jueves, 10 de diciembre de 2015

MALAS INFLUENCIAS. El terror de las mujeres ¿perdón?. #FrançoisSomosTodos


Hoy fue uno de esos días en que te cancelan todo. Me cancelaron las clases de inglés en una de las empresas y me cancelaron la última clase de matemáticas en el colegio por una tubería de agua rota. Los gemelos cancelaron pues estaban en trabajo de campo. Total que tenía tiempo libre hasta el asco.


Como cosa extraña tenía ganas de tirar... pero nunca puedo hacerlo de manera planificada porque siempre me sale mal así que me relajé y decidí llamar a Ernesto que tenía muchos meses que no sabía de él. Le dije que estaba por Altamira y que lo invitaba a un café.



Llegó a los 20 minutos. Estaba bello como siempre aunque un poco más flaco desde la última vez que lo vi, pero igual de guapo. Lo abracé y él me apretó durísimo. Casi sentí crujir mis huesos. Me dio dos cachetones en la cara de saludo.

-Estás igualito guevón. –Me dijo



Me contó que estaba sin trabajo desde hace un par de semanas pero que estaba tranquilo. La liquidación fue generosa como para sobrevivir hasta conseguir otro empleo. Por supuesto le pregunté por Laura. Me dijo que desde hace meses no sabía de ella, que duraron 5 meses juntos pero que fue una pesadilla -chamo la caraja es una puta. No debería decirlo pero es la realidad. Como tú pero en mujer –Qué bonito escuchar eso de mi amigo jajaja pero tiene razón.

Lo último que supo de ella es que estaba empatada con un viejo..



–Quiero contarte algo. –Lo dijo con una cara y un tono de voz que me pareció ser algo muy importante. Y finalmente lo era! –He salido con dos carajas y no se me ha parado la verga marico– Yo, el urólogo. –Aja¿y ¿qué pasa ahí?. –Me explicó que últimamente ha tenido contacto con hombres y los ve de más -¿cómo que los ves de más?- Ernesto me contó que en los baños se les queda viendo cuando orinan, vio una pelicula porno y no veía las tetas ni la cuca sino el machete de los hombres. Vio una porno gay y se masturbó.



Ernesto me contaba eso y se me estaba parando...cualquier excusa es buena para que se me parara.

–¿Podemos ir a tu casa? Quiero estar cómodo? -¿Será que me quiere coger? O que me lo coja?.

–Si claro, podemos ir, pero...¿qué quieres hacer?

–Allá te digo -Que misterio se traía mi amigo de closet. Me la ponía más dura aún.



Llegamos a mi casa y le di una cerveza. Agarré una para mi. –Ajá, ¿qué quieres hacer?

–Marico, coño, que esto quede entre tú y yo.

–Tranquilo dime.

–Para ver si te la puedo mamar, si eso me gusta. –No terminó de decir la frase y ya tenía mi verga entre mis manos frente a él. –Aquí tienes, prueba.



Ernesto fue bastante torpe al principio, aún diciéndole que mamara con sus labios, lengua y no con los dientes, que los alejara de la verga, me mordió varias veces hasta que se relajó.

Jugaba con mi glande, le pasaba la lengua varias veces y luego se lo metía en la boca. No se atrevía a metérselo todo pues se ahogaba. –Tomás deberías enseñarle como se hace– pero lo lamía y se veía que lo disfrutaba. Cuando se detuvo, su verga estaba prensada en el pantalón.



–¿Qué tal lo hice? Me da pena esto, pero me gusta. Es que yo no he hecho esto antes, no soy marico.

–Sácate la verga afuera para decirte como se mama y sí, sí eres marico, o no, mejor aún, bisexual. –se bajó el cierre y la sacó por ahí y comencé a mamársela. La succionaba, le pasaba la lengua por todos lados mientras la tenía dentro de mi boca. Veía a Ernesto y ponía los ojos en blanco y gemía.

