viernes, 22 de noviembre de 2013
miércoles, 20 de noviembre de 2013
PECADO CAPITAL 6. Pereza
Coro permaneció detenido 72 horas hasta que su hija Catia
rindió declaración. A pesar que dijo quien cometió el crimen, Potro se encargó
de esconder muy bien al jóven para que no lo consigan, de momento. Catia seguía
viviendo en un pequeño apartamento que tiene oculto Potro. –…esa es toda la
historia mi amor, yo soy tu padre, he estado cerca de ti siempre aunque a veces
no he podido y has hecho desastres, siempre he estado cerca–Catia abrazó a
Potro un buen rato, ambos lloraron. Por primera vez en mucho tiempo, aquel
hombre grande y fuerte volvía a sabee que era llorar. –Seguirás viendo a Tabay
evitando contacto con él, luego nos encargaremos de ese imbécil.–
***
–Por el poder que me confiere la ley, los declaro marido y
mujer–Era la voz del alcalde de la ciudad. Guanta había cumplido uno de sus
objetivos, casarse, ser poderosa y con dinero para luego destruir al peor
hombre que ha conocido en su vida.
–Mi amor ahora tenemos que celebrar nuestro matrimonio por
todo lo alto, nos espera el avión privado para irnos a París y luego a Dubai,
te espera la mejor luna de miel de tu vida– Guanta le tocó fingir felicidad y
entregarle su mejor beso por tanta felicidad.
Una vez en París, cenaron y se hospedaron en la suite del
Hotel Four Season George V a todo lujo. Ya en la habitación, era el momento de
hacer el amor para sellar esa union. Guanta estaba dispuesta a hacerlo por el
simple hecho de hundir a su peor enemigo. Cerró los ojos y dejó que Orinoco
hiciera el resto.
Guanta conoció hace
tres meses a Orinoco en una de las tantas reuniones de negocios de Tabay con
sus socios. Él desde que vió a Guanta se deslumbró lo enamoró su juvenil
belleza y su actitud altanera, comenzaron a salir; un almuerzo, unas copas, una
cena. Guanta no permitió que la tocara, solo besos; no iban más allá de eso.
Cuando se sintió más
en confianza con Orinoco le contó lo que quería hacer con Tabay, cosa que el
narco no le desagradó para nada pues también quería sacar del camino a su socio
dejándolo en la calle. Con la mayor carga accionaria por parte de Orinoco en
las empresas de Tabay y con un poco de manipilación y venta de acciones oculta,
Guanta pasaría a ser la dueña de last res más grandes empresas de Tabay,
dejándolo practicamente en bancarrota.
Iba quitándole cada pieza de ropa lentamente hasta tenerla
frente a él totalmente desnuda. Guanta abrió los ojos y Orinoco también estaba
desnudo, una barriga prominente que no dejaba ver su pene aún flácido. Él le
tomó sus manos y las llevó hacia su espalda, –tócame las nalgas y apriétamelas–
dijo Orinoco. Tocó y apretó. Una piel flácida que colgaba, a pesar de nos ser
un señor mayor, era un hombre que no hacía ejercicios y sucuerpo lo delataba. –Por lo menos Tabay tiene un cuerpazo, pero
esto hombre es horrible y baboso–pensaba Guanta mientras retiraba sus manos
de aquella zona.
Orinoco se tumbó en la cama, su barriga se expandió hacia
los lados dejando al descubierto su diminuto pene que aún no experimentaba
erección. –Mámalo, pónlo duro–Todo sea
por el maldito Tabay, esto va a ser por ti, te voy a ver en la miseria
desgraciado–pensaba Guanta mientras introducía en su boca aquel pene
dormido y arrugado.
Dentro de su boca comenzó a crecer pero Orinoco la detuvo,
–Para, para que me vas a hacer acabar–ella no se detuvo. Él la apartó de un
empujón. –No quiero acabar, te quiero coger, pónme el condón y te montas– Su
pene no media más de 10 cms, era algo grueso, al preservativo le sobraba goma.
Lo puso y se sentó, apenas iba penetrando la vagina de su esposa, el hombre se
vino. –Coño no joda, no aguanté– arrancó el preservativo y se volvió a tumbar
en la cama. Para no quedar mal con el hombre ella fue a hacerle sexo oral de
Nuevo y la volvió a apartar de un empujón. –Ahora no, estoy cansado, déjame
dormir, toma dinero y ve a comprarte un vestido para mañana–Guanta se vistió y
tomó todo el dinero que había encima de la maleta.
