viernes, 15 de febrero de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 15


¿JUSTICIA?.

[NOTICIERO DE LAS 12]
--Hace aproximadamente una hora una fuerte explosión ocurrió dentro del estacionamiento de la Asamblea Nacional en uno de los laterales del edificio.
Hasta los momentos se habla de decenas de heridos, se presume la muerte de algunas personas pero no se ha dado una información oficial.
Una camioneta siniestrada podría ser la causante de la explosión, no hay más información al respecto. Regresamos al estudio--

-¡Mierda! Bernardo, gordo, ven
-¿Qué pasó?
-Parece que hubo un atentado en la Asamblea.

Cuatro horas antes...

Bernardo salía de su apartamento, se montó en la camioneta. Cerró los ojos y se concentró hasta verse exacto al diputado. Revisó sus credenciales y salió rumbo a la Asamblea.
Llegó a la entrada, varios simpatizantes del gobierno se agolpaban en las rejas gritando consignas y el nombre del presidente fallecido hace unos años.

El diputado se disponía a entrar al estacionamiento cuando bajó la ventana para saludar a la gente que estaba reunida. Saludó al militar que custodia la entrada, mostró su credencial y entró.
El diputado estacionó el carro en un lateral del congreso. Uno de los militares se acerca para informarle que ahí no puede estacionar por seguridad.
-Tranquilo sargento, yo entro y salgo, no me voy a quedar, tú deberías ir a tomarte un café ahora mismo. -Sacó un billete y se lo entregó al militar.

Rodolfo bordeó el edificio del congreso y salió por la otra puerta. Volvió a cerrar los ojos una vez que recuperó su fisionomía. La camioneta estalló de una manera impresionante volando por los aires, la onda expansiva tumbó la pared del Congreso, voló las rejas donde estaban los simpatizantes. Dentro de la Asamblea se reventaron los ventanales, se arrancaron del piso varias butacas con diputados sentados. La cúpula del congreso se resquebrajó cayendo hacia dentro del recinto.

Más de 70 heridos, 20 muertos entre diputados y gente en los alrededores.
El militar regresaba al Congreso corriendo luego de ir a tomarse el café, se había devuelto por el estruendo en la calle. No podía creer lo que estaba viendo.
-Por eso te mandé a tomar café muchacho, no mereces morir así de horrible. -Bernardo le puso la mano en el hombro, el militar lo vio y de repente se le nubló la mente.

Dos horas antes...
-¿Tú estás loco Bernardo? ¿Cómo me sacas del trabajo con semejante excusa? Lo arrecho es que me dijeron que me fuera. "Es que vengo de trabajar toda la noche y me hace falta el calor de mi pareja" ¡Qué bolas tienes tú!
-Pero te dejaron ir, deja el drama vamos a disfrutar esta mañana, quiero hacerte el amor.

Llegaron al apartamento de Oliver, apenas cerró la puerta, Bernardo comenzó a desvestirlo.
-¡Quiero follarte, lo necesito!
-Calma, calma ya vam...
Bernardo le dio un beso en la boca mientras le bajaba el pantalón, los dejó caer y llevó su mano a las nalgas y sus dedos buscaron el culo para metérselos. Los besos eran cada vez más intensos, Oliver estaba excitado, Bernardo más. Su pene no aguantaba más presión dentro del pantalón. Oliver se agachó y le desabrochó el pantalón para dejar salir el grueso pene que estaba extremadamente duro. Mientras lo mamaba con desesperación se quitaba los zapatos y el pantalón.
Salivaba en exceso mientras intentaba meterse todo el pene en la boca, le halaba los testículos y sus dientes mordían ligeramente el glande.
-Oríname.
-¿Aquí?
-Si aquí.
Bernardo bajó la presión de su pene y comenzó a orinar a Oliver que sonreía abriendo la boca mientras Bernardo apuntaba al pecho.
Terminó de orinar y Oliver comenzó a mamarlo de nuevo. Esta vez lo introducía todo en su boca.
Bernardo terminó de quitarse la ropa y alzó a su novio con una agilidad como si fuera una pluma, lo abrazó con una a mano mientras Oliver se sujetaba del cuello de su hombre. Este ubicó su pene entre las nalgas hasta dar con el orificio y lo penetró.
Lo tomó por las nalgas y comenzó a alzarlo. Oliver gritaba de placer, Bernardo gruñía mientras de su frente corrían gotas de sudor hacia sus ojos.