–Marico la mamas mejor que Laura y cualquier mujer. Me vas a hacer acabar, para un poco.

–¿Quieres que pare?

–No, no pares François, siguesiguecoño que me vengo. Voy a acabar, coño, coño, coño, apártate!

Lo agarré de la cintura y no permití que me la sacara. Recibí toda su leche en mi boca tragándomela.



–MIERDA guevón, que mamada tan buena, no joda.

–Si tenías dudas de lo que te gustaba, creo que ya quedaste más claro.

–No sé, eres con el primer carajo que hago algo.



Nos tomamos 5 cervezas más cada uno y le dije que me cogiera.

–Nooooo marico, hasta ahí no llego. –Busqué lubricante y me eché en el culo. –Vas a llegar hasta el fondo mira. Me senté sobre él y me lo metí. La cara que puso Ernesto cuando me penetró me hizo la noche, disfrutó como un niño. Me moví para que se excitara más. Es la primera vez que tiro con un carajo y no se pone condón, por esta vez se lo pasé.

Cuando ya lo tenía excitado, agarró confianza y me volteó para ponerme en cuatro. Ernesto estaba demasiado excitado como para durar mucho, dio cuatro empujones y me acabó adentro. Se estremeció temblando un par de veces. Se tiró en la cama al lado mio..



Luego de un rato de estar callados viendo al techo, habló.

–Es la primera vez que me cojo un culo marico, no sabía que era tan bueno.

–No me sorprende eso, me sorprende más lo de enterarme que te gustan los hombres. ¿Por qué no me lo dijiste antes?

–Coño, me daba pena no sabía como decirte.

–Pero si sabes que soy gay desde que nos conocimos cuando nos inscribimos en la universidad marico.

–Es que yo no sé si quiero esto, o sea, me gusta pero no es para tener un noviecito y salir con él.

–Te gustan los hombres, asúmelo. Hombres y mujeres. Ya es pedo tuyo si te empatas con una tipa o un tipo. Lo que sí te voy a decir es algo Ernesto, jamás, jamás te cases con una mujer para que luego descubran que te gustan los hombres o peor,  le montes cachos y encima con un hombre. No te cases y punto.

–Pero yo quiero tener hijos.

–Sí pero no tienes que casarte con la que te va a dar el muchacho Ernesto. Haces un trato, convenio, negocio, como quieras llamarlo.

–¿Y todos los gay son como tú?

–Jajajaajaja ¿y cómo soy yo?

–Bueno, así que te acuestas con todos.

–¿Puta? Hay bastantes así, pero también  hay Tomases  regados por el mundo que se sienten Susanita y quieren un hogar y el marido de toda la vida.

–¿Estás empatado con Tomás?

–Qué más quisiera él. Salgo con él pero de panas. Me lo cojo y ya, él quiere algo serio conmigo pero la otra vez le encontré en el telefono una conversa con un tipo por WhatsApp y se mandaron fotos desnudos. –No sé porque coño le solté eso a Ernesto pero se lo dije.

–¿Y? ¿te molestó eso? Te dio celos la vaina.

–No, bueno, sí, no sé. Me dio como arrechera que se lo coja otro. No sé, pendejadas mías, pero es que dice que esta enamorado de mi y le veo esa conversa y

–Aaaaay valeeeee jejeje mosca pues. –Le di un empujón y nos reímos. Me dijo que se tenía que ir. Le ofrecí mi casa para quedarse pero me dijo que no, que era mucha tentación.

Me despedí de él con un beso en la boca que no se esperaba y yo no me esperaba que luego me metiera la lengua.

–Esto que pasó hoy jamás sucedió ¿ok? Tú mueres callado.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

MALAS INFLUENCIAS. Un frío encuentro que entró en calor. #FrançoisSomosTodos


Era sábado y nuevamente estaba con Tomás, almorzamos juntos en la terraza de un centro comercial que lo llaman despectivamente como a uno de esos primates de culo enrojecido.


