Arévalo estaba acostado mirando al techo,
mientras su pene erecto con una curvatura a la izquierda, no lo dejaba dormir.
Orlando roncaba, en un momento se volteó poniéndose boca arriba.
Arévalo le tomó la mano y la puso alrededor
de su pene en la base. –Verga con solo la mano ahí me va a hacer acabar. –El
pene de Arévalo lubricaba.
De repente Orlando cambiá de posición y le
da un manotón al pene al voletarse, Arévalo pega un grito de dolor que
despierta al chico.
–¿Qué pasa?
–Nada, nada, me di un golpe.
-¿Qué haces con el güevo parado?
–Coño durmiendo se me para ¿a ti no se te
para?
Orlando se dio la vuelta de nuevo y siguió
durmiendo.
Al rato Arévalo con el pene aún erecto, no
se decidía a masturbarse y optó por
acercarse al chico. Rozó su pene entre las nalgas de Orlando y se quedó quieto,
pasó su brazo hacia el abdomen del chico.
–Arévalo, arrímate para tu lado por favor y
házte la paja.
El policía se apartó lentamente y se
levantó de la cama y fue al baño.
Comenzó a masturbarse pensando en el culo
de Orlando.
–Coño me lo quiero coger no joda, yo no
quiero pajearme, quiero llenarlo de leche, no joda.
Orlando en la cama escuchaba lo que decía
Arévalo y se reía en voz baja.
–Coño, coño, coño, me vengo AAAAAAAAAH
,AAAAAH, AAAAHHH NO JODAAAAAA AAAAAAH.
Se limpió y salió del baño.
–¿Tú siempre gritas así cuando acabas?
–Perdón, ¿te desperté?
–Desde que me recostaste tu verga. Chamo
deja el queso, yo no voy a tirar contigo.
–Si te lo pide Diego te abres como una
tijera ¿verdad?.
–Voy a dormir son las tres de la mañana.
Arévalo se quedó de pie al aldo de la cama
mirando a Orlando, frustrado, de su pene colgaba un hilo de semen, lo
recogió con su mano y se fue a duchar.
Abrió la ducha y comenzó a orinar.
–Este carajito es duro de convencer. Bueno
Arévalao, se acaba de morir su pareja ¿qué esperabas? ¿Que fuera una puta que
se va con cualquiera sin importar nada? Verga pero es que me tiene cachúo,
¿cómo me va a dejar así, con la verga tiesa? Marico eso no se hace.
Salió del baño todo mojado y se secó en el
cuarto, para vestirse, Orlando roncaba.
–Yo me tengo que salir de aquí, daré una
vuelta pero no me puedo quedar en este cuarto.
Se vistió y salió.
El restaurante estaba cerrado así que salió
a la calle y caminó unas cuadras.
–Hola papi, ¿buscas distraerte? Te hago
precio antes del amanecer, ¿vamos?
–No mi reina, traquila, no ando buscando
sexo y menos con mujeres.
–Ah eres gay, por allá hay unas travestis.
–No, no, ando quesúo pero estoy molesto.
–¿Tu novio no quiso tener sexo?
–¿Dónde podemos beber? Te invito.
La prostituta lo llevó a un pequeño bar
oculto en una calle, se sentaron a tomar cerveza.
–No tengo novio, es un pana que se le murió
su pareja y vinimos a Valencia para el entierro, pero el carajo me gusta burda,
intenté cogérmelo y me rebotó. Tengo una arrechera, no hacia él, sino conmigo,
que no me controlo.
–Bueno chico, no es para menos, se le acaba
de morir el novio, no creo que esté pensando en sexo ahora y menos con otra
persona.
–Si lo sé, es que ando con ganas y encima
el pana me gusta que jode, coño y eso que yo me cojo a tipos pero por matar el
queso, yo me la paso con jevas pero este pana no joda me dio donde es.
–Es que ustedes los hombre solo piensasn en
sexo sexo, no ven otra cosa
–Como tú.
–No mi amor, esto es mi trabajo, tengo sexo
para ganarme la plata y mantener a mi chamo y a mi mamá, no lo hago por gusto,
sino por necesidad, ahora hay que sacar dinero rápido como sea y esta es una
opción.