Se corrió en el pecho de su novio sin tocarse. Bernardo sentía el tibio del semen correr por su abdomen, le apretó las nalgas a su novio y se corrió dentro de él.
Y así con su novio cargado y este apoyado en el hombro, se fueron a la habitación. Bernardo entró al baño y Oliver se quedó en la cama y encendió el televisor.

Vieron la noticia de la explosión en la Asamblea cuando Oliver lo llamó para que se enterara.
-Esa gente merecía morir eso es una banda de corruptos y asesinos.
-¿De qué estás hablando? Lo dices como si hubieses sido tú el responsable.
Bernardo vio a Oliver y le dio un beso en la boca. -Estás muy raro...la noticia te cambió el semblante.
-No te voy a negar que me da un fresquito saber que ha muerto gente ahí.
-Son seres humanos Bernardo.
-Son escoria Oliver, escoria, hay que eliminarlos.

jueves, 14 de febrero de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 14


POLÍTICA BASURA.

-Antes que arranques ¿no quieres probar lo que tengo?
-Yo contigo quiero probar todo.
Kimberly abrió el cierre de la minifalda que comenzaba en la parte de abajo, lo dejó a medio abrir y apartó el cuero dejando al descubierto su enorme pene que ya estaba erecto.
Rodolfo, el diputado se quedó viendo el miembro de la transexual, abrió los ojos y se pasó la lengua por los labios.
-¿Te vas a quedar viéndolo? -Kimberly lo cogió del cabello y lo haló acercando la cabeza a su entrepierna. Rodolfo abrió la boca intentando meterse aquella cosa descomunal.
El diputado se lo introducía con cuidado pero Kimberly le empujaba con fuerza la cabeza, provocándole arcadas y salivando en exceso.
Ahogado, Rodolfo le dijo que quería tragarse su semen. -Dámelo en la boquita. -Una bofetada recibió de la chica que le dijo que siguiera mamando, algo que el diputado hizo sin poner resistencia, más bien le gustaba que lo humillaran.

Kimberly le aprisionaba la cabeza para que no sacara el pene de su boca, cerró y sintió como su miembro crecía aún más. Rodolfo notaba que el pene bajaba por su garganta y comenzaba a ahogarse, intentaba zafarse pero no lo lograba hasta que de un tirón se separó y sacó la cabeza por la ventana para vomitar.
-¿No querías mamar? Si vas a hacerlo tiene que ser bien hecho.
-¿Qué pasó? -El diputado apenas podía hablar. -Sentía que ese güevo crecía en mi boca.
-Vamos al hotel.
Rodolfo tomó una bocanada de aire mientras se tocaba el cuello, la garganta le dolía. Manejó hacia el hotel.

Llegaron al sitio, se registraron, pagó y entraron a la habitación.
-Quiero que me cojas como solo tú sabes hacerlo, te voy a pagar muy bien.
Comenzó a desnudarse.
Kimberly lo veía. El diputado tenía buen cuerpo, era algo velludo. Miró a su entrepierna. Una maraña de pelos tapaba el diminuto pene del hombre.
-Con razón te gusta que te cojan, tienes un micropene. ¿Cómo te coges a tu mujer con eso?
-No eches a perder el momento hablando de mi esposa, vinimos a tirar, quítate la ropa.

