miércoles, 10 de julio de 2013

PECADO CAPITAL 3. Soberbia

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Tabay la cargó, subió las escaleras y la dejó tirada en su cama. África sollozaba, aguantando el dolor de los golpes. –Todo esto lo pudiste haber evitado si me hubieras dicho la verdad desde el principio…Me ahorrabas los golpes y te pegaba un tiro en la cabeza y acabábamos con esto. Pero ahora no se me antoja matarte, eres mi novia y voy a mantenerte viva–Le dió un beso en la boca y antes de levantarse de la cama le dió otra fuerte cachetada.



***

Trinidad estaba limpiando la celda de varios jóvenes de un sector del reclusorio. Estaba vestido únicamente con un delental corto de encaje blanco y una cofia blanca en la cabeza. Estaba desnudo y era la burla de los otros muchachos.



–Déjenla quieta que esa cachifita es mía–Gritaba La Jefa –Voy a mi cuarto así que te vienes conmigo negra– le dijo a Trinidad mientras le daba un golpe en la cabeza. Una vez en la gran celda de La Jefa que estaba rodeado de todas las comodidades, le dijo a Trinidad que se sentara al lado suyo.

–Ven aquí quítate ese delantal y pélame el culo mientras te meto esto– un consolador grueso de 23 centímetros –Cuéntame ¿qué quieres hacer con tu vida? ¿Cual es tu sueño?– Le preguntaba mientras le introducía por el ano el consolador a Trinidad, que se quejaba pero le gustaba. –Aaah, quiero operarme, quiero, quiero, ser una mujer de verdad. Quiero una vagina y tetas– Recibió una cachetada fuerte en la cara. –¿Cómo es la cosa? ¿Quieres volarte el guevo? jajaja que marica eres– Y le introdujo hasta el fondo el aparato hasta tenerlo todo adentro. –Me siento mujer Jefa, necesito el dinero y no lo tengo, es mi mayor sueño, ser una mujer–.



–Pues por algo caiste en este hueco negrita– le dió dos palmadas en la mejilla –Yo tengo el contacto que te puede ayudar pata tu operación perrita, pero eso va a costar y no solo dinero, pero vas a quedar reconstruída. ¿Y cómo te vas a llamar cuando tengas una cuca entre las piernas? Jajaja–No sé, es lo que menos me preocupa en este momento–Otra bofetada recibió de La Jefa –No te me pongas altanera que no te mando donde la persona que te va a ayudar.



–Tenemos que cuadrar para salir de aquí y reunirnos con el Capo mayor. Es mi jefe y a partir del momento en que te rúnas con él también sera tu jefe y ya no podrás escaper de este mundo, así que estás a tiempo de decider si quieres seguir  con esto–Quiero seguir, haré lo que sea con tal de conseguir esa operación–Ok negra. “te vas a arrepentir de lo que estás diciendo pero eso no es peo mio” pensaba La Jefa.



Dos días después en la tarde, salían del reclusorio La Jefa y Trinidad. –Regresamos mañana en la noche– le dijo La Jefa al celador dándole un rollo de billetes para que los cubriera. –Vamos a ir al Pullman, ¿Lo conoces?–Si– dijo Trinidad, –ahí con el peo de gente podemos hablar bien sin que nadie sepa y es un sitio neutron, estará el capo y un socio de él–.



–Caramba, caramba, mira a quien tenemos a aquí, si es Federiquito Anzola, coño mariquito, tienes el negocio montado en esa cárcel de menores, me gusta hacer negocios contigo y te voy a meter en unos más gordos. ¿Este es el negrito que me dijiste? ¿se quiere meter en el negocio?–Bueno no exactamente pero si está entusiasmado, pero como te dije quiere hacer otra cosa, explícale tú Trinitaria–Ya va disculpen voy al baño primero–.



