martes, 18 de febrero de 2020

SE ME ANTOJA QUERERTE. Capítulo 17


Andrés y Amadeo

Amadeo y Aníbal llegaron al apartamento de este. No había terminado de cerrar la puerta cuando abrazó a Amadeo y comenzó a besarlo quitándole la franela. Mientras Amadeo le desabrochaba el pantalón.

Aníbal lo empujó por la cabeza para que se agachara y comenzara con el sexo oral. Amadeo comenzó a lamerle el glande para luego introducir por completo el pene en su boca mientras le jalaba los testículos.

–¡Dale, sigue, sigue!–Amadeo disfrutaba lo que hacía, Aníbal le daba cachetadas–Eres bien puta–Le decía–.



Levantó por el brazo a Amadeo y se lo llevó a la habitación y lo lanzó a la cama.

–Quítate la ropa.

–Quítamela tú.–Aníbal se acercó y le dio una cachetada y le dijo que se quitara él la ropa. A Amadeo le excitaba lo salvaje de su ex–.

Terminaron de desnudarse y Aníbal buscó un condón, mientras lo abría Amadeo se acercó para volver a mamar el pene, se retiró y su ex se colocó el condón y utilizó un poco de lubricante.

–Voltéate y ponte en el borde de la cama. Amadeo hizo lo que le dijo y este comenzó a restregar su pene entre las nalgas mientras le daba nalgadas. Luego comenzó a penetrarlo lentamente, Amadeo estaba tenso hasta que Aníbal lo jaló del cabello para que se relajara.



Una vez que lo tenía totalmente penetrado comenzó a moverse, cada vez con más fuerza, más y más fuerte al punto que la cama iba rodándose. Amadeo se aferraba a las sábanas aguantando mientras Aníbal seguía con las nalgadas y gritando groserías. Se detuvo. Volteó al muchacho y le levantó las piernas para luego flexionarlas y echarlas a los lados para volver a penetrarlo.



En esa posición Amadeo tenía chance de masturbarse, Aníbal al darse cuenta le da una cachetada. –No te masturbes que quiero seguir, te esperas a que me venga– Seguía empujando con fuerza mientras la cara del muchacho expresaba dolor y placer, con los ojos bien abiertos y la frente brillante por el sudor. Unas sacudidas más y Aníbal retiró su pene, se quitó el condón y comenzó a masturbarse –Mastúrbate, acabemos a la vez– Seguían ambos mientras Aníbal le metía los dedos en el culo a Amadeo.



Se vino primero Aníbal. Tres largos chorros atravesaron el cuerpo del muchacho. Tres líneas de semen desde el abdomen hasta el pelo. Se estremecía con cada expulsada. Amadeo se vino igual de abundante que su amante. Aníbal seguía con sus dedos en el culo del muchacho moviéndolos en círculo mientras se corría. Se fue directo al baño a ducharse.



–Si te quieres duchar ya sabes donde están las cosas–Amadeo sólo se limpió con unas toallas húmedas el semen que tenía en el cuerpo, pene y culo. Cuando salió del baño ya Aníbal estaba durmiendo. Él hizo lo mismo, se metió entre las sábanas y abrazó a su ex.



A las 5:30 de la mañana Amadeo se despierta y muy sigilosamente se levanta de la cama y comienza a vestirse, Aníbal dormía profundamente. Tomó el pantalón de su ex y revisó la billetera, sacó tres billetes de 10.000, volvió a dejar la billetera donde estaba y fue a la mesita de noche, la abrió –Bingo–consigió dos fajos de billetes, tomó uno y se llevó 10 billetes de 5.000 del fajo. Se los metió en el bolsillo y salió del cuarto.



Buscó en la cocina algo para comer e irse.  Tomó las llaves y abrió la reja, cerró con cuidado y salió. Al llegar a planta baja le dijo al vigilante que le abriera la puerta y le preguntó si por ahí pasaban taxis. Le dijo que bajara cuatro cuadras donde había una línea de taxi.

Tomó un taxí rumbo al este. Se fue a desayunar y a pensar si iba o no a la Universidad, en eso suena su teléfono. Era Andrés.



<<Hola, tengo un par de horas libres ahorita, ¿vas a la Universidad?>>

<<Hola, bueno de hecho no se si vaya, estoy desayunando aquí en el este, vente, estoy en el Lunch.