Tomás me seguía mareando con su cantaleta de ser novios, ya no lo paré, le seguí la corriente. En un momento que se levantó para ir al baño dejó el celular en la mesa y la tentación se apoderó de mí. Lo agarré y encendí la pantalla, tiene patrón –mierda-. Pero tan elocuente  y mordaz para algunas cosas pero básico para otras pude descubrir el patrón al primer intento. Me metí en su WhatsApp, pero antes revisé si tenía Grindr. No tiene.



Encontré una conversación que me llamó la atención...un tal  Alberto. Mientras leo veo que ya  se han visto y echo para atrás. Veo fotos. Fotos de Alberto con la verga dura, dormida, cuerpo entero, otra con la leche chorreándole sobre su verga y su mano. No sé exactamente que me sucedió pero fue como... ¿rabia?  Me entró un calor por la espalda. Sentí que la persona que de alguna manera me pertencía, aunque fuera sólo en el sexo, estaba teniendo relaciones con otro. Eso me movió. Lo vi regresar y dejé el celular donde estaba.



–Me estaba meando. –dijo.

Pedimos otras 2 cervezas y seguimos hablando. Me contó que quría cambiar de trabajo, hacer cosas distintas y ganar más dinero, yo pensaba en Alberto. Le recomendé el laboratorio donde trabajé y de otros lugares donde había tenido buenas referencias de ellos. Hablamos de montar nuestro propio negocio. No aguanté y le pregunté por Alberto –¿Perdón?–Me sonreí y le dije que no se hiciera el loco.

–Revisé tu celular y vi unas conversaciones con el tal Alberto. ¿Te lo estás tirando?

–¿Y tú por qué coño revisas mi celular?  ¿Quién te dio permiso carajo? –Estaba muy molesto.

–Lo vi y me provocó ¿quién es ese tipo?  ¿no me puedes decir?.

–Ese no es problema tuyo.

–Te mandó fotos de su verga y tú de tu culo. –Se puso rojo de la pena. –Tranquilo que el culo te lo he visto muy bien.

–Eres un mamaguevo. No tienes porque estar viendo esas vainas.

–¿Te lo tiraste o no? –me estaba dando arrechera ya y no me respondía.

–Lo voy a ver hoy, pero no...

–O sea que te coge hoy.

–Déjame hablar, nos vamos a ver, nada más.

–Bueno vete ya. Vete a ver al tal Alberto a ver si te coge mejor que yo.

–¿Sabes que eres un imbécil François?

–Y tú no eres tan santo. Arranca.

–Pagas tú esta mierda.



Pagué la cuenta y me puse a caminar por el centro comercial. Me fui hasta un local de helados que venden por su peso. Al entrar vi a un tipo como de 45 o 50 años en la primera máquina. Me resultó conocido pero recién cuando voltea hacia mi, pude reconocerlo. ¿Se acuerdan del técnico que vino a mi casa aqueeeella vez hace años?  Tengo enfrente a mi a Soto.



–Tu eres Soto, ¿cómo estas?

–Sí, pero... ¿te conozco?

–Nos conocimos hace 15 años más o menos. Fuiste a mi casa a hacer el mantenimiento a unos aires. –Puso cara de no acordarse y se me quedó viendo a los ojos.

–Te mamé la verga ese día. –Yo tan puta y directa. Un chamo que estaba en la máquina de al lado se volteó y se me quedó mirando. Soto vio al niño y me volvió a mirar.

–Estoy con mi hijo, no lo recuerdo. Disculpe pero estamos apurados. El niño era su hijo y me escuchó decirle lo de la mamada. Qué fuerte! Me fui de ahí consternado.



Recorrí varios niveles. Mientras bajaba al próximo nivel vi en la baranda a Soto que estaba frente a los baños y me le acerco.

–Mi hijo está en el baño. Te voy a pedir que te vayas, anota mi número y me llamas a la noche.