–Hola Tabay ¿cómo estás?–Bien culito rico, ¿cuándo me como eso de nuevo?–Cuando se pueda, sabes que yo siempre quiero– Le decía Federico. –Mira Orinoco, antes que venga la negra esta, ella quiere cambiarse el sexo, págale su vaina fuera y la usas de mula, luego la despachas o la dejas trabajando por allá, en Europa les gustan las transexuales–Tranquilo que yo me encargo del negrito, primero me lo gozaré o nos lo gozamos si Tabay quiere–¡Claro que quiero! Un culito negro es rico también–.
–Mira carajito, me caes bien, tu historia de amor y dolor es conmovedora pero no me interesa, te voy a pagar la operación que quieres pero tienes que trabajar para mí. Te vas a ir a Colombia a ponerte last etas, yo te doy los contactos, la dirección y allá sabrán que hacerte. De ahí te vas a Sarrebruck en Alemania–Trinidad tenía cara de no saber de qué le hablaban–Tranquilo que las conexiones te las daré, te esperará gente y federales pagados para que no tengas problema de inmigración y aduana. Pero allá trabajarás como intermediario de mi mercancía con unos clientes franceses. Te van a utilizar por ser un chamo–Bueno señor yo tengo 16 años pero tengo documentos falsos que dicen que soy mayor de edad–Pues mejor, pero igual vas a recibir otra identidad cuando seas una niña, de eso me encargaré yo. Aunque no me responsabilizo de operaciones, eres menor de edad y no sé que complicaciones tendrá eso, eso es tu problema una vez allá–. Tranquilo señor, yo me encargo, yo solo quiero operarme y haré lo que sea para conseguir el cambio de sexo–. “Uy negrito voy a gozarte y a ponerte a parir en Alemania, serás el que pague los platos rotos allá” pensó Orinoco.

lunes, 8 de julio de 2013

PECADO CAPITAL 3. Envidia

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Se acercó a la cara de la niña y le introdujó el pene en la boca, una vez que lo tenía metido le alzó la cara…arqueó las cejas y abrió los ojos impactado. Retiro el pene de la boca de la niña, su hija, Catia. Se salió de la cama y de pie, no aguantó las ganas de vomitar. Fue al baño, se limpió y regresó a la cama a soltar a su hija de las cadenas. Catia estaba drogada como para dares cuenta que era su padre el que se le había violado.



***

Tabay llegaba al edificio de África. –Potro sube y entra al apartamento y sacas por los pelos a Falcón, luego entro yo, haz lo que te dé la gana con él, pero hazlo sufrir un poco–.

 Potro abría con la llave la puerta de entrada, cierra con cuidado y desde abajo escuchaba los gemidos de África: –¡Dale, dame duro, si, si ah, ah ahj!– Potro se sonrió torciendo la boca de manera macabra, subió las escaleras y la puerta de la habitación estaba abierta.

Se colocó al pie de la cama viendo como Falcón disfrutaba la posición de misionero con África que estaba enloquecida de la excitación. Potro tosió, Falcón se detuvo y volteó pero no tuvo chance de, Potro lo agarró del pelo y así lo sacó del cuarto. Igualmente bajó las escaleras arrastrándolo.

África lo intentó detener y este le soltó un golpe que la lanzó al piso.  Rodeó con su brazo a Falcón y así bajaron por el ascensor. Potro lo lanzó a la camioneta donde se encontraba Tabay. –Chico pero tú no aprendes la lección, yo te lo advertí pero no hiciste caso, te segues tirando a mi novia.– Es mi novia y no se quién es usted– Un golpe con el puño cerrado recibió de Tabay, le dió otro golpe, un tercero y un cuarto, hasta que lo vió sangrar. –Te vas a ir con Potro, te vas a divertir con él–.

 Potro lo amarró, le tapó la boca con cinta de plomo y le colocó una capucha. Llegaron a un galpón aparentemente abandonado y bajaron a un sótano donde habían 2 hombres más, no tan grandes y fuertes como Potro pero si lo suficiente para torturar a quien sea.

Lo encadenaron por las muñecas, colocaron sus pies dentro de un tobo con agua. Comenzaron a pegarle con latigos de cuero mojados. Lo golpeaban por el pecho, espalda, nalgas y genitales. Cada vez subían la intensidad de los latigazos. Potro le lanzó un severo golpe en la cara que lo atontó. Lo hicieron reaccionar dándole corriente en los costados.

 Falcón no hacía más que gritar del dolor por las descargas eléctricas y los latigazos. Su piel estaba cubierta de moretones y rayas rojas de piel y venas rotas. Completamente desnudo, Falcón pensaba que de esa no iba a salir vivo y eso era lo que iba a ocurrir. Potro dejó encargado a los dos tipos mientras el se reuniriá con su jefe de nuevo.

 Tabay subió al apartamento y encontró a África desnuda en la sala desmayada. Con su pie le dió una suave patada para que se levantara. –¿Qué pasó aquí, qué hiciste?– le hablaba con voz pausada, África todavía atontada se levanta del piso sosteniéndose de Tabay. –Ay mi amor, entraron a robarme– hablaba algo perturbada.

