miércoles, 6 de marzo de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 23


ACORRALADA.

-Puntualidad, me gusta eso.
-¿Quiénes son estos? -Kimberly veía a dos hombres vestidos de negro con muy mal aspecto en el asiento de atrás de la camioneta del diputado Néstor Cermeño.
-Son mis escoltas. Están aquí por si se te ocurre hacer alguna tontería. Fuiste la última persona que vio vivo al camarada Rodolfo, llegó a la asamblea y su camioneta explotó. -Néstor la cogió por el cuello ahorcándola. -¿Quién te ayudó? ¿Quién de los escuálidos te apoyó para desaparecerlo? 
-No sé de qué me hablas. -El diputado le apretó más el cuello y uno de los escoltas le colocó el cañón del arma en la sien.
-No te vamos a matar, serías un problema muerta, los grupos Lgbt de esos que te apoyan harían escándalo y no queremos más ruido del que ahora hay. Pero vas a hacer algo por mi y no te negarás.
Kimberly temblaba y estaba sudando mientras sentía el frío cañón en su sien. Cerró los ojos y Ne
Néstor la soltó.
-El martes vamos a tener una reunión varios diputados y ministros y queremos que vayas para que seas nuestro juguetico, nuestra puta.
-¿Que pretenden que haga?
-Tú nada, ¿Sabes lo que es el Gangbang?
Kimberly tragó saliva. -Si.
-Qué bueno, así que no te tengo que explicarte. Esta es la dirección. El martes a las nueve de la noche te presentas, te vas bien limpiecita, no queremos sorpresas raras. Vamos a ser como 10 personas y estos dos matones que como se portan bien conmigo los invité, así que bueno, prepara ese culito que vas a llevar güevo parejo.
-¿Y si me niego?
-Bueno las consecuencias de tu malcriadez las pagarán tu pobre madre enferma, tus hermanitos y tu humilde casa. ¿Quieres negarte a ir a una noche de sexo?
A Kimberly le corrían las lágrimas. -¿Cuánto me van a pagar?
Néstor comenzó a reirse. -Cariño, -Le tocó la mejilla. -Esto es lo mejor de todo, no vas a recibir ningún pago, lo vas a hacer por amor al trabajo.
-Ahí estaré, me voy.
-No, no, no. Todavía no te puedes ir, mis escoltas tienen tiempo sin sexo y nunca se han cogido a una como tú. Ve al asiento de atrás para que los relajes.

Kimberly como pudo se pasó a la parte trasera, mientras cruzaba el diputado le dio una nalgada.
Uno de los escoltas se bajó el cierre para sacar su pene, mientras el otro se desabrochaba el pantalón.
-Hazle lo quieras a esos dos Kimberly mientras yo manejo y los veo.
-La chica, con todo el asco que podía sentir, comenzó a mamarle el pene a uno de los escoltas. Un pene oscuro y grueso con un largo prepucio. Olía a orina y sudor. Se lo introdujo en la boca que la sentía seca.
El otro escolta le levantó la minifalda y le arrancó la pantaleta. El pene de Kimberly colgaba flácido mientras se movía.
El hombre escupió sobre su pene y en el culo de la mujer. Néstor veía por el retrovisor mientras se masturbaba.

El escolta se arrodilló en el asiento un poco incómodo y comenzó a penetrarla.
-¿Kelvin te la vas a coger sin condón? Esa perra debe estar llena de virus.
El escolta se sonrió y la penetró sin esperar y con violencia, lo que hizo que Kimberly gritara.
-Shhhh aguanta mi amor, apenas es uno, imagínate cuando te cojamos 12. -Encendió el reproductor y puso la música a un volumen alto.
Kimberly seguía haciéndole sexo oral al otro escolta que le tenía la cabeza sujeta para que no se lo sacara de la boca.
-Te aviso cuando acabe para que no te la tragues. -Le dijo en susurro al oído.
-Gracias que considerado, ¿tú amigo hará lo mismo? Kimberly lo vio con rabia, el escolta se encogió de hombros.