Kimberly se quitó la blusa dejando al descubierto un sostén negro de encaje, sus enormes pechos apuntaban hacia al frente, una vez que se soltó el sostén se mantuvieron en su sitio. Rodolfo comenzó a lubricar, se acercó al pezón derecho y le pasó la lengua para luego introducirlo en la boca. Kimberly lo empujó y se quitó la minifalda, el pene medio erecto colgaba moviéndose hacia los lados, el diputado no lo perdía de vista. Seguía lubricando.
Se quitó las medias. Cogió el pene con su mano derecha. -Mira cómo crece, observa bien porque te lo voy a clavar completo aunque te duela.
-Quiero que me causes dolor.
-Quieres condón o te lo meto a pelo.
-Cargo Prep, cógeme sin condón.

-Ponte en cuatro en la cama y ábreme las nalgas.
Rodolfo hizo lo que le pidió, la chica se acercó y comenzó a escupirle el culo. Del glande del diputado caía un hilo de líquido preseminal.
Kimberly se acercó, lo cogió del cabello, haló y con las mismas empujó para penetrarlo.
-AAAAAAAAAH SIGUE, SIGUE, NO PARES, ME DUELA SIGUE.
La chica comenzó moverse con fuerza mientras le pasaba el brazo por el cuello al diputado ahorcándolo.
-Aguanta maricón de mierda porque ahora es que te va a empezar a doler.
Cerró los ojos sin parar de moverse, el pene se volvía más ancho y más largo. Rodolfo apretaba los dientes sintiendo como apretaba su cuello, el dolor se intensificaba a medida que el pene crecía dentro de él. Sentía una punzada en el estómago y le pidió que se detuviera. Kimberly, haciendo que no escuchó lo ahorcó más y empujaba con más fuerza. Rodolfo gritaba ahogado, corrían las lágrimas por sus mejillas, suplicaba que se detuviera.
-¿Quieres que pare? Pídeme que pare y te acabo adentro.
-¡Para por favor, sácalo, dame la leche pero sácalo ya por favor!

Kimberly sacó el pene. Al sacarlo Rodolfo lo vio. Estaba muy grueso y largo. -¿Qué es esto? Tu güevo no...no era así.
-Mámalo y cállate.
El diputado, sin entender lo que pasaba se introdujo el enorme miembro, pero solo una pequeña parte pero Kimberly no estaba dispuesta a poco y lo obligó a metérselo completo empujando su cabeza. El pene traspasó el umbral de la garganta y Rodolfo estaba poniéndose morado por el ahogo, no podía respirar. Sacó el pene. Tosió, estaba mareado, pero la chica lo haló del cabello y le sostuvo la cabeza. -¡Abre la boca!.
Un chorro de semen inundó la cavidad. Rodolfo sentía que lo quemaba, se echó hacia atrás puso sus manos en el cuello mientras su cuerpo se iba consumiendo y él gritando. Kimberly miraba con los ojos bien abiertos como el cuerpo del diputado se reducía a polvo, se levantó de la cama. Se vistió y salió de ahí.

Era de madrugada, había recuperado su aspecto pero seguía vestido como Kimberly. Le escribió. --Ya no tienes que preocuparte por el diputado, no te molestará jamás-- Sonó su celular. Era Oliver.
--Coño llevo horas llamándote ¿dónde coño estás?--
--Mi amor disculpa, estoy resolviendo unos peos de trabajo--.
--¿A esta hora? ¡Son las dos de la mañana!--
--Hablamos más tarde mi amor, te explico luego-- Colgó la llamada y recibió un mensaje.
-Y encima me cuelgas...-
Bernardo golpeó varias veces el volante pero siguió manejando a su casa. Sonó el celular pero era el del diputado. Era su esposa.
--Mi amor ¿Dónde estás? ¿Sigues en la asamblea?--
--Óyeme lo que te voy a decir--. -Hablaba con la voz de Rodolfo. -Prepara una maleta con tu ropa y la de los niños y te vas al aeropuerto compras un pasaje a cualquier sitio y te vas. Hoy van a suceder cosas. Toma todo el dinero de la caja fuerte y te largas.
-Ya va, ¿pero te espero?, no me voy a ir sin ti.
-¡Haz lo que te digo y no me esperes! ¡Vete con los niños, escóndete, hazlo ya!
Colgó la llamada y se sonrió. Llegó a su casa, mentalmente revisó la camioneta y desactivó cualquier dispositivo de rastreo de la camioneta blindada.
Kimberly le escribió. --¿Qué hiciste?--
--Lo desaparecí, tranquila--