 Recibe una fuerte bofetada de Tabay y la hace trastabillar. –Dime qué fue lo que pasó aquí– volvía ausar un tono calmado. –¡No sé amor! Todo fue muy rápido, entraron violentamente y me golpearon– De nuevo otra cachetada aún más fuerte recibe África. –Te vuelvo a preguntar qué pasó aquí–Tabay, Tabay, alguien entró a la casa y me vino a buscar, no me pegues más, vinieron a robar–Nuevamente recibió otra cachetada, la cara la tenía enrojecida.

–Aquí vamos a estar hasta que me digas la verdad, yo no tengo prisa y si no quieres que te pegue más es mejor que me cuentes–África estaba aterrada, aún aturdida, pensaba si contarle la verdad o forzar una verdad para que la dejara tranquila. –Mi vida, alguien entró a la casa, fue a mi cuarto y me sacó de ahí  jalándome por el cabello y me bajó por…–Otra fuerte cachetada se clavó en su cara. –Vamos mi amor, puedo estar toda la noche golpeándote hasta que me digas la verdad– Otra cachetada con bastante fuerza, fue a dar a la cara de África.

 Ya estaba llorando intentando explicarle que había ocurrido. –Tabay–intentaba hablar mientra lloraba–Un hombre entró violentamente al apartamento y subió a mi cuarto, yo veía televisión. Tabay la agarró por el cuello y la lanzó  boca abajo en el sofá, se bajó el pantalón y sin ningúna compassion la penetró por detrás, sin condon sin lubricación, sin remordimiento.

 –¿Falcón, te coge así o él te lo hace con cariño y amor?, ¡maldita perra! ¿Ah? ¿Te coge así puta?– La jalaba del pelo y le daba golpes en la cabeza. África no para de llorar y gritar de dolor. –¡¡¡No me hagas daño por favooooor, suéltame Tabay, me duele!!!–¿Te duele? Pues te aguantas por puta, ¿Qué carajo te da ese carajito, que no te doy yo? ¿Te paga tus cuentas? ¿ Te saca a pasear?–Tabay le gritaba mientras la violaba con odio. ¿Te hace el amor como te gusta? Ese maricón no te va a coger más, porque hoy Potro lo va a matar pero antes lo va a hacer sufrir un buen rato–le decía al oído.

 Se levantó del sofá y África quedó tendida llorando boca abajo. La tomó del brazo, la volteó y ahora frente a frente, Tabay comenzó a golpearla. –¡Eres una puta! Un cachetada iba directo a su mejilla y otra y otra y otra. Se detuvo, África suplicó que parara y Tabay comenzó a pegarle de Nuevo una y otra vez.

viernes, 5 de julio de 2013

PECADO CAPITAL 3. Gula

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Coromoto la tomó del pelo y la alzó hasta llevarla a la altura de su pene para que siguiera con el sexo oral. Mientras ella hacía la felación, Coromoto ayudaba masturbándose. Acabo de unos cuantos segundos volvía a acabar esta vez en la boca de la adolorida secretaria, que se apartó hacienda un gesto de asco al recibir el viscoso líquido. El motorizado la empujó –Eres una perrita mami, pero mamas rico–. Se subió el cierre del pantalón y se fue.



***
Luego del mediodía Tabay llamó a Coro para proponerle algo para la noche –¿Quieres tirarte a una chamita que cuadré mientras yo te cojo? –Ok, pero tiene que ser en la noche, ¿dónde nos vemos?–En el apartamento de las cochinadas, el Potro te busca donde siempre– Al final de la jornada Tabay buscó a Guanta a su oficina para llevarla a su casa.
 Ya en el coche, Tabay iba tocándole los pechos a Guanta –Mámame el guevo mientras manejo, me tienes prensado, anda–No tengo ganas ahora, no quieres dormir conmigo esta noche, pues no hay mamada–Anda vale mira como me tienes– Su pene estaba aprisionado en el pantalón y una pequeña mancha de lubricación se notaba en la tela. –Te masturbas cuando llegues a casa y cuando de verdad quieras hacerme el amor pues me buscas–Decía esto mientras subía su falda para mostrarle su vagina depilada –Te vas a perder esto por gafo–Él intentó meter la mano entre las piernas y ella lo detuvo,–Déjame aquí, yo me voy caminando a mi casa–Yo te llevo a tu casa y te cojo ahí, me tienes mal–Están mis hijos– No me importa, te hago el amor en tu cuarto–.