30 minutos después llegaba Andrés, Amadeo se acercó para ayudarlo a llegar y lo abrazó.

–¿Cómo estás? Ven, siéntate aquí.

–Gracias, te noto como contento…y hueles a...sexo.

Amadeo se quedó paralizado y olió su camisa y luego sus manos, todavía tenían impregnadas el olor del lubricante.

–¿A sexo? Ja, ja, ja no chico, vengo de mi casa

–¿Tan temprano y desayunando en la calle…tú amaneciste con alguien y te fuiste sin bañarte.

–Bueno sí,  estuve con alguien ¿cuál es el peo? No me tienes que reclamar nada.

–No, mi intención no fue esa je, je, je no somos nada, simplemente te comenté lo que percibía. Caiste en las redes de tu ex de nuevo ¿cierto?

Amadeo se quedó callado, su silencio lo delató.

–Tranquilo nene, es tu vida, puedes hacer lo que quieras no tienes que sentirte mal por eso, somos amigos, más nada.

–No, bueno, es que no volví con él, tiramos y ya…el quería y me lo pidió.

–Por eso ayer no nos vimos…

–Disculpa que no te avisé, debí…

–Ya, déjalo así, ahora estamos juntos y vamos a desayunar.

–Te pido el desayuno, yo invito.

Andrés y Amadeo caminaron un rato por los alrededores. Andrés tenía que regresar a trabajar.



–¿Nos volveremos a ver?

–Yo no puedo verte pero no tengo problema en encontrarnos de nuevo.

–Ok, te llamo, me agrada estar contigo y hablar.

–A mi también y me caes bien, por eso te digo de nuevo que resuelvas tus problemas con tu ex y cierra ese ciclo.

–Te voy a confesar algo…

–Dos horas hablando y ahora me vas a confesar algo justo cuando me voy.

–Es que…él me propuso tener sexo con él y me daba dinero para mis gastos.

–Su prostituto particular, vaya, bueno Amadeo, me tengo que ir, nos encontraremos cuando el destino confabule a nuestro favor…cuando salgas de eso ya sabes donde ubicarme.

lunes, 17 de febrero de 2020

SE ME ANTOJA QUERERTE. Capítulo 16


Amado y Alonso

Daira y Amado se levantan temprano para ir al pueblo como todos los miércoles. Tocaba ir al mercado municipal para abastecer la despensa.



Cuando estaban en el carro rumbo al pueblo, ambos iban callados con la radio encendida escuchando un programa matutino que no le estaban prestando atención. Amado bajó el volumen para comentarle algo.

–Mañana no voy a Caracas.

–¿Y eso?

–Es que mi hijo se va de paseo con su familia, así que me quedo en casa y te hago compañía.

–Que bueno mi amor, ya veremos que hacemos.

Daira se quedó mirando por la ventana pensando en lo que quería hacer y cómo le decía a Amado.



Llegaron al pueblo, mientras Daira se fue a comprar unas frutas en su puesto favorito, Amado iba por las verduras, aprovechó que se quedó solo y le escribió a Alonso.

–<<Hola, sé que me dijiste que no nos veríamos el jueves, pero quería saber si habías cambiado de opinión>>

–<<Hola, mantengo mi posición. Este fin de semana no nos veremos, además ya cuadré para hacer varias cosas y me veré con mi hijo que tengo tiempo sin saber de él>>

–<<Ok, disfruta de tu hijo, te hace falta. Te amo>>

–<<Gracias>>



Fue el último mensaje que envió Alonso y el que le dolió en el pecho. Ese “gracias” sin decirle yo también te amo lo devastó. Se sentó en un banco y como un niño se puso a llorar, estuvo así unos minutos, se limpió la cara con la franela y siguió comprando. Daira ya se acercaba.



–Tienes los ojos rojos. ¿te pasa algo?.

–Nada, debe ser la especias de este local que me dan alergia.

Daira vio que tenía el celular en la mano.

–¿Te llamó alguien?

–¿Eh?–Vio a Daira y luego su mano que tenía el celular–No, no, era un mensaje de la línea, para pagar antes de fin de mes–.

–Mira, no has comprado nada aún, estás lento mi amor, vamos a ver las verduras que luego quiero ver unas cosas en la otra esquina.