Kelvin no paraba de moverse con fuerza, empujaba a la chica y a su compañero. La cogió del cabello y con la otra mano la sostenía por el hombro. Empujó duro y le acabó adentro.
Néstor hacía lo mismo, acabó sobre el asiento. Bajó el volumen del reproductor.
-¿La preñaste? Ja ja ja ah es verdad que es un machito. Mámale el güevo, creo que lo tiene más grande que tú.
-Yo no mamo güevo, no soy marico.
Kelvin retiró el pene y se acomodó. El otro escolta le tocó el hombro a la chica para avisarle, ella se detuvo y el hombre acabó en su mano.
-¿Tú eres marico? Acábale en la boca, a las putas como estas les gusta eso.

-Sáquenla del carro. 
El escolta se bajó con ella y la ayudó a acomodarse.
-Veeerga este pana la gusta el fenómeno ese.

-Toma mi número, me llamo Randy, yo no voy a ir a esa reunión es mi día libre. No voy a decirte que no vayas porque ya sabes lo que va a pasar.
-Si, vas a matar a mi familia, no confío en ti tampoco.
-Guarda mi número.
-Tú estás claro que yo soy trans, tengo pene, tengo tetas pero aún soy un hombre en la entrepierna.
Randy se sorprendió, aunque lo habían dicho en el carro no había caído en cuenta.
-Bueno, igual eres una persona, digo, este, mereces respeto, y, yo, eso que te van a hacer el martes es muy humillante, no va a ser nada placentero, esa gente estará drogada y borracha.
-RANDYYYYY DEJA A ESA PUTA Y VENTE QUE NOS TENEMOS QUE IR.
-Vete Randy, gracias.
-Ten cuidado esa noche.
Randy se fue caminando hacia la camioneta.
-Randy. -Kimberly lo llamó y este se detuvo y volteó.
-Lávate el asunto cuando tengas sexo, tu novia te lo agradecerá.
Randy se tocó la entrepierna y se encogió de hombros apenado.-Disculpa -Dijo apenas con un hilo de voz.

-¿Que tanto hablabas con la puta esa?
-Advirtiéndole lo del martes que si no iba yo mismo mataba a su mamá delante de ella.
-Coño...me salió sádico el pana. 

Kimberly se fue directo a casa de Bernardo sin avisarle. Tocó el timbre.

-Buenas noches, ¿está el señor Bernardo?
-Si...señorita...perooo, está durmiendo.
-Despiértelo por favor.
-Me ha dicho que solo lo despierte por una emergencia de sus padres.
-Entonces lo llamaré.
-Mejor, permiso. -La señora de servicio cerró la puerta dejando a Kimberly en la calle. Marcó el número de Bernardo.

Repicó varias veces y no contestó. Volvió a llamar.
--Aló Kimberly...¿Qué pasó?--
--Estoy en la puerta de tu casa, no me dejaron entrar--
--¿Qué? Ya bajo--

Bernardo abría la puerta con el pantalón del piyama sin la parte de arriba, su pene algo erecto se marcaba.
-Pasa, pasa. ¿Qué te pasó?
Kimberly se puso a llorar y se abrazaron.
-Estoy metida en un problemón.
-Te lo dije coño, te lo dije.
-Me amenazaron.
-Tranquila, ¿quieres quedarte aquí?
-¿Puedo?
-Claro, no tienes ni que pedirlo. Y de lo otro...
-Tengo que ir a una reunión con varios políticos y bueno...estar con ellos, gratis 
-Tú no vas a ir a esa encerrona.
-Van a matar a mi familia.
-Otros serán los que mueran.

martes, 5 de marzo de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 22


Responsable  de sus actos.

Las redes sociales amanecieron encendidas con fotografías y videos que se hicieron virales.
-"Personas levitando en la esfera de Soto, insólito"
-“2 tipos flotando en el aire en la autopista increíble, no le creería si no lo hubiese visto y grabado"
-"Extraño suceso en la autopista a la altura de la esfera de Soto. Dos personas levitando".