 Llegaron, se bajaron ambos del carro y se fueron hasta la casa de ella. Al llegar a la puerta ella lo detuvo. –Hasta aquí, no vas a entrar–Pero te dije que te haría en el amor y llegamos hasta aquí, no seas coño ‘e madre carajo, me tienes encarpao–Adios mi amor, sera otro día– cerró la puerta y dejó al hombre ahí. Unos metros más allá Potro, sonriendo tras el embarque sufrido por Tabay.

 –Vámonos Potro, déjame en casa, buscas a esta niña y luego subes a Coro que estará esperando en la estación de servicio de abajo de la casa–. Ya en casa comenzó a darle instrucciones a la chama que iba a ser de juguete sexual de dos hombres.

 –Vas a estar encadenada a la cama con la cara tapada y no vas a hablar ni gritar, mudita no pueden saber tu identidad, viene otro tipo y yo, vamos a cogerte hasta que te canses, ¿ok?–Siiii, ya me lo dijiste–Se colocó en la cama y la encadenó por las muñecas y los tobillos, las cadenas eran bastante cortas para que no tuviera chance de moverse mucho.

 –Epa, no menciones mi nombre ni tú el tuyo, total discreción que tratamos con una menor ¿ok? –Si amor–Ahora ponte estas pantaletas y estas medias de nylon y píntate la boca, quiero verte perra mientras te cojo y tú te coges a esa niñata–. Coro accedió y se colocó la lencería que le dijo y se pintó los labios de un rojo encendido.

 Coro entró al cuarto donde se encontraba la muchacha encadenada, esta tenía puesta una capucha con una abertura a la altura de la nariz con una fina malla para poder respirar, El cuarto estaba a media luz pero se podia observer bien el cuerpo de la muchacha que estaba vestida con un traje de cuero negro de patente ceñido al cuerpo que dejaba al descubierto su vagina y su trasero. Estaba en posición de perrito esperando por ambos hombres.

 Él estaba con unas medias de nylon hasta el muro sujetas con liqgueros y una pantaleta de hilo. Su pene apenas cabía en la diminuta tela delantera. Echó a un lado la tela y dejó su pene libre y erecto, comenzó a tocarlo. En ese momento entra Tabay –Ponte condón y cógetela–. Se colocó el preservativo y se montó en la cama, se colocó lubricante y comenzó a rozar la piel de la niña que gemía débilmente, Tabay sin decir nada la había dopado para que se quedar quieta. –Méteselo en la cuca y luego en culo y no uses tanto lubricante que a esa perrita le gusta el dolor.

 Coro empezó a penetrarla lentamente, Tabay se acercó y lo empujó para que se lo introdujera de una vez. –Dale coño, dale duro– Tabay comenzó atocar a Coro entre las nalgas y jugaba con su ano, iba quitándose la ropa. Él se mantuvo de pie pues estaba a la altura del trasero de Coro. Le abrió las nalgas y separó el hilo, derramó un choro de lubricante e introdujo su pene.

 –Vamos méteselo por el culo, dale duro, ponla a chillar– Tabay le decía regañando a Coro algo que le excitaba. Éste sacaba el pene de la vagina y lo introducía en el ano de la jóven y asi iba intercambiando, cada vez le daba más duro. Tabay penetraba con fuerza a Coro, este gemía mientras penetraba a la muchacha con fuerza. Aquella excitación hacía que Coro apretara las caderas de la niña que aún gemía suavemente a pesar de las embestidas que le propinaban.

Tabay retiró su pene y fue hacia la cara de la niña, le levantó un poco la capucha y le introdujo su pene en la boca. –Mama–le dió una cachetada para que reaccionara y comenzó a hacerle sexo oral. Coro mientras la penetraba por la vagina introducía varios dedos en el ano, hacía lo mismo cuando la penetraba por el ano y deslizaba su mano por la húmeda vagina.

 Tabay seguía follándose a la niña por la boca, empujándole la cabeza para que tragara todo su pene. En dos oportunidades la hizo vomitar, algo que no lo detuvo y siguió un rato más. Se retiró y volvió a penetrar a Coro con la misma intensidd que antes.

