme esto, te dije que te quedaras en casa.
Se montó en su asiento y encendió el auto. Manejaba bajo la lluvia.
-¿Cómo ves con este palo de agua? Párate en un sitio y esperamos.
-Tranquila.
-¿Qué me pasó?
-Un policía te disparó en el hombro y en la barriga, ese hombre ya está muerto.
Kimberly se quitó la blusa vio los agujeros en a tela pero su piel estaba intacta.
-No entiendo, ¿Y los disparos?
-Te curé.
-¿Tú? ¿Eres médico? ¿José Gregorio Hernández? ¿Eres milagroso? ¡Dime!

Sonó el celular de Bernardo. Era Oliver.