Por supuesto la verga se me paró instantáneamente al imaginarme a ese tipo en mi cama y ahora cogiéndome. Aún se veía de buen cuerpo y aquelllos ojos... Algo más de arrugas pero estaba muy bien! Estaba sorprendido de haberme encontrado al primer hombre al que le mamé la verga.



Lo llamé en la noche como quedamos. Me pidió disculpas por lo de la tarde. Yo también se las pedí por mi indiscreción. Cuadramos para vernos al día siguiente. Era domingo. Lo invité a mi casa pero me dijo que no, en la suya -¿Le traería malos recuerdos mi casa?- Le dije que sí y anoté su dirección. Lo único que me dijo es que estuvo casado y que tiene el chamo de 15 años.



Eran las 11 de la mañana del domingo y ya estaba en el edificio. Me llevé mi carro pues iba a "La Candelaria" y tenía que dejar el carro en la calle. Qué nervios, pero bueno. Llegué al apartamento y toqué el timbre.

Me recibió en franelilla y mono. Todavía tenía el cuerpazo y los pelos que me volvían loco. Por supuesto aquella tela de mono que no deja nada a la imaginación.

–Pasa, bienvenido. Me agarró la cabeza y comenzó a besarme con tal pasión que mi verga pedía más espacio en el interior ¡Qué besos!. Ahora sí que no quedaba espacio para la imaginacíon. Su verga estaba parada y totalmente lubricada. Me cargó para llevarme a la cama.

–Esta vez sí te voy a coger. Será inolvidable.

Me tiró en la cama y se quitó el mono quedando absolutamente desnudo. De su verga colgaba un hilo de presemen que sabía a gloria. Me desnudó completamente.  Me alzó las piernas. Puso mi espalda paralela a su pecho y abdomen. Me abrió las nalgas y me echó una mamada de culo que sentí como su lengua se abrió paso hasta mi interior. Me mordió las nalgas, el culo y mis huevos. Volvió a chuparlo pasando su lengua por toda esa extensión de piel. Me agarró la verga y también la mamó. Se la comió entera con su boca. Yo quería hacerle lo mismo y nos hicimos un "69" maravilloso.



Le mamé la verga. Ya con más experiencia lo disfruté más y el también. Sin preguntarle nada me fui a su culo y se lo chupé. Él estaba encantadísimo. Me empujaba la cabeza para que me quedara ahí. Se incorporó y fue a buscar un condón. Cuando se lo puso lo llenó de lubricante y me lo mostró.

–¿Quieres ésto dentro de tu culo ah?. –Mientras decía eso lo agitaba y aquella verga se volvía  a poner más dura.

Por supuesto que dije que sí, me tiré en la cama y abrí las piernas. Comenzó a meterlo pero me antes subió mis piernas y las puso cada una entre su cabeza mientras me embestía como una bestia. Su  rostro había cambiado, estaba como poseído y viéndome con cara de morbo.

Sacó su verga de mi culo y me volteó para cogerme de costado. Sentí cada centímetro de su verga gruesa y venosa entrar y salir durante varios minutos hasta que salió de mi y me jaló sacándome de la cama.

–Trae ese puff. –Se lo dí y lo puso sobre la cama,  -Acuéstate ahí.

Me puse boca arriba y de nuevo me lo metió poniendo mis piernas como antes. Cada vez me daba más duro y yo más excitado. Me bajó de ahí y parados me pegó a la pared y volvió a penetrarme para luego montarme una pierna en el peinador y así meterlo completo y volverme  a empujar con todas sus fuerzas. Me agarraba la verga y me masturbaba. Me lo sacó.

–Ponte en cuatro ahí en el piso.

Aquí ya la ternura, la delicadeza y la suavidad brillaron por su ausencia. Me agarró del pelo y le dio tan duro y tan rápido que no me di cuenta cuando me vine. Soto retiró su verga y se jaló el condón. Empezó a masturbarse hasta que lo escuché gruñir en un largo orgasmo. Lo único que sentí fueron unas lenguas de fuego cruzando por mis nalgas, ¡que leche tan caliente! ¡y qué cantidad!.