-Esto supongo que eres tú y Oliver. -Le mostraba Kimberly los twitter con las imágenes y videos de la gente.
Bernardo sonrió y agachó la cabeza.
-Es increíble lo que ha hecho la tecnología a la humanidad. Todo lo captan al instante y con las redes sociales se viraliza a velocidades inimaginables.
Kimberly no le quitaba la mirada. -Sí, somos nosotros, déjame que te explique.

Nuevamente Bernardo contó de sus poderes y como los adquirió cuando era un niño.
-¿Entonces, ahora serás un héroe justiciero como los de Marvel. Te harás un traje?
Bernardo la vio y se sonrió. -No pretendo eso, pero si quiero hacer justicia.
-¿Matando gente?
-Gente mala.

Kimberly se levantó, caminó y se detuvo.
-¿Mataste al diputado con tu semen? Yo te apoyo si quieres seguir acabando con la escoria de este país.
-Oliver no está de acuerdo, que no soy Dios para decidir quien vive y quien muere.
-Dios te dio ese poder, por algo lo hizo. Úsalo como sea y con quien sea una mierda en este país. Yo te ayudo.
-No quiero involucrarte en eso.
-Yo quiero. 
-Yo quiero que estés conmigo, amándonos, compartiendo.
-¿Y Oliver? ¿Vas a dejarlo?
-No, quiero que ambos estén conmigo.
-Eres egoísta, estás pensando en ti, ¿Oliver aceptó?
-No...pero tengo esperanzas que acepte, pero si no quiere, no puedo hacer nada.
-Yo quiero estar contigo y no me importa compartirte con otra persona, podríamos hasta vivir juntos y tener una relación los tres.
-Sería ideal, pero en este momento sería muy delicado, Oliver no está preparado.

Kimberly lo vio a los ojos, pensó en los poderes de Bernardo, le recorrió por el cuerpo un miedo y un escalofrío. -Tu leche no nos hace daño ni a él ni a mi ¿Por qué?
-Los amo. Es lo que puedo decirte...
-Has entrado en mi mente y has borrado mis recuerdos. -Kimberly entró en un extraño trance, veía a Bernardo pero ella no lo estaba mirando. -Manipulas la mente pero ahora no puedes hacerlo. No puedes entrar, ahora ni en la mente de Oliver, estamos conectados los 3.

Salió del trance soltando un gemido, igual ocurrió con Oliver que estaba en su apartamento, supo que Bernardo y Kimberly estaban juntos. Pero al abrir los ojos perdió comunicación telepática, Bernardo también que por primera vez sintió miedo de sus poderes.

Kimberly volvió a decirle que a pesar de lo que sabía y el susto que le producía saber que tenía poderes, lo apoyaría.
-Estoy contigo y soy capaz de hablar con Oliver para que se una a mí y te ayudemos en tu lucha.
Bernardo abrazó a Kimberly y la besó mientras sus penes crecían.
Comenzaron a frotarse, la fricción los excitaba, se besaban, se mordían los labios, se tomaban con fuerza.

Bernardo le toma las nalgas mientras frotaba su entrepierna contra la de ella. Se besaban apasionadamente, sus penes lubricaban a punto de eyacular. Se apoyaron contra la pared y Bernardo se movía de arriba a abajo restregando su pene contra el pene de Kimberly.
Ella se tensó, él abrió los ojos. Sus bocas abiertas y jadeando sintieron como el semen fluía entre su ropa interior. Ambos temblaban, ambos gemían, ambos soltaron un largo suspiro hasta quedar inmóviles ahí, de pie.