 Suena un celular y Tabay advierte que es el suyo, se acerca y  es el Potro quien llama, –Coño Tierra 2 ¿que pasa?...El coño de su madre, ya voy para allá–Mi oso me tengo que ir, quédate y gózate a la carajita que luego te vas a impactar del final, dale duro hablamos ahora que tengo un asunto urgente que arreglar “tu mujercita por cierto” pensó– Tabay–Dale yo me quedo, que ahora es que me falta para acabar– decía Coro que estaba endemoniado de la excitación.

 Una vez Tabay fuera del apartamento, Coro comenzó con más agresividad el sexo, intercambiaba su pene entre los dos orificios que tenía a la vista que ya estaban bien dilatados y enrojecidos. Aprovechó y se quitó el condón y siguió con la penetración. La tomó con fuerza por las cadera y al cabo de un rato retiró su pene y derramó su semen en el ano de la niña, frotando su pene y  dándole fuertes nalgadas.

 –¡Coño que acabada más buena!, “voy a aprovechar que lo tengo parado para que me lo mame”– pensaba Coro ya frente a la cara de la muchacha y levantaba un poco la capucha. –Dale mámalo chamita– se lo metió en su boca. –Uf que rico, a ver te voy a quitar la capucha pero no digas un coño, estamos solos–. Le quitó la capucha pero la poca luz no lo dejaba ver bien la cara. Se detuvo y fue a encender la luz.

miércoles, 3 de julio de 2013

PECADO CAPITAL 3. Pereza

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Atabapo como pudo se levantó  y poniéndose la mano en el pene para detener la hemorragia salió del baño, pero una vez afuera se desploma. La gente del local llama a una ambulancia y lo tienden mientras esperan. En la clínica terminaron de quitarle el prepucio, 10 días de reposo, declaraciones en la policía, retomó  a los 15 días su trabajo en la iglesia.



***



Macuto ya llevaba casi 3 semanas en su nuevo trabajo, ya estaba aburrido y con mucho sueño, pensaba que iba a ser más sencillo ser la mano derecha del jefe que sacar números y cuadrar cifras.



–Coño sifrinito, ¿a quién le diste culo pa que sacara a la mami que estaba aquí y te pusieran a ti?–A nadie, me hicieron una entrevista y quedé en el cargo guevón–Aaay mariquito, deja el insult que aquí tengo una navajita pa redibujate esa carita majunche, en cualquier momento te doy palo de nuevo, ¿no hay nada pa mi?–Toma, todo esto es para entregarlo en la mañana y este lote en la tarde, tienes que salir ya–Si jefa, lo que usted diga jejeje–



Suena el teléfono.–Ven a mi oficina–Le dice Berlín a Macuto. –Que ladilla, este carajo quiere tirar otra vez– pensaba Macuto. –Voy al despacho–Ay papa te van a dar lo tuyo jeje–. Macuto entra al despacho –Hola–Quítate los pantalones y ponte en el escritorio de pie pero acuesta el cuerpo boca abajo.

Macuto se quitó los pantalones y se disponía a quitarse la camisa. –No, no, no la camisa no, ponte ahí– Sacó un consolador de 9 pulgadas y grueso con vibrador, le puso un condon y lo llenó de lubricante. Coromoto que estaba afuera se acerca a la puerta y pega la oreja para escuchar, pero no oye nada y decide abrir lentamente la puerta.



Berlín iba pasando el consolador por el ano de Macuto sin meterlo, quería dilatarlo. Lo alza un poco más en el escritorio y le quedan las piernas colgando sin tocar el piso. Poco a poco va introduciendo el consolador mientras Macuto casi dormido sin sentir nada, no se movía. Coromoto estaba dentro de la oficina pero lo astante lejos para que no se dieran cuenta que estaba ahí, ambos estaban de espalda.



Metió completo el consolador y empezó a moverlo, de vez en cuando lo scaba par aver que tan dilatado estaba el ano, volvió a introducirlo junto con su pene, una doble penetración que Macuto no sintió, no movió ni un músculo. Coromoto ya tenía su pene afuera y se estaba masturbando, se relamía mientras veía, lo poco que podia por el ángulo que estaba ubicado. Se acercó un poco más y se puso hacia la izquierda de ellos pero a una distancia en la que no lo podían ver todavía.