Se sentó en el piso y yo hice lo mismo. -Ay disculpa, pero necesitaba sentarme. –Le dije

–Tranquilo, ahora lo limpio, vamos a ducharnos

Antes de entrar a la ducha, le vi el pecho. Estaba exactamente como hace 15 años. Un poco más canoso pero los vellos casi rubios con el sudor. Se veía espectacular.

Soto se encargó de enjabonarme, enjuagarme y secarme.



–¿Estás apurado? –Me dijo

–No

–Vamos a comer algo y tomarnos unas cervezas.

Se fue así desnudo a buscar un par de cervezas, queso, jamón serrano, aceitunas, maní y galletas de soda. Todo lo llevó al cuarto para comerlo desnudos en la cama.



–Chico, que agradable encontrarte. Como has crecido! no jodas jejeje y como has aprendido también.

–Son 15 años practicando sin descanso.

–Ya veo.

Me contó que ahora tiene su propio negocio de refrigeración donde vende aires, refrigeradores, neveras y ofrece servicio técnico, mantenimiento y asesoría en todas las marcas. Yo le conté lo que hacía. Que estaba viviendo solo también y no tenía hermanos.

Soto me dijo que tenía una hermana pero poco sabía de ella –Siempre fue una desadaptada –Dijo. –Mi papá tuvo una hija fuera del matrimonio que al final la criamos nosotros pues su mamea murió. Fue consentida, caprichosa, respondona y siempre hizo lo que quiso.  Ni siquiera estudió la carrera completa. Lo que pasa es que a pesar de los cachos, mi mamá se encariñó con la niña y bueno...

–Una joyita pues.

–Síel dolor de cabeza de la familia.

–¿Y qué sabes de ella?

–Está casada con un tipo que está podrido en plata. Vive en un penthouse a todo lujo y le tocó de cotillón dos hijos. Parece que los odia pero se los cala por la plata.

–Wow, o sea que tienes sobrinos, jejeje.

–Bueno, no son sobrinos, los he visto sólo una vez. Son gemelos.

Gemelos, gemelos. Esa palabra retumbó en mi cabeza doscientas veces por segundo.

–Ya va, ya va, ¿cómo se llama tu hermana?

–Susana.

–¿Qué? Qué bolas! Yo le doy clases a ese par y conozco a tu hermana.

–Coño que pequeño es el mundo. ¿Y cómo está ella?

Más puta y muere. Eso lo pensé, pero le dije la verdad. –Bueno bien, pero su marido lleva una cornamenta que no cabe en ese penthouse.

–No me extraña. Mi hermanita es bastante abierta con los hombres. ¿Y tú? Tienes pareja?

–No, ando soltero. No me gusta estar en pareja. La verdad que nunca he estado pero no me interesa ¿y tú?

–Estoy saliendo con una caraja. Nada serio pero quiero dejarla. Lo mío es un tipo. Lástima que no quieras nada, pudieras ser un buen candidato.

Lo que me faltaba que ahora este también me quiera poner el anillo en el dedo. Susto.



Luego de terminar de comer hubo otra redoblona. En la noche otra más y bueno... Me quedé a dormir. En la mañana desayuné Soto.

martes, 8 de diciembre de 2015

MALAS INFLUENCIAS. La madrastra. #FrançoisSomosTodos


Era martes, luego de las clases de inglés me fui a hacer unas diligencias pendientes aprovechando que los gemelos estaban en una reunión de trabajo para una presentación y los atendería más tarde. Estaba, entre otras cosas, cuadrando a otros alumnos para darles matemática y química.


Ya en la tarde, un poco más de la hora habitual de las clases con Caín y Abel, me fui al su apartamento. Toqué el timbre y me abrió Susana en bata.