Ya en el lobby estaba indecisa si salir o tomarse primero
algo en el bar. Decidió lo segundo. Un hombre solo sentado en la barra la
observó entrar, ella se sentó junto a él y comenzaron a charlar. También
hablaba español. –Mucho gusto, me llamo Cubiro, eres muy hermosa para que estes
sola en esta ciudad–Estoy con mi marido, recien casados, ahora duerme y yo
vengo a tomar algo, mucho gusto Guanta–Yo estoy solo en viaje de negocios,
soltero y te invito a tomarnos el trago en mi habitación–. Coversaron un rato
más en el bar y luego subieron a su habitación.
Hicieron el amor como nunca lo había hecho Guanta en su
vida, toda la noche, la sorprendió el amanecer entre las sábanas con otro
hombre. Comenzó a vestirse y el se despertó. –Supongo que tienes que ir a
reunirte con tu marido–Así es y creo que voy a tener bronco–¿Hasta cuando te
quedas aquí?– una semana, luego nos vamos a Dubai otra semana–Caramba que
casualidad, o también voy a Dubai, toma mi número, sino nos volvemos a ver aquí
nos vemos allá, ¿te parece?–No lo sé, esto me ha puesto muy nerviosa, yo te
aviso–.
Regresó a su habitación, eran las seis de la mañana y
Orinoco seguía dormido. Con cuidado se quitó la ropa y se metio a la cama y así
estuvieron hasta las nueve de la mañana que despertaron ambos.
lunes, 18 de noviembre de 2013
sábado, 16 de noviembre de 2013
TRIPLE EQUIS. Un chequeo rutinario...
En un chequeo médico de rutina, espero mi turno para ser atendido, era el último al que el doctor iba a atender, así que la cosa estaría más relajada. Entro y me doy cuenta que
no es el doctor que siempre me ve, en algún momento de la tarde lo
habían notificado pero no le presté atencion hasta verlo ahí.
Un
hombre alto, medio rubio, brazos velludos lo cual podría suponer que en
el pecho escondía más vellos rubitos. Pantalones negros que dejaban ver
un bulto apretado en la entrepierna.
Me
dio la mano, se presentó y se disculpó en nombre del otro Dr. que no
pudo estar en la consulta. Antes de sentarse rozó su mano con su bulto y
me dijo “desvístete para chequearte”.
Me
desvisto me coloco frente a él y empieza a revisarme: los ganglios, la
boca, las axilas, pecho, testículos, pene –yo estaba nervioso sintiendo
esas manos en mi entrepierna, se detuvo unos segundos más ahí en esa
zona- hizo los chequeos normales en las rodillas y me dijo que me
acostara en la camilla de lado dándole la espalda.
- “Voy a revisar tu ano para descartar cualquier cosa”
- “ok” fue lo único que dije
Me
abrió las nalgas suavemente como si las acariciara, las separó bien y
de repente sentí algo tibio en mi culo: su lengua. Quedé paralizado.
- “Doctor, que hace?”
- “¿Quieres que me detenga?”
- “Bueno…no…es que”
- “Voltéate”
Introdujo
aquel guevo rubio en mi boca, olía a talco, a limpio. Era rosadito,
grueso, circunciso. Se lo mamé unos minutos y me lo quitó de la boca.
- “¿quieres seguir o paramos? ¿Te tienes que ir?”
- “No, no, tranquilo”
Seguí mamándolo, él empujaba para introducirilo completo en mi boca e iba metiendo sus dedos por mi culo, No aguantaba tanta excitación y acabé encima de la camilla y el encima de mí. En mi cara. Se acercó y comenzó a lamer su semen. Su lengua recorrió mi mejilla y fente, no dejó rastros de su leche.
- “Déjame
decirte que estas muy bien, no tienes nada y mamas muy rico! Si me
esperas 10 minutos te llevo a tu casa, no tienes que pagar la consulta”.
Me dejó en mi casa pero no me dejó su número…y ya no iba a estar más en consulta…
viernes, 15 de noviembre de 2013
miércoles, 13 de noviembre de 2013
PECADO CAPITAL 6. Lujuria
Potro cargó a Falcón y se acercó a África que aún seguía
medio inconsciente en el piso.
–Te mereces lo que te pasa por hija de puta, ahora me voy a
llevar a Catia ya, no me la volverás a quitar– le dijo Potro mientras le daba
una patada en las costillas.