Recorrieron todo el mercado pero Amado no estaba ahí, en su mente sólo estaba Alonso.

Terminaron de ver todo y comprar lo que necesitaban, se fueron directo al carro para irse a casa de nuevo.



Al llegar, Amado bajó las bolsas del carro, no dejó que Daira cargara nada. Esos pequeños detalles ella los extrañaba, cuando aparecían de repente sentía que había una esperanza de que todo fuera igual que hace unos años.



–Voy a recostarme un rato mi amor, no me siento bien, luego te ayudo a montar la sopa.

–Tranquilo, ¿quieres algo para el malestar?

–No, no, ahora se me pasa, quiero dormir.

Daira terminó de ordenar la compra en la nevera y en la despensa. Recogió un poco la cocina y se fue a la habitación. Abrió con cuidado la puerta, Amado ya estaba dormido, se acercó a la mesita de noche y con cuidado tomó el celular. Comenzó a revisar los últimos mensajes.



No había ninguno de la empresa telefónica pero si unos mensajes de Alonso y de él. Los leyó.



Leyó el último mensaje que había escrito Amado. <<Tú solo dices gracias y yo amándote  con todo lo que tengo. Me estoy muriendo por no poder verte mañana, no quiero que lo nuestro se acabe, soy capaz de hacer lo que me pidas para estar contigo siempre>>



A Daira se le llenaron los ojos de lágrimas, aunque ya había leído anteriormente mensajes de ambos, este era uno de los más contundentes. No pensaba que verdaderamente Amado estaba enamorado de Alonso, creía que era sólo un escape, ya no le importaba si esas canas al aire eran con un hombre o una mujer, pero lo que leyó hoy le tumbó todas sus esperanzas. Volvió a dejar el celular donde lo había tomado y salió del cuarto sin hacer ruido.



Se sentó en el sofá con una copa de vino y se puso a llorar. Una hora después Amado sale de la habitación y se encuentra a Daira dormida en el sofá con la copa de vino en su mano apoyada en sus piernas.



–Daira, Daira, despierta, te quedaste dormida, ven a la cama.

Se incorporó en el sofá, abrió los ojos con dificultad y se estiró. –No…no quiero dormir, quiero cocinar se me hizo tarde.

–Vente, yo te ayudo.

Comenzaron a picar los vegetales y a cocinar el pollo.



–Amado, mañana tengo que ir a Caracas, me llamó mi hermana, que necesita ayuda para hacer unas cosas.

–¿Quieres que te lleve y así estamos juntos?

Daira no había pensado en esa posibilidad y se quedó por unos instantes en blanco.

–No, no, quédate tú para que la casa no quede sola, yo me voy con el taxista de siempre, yo me regreso al día siguiente.

–Como prefieras, pero bueno tienes razón, no podemos dejar la casa sola, está todo muy peligroso. ¿te vas temprano?.

–No, cuando me levante, llamo al taxista y que me busque, no hay prisa tampoco.



Daira salió de la casa al día siguiente al mediodía, la llevaba el taxista que a veces le hace los viajes a ambos.





Al final de la tarde Alonso ya estaba en su casa, se sentía extraño un jueves sin su compañero pero no iba a dejar que eso lo deprimiera así que se quitó la ropa se quedó en interiores y buscó una película del mueble de la sala, alguna que no había visto.

Buscó unas cotufas de microondas y las puso a cocinar. Sonó el timbre.

 Se asomó por la mirilla. Al ver quien era se paralizó. Fue corriendo al cuarto a ponerse una bata para abrir.



–Buenas noches, disculpa que te moleste a estas horas Alonso,¿puedo pasar? Tengo cosas que hablar contigo.

–Si…ya te abro.

viernes, 14 de febrero de 2020

SE ME ANTOJA QUERERTE. Capítulo 15


Rodrigo, el hermano de Adriano se sentó a hablar con él en su habitación. Se iba a enterar de varias cosas.

–Ajá, ¿me vas a contar?  ¿qué te pasó?
–¿Estamos solos?
–Sí, mamá no ha llegado, la estoy esperando, pero llega y me voy a mi casa.