miércoles, 13 de febrero de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 13


Protegiendo los afectos.

Bernardo salía del trabajo luego de las seis de la tarde, iba directo a su casa pues no había dormido ahí la noche anterior, se había quedado con Oliver.

-¿Cómo están mis papás?
-Su papá bien, paso buena noche, comió pero como le dije su mamá estaba como ansiosa, sorprendentemente lo llamaba a usted y ahora sigue intranquila.
Bernardo se quitó la chaqueta y la corbata y fue a ver a su mamá. La enfermera lo acompañó.
La mujer respiraba con dificultad, al ver a Bernardo se puso nerviosa preguntando quien era, cuando la falta de aire se lo permitía.
-Cálmate mamá soy Bernardo, tu hijo.
Su madre tenía taquicardia y respiraba con dificultad.
-Señor déjeme atenderla para estabilizarla y llamar al doctor.
-No vas a llamar a nadie, yo me encargo.
-Pero señor Bernardo, yo...
-Sal de la habitación y cierra la puerta.

La enfermera se fue cerrando despacio la puerta pero se quedó pegada a la puerta para escuchar. Bernardo sentía la presencia de la muchacha en la puerta.
La abrió.
-Vete a la cocina y no estés escuchando detrás de la puerta, ¿O quieres que te bote?
-No señor disculpe.
Volvió a acercarse a la cama y se sentó al lado de su madre. Puso la mano derecha en la frente y la otra en el corazón, cerró los ojos. Una tenue luz iluminó la frente y el pecho mientras un calor se apoderaba de la mujer.

-Me quiero morir, déjame ir
-Yo te voy a cuidar mamá
-Deja que me vaya
Bernardo retiró rápidamente las manos del cuerpo, sintió que se desvanecía, estaba mareado y agotado. Su madre comenzó a llorar. Él se levantó y sosteniéndose de los muebles y la pared se fue al baño. Apoyó las manos en el lavamanos cerrando los ojos esperando que se le pasara el mareo.

Salió de la habitación y buscó a la enfermera.
-Atiende a mi mamá.
-¿Todo está bien señor?
-Perfectamente. Haz tu trabajo.
Bajó a la cocina a comer algo mientras pensaba en lo que haría en la noche.

Se sentía débil pero aun así subió a su habitación se duchó, buscó la ropa que se pondría para la noche, se colocó una franela y un bermuda.
-Voy a salir a una reunión no creo que llegue temprano pero hágame algo de cenar.
-¿Usted va a ir vestido así para una reunión?
Bernardo se miró la franela, el bermuda y los zapatos. -Sí, es en casa de unos amigos. Vaya a atender la casa.

Llegaba al centro comercial para estacionar el carro ahí, ya era casi la hora de cerrar así que decidió salir de ahí e irse a un bar gay que estaba en la calle paralela de arriba.