–Hooola François ¿qué haces aquí? –Me estaba viendo con una cara de zorra que me asustó.

–Vengo para darle clases a los gemelos como todas las semanas.

–¿Ah pero no te avisaron que no iban a estar?.

–Me dijeron que llegarían tarde, no que no venían.

–Pues no vienen. Pasa que te invito un café o un trago. –Me tomó del brazo y entré.

–Estoy esperando a alguien.

–Algún técnico supongo.

–Eres muy guapo. Viene un amigo para pasarla bien, ¿no quieres quedarte y ambos se divierten conmigo?-Me dio un beso en la boca y me agarró el bulto.

–Chico, pero ahí abajo tienes lo tuyo,¿puedo verlo? –Intentó bajarme el cierre con desesperación.

–Eh? no, no! Susana, es mejor que me vaya.



Susana insitía, diciéndome que quería ser cogida por 2 hombres. Me estaba poniendo nervioso, estaba como poseída. Yo insistía que no, además le dije que era una mujer casada y que respetara, lo que hizo fue reírse en mi cara.



–Susana, soy gay. –al escucharme se detuvo en seco, se me quedó mirando y luego habló. –Bruno es bisexual, así que nos coge a los dos. –Sonó el timbre. Era Bruno fue mi entrenador en el gimnasio de hace unos años.

–Epa Chamo, ¿cómo estas?

–Ustedes se conocen?

–Sí vale, del gimnasio, ya no vas por allá.

–Cambié de gym.

–Perfecto que se conozcan, Bruno nos vas a coger a los dos hasta por las orejas.

–Perfecto ya me conozco ese culo y bueno esta cuquita también. –Le metió la mano en la entrepierna restregando la tela de la bata hasta adentro.

–Subamos.



Entramos al cuarto y de una Bruno me dio un beso en la boca bien profundo. Susana se quitó la bata y comenzó a quitarle el mono a Bruno. Se agachó a mamarle la verga metiéndose entre los dos

–Que agradable sorpresa encontrate aquí, voy a reventarte ese culo. Te lo voy a dejar bien abierto...

Ya sin pantalón me tiró en la cama, se puso el condón y me puso boca abajo. Mientras me cogía se besaba con Susana, que me agarraba una nalga y también la verga de Bruno que me lo tenía metido hasta el fondo.

–Cógeme a mi ahora,  anda.

–Ya va preciosa déjame gozarme ésto. –Me levantó con un brazo y me puso en cuatro.

–Mámale la verga, la tiene grande como te gusta.

UNA MUJER ME IBA A MAMAR LA VERGA!!

Bruno me estaba dando duro mientras tenía mis nalgas bien abiertas con sus manos. Susana no sabía como meterse mi verga en la boca. Logró bajármelo y desistió, volviendo a besar a Bruno que seguía ensañado con mi culo.



–Búscame un vaso de agua por favor. –Le dijo mi entrenador a la madrastra.

–Si quieres te hago el almuerzo también.

–Anda vale.



Se fue la mujercita y Bruno me alzó en el aire una vez más. Me puso frente a él cargado en sus fuertes brazos. Me la metió toda y empezó a subirme y bajarme. El carajo tenía mucha fuerzaen esa posición me estaba dando duro en la próstata. Si seguíamos así me iba a venir, en ese momento entró Susana.

–Ahora me toca a mi.

–AH AH AH COÑO DEJA LA LADILLA . Gritaba jadeando.

–¡Si coño deja la ladilla, que ya te va a tocar golosa! –Le dije yo que estaba a punto de acabar. Acabé en sus pectorales.

–Uuuuf que rico, leche caliente.  Ahora sácame la leche con la boca. –Me bajó y ya la tipa le había quitado el condón y ya estaba mamándole la verga ella. Yo me di las latas con él mientras me metía sus dedotes gruesos en el culo. Luego pasaba su mano por su pecho y me metía la mano en mi boca..

–Qué culo tan rico tienes coño...te lo quiero volver a comer...