Berlín penetraba a Macuto solo con su pene y de momentos introducia el consolador activando la vibración. –Jefe– Coromoto habló y Berlín brincó del susto. –¿Qué coño haces aquí?, salte–No, no, no mi pana déjame ver, quiero ese culito viejo–Espera que apenas comienzo–Soltó el consolador y comenzó a embestir a Macuto que seguía inmóvil. Mientras lo penetraba con sus dos manos abrió sus nalgas invitando a Coromoto a que lo penetrara a él. –Aaaaaay vale el panita es jevita le gusta que le den, pues yo le daré–Pensaba mientras se bajaba el pantalón y el boxer.



Berlín se colocó lubricante en el ano esperando ser penetrado por su motorizado. –¿Te pusiste condón? Preguntó Berlín mientras el motorizado ya lo tenía penetrado –Claro panita yo me cuido–mintió–Solo tenía la mitad de su pene adentro cuando agarró a Berlín por los hombros con todas sus fuerzas y lo penetró completo, lo que hizo que pegara un grito seco. –¡Coño! Despacio–Aguanta cabrón–unos instantes más y Coromoto le pidió para penetrar al muchacho, Berlín se retiró y el motorizado comenzó con Macuto –Guevón no tienes puesto el condón–Se habrá quedado en tu culo, revisa–Agarró por los hombros a Macuto y deslizó hasta el fondo su pene y no para de golpearlo duro. Macuto reaccionó ante el dolor pero el otro le bajó la cabeza. –Quietico papa que no acabo todavía–.



El jefe de ambos contemplaba como penetraban a Macuto y le dio un morbo todo aquello, tomó el consolador y se fue detrás de Coromoto para introducirle el aparato. Apenas sintió algo entre sus nalgas, Coromoto soltó a Macuto se volteó y agarró a Berlín –QUÉ COÑO TE PASA MARICON A MI NO ME VA A TOCAR NI METER NADA POR EL CULO MAMAGUEVO– Le dió un puñetazo que hizo tambalear a Berlín sin caerse. Coromoto se vistió y salió de la oficina dejando a los otros aturdidos.



Coromoto salió de la oficina pero su pene seguía en erección y necesitaba descargar, bajó un piso y fue donde una secretaria amiga. –Ven mami, acompáñame al baño–No puedo, estoy trabajando–La jaló del brazo y la metió en el baño, la empujó a la pared, le subió la falda y apartó hacia un lado el hilo que cargaba. Tomó su pene, ubicó la vagina y la penetró. La secretaria comenzó a gritar del dolor y Coromoto le tenía tapada la boca. Unas cuantas sacudidads contra la pared y el motorizado derramó su semen fuera de la vagina.



Los hilos del líquido bajaba por el muslo de la muchacha que quedó adolorida, se sentó en el piso mientras se le pasaba el dolor. Coromoto quería más.

lunes, 1 de julio de 2013

PECADO CAPITAL 3. Lujuria

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La Jefa se acercó hasta el hospital donde tenían recluído a Trinidad.  La Jefa se colocó al lado de la cama y le dijo al oído Trinidad mientras este dormía: –Tranquilo que de esta vas a salir y los que hicieron esto ya lo pagaron caro con su vida– Maldito hijo de puta descarado fuiste tú el que me mandó al hospital–Pensaba Trinidad que aún con los ojos cerrados le apretó la mano a La Jefa.



***

Atabapo recien terminaba la misa y se retiró a la sacristía  pero antes de llegar se asoma hacia un pequeño parque que está al lado de la iglesia y ve a una niña de no más de 6 años. La pequeña ve al cura y corre hacia él y lo abraza. Atabapo aprovecha y la mete hacia la sacristía con él. –¿Quieres jugar conmigo un rato mientras llega tu mamá?– La niña mueve la cabeza de manera afirmativa.

Se sienta en una silla y le dice a la niña que se acerque, –Ven, juega con este muñeco, ven sin miedo para que lo veas– Atapabo se baja el cierre del pantalón, la niña se acerca. Él la toma por la cabeza acercándola, ella sin saber que pasaba con algo de resistencia se aproximaba.

Luego de unos minutos de aquel “juego” se pone a llorar cuando Atabapo deja fluir su sexo dentro dentro de la boca de la niña. –¿Te gustó el dulce mi amor? Traga mi amor, no puedes botar eso. –No me gusta sabe mal quiero ver a mi mamá–Esto es un secreto entre tú, Papá Dios y yo ¿ok? No puedes contarle a nadie y así puedes venir otra vez, ¿quieres? Y jugamos de nuevo–Si padre–Le dió un beso y llevó a la niña al parquet donde la madre estaa desesperada buscándola.