Mientras se limpiaban, Bernardo le recordó la propuesta de trabajar con él.
Kimberly le dijo que si pero que de momento no abandonaría la calle, haría ambas cosas.
-De hecho hoy tengo que trabajar, hay un cliente que quiere verme.
-¿Un político, diputado?
Kimberly se quedó callada unos segundos y luego contestó. -Sí, pero quiere sexo, solo eso.
-Quiere averiguar del diputado muerto, no vayas, no te presentes, es una trampa.
-¿Y tú crees que no presentándome él no me va a buscar? Yo sabré que hacer.
-La otra vez casi te matan, si no llego a ir...no voy a permitir que...
Kimberly lo vio y Bernardo no siguió hablando.
-Voy a ir y también voy a trabajar contigo, pero déjame hacer las cosas a mi manera.
-Ok, ok, pero voy a estar pendiente.
Kimberly se pintó los labios viéndose al espejo.
-¿Me dejas en la Solano? Te confieso que luego de esa acabada no tengo ganas de sexo y menos con ese baboso.
-No vayas yo te pago la sesión.
-Bernaaardooo, deja de meterte en mis asuntos.
-Está bien, vámonos, te llevo aunque no estoy de acuerdo.

lunes, 4 de marzo de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 21


DECISIONES.

Oliver se monta sobre Bernardo acostándose sobre él y besándolo. Bernardo le sostiene la cabeza y mete su lengua en la boca de su novio, con las mismas lo voltea.
Un movimiento con sus manos pone las piernas de Oliver hacia los lados mientras va penetrándolo lentamente, su boca se acerca a la de él y lo vuelve a besar al mismo tiempo que su pene se abre paso. Un movimiento lento y armónico de sus caderas pone a gemir a Oliver que disfruta el sexo.

Sus movimientos estremecen al muchacho y comienza a erizarse su piel. Bernardo se acerca al oído para susurrarle que está disfrutando el sexo, Oliver cierra los ojos y mueve su cabeza hacia atrás apretando las sábanas, Bernardo mira hacia abajo para ver como entra dentro de su novio, su piel brillaba por el sudor. Se detiene, retira el pene del cuerpo de Oliver que pide que no lo haga. Bernardo introduce tres dedos tocando su próstata y empujando, el muchacho vuelve a estremecerse y sin más, eyacula de manera abundante y a presión. Grita, gime, sigue gritando y Bernardo lo vuelve a penetrar mientras se acuesta sobre él sintiendo el semen aún tibio de su novio en su piel.

Bernardo sigue moviéndose, esta vez más rápido y profundo. Sus manos se van detrás de la nuca de Oliver, aprieta y empuja más.
-Voy a llenarte.
-Dame esa leche.
Bernardo gruñe cierra los ojos, echa hacia atrás la cabeza y acaba dentro de él.
Retira el pene, aún escurría semen pero se acostó a un lado de Oliver jadeando.

De repente Oliver se voltea hacia Bernardo.
-No intentes hacerlo, no entres en mi mente. No lo vas a lograr.
Bernardo se le quedó viendo fijamente.
-Estás pensando que como sé que lo estás haciendo, no sé cómo explicarlo Bernardo, pero lo sé.
-Quiero saber qué piensas, no me dices nada de todo lo que ahora sabes de mi.

Hubo un silencio de varios segundos.

-Yo no comprendo que te sucedió Bernardo, te amo y solo quiero que si estás conmigo no sigas matando gente y tu argumento sea que haces justicia.
-Muere gente culpable.
-No eres Dios.
-No, pero Dios me dio este poder para hacer algo y quiero limpiar este país de escorias.
-Estarás toda la vida en eso.
-Tengo toda la vida amor.
Oliver lo escuchó y comenzó a llorar y se levantó de la cama. Bernardo hizo lo mismo. Se abrazaron.
-Quiero que estés conmigo en esto, me apoyes en mi necesidad de justicia.
-No puedo ser cómplice de tus crímenes en nombre de la justicia. Puedo ayudarte a mejorar este mundo sin dañar a nadie.
-Eso es lo que quiero.
-Yo quiero que escojas entre Kimberly y yo, ¿Con quién te quedas? Yo respetaré tu decisión y te apoyaré
-No tengo que decidir nada, bueno si, yo decidí estar con los dos.
-Llévame a mi casa.
Bernardo se sentó en la cama.
-Es tarde amor, vamos a esperar y te llevo.
-Quiero estar solo, pensar. No te quiero perder pero no quiero compartirte con un trans, bueno con nadie ni con otro hombre, ni con mujer, ni vainas raras.
-Te dije que no te voy a retener a mi lado si no quieres, me dolerá perderte pero no pienso dejar a Kimberly si tú te vas.
-Llévame a casa.