–¿Me lo vas a meter? –Dijo Susana, pero Bruno le volvió a meter la verga en la boca hasta la garganta y la dejó aprisionada acabándole adentro. –Me gusta hacer esto, que se traguen mi leche completa. En un rato te la tragas tú..

–En ningún rato. Vístete y te vas de mi casa, mariquito, que ahora voy a tirar con él.

–Deja los celos mami que ya te lo voy a meter. –Y era cierto, la verga seguía bien dura, no se le había bajado.

 A ella sí se la cogieron sin condón. Mientras estaban en lo suyo yo me duché, salí y me vestí viendo como le daban hasta por la cédula. Pobre marido, debe ser un alce.



Cuando bajaba las escaleras del piso de arriba entraron los gemelos.

–Epa profe! ¿qué haces aquí? No te llegó mi mensaje?

–Hola chicos, sí, bueno el que llegaban tarde pero el otro de que no iban a venir no, me lo dijo Susana.

–¿Y que hacías arriba? ¿TE TIRASTE A SUSANA? –Dijo Abel.

–No vale, bueno, tiré con el técnico de hoy, Bruno mi exentrenador.

–¿Uno papeado morenito claro?

–Si

–Uy yo quiero que ese me coja

–Anota el celular. –Bueno, los dejo, el jueves estoy aquí con doble tanda.

–Eso es lo que vas a llevar tu el jueves, doble tanda profe. –Dijo Caín.

–Jejeje cuídense carajitos, pórtense bien.

–Ve con cuidado profe que la calle esta sola a esta hora.


Me sentí tan raro viendo a una mujer mamándome la verga. En ese momento supe que jamás estaría con una mujer. Como me gustaría hablar con el papá de los gemelos y decirle lo que hace su mujercita. Que lástima...

lunes, 7 de diciembre de 2015

MALAS INFLUENCIAS. La ciudad me quedó pequeña. #FrançoisSomosTodos


Era sábado el día que invité a un brunch a Tomás quien aceptó encantadísimo. Lo llevé a un local pequeño en Chacao llamado Chacao Bistró, no lo conocía.
Pedimos un desayuno criollo, unas ricas arepitas de sabores con jugo de naranja y un par de cafés.

Estábamos comiendo cuando de repente llegó la pregunta incómoda de Tomás.

–¿Tú llevas un registro de todos los tipos con los que has tirado?
–¿Un registro?. –Lo miro con una cara como si me hubiese preguntado sobre la Edad Media. -¿Para qué? Además ya perdí la cuenta, pero no sé a que viene eso.
–¿Más de 100? ¿Menos? Contando solo mamadas.
–¿Adónde quieres llegar con eso Tomás?  La estamos pasando bien y vienes a preguntarme semejante estupidez.
–¿Te parece estupidez acostarte con desconocidos durante toda la semana, todos los días? Creo que estás tomando a la ligera el asunto. ¿No has pensado que pueden contagiarte una enfermedad venérea, no hablemos del vih o cualquier otra cosa.
–¿Para eso tienes que hacer esa introducción tan patética? Para preguntarme si me protejo? Sí, me cuido y me hago cada trimestre el examen. Y sí, me parece una estupidez porque eso es invadir mi privacidad.
–¿Hay necesidad de estar cada tres meses sacándote el examen para ver si todo está bien?
–En mi caso sí Tomás porque como ya sabes soy bien puta y llevo más de 100 hombres que me han cogido o me los he cogido. ¿Contento?
–Eres promiscuo, es mejor decir eso que puta. Me preocupo por ti.
–Ya me fastidiaste el brunch.
–Discúlpame, también me preocupo por mi, he tenido sexo contigo.
–¿Y te he cogido sin condón? ¿tienes alguna venérea?.
–No, no. Pero no quiero que te pase nada.
–No me va a pasar nada, y si así fuera, pues hay tratamientos para eso.
–¿Te puedo preguntar algo?
–Espero que no te vayas por las ramas para preguntarme algo, ve al grano.
–Si por alguuuuuna razón fortuita te empataras conmigo, ¿dejarías esa vida que llevas?.
–Jajajajajaja, parece que practicara la prostitución.
–Respóndeme.
–No sé Tomás, en el momento sabré, no pienso en si algún día me enamoro y me empato.
–Ya…,veo que contigo no tendré chance nunca.
–Lo que no entiendo es porque no te abres a conocer a otras personas, ¿por qué te empeñas conmigo?
–Ya te lo he dicho, estoy enamorado de ti.
–Pero te haces daño Tomás..
–Ese es problema mío François.