Al rato llega al apartamento Coro para visitar a sus hijos,
–Buenas tardes, llegué, ¿hay gente?–No recibe respuesta y decide subir a la
planta de arriba. Encuentra a África tendida en el piso agonizando. –África,
¿qué te pasó, quién te hizo esto?– Po…Potro…te…tengo que contarte algo antes
que me va…vaya… Potro es…
…el hombre que se
enamoró perdidamente de África cuando ella estaba casada con Coro y tenían a
Macuto. Una tarde luego del trabajo, tuvo un percance con el neumático de su
carro y un jóven se le acercó para auxiliarla. El flechazo fue de inmediato y
más en la situación de África, su matrimonio no estaba bien, sopechas de
homosexualidad de su marido; el amor se había esfumado. Aquel muchacho la ayudó
con el carro y luego ella le ofreció llevarlo a su casa pero antes tomaron un
desvío hacia un hotel de paso. –Quiero hacer el amor con un desconocido y tú
llegaste en el momento ideal–le dijo ella. Cariaco, así se llama antes de
convertirse en Potro, sonrió y con su gesto aprobó la decisión de la mujer.
Llegaron a la
habitación del hotel, cerraron la puerta y África con una pasión desmedida se
le lanzó encima, –Quítame la ropa y házme tuya, a lo salvaje, que me hierva la
sangre–. Cariaco le jaló la blusa haciendo brincar los botones, le soltó el
brassiere y comenzó a besarla, le desabrochó
el pantalón y se lo bajó, la tumbó en la cama y terminó de quitarle la
ropa. Su cara fue directo a la entrepierna de ella, comenzó a lamer su vagina,
morderla, succionarla. África gritaba, gemía, se retorcía de placer.
El comenzó a quitarse
la ropa. –Cógeme y castígame– lo repitió tres veces; Cariaco le hizo caso,
introdujo su miembro en la ya húmeda vagina. 24 centímetros penetraron hasta el
fondo a aquella mujer sedienta de sexo –casada y sin intimidad por cuatro meses–África
no hacía más que gritar hasta que Cariaco experimentado y lleno de energía le
tapó la boca –Vuelves a gritar y te pego–Pégame–La agarró del cabello y le
escupió la cara. La jaló con más fuerza del cabello y le azotó dos fuertes
cachetadas, algo que excitó aún más a África –sigue, sigue coño, pégame más,
anda maldito negro–. Cariaco no se detuvo y siguió pegándole hasta que se
detuvo, se incorporó en la cama y de un tirón la volteó para penetrarla por
detrás.
Escupió su mano y la
deslizó entre las nalgas y sin aviso, las abrió para darle paso a un miembro grande
y grueso que iba a desvirgar esa zona. La penetró. El dolor fue intenso. Las
manos de Cariaco fueron directo a la boca de la mujer introduciendo los dedos y
jalando. –Sigue gritando y te doy más duro–La volvió a agarrar del cabello y
jalaba, jalaba con fuerza mientras África gemía y no paraba.
Sacó su pene del ano.
–Voltéate–se masturbó y descargó su semen en la cara de ella para luego
restregarle por toda la cara con su mano todo ese líquido que no era poco.
Se ducharon, se
vistieron y una vez en el carro todo volvió a la normalidad, serenos,
tranquilos, conversaron. De esa conversación vino una relación clandestina que
duró 4 meses. Cariaco se había obsesionado con África, la llamaba, la buscaba,
la perseguía, se le aparecía en la oficina, en su casa, buscaba a su hijo en el
colegio. La secuestraba y tenían sexo donde fuera.
África quería terminar esa relación enfermiza
y se le ocurrió una “excelente idea”. Al saberse embarazada de Cariaco, le dijo
a Coro que era suyo de una vez que tuvieron sexo, pero no le dijo al verdadero
padre. Se citaron en un hotel distinto al de siempre, los chequearon y África
se encargó de que el hombre le viera bien la cara a Cariaco. En el cuarto
volvieron a hacer el amor salvajemente pero esta vez con un látigo. Ella le pidió
que la azotara hasta en su vagina, cosa que hizo en varias oportunidades. Con
su entrepierna enrojecida le dijo que la penetrara, aguantando el dolor pidió
que le acabara adentro. Una vez que lo hizo África comenzó a gritar pidiendo
ayuda.
Fingió una violación.