Bernardo se puso un mono y cogió las llaves del carro.

Ya en el carro Oliver se toca el pecho, recuerda lo que pasó unas horas antes y comienza a llorar.
Bernardo quita la mirada de la avenida y ve a Oliver.
-¿Estás bien?
-Me salvaste la vida, coño...estoy vivo gracias a ti y te amo, yo...no quiero dejarte Bernardo, te amo coño, pero...es que ella, él, mierda... Me niego a perderte.

Oliver le pidió que lo llevara a su casa pero para buscar ropa y regresar a casa de Bernardo y dormir con él.

De nuevo entraban a la casa de Bernardo.
Se acostaron, Oliver estaba agotado y apenas puso la cabeza en la almohada se durmió.
Bernardo recibió un llamada, era Kimberly. Atendió fuera de la habitación.

--Estoy llegando de trabajar, disculpa si te desperté pero necesito hablar contigo, me debes una explicación--
--Mañana nos vemos y te cuento todo Kimberly, hoy tuve un día muy terrible pero con final feliz--.
--Bernardo...-un silencio de varios segundos- ...todo es tan raro, todo lo que he visto es tan raro...yo no sé qué te dijo Oliver pero...yo no asimilo esto--.
-Mañana nos sentamos a conversar--

Bernardo se tomó una selfie, al fondo se veía a Oliver dormido.

--No me hagas esto Bernardo, me siento mal por haber estado contigo...ha sido maravilloso el sexo, pero no quiero destruir lo que tienes con Oliver...yo...prefiero retirarme y dejar que ustedes sean felices y se casen--.
--Mañana quiero hablar contigo y tomes la mejor decisión para ti y para todos--
--Yo tomé una decisión--
--Consulta con la almohada, a lo mejor a la hora que nos veamos mañana, ves todo más claro--
-Chao Bernardo, te llamo más tarde.

Kimberly colgó la llamada y comenzó a llorar. Su situación con Bernardo y lo que se había enterado, le tenía la cabeza enorme pensando en lo que se venía.

viernes, 22 de febrero de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 20


Demasiada información. 

Bernardo, arrodillado al lado de Oliver, le pone sus manos sobre la herida. La camisa de su novio estaba teñida de rojo, había perdido mucha sangre. Ahora era el momento de salvar a la otra persona que amaba.

El policía despertaba. Vio por la pequeña ventana de la garita. Una intensa luz azul le llamó la atención, salió para acercarse y se dio cuenta que eran las personas que habían llegado hace un rato.

Bernardo apretaba la herida mientras sus ojos los tenía cerrados y sentía un estremecimiento por todo el cuerpo. Las fuerzas se le iban mientras la luz que salía de su cuerpo era más brillante.

El policía estaba a escasos metros de ambos observando el destello, vi un poco más allá un bulto que no distinguía, era el cuerpo del hombre que los atacó.

Bernardo comenzó a sentir los latidos del corazón de Oliver, la luz que emanaba de su cuerpo se iba apagando, sus manos ya no hacían la presión en la herida, quitó las manos, todo se hizo oscuridad en el entorno de ellos.
-¡Maaaaaricoooo mataste al pana! -Bernardo se asustó al verlo y se puso de pie dando tropiezos por el mareo.
Oliver abrió los ojos y cogió una bocanada de aire para luego lanzar un grito ahogado. Se sentó.
-Le acabo de salvar la vida, este intentó matarlo.
El policía se acercó más y vio al hombre muerto. -A este si lo despachaste, mierda lo dejaste jodido. ¡Marico está respirando!