Entró al local con su mochila y se sentó en la barra, por la hora había poca gente. Pidió un whisky, a dos sillas de él estaba sentado un hombre de unos 40 años, alto y guapo, miraba a Bernardo y sonreía, él hizo lo mismo y levantó el vaso saludando.
El hombre se acercó a la silla y le puso una mano en el hombro mientras le extendía la mano.
-Encantado, Alberto.
-Bernardo, mucho gusto. Hay poca gente aquí.
-No es normal que haya gente un martes, pero siempre hay. Soy abogado, tengo 41 años.
-Soy asesor de mercadeo de una trasnacional, 40 años.
Siguieron charlando un buen rato hasta que Alberto se levantó para ir al baño.
-¿Te espero en el baño y nos conocemos un poco más?
-La verdad es que no, tengo pareja y estoy apurado, me termino el trago y me voy.
-Ok, espérame aquí.
Bernardo puso los codos en la barra y apoyó su cabeza en sus manos. Cerró los ojos. Seguía débil y cansado.
-Sé lo que haces, soy igual que tú pero no mato a la gente, hago el bien sin dañar a nadie.
Abrió los ojos levantándose de la silla y mirando a todos lados. Corrió al baño y no había nadie, volvió a la barra pero Alberto no estaba. Se bebió el trago de un golpe, pagó y se fue.
Estaba nervioso, saber que había alguien más con los mismos poderes lo atemorizó.

Regresó a su carro y se colocó la ropa. Un corsé negro y rojo de encaje, una minifalda de semicuero negro, unas medias panty de malla sujetadas por ligas agarradas a la cintura. Una pantaleta de encaje negro. Cerró los ojos, los pechos comenzaron a crecer, igual su cabello, desaparecía el vello. Su pene crecía un poco más, fue a voluntad.
Se vio al espejo. -Perfecto, soy Kimberly.

Salió del carro con una chaqueta, aprovechó la oscuridad para que nadie lo viera y caminó rápido hacia la avenida. Al llegar se despojó de la chaqueta botándola en una acera.
-Mijaaaaaa ya estás de vuelta, pareces una cucaracha, no mueres con nada. Te tirotearon y sigues viva.
-Tengo un ángel que me cuida.
-¿Un ángel? Un viejo que te estás chuleando y te pagó la clínica mamagueva.
Kimberly la agarró por el cuello pegándola contra la pared, la alzó unos centímetros del piso.
-Si no quieres que te saque las tripas aquí mismo es mejor que te ahorres los comentarios. -Kimberly la miró a los ojos y la chica comenzó a orinarse viendo con terror a su compañera, mientras las otras chicas observaban e intentaban que Kimberly soltara a la mujer. Se estremeció y como una onda expansiva de una explosión, las tres chicas salieron por los aires tres metros hacia atrás. Soltó a la chica que quedó tirada en el piso con la mirada perdida.
-¡Ya saben lo que les espera como se vuelvan a meter conmigo!
Se fue caminando pensando en que se le había pasado la mano.
Llegó a la esquina para esperar al cliente de Kimberly.
Una camioneta negra se acercaba a la esquina, bajó el vidrio.
-Hola preciosa, ya llegué para que me hagas lo que quieras.
El diputado Rodolfo Cabrera se sonreía con cara de morbo y ganas de tener una noche de sexo salvaje como solo Kimberly sabía hacerlo. -Quiero quedarme contigo toda la noche.
-Eso cuesta dinero.
-¿Y eso cuándo ha sido un problema? Lo importante es que se te ponga dura la verga que tienes entre las piernas.
Kimberly se montó en la camioneta.
-Quiero que me hagas lo que se te antoje, soy tuyo mi amor.
-Después que te coja no vas a volver a tener sexo más nunca en tu vida.
-Uuuf eso suena a que me vas a dar una revolcada.
-Prepárate.

martes, 12 de febrero de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 12


CRUDA REALIDAD.