Como pudo se deshizo del látigo y soportando la vergüenza de un chequeo
forense, descubrieron el semen en su interior, laceraciones y golpes en la
cara. Hubo un juicio. Cariaco fue a la cárcel. 10 años. En ese tiempo se enteró
de la hija que tenía y en la cárcel se preparó para su salida convirtiéndose en
el hombre que es hoy. Un hombre con una fuerza descomunal al igual que su
cuerpo. Con el odio inyectado en los huesos y en los músculos. 5 años estuvo en
la cárcel por buena conducta y por los buenos oficios del que ahora es su jefe,
que en ese momento lo que tenía era el dinero de su padre para manejar a su
antojo las leyes. Ahora quiere recuperar a su hija…
–…Y creo que ya….lo… logró…se la llevó…te…tengo miedo de ese…hombre…no…no
sabía…que..que Potro era…era..Cariaco…mi amante.– Coro sólo se enteró de que Catia no era su hija y respiró porque
no hubo incesto. Estaba distraído viendo a su exmujer desnuda y no aguantó las
ganas de tocar aquella vagina que una vez fue suya y comenzó a introducir sus
dedos. Cerró sus ojos y comenzó a imaginar sus cuerpos desnudos en la cama. Su
menté voló. África ya se había ido de este plano. Él seguía jugando con sus
dedos.
Llamó a la policía para que investigaran lo que había
ocurrido. No se enteró que su hijo estaba muerto en la otra habitación hasta
que los uniformados revisaron todo el departamento. El primer sospechoso, Coro,
lo llevaron a la comisaría para interrogarlo. El arma estaba en el cuarto de
África.
lunes, 11 de noviembre de 2013
sábado, 9 de noviembre de 2013
TRIPLE EQUIS. Haciéndole caso a la autoridad.
Por estar hablando por el celular mientras manejaba, me detuvo un policía municipal.
Me
pidió que me estacionara a un lado, me da la charla del uso indebido
del celular y me pone la multa, 700 Bs por el pecho. Él, al lado mio con su
uniforme apretado, culo de infarto y marcando paquete, le digo que no
tengo para pagar ese monto que como hacemos.
- “Yo vivo cerca de aquí, me puedes pagar acompañándome a casa”
Se montó en el puesto del copiloto y fuimos a su casa. Entramos, me dio un beso profundo en la entrada del apartamento.
- “Vete al cuarto y quítate la ropa, espérame ahí”
Me
quité la ropa, me acomodé en la cama y el llegó con las esposas,
lubricante y condones. Me esposó a la cama y me dijo “quédate quieto”
- “¿No te vas a quitar el uniforme?”
- “Cállate”
Sacó
su grueso pero no tan grande guevo por el cierre del pantalón se puso
el condón, lubricante, me separó las piernas y lo metió
- “Te quedas calladito que los vecinos oyen”
Empezó
a cogerme duro, sentía que estaba metiendo 25 cms y si acaso a 17
llegaba pero wao que tirada! Sentí dolor y placer y comencé a gemir.
- “Te
callas o te doy un coñazo” y me tapó la boca con una mano. Me daba un
morbo tirar con el policía y además sin quitarse el uniforme, pero tenía
miedo lo violento que estaba. Me quitó las esposas, me volteó y me puso
en 4 y siguió cogiendome.
- “Sácame
la leche con la boca” y me dio una cachetada, se lo mamé hasta que me
empezó a doler la mandíbula y acabó dentro de mi boca agarrándome la
cabeza para que no sacara su guevo de ahí.
Se
acostó a un lado de la cama y yo hice lo mismo, me acarició la cabeza y
me pidió disculpa por lo violento, pero que a él le gusta el sexo rudo y
dominar a la otra persona. Me vestí, me agarró y me dio un beso.
“cuídate, nos vemos en la misma calle cuando quieras”.
viernes, 8 de noviembre de 2013
miércoles, 6 de noviembre de 2013
PECADO CAPITAL 6. Ira. ESTRENO
Falcón estacionó la camioneta justo en el edificio donde
vive Catia. –Quédate quieta–laapuntaba con el arma mientras iba a abrirle la
puerta.–Abres la boca y te dejo pegada aquí mismo en la calle, vamos a subir–.
Se montaron en el ascensor y Falcón la tomó con fuerza del
pelo. –Dame las llaves– Se las metió en el bolsillo y le colocó unas esposas a
Catia poniendo sus manos a las espalda. Abrió la reja y la puerta y le dijo
algo al oído a la muchacha: –Te vas a quedar en tu cuarto, te voy a amarrar y tapar
la boca, aquí tengo cosas que resolver, después me encargo de ti–.
Le colocó una cinta adhesiva en la boca y con las esposas
que ya tenía la sujetó con otras a la cabecera de la cama. Se fue directo al
cuarto de África. –¡Falcón! ¿qué haces aquí? ¿tú no estabas muerto? ¿Qué te
hicieron?–Que me hizo querrás decir…tu noviecito casi me mata y ahora trabajo
para él, ahora vengo a cogerte pero te quedas tranquila, te amarro a la cama y
regreso enseguida–Le colocó otras esposas y la dejó acostada en la cama.