Adriano se armó de valor y comenzó desde el principio. Le confesó que era gay para luego contarle de Américo, en su casa ya lo conocían pues lo había llevado para almorzar en plan de amigo.  Le dijo que tenían ocho meses de relación y que todo iba bien hasta que le dijo que se habían conocido hace 10 años en un baño público donde tuvieron sexo pero que más nunca lo había visto de nuevo, pero Américo si sabía de él y hasta tenía una pared con las fotos de Adriano. Su actitud cambió al momento de confesarle la historia 10 años atrás.


–Mira estos mensajes que me envió viniendo para acá
<<Me dejaste solo aquí y herido mi amor>>
<<Aún somos novios mi amor, nos vemos mañana, te amo>>
–¡Verga ese pana está loco! ¿Pero tú tiraste en un baño? ¿Que es eso guevón? Marico por eso es que a los maricos le dicen lo que le dicen, verga sexo en un baño públicoTengo un hermano gay, que arrecho, yo me lo imaginaba pero esperaba que me lo dijeras.
–¿Ya lo sabías? Pensé que no se lo imaginaban.
–Bueno, mi mamá no sé, pero yo sí. Pana nunca trajiste una novia, siempre era un amigo era rara la vaina, pero tranquilo hermanito que yo te apoyo y te apoyaré pero esa vaina de estar tirando como loco por ahí no está bien. ¿te estás protegiendo?
–Si vale, eso fue hace 10 años, era joven y no me importaba nada, pero ahora no hago eso.

Luego de preguntas sobre el tema gay y las relaciones de Adriano comenzaban a hablar de Américo y sobre lo que iban a hacer.


–Bueno el pana no te ha amenazado, estamos claros que está chiflado pero no hay nada que lo incrimine para que lo puedas denunciar. ¿Terminaste con él?
–Bueno, no, obvio que no lo volveré a ver, cambiaré mi línea, boté el celular.
–¿Tiene manera de contactarte?
–Correo, facebook, pero lo bloquearé.
–No lo hagas, deja que te consiga y te escriba, de hecho no deberías botar tu línea, necesitamos obtener pruebas. Ni se te ocurra decirle a Dayana que eres gay, es homofóbica pero mal.
–No joda, tu esposa es la que menos me preocupa, me sabe si se entera y me odia


Adriano iba a llegar tarde al trabajo para llevar su carro a hacerle el servicio. Al llegar a la oficina, la secretaria le informó que una persona lo vino a buscar, el señor Américo pero como iba a llegar tarde se tuvo que ir.

Adriano se le erizó la piel saber que su exnovio había llegado hasta su lugar de trabajo, que nunca lo había hecho en los ocho meses de relación.


Se fue directo a su puesto y encendió la computadora. Se dirigió un momento al baño mientras cargaba el programa de administración de la empresa. Entró, estaba vacío, en apariencia, cinco cubículos y cinco urinarios.

Uno de los cubículos estaba ocupado, Adriano se colocó en uno de los urinarios. Mientras orinaba sintió que alguien estaba detrás de él y lo escuchó hablar.

–¿Por qué no respondes mis mensajes ni llamadas?

Adriano se volteó de golpe mojándose el pantalón y preso de los nervios.
–¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres?
–Shhhh no hagas ruido, espera –Fue a cerrar la puertan con el pestillo y regresó–Entra ahí–.
–¿Estás loco?

Américo sacó una navaja y se la puso al cuello–Entra en la poceta, no quiero hacerte daño, yo te amo.

Adriano entró y Américo entró con él cerrando la puerta con el pasador.

–¡Bájate el pantalón! ¡BÁJATELO

Adriano desabrochó el pantalón y lo dejó caer, Américo lo empujó hacia la pared –Quédate quieto que quiero hacerte mio de nuevo, me la debes–Adriano temblaba, tenía en ese momento sentimientos encontrados, jugaba en su contra la adrenalina que sentía, estaba entre el miedo y el morbo de estar en su oficina teniendo sexo.

Américo colocó la navaja en el bolsillo y sacó su pene por el cierre del pantalón, dejó caer de su boca una buena cantidad de saliva sobre su pene, se escupió la mano y la metió entre las nalgas de Adriano que al sentirla se tensaron.

–Estás nervioso, te siento temblar, yo no te voy a hacer daño–Comenzó a penetrarlo, cuando apenas comenzaba a introducirlo, lo tomó con fuerza del cabello y lo penetró de golpe.
–Relájate para que no te duela, como aquella vez en ese baño, te pusiste flojito–Mientras le susurraba al oído seguía empujando con fuerza–.