Oliver se tocaba la cabeza y aún no comprendía que había pasado. Vio hacia los lados, a Bernardo y al policía. -¿Qué pasó? ¿Qué me pasó?
-Chaaaamo que el malandro ese parece que te pegó un tiro y... -El policía se quedó viendo como el cuerpo del hombre muerto se levantaba del suelo y flotaba subiendo cada vez más mientras se alejaba y de repente se desintegró en el aire.

Bernardo tenía el cuerpo pesado, sentía debilidad. Vio al policía y lo tumbó al suelo sin tocarlo, quedó desmayado.
-¿Bernardo qué es todo esto? Ese tipo que tú...que acabas...me disparó...yo...
-Cálmate mi amor, calma, no hables debes estar adolorido. -Bernardo tuvo que sentarse en la grama para recuperar fuerzas. -Si ese tipo te disparó y estuviste muerto unos minutos, pero te salvé.
Oliver miró su camisa, un pequeño orificio le confirmaba lo sucedido. Desbotonó su ensangrentada camisa para ver la herida, pero no había nada. Su pecho con escasos vellos estaba intacto.
-Quítate esa camisa, te doy otra.
-No, la quiero conservar. Tienes poderes, puedes hacer cosas, mover a las personas, objetos, matarlos...¿Qué te hicieron?.
-Puedo hacer muchas cosas, leer la mente de las personas, entrar en ella, obligarlas a que hagan mi voluntad.
-Eso hiciste conmigo...entraste en mi mente, averiguaste lo de mi ex y fuiste a verlo, su pareja tenía cáncer, golpeaste a mi ex. Oliver salió del trance en el que estaba y volvió al lugar frente a su novio
Bernardo miró fijamente a Oliver para convertirse en él pero no pudo hacerlo.
-Me convertí en tí y fui a hablar con ellos. ¿Cómo supiste todo eso?
-Lo acabo de ver todo. En mi mente, no sé, pero lo vi. ¿Te convertiste en mi?
-Si...acabo de intentarlo pero no puedo, como no puedo entrar en tu mente. Mi semen es mortal cuando entra en contacto con la piel y a ti no te pasa nada.
-Debo sentirme privilegiado por eso.
-Se lo atribuyo al amor que sentimos ambos.
-Ah, que hermoso, mi novio asesino, me ama y yo lo amo por eso yo no he muerto.
-Vámonos de aquí, vamos a mi casa.
-¿A tu casa? ¿A dormir contigo, con un asesino?
-No me digas eso.
-Has matado gente Bernardo, gente mala, pero son personas que has matado.
-Limpio a este país de la basura.
-¿Y quién eres tú para decidir quién vive y quién muere? ¿Dios?
-Estoy agotado Oliver, vámonos a casa y hablamos.

Se montaron en el auto y manejó rumbo a su casa.
Llegaron, entraron a la sala, todo estaba oscuro hasta que encendió la luz de las escaleras. Subieron directamente a la habitación.
-¿Te quieres duchar?
Oliver lo miró a los ojos y sin decir palabra desde que se montaron en el auto, movió la cabeza afirmando.
Bernardo buscó una toalla y comenzó a desvestirlo.
-Yo te amo Bernardo, no me mates a mi también...no lo hagas.
-No, no mi amor, yo no quiero hacerte daño. -Lo abrazó y comenzó a llorar. Oliver permanecía quieto, sin expresión en el rostro, sin abrazar a Bernardo con la mirada fija en la puerta.
-Voy a ducharme.

Entró a la ducha, mientras esperaba que saliera el agua caliente, se tocó el pecho, sentía un dolor, aunque soportable, lo percibía al tocarse. Le cayó el chorro de agua caliente en la cabeza y comenzó a llorar, gritaba y lloraba, Bernardo lo escuchaba pero no quiso acercarse, estaba acostado en la cama con la ropa puesta.
Unos minutos después solo se escuchaba el agua caer para luego quedar todo en silencio. Luego de otros minutos sale Oliver con la toalla puesta en su cadera.
Se acerca a la cama y se coloca frente a Bernardo, deja caer la toalla.
-Quiero que me hagas el amor de nuevo.

jueves, 21 de febrero de 2019

VENGANZA INFINITA. Capítulo 19


PESADILLA.