Terminamos de comer y pedimos más café. Tomás me puso la mano en la pierna cerca de mi bulto.
–No hagas eso porque se me va a parar y luego no respondo, y tampoco me podré parar de aquí.
–Yo si responderé. Te lo quiero mamar.
–Estás jugando con fuego, luego no quiero lamentos.
–No habrán.
–Ve al baño y me esperas, está adentro. –Tomás entró al baño, pedí la cuenta y fui por él.

–Pero esto es de una persona. –dijo Tomás.
–Cállate y mama. –Como siempre, Tomás se lucía en cada mamada, se lo tragaba todo, no hacía falta empujarle la cabeza, él sabía lo que hacía. Tocaron la puerta.
–NO PUEDEN ESTAR 2 PERSONAS AHÍ DENTRO POR FAVOR, SALGAN
Tomás se puso nervioso pero le dije que siguiera, la boca la tenía enrojecida y mojada por la saliva.
–YA SALIMOS, DISCULPEN. Ya me voy a venir ¿te la vas a tragar? –Le dije eso y me apretó las nalgas y se aferró a mi a esperar cada disparo de leche. Se la tragó toda.
–Sal tú primero. Entrega mi tarjeta de crédito para pagar, ya salgo.

Tomás salió y se escuchaba una fuerte discusión. Cuando salí algún encargado del local estaba armando un pleito a Tomás, la gente los miraba. Al acercarme me doy cuenta que no es un simple encargado, es el dueño. Y al dueño lo conozco.
Al verme deja de hablar, vuelve a ver a Tomás –Les agradezco que paguen su cuenta y se retiren.
–Espérame aquí que voy a pagar. -Me acerco al dueño y lo saludo.

–Coño Felipe no sabía que eras dueño de esto.
–Desde hace unos meses. La verdad,  que vergüenza lo que estaban haciendo ahí dentro.
–Ay Felipe, tu y yo tiramos en un restaurante.
–Bueno sí pero este es mi restaurante, pero te vi y me sentí ridículo reclamándole a tu amigo o novio.
–Sigo soltero.
–¿Cuándo repetimos?
Espero que nunca. Pensé. El día que me cogió, bueno, me lo metió, dos empujones y se vino. Repetimos en su casa y lo mismo, dos sacudidas y el hombre se corrió.
–Cuando gustes, tienes mi número.
–Dile  a tu amigo y se vienen los dos, me los cojo a ambos.
–Sí, sí, claro. Toma la tarjeta.
–No vale, la casa invita.
–Gracias Felipe, espero tu llamada.

–¿Te lo tiraste?
–Si, hace unos cuantos meses, un mal polvo.
–Qué vergüenza me hizo pasar ese tipo por tu culpa y encima tiraron, ¿ves por qué no se puede ser tan promiscuo? La gente te conoce y sabe la fama que tienes.
–No empieces con el sermón otra vez. Me dijo que fuéramos a su casa para que nos coja a los dos.
–¿Qué, eso? No, yo no voy a ir.
–Yo tampoco, ¿no te dije que es mal polvo? Nos regaló el brunch, algo bueno le sacamos. Vamos, te invito unas cervezas para celebrar esa mamada.

Así es Tomás mama guevo de una manera que no es de este mundo.

¡Hasta luego!