El calor se apoderaba de ambos. Estaban sudando y más Adriano que llevaba corbata. Mientras, Américo sentía su pélvis húmeda, Adriano estaba igual en sus glúteos.


Alguien comenzó a tocar la puerta del baño intentando entrar. Américo le tapó la boca con fuerza–No grites, quédate quieto, no quiero hacerte daño, y ponte flojito–.

Adriano estaba rojo y sudado aguantando el dolor, ya no volvieron a tocar la puerta y le quitó la mano de la boca. Siguió dándole empujones, Adriano gemía.


–Ya me vengo, ya me vengo, ¿dónde la quieres? Dime, dime, ¿dónde la quieres?

Adriano no contestó y Américo se vino dentro de él. Apretó con fuerza a Adriano y al relajarse se quedó apoyado a él  pegado a la pared.
–Te amo mi amor, te amo, que rico es tirar contigo. Te dejo ahora y nos vemos esta noche en casa.–Se acomodó y salió del cubículo. Se lavó la cara y las manos y salió del baño. Adriano se quedó dentro del cubículo, se sentó en la poceta, seguía temblando y se puso a llorar.


10 minutos después salió del baño y fue a su puesto.

–¿Dónde estabas? Te está buscando el jefe y nadie sabía de ti, fuimos al baño y nadie abría, salió un tipo de ahí.
–Siestaba en el baño, me siento mal del estómago.


Luego de reunirse con su jefe, por fin se sentó en su escritorio para ponerse a trabajar, tenía un mensaje en su celular.


<<No me dijiste nada mientras te hacía el amor, sabes que te amo>>
<<Disculpa si te asusté, quería sorprenderte. Tienes un culo rico mi amor, te espero en casa esta noche>>.

jueves, 13 de febrero de 2020

SE ME ANTOJA QUERERTE. Capítulo 14


Débora ya había cerrado el local y se había despedido de los empleados. Su mamá había estado durante el día ayudándola a acomodar unos estantes. Ahora se disponía a cuadrar la caja y limpiar un poco antes de irse a casa.



No dejaba de pensar en Alejo y en los dos besos que se dieron la otra vez. No podía creer que alguien como él tan distinto, se fijara en ella y además sabiendo que es transexual. Es muy dificil conseguir una pareja estable cuando hay esa condición de por medio, sabiendo que hay una transición que aún no se completa, pero ella quería tomárselo con calma, a pesar de todo tenía sus reservas con Alejo, no sabía si venía con buenas intenciones o no.



Ya había terminado con la caja y se disponía a apagar las luces para irse. Cerró con llave la puerta de vidrio y bajó la santamaría para colocarle los candados.

Un señor que pasaba, vecino de la cuadra se ofreció para colocarle los candados.

–Muchas gracias señor Ernesto.

–De nada Ar–El hombre se detuvo pues no supo como llamarla–Disculpa, es que no sé como decirte si Arquímedes oDébora?

–Tranquilo señor Ernesto, dígame como quiera no se angustie por eso, muchas gracias por la ayuda–Débora le dio un beso en la mejilla y se dio media vuelta–.

–Ten cuidado que la calle está sola muchacha­–Ernesto se puso la mano en la mejilla un poco desconcertado y sorprendido de la belleza de Débora que conoció como hombre.

–¡Seguro, gracias!



Cuando ya estaba a unas pocas cuadras de su casa se le aparece un hombre ente las sombras.

–¿Por qué tan rápido mariconcito?

Débora se asustó echándose hacia atrás, el cuerpo se le tensó.

–¿Qué haces aquí Rendel?

–Vivo aquí mariconcito.

–Déjame pasar por favor.

–¿Por qué, me vas a pegar si no lo hago? ¿me vas a dar una cachetada o un coñazo?

Débora fue a darle un golpe pero Rendel le aguantó la mano.

Me llegas a pegar y no lo cuentas de la coñaza que te doy luego de violarte maricón, arranca.

Débora apresuró el paso pero tres de los amigos de Rendel la detuvieron.

–No mami, no tan rápido, Rendel te dejó ir pero nosotros no, anadamos muy quesúos y queremos cuquitaay verdad que no tienes –Le tenían una navaja en el cuello, mientras otro le metía mano por detrás–Te daremos por el culo entonces ¿qué dicen muchachos?