Bernardo abrazó a Oliver y descendieron lentamente flotando en el aire. Mientras lo hacían se besaban en la boca como si más nada ni nadie existieran, pero los vehículos en la autopista frenaban viendo dos cuerpos flotando en el aire en la oscuridad, en el contraluz que generaban las luces de la obra. Llegaron al foso y se perdieron de las miradas de la gente que retomó la habitual velocidad en la autopista.
-Te quiero coger.
-Cógeme aquí, ahora.
Bernardo comenzó a desabrocharle el pantalón y lo dejó caer, hizo lo mismo con el suyo. Oliver se bajó el interior. Bernardo lo volteó con fuerza y lo pegó de la pared del foso.
-Ponte condón.
-Confía en mí.
-Dame la leche.
Bernardo no respondió, escupió su mano y la pasó entre las nalgas de su novio, volvió a escupir y su mano humedeció su pene. Lo penetró. Su mano izquierda empujaba la cabeza de Oliver contra la pared, su otra mano abría una nalga mientras su pene entraba dentro de su novio.
Oliver sentía dolor pero lo disfrutaba, apretaba los dientes mientras su cara estaba aprisionada a la pared.
Bernardo empujaba con fuerza, el pene erecto de Oliver se doblaba con cada embestida, tuvo que acomodarse para no maltratarse.
Gruñía con cada empujón, Oliver gemía y pedía más, llevó sus manos a sus nalgas y las abrió,  Bernardo empujó más e introdujo todo su pene.
Arriba, el policía los miraba, se tocaba sobre el pantalón pero no pudo resistir ver ese espectáculo de sexo y sacó su pene por el cierre del pantalón; comenzó a masturbarse.

-¡Voy a acabar, me vengo!
-Ya vaaa, todavía no, ya va sigue, me la quiero tragar.
Bernardo daba los últimos empujones, cerró sus ojos para concentrarse y no eyacular, pero Oliver lo echó hacia atrás, el pene salió de su cuerpo y se estremeció pero se agachó y lo introdujo en su boca. El policía no podía creer lo que veía y se masturbaba con rapidez pero no llegaba, estaba sudando y su pene con una rigidez extrema.
Oliver lo mamaba bruscamente, se lo metía todo mientras Bernardo lo halaba del cabello.
-Ahora si me voy a venir, sal, sácate.
Oliver no le hizo caso y lo abrazó rodeando sus caderas y entrelazando sus manos en las nalgas de Bernardo, apretó y este no pudo aguantar el semen y soltó el chorro dentro de Oliver. Un grito de liberación se escuchó en el silencio de la noche.
-Noooo, noooo. - decía en susurros el policía que aún no había acabado.

Oliver tragaba las últimas gotas de semen mientras veía en penumbras a Bernardo. Cayó al suelo, Oliver se sentaba. Escucharon un gemido ahogado y vieron caer gotas de semen del policía que iba descargándose luego de presenciar el sexo en vivo.
-Vaya, otro que también disfrutó.

El hombre salió corriendo a la garita.