–Discúlpeme señora, su hija entró y yo la invité a entrar y le enseñé la sacristía y la iglesia y jugamos cartas, ¿verdad princesa?–Atabapo se agachó y le dió un meso en la mejilla y sin que su madre se diera cuenta introdujo una mano debajo del vestido de la niña y tocó sus partes, algo que hizo que Atabapo se estremeciera.



La madre de la niña estaba embobada viendo al cura que llevaba solo un guarda camisa ydejaba ver los vellos del pecho y unos pectorales bien formados. Mojó sus labios con la lengua y se mordió suavemente el labio inferior. –Tranquilo padre, con usted está segura, ya vendré a hacerle una visita o confesarme– dijo esto desabrochando un botón de su blusa y tocarse delicadamente entre sus senos.



Luego de hacer varias diligencias de la iglesia y personales, se le hizo muy tarde estando en la calle y decidió comer en una arepera. Eran pasadas las 10 de la noche, se sentó en una mesa y pidió una pelúa (arepa de maíz con carne mechada y queso amarillo) y un jugo de guayaba.

Frente a él estaba un motorizado con la que parecía su novia. Él era bastante moreno y musculoso, había poca luz y no detallaba bien sus rostros. Un niño de unos 5 años se le acerca para venderle unas flores, pero Atabapo le dice que no y le da unas monedas que tenía en el bolsillo, le da unas palmadas en la mejilla y el niño se aleja.



El motorizado ve hacia la mesa del cura y lo reconoce –Este es el hijo ‘e puta que se quiere tirar a mi putico, malpario
Pensaba Coromoto mientras su novia lo besaba y le metía la mano por dentro del pantalón.



Atabapo se terminó la arepa, pidió la cuenta y antes de irse se dirigió al baño pues no aguantaba las ganas de orinar. Coromoto lo seguía con la mirada.  Entra al baño, no había nadie, unos segundos después entra el mismo niño vendedor de flores y vuelve a ofrecerle las flores mientras Atabapo orinaba. –Nené ya te di unas monedas no quiero las flores–Te la chupo y me das más plata–Atabapo quedó inmóvil por unos instantes al escuchar al niño decir eso, pero reaccionó y no tuvo inconveniente en complacer al niño.



–Mi reina voy a mear, ya vengo– Coromoto corrió al baño, entró y encontró al cura con el niño, apartó al niño –Sal de aquí menor–le dió un billete de 50, el niño del susto dejó las flores tiradas en el piso. –Maldito enfermo, con un carajito que puede ser tu hijo, por que no me pones a mamar guevo a mi a ver si yo me dejo maricón–Sacó una navaja, le dió un fuerte golpe en la cara y lo tumbó al suelo, una vez tirado, al verle el pene se lo agarró, le estiró el prepucio –Esto va a doler curita– y de una sola pasada con la navaja, le hizo una circuncisión casera. La sangre brotaba copiosamente.

Arrastró el cuerpo a un cubículo, lavó la navaja y salió. –Vámonos mami–Dejó en la mesa dos billetes de 100, tomaron sus cosas y se montaron en la moto rumbo al barrio.

sábado, 29 de junio de 2013

TRIPLE EQUIS. Mi primera vez, romanticismo cero

Ayer, después del colegio me fui a un centro comercial cercano y entro a uno de los baños a curiosear, estaba nervioso, bueno tengo 16 años y aún virgen.
Entro al cubículo de la poceta y cierro la puerta sin pasar el pestillo. En los urinarios, un señor de unos 40, 45 años orinando o que se yo haciendo que, lo cierto es que se dirige al lavamos y mira a través del filo de la puerta donde yo estoy, yo también miraba…se acercó abrió la puerta con el pantalón abierto y su pene casi erecto al descubierto. Me levanto y luego me agacho para introducirlo en mi boca, me levanta y me dice si quiere me coja, le digo sí, me bajó con fuerza los pantalones, sacó un condón y sin preámbulo introdujo su pene con tal fuerza que el dolor fue intenso y no había donde moverse. Me tapo la boca y me sujetó con fuerza, dio otro empujón para terminar de penetrarme. Comenzó a darle muy duro y rápido, todavía tapaba mi boca pues yo intentaba gritar.
Sentía un dolor tremendo pero fue cediendo hasta sentir algo de placer, cosa que duró poco, pues se corrió muy rápido (en ese momento no sabía de tiempos). Se quitó el condón y se fue. Yo quedé ahí, adolorido y desvirgado de la manera más horrible, nunca pensé que mi primera vez iba a ser así. Salí del baño y me fui a casa con una sensación de querer más…

miércoles, 26 de junio de 2013

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PECADO CAPITAL 3. Ira

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Guanta estaba en su casa atendiendo a sus hijos, se sentía miserable planificando su venganza pero no podia echar hacia atrás, la rabia eras más fuerte que todo.