–Rendel se acercó–Yo primero–

–NADIE VA A TOCAR A  DEBORA. Rendel dile a tus amigos que la suelten.



Débora estaba a punto de llorar cuando Alejo se le acercó y la abrazó.

–Ah coño ahora eres el salvador del maricón. ¿Ya te lo cogiste primito? Comparte chico.

–Arranca Rendel si no quieres que te agarre a coñazos aquí.

–Ta bien primito, pero dile a tu noviecito que no siempre vas a estar cerca.



–Ya, ya tranquila, ya se fueron y ya estás cerca de tu casa. Verga yo iba a salir antes para buscarte e invitarte a cenar pero me compliqué en la casa ¿Tienes hambre?

–Lo que tengo es un susto horrible, quiero caminar un rato.

–Vamos a los chinos, te invito.

–Ok.



Llegaron a los chinos y pidieron un arroz especial, lumpias y chopsuey. Mientras llegaba la comida, Débora le tomó la mano a Alejo –Aún estoy temblando mira– Alejo también se puso a temblar de la emoción de verla en ese cariñoso gesto–.

–Quédate tranquila, que yo voy a estar a tu lado, te protegeré.

­–Pero Rendel tiene razón, no vas a estar siempre a mi lado. Tu primo me da miedo.

–Pues si tengo que reubicarme en la calle de tu local pues lo hago.

–¿Y si lo denuncio y pido una orden de alejamiento?

–Ja, ja, ja ¿tú crees que ese carajo le va a hacer caso? Además ese es compinche de los policías de aquí.. si lo denuncias es peor, deja que yo me encargue..

Débora le contaba que era la primera vez que sentía tanto miedo teniendo cerca a Rendel y compañía. No entendía porqué la habían agarrado contra ella. Alejo le dijo que odian a los gays.

–Pero es que yo no soy gay, soy mujer y me gustan los hombres–. Alejo le volvió a decir que ellos no entienden, como muchos, hasta él mismo se incluía en esa ignorancia.–Simplemente para ellos eres gay y te quieren joder como han jodido a otros, en el fondo son maricos ellos también pero para todo el mundo tienen sus jevas y tal, tú sabes como es–.



Débora quería proponerle a Alejo asociarse con él pero prefirió dejarlo así y esperar un tiempo más a ver que pasaba, lo que si le dijo es que quería alquilar el local de al lado para ampliar el negocio y poner tres unidades de corte y de lavacabezas, Alejo se ofreció para ayudarla en la remodelación cuando se decidiera hacerlo.



Terminaron de cenar y caminaron un rato por la calle.



–Tú me gustas Débora, así sin que me quede nada por dentro. Pero también sé que habrá un gentío que no acepte esto y nos critique, pero tú me gustas.

–Tú también me gustas Alejo, pero yo quiero hacerte una pregunta y quiero que seas sincero conmigo.

–Dime.

–¿Tú eres gay?

Alejo se le nubló la mente, se quedó en blanco y no había caído en cuenta de eso, se puso a pensar,  le gusta Débora pero era hombre y ahora comienza a ser una mujer, pero ella se siente mujer y él le atrae pero como Arquímedes solo lo veía como un vecino más. No tiene vagina, el sexo sería anal, pero hay posibilidades de una operación para reasignar el sexo con la que ella se identifica. A él le gustan las mujeres, pero también entonces habló.

–No soy gay, no, para nada.

Débora se detuvo y le puso las manos en las mejillas y lo besó.

–Esa era la respuesta que quería escuchar–Le sonrió y volvió besarlo. Alejo le palpitaba el corazón más de la cuenta. No sabía en el lío que se había metido.

miércoles, 12 de febrero de 2020

SE ME ANTOJA QUERERTE. Capítulo 13


Asdrúbal estaba en su cubículo, había atendido a cuatro personas seguidas y fue agotador. Se levantó de su asiento a tomarse un café en la cocina que tienen en la misma oficina. Tenía una semana que no sabía de Asier.



Ramón su compañero de trabajo que trabaja en otra división estaba tomándose un café, al ver a Asdrúbal se asustó y se puso nervioso, algo extraño en él. Había estado  todo el fin de semana pensando en como contarle a su amigo lo que quería decirle y no se esperaba encontrárselo en ese momento.