-¿Tú no me piensas contar lo que en realidad pasó anoche? -Kimberly había reaccionado justo cuando Bernardo ya se iba.
-Ya te dije te dispararon pero te caíste dándote un golpe fuerte.
-No Bernardo, a mi me dispararon, el policía me dio dos tiros lo recuerdo. ¿Dónde están las heridas?
Bernardo no entendía lo que pasaba, había hecho que no recordara, pero Kimberly recordaba cada momento que vivió esa noche.
Bernardo entró en su mente. -Vas a olvidar todo lo que pasó esa noche, no recordarás ese día.
-Bernardo, ¡estoy esperando un explicación coño!
No comprendía porqué no estaba funcionando con la chica el borrarle la memoria reciente. se pasó la mano por la frente y suspiró.
-Me tengo que ir, voy a hablar con Oliver.
-Bernardo. -Kimberly lo vio a los ojos
-Esta bien, te voy a contar.
Kimberly se sentó en el sofá, Bernardo mirándola trajo desde la cocina un vaso con agua, iba flotando en el aire hasta la mano de la chica.
-¿Que es esto? Kimberly comenzó a asustarse y veía a Bernardo a los ojos, este sonreía e hizo lo mismo y frente a ella cambió su aspecto hasta verse ella reflejada en él 
La chica no salía de su asombro, tocaba el rostro de Bernardo que era el de ella, no podía creer lo que estaba viendo.
-¿Quién eres tú?
-Un hombre normal con poderes extraordinarios. Tomó la cabeza de Kimberly apoyó los pulgares en la frente de la chica y los otros dedos a los lados de la cabeza. Hizo presión, cerró los ojos y adentrándose en lo más profundo de su cerebro, alteró varias neuronas para hacerle olvidar de raiz lo que había sucedido. Al abrir los ojos Kimberly cayó desmayada en el sofá.
-Vas a estar bien. -Le dio un beso en la boca y se fue.

Oliver abrazó a Bernardo entre preocupado y molesto.
-Ayer ayudé a una amiga transexual que trabaja en la calle, la policía le disparó y yo la llevé al hospital.
-¿Pero cómo sabías que le habían disparado?
-Ella me llamó horas antes que iban a hacer una redada, luego me llamó que estaba escondida, que la policía estaba como loca disparando y yo me acerqué al lugar.
-¿Fueron pareja ustedes?
Bernardo se sonrió, casi riéndose y le dijo que no.
-Pero se acostaron, se han acostado.
-Si Oliver, pero no tenemos nada, es mi amiga.
-¿y han tirado últimamente? ¿Está operada?
-No está operada.
-O sea que te cogió.
-Oliver ya, eso ya pasó, deja la angustia.

Bernardo se acercó y le dio un beso a Oliver. Estaban en un café, no había nadie pero los empleados vieron el beso.
-Nos están viendo.
-¿Qué pasa? ¿Cuál es el problema? Además no hay nadie.
-Disculpe señor. -Se acercaba uno de los mesoneros. -En este local no...
Bernardo se puso de pie y vio al chico a los ojos y este se retiró sin poder decir otra palabra.
-¿Qué hiciste? El carajo se fue con una cara de susto.
-Esta noche me quedo en tu casa. Pero tengo que hacer algo en la noche, llego tarde pero llego.
-¿Qué vas a hacer?
Bernardo suspiró. -Tengo que resolver un problema de mi amiga la prostituta.
-¿En la noche? Si quieres te acompaño.
-No, tengo que hacerlo yo solo.
-Que misterioso estás. Anoche me preocupé mucho.
-Tranquilo. -Le dio otro beso. -Todo está bien, no hay ningún misterio.
-¿Sabes algo? Me gustas mucho. Y no sé, a lo mejor es pronto para decírtelo, pero me imagino contigo por mucho tiempo.
-No lo hagas, no proyectes las cosas a largo plazo, todo puede cambiar, y esas expectativas pueden caerse y decepcionarte. Vámonos que voy tarde al trabajo.
-¿Me puedes explicar lo que me acabas de decir?
-Fui muy claro. Pero te lo voy a resumir en una frase. Mañana me pueden matar o enfermarme y morir y los planes que tengas se van al traste. Vive el presente chamo, disfrutemos lo que tememos ahora y no te preocupes por lo que aún no llega.
-Me das miedo y me confundes.
-No temas, me vas a tener a tu lado pero no me pidas futuro ahora ¿Si? Vámonos.