–Debes estar asqueada de tanto sexo…uno y
otro y otro.
–Repiro y sigo pero hay hombres de hombres,
babosos, sucios, huelen mal, salvajes.
–Yo cuando estoy con una jeva me pongo
sedita, hasta con las putas, las trato bien, les hago el amor.
–Pero ahora quieres estar con hombres.
–No, quiero estar con Orlando, solo con él,
que loco eso pero es así.
–Entonces enamóralo, conquístalo, sal con él, llévalo al cine, coman juntos, compartan un día de playa, búscalo a su
trabajo.
–Como se le hace a una jeva pues.
–Que básico eres, amor es amor mi amor sean
dos hombres, dos mujeres o un hombre y una mujer, hay que conquistar.
–Ya, ya, no me trates así, ya entendí, eso
haré.
–¿Cuánto cobras tú?
–¿Estás decidido? Jajaja
–No vale, dime.
–800 mil.
–¿Tienes pago móvil?
–Claro.
–Dame tu nombre, cédula y banco.
-¿Tú te volviste loco?
–Coño dime.
La mujer le dio sus datos. Arévalo le hizo
una transferencia en ese momento.
–400 mil te transferí, no es la jornada completa pero algo es algo, te hice
perder por lo menos un cliente.
-Si supieras que me hizo bien hablar
contigo y no tener sexo.
–¿Quieres otra birra? Yo invito esto
también.
Seis de la mañana y luego de cinco cervezas
cada uno, Arévalo decidió irse al hotel.
–Coño, ya me voy, no comí nada y esas
cervezas me pegaron. Carolina, dame tu número, no quiero perder el contacto, me
caíste burda de bien.
–Anota.
–Te repico y me agregas al wasap, me llamo
Arévalo, soy policía.
Carolina se quedó paralizada al escuchar
eso, Arévalo al verle la cara la tranquilizó.
–No te asustes chica, no vine a joderte soy
policía técnico, no te voy a llevar presa. Ahora sí me voy.
Carolina le agarró la cara, Arévalo se
movía, estaba mareado. Le dio un beso en la boca.
–Fue un gusto conocerte, ojalá todos los
hombres con quien me acuesto fueran como tú.
–Coño, que aburrido ¿como yo todos? Bueno
si tiene la rolo e pinga que tengo yo, si, te va a gustar, además torcida pa un
lado, te la mostraría pero es que estoy mareado.
–¿Te llevo a tu hotel?
–No, no, voy solo, tú tienes que trabajar o
esta hora duermes, bueno, no sé yo voy solo chama.
Entró al hotel y subió por las escaleras a
su habitación, al entrar Orlando estaba vistiéndose.
–¿Dónde coño estabas? Te he estado
llamando.
–Coño me estaba cayendo a birras con una
puta, marico simpática la caraja, quería que me la cogiera le dije que no
porque yo quiero es cogerte a ti güevón. No joda me dijo que te conquistara,
que te enamorara, te mande flores y no sé cuántas mariqueras más. Marico, lo
voy a hacer, quiero que te enamores de mi marico, me vas a parar bolas güevón
Cayó en la cama boca abajo y ahí quedó.
–Bueno Arévalo, yo me voy, este se quedó
muerto, le voy a dejar la dirección y que el vaya después.
Orlando salió del hotel para esperar el
taxi que había pedido.
Al llegar a la casa de su suegra tocó la
puerta, era una casita pequeña, humilde pero acogedora.
–Buenos días, ¿la señora Adela?
–¿Quién la busca?
–Orlando Vásquez, soy el amigo de…Vicente.
–Ay si, si pase pase, tíaaaaaa, tíaaaaa,
llegó Orlando, ven pasa, espera aquí, siéntate, ¿quieres tomar algo? Agua,
café, jugo, cerveza, bueno es temprano, lo que quieras.
–Un café con azúcar por favor.
Mientras esperaba sentado apareció la
señora Adela, Orlando al verla sabía que era ella, se levantó y la mujer lo
abrazó con fuerza y arrancó a llorar, Orlando hizo lo mismo.