–Epa, ¿qué pasó? Te pusiste nervioso je, je.
–No, nada es que no te esperaba aquí ahora.
–Mmmm, estás raro, ¿queda leche?
–Si–Le pasó el envase de leche y retomó la conversación–Miraquería hablarte de algo, pero no sé como decirte mi pana.
–Bueno, dilo y ya pues.
–¿Almorzamos juntos? Vamos a escaparnos 10 minutos antes para que podamos sentarnos rápido y poder hablar.
–Tú estás raro.


Ramón tiene 24 años, trabaja con Asdrúbal en la empresa de telefonía celular pero en el área de facturación, le encanta la fotografía y hacer ejercicios al aire libre. Vive con sus padres, tiene un hermano que está fuera del país. Es bastante extrovertido y amiguero. Hoy quiere confesarle algo a su mejor amigo.



Salieron a la hora acordada y lograron pedir la comida rápido para poder sentarse. Ramón había evadido el tema  hasta que se sentaron en la mesa y comenzaron a comer.

–Aja, ¿ahora si me vas a contar?
–Bueno, simmmm  soy gay.

Un silencio invadió la mesa donde comían, Asdrúbal dejó el tenedor en el plato sin decir palabra.
–Si eres la primera persona que se lo cuento y también quería decirte
–Yo también soy gay Ramón.

En ese momento a Ramón se le iluminó la cara, y, aunque sospechaba lo de Asdrúbal no estaba seguro y no sabía como dar el paso.
–Wow no sabes el alivio que me da saber esoporque tengo otra cosa que decirte. Tú me gustas y mucho y desde hace un coñazo de tiempo y ahora que sabemos ambos lo nuestro no sé si tú sientes lo mismo.–Ramón sentía como su cara se enrojecía de la pena–.

Asdrúbal vovió a quedarse mudo sin saber que decir, se estaba poniendo nervioso y hasta incómodo.

–Verga Ramón, no sé que decirte, coño
–Ya, no digas nada, la cagué, aquí el desubicado soy yo.
–No vale, no digas eso, está bien que digas lo que sientes, pero, es que yo no siento lo mismo,  no es que no me gustes, eres guapo pero no me atraes, no sé, no te veo como novio, eres mi pana.
–Tranquilo y disculpa, olvida lo que dije.

Asdrúbal volvía a quedarse sin palabras y muy apenado.
–Ya, ya no te sientas mal mi pana, déjalo así, vamos ya que se nos hace tarde.



Cuando llegaban a la planta baja de la torre Asdrúbal frenó a Ramón poniéndole el brazo en el pecho.

–Ramón, no quiero que esto cambie entre nosotros, desde que te dije que no, me ves extraño, más bien ni me ves.
–Te dije que tranquilo pana, ya pasará.



La tarde pasó bastante movida, no volvió a ver a Ramón, ni siquiera tomaron café juntos en la tarde.

Pasadas las 5:30 de la tarde, Asdrúbal salía de la torre. Ramón lo vio salir y esperó que se fuera para no topárselo en la salida.

Bajó al metro, compró el boleto y llegó al andén. Entró al vagón y al cerrarse las puertas comenzó a escuchar lo que normalmente dicen los que piden dinero.



“…tuve un accidente y ahora tengo una colostomia y necesito unos medicamentos…”y bla, bla, bla.
No puedo creer esto, de nuevo este panaPensaba Asdrúbal–.

Cuando Asier se acercaba a él, tocó la alarma, volvió a accionarla cuando el operador lo solicitó. Asier vio a Asdrúbal y se le acercó.
–¿De verdad?–Salió del vagón y lo esperaban dos agentes del Metro, levantó su mano y le mostró a Asdrúbal su celular. Le hizo un gesto con la mano para que lo llamara
–¡Coño de tu madre me quitó el celular!
–Por eso yo no creo en esos que piden plata, son unos choros–Decía una señora–.



Asdrúbal llegó a su destino y estaba rojo de la rabia. –¡Guevón!, ¿cómo me dejé quitar el celular? ¡qué imbécil!–Le volvió la imagen de Asier diciéndole que lo llamara.
–Está como loco si piensa que lo voy a llamar, me compraré otro celular y línea.