Oliver llegó a su oficina desconcertado, no sabía cómo interpretar lo que le acababa de decir Bernardo, le comentó a una amiga del trabajo.
-Ay mi amor eso me suena a que no quiere compromiso, tirar, salir y ya. No esperes más de él.

Oliver se sentó en su oficina y sacó su celular.
--Me tienes cabezón con eso que me dijiste, no sé cómo tomarlo--
Luego de 20 minutos Bernardo respondió.
--Disculpa si fui muy brusco con lo que te dije. Te quiero mucho, mucho chamo, pero vamos a relajarnos y disfrutar el momento--.
--¿Estás enfermo?  ¿Te vas a morir?--
--Esta noche quiero hacerte el amor--

lunes, 11 de febrero de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 11


CONTAR LA VERDAD.

-<Te he estado llamando, ¿Qué pasó? ¿No nos íbamos a ver?>
-<Hola lindo discúlpame me surgió un inconveniente personal que aún estoy resolviendo, ahorita no te puedo explicar, más tarde hablamos>
-<¿Pero qué pasó?>
-<Ahora no te puedo explicar> Colgó la llamada.
-¿Vas a dejar al pobre sin explicarle? ¿A mí me vas a explicar?
Bernardo frenó el auto volteó hacia donde estaba Kimberly y, apretando con los dedos en el cuello la puso a dormir.

Llegaron a la casa, Bernardo tocó el timbre, cargaba a Kimberly.
La enfermera abrió la puerta, se sorprendió al ver a Bernardo cargando a una mujer aunque observándola bien tenía dudas si era hombre o mujer.
-Está dormida, la voy a acostar en el cuarto de huéspedes.

Bernardo la tumbó en la cama, se sacó el celular del bolsillo y tenía varios mensajes de Oliver.
--¿Pero no me puedes contar?--
--¿Me dices esa vaina y me dejas preocupado, ¿Qué pasó?--
--Avísame y te llamo--
Bernardo se restregó los ojos con los dedos y soltó un suspiro.
--Estoy en mi casa mi amor, pero hablamos más tarde por favor, déjame resolver, no es nada malo, un beso--

Cerró la puerta y comenzó a desvestir a Kimberly. Cuando ya estaba completamente desnuda, Bernardo se sentó en la cama al lado de ella.
Pasaba suavemente sus dedos por los pechos, rozaba los pezones y bajaba hacia el ombligo, seguía bajando hasta llegar al pene que estaba flácido. Lo tocó, suavemente deslizaba sus dedos sobre el miembro, retrajo el prepucio dejando al descubierto el glande. Se agachó y besó el pene, lo puso a un lado y tocó los testículos suavemente.
-Eres hermosa, no deberías trabajar en la calle.
Se acercó a sus labios y la besó. Se levantó y salió de la habitación para buscar algo de ropa o una bata.