-Eres un bárbaro tirando.
-Tú me provocas.
Oliver bajó la cabeza, Bernardo se sentó. -¿Qué te pasa, no lo pasaste bien?
-Bernardo ¿quién eres tú, de dónde saliste?
-Soy una persona normal que cuando niño le sucedió algo extraordinario y a la vez fue una maldición.
Le contó lo que le había sucedido, volvió a demostrarle las cosas que podía hacer y las cosas que había hecho que salieron en los medios de comunicación y las redes sociales. Oliver se levantó y se acomodó el pantalón, caminó, se pasaba las manos por la cabeza. No entendía bien, estaba nervioso y asustado.
-¿Y cómo pretendes que yo asimile todo esto?
-No sé mi amor, no puedo obligarte a nada, esto es lo que hay, tengo esta condición, un don, una maldición, como lo quieras ver, pero está y he lidiado con eso y le he sacado provecho en beneficio de la gente, no sé si mío.
-¿Has robado un banco, carros?
Bernardo se rió y negó con la cabeza.
-Con razón eres así en el sexo, un animal, puedes hacer lo que quieras.
-Esta noche hiciste el amor con Bernardo, la persona normal sin poderes, no alteré nada.
-¿Y por qué tu semen no me mató entonces?
-No lo sé, protejo a los que amo.
-¿Amas al tipo este, a Kimberly? Tampoco lo mataste con tu semen.
Bernardo se levantó del piso. -Debe ser eso.
-¿Vas a seguir viéndote con él, ella? ¿Vas a mantener la relación con ambos? ¿Cómo queda lo nuestro? Bernardo yo...mierda...tienes unos poderes raros, eres inmortal y encima tengo que compartir tu amor con un trans.
Bernardo lo abrazó y comenzó a llorar.
-Los amo a los dos, de distintas maneras pero los amo y no quiero perderlos. Coño y yo no pedí tener estas facultades pero las tengo y quiero usarlas para hacer cosas buenas.

Se besaron, Oliver le pasó la mano por la mejilla y le dio un beso en la boca.
-Yo tampoco quiero perderte, pero necesito procesar todo esto, yo ahora me quiero ir a mi casa, estar solo, pensar. Hoy disfruté estar contigo pero todo esto ahora me sobrepasa. Sácame de aquí.
-Bernardo con una media sonrisa y encogiendo los hombros le dio la mano a Oliver y, de nuevo levitando, salieron del foso.
Caminaron hacia el carro, abrió la maleta y sacó una botella de ron.
-Se la voy a dar al policía, espérame aquí.

-Lo prometido, no te puedes quejar, te di plata, una peliculita de sexo en vivo y un ron.
-Fino jefe, coño es que oí gritos y me acerqué y vi esa vaina y bueno, uno no es de hierro. Eso me puso quesúo y con la verga tiesa.
-Otro día venimos y nos lo cogemos los dos a mi novio.
-Si va jefe, plomo.
Bernardo le guiñó el ojo. -Le digo eso a Oliver y me mata jajaja. -Pensó Bernardo mientras regresaba al carro.

Oliver estaba apoyado en el carro cuando se acercó Bernardo y lo abrazó.
-¿Cómo te sientes?
-Extraño, no sé, la cabeza me da vueltas.
-¿Quieres que pase la noche contigo?
-No, te dije que quiero estar solo, pensar.
Bernardo se le acercó y le habló a centímetros de su cara.
-Está bien, pero mañana nos vemos. -Le dio un beso en la boca.

-Bueno par de maricos, bájense de la mula o me los quiebro.
Ambos se quedaron pegados al vehículo con las manos en alto.
-Chamo baja el arma. -Bernardo volteó hacia la garita.
-Al paco lo puse a dormir.
-Baja el arma y te vas por donde viniste. -Le decía Bernardo mentalmente al ladrón.
-Soy de los tuyos mamaguevo, a mi no me vas a joder. -Le disparó en el pecho a Oliver que cayó al suelo inconsciente.
Bernardo lo vio caer y se le lanzó encima al malandro que comenzó a correr pero ya lo había agarrado. 
Le daba golpes en la cara, uno tras otro mientras gritaba y el ladrón reía, su nariz sangraba.
Lo dejó tirado ahí, con la cara ensangrentada.
-Ja ja ja  sigo vivo papá, ya te dije soy como tú.
-¿Cómo sabes que soy como tú? -Recogió el arma y antes que el malandro respondiera le descargó el arma en el rostro destrozándosela.
Se le quedó mirando, mientras su repiración estaba entrecortada, volteó hacia Oliver.
-OLIVER, OLIVER, NO TE MUERAS, HABLAME, HABLAME POR FAVOR, NO TE MUERAS, NO TE MUERAS MALDITA SEA NO TE MUERAAAAS.