 –Vas a pagar caro, muy caro todo lo que estás haciendo–. Entró al facebook y consiguió la cuenta de Tabay, –Mmmm interesante…tiene una relación con África…Hola África quiero ser tu amiga–.



***

Trinidad, en un descuido entró a la celda la máxima donde se encontraba “La Jefa” dando algunas órdenes, tenía puesta la mancuerna en la mano; le había dado un par de golpes a un niño de 12 años que no quería hacer caso y ahora era la diversión de 20 presos.

–Caramba Trinidad, bienvenido, parece que tienes ganas de experimentar–. Le dió un golpe en la cara que lo lanzó al piso. –Cometiste un error entrando aquí mariquita– lo tenía agarrando del cuello mientras lo veía fijamente a los ojos. Lo arrastró por los pelos frente a otro grupo de jóvenes, el más jóven tenía 15 años.

–Muchachos, aquí tienen a esta negrita para que la disfruten–Se acercó al oído y le dijo: –Luego de esto vas a entrar a mi círculo de confianza, esto va a ser tu graduación, pero te arriesgas a contraer cualquier enfermedad, todos estos carajitos tienen alguna venérea, pero no sabemos quién…y no hay condones chico, disfruta el festín–

 La Jefa salió de la celda y cerró con candado. Quíbor y Tocuyo lo desnudaron y comenzaron a golpearlo. Lo montaron en un gran meson de madera, lo colocaron boca arriba en el borde del meson, le amarraron los brazos en los extremos y las piernas alzadas hacia atrás también amarradas a unas cadenas que colgaban del techo. A lo lejos se escuchaban los quejidos del niño mientras 30 jóvenes lo violaban uno detrás de otro y de vez en cuando se escuchaban golpes.
Se acercó al mesón el primer muchacho, otro se montó y se fue directo a la cara de Trinidad para que le hiciera sexo oral, se sentó en sup echo mientras le introducía el pene en la boca.  Sin ningun gesto de sentimiento el otro muchacho penetró sin lubricación ni protección. Trinidad pegó un grito que lo cayaron con un fuerte golpe en la cara. Comenzaron a pasar uno por uno, se intercambiaban entre su ano y su boca no importaba como saliera el pene, sucio o limpio iba directo a la boca de Trinidad.
El siguiente que venía a violarlo era cada vez más salvaje que el anterior. Algunos acababan dentro de él, otros en su boca. Trinidad estaba al borde del colapso, su ano estaba dilatado al doble de tamaño, por ahí habían entrado manos y palos. Se acercaron otros muchachos más para seguir con la violación.
Trinidad comenzó a agitarse y convulsionó, algo que a los demás no los distrajo y continuaban con la aberrante escena. Cuando quedó quieto el cuerpo, lo desencadenaron y lo tiraron al piso. –Llamen al médico pa' que se lleven al muerto, sáquenlo de aquí– dijo el mayor de la máxima.
–Coño de la madre, la idea no era que muriera, ¿quién permitió eso? Ustedes estaban a cargo par de inútiles. Quíbor ve a averiguar al servicio médico– Tocuyo se quedó ahí custodiado por un para de jóvenes más. La Jefa se acercó, se colocó una mancuerna encada mano y no paró de golpear a Tocuyo hasta verle la cara destrozada y muerto. Agitado por el esfuerzo y la rabia le dijo al cuerpo inerte de Tocuyo: –Aquí decido yo quien coño muere y acabo de decidir que tú–

Quíbor entró a la celda corriendo con información. –Jefa, no está muerto, pero sí delicado, lo trasladaron a un hospital cercano–Ustedes dos, llévense a Quíbor ya saben a que sitio– Quíbor vió a su primo tendido en el piso y ensangrentado. Lo agarraron por los brazos, salieron del reclusorio y lo lanzaron por un barranco bastante profundo y fue a dar al fondo justo donde habían otros cadáveres de niños que no cumplían las órdenes de La Jefa.