Entraron a la habitación. Efectivamete la cama era
matrimonial, justa para que durmieran dos personas sin dar muchas vueltas en el
colchón.
–A mi me gusta dormir a la derecha, ¿no tienes problema?
–A mi me gusta dormir desnudo. -Dijo Arévalo.
–Ese es tu peo, ya sabes a lo que vine, dormir y al entierro
de mi pareja.
–Tranquilo chamo, solo te advierto para que sepas y no haya
peos.
Dejaron los bolsos y decidieron bajar para comer algo en el
restaurante del hotel, era un lugar sencillo y un menú bastante básico pero la
comida estaba buena.
–Debería llamar a mi suegra ¿verdad? Decirle que ya estoy
aquí.
–Si, es lo más lógico.
–Seguro me va a decir que me quede en su casa y la verdad no
quiero, mejor le digo que mañana estoy tempranito en la funeraria.
Orlando la llamó. La señora estaba contenta de poder conocer
al que fue novio de su hijo y podía contarle muchas cosas. –<Antes que se
regrese a la capital mijo, pase por la casa para darle algunas cosas de mi hijo
que sé que usted las va a apreciar y cuidar>
–<Gracias señora, pasaré por allá, pero voy con un amigo,
¿no hay problema?
–<No mijo, venga con quien quiera, esta es su casa>
–<Gracias> -A Orlando se le quebró al voz y colgó la
llamada, Arévalo se le hizo un nudo en la garganta al ver al chico casi
llorando.
–Ay mi pana, no me imagino por lo que debes estar pasando, tú
te ves fuerte, pero por dentro debes estar llorando y gritando, suelta esa
vaina, llora papá.
–No estoy para llorar Arévalo, necesito resolver cosas, mi
trabajo, la universidad, tengo semanas distraído pues…estábamos planeando un
viaje…juntos…mierda…ya va…perdón. –Orlando no aguantó y arrancó a llorar.
Arévalo se levantó de la mesa y levantó al chico.
–Ven papá, abrázame, abrázame y llora nené, llora bota todo,
no le pares marico.
–Dos, chamo, dos personas se me mueren el mismo día, mi
hermana y mi novio, ¡coño que castigo tan arrecho no joda!
Arévalo abrazó con fuerza a Orlando mientras este seguía
llorando. El policía sacaba fuerzas para no llorar también.
–Verga guevón estás en
pleno consuelo y un momento triste ¿y se te va a parar el guevo? Piensa en el
papa desnudo, el papa desnudo, ¡coño no te sigas parando!. –Arévalo se
separó cuando vio al mesonero venir con los platos.
–Ya vengo, voy al baño un momento.
Entró al baño, era pequeño y para una persona.
–Coño…este carajito logra pararme el machete de una y esta
noche voy dormir con él. Me la voy a jalar a ver si me calmo.
El policía se bajó el pantalón y apoyó la mano izquierda en
la pared de enfrente y comenzó a masturbarse. Por su mente pasaba Orlando
desnudo arrodillado en una cama mostrándole las nalgas e invitándolo a que
tuviera sexo con él. Se besaban.
Afuera Orlando revisaba su celular, tenía un mensaje de Diego.
–<Te fuiste del cementerio y no te despediste, quería
hablar contigo>
–<Me tuve que ir, estoy en Valencia, mañana es el entierro
de Vicente, mi novio>
–<Wao…no recordaba eso, debes estar mal, lo sé, sé lo que
es eso…chamo estamos pasando por lo mismo, perdimos a nuestras parejas, que
terrible>
–<Si…ahora empieza una nueva historia para nosotros>
–<¿De qué hablas? ¿nosostros? ¿una relación?>
–AAAAAH, AAAAAAH, AAAAAH –Se escuchaba a lo lejos, Orlando
dejó el celular en la mesa viendo hacia el baño.
–¿Qué hace este carajo?
Al minuto de escuchar los gritos sale Arévalo del baño y va
a la mesa.
–Disculpa estaba cagando. –Dijo en voz baja.
–¿Cagando o acabando? Hasta aquí se escucharon tus gritos de
placer jejeje
–¿Gritos? ¿grité? ¿Todo el mundo escuchó?
–Bueno, todo el hotel no, los dos mesoneros y yo.
–Te voy a decir algo mi pana, yo no tengo filtro, me hice la
paja porque marico te abracé ahorita y el machete iba pa’rriba, tenía que
desahogarme.
–Tú eres una vaina seria, tú definitivamente no respetas el
dolor ajeno.
–Chamo ven acá, no digas esas vainas, me duele por lo que
estás pasando pero verga chamo me gustas burda, burda marico, es que te veo y
el güevo se me mueve en el interior.
–Come que se te va a enfriar.
–Terminaron de comer y Arévalo insistió en pagar la cena.
Pagó y subieron a la habitación. Se tumbaron a ver televisión.
–Voy a cambiarme de una vez, porque creo que me voy a dormir
en cualquier momento.
–¿No vas a ver tele?
–Si, pero lo más seguro es que me duerma, pon cualquier
canal, yo ve lo que tú veas.
–Voy a poner Venus.
Orlando volteó a ver a Arévalo. –¿En serio? Voy a cambiarme.
–¿Te vas a cambiar en el baño? Cámbiate aquí.
–No chamo, después de lo que me dijiste, no.
Orlando entró al baño se quitó la ropa, tomó una ducha
rápida y se colocó una franela y un bóxer. Arévalo seguía vestido, encendió el
aire acondicionado y se puso a ver un canal de películas en el cable.
Ambos veían la televisión sin hablar, en un momento el
policía volteó a ver a Orlando y lo vio dormido, se levantó para ir al baño a
orinar.
–¿Cómo coño voy a dormir con este pana en la misma cama? Me
va a provocar cogérmelo, no que va, voy a dormir en el piso.
Se quitó la ropa y también se duchó, se secó y así mismo,
desnudo se fue a la cama. Siguió viendo televisión mientras Orlando dormía
ahora acostado de lado.
–Marico, mira el culo,
ese bóxer apretadito uf. –Acercó su mano a las nalgas para tocarlo pero se
detuvo y se quedó quieto. –Coño ahora yo
con la verga tiesa y sin poder cogerme ese culo. ¿Porqué no se deja coger? Eso
lo distrae y no piensa en su novio muerto, verga que coño estás diciendo
marico, al pana se le murió el novio y tú pensando pendejadas, pero es que el
güevo no se me baja. ¿Será que me pajeo otra vez? Lo que quiero es meterlo.
–Respira, respira, el
papa desnudo, el papa desnudo.
El papa desnudo... el papa desnudo... jajaja
ResponderEliminarjajajajajjajaajajjajaja
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