–Quítate la ropa, quiero verte desnuda cuando regrese– cerró la puerta y se fue
al cuarto de Macuto.
–¡Epaaaaa mi pana! ¿Tú no estabas muerto, que pasó?, verga
chamo que te hiciste pareces un malandro asesino–Falcón lo golpeó con todas su
fuerzas en la cara partiéndole la nariz.–¡Cállate y quítate la ropa, pélame ese
culo que te voy a coger maricón de mierda!–Le decía esto mientras lo apuntaba
con el arma.
–Pónte en cuatro–Macuto obedeció mientras aguantaba las
ganas de llorar product del dolor por la fractura. Falcón le escupió varias
veces el ano, comenzó a darle varias palmadas fuertes en el ano, metió varios
dedos y luego introdujo la punta de la pistola, lo que hizo que Macuto se
moviera, no aguantaba el dolor e hizo que sangrara un poco. –Te vuelves a mover
y te mato–Sacó el arma de aquella zona e introdujo su pene. Sin soltar el arma
le abría las nalgas hasta estirar bien la piel mientras el embestia con fuerza
a Macuto.
Este se agarraba de las sábanas pues el dolor era agudo, la
herida que le hizo con el arma iba abriéndose y le ardía. Falcón dejó el arma a
un lado y le agarró elpene y los testículos con la mano, los jaló y los apretó
con todas sus fuerzas y no los soltó mientras seguía penetrándolo. –Por favor
no me hagas daño me está doliendo, suéltame, yo hago lo que quieras–Falcón le
soltó el pene y siguió con el sexo, más fuerte y más salvaje. Volvió a tomar el
arma y Macuto respiró, se sintió de alguna manera aliviado, uno de los tres dolores
había finalizado. –¿Ves? asi está mejor, asi disfrutamos más, ¿no te parece?_
dijo esto y volteó su cabeza para verle la cara a Falcón y darle una sonrisa.
Falcón descargó nueve balas en el rostro y cabeza de Macuto hasta que quedó
tendido en la cama. El asesino a sueldo ahora permanecia sobre el cuerpo inerte
de Macuto, seguía penetrándolo y se movía con la misma fuerza de antes hasta
que llegó el final que comenzó a lanzar fuertes alaridos hasta que acabó dentro
de él.
Su pecho y cara estaban salpicados de sangre, pedacitos de
hueso y masa encefálica. Así mismo se fue al cuarto de África. –¿QUE HICISTE
ASESINO? ¡¡¡MATASTE A MIS HIJOS!!!!–Maté al maricón de tu hijo, una basura
inservible, flojo, no trabaja y recibía un sueldo sin hacer nada en la empresa
de tu noviecito, un parasito, te hice un favor–.
Falcón la apuntó con el arma. –Ahora acuéstate y abre las
piernas que te voy violar, eres una
perra y sé que te gusta que te peguen y te voy a pegar bien duro para que aprendas–.
Le dió un golpe en la cara con el arma, y ella quedó
atontada, Falcón le introdujo por la vagina la pistola hundiendo todo el cañón.
–Me estás haciendo daño–Esa es la idea, dar dolor no placer–comenzó a empujar
cada vez más la pistola hacia adentro, la retiró y la penetró. Mientras lo
hacía le pellizcaba los pezones con tal fuerza que África no soportaba. Le
introdujo varios dedos en su boca y le apretaba la mandibula para luego darle
varias cachetadas. No pararon mientras él la violaba. Volvió a acabar, la
levantó de la cama y comenzó a golpearla una y otra vez hasta que África no
pudo más y se desmayó.
La dejó tirada en el piso y se fue al cuarto de Catia.
Estaba intentando gritar pero no podía, Falcón se acercó a ella y le susurró al
oído: –Ya maté a tu hermano y a tu mamá…ahora te toca a ti, vas a sufrir mucho
pequeña perra–Comenzó a golpearla y quitarle la ropa hasta que sintió en su hombro
una mano fuerte que lo detuvo. Se volteó y recibió un golpe. Era Potro. Soltó a
Catia y la agarró de un brazo, –toma este dinero y estas llaves, agarra un taxi
abajo y que te lleve a esta dirección, espérame ahí, no te muevas de ese lugar
hasta que yo llegue–.
martes, 5 de noviembre de 2013
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