La farsa de un
matrimonio.
–Este hotel es bellísimo, me encanta, además hay gente y
no se escucha el bullicio, es perfecto. –Le comentaba Rogelio a Darío que lo
miraba a los ojos. –¿Qué te pasa, por qué me ves así?.
–Todavía te veo y me pregunto ¿A que viniste? ¿Por qué?
¿Para qué?
Rogelio, sorprendido arquea las cejas. –Wao, si todavía a
estas alturas te haces esas preguntas creo que estoy perdiendo el tiempo
contigo.
–No…a ver, espera Rorro, es que esto es muy loco,
gastarte un dineral para vernos en esta situación, estoy en mi Luna de miel.
–¿Qué Luna de miel marico? Estás sentado en un bar con tu
amante cuando se supone que deberías estar con tu mujer paseando o tirando como
conejos todo el día. Estás conmigo relajado sin pensar en Bertha.
Darío se le acerca para darle un beso, lo toma del
cuello. Rogelio responde al beso y a los segundos se separa centímetros de él.
–A esto me refiero mi amor. Nos amamos, lo sé, yo te amo
y sé que tú también y no quieres dar el paso de mandar todo a la mierda y
decidirte a ser feliz.
–Tienes razón Rorro, soy un cobarde, soy un pendejo. Yo
no quiero seguir con esto, quiero estar contigo.
–Además ni siquiera Bertha te ama, discúlpame que te lo
diga pero esa tipa se acuesta con Carmelo. Divórciate.
Volvieron a incorporarse y cada uno bebió de su trago.
–Regreso de este viaje y me divorcio.
–Yo me regresaría mañana mismo. –Darío lo vio a los ojos
–Ok, ok, haz lo que creas conveniente. Yo tampoco me regreso, esto me salió bien
caro.
Ambos sonrieron hasta que Rogelio a lo lejos ve a Carmelo
y a Bertha caminando hacia la recepción.
–Voltea despacio hacia tu derecha, no puedo creer esto,
Carmelo y tu esposita salen del ascensor.
Darío se endereza en la silla y se levanta. Bertha da
media vuelta y acelera el paso para irse al baño. Rogelio se levanta a seguirla
mientras Darío se dirige a Carmelo.
–¿Tú que estás haciendo en Italia y con mi esposa y en
este hotel?
–Mira Darío ahora no tengo tiempo de explicaciones,
voy cancelar mi cuenta del hotel para
irme, a tu mujer me la conseguí y la invité a comer, eso es todo. En cambio tú
estás con tu amante en este hotel que no es el tuyo tampoco.
–¿Te estás acostando con ella?
–No preguntes lo que ya sabes. Si ella no consigue sexo
en su hogar lo tendrá que buscar por fuera.
Un golpe en la cara recibió Carmelo que terminó en el
piso. Calmadamente recogió su billetera y su bolso y se levantó. Unos
vigilantes se acercaron a Darío para invitarlo a retirarse del hotel.
–Bueno, ya te desahogaste, me has golpeado y ahora por
favor déjame hacer el checkout en paz, tranquilo yo pago la cuenta de lo que
bebieron en el bar.
Dario salió del hotel y se quedó esperando a Rogelio que
no sabía adonde se había ido.
Rogelio entró al baño de damas, cerró la puerta y pasó el
pestillo para que no entrara nadie.
–Sal de ahí perra. –Bertha abrió la puerta del cubículo y
salió.
–Ay ya me descubriste, ¡Que miedo! ¿Qué vas a hacer?
–Tú de verdad eres la peor, celando a tu esposo y tú eres
una verdadera puta y acostándote con ese enfermo.
–Tú no te quedas atrás, estás aquí te debes haber gastado
los ahorros de la alcancía para hacer este viaje.
–Darío se va a divorciar de ti y acabar con esta farsa
que NUNCA debió ocurrir.
Bertha levantó la mano para darle una cachetada, pero
Rogelio la detuvo y fue él quien le dio la cachetada.
–No se te ocurra pegarme de nuevo. -Le dio otra cachetada
y otra y otra para luego cogerla del cabello con fuerza.
–Cuando se te acabe esta Luna de miel te vas a
desaparecer de la vida de mi Darío, ese hombre es mío desde mucho antes que tu
aparecieras, desde carajitos estamos juntos, nos amamos, nos hacemos el amor
cuando ni siquiera sabíamos hacerlo, así que te quiero bien lejos.
–Estoy embarazada. -La empujó tirándola al piso
–Gran vaina, quien sabe de quien será.
–De tu Darío maricón.
Rogelio salió del baño con la rabia reflejada en el
rostro. Buscó a Darío en el bar y no lo vio, salió del hotel y ahí estaba.
–¿Dónde estabas? Carmelo se fue del hotel ¿y Bertha?
–Está en el baño, ve a buscarla tienes mucho que hablar
con ella, yo me voy al hotel, solo.
Bertha se limpiaba la nariz que le sangraba, entró Darío.
–Este viaje creo que ha sido la peor decisión de mi vida.
–Mira como me dejó tu amiguito Rorro, me golpeó sin
importarle que estoy esperando un hijo tuyo.
–¿Mío o de Carmelo? Mira vámonos de aquí, vamos al hotel
tenemos mucho de que hablar.
–Mira Darío yo estoy agotada, desde que llegamos no hemos
parado y hace un rato tuve sexo con 3 hombres en este hotel, me duele todo el
cuerpo sobre todo el culo y la cuca.
Darío cerró los ojos, dio un fuerte suspiro y cogió del
brazo a Bertha sacándola del baño.
Buscaron un taxi para irse al hotel.
–¿Estás celoso porque me follaron unos italianos
bellísimos? Si, me cogieron me dejaron destruída, cosa que tú JAMAS has podido,
dejarme cansada en el sexo.
–Cállate Bertha.
–Esta es la luna de miel más surrealista que ha habido,
deberían hacer una película. Hoy no me pidas sexo jajajaja estoy molida.
–Estás embarazada Bertha, ¿no has pensado en eso? Estás
caliente, tienes la piel roja
–Si estoy caliente, quiero más sexo. –Besó en la boca a
Darío y este la apartó de un empujón para pagarle al taxista.
Llegaron a la habitación y Bertha comenzó a tener
escalofríos. Darío la tapó con la cobija acostándola en la cama pero no paraba
de temblar y la temperatura le estaba subiendo. Llamó a la recepción a pedir un
médico o ayuda.
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