Bernardo fue a la habitación de su madre a buscar en el clóset. La enfermera que estaba en la cocina, deja lo que está haciendo y se acerca al cuarto de huéspedes. Abre la puerta y ve a la mujer acostada en la cama, ve sus pechos, entra, al acercarse ve el pene y se pone la mano en la boca pero no se aleja más bien se acerca a observar. Mira el pene y ve las tetas de la mujer. -¿Qué es esto?
-Algo que no le incumbe señora.
La enfermera da un brinco del susto y voltea a ver a Bernardo que la ve a los ojos.
-Ve al cuarto de mis padres y lo que acabas de ver se te va a olvidar.
La enfermera con el susto en sus ojos sale de la habitación. Kimberly despierta, no sabe dónde está y se tapa.
-¿Dónde estoy, que hago desnuda?
-Estas en mi casa tranquila.
Kimberly poco a poco iba recordando lo que pasó se pone de pie.
-Eres hermosa Kimberly.
-Gracias papito, pero quiero saber que pasó luego de los disparos.
-¿Quieres ducharte, comer, qué quieres hacer?
-Quiero que me expliques.
Bernardo la besó en la boca y le hizo olvidar lo que ocurrió después de los disparos.
-Te dispararon, pero fue un roce y yo te rescaté, fuimos al médico. Fue más el golpe al caerte.
-Gracias a Dios, yo recuerdo que ese policía me disparó, luego no recuerdo nada. -Se quedó pensativa. -Hoy tengo que trabajar, tengo un cliente importante 
-No señorita usted va a descansar, voy a decir que te hagan un buen desayuno. Ve a ducharte.
-Me siento mareada como para ducharme.
-Vamos a bañarnos juntos.
-Eso me gusta más.

Entraron a la amplia ducha de la habitación de Bernardo. Él comenzó a enjabonarla. Pasaba el jabón por entre los pechos, los pezones los tenía endurecidos, Bernardo los tocaba con el pulgar y el índice. 
-¿Puedo chuparlos?
-¿Tú no tienes novio?
-La pregunta fue clara con una respuesta cerrada, dime
-Sabes que si puedes.
Bernardo acercó su boca y sacó la lengua para jugar con el pezón y luego chuparlo succionándolo. Kimberly echaba la cabeza hacia atrás disfrutando, su pene estaba erecto, Bernardo lo tenía entre sus manos, se agachó y se metió el pene en la boca mientras sus dedos iban al culo de la chica metiéndolos.
Kimberly gemía mientras contraía el esfínter.
-Voy a acabar, me vengo, sal, sal.
-Quiero que me acabes en la boca. -Dijo Bernardo volviendo a introducir todo el pene. La chica se corrió en la boca, halándole el cabello a Bernardo mientras seguía mamando y tragando el semen.
Terminaron de ducharse y salieron para secarse. Mientras se vestían Kimberly le habló a Bernardo.
-Papi ¿no crees que esto que pasó no debería repetirse? Tienes novio mi amor, es muy feo que le estés montando cacho y con una puta. Ponle seriedad, tienes unas semanas saliendo con ese chico, me lo tienes que presentar por cierto. No le hagas daño. Ten algo bonito, no lo ensucies y menos con una puta.
-No hables así, disfruto cuando estoy contigo. Oliver es otra cosa, es el hombre con quien quiero estar, hacer mi vida con él, aunque no se pueda...
-¿No se pueda?  ¿Por?
-Olvídalo. Tienes razón, no debo estar portándome mal.

Se fueron a desayunar.
-Esta noche tengo que trabajar.
-Te dije que hoy descansas.
-Tengo un cliente importante, es un pesado, es Diputado de la Asamblea Constituyente.
-¿Ah si? ¿Quién?
-No debería decirte...Nestor Marrero.
-¿Cómo puedes acostarte con ese marrano?
-Me paga en dólares.
-Habla con él quedas para otro día.
-No, ese tipo es obsesivo y me paga en dólares, lo que le pida 
-Yo resuelvo eso pero tú te quedas a descansar.
-Que noooo.
Bernardo se levantó y se fue a su mesita de noche. -¿Cuanto le cobras?
-Mínimo 500 dólares
Bernado abrió la gaveta y sacó un fajo de billetes.
-Toma, aqui hay 1.000 creo que es suficiente para que no te acuestes con ese tipo.
-Tú estás loco.
-Te quedas descansando y no se te ocurra agarrar más plata, está contada y solo tú sabes que eso esta ahí.
-No soy una ladrona, pero si, iba a revisar ja, ja, ja.
Bernardo le guiñó el ojo y luego le dijo que él resolvería lo del diputado.